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Tema: ¿ Túpac Amaru ?

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    ¿ Túpac Amaru ?

    ¿ TÚPAC AMARU ?
    Túpac: Resplandeciente



    Amaru: Serpiente



    Una relación del siglo XVIII dice: “ Lo aclamaban Rey, Redentor y Señor Propietario de los Reynos del Perú “.




    Éste es un tema controvertido donde los haya, y más aún a día de hoy, con todo un auge de falsificaciones institucionalizadas a nivel mundial ( Cosas de la globalización....). La América Hispana no se salva de esta quema; tampoco si concretamos en la del Sur. La figura de este caudillo peruano parece como un icono del nuevo indigenismo; y de hecho, allá ha abanderado con su nomenclatura a terroristas de extrema izquierda; y también gusta mucho entre el rojerío español ( O antiespañol....).



    Intentando atenernos lo más escrupulosamente posible a la realidad, con unos trazos históricos en conjunción con algo de su biografía, deberemos saber, más o menos, plantearnos las siguientes cuestiones siendo realistas:


    ¿ Quién fue en verdad Túpac Amaru ?



    ¿ Qué pretendía ?



    ¿ Puede considerarse como el precursor del independentismo antiimperial ?



    ¿ Qué debe o debería significar su figura....?





    Bien, empecemos, pues:



    José Gabriel Condorcanqui Noguera, el futuro Túpac Amaru, nació el 19 de Marzo del año de 1738 en Surimana, pueblo del curato de Pampamarca, en la provincia de Tinta.



    Descendía, o al menos eso parece, del último Inca Túpac Amaru, ajusticiado por el Virrey Toledo en la plaza del Cuzco en el 1572. Era hijo del cacique indio Miguel Condorcanqui y de la mestiza indiada Rosa Noguera. Quedó huérfano muy pronto, y recibió educación en el Colegio de San Francisco de Borja, de la ciudad del Cuzco, destinado a los hijos de caciques. Sus cartas ( Si es que redactólas el mismo....) demuestran bastante soltura para con la lengua castellana, así como sólidas nociones de jurisprudencia e Historia: No son extrañas las alusiones bíblicas o de la Antigüedad Clásica. Era, sobre todo, gran lector del insigne cronista Inca Garcilaso ( Principalmente de sus Comentarios Reales ); de ahí sus profundos conocimientos sobre la cultura inca y sobre la Conquista Española; amén de su conciencia racial. Es muy probable que también conociera la doctrina del tiranicidio, muy extendida en el Nuevo Mundo especialmente por los jesuitas. Heredó 350 mulas y solía hacerlas trabajar en la ruta entre el Cuzco y el Alto Perú. Su condición de “ empresario de transportes “ le proporcionó de siempre muy buenos contactos por los alrededores. Hablaba también el quechua. Como cacique del linaje real del Incario, formaba parte de una clase privilegiada; así, él y Gabriel Ugarte Zeliorogo, un miembro distinguido del Cabildo del Cuzco, se llamaban primos, y se consideraban parte de un antiguo y común tronco sanguíneo.




    Casóse en Surimana el 25 de Mayo del 1760 con Micaela Bastidas Puyucaha, una mestiza de Pampamarca. Tuvo tres hijos: Hipólito, Mariano y Fernando; y un “ medio hermano “; llamado Juan Bautista.



    Según un documento anónimo del siglo XVIII, Túpac Amaru “ tenía magestad en el semblante, y su seguridad natural pocas veces se explicaba con la risa. Parecía que aquella alma se hallava de continuo retirada en su propio seno....y siempre ocupada en grandes asuntos “.



    La situación en el Imperio Español de la época no era precisamente la más boyante. Antes de introducirnos específicamente en la figura y significación de Túpac Amaru, creo de recibo señalizar el contexto en el cual, tanto antes como después, se viene a desarrollar:



    (1)Tras los grandiosos Césares de la Cristiandad Carlos I y Felipe II de las Españas, lo que va quedando de la Cristiandad ( Defendida hasta la extenuación por las Españas y sus alianzas ) va cayendo en triste retroceso “ político “. Ya dijo Felipe II de su hijo aquello de “ temo que me lo gobiernen “. Con la venida de los llamados “ Austrias Menores “, las dificultades con las que se encuentra España son inmensas. Se encuentra muy sola en esa Cristiandad de Espiritualidad Política. El desarrollo de los protestantismos vendrá a mermar, junto con la anterior expansión islamista de la Gran Turquía, ese ideal cristiano de la Europa. En las Américas de la Hispanidad por desgracia no se iría a vivir mucho mejor el asunto. Bien es cierto que en el siglo XVII es el de la plenitud del desarrollo del Imperio de Ultramar a través de esa continuada política de los Habsburgos Españoles; pero es en los países protestantes donde empieza a hacerse efectiva la “ doctrina “ del “ Mare Libervm “ ( A pesar de su odio a Roma seguían con latines....) de Grocio. Las disposiciones del Papado con respecto al Nuevo Mundo son vejadas, y en grandes afanes piráticos, no sólo los protestantes, sino también una supuesta católica Francia se lanzarán a piratear los territorios de las Españas Americanas. España estaba exhausta; la generosidad de su sangre había sido vertida a lo largo de todo el orbe. Por si fuera poco, la política de los validos de los Austrias Menores no ayudaría mucho en la Piel de Toro. El año de 1640 supone un antes y un después ( Como modestamente me empeño ): Los intentos centralistas del Conde-Duque de Olivares provocan gravísimas revueltas que terminarán destrozando la ansiada Reunificación Hispánica: Portugal y su “ Restauraçao “ ( Sus imperiales tierras, sobre todo de la América y el Asia estaban en grave peligro )-que pasa a ser y cada vez más con el tiempo una especie de protectorado británico. Siempre temieron ellos y otros una Reunificación Hispánica-; mientras que el Principado de Cataluña a manos de Pau Claris y Richelieu sufre el robo de su parte norte ( Hasta hoy ) y el Marqués de Ayamonte y el Duque de Medina Sidonia intentan secesionar tierras del Andalucía(2); y también se produce una dura sublevación en Vizcaya. La llamada (3)“ Corona de Castilla “ se arruina en esas crueles guerras. Y todo ello crea un gravísimo precedente que igual sirve a posteriori en los americanos: El mal gobierno es causa, pues, del desarraigo a priori y de la hispanofobia a posteriori; y ahí se ve una dura quiebra del---tradicionalmente hispánico---Principio de Subsidiariedad....Y el mismo concepto “ España “ se irá “ pervirtiendo “ y alejándose de su naturalidad....(4)



    Tras la muerte sin descendencia de Carlos II, “ el Hechizado “, una cruenta Guerra de Sucesión se librará en España, donde las emergentes potencias europeas se repartirán nuestros intereses como si de un gran botín se tratase. Ya en el año de 1701 se autoriza a los buques franceses la entrada en los puertos hispanoamericanos. Dentro del nuevo mapa que se forja tras el Tratado de Utrecht, España pasa a ser un apéndice de la política expansionista francesa, que no fue encaminada precisamente a defender lo que quedaba de Cristiandad.




    La política de los Borbones tanto en España como en las Indias ha sido más o menos desarrollada por mi triste figura; en opúsculos como Apuntes Socioeconómicos de los Virreinatos de la Nueva España y la Nueva Castilla-Siglo XVIII, Apuntes de la nueva política comercial de los Borbones para las Américas; o La Europa de Utrecht, Apuntes del regalismo borbónico en las Españas, Sobre los decretos de Nueva Planta o La expulsión de los jesuitas de las Españas; que, quienes lo quieran, pueden seguir a través de foros como www.hispanismo.org ( Donde firmo como “ Ordóñez “ ), www.tomasmoro.org y el Foro Carlista ( www.ctcarlista.org ), donde suelo firmar como “ Hispanista “. Con todo ello lo que quiero decir es que más o menos por ahí pueden conocer mi mejor o peor opinión al respecto, y cómo voy situando los contextos históricos.




    Con todo, en las Américas encontramos ya claras rebeliones, como también se habían producido en la Madre Patria:



    En el Potosí amotinóse el rico criollo Alonso De Ibáñez en el 1617. Levantó a varias poblaciones de la región y fue seguido por un grupo más o menos numeroso. Pudo ser un movimiento de consecuencias harto peligrosas, porque tenía como centro al Potosí, el eje articulador de la gran economía hispanoamericana. Combatido de inmediato por las autoridades habsbúrgicas virreinales, Ibáñez y sus partidarios fueron apresados y ejecutados en la llamada “ Plaza del Gato “ de la célebre villa minera, cuya población durante este siglo llegó a ser en número la segunda del mundo.



    En el 1661 nos encontramos con el mestizo paceño Antonio Gallardo, apodado el Chilinco. Apoyado por un nutrido grupo popular, asaltó la residencia del corregidor Cristóbal De Canedo y le dio muerte. Casi a continuación, se dispuso a proclamar la libertad de los nacidos en la América, creando un nuevo Cabildo y nombrando autoridades. Buscando extender su movimiento hacia el Perú, organizó tropas y quiso conquistar Puno. Sitiada villa, Chilinco murió durante el asalto. La desaparición violenta de aquel jefe mestizo alzado desorganizó el confundido movimiento. Las autoridades tomaron medidas conciliatorias.





    Y ya sí, volvemos a recordar que Túpac Amaru nace en el 1738. Haciendo una breve cronología, podemos esbozar lo siguiente:



    -En el 1713, tras la firma del Tratado de Utrecht se concede al Reino Unido el asiento de negros y el navío de permiso.



