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Tema: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

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  1. #1
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    Entre los caciques indios, el cacique no era el dueño de todos los inmuebles, sino que el cacique era simplemente cabeza de la casa, la casa necesitaba ser sostenida por las acciones de una familia, una mujer como Dª Ana no se ocupaba directamente de las actividades agrícolas, don Diego de Mendoza, su nieto, se ocupaba de administrar las propiedades y al menos fue gobernador una vez de Tepexí de la Seda en el período entre 1621-1626. Las propiedades estaban distribuidas entre varios pueblos, separadas por estancias de ganado. Si recordamos la publicación anterior, recordamos que entre el ganado, hablamos de ovejas y nos recuerda a Benito Juárez, pero las ovejas solamente podían ser tenidas por la nobleza indígena. La posesión de mulas también era importante dado que las ruecas de mulas eran el principal medio de transporte en el virreinato y lo fueron en México hasta la llegada del ferrocarril. No sabemos que se transportaba desde el cacicazgo de los Mendoza en ruecas, pero si sabemos que se llevaban bienes a Cholula y Puebla de los Ángeles.

    El mayordomo se encargaba de varias estancias, don Diego administró varias estancias y era por ende, era mayordomo, en 1623 sembró trigo y maíz en la estancia de Tetitlan, en la villa de Zacapalache, pero los diques de riego se rompieron mientras él estaba en cama y nadie pudo checar los asuntos de las tierras, un año después, declaró que el pastor, Francisco, perdió 99 ovejas en San Antonio y después 40 más cuando desapareció y dejó las ovejas en el campo. Sabemos que llegaron a tener 932 vacas, 8,480 cabras, 698 caballos, 144 mulas, 53 burros y 819 ovejas, en cinco años de albaceazgo, las ventas de ganado fueron de 5,055 pesos. En agricultura, producían maíz y frijol en la labor de San Luis, en la hacienda de San Antonio y la milpa de Tetitlan, produciendo entre 600 y 700 fanegas, consumido por la familia y los sirvientes de las estancias.

    En las estancias de ovejas había pastores, en las de vacas, vaqueros, liderados cada uno por su capitán, había 53 indios de salario en 1621, 11 vaqueros, 28 pastores, 5 yeguerizos, 9 gañanes o trabajadores del campo, incluidos 5 capitanes, los capitanes recibían 3 o 4 pesos de sueldo, los demás entrre 2 y 4 pesos junto a raciones de maíz. Los vaqueros, gañanes, tlacehuales y pastores eran indios, de Tepexí, Tepeaca y Tecamachalco, los capitanes eran indios también, pero algunos mayordomos eran españoles, lo que demuestra que eran sirvientes de alto rango de los indios, recordemos que los caciques, la familia Mendoza, eran indios, lo que desmiente en parte el mito de que los indios eran sirvientes o casi esclavos de los españoles y estos solamente eran los dueños y amos. Comúnmente, la casa era autosustentable alimenticiamente, don Diego enviaba alimentos a las estancias para su consumo.

    No siempre era así, en 1622 se tuvo que comprar maíz a muy alto precio a Puebla de los Ángeles, Tepeaca y Mocajac, otros insumos entraban como manteca, huevos, pepitas, chocolate, azúcar, velas, chiles, tomates, sal y algunas libras de pescado en abril. En noviembre o diciembre, se compraban ropas para los gañanes y sus esposas. Se llevaba una cuenta de los gastos para los miembros de la familia, de la misma manera que los sirvientes, la familia del cacique vestían de algodón teñido y en ocasiones especiales de seda y damasco, todos esos gastos se descontaban de la herencia. Los gastos más importantes fueron las bodas y los funerales.

    Para el funeral de Dª Ana se gastaron 7 pesos en los cantares de la iglesia, ropas para la familia, fueron 36 pesos, además de las velas, vino y pan necesarios, el gasto total fue de 396 pesos con 6 reales, excluyendo 5 pesos de salario para el oficial mandado por el obispo. El funeral de don Domingo, hermano de don Diego y también nieto de Dª Ana, costó 262 pesos. También festividades como la del 16 de septiembre de 1623, en que se invitó a los caciques de Tecamachalco, Acatzingo, Tecali y otro lugares para celebrar la fiesta de Santo Domingo. El 12 de julio de 1624 se casa Dª María de Mendoza con don Martín de los Ángeles, cacique de Tepeaca, y el costo fue de 94 pesos con 4 reales. Los gastos médicos eran también importantes, los caciques no se atendían por los médicos del pueblo, sino por cirujanos españoles.

    Fuente: Hoekstra, R. (2010). A Colonial Cacicazgo: the Mendozas of Seventeenth-Century Tepexí de la Seda. European Review of Latin America and Caribbean Studies. pp. 87-106.

    Imagen: Casa de la cacica, en Teposcolula, Oaxaca, ahora convertida en biblioteca pública; es un edificio del siglo XVI, el nombre se cree que se refiere a Dª Catalina de Peralta, cacica que se hizo cargo de la casa (cacicazgo) en 1569.






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    Fuente:


    https://www.facebook.com/gazetamexic...3227707317157/
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  2. #2
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    Los otros conquistadores

    en 27 septiembre, 2020 9 octubre, 2020 por Carlismo Nueva Granada

    en Hispanidad, Nueva Granada, Opinión, Política

    Carlos Eduardo Restrepo Arenas




    Los recientes eventos sociales en Colombia requieren más que unos pocos tuits; requieren acción, aunque sea una acción periodística. Ha de aclararse que quienes sin ser indios promueven el odio al conquistador demuestran una profunda ignorancia histórica o, en su defecto, una profunda crisis de identidad. Por un momento pensemos qué pasaría si una asociación decidiera derribar una estatua del conquistador macedonio Alejandro Magno; a mi parecer generaría gran indignación entre los griegos. Alejandro, siguiendo el legado de su padre, no se contentó con dominar la Hélade: fue más allá, conquistando Egipto y Persia hasta ser derrotado en la India. Por mi parte no conozco a nadie quien llame a borrar el legado de este hombre. Por el contrario, leemos sus hazañas militares con gran admiración.

