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Tema: Un aspecto quizá desconocido de la Cuba del Siglo XIX

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    Un aspecto quizá desconocido de la Cuba del Siglo XIX







    UN ASPECTO QUIZÁ
    DESCONOCIDO DE LA
    CUBA DEL SIGLO XIX
    A día de hoy Cuba vive una situación muy difícil. Con un exilio grandísimo, principalmente en la Florida; con una dictadura comunista terrible---y su policial brutalidad---y todo ello ante el goloso paladar del duro panorama político internacional, una vez que los países comunistas no suponen un problema para el mundialismo del mercado---sino que están plenamente insertos en él, como el gigante esclavista de la China---y que los Estados Unidos que tienen a la isla sumida en la pobreza ( Realmente, sin el embargo no estarían mucho más boyantes, pero todo hay que decirlo ) pondrán sus zarpas en pro de una jugosa revitalización de la doctrina Monroe, desarrollando un apéndice más ( Y vital por su cercanía y riquezas naturales ) de su conocido colonialismo económico, hoy estandarizado en forma de petrodólares.



    Este año he tenido la oportunidad de, en el segundo cuatrimestre, cursar la asignatura optativa de Historia de las Relaciones Interamericanas. Si bien el temario puede resultar un poco pesado, he de destacar el interés mostrado por una buena condensación informativa por parte del profesor D. Francisco Castillo Meléndez. Como futuro historiador, mi especialidad predilecta viene siendo el hispanoamericanismo, que qué mejor que ser forjado mi deseo en Sevilla, el Reino Español relacionado con el Nuevo Mundo por excelencia, el lugar del Archivo de Indias….Gracias a muy buenos profesores, que sus fallos tienen como todo el mundo, he ido profundizando y enriqueciéndome por sus enseñanzas y documentación, sobre todo a partir del Dr. Isabelo Macías Domínguez, que ha influido muchísimo en mí y para bien, así como otros profesores como D. Luis Navarro García, Dª Carmen Borrego Pla, D. Fernando Muro Romero, D. Ramón María Serrera Contreras, D. José Luis Mora Mérida, etc. En la Universidad han sido periodos de intenso aburrimiento y desazón por tantísimas mentiras y manipulaciones institucionalizadas, amén de insufribles simplismos y desinterés generalizado, también por mi propia vagancia y por una dura depresión que comenzó a afectarme en 3º de Carrera; pero en Historia de América he hallado una grata excepción, donde me he entusiasmado e incluso últimamente con mis amigos los historiadores de mi pueblo, D. Alfonso Álvarez-Ossorio y D. Francisco Antonio Rivas. Siempre he dicho, asimismo, que mi interés por el periodo histórico del Imperio de Ultramar se ha visto reforzado por ser bisnieto de un militar pileño que estuvo radicado casi una década en las Filipinas; sí, miren ustedes, mi bisabuelo D. Felipe Becerril Vela.



    El tema en cuestión es una intensa política desarrollada en la Cuba del siglo XIX que ha sido bastante olvidada. Tras la consecución de los separatismos y un nuevo y artificial mapa en Hispanoamérica, Cuba siguió perteneciendo a España. Y así siguió en buena medida por muchos cubanos, aunque también hubo independentistas. Allá el independentismo no tenía una base sólida ni interesaba popularmente. Y ante los desastres políticos de las dictaduras liberales de la falsa monarquía de Isabel “ II “. Cuba entonces se ve inmersa en un nuevo espacio político, donde los mismos patriotas cubanos vacilarán en variadas opciones. El desarrollo de los acontecimientos en los Estados Unidos de América del Norte la marcarán y mucho. La Florida pasaría a manos de esa gigantesca confederación, y ya se van marcando descaradamente el surgimiento de dos naciones distintas. El tema de la esclavitud, manipulado por unos y por otros, será el eje expresivo de los venideros conflictos que en Cuba se entendían. La Guerra de Secesión no pasará inadvertida ni en Cuba ni en España; de donde unos 4.000 voluntarios carlistas ( Principalmente de los Reinos de Navarra y Valencia ) participarán en el bando sudista; conociendo pues cuerpos como la Brigada Zumalacárregui o los Tigres de Luisiana. Hace tiempo veíamos algunos atónitos como la tienda Bicéfala de Madrid ( www.bicefala.com ); destacada por ser uno de los más careros del globo, anunciaba camisetas con la bandera confederada con la leyenda “ Regimiento Benavides, 3rd. Cavalry 1864-1867 “. El Sur se entendía como lo menos malo para el futuro desarrollo de los acontecimientos, donde había unas relaciones muy cercanas con la Florida. La Unión del Norte no podía consentir el no poder poseer materias primas que le servían para su desarrollo económico, mientras que el Sur seguía con su ritmo y se entendía que dentro de unos marcos más tradicionales, aunque fuera de la gran propiedad ( Cosa que en el Norte por razones obvias era imposible ), basado en la agricultura, sobre todo de plantación. El Norte acudió con ello, ante unos Estados del Sur que cada día crecían más, a una Constitución de Filadelfia que los sureños jamás votaron ni se interesaron siquiera por ella. El abolicionismo promovido antes por la Inglaterra ( Cosa que fue mentira, pues seguía practicando la esclavitud y sobre todo con los irlandeses ) se temía como un desastre y preludio de nuevas guerras internas, y que ello podría hacerse sólo en el marco condicional de cada nación.