    - En el 1717 se traslada el Consulado de Cargadores y la Casa de la Contratación a la ciudad de Cádiz. Se crea el Virreinato de la Nueva Granada ( Se comienza ya a desgajar el Virreinato de la Nueva Castilla/el Perú; del Panamá a la Tierra de Fuego, del cual Túpac Amaru hacía gala de defensor ) y estalla en el Paraguay la “ revuelta de los comuneros “.



    - En el 1720 se establece el nuevo proyecto de flotas y galeones. En el 1723 se produce un duro levantamiento de los salvajes araucanos en la Capitanía de Nueva Toledo/el Chile y se suprime el virreinato de la Nueva Granada.



    - En el 1726, el gallego José Patiño es nombrado ministro para las Indias. En ese mismo año se funda la ciudad de Montevideo; que venía originada desde las fortificaciones del 1680 ante el avance portugués de la colonia del Sacramento.



    - En el 1728 se crea la Compañía Guipuzcoana de Caracas, así como supuestamente se regula el funcionamiento de la feria novohispana de Jalapa.



    - En el 1735 se rebaja en un décimo el quinto real sobre la producción minera indiana.



    - En el 1751, Fernando VI legaliza el repartimiento forzoso de mercancías.



    - En el 1754, vuelve a organizarse la flota a la Nueva España.



    - En el 1762, los británicos asaltan La Habana y Manila; y los portugueses instituyen al Brasil como Virreinato.



    - En el 1763, el conde de Ricla llega a La Habana para poner en marcha una de las muchas políticas de “ reformismo ilustrado “ en las Américas.



    - En el 1764 se establecen correos marítimos entre La Coruña y La Habana y Montevideo; y se crea la intendencia de Cuba.



    - En el 1765 José De Gálvez inicia la visita general a la Nueva España, mientras se establece el decreto de “ comercio libre “ con Barlovento.



    - En el 1766, el ministro de Marina e Indias, Julián De Arriaga, retrasa la “ reforma “.



    - Del 1767 es el nefasto decreto de expulsión de la Compañía de Jesús. En la Corona Portuguesa se había efectuado en el 1759.



    - En el 1770, el Yucatán y Campeche se incorporan al área de “ comercio libre “.



    - En el 1774 se autoriza el comercio a través del Océano Pacífico entre el Perú y Méjico.



    - En el 1777 se crea la intendencia de Caracas.



    - En el 1778 se establece el reglamento y aranceles para el “ comercio libre “ entre la España y la Hispanoamérica.



    - Del 1789 al 1793 la España va a apoyar a los insurgentes independentistas norteamericanos ( Como la Francia ) contra la Gran Bretaña. Y en el 1780 se produce la sublevación de Túpac Amaru....



    Con todo, cabe añadirse lo siguiente:



    En la segunda mitad del siglo XVIII, el destacado lugar que tenía el Cuzco en la economía andina estaba cayendo vertiginosamente. Las “ reformas “ borbónicas, sin embargo, no fueron la única causa de las dificultades socioeconómicas y el extendido disgusto en cuzqueños pagos, pues también contribuyeron a la debilidad interna de la amplia región y la consecuente incapacidad por competir con productos foráneos. Si bien la política borbónica del “ libre comercio “ no abrió el camino a un diluvio de importaciones, los productos del Alto Perú, del nuevo virreinato del Río de la Plata y de Ultramar en general competían cada más con los del Cuzco. De esta manera, la zona sufrió de sobreproducción y saturó los mercados mientras los precios se estancaban, cuando no caían; la competencia aumentaba y los precios disminuían en el mismo momento en que las demandas estatales estaban en auge, alimentando una situación que se antojaba explosiva. Las principales actividades económicas del Cuzco que giraban en torno a productos como los textiles, la hoja de coca y el azúcar, debido a su dependencia de la mano de obra forzada, las ventas obligatorias---el llamado “ reparto “--- y los mercados distantes. Jacobsen y Puhle, entre otros, han insistido en el estancamiento de las infraestructuras y los exorbitantes costos del transporte en el accidentado suelo hispánico de los Andes.





    Y en este siglo también se producen conatos de rebelión:



    En el año de 1730 levantóse en la Cochabamba el mestizo Alejo Calatayud y en el 1739 el indio Juan Bélec. Las rebeliones continuaron en la segunda mitad de la dieciochesca centuria. El año de 1768 fue testigo de un levantamiento de los indios contra el corregidor de la provincia de Sicasica, el marqués de Villahermosa, y un arbitrario ayudante suyo. Muerto este último por sus irritantes abusos, la turba dedicóse a saquear, fomentando un clima de continua alarma. Sin embargo, cambiado el corregidor renació la paz en la provincia. En el año siguiente hubo otra rebelión en la vecina provincia de Pacajes: Fue contra un poderoso cacique que, en connivencia con el corregidor José Del Castillo, obtenían grandes provechos personales. Cuando la situación parecía estar en una etapa de tranquilidad, repentinamente brotó una ola de violencia. Recomenzaron los disturbios, a causa de haberse ordenado azotar a una fémina del pueblo que desobedeció una orden. Furiosos los indios, apedrearon al corregidor y a varios de sus colaboradores hasta sepultarlos. El levantamiento extendióse a varios otros pueblos, teniendo como blanco de la violencia a los españoles peninsulares ( llamados despectivamente como “ chapetones “ o “ gachupines “ ). La revuelta llegó hasta la provincia de Carangas. El nombramiento de Cipriano Ruiz De Silca como Justicia Mayor y la colaboración de un grupo de eclesiástico pacificaron a los indios.





    Túpac Amaru ya había tenido contactos con las autoridades. En el 1770 gestionó en la Audiencia de Lima para que se le reconociera oficialmente “ heredero de los señores que fueron destos reynos “. Desde entonces se dispuso a usar el apellido Túpac Amaru. Con todo, muchos se han empeñado en tachar su sublevación como “ revolución “.Y es que cabría ahondar en el asunto:



    Partimos de la región central del Incario: el Cuzco. En aquellos andinos pagos vivía una numerosa población amerindia. Tras las duras luchas de la Conquista Española, hecha(5) para ganar el Nuevo Mundo para la Cristiandad Imperial, las estructuras originales más o menos habíanse conservado. Los españoles habían establecido un nuevo régimen de trabajo y, asimismo, habiendo ofrecido protección para la República de Indios ( Que tendría que convivir con la República de Españoles ) y en consonancia con sus tradicionales autoridades: Los caciques o curacas. En la vida cotidiana, esos indios peruanos seguían vistiendo los mismos trajes que sus antepasados, continuaban hablando sus lenguas ( Quechua, aymará ); y permanecían obedeciendo a gentes de su raza; con una conciencia creada de un nuevo Imperio. La célula primaria de la sociedad era el ayllu, un grupo de 20, 30 o 40 familias, repartidas en estancias y sometidas al cacique o curaca, que era descendiente de la antigua nobleza incaica, de la que conservado había ciertas prerrogativas. El cacique y sus hijos mayores estaban exentos de pagar el tributo y de hacer el servicio de la mita; sus hijos eran educados en los llamados “ colegios de caciques “. Los caciques o curacas formaban una especie de vínculo entre los indios y la autoridad imperial hispana, estrechamente sometidos a la institución de la corregiduría.



    La corrupción del sistema trabajado en la época imperial española de la Casa de Austria tenía dos aspectos fundamentales: Las contribuciones y el trabajo obligatorio. La contribución más gravosa la constituía el tributo que debían pagar los indios de 18 a 50 años; a ella hay que añadir las alcabalas y demás derechos sobre varios géneros. Amén del diezmo de las iglesias. En cuanto al trabajo obligatorio, era hecho en obrajes y minas. Los obrajes textiles, que constituían, junto a las minas, una primera forma industrial en la América, necesitaban de mano de obra que los amerindios daban a sus dueños. Como los salarios no solían ser precisamente elevados, por ello y como régimen de disciplina ( Fe y Obras ) se obligaba a los indios a una especie de servicio laboral, teóricamente por un año. Del reducido jornal se descontaba la alimentación y las medicinas, de modo que muy poco quedaba. Mucho más odiosa aún resultaba para ellos la mita para las minas del Potosí(6). Los indios estaban obligados a laborar durante un número determinado de días al año, generalmente 10 meses; mediante un sorteo que efectuaba el cacicazgo.



    En el año de 1777, Túpac Amaru elevó un escrito al Virrey Guirior con el fin de eximir a los indios de sus pueblos de aquella terrible obligación; en él, describe “ los imponderables trabajos “ que padecen los indios antes de llegar al Potosí ( Había que caminar más de tres meses ), y las terribles condiciones de trabajo en las minas, tales que muy pocos de los que llegaban podían regresar con vida a sus pueblos. Túpac Amaru dejó dicho: “....en los primeros tiempos ( Se refiere al siglo XVI ) era multiplicado sin comparación el número de yndios y podían turnar las mitas con alguna tregua y con algún descanso; sucedía entonces lo que hoy sucede, pero de diversa manera. Entonces morían los yndios y desertaban, pero los pueblos estaban numerosos y se hacía menos sensible; hoy en la extrema decadencia en que se halla, llega a tocar el imposible el cumplimiento de la mita, porque no hay yndios que las sirvan y es necesario que vuelvan los mismos....”. Al respecto, Areche, un alto funcionario, dijo en el mismo año que “ pues si salen ciento, apenas vuelven veinte “. Ante las deficiencias económicas que sufría España, las iglesias también se tenían que mantener en suelo indiano. De la pujanza demostrada entre tantos otros por el incansable Santo Toribio de Mongrovejo, las iglesias necesitaban de sus derechos parroquiales, contribuciones, etc. Muchos caciques no vacilaban en exigir más de la cuenta para reservarse suculentas ganancias personales.