    Otro conquistador famoso fue Gengis Kan, quien tuvo bajo su dominio el imperio más grande en tierras contiguas. Hay quienes recuerdan su salvajismo: los señores de las estepas claramente disfrutaban del saqueo y del pillaje, e investigaciones modernas apuntan a que causó un gran retroceso para los pueblos iranios. Pero incluso el gran Kan con todo el miedo que causó hoy es el héroe nacional de Mongolia y algunos chinos consideran que a largo plazo se vieron beneficiados por la dominación mongola. ¿Deberían los chinos volver cenizas su legado? ¿Debería Afganistán exigir disculpas al gobierno de Mongolia porque siglos atrás gran parte de los intelectuales perecieron bajo las hordas?

    Si repasamos bien la historia, los conquistadores son considerados héroes en sus patrias y sólo odiados por aquellos que sufrieron su ira y vivieron para contarlo. La diferencia entre quienes pueden odiar al Gran Kan y quienes hoy critican a los conquistadores españoles es que los primeros no fueron abordados por la ideología antimilitarista. Desde el siglo XIX los liberales radicales han odiado al ejército, tratando de reducirlo siempre a su mínima extensión y vaya daños causó cuando el gobierno de los Estados Unidos de Colombia no podía hacer nada frente a sus estados que se envolvían en guerras civiles. Hoy los herederos de esos liberales se han encargado de convertir en chivos expiatorios a todos los que representen el espíritu castrense, sea Sebastián de Belalcázar o el propio Ejército Nacional, el cual, pese a su innegable mal obrar, ha pagado los platos rotos de otros.

    No es mi intención que el pueblo misak rinda honores a Belalcázar, sino denunciar el espíritu antimilitarista y pacifista que corroe a Colombia. Los blancos y mestizos víctimas de este trasbordo ideológico olvidan que fueron sus ancestros quienes conquistaron estas tierras. Los herederos de Belalcázar siguen en Cali, en Popayán o incluso sentados en el senado; los peninsulares actuales descienden de aquellos que se quedaron ahí, no de los que vinieron a América.

    Así pues, por cada español blanco —cuya vestimenta no sería tan ostentosa, pues fácilmente se oxidan las armaduras y los mosquetes en el trópico— venían con él varios indios. Como ya se mencionó, los mestizos también participaron en las guerras, en mayor o menor medida según el año del que hablamos. Pues si bien para 1538 —conquista de los muiscas— ya existían mestizos en edad de luchar, ello no era posible cuando Colón arribó a las Antillas. Otro agente muy ignorado son los negros, de quienes se dice que vinieron en calidad de esclavos y que su papel en la guerra fue menor; pero en realidad sin la ayuda de los esclavos la Conquista hubiera tenido grandes retrasos, pues estos lucharon codo a codo con sus amos —bien pudieron traicionarlos pues hubo situaciones de superioridad numérica—.





    El otro día vi una imagen que decía que por cada estatua de un conquistador debería haber cuatro estatuas de indígenas. Si se piensa con detenimiento, no es del todo errado, porque todo conquistador luchó junto a negros, indios y mestizos; aunque honestamente sería más fácil de lograr en la pintura que en la escultura. La Conquista no debe verse más como una lucha de razas donde una malvada somete a una inocente: la Conquista debe verse como muchos pueblos o razas unidas en un único objetivo, el de una América cristiana.

    Sé que mi propuesta puede no gustar a los progresistas quienes me dirán que los no-blancos estaban siendo obligados a luchar, pero dudo mucho que estando en superioridad numérica —porque los aliados indios lo estaban— se sintiesen muy «oprimidos». Tampoco ha de gustar a aquellos que idolatran la raza blanca como superior y destinada a dominar al mundo, pues me dirán que intento robarle sus méritos.

    Aunque a simple vista no lo parezca, los indigenistas y supremacistas blancos no son muy diferentes. Los primeros promueven la sustitución de la herencia hispánica por una escala de valores indianos, como si los indios fueran una única civilización unida por sus cadenas; los segundos creen que los blancos son una civilización unida en su supremacía. No es de extrañar que así como resurge el culto a la Pachamama entre los indigenistas —aunque no todos los pueblos indianos la adoraban e incluso algunos la consideraban una diosa maligna—, los supremacistas blancos promuevan también el neopaganismo, por considerar el cristianismo como religión extranjera.

    Quienes nacimos en los otrora Reinos de Indias debemos aceptar que nuestro vínculo está más allá de la sangre, incluso más allá de lo cultural. Con las independencias perdimos nuestro vínculo jurídico —el derecho indiano—, pero conservamos el más importante: el espiritual. Porque poco importaría si cada región tuviera su propia lengua, aunque fuese nativa; la historia nos ha enseñado que vascos que no hablaban castellano lucharon por Don Carlos. Poco importaría que tuviésemos genes europeos más recesivos.





    Lo que en realidad importa es ser miembros de una misma Iglesia la cual es Santa, Católica y Apostólica. De allí que no se llamara Imperio Español, ni siquiera Monarquía Hispánica, sino que era la Monarquía Católica. Reitero una vez más que vuelva la estatua, pero que vuelva acompañada: nada es el general sin su séquito, añadiendo también la Cruz que siempre acompañó a los conquistadores. Tal vez sea mucho pedir, más como está la sociedad hoy en día, pero sólo apropiándonos de nuestro legado podemos entender la Conquista y así retomar la misión mística y misionera que Dios, en manos del apóstol Santiago, encomendó a España.