    Un Norte industrial, pero que carecía de esas materias primas para su industria, frente a un Sur agrícola y ganadero, donde la riqueza de las tierras y la variedad del clima permitía un fuerte asentamiento de inmigración blanca y de esclavitud negroide y mulata ( Porque en las tierras anglosajonas también había mulatos; cosa que parece que se ignora…) Sin hacer apología del crimen denigrante de la esclavitud, pienso que el tema se ha tratado muy hipócritamente sin tener en cuenta el difícil contexto y ya los grandes intereses de la política a nivel internacional. De hecho Lincoln jamás creyó en la “ igualdad “ y promovió siempre la superioridad de la raza blanca, y los negros no alcanzaron unos mínimos derechos en el llamado “ país de las oportunidades “ hasta los años 70 del siglo XX. En el ejército confederado no sólo lucharon latifundistas, sino muchos blancos pobres que vivían su vida muy tranquilamente, amén de negros ( Que hubo muy pocos en el norte y encima más que obligados, a pesar de Hollywood ), mexicanos, y hasta algunos hebreos; y también un buen contingente indio, en especial chipewa. Curioso es cómo poco después de la Guerra de Secesión, con unos Estados Unidos mangoneados por los nordistas, se procedió al exterminio programado de los pueblos amerindios del Oeste y del Sur. Es constante el odio que profesa el liberalismo a la raza amerindia, repitióse muy duramente en Iberoamérica ( 1 ) ( Por ejemplo en los masones Sarmiento y Alberdi ); y cómo en el Canadá surgen voces de protesta, por ejemplo del líder indio Macquinna, ante las mentiras del nacionalismo inglés de la navegación y la historia del país aun en nuestros días. Las promesas de libertad fueron falsas, pero el Norte ya pudo meter la mano libremente en una sociedad distinta por razones socioeconómicas y políticas claras, de las dificultades que entraña el suelo americano. Sus desarrollos fueron distintos y su historia amenazaba con serlo también. La falta de infraestructura militar del Sur fue determinante. A pesar de victorias sonadas como Bull Run, un exhausto Sur comandado por el General Lee hubo de rendirse. Sus riquezas naturales pasaron a otras manos y la lejanía política de los burócratas de Washington dominó la situación. Pero ello no arregló nada y la fractura de las naciones norteamericanas fueron más que evidentes, con la excusa de la triste esclavitud, que siguió existiendo y en peores condiciones; pues peor es la hipocresía que otros muchos fallos. Con esto no se está diciendo que los sudistas fueran santos. De hecho la mayoría eran sectas protestantes como en el Norte. De lo que se trata es de intentar analizar mínimamente unos hechos difíciles. Y personalmente me parece harto curioso cómo por pocos que fueran los católicos vieran con mejores ojos al sudismo. Curiosamente, también se creó veda libre para la esclavitud del irlandés y después del polaco, en hechos como “ la conquista del Oeste “ o en el mismo Sur.



