Uruguay / Brecha : Marcha por la tierra y los Bienes Naturales / Inesperada multitud
Brecha 19/10/2012
Inesperada multitud
BY ELIANA GILET
MARCHA CONTRA LA MEGAMINERIA.
FOTO: SANTIAGO MAZZAROVICH
La marcha más populosa del año se produjo el jueves 11 de octubre. Fue convocada por organizaciones escasamente conocidas. Es fácil describirla sumando presuntas identidades: cañeros y estancieros, hippies desterrados del Cabo y gurises nacidos en asentamientos de Malvín Norte, entre otras. La clasificación podría ocultar el nacimiento de identidades nuevas.
El centro hervía el jueves a las seis de la tarde. Una especie de furor transformado en apuro se reflejaba en las caras de los transeúntes, tanto como el sol que a esa hora se ubica entre las filas de edificios, recortando una perfecta silueta de la ciudad a los ojos de los que van para la Ciudad Vieja.
En esa dirección, un par de motos de tránsito vienen cortando la mitad de la calzada. Y justo detrás aparece un enjambre de banderas de Artigas, flameando llevadas por un centenar de jinetes. Manejan sus caballos por 18 de Julio como si de bicicletas se tratase. En la uniformidad que presentan en sus ropas camperas se atisban diferencias: alternan las caras surcadas de arrugas profundas, quemadas por el trabajo al sol, con otras más tiernas, más jóvenes, debajo de iguales boinas y sombreros.
Cada tanto se despachan con un grito, al que responden haciendo eco. Otro intenta largar al viento de octubre un ¡viva la patria! que no consigue adeptos, salvo por un veterano que cerca del cordón se enrosca en un refunfuño contra los “vende patria”.
Los que venían moviéndose por 18 de Julio y quedaron atrapados por la marcha que salió del Obelisco y viene llegando a Arenal Grande miran a los caballos como si nunca hubieran visto, como si un montón de sus parientes cuadrúpedos no formaran parte de la vida cotidiana de la ciudad. “Mirá qué lindos los tienen ‘ellos’”, dice una mujer a la niña que tiene agarrada de la mano. Metros más atrás, como para terminar la comparación que dejó en el aire, viene un grupo de carritos tirados por sus caballos flacos de trabajo urbano, con un enjambre de gurises revoloteando alrededor. Un niño de unos 11 años reparte un panfleto medio mal cortado firmado por el Centro Barrial La Bombonera, de Malvín Norte. A sus espaldas el carro lleva un aviso “Tierra para vivir”, y el papelito entregado argumenta en la misma línea: “También somos uruguayos. Tenemos los mismos derechos”.
El mar de gente que se desplaza por la avenida supera la capacidad visual. Un par de tractores va dejando paso a los grupos del interior del país que levantan pancartas caseras pintadas con letras irregulares: Tupambaé, Cerro Largo; Quinta Sección, Treinta y Tres; Caraguatá al norte, Tacuarembó, Puntas del Yi, Vichadero, Valentines. Un grupo de veteranos se empeña en recordar eso del patrimonio y el bajo precio de la necesidad. Grito al que un grupo de trabajadores que portan una bandera de utaa –trabajadores azucareros de Artigas– responde con otro: “Alerta que camina, la lucha por la tierra en América Latina”....BLA-BLA-BLA...
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