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    Fuente:

    https://carlismoneogranadino.wordpre...onquistadores/
    Hyeronimus dio el Víctor.

  3. #3
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    San Ignacio, una población gravitante de las antiguas reducciones jesuíticas

    31 diciembre, 2017

    4 enero, 2021



    La ciudad de San Ignacio cumplió 408 años de fundación. El 29 de diciembre de 1609 fue creada y adjudicada a los sacerdotes jesuitas Marcial de Lorenzana, Francisco de San Martín y al Cacique Arapysandú. Un año después los jesuitas se establecieron oficialmente en la comunidad y la denominan “San Ignacio Guazú” para ser distinguida de “San Ignacio Miní”, ubicada en la provincia de Misiones, Argentina.

    SAN IGNACIO (Dpto. de Misiones).- Esta ciudad es la de mayor movimiento y más poblada en este departamento. Sin embargo, no es considerada como la más importante, porque la capital departamental es San Juan Bautista.

    San Ignacio se encuentra ubicada al sur a 224 Km de Asunción. Cuenta con aproximadamente 28.000 habitantes. En el año 1609, el padre Roque González de Santa Cruz (hoy santo paraguayo) organizó la fundación y la convirtió en el centro de las reducciones jesuíticas de las Misiones en el Paraguay.

    De este pueblo partieron los jesuitas a fundar otros pueblos: Santa Rosa, Santiago, Santa María, San Cosme y Damián, incluso Encarnación y otras localidades.

    Debido a su privilegiada situación geográfica, desde su fundación se constituyó en una población gravitante de las antiguas reducciones jesuíticas, enmarcadas por su posición con tierra fértil, praderas exuberantes, numerosos arroyos que le proporciona un clima agradable, atractivos para los visitantes.

    La población se ha caracterizado siempre por ser pujante, con un centro comercial completo, bancos, financieras, casas de cambio, supermercados, hoteles, restaurantes, estaciones de servicios, farmacias, hospitales, transportes nacionales e internacionales, entre otros.

    Pero volviendo a la historia de esta ciudad, vale recordar que a mediados de 1609, el cacique Arapysandú, con otros caciques, se presentaron ante el Gobernador Hernandarias a solicitar sacerdotes para la región del Paraná donde estos residían, este se lo solicitó al obispo y como no había clérigos disponibles se conversó con el padre Torres de la Compañía de Jesús y este nombró a Marcial de Lorenzana y Francisco de San Martín para esta responsabilidad.

    Así el 16 de diciembre de 1609 los jesuitas y caciques guaraníes salieron de Asunción para dirigirse al sur, se sabe que llegaron por Yaguarón donde el presbítero Fernando de la Cueva se sumó a la expedición, con unos guaraníes que ya eran cristianos. Llegaron al lugar de asentamiento de Arapysandú, al que se sumaron nueve caciques de aldeas vecinas, es entonces que se celebra la primera misa que se toma como punto de fundación de esta Reducción.


    Hoy casi no se observan restos de las construcciones originales, posee la colección más representativa en cuanto a imágenes y tallas religiosas de gran valor. El Museo Diocesano, organizado en cuatro salas, guarda objetos de extraordinario valor cultural.

    Asimismo conserva las imágenes talladas en maderas policromadas, mapas de la primera Misión Jesuítica Guaraní del Paraguay, fotografías de la Iglesia original y una carta escrita por el Rey Felipe IV en 1635.

    Imposible ignorar a Tañarandy

    SAN IGNACIO.- Hablar de esta ciudad, de su riqueza cultural y no mencionar a Tañarandy sería un sacrilegio. Es el sitio de celebración más llamativa de Semana Santa. La tradicional fiesta artística en esta compañía ignaciana se concentra en cada Viernes Santo, con la presencia de unas 5.000 personas.

    De varios puntos del país y desde el extranjero llegan hasta Tañarandy para el acto central con toda la caracterización religiosa. Hace 25 años, que el artista Koki Ruíz ofrece su terreno privado para acoger a todos los que deseen revivir parte de la historia de Jesús, logrando de esa forma fusionar el arte expuesto de diferentes maneras con la religión en esencia. Esta actividad cada año reúne a más fieles en medio de una “pelea” por aplicar mejoras edilicias en el lugar.

    En la belleza mezclada entre la fe y el arte, se logra aglomerar a miles de personas que desde el miércoles hasta el Viernes Santo, se deleitan con la belleza de cuadros vivientes y la historia misma de Cristo.

    Cada año la exposición es cambiada y en este 2017 fue una recordación a los 250 años de la expulsión de los Jesuitas del Paraguay.

    Tañarandy cuenta con una población de apenas 250 familias. Frente a cada hogar hay un letrero que indica el apellido y la profesión del padre de familia, en algunos casos pintadas en las paredes las actividades desarrolladas en esas viviendas.

    En el templo, el centro de salud y otros edificios se pueden apreciar murales y “ventanas falsas” (pintadas), que expresan la capacidad artística de los lugareños.




    Magnifica toma del acceso al centro de la ciudad de mayor movimiento en Misiones.




    Uno de sectores de San Ignacio donde se respira aire colonial. Es una de las aceras más antiguas.




    Una de las avenidas de la periferia de la ciudad, bien conservada.




    La gran fiesta en Tañarandy. Cada Semana Santa recibe a unos 20.000 visitantes.




    En el triángulo de desvío para Pilar se encuentra este monumento que recuerda a los primeros habitantes de la comunidad.




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    Fuente:

    https://www.adndigital.com.py/san-ig...es-jesuiticas/

  4. #4
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    martes, 2 de julio de 2019

    Doña Leonor Cortes Moctezuma.