    Mal retribuidos los corregidores, que, además de sus atribuciones judiciales y administrativas propias, encargados estaban de recaudar los tributos, cedían con facilidad a la tentación de querer enriquecerse rápidamente a costa de sus vasallos: Ellos y los curacas cobraban dos veces el tributo, haciendo dos padrones, uno para su propio uso ganancia, otro para la Real Hacienda. Se aprovechaban además de una circunstancia que teóricamente estaba destinada a proveer a los indios de ciertos artículos difíciles de encontrar: Eran los llamados “ repartos mercantiles “; cuyo origen y finalidad así define Túpac Amaru: “ Allá a los principios por carecer nuestras provincias de los géneros de Castilla y de la tierra, por la escasez de los beneficios conducentes, permitió Su Magestad a los corregidores una cierta cuantía con nombre de tarifa para cada capital, y que se aprovecharan sus respectivos naturales, tomándolos voluntarios, lo preciso para su aliño en el precio de lugar....”



    Se trataba, pues, de suplir las deficiencias del comercio local abasteciendo a los amerindios de los artículos que hacíanles falta. Pero los corregidores comenzaron a ver en los “ repartos “ un medio eficaz para su más personalista lucro; subieron los precios y obligaron a los indios a comprar cierta cantidad de mercancías, muchas veces cosas desgastadas o completamente inútiles.



    Hacia el 1770, el corregidor de Chichas pretendía vender a sus indios libros como La vida devota de San Francisco de Sales, La Ciropedia de Jenofonte o las obras completas de Feijoo. Se comprende así que el virrey Amat ( Quien hubo de jugar un desgraciado papel protagonista en la expulsión de la Orden de San Ignacio de Loyola ), en cierta ocasión, calificara a los corregidores de “ verdaderos diptongos de comerciantes y jueces “.



    Contra los abusos de los malos gobiernos, el indio podía recurrir a instancias como a la Real Audiencia del Lima o al mismísimo virrey(7). Toda esa protección legal quedó remarcada en las Leyes de Indias. Y es por ahí por donde Túpac Amaru quiere servir. Pero fracasa. Su acción política comprende, primeramente, una reclamación pacífica ante las autoridades del nuevo colonialismo borbónico; y en segunda y definitiva instancia, la lucha armada tras darse cuenta de la completa inutilidad de su legal plan.




    Túpac Amaru era por derecho cacique de Surimana, Pampamarca y Tungasuca, pueblos que formaban parte del corregimiento de Tinta, en el sur cuzqueño. Como tal, mostróse desde un principio harto escrupuloso en el cumplimiento de sus deberes y muy preocupado por la suerte miserable de muchos de sus súbditos. Dirigía una empresa de transporte, circunstancia que dio lugar al mote despectivo de “ el arriero “, tal y como le denominaban sus adversarios. No obstante, esta faena le proporcionó muchas oportunidades de recorrer tan extensa provincia con sus mulares recuas, y así fue conociendo la situación y estados de ánimo de muchos indios peruanos. Juzgó que a él correspondíale la obligación de hablar en nombre de aquellos; de tratar de aliviar su penosa suerte. Es lo que explicará a sus jueces, después de su detención en el año de 1781. “ Él, siendo descendiente de los incas, como tal, viendo que sus paisanos estaban acongojados, maltratados, perseguidos, él se creyó en la obligación de defenderlos para ver si los sacaba de la opresión en que estaban “. Él mismo conocía bien las Leyes de Indias.



    Túpac Amaru reclamó, primero, ante el corregidor de Tinta, sin ningún resultado. Pasó después al Cuzco y, finalmente, presentó su reclamación en Lima ante la Audiencia y las mismísimas autoridades virreinales. Como nunca sus quejas fueron atendidas, tuvo la intención de viajar a la Península Ibérica para apelar a la misma persona del rey Carlos III de Borbón. Durante su estancia en Lima, hacia el 1776-1778, es donde dicen que tuvo contactos con los ilustrados. Se hizo amigo de Miguel Montiel, quien prestóle una considerable cantidad monetaria para que siguiese en Lima. Este Montiel fue un personaje un tanto misterioso. Nacido en Quispicanchis, viajó al Viejo Continente, recorriendo la Inglaterra, la Francia y la España. Vuelto a Lima, se dedicó al comercio. Acérrimo partidario del “ imperio “ británico(8), afirmaba que “ los españoles invadieron y conquistaron ilegalmente el Perú. En consecuencia, debían ser arrojados y si no bastaban los yndios se auxiliarían de los yngleses que tenían mejor govierno “....Así se las gastaba. Aunque Túpac Amaru no llegó a viajar a España, sí llegó a designar a un procurador que lo representase en Madrid. La esposa de Túpac Amaru, sin embargo, dejará dicho que a su marido “ en Lima le abrieron los ojos “. Túpac Amaru reclamaba, concretamente, contra los “ repartos mercantiles “ y los abusos de los corregidores, contra la mita ( Solicitó que los indios de Tinta fueran exonerados de servir ), y exigía que se acataran las Leyes de Indias. Su idea era defender al rey contra el mal gobierno; causa que tradicionalmente se había esbozado de siempre a lo largo y ancho del mundo hispánico. En aquellos años llegó a la Ciudad de los Reyes el visitador general del Virreinato Peruano, José Antonio De Areche, encargado de llevar a la práctica la nueva política fiscal decidida por el ministro de Indias, José De Gálvez. Dicha política “ procuraba incrementar las rentas del estado en las colonias “ y conducía, en consecuencia, a recargar la fidelidad existente y a crear nuevas contribuciones. A pesar de las advertencias del Virrey Guirior, Areche empeñóse en llevar a la práctica sus instrucciones, aumentando así el malestar y el descontento y provocando en distintos lugares alborotos y pasquines hostiles.



    Enfermo de tercianas y “ congeladas “ sus gestiones judiciales, el cacique retornó al Cuzco. Parece que durante el viaje entrevistóse con varios caciques y, llegado al Cuzco, con varios personajes influyentes del grupo criollo de la antigua ciudad imperial. La política borbónica había sido insistente en colocar a recién llegados peninsulares en detrimento de criollos en los puestos de responsabilidad.



    Túpac Amaru se envalentona al saber de la guerra de España contra la Pérfida Albión y la enconada disputa entre el obispo criollo Juan Manuel De Moscoso y Peralta y el corregidor peninsular Antonio Juan De Arriaga. Túpac Amaru entonces decide organizar un levantamiento armado, suceso que actuó como un catalizador en diversos territorios de la Iberoamérica del Sur.



    El 1 de Enero del 1780 apareció un pasquín escrito a mano, fijado en la puerta de la Catedral de Arequipa, proclamando:


    “ Quito y Cochabamba se alzó
    y Arequipa, ¿ por qué no ?
    la necesidad nos obliga,
    a quitarle al aduanero la vida,
    y a cuantos le den abrigo,
    ¡ Cuidado ! “
    Uno de ellos estaba dirigido contra el corregidor de Arequipa, Baltasar de Semanat, quien había ofrecido una recompensa de 500 pesos por el autor de los versos del 1º de Enero, que decían así:



    “ Semanat
    vuestra cabeza guardad
    y también la de tus compañeros
    los señores aduaneros
    q´sin tener caridad
    han venido a esta Ciudad
    de lejanas tierras y estrañas
    a sacarnos las entrañas,
    sin moverles a piedad
    a todos vernos clamar
    ...
    Porque cierto, y es verdad
    Que no hay un exemplar,
    De matar a estos ladrones,
    Nos tienen que desnudar,
    y así, nobles Ciudadanos,
    en vuestras manos está
    que gocéis sin pensiones
    todas vuestras posesiones,
    quitándoles las vidas
    a estos infames ladrones
    ...
    Viva nuestro gran Monarca
    viva pues Carlos tercero
    y muera todo aduanero
    y muera todo mal gobierno....
    ..
    No os acobarden temores
    oh, muy nobles ciudadanos
    ayúdennos con sus fuerzas
    nobles, plebeyos y ancianos... “
    También nos encontramos con pasquines que decían lo siguiente:



    “ Pasquines ponemos,
    No, no lo negamos,
    Pero sin negar,
    la obediencia a Carlos “
    Sin embargo, los pasquines hallados el 12 de Enero se preguntaban:



    “ ¿ Hasta quándo ciudadanos
    de Arequipa havéis de ser
    el blanco de tantos pechos
    que os imponen por el rey ?
    ...
    Que el Rey de Inglaterra,
    es amante a sus vasallos,
    al contrario es el de España,
    hablo del señor Don Carlos “(9)
    Del 14 de Enero se halla:



    “ Victor Arequipa, Victor Arequipa,
    Arequipa habló primero que el Cuzco,
    Caveza de este Reyno,
    Por no haver en ella quien oiga los clamores de los pobres;
    Pero ya llegó el tiempo en que a porfía griten:
    ¡ Viva el Rey y Muera el Mal Gobierno y la Tiranía !
    ....
    Más vale morir matando que vivir penando
    y que no hemos de ser menos que los de Arequipa
    ... “
    También aparecieron---más---curiosos y graciosos pasquines , felicitando a la Pérfida Albión , mientras España se aliaba en secreto con Francia para apoyar a los independentistas norteamericanos e intentar recuperar Gibraltar. No obstante, los pasquines estaban dirigidos principalmente a la reciente política fiscal, y denunciaban a las aduanas y la alcabala, y ridiculizaban y amenazaban a aquéllos que las operaban. Curiosamente, alguno se refirió a la sustitución de Carlos III por un nuevo rey de linaje inca llamado Casimiro....