    El escritor William Camus, un piel roja canadiense, ha escrito novelas infantiles y juveniles al respecto sobre todos estos aspectos que hablamos de la Guerra de Secesión y del surgimiento de dos naciones diferenciadas con marcadas y distintas culturas que hasta en las variantes folklóricas ( 2 ) se percibe, en el seno estadounidense. Azules contra Grises, de la Editorial El Barco de Vapor, es muy ilustrativa al respecto. Sobre los variados aspectos de la América del Norte, yo recomendaría Cheyennes 6112, El fabricante de lluvia, Uti-Tanka, pequeño bisonte, El oro de los locos, Aquel formidable Far-West o Una india en las estrellas.



    A posteriori y por desgracia, del odio enfermizo racista surgió aliñado de radicalismo protestante-anglosajón, mezclado con cierto esoterismo celta de chichinabo; fundado por un general de la Caballería Confederada, el Ku Klux Klan. Curiosamente, menos de un siglo después los nacionalsocialistas norteamericanos no serían precisamente sureños, aunque el Klan seguiría existiendo. De estos polvos surgieron lodos marginales. No obstante, igual muchos pensaban en que unas buenas relaciones con el Sur sería preferible a la injerencia de Inglaterra y de la Unión del Norte fuertemente expansionistas y con políticas mucho más dificultosas.



    No sé como verá el tema a tratar D. Andrés Orta Candal, patriota cubano, antiguo asiduo de Fuerza Nueva. Sus artículos suelen ser bastante buenos pero últimamente se andan publicando en NuevOrden ( Página que recomiendo total y radicalmente que no se visite a menos de que uno posea intestinos de hojalata ); no obstante me gustaría que llegase a leer lo que humildemente trato.



    En Cuba, por miedo al futuro ante el abolicionismo vivido en las convulsas Antillas, ante la invasión de los haitianos de Santo Domingo, ante el desarrollo político norteamericano, las injerencias falsas e hipócritas de Inglaterra para aprovechar los conflictos e insertarse en países destrozados para parasitarlos y explotarlos al modo del brutal colonialismo económico; y ante la debilidad de la Madre Patria para los asuntos ultramarinos y su despotismo liberal ( 3 ), surgieron diversas voces desde principios del XIX y muchas acudiendo a la confederación con los norteamericanos. Un tema espinoso pero donde se desarrolló una dialéctica interesante.



    Con respecto al fenómeno de la esclavitud, al que nos vamos a referir bastante en este opúsculo, hay que entenderlo como un lastre para la humanidad y no como una opresión exclusiva del blanco sobre el negro. Negros fueron los principales vendedores de esclavos como a día de hoy son directores de esta tristemente antigua usanza. En el Occidente se dice que no existe la esclavitud, se dice…En el mundo islámico, la esclavitud está permitida, es una ley coránica. También hubo grandes mercaderes judíos ( 4 ) de esclavos; como esclavos de todas razas había en Roma. En Al Andalus el mayor contingente de esclavos fue de raza blanca ( Eslavos, francos, berberiscos, hispanos….). La esclavitud se “ ganaba “ principalmente a través de la contracción de deudas o como botín de batalla. Con variados ejemplos podemos ver que este fenómeno tiene la tristeza de haber sido universal, y de seguir existiendo con distintas formas; pues el capitalismo propicia una forma de esclavitud hipócrita típica de la mentalidad hebreo-sajona. ( 5 )





    Y con la mayor de las probabilidades , como el hombre es el animal que más veces tropieza en la misma piedra, estos hechos históricos nos suenen muy de cerca, ante una Cuba que se debate entre el castrismo y su futura y definitiva inserción en la globalización capitalista. Sepamos documentarnos, pues, y aprender y nutrirnos de la Historia en base a los valores de la Tradición. Espero, asimismo, que al forista Morante de la Puebla de www.hispanismo.org le entusiasme el tema por razones que si él quiere comentará. Y que, a pesar de los pesares, me siento muy orgulloso, como hijo del Reino Andaluz de Sevilla, de la influencia que mis paisanos conquistadores en las Antillas, base de nuestro indiano imperio; concretando en la Isla de Cuba, en las enormes influencias culturales ( Las grandes casas con patios y macetas….El desarrollo de las casas coloniales, de los pueblos blancos, de las haciendas….) y modismos lingüísticos que aún perviven ( Aspiraciones de “ j “, “ h “ y “ s “; “ sh “ en lugar de “ ch “, la suavidad en el habla y en los cantos, las terminaciones “ ou “ o “ u “ en lugar de “ o “; etc. etc. etc. ). Toda la labor de este Reino de las Españas, aportado por ser el Reino principal de los puertos a las Indias, así como su importante labor en la conquista y el desarrollo del Reinado Canario, la reivindico dentro de mi apología regionalista de la sevillanía, ya que por desgracia tenemos el andalucismo del caciquismo y de la burguesía que idealiza sólo lo islamista.