    Por Bernardo del Hoyo Calzada.


    Doña Leonor Cortes Moctezuma nació hacia el año de 1529 en la ciudad de México, hija natural del conquistador de México-Tenochtitlán don Hernán Cortes y de Tecuichpo Ixcaxochitzin o doña Isabel de Moctezuma, siendo nieta de don Martín Cortés Monroy y doña Catalina Pizarro Altamirano, y del Tlatoani Moctezuma II Xocoyotzin y Mahualxochitl Tezalco.

    El Licenciado don Juan de Altamirano pariente de Hernán Cortés la protegió y cuido siendo niña, hasta que se casó con el principal descubridor del mineral de Zacatecas, don Juan de Tolosa o Juanes de Tolosa, que nació en Quetaria, Guipúzcoa, uno de los países vascos, al norte de España.

    Juan de Tolosa pasó a Nueva España en el año de 1533, y en el año de 1546 descubrió la primera mina o la mina Descubridora en Zacatecas, unos años después se casó con doña Leonor Cortés Moctezuma, y que llevó a vivir a las Minas Ricas de los Zacatecas, por el año de 1553 o 54.

    El 5 de diciembre del año de 1554 otorgó en la ciudad de México carta poder a su hermano don Martín Cortés en esta forma: “Sepan cuantos, esta carta de poder viere como yo doña Leonor Cortés, hija del marques del Valle, don Hernando Cortés, mi señor padre, que sea en gloria, otorgo y conozco que doy y otorgo todo mi poder cumplido, libre y bastante según que le yo he y tengo y de derecho en tal caso se requiere y es menester a vos el señor Martín Cortés, mi hermano que estáis presente, etc.”

    Las propiedades de Leonor, comprendía hasta lo que hoy es la alcaldía de la Magdalena Contreras, y consta en el testamento de Hernán Cortés en la cláusula 23, folio seis que ordena les sean dadas a cada una de sus hijas, doña Leonor y doña María, sus hijas naturales, para sus dotes y casamientos diez mil ducados de su hacienda.

    Don Juan de Tolosa y doña Leonor Cortes Moctezuma tuvieron en las Minas Ricas de los Zacatecas cuatro hijos: un varón y tres hijas; el padre don Juan Cortés Tolosa Moctezuma, doña Catalina Cortés Tolosa Moctezuma, que murió joven, doña Isabel Cortés Tolosa Moctezuma, que se casó con el Adelantado de Nuevo México don Juan de Oñate y Salazar, en 1580 y doña Leonor de Tolosa Cortés Moctezuma que se casó con el general don Cristóbal de Saldívar.

    Doña Leonor Cortés Moctezuma murió a fines del siglo XVI en la Muy Noble y Leal Ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas y fue sepultada al lado de su esposo don Juanes de Tolosa, en templo del Convento de San Francisco de Zacatecas, hoy museo Rafael Coronel.

    Guadalupe, Zac., 12 de junio de 2019.




    Escudo de Armas de doña Leonor Cortés Moctezuma.




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    Fuente:

    Historia de la Diócesis de Zacatecas. : Doña Leonor Cortes Moctezuma.

  5. #5
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    Cuauhtémoc está hecho una furia, los señores de Huexolta, Coatlinchan y uno de Chalco han ido a ver a Cortés en Texcoco, le dicen que pelearon por miedo a los mexicas, el tenochca rechaza a los emisarios de Cortés que venían a pedir paz y eso convenció a los señores del valle para unirse al bando hispano, Cortés es bien recibido en las ciudades de la cuenca lacustre, los cimientos del cielo comienzan a conmoverse, los mercaderes podrán comercial a su gusto con la tierra caliente, algo que los tenochcas impedían, era un monopolio Tenochtitlan-Tlatelolco que se mantenía, había que pasar por esas ciudades si Coatlinchan quería comerciar, pero el ahora todo estaba cayendo.

    Cortés se dirige al sur de la cuenca, que desconoce, deja a Sandoval como encargado, se va con 200 soldados, 18 caballos, 10 arcabuceros y 30 ballesteros, así como entre tres y cuatro mil indios aliados, llegaron a Iztapalapa, donde hubo enfrentamientos armados, los mexicas tuvieron la brillante idea de romper el aldabarrón de Nezahualcóyotl e inundar Iztapalapa con los castellanos ahí, lo que hizo que las aguas salinas se mezclasen con las aguas dulces del otro lago; que los españoles y sus aliados se ahoguen es cosa que no sucedió, los aliados pudieron entrar, matar a algunos, expulsar a otros y todavía tuvieron tiempo de retirarse antes que las aguas inundasen la ciudad, aunque perdieron la pólvora y casi todos los arcabuces. Es aquí donde Cortés comienza a exagerar (todavía más) el número de enemigos muertos, pero nos demuestra que el conflicto comenzaba a escalar.

    Solamente un conquistador español murió en la batalla de Iztapalapa, acaecida en enero de 1521, pero Ixtlilxóchitl se batió en duelo con un señor de la ciudad al que se le había encomendado llevarlo vivo a Tenochtitlan, la victoria fue de Ixtlilxóchitl y al capturarlo, mandó a quemarlo vivo en una fogata divina, algunos dicen que los españoles sacrificaban humanos en las hogueras de la inquisición, pero Ixtlilxóchitl no era español.

    Los españoles pasaron la noche en descampado, al día siguiente vieron los lagos al mismo nivel, canoas llenas de guerreros mexicas y se batieron en retirada mientras regresaban a Texcoco, a 30 km, los mexicas creyeron que eso una victoria. Las siguientes semanas fueron semejantes, los señores de Ozumba, Tepecoculuco y Mixquic, fueron a pedir perdón a Cortés, desde Coatlinchan informaron a Cortés que los tenochcas atacaban a los macehuales en las milpas cuando cortaban maíz para ellos, enviaron emisarios también los señores de Tlamanalco y Chalco, querían hacer las paces, más no podían por haber guarniciones tenochcas en sus ciudades, lo que demuestra la fuerte presencia militar de Tenochtitlan en las ciudades del lago.