    El 13 de Marzo, el sacerdote agustino Gabriel Castellanos alertaba a las autoridades peruanas en relación a una extensa conspiración en el Cuzco. Al parecer, Pedro Sawaraura, el cacique de Oropesa, habíase opuesto a los conspiradores. Los líderes fueron rápidamente apresados. 11 de 20 se repartían entre criollos y mestizos, y uno era un cacique indio: Bernardo Tambohuacso Pumayala, del cercano poblado de Pisac. Cuatro de ellos eran plateros y varios de ellos tenían propiedades; ambas actividades se habían visto afectadas por la nueva y desastrosa política fiscal. También se nota en los testimonios cierto resentimiento hacia Lima. Es curioso, pues muchos hallan conexiones en estos pequeños movimientos se ha visto conexión con la revuelta “ tupamarista “; que se produjo meses después. De hecho, el cuñado de José Gabriel Condorcanqui, Antonio Bastidas, afirmó que “ quando Túpac Amaru supo que Tambohuacso havía sido ahorcado, dijo que no podía entender cómo los yndios podían haver permitido que esto sucediera “. Arriaga y otros acusaron al obispo Moscoso de instigar a los rebeldes, lo cual profundizó la animosidad entre el corregidor y el obispo.



    En el Alto Perú, otro levantamiento masivo estalló de forma paralela y conjunta, y contraviniendo al de Túpac Amaru. En realidad, la rebelión de Túpac Catari fue una sucesión de levantamientos. Entre el 1777 y el 1780, la comunidad de Macha en la provincia de Chayanta, cercana al Potosí, había luchado en los tribunales contra el corregidor, un cacique que no era indio y otras autoridades locales. El líder de los amerindios, Tomás Catari, afirmaba ser el cacique legítimo de la comunidad. Había entrado preso a fines del 1779, para ser liberado por la fuerza cuando estaba camino al juicio. La comunidad llevó su litigio a la corte en la ciudad de La Plata. A mediados de Agosto del 1780, las relaciones entre los indios liderados por Catari habíanse tornado cada vez más violentas: El corregidor fue capturado y luego liberado. Ambas partes argumentaban que tenían el apoyo de las virreinales autoridades y que se habían visto obligados a usar la coerción para implementar sus decisiones. En Septiembre, Catari autoproclamóse gobernador de Macha y quiso expulsar de la región a todos aquellos que no fueran indios. Y lo curioso es que, además, puso énfasis en su sometimiento a la Corona, y planteó que sus gestiones eran la justa implementación de los mandatos de la Audiencia. El 15 de Enero del 1781 fue asesinado. Inicialmente, sus hermanos Dámaso y Nicolás lo reemplazaron en el liderazgo y, en Marzo, Julián Apaza asumió el comando de la rebelión que crecientemente se diseminaba en todo el Alto Perú bajo ese nombre de Túpac Catari. Aún no se ha aclarado del todo si en Noviembre del 1780 José Gabriel Condorcanqui tuvo contactos con Tomás Catari.




    El 4 de Octubre del año de 1780, Arriaga, corregidor de Tinta, cae en una celada organizada por Túpac Amaru, y se le conduce prisionero a Tungasuca. El cacique obliga a su cautivo a firmar varios documentos que le permiten apoderarse de fondos y papeles conservados en la Casa Consistorial de Tinta y que invitan a diversos funcionarios a presentarse en Tungasuca. El día 10 de Octubre, en la plaza mayor del pueblo, en populosa presencia, Arriaga sube al cadalso y es ahorcado por un verdugo, un antiguo esclavo zambo: Antonio Oblitas. El pregón decía: “ Manda el rey nuestro señor quitar la vida a este hombre por revoltoso “. Así, Túpac Amaru pretendía tener cédulas del rey que le confiriesen plenos poderes para terminar con los malos gobiernos. Muchas de sus cartas comienzan “ Tengo órdenes reales....”; como también se empeñara: “ Mi único ánimo es cortar el mal gobierno de tanto ladrón zángano que nos roba la miel de nuestros panales “.. Túpac Amaru viene a llamar a los nacidos en la América: Indios principalmente, amén de mestizos, criollos, negros, zambos, etc. ( Su retratista y gran amigo fue el zambo Antonio Oblitas ); centrando el enemigo en el “ chapetón “ o “ gachupín “; esto es, el “ español europeo “. Proclama extinguidas la institución de los corregidores y otras muchas exacciones. Al mismo tiempo, comienza a reclutar soldados; un dominico, Fray Isidro Rodríguez, le sirve de capellán ( Curiosamente, siempre se mostró como católico ); un “ consejo de los cinco “ forma una especie de gobierno en rebelión que envía misivas a todas partes. El famoso obraje de Pocamanchi es saqueado por su tropa, lo mismo que otro, el de Parapuquic. El pueblo de Quiquijana es ocupado; el corregidor, Cabrera, avisado de lo que estaba sucediendo, tomó la determinación de huir al Cuzco. Túpac Amaru va a encontrar como colaboradores, por ejemplo, desde su esposa Micaela Bastidas y su primo hermano Diego Cristóbal. Podemos destacar entre sus principales capitanes a su hijo mayor, Hipólito; a doña Tomasa Titu Condemayta, cacica de Acos; a Juan de Dios Valencia y Tomás Parvita en Chumbivilcas; Andrés Ingaricona, Nicolás Sanca, Ramón Ponce, Pedro Vargas y, sobre todo, Pedro Vilca Apasa en las provincias sureñas, añadiéndose Pascual Alaparita, Juan e Isidro Mamani y Simón Noguera---primer jefe rebelde ejecutado en Lampa---. Y en la parte norte, Antonio Bastidas, Pedro Mendiguren, Andrés Castelo, Diego Berdejo,---el ya archimencionado---Antonio Oblitas. Dentro del Cuzco hubo otros partidarios de Túpac Amaru, por ejemplo, el cacique Jacinto Inquillitupa, o personajes de la nobleza incaica como los hermanos Ugarte, varios abogados y gente principal, que después negaron las acusaciones que recayeron en su persona. Entre sus principales detractores destacaron Mateo García Pumacawa, cacique de Chinchero; Pedro Sawaraura, de Oropesa; Eugenio Sinanyuca, de Yauri ( Tinta ); Diego Choquewanca, de Azángaro; Evaristo Delgado, de Papres; Nicolás Rosas, de Anta; Antonio Eguiluz, de Paruro; y Joaquín Zúñiga, de Condesuyos. Contra ellos mandó el capitán “ tupamarista “ Juan Mamani: “ Manda el Rey Inga que ninguno de sus traydores y enemigos pasen por estos caminos, pena de la vida....”


    El Cuzco, antigua capital del Imperio Inca, andaba en el siglo XVIII por 25.0000 almas, en su mayoría indios y mestizos; su principal comercio consistía en la venta de azúcar y telas, productos de sus ingenios y obrajes. Las noticias sobre el levantamiento de Túpac Amaru causan profunda inquietud; las autoridades temen una próxima ofensiva y procuran la defensa de la urbe; al mismo tiempo que acuden a pedir auxilio al virrey. Túpac Amaru, que había establecido su cuartel general en Tungasuca, dispone entonces de 6.000 milicianos; pero escasea el armamento de fuego. El cacique proclama su intención de demoler todos los obrajes y matar a los “ chapetones “ ( Españoles de la Piel de Toro ) y corregidores. El 16 de Noviembre, firma un bando en el que se da libertad los esclavos(10); así que multitud de negros, mulatos y zambos libertos van a engrosar sus filas, amén de indios.



    El primer choque bélico se produjo el 18 de Noviembre: Una pequeña tropa, dirigida por el corregidor Cabrera, cae en una emboscada en Sangarará, y es totalmente aniquilada. En el Cuzco cunde el pánico. Es probable que un ataque inmediato hubiere permitido al cacicazgo rebelde apoderarse de la ciudad; esto es lo que le aconsejaba su esposa Micaela, la cual veía muy bien las ventajas de una acción por sorpresa y el prestigio considerable que tal victoria procuraría al movimiento insurgente. Como corolario de esta victoria, Túpac Amaru fue pintado un par de veces por su fidelísimo Antonio Oblitas, el capitán zambo. El cuadro mostraba al cacique montado en su célebre caballo blanco; “ ostentando en la caveza las insignias del Inga descendiente de sangre real, y havérselo mandado el revelde, el bastón porque continuamente lo cargaba; que a un lado está la expedición de Sangarara representando la Yglesia quemada con las llamas que salían de ella, y varios muertos, y otros á quienes desnudavan; al otro la cárcel de Sangarara, y los Yndios quemándola, y otro Yndio agarrando por los cabellos al Carcelero; arriva un quitasol con que andava continuamente el revelde “. Uno de los retratos pintados por Oblitas perdióse al ser remitido a la Vieja España por la vía de Buenos Aires. El otro también desapareció. Asimismo, el amerindio Simón Jamacancha pintó otro retrato, que desapareció al ser remitido al Alto Perú, perteneciente ya por aquel entonces al creado virreinato del Río de la Plata. Hay noticia de esta pintura, llevada como propaganda a tierras del Paraguay. Uno de los retratos de Oblitas sirvió de testimonio en el juicio seguido contra Túpac Amaru en el Cuzco. A base de documentos del siglo XVIII, el pintor Milner Cajahuaringa dejólo inmortalizado.