    Dicho lo cual, manos a la obra:






    LOS ANEXIONISTAS CUBANOS :
    En Cuba, el movimiento deseoso de la anexión de la antilla ínsula a los Estados Unidos comenzó desde fecha muy temprana de este siglo XIX; tan temprana como el año de 1810, cuando algunos representantes de los hacendados ricos entraron en negociaciones secretas con el cónsul estadounidense en San Cristóbal de La Habana. Por el interés de mantener el sistema esclavista, estaban dispuestos, según le informaron, a organizar una conspiración anexionista, siempre que los Estados Unidos les garantizaren su apoyo contra la intervención inglesa, así como contra España. Al no obtenerse dicha garantía, el movimiento cayó por su propio peso.



    En el año de 1821 parece ser que rebrotó; otra vez para mantener la esclavitud contra las posiciones abolicionistas presentadas a las Cortes de Cádiz ( Preferían esclavizar al pueblo español mientras ellos disfrutaban de posiciones cómodas y éste se desangraba frente a la napoleónica invasión ), los hacendados cubanos enviaron un agente a Washington a proponer a los Estados Unidos la anexión. Tampoco dio resultado alguno este proyecto: El gobierno de los Estados Unido, considerándolo prematuro, prefirió esperar a que las condiciones se presentaran más propicias ( 6 ). Entretanto, su política consistía en favorecer una Cuba Española, y en impedir los escarceos independentistas en la isla y los planes de traspasarla a otra potencia extranjera, a la vez que negándose a comprometer a la política nacional a ninguna renuncia futura. Su política fue definida en el 1947 por el Congreso Nacional de Historia de Cuba de esta guisa: “ Cuba para España, mientras no pueda pertenecer a los Estados Unidos; pero nunca Cuba para los cubanos “.



    Los liberales excluyen a Cuba de las Cortes Españolas de 1834-1837; lo cual destruyó las esperanzas de los reformistas cubanos; y bajo el duro gobierno de Tacón se revitalizaron las posturas anexionistas. Fue, además, estimado por la publicación en el 1837 del vigoroso ensayo de José Antonio Saco: Paralelo entre la Isla de Cuba y algunas posesiones inglesas, donde el líder intelectual del reformismo cubano ( De inequívoco signo liberaloide ), que vivía entonces en el destierro, en la Europa, comparaba el gobierno de Cuba con el del Canadá muy desfavorablemente para el primero, y hacía trizas la idea de que Cuba podría ser la colonia mejor gobernada del mundo. Aquí se ve pues, quizá más por idealismo, la falsedad que emite en su comparación ( Posturas que cambiarán con el desarrollo de los acontecimientos ); y por ello no dejamos de lamentar los malos gobiernos de los liberales que de españoles no tenían nada. No obstante, en aquel raro ensayo había una afirmación que parecía señalar a Cuba el camino a seguir….” Si arrastrada Cuba por las circunstancias, tuviese que arrojarse en brazos extraños, en ningunos podía caer con más honor y con más gloria, que en los de la Gran Confederación Norte Americana. En ellos encontraría paz y consuelo, fuerza y protección, justicia y libertad….”. Con todo, fue preciso que se gestasen y desarrollasen las rebeliones de los esclavos desde el 1822 hasta el 1844 para que el temor suscitado en los hacendados animara de verdadera fuerza al partido anexionista. El miedo a que el gobierno español continuara manteniendo una actitud debilitada ante la presión abolicionista del Reino Unido provocó tal alarma en cubanos pagos, que un amplio porcentaje de los dueños esclavistas legaron a considerar la unión a la potencia esclavista por excelencia, que eran los Estados Unidos, como la única salvaguardia para el mantenimiento de ese régimen.