    Cortés envía a Sandoval con un ejército tan grande como el que él comandó en Iztapalapa, y en las milpas de Chalco se da la batalla, los tlaxcatecas pelearon con especial ímpetu, quizás por el rudimentario entrenamiento militar europeo que les dio Ojeda el año anterior, después de la batalla, se quedaron con las mantas de algodón y la sal de la que Tenochtitlan los privó por años. Agradecido, un señor de Chalco fue a Texcoco a dar las gracias y dijo a Cortés que el difunto (por viruela) señor de la ciudad, había dicho antes de morir que quería que Cortés confirmara a sus hijos como señores, y él así lo hizo, ahora coronaba caciques indígenas, el hijo mayor del difunto fue señor de Chalco, el menor, de Tlamanalco y Ayotzingo.

    Cuauhtémoc, como Cuitláhuac, no puede hacer mucho, promete a las ciudades que se unan a él, quitarles el tributo, pero el odio a los mexicas y el magnetismo de Cortés son mayores, la caída de Tenochtitlan es algo que todos desean, ¿dónde está la ayuda y el apoyo? A finales de enero, Cuauhtémoc toma posesión de la estera y el trono, refuerza las defensas de Tenochtitlan, confiado quizás en que no podrán tomarla por estar en medio de un lago. Cavan trincheras, hacen más profundas las acequias debajo de los puentes, hacen varas y lanzas más largas para colocar en la punta las espadas de los españoles muertos el año anterior. Como todos los soberanos tenochcas tuvo que iniciar su reinado con una campaña militar, atacando a las ciudades del este del lago y convenciendo así a dos de unírsele, pero Cortés, con apenas 200 soldados y dos cañones pequeños, los derrotó y quemó los edificios de los aliados tenochcas, que volvieron al bando hispano-indígena. Son fines de enero, 1521, ya deben estar listos los bergantines, así que Sandoval debe irse a buscarlos a Tlaxcala y traerlos a lomo de indios.


    Fuente: Hugh, T. (1994). La conquista de México. Patria.

    Imagen: Patio central del palacio de Motecuhçoma Xocoyotzin, o Moctezuma II, conocido como las Casas Nuevas de Moctezuma, por Scott Gentlings (el Tío Gazeta quiere ver Facebook lleno de las obra de un artista que seguro muchos acaban de descubrir).







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    Fuente:

    https://www.facebook.com/gazetamexic...sU7M&__tn__=-R
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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    El cacicazgo familiar de los Mendoza en Tepexí de la Seda durante la década de 1620, tuvo una firme posición, tanto en los pueblos de indios, como entre los españoles, tanto social, como económicamente. La base del cacicazgo era la posesión de tierra y los derechos, un cacique era más que un gran terrateniente, el cacicazgo era una entidad esencial protegida por ley en la que el cacique tenía derechos heredados de sus ancestros prehispánicos, el cacicazgo, como el mayorazgo, no podía dividirse, todo lo heredaba el hijo mayor, pero otros miembros podían proveerse de bienes también que no pertenecían al cacicazgo, sino que eran propiedad privada del cacique, eso lo podían heredar, con o sin terrazgueros.

    Como la nobleza europea de la época, los caciques entablaban relaciones matrimoniales y hablaban de su casa o linaje, lo cual claro era una ficción más que una realidad en sí misma. Los caciques eran herederos directos de los gobernantes indígenas y mantuvieron sus derechos sobre los terrazgueros o macehuales, que poseían parcelas de tierra y que daban tributo y servicios de labor a cambio de la parcela. La relación entre los terrazgueros y caciques era más bien la de contratos asalariados, algunos iban más allá, pues sus caciques les daban no solamente un salario, sino también ropas, alimentos, y si estaba en prisión, los liberaban pagando la fianza, en esta relación el dinero cambiaba raramente de mano, debido a que no era una sociedad monetaria, sino de deudas y créditos, claro, ropa y alimento no eran gratuitos, eran parte del contrato.

    Esta relación era igual en haciendas españolas y cacicazgos indios. Tepexí de la Seda era, en la década de 1620, un cruce de sociedades, los caciques con su estilo tradicional, y la española. Tan importante eran los caciques, que don Diego pudo ser gobernador durante la mayor parte de la década. En el siglo XVI se vieron disputas con otros caciques, pero para el siglo XVII las relaciones eran más cordiales, además de que las actividades de los Mendoza no estuvieron únicamente en Tepexí, don Diego mismo estuvo en Cholula para cobrar el tributo real al ser gobernador, sus hermanos y hermanas viajaron a la ciudad de México, Puebla de los Ángeles y varias ciudades del Mixtecapan, Dª María, hermana de don Pedro, se casó en Tepeaca. Las ropas de la familia eran hechas en Tehuacan y Puebla. Los Mendoza eran conscientes de su estatus, vestían mejor que el resto de los indios, bebían chocolate y en ocasiones especiales, vino importado de España, consumían carne y pollo con más regularidad, daban limosna a los frailes dominicos en especie (mulas), así como dinero para la iglesia o los cantantes, gastando mucho dinero en su salud.

