Colón vs Kirchner
La prensa argentina publica hoy una victoria de Cristóbal Colón sobre Cristina F. de Kirchner. Dentro de unos años, muchos preguntarán, “¿Colón vs Kirchner?” … “¿quién era Kirchner”?. Al menos confío en que la pregunta no sea a la inversa, y alguien se pregunte por la identidad de Colón. Es posible que hoy en el entorno de CFK alguien no tenga claro quién era ese personaje que aparece normalmente (no en este caso) representado con un brazo estirado, señalando algo en el horizonte.
La confrontación de estas semanas va más allá. La presidenta argentina quiere quitar de su vista (en el sentido más literal) la estatua de Colón que se yergue frente a las ventanas de la Casa Rosada. La idea era trasladar a Colón a Mar del Plata, y colocar frente al Palacio Presidencial la estatua de una guerrillera de la Independencia, donada por Evo Morales.
Según relata el diario argentino la Nación, hace unos días, el Secretario de Presidencia, Oscar Parrilli, reiteró que el monumento en disputa pertenecería al Estado nacional, y argumentó la necesidad de trasladarlo y preservarlo al señalar que presenta “un grave deterioro en su estructura”.
En declaraciones a la radio, subrayó que el monumento fue donado en 1906 al gobierno nacional y que “hay una ley que así lo determina”. Explicó: “Cuando comenzamos esto [en 2008], el intendente de Mar del Plata nos solicitó que el monumento fuera trasladado allí; al mismo tiempo, el gobierno de Bolivia le manifestó al gobierno argentino la intención de donar un monumento a Juana Azurduy; la Presidenta consideró que era más apropiado tener una imagen de la heroína de la independencia que la imagen de Colón”.
Pero la decisión de la presidencia acerca de quién ocupa la plaza de manera más apropiada se ha tropezado con dos escollos complicados: Macri, defendiendo el patrimonio histórico de la Capital porteña, y los italianos residentes en Buenos Aires. Casi diría que este último rival va a ser más que molesto para Cristina. “Con Italia hemos topado…” Resulta que la estatua fue un regalo hecho por la comunidad italo-argentina a la ciudad de Buenos Aires a principios del siglo XX. Y claro, Cristina sabe que si ella dice “A”, MAcri va a decir “B”. Pero… ay!, ahora tenemos a todos los descendientes de italianos, al barrio del Bocca, y a tantos otros abrazando la estatua para que no se marche de Buenos Aires tan ilustre genovés.
Ayer una jueza dictó una medida cautelar que dispone que el Gobierno deberá abstenerse de trasladar la estatua por lo menos en el lapso de tres meses o hasta que la Justicia finalmente se expida sobre la cuestión de fondo. Eso sí: la administración de Cristina Kirchner puede proceder a la restauración y conservación del conjunto en su actual emplazamiento (cfr. La Nación).
Me entusiasma el final de la noticia: de momento,no se mueve a Colón; pero la Presidenta, si lo tiene a bien, ya que han colocado la grúa junto a la estatua para demolerla, puede aprovechar y darle los retoques que necesita. ¿Lo hará? Esto será el siguiente capítulo del culebrón provocado por la Presidenta de un país en el que su Ministro de Finanzas no contesta a preguntas de la prensa sobre la inflación, y en el que las inversiones extranjeras se retiran por asfixia.
Seguiremos esta historia. Mientras tanto, la comunidad italiana en Buenos Aires puede dormir tranquila, y Mauricio Macri dedicarse a preparar las próximas elecciones, mientras Cristina quizá coloque unas buenas cortinas en las ventanas de la Casa Rosada que le impidan la perturbadora visión del navegante italiano.
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