    Sea como fuere, lo cierto es que Túpac Amaru prefirió marchar hacia el Sur, en dirección a Arequipa, para consolidar su poder en aquella región antes de confirmar el asalto decisivo. No regresa a Tungasuca hasta el 17 de Diciembre, y entonces es cuando decide marchar sobre el Cuzco. Su ejército había sido sensiblemente reforzado, constando ahora de 40 a 60.000 milicianos, pero sus adversarios no estaban inactivos precisamente. Las defensas de la ciudad habían sido reorganizadas: Los 3.000 soldados que había en ella se ven auxiliados por un ejército enviado desde Lima y que llega el 1 de Enero del 1781; el virrey Jáuregui toma, además, ciertas decisiones para contrarrestar los efectos de la propaganda rebelde: Ha publicado un bando suprimiendo los repartos mercantiles y creado un tribunal especial de desagravios. Por otra parte, el obispo del Cuzco, Moscoso, excomulga a Túpac Amaru y sus secuaces, lo cual causa inquietud y deserciones en las huestes rebeldes. Es excomulgado por un suceso realmente lamentable, venido de la victoria obtenida en Sangarará. Túpac Amaru rodeóla sigilosamente la madrugada del 18 de Noviembre del 1780. Un testigo presencial dice que el caudillo andino “ apareció en un caballo blanco, acompañado de gente, y que pegó fuego a la casa de un cacique de aquel lugar, y que dio unos gritos, á los que se juntaron en breve rato una multitud de Yndios que sercaron las tropas de españoles “. Viendo ello los defensores del gobierno, tomaron de reducto el edificio de la Iglesia. Fue una lucha sin cuartel entre gentes muy valerosas, quedando aniquilado el ejército virreinal y aniquilada la Iglesia. Vencedor Túpac Amaru, dejó en libertad a los clérigos y donó dinero para que la Iglesia de Sangarará fuera reconstruida; o al menos eso parece....No obstante, lo claro es que todo ello trajo negativas consecuencias a los “ tupamaristas “. Existía en el Cuzco una profunda enemistad entre el canónigo español Simón Ximénez De Villalba y su obispo criollo Juan Manuel De Moscoso y Peralta. Antes ya de la batalla de Sangarará el canónigo peninsular pidió la excomunión de Túpac Amaru y la de su capitanía. El obispo desestimó el pedido, apoyándose en la legislación referente a los indios. No obstante, después del incendio de la Iglesia, el Cabildo Eclesiástico votó por la excomunión que de efecto se hizo. Y el caso es que cierto es que, amén de Fray Isidro Rodríguez, capellán del líder rebelde, a quien oficiaba misa en un altar portátil, colaboraron algunos clérigos con él; tales como el panameño Antonio López De Sosa, párroco de Pampamarca, gran confidente suyo; José Maruri, de la Parroquia de Asillo, etc.



    En su marcha hacia el Sur, se sigue insistiendo en los bandos en la supresión de los repartos mercantiles, amén de la creación de un tribunal de desagravios.



    Al presentarse ante los cuzqueños muros, Túpac Amaru se encuentra con una ciudad decidida a defenderse lo más enérgicamente posible. El sitio empieza el 2 de Enero del 1781; las tentativas hechas por el cacique para que los habitantes le abran las puertas son desatendidas, y es rechazado un ultimátum. No cabía otra solución que apoderarse por la fuerza de la querida urbe. Túpac Amaru prepara un ataque combinado: Él marcharía por una parte, mientras que su primo Diego Cristóbal avanzaría por otra. La táctica falla, y Diego Cristóbal sufre una derrota. El 8 del mismo mes, nuevas tropas virreinales llegan al Cuzco. De una y otra parte se lucha con denuedo, pero Túpac Amaru no logra el éxito que deseaba: Los indios que habitaban el Cuzco no le siguen. Allí tan sólo encuentra una obstinada resistencia, estando dos semanas combinando sus ataques con intermitentes propuestas de rendición. El día 9, el cacique se da momentáneamente por vencido, levanta el cerco y se retira a Tungasuca. La escasez de armas de fuego, unidas a la noticia de la venida del cacique Choquewanca avanzaba con 12.000 militares virreinales y el progresivo desbande de su hueste, urgidos de retornar al campo y evitar una cruenta hambruna, explican el fracaso del jefe sitiador. Con todo, Túpac Amaru tuvo la intención de volver a atacar la emblemática ciudad, pero desde entonces quedó a la defensiva.



    En su retirada, el cabeza visible de la rebelión cruzó los pueblos recibiendo no pocos testimonios de respeto. Su esposa dejó dicho: “ Todo esto me tiene con bastante cuidado, ya porque estamos entre nuestros enemigos, y ya porque nos puede sobrevenir alguna traición repentina “. Túpac Amaru retorna entonces a Tungasuca el 17 de Enero del 1781, partiendo de inmediato a la provincia de Chumbivilcas, mientras que en el Cuzco las autoridades virreinales festejaban la retirada de los sitiadores.



    Para la campaña definitiva, el virrey Jáuregui envió desde Lima un contingente formado por militares de elevada jerarquía, soldados veteranos y abundante armamento. El jefe expedicionario fue el mariscal de campo José Del Valle. El visitador Areche llevó la representación del virrey. El futuro juicio contra los rebeldes fue encomendado a Benito Matalinares. El ejército partió de la capital novocastellana siguiendo hasta Ica, pero después cambió de ruta y pasó a Huamanga ( Ayacucho ), entrando en el Cuzco el 23 de Febrero del año de 1781. En el camino recibió contribuciones en dineros, alimentos, hombres y algunas armas.



    Del Valle tomó el comando y preparó su atacante plan. Un ejército cercano a los 22.000 hombres fue reunido. Casi 20.000 eran de sangre amerindia. Entre el 6 y el 9 de Marzo del 1781 partieron del Cuzco 6 columnas, con sus respectivos jefes y caciques auxiliares. Tomaron rutas diferentes cuya meta común era Tinta, el nuevo cuartel general de Túpac Amaru. En la reserva iba el alto comando virreinal. Soldados veteranos formaban la base del grupo militar, dando cohesión al contingente de mestizos e indios. La ciudad cuzqueña permaneció defendida por tropas, cuyo jefe nominal fue el visitador Areche.



    A pesar de su enorme desventaja, Túpac Amaru luchó con asombrosa tenacidad. Varias veces intentó sorprender a Del Valle, en parecida forma a lo ocurrido en Sangarará. Por otra parte, los numerosísimos indios que militaban en las filas virreinales, especialmente de Pumacawa y de Choquewanca, luchaban con un ardor temible. Los rebeldes acecharon a las tropas virreinales, esperando el momento propicio para caer sobre ellas y poder aniquilarlas. Siendo difícil que esa oportunidad brotase de la espontaneidad, Túpac Amaru ideó una treta: El 18 de Marzo mandó un aviso a Del Valle, manifestando que al día siguiente atacaríalo. Explicaba mandarle este recado en homenaje a que el 19 era la santoral de ambos y por tanto constituía la apropiada fecha para decidir el resultado final de la campaña. El mariscal de campo Del Valle bajó entonces el ritmo de su briosa marcha, atento en todas direcciones para rechazar un posible ataque. A consecuencia de esta situación, sus espías perdieron todo contacto con los rebeldes. Simultáneamente, las tropas de Túpac Amaru esperaban un momento favorable para desencadenar un sorpresivo ataque. La ocasión presentóse el 23 de Marzo del 1780 en la fría tierra de Pucacasa. Una fortísima tormenta barría las alturas, acompañada de una lluvia torrencial que debilitaba la eficiencia del fusilero uso. Las fatigadas milicias virreinales empezaban a plantar sus tiendas, creyéndose resguardadas por la tormenta, como habíalo previsto Túpac Amaru, cuando reapareció en el campamento virreinal “ Castro, hombre español, que tenía preso, avisando que con diez mil hombres venía en alta noche á sorprender á nuestro campo “.



    Prevenido con este aviso, Del Valle recibió a los atacantes con nutrido fuego de fusilería, retirándose a una mejor posición. Años más tarde se acusó a los hermanos Ugarte, prominentes cuzqueños descendientes de la antigua nobleza del Incario, no haber querido combatir contra Túpac Amaru en Pucacasa y haber proferido graves insultos al exigírseles que lucharen.



    Para evitar mayores sufrimientos, marcharon a lo largo de las quebradas, de clima más benigno, con alimento suficiente para los soldados y pasto para las bestias. En Urcos se reunieron para el ataque final contra Tinta. Primero debían atacar Quiquijana, considerada punto importante de los rebeldes. Sin embargo, no hubo mayor resistencia porque la mayor parte de sus gentes huyeron a engrosar las filas “ tupamaristas “. Desde Quiquijana dieron el salto final. Los amerindios auxiliares de Pumacawa, Choquewanca y otros caciques hispanistas, iban conformando la avanzada para evitar sorpresas.



