Entre los caciques indios, el cacique no era el dueño de todos los inmuebles, sino que el cacique era simplemente cabeza de la casa, la casa necesitaba ser sostenida por las acciones de una familia, una mujer como Dª Ana no se ocupaba directamente de las actividades agrícolas, don Diego de Mendoza, su nieto, se ocupaba de administrar las propiedades y al menos fue gobernador una vez de Tepexí de la Seda en el período entre 1621-1626. Las propiedades estaban distribuidas entre varios pueblos, separadas por estancias de ganado. Si recordamos la publicación anterior, recordamos que entre el ganado, hablamos de ovejas y nos recuerda a Benito Juárez, pero las ovejas solamente podían ser tenidas por la nobleza indígena. La posesión de mulas también era importante dado que las ruecas de mulas eran el principal medio de transporte en el virreinato y lo fueron en México hasta la llegada del ferrocarril. No sabemos que se transportaba desde el cacicazgo de los Mendoza en ruecas, pero si sabemos que se llevaban bienes a Cholula y Puebla de los Ángeles.
El mayordomo se encargaba de varias estancias, don Diego administró varias estancias y era por ende, era mayordomo, en 1623 sembró trigo y maíz en la estancia de Tetitlan, en la villa de Zacapalache, pero los diques de riego se rompieron mientras él estaba en cama y nadie pudo checar los asuntos de las tierras, un año después, declaró que el pastor, Francisco, perdió 99 ovejas en San Antonio y después 40 más cuando desapareció y dejó las ovejas en el campo. Sabemos que llegaron a tener 932 vacas, 8,480 cabras, 698 caballos, 144 mulas, 53 burros y 819 ovejas, en cinco años de albaceazgo, las ventas de ganado fueron de 5,055 pesos. En agricultura, producían maíz y frijol en la labor de San Luis, en la hacienda de San Antonio y la milpa de Tetitlan, produciendo entre 600 y 700 fanegas, consumido por la familia y los sirvientes de las estancias.
En las estancias de ovejas había pastores, en las de vacas, vaqueros, liderados cada uno por su capitán, había 53 indios de salario en 1621, 11 vaqueros, 28 pastores, 5 yeguerizos, 9 gañanes o trabajadores del campo, incluidos 5 capitanes, los capitanes recibían 3 o 4 pesos de sueldo, los demás entrre 2 y 4 pesos junto a raciones de maíz. Los vaqueros, gañanes, tlacehuales y pastores eran indios, de Tepexí, Tepeaca y Tecamachalco, los capitanes eran indios también, pero algunos mayordomos eran españoles, lo que demuestra que eran sirvientes de alto rango de los indios, recordemos que los caciques, la familia Mendoza, eran indios, lo que desmiente en parte el mito de que los indios eran sirvientes o casi esclavos de los españoles y estos solamente eran los dueños y amos. Comúnmente, la casa era autosustentable alimenticiamente, don Diego enviaba alimentos a las estancias para su consumo.
No siempre era así, en 1622 se tuvo que comprar maíz a muy alto precio a Puebla de los Ángeles, Tepeaca y Mocajac, otros insumos entraban como manteca, huevos, pepitas, chocolate, azúcar, velas, chiles, tomates, sal y algunas libras de pescado en abril. En noviembre o diciembre, se compraban ropas para los gañanes y sus esposas. Se llevaba una cuenta de los gastos para los miembros de la familia, de la misma manera que los sirvientes, la familia del cacique vestían de algodón teñido y en ocasiones especiales de seda y damasco, todos esos gastos se descontaban de la herencia. Los gastos más importantes fueron las bodas y los funerales.
Para el funeral de Dª Ana se gastaron 7 pesos en los cantares de la iglesia, ropas para la familia, fueron 36 pesos, además de las velas, vino y pan necesarios, el gasto total fue de 396 pesos con 6 reales, excluyendo 5 pesos de salario para el oficial mandado por el obispo. El funeral de don Domingo, hermano de don Diego y también nieto de Dª Ana, costó 262 pesos. También festividades como la del 16 de septiembre de 1623, en que se invitó a los caciques de Tecamachalco, Acatzingo, Tecali y otro lugares para celebrar la fiesta de Santo Domingo. El 12 de julio de 1624 se casa Dª María de Mendoza con don Martín de los Ángeles, cacique de Tepeaca, y el costo fue de 94 pesos con 4 reales. Los gastos médicos eran también importantes, los caciques no se atendían por los médicos del pueblo, sino por cirujanos españoles.
Fuente: Hoekstra, R. (2010). A Colonial Cacicazgo: the Mendozas of Seventeenth-Century Tepexí de la Seda. European Review of Latin America and Caribbean Studies. pp. 87-106.
Imagen: Casa de la cacica, en Teposcolula, Oaxaca, ahora convertida en biblioteca pública; es un edificio del siglo XVI, el nombre se cree que se refiere a Dª Catalina de Peralta, cacica que se hizo cargo de la casa (cacicazgo) en 1569.
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