    La agitación anexionista desarrollóse tanto en Cuba como en los Estados Unidos. En Cuba, el movimiento fue fomentado por la formación del “ selecto “ Club de La Habana, compuesto en gran parte por ricos azucareros. Entre sus miembros se encontraban Miguel Aldama, en cuyo palacio celebraba el club sus sesiones; José Antonio Echeverría, Cristóbal Madan, hacendado y comerciante además de naviero; y el norteamericano John S. Trasher, residente en la habanera urbe y director de un periódico comercial cubano llamado “ El Faro Industrial “. También había unos cuantos escritores, profesionales e intelectuales; entre ellos el novelista Cirilo Villaverde, pero la organización andaba dominada por los poseedores de africanos ( 7 ).



    Existían, además, otros dos centros de importante activismo anexionista: Uno en Puerto Príncipe ( Hoy Camagüey ), encabezado por Gaspar Betancourt Cisneros, generalmente conocido como “ el Lugareño “; y la “ Conspiración de la Mina de la Rosa Cubana “, en Matanzas y en Las Villas, dirigida por el General Narciso López, una de las figuras más polémicas de la Historia Cubana. Ha habido quienes, como el historiador cubano Herminio Portell Vilá ( 8 ), han insistido en que el grupo dirigido por el General López ansiaba la independencia, pero las pruebas presentadas en el juicio de los conspiradores detenidos demuestran que su objeto siempre fue la anexión a los Estados Unidos.



    Bajo el tiránico gobierno del Capitán General Tacón en el 1837, muchos cubanos proscritos por sus críticas opiniones ( Pero igualmente liberales ), se exiliaron a los Estados Unidos. A mitad de la década de los 40 de este siglo XIX, había grupos establecidos en la costa atlántica: Nueva York, Nueva Orleáns y los puertos de la Florida. El grupo de Nueva York, dirigido por Gaspar Betancourt Cisneros, José Aniceto Iznaga y Cristóbal Madan, llegó a ser durante esta compleja década el más activo en propagar la causa anexionista. En el año de 1847 se organizó en Nueva York el Consejo Cubano, con Madan como presidente, en representación del Club de La Habana. El 19 de Enero del 1848 empezó a publicarse su órgano, “ La Verdad “, que, mantenido en parte por los subsidios de cubanos ricos y en parte por el apoyo de Moses Yale Beach, el anexionista director del “ Sun “ de Nueva York---quien dispuso que se imprimiese libre de gastos en la imprenta de dicho periódico---, circulaba gratuitamente. Publicado en inglés y en castellano, “ La Verdad “ difundía las opiniones y las noticias de los cubanos anexionistas tanto en Estados Unidos como en Cuba; su entrada estaba prohibida en la antillana isla de las Españas, pero introducíase clandestinamente traído por los buques mercantes, gozando allá de considerable difusión.



    Se han preguntado en multitud de ocasiones:



    ¿ QUÉ ERA LO QUE LLEVABA A AQUELLOS DESTERRADOS CUBANOS ( DE SIGNO LIBERAL MUY MAYORITARIAMENTE ) A PONER SUS ESPERANZAS EN LA ANEXIÓN A LOS ESTADOS UNIDOS NORTEAMERICANOS ?



    Algunos eran, sin duda alguna, impulsados por su experiencia personal de vida en aquel país, donde habían sido infestados por el espíritu de “ ir adelante “ y por las doctrinas típicamente calvinistas y masónicas de “ hacerse rico “ que siempre dirigió la política yanqui. Muchas familias cubanas ricachonas enviaban a sus hijos a los Estados Unidos para que se educaran, donde los jovenzuelos quedaban impresionados por las instituciones y la “ prosperidad “ del país, y regresaban a su Cuba natal haciendo continuamente falsas comparaciones ( Que suelen ser odiosas…) entre Nueva York y La Habana, muy desfavorables para ésta ( Como es “ lógico “….), e imbuidos de “ novedosas “ ( 9 ) que---como observaba el Capitán General Concha en su Memoria de 1851, “….naturalmente….tienen que ser perjudiciales a los intereses peninsulares( 10 )….”. Muchos, luego de retornar a la isla, laboraban activamente por la incorporación de Cuba a una gran Confederación Estadounidense. La costumbre de educar a los jóvenes de familias ricas en Norteamérica llegó a ser una poderosísima influencia en la militancia anexionista que fue establecido como cosa prohibida en el año de 1849. El General Concha explicó que “ los jóvenes….vuelven con nuevos hábitos, ideas y afecciones peligrosas, que difunden entre parientes, amigos y conocidos….”. De ahora en adelante, ningún joven cubano podrá recibir educación en Estados Unidos sino mediante subterfugios.