    En el cerro de Hancomarca, inmediato a la villa de Combapata, parece haberse realizado el último gran encuentro. El 5 de Abril del 1781 avisó un desertor cómo en un cerro cercano a la ruta seguida por los virreinales estaba ubicada una batería defendida por unos 10.000 hombres. El mariscal de campo Del Valle envió una columna para atacar por la retaguardia, mientras él arremetió de frente. Una arremetida desordenada de los indios auxiliares determinó un vigoroso contraataque de los rebeldes. Para frenarlo, entraron tropas virreinales y, lentamente, comenzó a desarrollarse un combate de insospechadas proporciones. La certera puntería de los fusileros y una notable reacción de los indios hispanistas, encabezados por sus respectivos cacicazgos, dieron a los virreinales una victoria completa. Tenazmente perseguido y cercado, Túpac Amaru burló a sus perseguidores cruzando un caudaloso río a nado.



    Vadeando el río con mucho esfuerzo, Del Valle continuó su avance. Un postrer esfuerzo de Túpac Amaru en la zona de Combapata fue aniquilado por la artillería leal. Poco después llegó un grupo de vecinos de Tinta, avisando que la población había sido evacuada. Al entrar, comprobó Del Valle la existencia de una ancha muralla, un foso circundante, algunos cañones, un cuantioso botín y el “ retrato del principal rebelde pendiente de la horca “ . Como drástica sanción un grupo de prisioneros sufrió la pena de la horca, “ colgando sus cabezas en los parajes públicos “. Para evitar que Túpac Amaru se fugase a la selva, un contingente pasó a Carabaya, provincia que brindó constante apoyo a los sublevados.



    En esta etapa final parece que se encuentra el cambio más radical en el pensamiento político de Túpac Amaru: Su bando de coronación ( Del 18 de Mayo del 1871 ) lo proclama rey ( Curiosamente del tradicional Virreinato de la Nueva Castilla/el Perú ) con el nombre de “ José I “. Este documento se encontró en sus ropajes al ser capturado. Lo recoge en su Relación Melchor De Paz, secretario de los virreyes Guirior y Jáuregui. Textos análogos existen en el Archivo General de la Nación de Caracas y en el Public Record Office de Londres; con traducción al inglés en este último repositorio. El visitador Areche había denunciado de siempre que el propósito de Túpac Amaru era el separar al Perú del Imperio Hispánico.



    Cuando fue derrotado, el líder incaico pretendía escapar, con el fin de ubicar su cuartel general más al sur, en la puneña región, cuando un capitán suyo apresólo sorpresivamente en el pueblo de Langui. El traidor Francisco Santa Cruz ganó con ello el perdón oficial, porque su nombre estaba en la lista de los condenados a la horca. Cosa igual realizó Ventura Landaeta con doña Micaela Bastidas. Cayeron también sus hijos Hipólito y Fernando, además de un grupo de su principal capitanía. Sin embargo, logró escapar su habilidoso lugarteniente Diego Cristóbal Túpac Amaru y su segundo hijo Mariano con un importante número de jefes rebeldes.



    Conducido Túpac Amaru al Cuzco, permaneció altivo y silencioso, resistiendo impávido los tormentos aplicados por el visitador Areche. Todavía intentó escapar de la prisión. En el Archivo General de Indias de Sevilla existen misivas escritas sobre tela con su sangre. Ni tormentos ni promesas lograron hacer que delatara a sus partidarios en el Cuzco y en Lima. Con el cuerpo semidestrozado y ante el temor de que muriese, Areche mandó decapitarlo el 18 de Mayo del 1781, en la misma fecha de su bando de coronación como “ José I “, promulgado un par de meses antes.



    La antigua plaza incaica del Wacaypata fue escena del suplicio, como habíalo sido, en el siglo XVI, de su antecesor Túpac Amaru, el que se dice el último inca del Tahuantinsuyo. Areche presenciaba el tormento desde una alta ventana del templo de los jesuitas que fueron expulsados en el 1767.



    Se ejecutaron a sus principales capitanes, entre los que estaban su hijo mayor Hipólito y el zambo Antonio Oblitas. Tocó el turno después a doña Micaela Bastidas y a doña Tomasa Titu Condemayta, la cacica de Acos, ensañándose los verdugos con ambas debido a su muy despectiva arrogancia. A Túpac Amaru intentaron descuartizarlo utilizando cuatro caballos, montados por mestizos, mediante el tormento que “ los criminalistas llaman de la Garrucha “. El robusto cuerpo del líder insurgente resistió el brutal intento y Areche ordenó que se le cortase la cabeza. La cosa terminó cuando el tronco fue quemado, siendo sus cenizas arrojadas al río Watanay. La cabeza, brazos y piernas se exhibieron en la picota de varios pueblos. Cosa parecida ocurrió con el cuerpo de doña Micaela y otros jefes.



    Empezó entonces la llamada “ resistencia táctica “, la lucha final, dirigida por Diego Cristóbal Túpac Amaru. Tuvo la colaboración de Andrés Túpac Amaru, sobrino del líder muerto, de Mariano Túpac Amaru, Miguel Bastidas y otros jefes. Diego Cristóbal destacó como un gran táctico. No cometió el error de Túpac Amaru, arriesgándose en combates frontales careciendo de las armas de fuego necesarias. Su táctica fue la clásica guerrillera: Atacar por sorpresa y retirarse con rapidez; hostigando todo el tiempo a las tropas que mandaba Del Valle. Un testigo de la época describe a Diego Cristóbal como “ persona de cuerpo delgado, concentrado, muy inteligente y penetrante, parco en el hablar y preciso en sus respuestas “.



    El ejército virreinal avanzó hasta Puno, sin poder vencer al enemigo y sufriendo el progresivo desbande de su ejército. Según manifestó el mariscal de campo Del Valle, llegó a Puno con “ las reliquias de su ejército “. La villa, muy bien defendida por el criollo Joaquín De Orellana, tuvo que ser evacuado cuando el jefe virreinal se retiró a la región del Callao. La población de Puno, cercana a los 10.000 habitantes, fue trasladada masivamente al Cuzco tras una marcha de dos meses.



    Para atraer al hábil guerrillero, el obispo Moscoso y Peralta y el mariscal de campo Del Valle le hicieron algunas propuestas de paz y perdón incondicional. Una de las más importantes fue permitir que los restos de José Gabriel Túpac Amaru ( cabeza, brazos y piernas ) fueran recogidos y enterrados, con imponente pompa religiosa, en la Iglesia de San Francisco del Cuzco. El visitador Areche protestó ante el ministro de Indias, José De Gálvez, por el hecho ocurrido después de su salida de aquella ciudad. Hechas las paces, Diego Cristóbal fue sorpresivamente arrestado y ejecutado en forma aún más dura que la de su tío José Gabriel. Fue “ atenaceado “, es decir, que el verdugo le arrancó las carnes, lentamente, con una tenaza al rojo vivo hasta que murió.



    Eludiendo la persecución virreinal, el joven cabecilla Andrés Túpac Amaru puso sitio a Sorata ( Alto Perú ) en Mayo del 1781, cuando Túpac Amaru era interrogado y sometido a durísimos tormentos y Túpac Catari ( Éste que sólo permitía la existencia de la lengua aymará....) sitiaba La Paz. Sorata cayó en poder de las tropas capitaneadas por Andrés, cuando recogió en un lago espacioso todas las aguas que vierte el cerro nevado de Tipuani, y soltándolas sobre el pueblo, consiguió en cinco días de inundación ver desbaratadas las trincheras, desplomados muchos edificios y sumergidos sus habitantes. El cuantioso botín fue remitido a Diego Cristóbal para continuar la resistencia. Firmada la paz es cuando se apresa a Andrés y se le envía a la Ciudad de los Reyes. Durante su campaña, Andrés Túpac Amaru manifestó que cumplía órdenes de Túpac Amaru, convertido “ ya de Virrey de Lima, donde fue dignamente colocado y está ejerciendo su oficio y librando desde allí sus órdenes, en cuya virtud se está prosiguiendo la presente guerra contra los enemigos “ .



    Entre los amnistiados, al firmarse la paz con Diego Cristóbal, estaba Pedro Vilca Apasa. Sin embargo, obtenido el perdón, poco después volvió a la lucha. Atacado por Del Valle, los atemorizados indios entregaron a Vilca Apasa en Azángaro, con ayuda de su traidor sobrino Toribio. Juzgado, fue condenado a perecer descuartizado entre cuatro caballos. Antes de ser ejecutado, se dice que Pedro Vilca Apasa gritó a la multitud: “ Por este Sol, aprende a morir como yo....”



    La familia Túpac Amaru fue desterrada por las autoridades virreinales del Perú a España. Existe el caso de Mariano Túpac Amaru, que murió en Río de Janeiro durante el viaje a España; por lo cual se sospecha que escapó a la pirática colonia holandesa del Surinam. Fernando Túpac Amaru, el hijo menor del caudillo rebelde, murió en Madrid en el año de 1798, antes de cumplir la treintena de años, agobiado por enfermedades prematuras y una superlativa miseria. Juan Bautista Túpac Amaru, el longevo “ medio hermano “ del caudillo, logró retornar al Nuevo Mundo en el 1823. Acogido éste por el gobierno rioplatense, recibió una pensión y escribió sus famosas Memorias. De hecho fue candidato para el “ retorno a la monarquía incaica “ ( El Sol-Inti corona aún hoy los colores de la Inmaculada, que son los de la Argentina ) que pretendió Manuel Belgrano y secundóle el congreso de Tucumán.