    La posición social y económica de los Mendoza los hizo ser el centro de la vida del pueblo, eran una institución alrededor de la cual giraban varias partes de la vida, economía, sociedad y cultura, los caciques eran señores y empresarios que se distinguían por su ropa y forma de vida, tenían relaciones con indios macehuales o nobles, con españoles, tanto corregidores como propietarios, mercantes y frailes; todavía tenían relaciones con muchos más allá del pueblo, como el obispo de Tlaxcala o la Audiencia en la capital. La red en que se sustentaba el cacicazgo, sólo podía ser mantenida con confianza y estabilidad; pero para el siglo XVII no había manera de que se lograra tener estabilidad por los enormes cambios que llegaron a la sociedad con la llegada de los españoles.


    Fuente: Hoekstra, R. (2010). A Colonial Cacicazgo: the Mendozas of Seventeenth-Century Tepexí de la Seda. European Review of Latin America and Caribbean Studies. pp. 87-106.


    Imagen: Retrato de Sebaftiana Ynes Jofepha de Sn. Augtin. Hija legitima de Dn. Mathias Alexo Martinez y de Dña. Thomafa de Dios Y Mendiola de edad de 16 años del Año de 1757 años.






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    Fuente:

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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    EN BUSCA DEL INCA

    He recibido varios comentarios positivos sobre mi entrevista con @antonioarauzimbert acerca del destino de los descendientes incaicos y al mismo tiempo me preguntan más sobre el tema por lo que ahora expandiré esa información. Es un texto largo pero vale la pena leerlo porque su conclusión será sorprendente.

    Si tuviéramos que buscar al Inca hoy día ¿donde deberíamos buscar? Si eres sensible, cuidado con seguir leyendo, la respuesta te puede chocar.

    Definitivamente tendríamos que remontarnos a la época de los últimos Incas de la resistencia, también llamados Incas de Vilcabamba, herederos de la autoridad del Inca. Aquí encontraremos que Sayri Túpac, segundo Inca de Vilcabamba, entregaría su corona a Castilla y luego su sucesor, Titu Cusi Yupanqui ratificaría esto firmando el tratado de Acombamba.

    Esta firma constituye una figura legal llamada TRANSLATIO IMPERII, que es una forma de justificación de legitimidad de un nuevo rey luego de una transferencia legítima de poder de un Reino a otro, y se remonta a las épocas de Bizancio y el Sacro Imperio Romano Germánico como herederos del poder del Imperio Romano.

    Esto significaba que el monarca español se convertía en rey no solamente de hecho sino también por derecho, lo cual fue reflejado en varios cuadros de la época, los cuales adjunto en las fotos 1, 2, 3 y 4 los pueden encontrar en la Catedral de Lima y el Museo Larco. En estos cuadros se puede observar a los reyes Habsburgo como sucesores de los Incas. Incluso en los cuadros, el último Inca Atahualpa está en actitud de entregarle su cetro, símbolo de poder, a Carlos V quien está señalando una Cruz.

    ¿Entonces era el rey de España un Inca? Para el religioso mestizo Juan Núñez Vela y Ribera sí, pues no solamente articuló este concepto del Translatio Imperii para el Perú, sino además, en su monasterio de Copacabana existe un cuadro donde se nombra al rey de España bajo el título de Inca (fotos 5 y 6). El cuadro se refiere al rey como “poderosissimo Inga D. Carlos II Augustissimo Emperador de la América”.

    ¿Usó el rey de España el título de Inca? Parcialmente sí, pues hasta el día de hoy, uno de sus títulos es “Rey de las Indias Occidentales y Orientales” siendo las Indias Occidentales la suma de las coronas del Inca y de Moctezuma de los Aztecas.

    Obviamente, desde la Independencia este es un título honorífico sin soberanía real por lo que ¿por qué nos importaría? Pues en los últimos meses, debido a la poca presencia del monarca español actual ante la crisis española, la separación de Cataluña y los escándalos de su corte existe un creciente movimiento para que Felipe VI sea el último rey de España y abdique su corona.

    Si esto sucede, el título de Inca que mantiene podría regresar al Perú con todas las de la ley. El Inca volvería a casa. ¿Será eso una señal del cumplimiento de la profecía del Inkarri?






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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    Los tarascos y la conquista española de Nueva España

    Cuando se habla de la conquista de México, se centra principalmente en los eventos en torno la caída de México-Tenochtitlán, en los mexicas resistiendo a las huestes españolas de Hernán Cortés y cuando se menciona a los aliados indígenas, siempre figuran los tlaxcaltecas y su resentimiento, simplificando todo el proceso en este evento y sus implicaciones, no menores, pero que no terminan por explicar todo lo que abarca la creación y expansión de la Nueva España, un proceso inacabado en más de 300 años, que en algunas regiones más al norte no se consolidó y en otras las rebeliones indígenas siempre debatieron el dominio español de ciertos territorios.

    21 julio, 2020 | Daniel Adrian Ortiz Macarena





    Esbozo del lienzo de Tlaxcala por Manuel de Yañez donde observamos cómo los conquistadores hacen uso de tropas nativas. La imagen nos relata la campaña sobre los territorios tarascos por Nuño de Guzmán (1490-1558). Fuente: Wikimedia Commons.
    Para entender la conquista de México debemos conocer el importante papel que tuvieron los aliados indígenas en todo el proceso y que estos no se reducen nada más en los tlaxcaltecas, tuvieron una gran diversidad de aliados, entre ellos los tarascos, que llegaron a jugar un papel tan importante y por ello son los protagonistas del presente ensayo.



    Los antiguos tarascos

    Los tarascos son un pueblo originario del actual estado de Michoacán, ubicado al oeste de la Ciudad de México. Son una cultura de la cual se debate mucho su origen y comúnmente se acepta que puedan ser un pueblo que procede del mismo Michoacán y que no presentó la formación de un gran estado sino hasta el siglo XV, cuando, unificados bajo el mando del linaje Uanácaze se lanzaron a la conquista de la región lacustre de Pátzcuaro, en donde establecieron el corazón de su gran señorío.