    El deseo de la supresión de las restricciones de España al comercio y a la industria y de aumentar las relaciones económicas con los norteamericanos desempeñó un papel harto importante en la campaña del anexionismo. La rápida decadencia de la vasta industria cafetalera, las malas zafras de mediados de los 40 del XIX, y el resentimiento por la exclusión de los productos de Cuba del mercado estadounidense por obra de España, provocaron amplio descontento y estimularon el sentir norteamericanista. Los azucareros cubanos querían exportar azúcar, con exención de derechos, a los Estados Unidos, a cambio de mercancías esenciales para la isla, liberadas de onerosas tarifas. Los territorios estadounidenses constituían el principal mercado de Cuba y su fuente principal de importaciones. España obstaculizaba este proceso comercial que ellos calificaban como “ natural “, y la mejor solución parecía ser la anexión. Es significativo que miembros importantes del Club de La Habana fueran tipos dedicados al comercio entre Cuba y Estados Unidos….Y Herminio Portell Vilá nos dice: “ Esperaban grandes ventajas comerciales e industriales cuando Cuba se convirtiera en miembro de la Unión “.



    En este grupo andaban incluidos propietarios y negociantes extranjeros, principalmente norteamericanos. Como no había bancos en Cuba, los refaccionistas de Estados Unidos adelantaban dinero en efectivo a los hacendados, con lo que pasaban a tener enorme interés directo en la prosperidad de este sector clave de la economía cubana. A principios de los 40 del XIX, la única refinería de azúcar existente en la isla era propiedad de un norteamericano. A medida que los ingenios azucareros reemplazaban la fuerza motriz animal por el vapor, las fábricas norteamericanas eran las que proporcionaban gran parte de la maquinaria, y los técnicos de ese país pululaban por este territorio antillano de la Hispanidad. Además, ya muchos ingenios eran propiedad norteamericana.



    El alumbrado de gas en la antigua ciudad de San Cristóbal de La Habana fue establecido por un capitalista de Nueva Orleáns en el 1844; y en el 1849 unos norteamericanos obtuvieron las concesiones telegráficas. El primer ferrocarril cubano fue completado en el 1838 por un ingeniero estadounidense con capital inglés. Ya en los 40 de este siglo XIX había capitalistas de los Estados Unidos asociados con miembros del Club de La Habana como Aldama y Echeverría para la ampliación de los ferrocarriles cubanos. Y lo mismo que estos dirigentes, los capitalistas norteamericanos interesados en Cuba tenían ante sí una visión deslumbradora de las magníficas oportunidades que se ofrecerían para el desarrollo de la isla, una vez que fuese anexada a los Estados Unidos….



    De los anexionistas por razones económicas distinguíanse los anexionistas por “ razones patrióticas “, a los cuales Portell Vilá dice que “ eran cubanos que querían escapar del yugo español, pero que no creían posible lograrlo sin ayuda de Estados Unidos. Creyendo que la independencia era irrealizable, consideraban la unión con el vecino del norte como el mejor sucedáneo posible. Pero, según ellos, aquella unión sería solamente pasajera, pues con la terminación del despotismo colonial, y con las dificultades de orden interior que la admisión de un nuevo estado había de originar en la Unión Norteamericana, pudiera darse con facilidad la creación de la república soñada….”. ¿ Yugo español y no yugo norteamericano…..? Esto se la pasaría por la cabeza a José Antonio Saco.



    Los anexionistas cubanos querían seguir el ejemplo de Tejas. A su juicio, la política antiesclavista del gobierno mejicano había sido la causa primordial de que los norteamericanos residentes en la tejana tierra y dueños de esclavos se rebelaran contra Méjico e instauraran la independencia de aquel país y su final anexión a los Estados Unidos. Los anexionistas cubanos proyectaban seguir el mismo camino; y un grupo, dirigido por el Conde Pozos Dulces, cuñado de Narciso López, organizó la logia masónica conocida como la Orden de la Estrella Solitaria ( 11 ) con esa intención. Pensaban que ellos tenían las mismas razones para actuar que habían tenido los tejanos, principalmente el mantenimiento del sistema esclavista.