    Como corolario de su resistencia, la ciudad del Cuzco recibió de Carlos III el título de fidelísima; “ en memoria de los esfuerzos y lealtad con que la ciudad sostuvo y rechazó “. Como una incomprensible muestra de histeria, las autoridades de Carlos III prohibieron la circulación de los Comentarios reales de Garcilaso de la Vega Chimpuocllo ( Esto es, el Inca Garcilaso ) y prohibióse la cátedra de quechua en la Real y Pontificia Universidad de San Marcos(11).



    Un posterior brote violento rebelde fue encabezado en Huarochirí en el año de 1783 por Felipe Velasco, quien se hizo llamar Túpac Inca Yupanqui; invocando el nombre de Túpac Amaru, el cual supuestamente seguía vivo y gobernando en el “ Gran Paititi “. Fue pronto y duramente reprimido.



    Las revueltas “ tupamaristas “ repercutieron en amplias zonas de la América Hispana: Alto Perú, diversas provincias de Buenos Aires, la Banda Oriental---Uruguay---, el Paraguay, el Reino de Quito---El Ecuador---, en la Nueva Granada(12) y en la Venezuela; y alguno perdido en la Capitanía de Nueva Toledo---El Chile---.




    Con todo, siendo más o menos rigurosos, ¿ qué conclusiones podríamos sacar al respecto....?



    Un servidor de ustedes piensa que es clara la manipulación que la extensión izquierdista-indigenista viene haciendo del asunto(13). Desde luego, pocas coincidencias, por no decir ninguna, podemos encontrar entre la revuelta liderada por Túpac Amaru y el materialismo histórico-dialéctico. En un principio, Túpac Amaru se muestra, reivindicando su condición de noble, con un respeto más que escrupuloso hacia la legalidad imperial establecida en época habsbúrgica. En el desarrollo de la sublevación se pasa desde esa inicial defensa de la legalidad a un fuerte conato separatista. ¿ Revolucionario ? Realmente el proyecto de Túpac Amaru podría circunscribirse muy bien dentro de la época habsbúrgica; así que más bien alguno podría tildarlo de reaccionario....El problema viene cuando Túpac Amaru siembra un precedente, y éste es el del desarraigo del Imperio. Hasta donde sabemos, el tema de la nobleza incaica no va mucho más allá del mero simbolismo “ folklórico “ ( Cosa que San Martín años después se toma en serio ) hasta que Túpac Amaru es proclamado monarca. Y es a partir de ahí cuando Túpac Amaru no especifica como sería la política futura de ese Perú; Perú que él reclamaba con todos los lindes imperiales; y esto quiere decir toda la América del Sur a excepción del Brasil. Cierto es que bajo su bandera muchos indios cargados de odio racista la emprendieron contra los blancos por el simple hecho de ser blancos, igual que se fomenta desde algunos blancos el odio al indio; pero en ningún modo quizá sea comparable siquiera en ello a Túpac Catari.



    Cierto es, por ejemplo, que los Borbones hicieron trizas la autonomía política de las comunidades campesinas. Asimismo, con frecuencia intentaron reemplazar a los tradicionales caciques con personas que no eran ni siquiera criollos, sino peninsulares, lo cual provocó muchos y revoltosos recelos.



    Túpac Amaru jamás quiso ni pretendió un gobierno igualitario. Siempre reclamó su condición de noble y el régimen monárquico; cosa que parece difusa y que también parece influenciar en los propósitos de la llamada “ Revolución de Mayo “ en el Río de la Plata; que llega a otorgar a los colores de la Inmaculada el Inti ( Sol ) Inca. No obstante, la mal llamada “ bandera del Tahuantinsuyo “, preocupantemente parecida a la del “ orgullo gay “, no se inventa hasta el 1930, al calor de la socialdemocracia del APRA y del llamado “ marxismo heterodoxo “. Por desgracia, en España hemos sido muy aficionados a crear banderitas de esta guisa, tuvimos un Sabino Arana con la ikurriña---intentando emular a la Union Jack--- y un Blas Infante intentando resucitar a los almohades; y luego a unos de Estat Català y de Esquerra Republicana de Catalunya intentando añadir a la senyera catalana( El blasón de la Corona de Aragón ) el triángulo como copia de los símbolos de los masones de Hispanoamérica. Y eso por no hablar del trapo tricolor que significó la II República; resucitando supuestamente, a priori los masones liberales y a posteriori los izquierdistas, a los comuneros que, según ellos, sólo eran castellanos....Y es que no es extraño si se perciben con o sin curiosidad distinguidas coincidencias; pues todos estos embrollos vienen condimentados por el sofrito nacionalista nacido a raíz de los falsos mitos de la Revolución Francesa.



    Por otro lado, Túpac Amaru, incluso a pesar de su excomunión, se mostró siempre con fervor cristiano y jamás habló de restaurar el paganismo indio en nombre de un nuevo o viejo Tahuantinsuyo. Tan sólo reclamó su nobleza de sangre que, salvo el famoso Túpac Amaru del 1572, muchos colaboraron con las autoridades imperiales hispánicas en la forja de una América Católica.




    Después de todo, a mi juicio, lo que es aún más suicida para la América, para “ nuestra América “, es seguir negando los vínculos imperiales que nos une a la Hispanidad toda. No olvidemos que hemos defendido a la Hispanidad no como un mero imperio por la fuerza, sino por el mayor e ilusionado proyecto en pro de la Cristiandad. Pero eso no es sólo culpa del Nuevo Mundo; aquí sabemos más que allí de eso, de sobra y por desgracia.




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    (1) Quizá estas breves pinceladas puedan parecer caóticas en medio de este tema. No obstante me es imposible entender la historia de España sin Hispanoamérica y mayormente en la época que tratamos, y por ello, quiero explicar, aunque sea muy injustamente breve, el ciclo histórico que se desarrolla y cómo va afectando.



    (2) El Andalucía ( Y sí, “ El Andalucía “; pues en la tradición de la lengua castellana se designó con este artículo, igual que pasaba con Austria por ejemplo ) en el siglo XVII es un vago término cuasi geográfico no muy bien delimitado, que suele concederse, hasta muy desarrollado el siglo XIX, a las tierras comprendidas por los Reinos de Sevilla, Córdoba, Algeciras, Gibraltar y Jaén. De hecho, en la misma América se trazó la “ Nueva Granada “ y la “ Nueva Andalucía “ aparte; como pasa en muchísimos mapas hasta pleno siglo XIX. No obstante, el revoltoso intento de estos caudillos nobles del sur no puede ni debe confundirse con los proyectos del “ andalucismo “; pues nada tienen que ver.



    (3) Bajo la expresión “ Corona de Castilla “ se agrupan los Reinos de León, Castilla, Galicia, Toledo, Murcia, Sevilla, Jaén, Córdoba, Algeciras, Gibraltar, Granada, Canarias; el Principado de Asturias y las Provincias Vascongadas. Bajo la misma Corona se agrupará el Reino de Indias ( Esto es, América y las Filipinas )



    (4) Dejó escrito el insigne Marcelino Menéndez Pelayo lo siguiente:"El nombre de España, que hoy abusivamente aplicamos al reino unido de Castilla, Aragón y Navarra, es un nombre de región, un nombre geográfico, y Portugal es y será tierra española, aunque permanezca independiente por edades infinitas; es más, aunque Dios la desgaje del territorio peninsular, y la haga andar errante, como a Délos, en medio de las olas. No es posible romper los lazos de la historia y de la raza, no vuelven atrás los hechos ni se altera el curso de la civilización por divisiones políticas (siquiera eternamente), ni por voluntades humanas.


    Todavía en este siglo ha dicho Almeida-Garret, el poeta portugués por excelencia."
    Españoles somos y de españoles nos debemos preciar cuantos habitamos la Península Ibérica". España y Portugal es tan absurdo como si dijéramos España y Cataluña. A tal extremo nos han traído los que llaman “ lengua española” al castellano e incurren en otras aberraciones por el estilo." Palabras que como hispanista tradicional del siglo XXI suscribo por completo.



    (5) Con todos los defectos que no fueron pocos, pues el hombre es el hombre....Pero siempre bajo ese ideal.



    (6) “ Potosí “ viene a significar en lengua quechua algo así como “ cosa grande “.



    (7) El Virreinato de la Nueva Castilla ( O Reinos del Perú ) iba, como ya se ha referido, desde el Panamá hasta la Tierra de Fuego. En el siglo XVIII los Borbones lo desgajan, creando virreinatos como el de la Nueva Granada y el Río de la Plata. El Alto Perú ( La actual Bolivia ) pasará al Río de la Plata; el Cuzco, la cuenca del Titicaca. Este virreinato se crea en el año de 1776.



    (8) Curiosamente, en el año de 1723, el prólogo que Andrés Barcia realizó a los Comentarios reales del Inca Garcilaso ponía de relieve que sir Walter Raleigh había “ profetizado “ que el dominio inca sería restaurado con ayuda de la gente de la Inglaterra...



    (9) No sabemos si con eso de “...el Rey de Inglaterra/es amante a sus vasallos...” se referían también a los irlandeses....



    (10) Una medida que hubiera tirado de los pelos a muchos caciques de su sangre, que no vacilaron en poseer esclavos africanos.