    Los señores Uanácaze son una rama de un grupo tarasco más grande, conocido como los Chichimecas-Uacúsecha, un grupo que se fraccionó y compitió por el control del lago de Pátzcuaro. Los Uanácaze bajo el liderazgo de Taríacuri, fundaron la población de Pátzcuaro y desde ahí comenzaron el proceso de sometimiento de los demás señores Chichimecas-Uacúsecha. Durante estas conquistas tomaron Tzintzuntzan e Ihuatzio, dos poblaciones que a la muerte de Taríacuri también fueron elevadas al rango de capital, ya que el señorío lo repartió entre sus sobrinos Hiripan y Tangánxoan I, y su hijo Hiquíngaje, quienes siguieron con las conquistas más allá de la región lacustre. Durante las últimas décadas del siglo XV fue nuevamente centralizado el poder en la descendencia de Tangánxoan I, en su hijo Zizipándacuare.

    Este cazonci trasladó los poderes a Tzintzuntzan y continuó con las conquistas en todas direcciones, siendo reconocido como un gran guerrero. Sus fronteras las extendió hasta topar al oriente con los mexicas, y pronto las dos grandes entidades militaristas de Mesoamérica se enfrentaron. Zizipándacuare derrotó dos grandes expediciones mexicas, las fuerzas del huey tlatoani Axayacatl y posteriormente, a Ahuízotl, estableciendo así una frontera infranqueable entre los dos señoríos y una acérrima rivalidad.

    A Zizipándacuare lo sucedió su hijo Zangua, también afamado guerrero y cazonci con el que el señorío tarasco alcanzó su máxima expansión e igual que su padre, derrotó una avanzada mexica que mandó Moctezuma II Xocoyotzin, una victoria que le permitió arrebatar a los mexicas algunas fortalezas fronterizas. Fue una victoria que no pudieron celebrar por mucho tiempo, puesto que no tardaron en aparecer los españoles.


    La incorporación de Michoacán

    En 1521, conquistado México-Tenochtitlan, Cortés puso su atención en los señoríos vecinos a los dominios mexicas y procedió a su incorporación a la Nueva España. Pronto recibió noticias de la existencia del señorío tarasco, sus riquezas y su fuerza que rivalizaba con los mexicas, no tardó en enviar exploradores y embajadas. Tras los primeros contactos, los tarascos comenzaron también a enviar embajadas, ambos buscaban una mayor información del otro.

    Para este momento, el cazonci Zangua había fallecido a causa de una epidemia de viruela y fue sucedido por su hijo Tzintzicha Tangánxoan II, quien no tuvo un inicio de gobierno sencillo. Primero debió afrontar la rebelión de los hermanos supervivientes a la epidemia, a los cuales ejecutó, así como debió restablecer a su jerarquía política afectada por los fallecimientos a causa de la epidemia. Bajo estas condiciones debió tomar una decisión, enfrentarse a los españoles o buscar su amistad, esto también provocó fracturas al interior de la jerarquía que resolvió una vez tomada la decisión, el sometimiento pacífico al rey de España, Carlos I de Austria y que implicó la incorporación de un gran territorio.

    Otro de los argumentos que seguramente convencieron al cazonci de su decisión, debió ser la presencia de las fuerzas españoles de Cristóbal de Olid, que, según las fuentes, fueron recibidos en paz y alojados en la capital tarasca, la ciudad de Tzintzuntzan, a finales del mes de julio de 1522, por lo que, en algún momento del otoño de ese año el cazonci viajó al campamento de Cortés y reconoció su sometimiento al rey de España.

    Se debate si en verdad fue tan pacífica o no, lo cierto es, que los propios descendientes de este cazonci y toda una élite que estaba vinculada a este linaje, durante la colonia defendieron el sometimiento pacífico en favor de conseguir privilegios por parte de la corona y sostener cierto estatus social dentro de la sociedad indígena, es decir, seguir siendo reconocidos como nobles indígenas y los beneficios que implicaba ello. Lo cierto es que, gracias a esto, se incorporó un territorio tan amplio como el actual estado de Michoacán, así como algunas porciones de los estados vecinos de Jalisco, Guanajuato y Guerrero. También el acceso a grandes recursos naturales y el control de una importante población que proveyó de guerreros, mano de obra y colonos a diversos proyectos españoles a lo largo de los 300 años de existencia de la Nueva España.


    Los tarascos y su relación con los españoles

    A pesar de la sumisión pacífica, no fue una relación sin conflictos y constantemente se enfrentaron los intereses de los españoles con los intereses indígenas, resultando algunas muertes, entre ellas la del cazonci Tzintzicha Tangánxoan II, que siendo bautizado con el nombre de don Francisco Tangánxoan fue procesado injustamente por Nuño de Guzmán quien lo condenó y ejecutó en 1530. Muerto el cazonci, su jerarquía se mantuvo en pie y se debió negociar con ellos, así como se garantizó la continuidad del linaje Uanácaze al mando de los tarascos por otro tiempo más, para lograr los acuerdos, fue importante el papel del primer obispo de Michoacán, don Vasco de Quiroga.

    Haciendo a un lado los conflictos, los tarascos tuvieron una participación muy importante desde el principio, entre 1522-1525, tomaron parte en las conquistas de Colima y la costa michoacana, en la pacificación de una rebelión en la región del Pánuco y aportaron soldados a la expedición de Cristóbal de Olid que debía conquistar las Hibueras en la actual Honduras. En 1530, forzados y violentados por Nuño de Guzmán, le acompañaron en su conquista de la Nueva Galicia, al occidente de México, que llegó incluso tan al norte como Sinaloa.