    Este último deseo era el que unía a todos los anexionistas de Cuba, sin tener en cuenta otros motivos y matices, y que juntaba también a los hacendados cubanos con los negociantes de la Vieja España. Los azucareros criollos, en sus ingenios, y los peninsulares, en sus casas de comercio, tenían un gran interés común en la conservación del sistema esclavista, cualesquiera que pudieran ser sus diferencias sobre otras cuestiones. Saco, observando este fenómeno decía que “ no hay cosa que reúna más las opiniones que la comunidad de intereses “.



    La influencia de la nefasta Revolución del 1840 en el Viejo Continente intensificó aún más este triste sentimiento anexionista. Al principio, hubo entusiasmo entre los partidarios de esta tendencia ante el éxito inicial del republicanismo exacerbado. Pero cuando el nuevo régimen republicano establecido en la Francia liberó a todos los esclavos de sus ultramarinas posesiones, incluso la de las antillanas islas de Martinica y Guadalupe, el clamor jubiloso convirtióse en fulminante alarma. En España, además, la causa republicana estaba cobrando fuerza, y parecía como si aquel país fuese a seguir el ejemplo gabacho y libertar a los negros.



    Estos difíciles acontecimientos unieron con mayor estrechez si cabe a los hacendados cubanos con los comerciantes españoles en cuanto a la cuestión de la anexión. Unos y otros estaban convencidos de que el gobierno británico aprovecharía la oportunidad para aumentar la presión sobre España para que ésta aboliera la esclavitud en su americana ínsula. Habíanse roto las relaciones entre los dos países y una guerra se antojaba inminente. Dado que la derrota de España a manos de los ingleses, y parecía cosa inminente una guerra. Dado que la derrota del León Hispánico a manos de la Pérfida Albión se consideraba como inevitable ( Parecía olvidarse el fiasco inglés del Cono Sur en este mismo siglo….), los intereses esclavistas cubanos temían que el primer paso que dieren los vencedores fuera la abolición del esclavismo. Y siendo tal la situación, únicamente la anexión a los Estados Unidos ofrecería una correcta salida….Por ello Gaspar De Betancourt Cisneros escribía en el 1848 aquello de: “….El gabinete inglés pidió años pasados que se diese la libertad a todos los esclavos introducidos en Cuba desde 1820; y como es muy de temer que renueve su petición y que España la consienta, la revolución anexionista es indispensable….”



    Evidentemente, el anexionismo cubano tenía por objetivo principal salvar la esclavitud mediante la incorporación de Cuba a los Estados Unidos de América. Todo lo demás eran motivos secundarios, de superchería podría decirse. El temor de perder, unos sus esclavos y otros las ganancias que indirectamente ( No tan indirectamente la verdad….) obtenían del sistema esclavista, era lo que unía a hacendados cubanos y españoles en el apoyo anexionista. “ La Verdad “ así admitíalo con franqueza; en una editorial, probablemente escrita por Betancourt Cisneros, declaraba el 1º de Marzo del 1849: “ El partido anexionista es uno en su esencia, en el punto de anexión a los Estados Unidos. Unos esperan más, otros menos, a favor de sus intereses particulares. La mayor parte de los anexionistas ven en el cambio político asegurada la propiedad de sus esclavos “.



    Una vez que la isla formara parte de la Unión Norteamericana, se acabaría el peligro de la presión abolicionista inglesa ( Muy influyente esa táctica en las posteriores políticas nordistas ), ya que el gobierno estadounidense, donde habían cobrado gran vigor los ricos sureños y sus aliados del Norte, seguramente rechazaría las sugerencias diplomáticas inglesas sobre el poner fin a la esclavitud en la Isla Hispana de Cuba. Ni tampoco cabía duda alguna, en las mentes del partido anexionista cubano, de que los Estados Unidos se alzaren en la defensa de su propiedad esclavista. El caso era precisamente que se creía con firmeza que eran los Estados Unidos los mismos que andaban rehusando el dar una cooperación efectiva al Reino Unido de la Gran Bretaña para acabar con la trata de esclavos. De hecho, había sido decisiva la influencia del ministro norteamericano en la Francia, Lewis Cass, para hacer que este país repudiase, en el 1845, un acuerdo que daba anteriormente derecho a la Pérfida Albión a registrar sus buques. Otro detalle que miraban mucho es que el abolicionista anglosajón McCauley había denunciado a los Estados Unidos ante el parlamento el 26 de Febrero del 1845 como “ el patrono y campeón de la esclavitud de los negros “. Con lo cual, llegaron a la conclusión de que lo más sensato era que Cuba estuviera en el seno de aquel poderoso defensor de la esclavitud….Así, podría disponerse de la fuerza militar norteamericana para aplastar cualquier levantamiento masivo de africanos, ya que una insurrección triunfante en Cuba tendría profunda repercusiones sobre el sistema esclavista de los Estados Unidos.