    (11) Ambos actos hubieran parecido impensables en la plenitud del Imperio Español de la Casa de Habsburgo. No obstante, a comienzos de este siglo, los antepasados de Carlos III ya casi habían aniquilado por completo los Fueros del Principado de Cataluña, del Reino de Aragón y del Reino de Mallorca; y liquidado por completo los del Reino de Valencia.




    (12) John Phelan ha dejado de relieve que el grito de guerra de éstos era “ ¡ Viva el Rey y muera el mal gobierno ! “



    (13) Por desgracia la historiografía marxista copa cotas muy altas al modo más dictador posible. Hemos de tener en cuenta el desastre de los supuestos teóricos del marxismo al analizar el tema: Su radical y tiránico igualitarismo ( Incurriendo en la falsedad más absoluta ) cae en intentar analizar desde la misma perspectiva “ tridimensional “ ( Feudalismo-esclavismo-capitalismo; para luego evolucionar irremediablemente hacia la “ dictadura del proletariado “.... ) historias tan ricas y distintas como Egipto, Roma, los mayas o la China. Túpac Amaru no va a ser una excepción y representa un aliño más que idealizado para su encabezamiento indigenista.





    BIBLIOGRAFÍA :



    - Ramón María Serrera Contreras



    - Joseph Pérez



    - Dr. Acosta Rodríguez



    - Alberto Flores Galindo



    - Hans Jürgen Puhle



    - José María Delgado Ribas



    - Marcelino Menéndez Pelayo



    - John Phelan



    - Carmen Borrego Pla



    - Ramiro De Maeztu



    - Gran Diccionario Enciclopédico Plaza & Janés Editores



    - Scarlett O´Phelan Godoy



    - David Cahill



    - Nils Jacobsen


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  2. #2
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    Re: ¿ Túpac Amaru ?

    En la segunda mitad del siglo XVIII, el destacado lugar que tenía el Cuzco en la economía andina estaba cayendo vertiginosamente. Las “ reformas “ borbónicas, sin embargo, no fueron la única causa de las dificultades socioeconómicas y el extendido disgusto en cuzqueños pagos, pues también contribuyeron a la debilidad interna de la amplia región y la consecuente incapacidad por competir con productos foráneos. Si bien la política borbónica del “ libre comercio “ no abrió el camino a un diluvio de importaciones, los productos del Alto Perú, del nuevo virreinato del Río de la Plata y de Ultramar en general competían cada más con los del Cuzco. De esta manera, la zona sufrió de sobreproducción y saturó los mercados mientras los precios se estancaban, cuando no caían; la competencia aumentaba y los precios disminuían en el mismo momento en que las demandas estatales estaban en auge, alimentando una situación que se antojaba explosiva. Las principales actividades económicas del Cuzco que giraban en torno a productos como los textiles, la hoja de coca y el azúcar, debido a su dependencia de la mano de obra forzada, las ventas obligatorias---el llamado “ reparto “--- y los mercados distantes. Jacobsen y Puhle, entre otros, han insistido en el estancamiento de las infraestructuras y los exorbitantes costos del transporte en el accidentado suelo hispánico de los Andes.
    Creo necesario precisar que el Reparto no es invento Español, Sino que La Corona retomó en su favor los Usos y Costumbres indigenas vigentes antes de su llegada. Me parece que existe una Cedula Real con esas indicaciones.
    ¡¡¡Viva Cristo Rey!!!

  3. #3
    Avatar de juan vergara
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    Re: ¿ Túpac Amaru ?

    Lo de Tupac Amaru fue una tragedia.
    Sus reclamos era justos y razonables.
    Debieron ser escuchados.
    Las consecuencias de esta desatención fueron nefastas.
    su suplicio conjuntamente con el de su mujer (Micaela Bastidas) fueron de una crueldad espantosa, esto lo trasformo en un mártir, lo que va a ser utilizado desde entonces hasta la actualidad.

  4. #4
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    Re: ¿ Túpac Amaru ?

    El mito de Túpac Amaru y la independencia





    12.08.2016






    Antonio Moreno Ruiz




    José Gabriel Condorcanqui, que pasó a la historia como Túpac Amaru, se convirtió ya en el siglo XX en una suerte de icono revolucionario comunista desde el Perú hasta el Uruguay. Mientras tanto, en el Ecuador, hacían lo propio con el caudillo liberal Eloy Alfaro. Está claro que, puestos a ser desenfadados, los límites escasean.


    Con todo, yéndonos a los datos objetivos, lo cierto es que Túpac Amaru era minero, tenía esclavos y se alzó por defender sus privilegios y exclusivos intereses de casta, y por eso fue combatido por no pocos caciques, sobre todo los puneños, que lo consideraban un noble segundón. Sin esa colaboración de los caciques indios, que seguían ostentando sus títulos y dotes de mando reconocidos por la Corona de Castilla, jamás se hubiera podido sofocar una rebelión del que jamás se pretendió comisario socialista y sí “nuevo inca”, señor de buena parte de Sudamérica; sin pensar en igualitarismos ni por asomo.


    Con respecto a relacionar a Túpac Amaru y a las “independencias” hispanoamericanas, hoy vemos en Perú cómo sale Ollanta Humala, un presidente con familia surrealista-indigenista que se ha sacado la nacionalidad italiana y su mandona esposa, con un nombre tan indígena como Nadine… Y entra Pedro Pablo Kuczkynski, un presidente con sangre judeopolaca, alemana y francosuiza, casado con una yanqui, y que tiene también nacionalidad estadounidense.


    ¿Para esto había que dejar de ser un virreinato integrado en la Monarquía Hispánica y convertirse en una república dizque nacionalista?

    Hablando de independencia, no se olvide que en la pseudobatalla de Ayacucho, cuyo resultado favorable a las armas secesionistas ya había sido pactado entre masones liberales de ambos hemisferios, el ejército realista se componía de una abrumadora mayoría de peruanos (incluyendo gentes del Alto Perú, actual Bolivia) y hasta tenían que llevar intérpretes de quechua y aimara, mientras que el ejército “patriota” se componía de rioplatenses, venezolanos, neogranadinos, ingleses, irlandeses, alemanes, y también revolucionarios ibéricos.


    El caso peruano es un ejemplo ilustrativo, pero ni por asomo es el único: Es algo que vemos en todos los países hispanos desde principios del siglo XIX. Hasta muy avanzado el periodo republicano hubo resistencia de guerrillas realistas formadas principalmente por indios. La “independencia” no fue popular, fue una imposición comandada desde fuera; y todo intento posterior de reunificación fue abortado en guerras provocadas también desde fuera.


    El desquiciamiento separatista antiespañol actual es hermano gemelo del que tuvo lugar en Hispanoamérica, cuando la gran patria común se dividió arbitrariamente por intereses ajenos. Con esta división, fue fácil engendrar lobotomías ahistóricas. Y cada país surgido de la Monarquía Hispánica al final no es más que un títere del imperialismo anglosajón, España la primera.


    En Puerto Rico, los invasores yanquis llegaron a prohibir hasta celebrar a los Reyes Magos; con el agravante de que la Canarias del Caribe no tuvo siquiera guerra de independencia.


    Si a alguien benefició la desaparición de la Monarquía Hispánica, fue a británicos y estadounidenses. Con razón los próceres separatistas se apoyaron tanto en ellos. A quien mejor le vino la invasión napoleónica fue a los ingleses, con Wellington por bandera, el mismo que decía solidarizarse con España mientras le mandaba tropas a Bolívar, uno de los más anglófilos señoritos del continente, descendiente de traficantes de esclavos, dictador violento que insultaba a tirios y troyanos y convertido en otro icono surrealista; sin mencionar, por supuesto, que quería entregar Panamá y Nicaragua al imperio británico, como tantas otras barrabasadas que hizo.


    La desaparición de la Monarquía Hispánica fue el gran puntillazo para el establecimiento de una geopolítica angloprotestante –no sin muchos ribetes sionistas- triunfante, que hasta hoy dura. La leyenda negra y el indigenismo no es sino un acicate más para que el mal continúe.

    Con todo, lo consuela es que al ser tanto el descaro, doscientos años de mentiras ya llegan a su fin, y esta corriente crítica llega principalmente por historiadores hispanoamericanos. Al final, todo se sabe y todo río vuelve a su cauce. Tiempo al tiempo.






    El mito de Túpac Amaru y la independencia | Katehon think tank. Geopolitics & Tradition
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  5. #5
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    Re: ¿ Túpac Amaru ?

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    Juan Manuel Moscoso y Peralta

    Juan Manuel nació en Arequipa en 6 de enero de 1723, llegó a ser elegido Regidor y Alcalde ordinario de Arequipa en 1749. Se ordenó de sacerdote en 1754 y fue Cura de Moquegua desde 1755. Después Canónigo Magistral de Arequipa en 1762. Provisor y Vicario general, examinador Sinodal, Visitador general Comisario y Juez apostólico de la Santa Cruzada y de la Inquisición, Calificador de ella, dignidad de Tesorero en 1764. Después Maestre Escuela, y Arcediano en 4 de febrero de 1767.

    Al estallar la Rebelión de Jose Gabriel Condorcanqui, quien se autoproclamó Inka Rey Tupac Amaru II don Juan le apoyó, pero luego cambio de bando apoyando a los que defendían al Estado virreinal. El virrey luego de recibir una explicación del porque de sus acciones le envió a Europa, alli murió en Granada siendo aún Arzobispo de Granada.





    _______________________

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