    Entre 1539-1565, los últimos descendientes legítimos del linaje Uanácaze, los hijos del cazonci, don Francisco Taríacuri y don Antonio Huitziméngari, estuvieron muy involucrados en las exploraciones hacia el Bajío y el norte minero. De don Francisco se sabe combatió al lado del virrey don Antonio de Mendoza cuando controló la rebelión del Mixtón, mientras que su hermano y sucesor, don Antonio, entre 1551-1553, comandó alrededor de 1200 tarascos en los principios de lo que sería la Guerra contra los Chichimecas, que se extendió hasta finales del siglo XVI. Don Antonio además apoyó a la fundación de poblaciones que ayudarían a consolidar el importante camino de Tierra Adentro que conectaba a la Cd de México con las minas de Zacatecas y Guanajuato.

    Además de soldados, una vez pacificando el norte, los tarascos apoyaron con colonos, que junto a tlaxcaltecas y otomíes servían de apoyo en la colonización del norte y como ejemplo para los rebeldes chichimecas, por lo que encontramos poblaciones con barrios tarascos en el Bajío guanajuatense o en ciudades más al norte como Zacatecas.


    Conclusión

    La incorporación de los tarascos y de su señorío fue un gran soporte para los proyectos españoles, por las razones ya comentadas. Así mismo, para los tarascos reportó algún beneficio, al menos para sus élites, que, a pesar de no haber conseguido los mismos privilegios que los tlaxcaltecas si lograron conservar un estatus importante, incluso los descendientes del cazonci recibieron el cargo de gobernadores indios de la ciudad y provincia de Michoacán, que no limitaba su jurisdicción a una sola república de Indios, sino que esta se extendía sobre todos los pueblos de indios de la provincia, teniendo la facultad de hacer levas para reclutar soldados, organizar la mano de obra y canalizarla a los diferentes proyectos de construcción españoles, así como hacer justicia ante ciertos casos. Una autoridad que no pudieron ejercer otros señores indígenas, que se veían sometidos a los cargos de elección en las repúblicas de indios, mientras que, don Antonio Huitziméngari ejerció su cargo de gobernador indio de la ciudad y provincia de Michoacán durante 17 años, desde 1545 hasta que falleció en 1562.


    Bibliografía

    Aguilar González, J. Ricardo y Angélica J. Afanador Pujol, Don Antonio Huitziméngari. Información y vida de un noble indígena en la Nueva España del siglo XVI, México, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad Nacional Autónoma de México, Escuela Nacional de Estudios Superiores, 2019.

    Albiez-Wieck, Sarah, Contactos exteriores del Estado Tarasco. Influencias desde dentro y fuera de Mesoamérica, México, El Colegio de Michoacán, 2013, Volumen I y II.

    Beaumont, Pablo (fray), Crónica de Michoacán, México, Basal Editores s.a., 1985, Tomo I, II y III.
    Castro Gutiérrez, Felipe, Los Tarascos y el Imperio Español, 1600-1740, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Universidad Michoacana San Nicolás de Hidalgo, 2004.

    De Alcalá, Jerónimo, Relación de Michoacán, México, El Colegio de Michoacán, 2013.

    Escobar Olmedo, Armando Mauricio, Proceso, tormento y muerte del Cazonzi, último gran señor de los Tarascos por Nuño de Guzmán. 1530; introducción. versión paleográfica y notas Armando M. Escobar Olmedo, México, Frente de Afirmación Hispanista, A.C., 1997.

    Espejel Carbajal, Claudia, La justicia y el fuego, dos claves para leer la Relación de Michoacán, México, El Colegio de Michoacán, 2008, tomo I y II.

    López Sarrelangue, Delfina Esmeralda, La Nobleza indígena de Pátzcuaro en la época virreinal, 2° Edición, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Morevallado Editores, 1999.

    Martínez Baracs, Rodrigo, Convivencia y utopía. El gobierno indio y español de la “ciudad de Mechuacan”, 1521-1580, México, Fondo de Cultura Económica, CONACULTA, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2005.

    Paredes Martínez, Carlos Salvador, Al tañer de las campanas. Los pueblos indígenas del antiguo Michoacán en la época colonial, México, CIESAS, Comisión Nacional para el desarrollo de los Pueblos Indígenas, 2017.

    Warren, J. Benedict, La conquista de Michoacán, 1521-1530, traducido por Agustín García Alcaraz, 3ra Edición, México, Fímax Publicistas, 2016.


    Este artículo forma parte del II Concurso de Microensayo Histórico y Microrrelato Desperta Ferro en la categoría de microensayo. La documentación, veracidad y originalidad del artículo son responsabilidad única de su autor.




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    Re: Indios y mestizos ilustres durante la época virreinal

    Descendiente del Inca Huayna Cápac, Diego Choquehuanca, natural de Azángaro, Virreinato del Perú, fue el hombre más poderoso de su región y todo el departamento. Nacido el 1 de julio de 1705, sirvió como coronel de los Reales Ejércitos del Rey, también como cacique principal y gobernador de Azángaro.

    Con una de las más grandes fortunas en el Virreinato, don Diego Choquehuanca Túpac Inca fue uno de los aristócratas más importantes, ente sus propiedades tenemos:

    - 1 palacio en Azángaro.
    - 11 haciendas.
    - 100.000 cabezas de ganado ovino.
    - 20.000 cabezas de ganado vacuno.
    - 10.000 alpacas y llamas.

    Su hijo, Blas Choquehuanca, moriría en 1781 defendiendo el orden monárquico contra la rebelión del aristócrata Túpac Amaru II, mientras Diego se encontraba refugiado en Arequipa por su avanzada edad.

    Existe diferencia de criterios entre historiadores sobre la fecha de su muerte, algunos consideran que fue en 1792 y otros en 1796, lo cierto es que en el año 1793 escribiría su testamento.

    Autor: Adolfo Varela







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