    Sin embargo, los intereses de los antianexionistas cubanos, aun siendo igual de esclavistas, admitían que la anexión podría ofrecer esas suculentas posibilidades. Pero consideraban que los riesgos a correr eran demasiado grandes. La acción revolucionaria que habría de preceder a la anexión podría provocar formidables levantamientos de esclavos, o bien inducir a España a liberar a negros y mulatones, que serían utilizados en firme alianza. En tales circunstancias, el mejor modo de mantener la esclavitud consistía en impedir que se extendiera y progresara el movimiento anexionista.



    Saco reconocía que había apoyado la anexión en tanto que pudiere efectuarse pacíficamente y con el consentimiento de España, porque esto garantizaría que no se perturbase la tranquilidad en los ingenios y en los cañaverales. Este enfoque del asunto revelaba que Saco, al igual que los anexionistas, andaba dominado por los intereses de la “ esclavocracia “….Pero había llegado a dudar de que la anexión pudiera efectuarse de modo pacífico. Él solía preguntar a los anexionistas: “ ¿ Cómo estamos seguros de que una guerra por la anexión no fuera el medio cierto de perder nuestros esclavos ? “. En una carta en su hogar del exilio parisino, fechada a 10 de Marzo del 1848, Saco rogaba a Betancourt que abandonara su activismo en pro de la anexión, para que no produjera ello mismo precisamente lo contrario de lo que deseaba evitar: La liberación de los africanos….” Empeñada la guerra, cualquiera de los dos partidos que flaquease, y sobre todo el español, ¿ no llamaría en su auxilio a nuestro más formidable enemigo ? ¿ No alzaría el grito mágico de libertad, reforzando sus legiones con nuestros propios esclavos ? ( … ) ¿ No proporcionaría Inglaterra recursos a España para que continuase la guerra ? ¿ No le permitiría que en Jamaica y en sus otras islas vecinas reclutase soldados negros que simpatizarían con los africanos de Cuba ? Ella ( 12 ) se mezclaría en la contienda (… ) y reuniría en torno suyo a los peninsulares, porque defendería los intereses de España, y a todos los individuos de raza africana, porque éstos saben que ella hace a los esclavos libres, mientras que los Estados Unidos mantienen a los suyos en dura esclavitud ( … ) No, caro amigo, no, ¡ por Dios ! Apartemos de pensamientos ideas tan destructora “. “ Mejor sería que los cubanos sufrieran con heroica resignación el azote de España “, luchando entretanto por acabar con la trata, que el mismo Saco llamaba “ el infame contrabando de negros “, disminuyendo “ sin violencia ni injusticia “ el número de esclavos en la isla, y haciendo lo posible “ por aumentar la inmigración blanca; todo ello en la esperanza de que Cuba, nuestra adorada Cuba, será Cuba algún día….”



    Betancourt negóse a hacer caso de las advertencias de su caro compatriota; pero reconoció que los argumentos que exponía el dirigente desterrado reflejaban un temor ampliamente extendido entre los hacendados cubanos. En consecuencia, publicó, en 20 de Abril del 1848, una proclama firmada como “ Unos cubanos “, que tuvo gran circulación en Cuba. En ella reconocíase que los cubanos esclavistas temían, bien que España, al verse amenazada por el anexionismo militante, en la lógica confusión que acarrearía el conflicto, liberase a los negros. Pero en la proclama se destacaba el ejemplo tranquilizador de Jamaica, donde en el 1832 una insurrección africana había sido fácilmente aplastada a pesar de que en la población la proporción era de ocho negros por cada habitante europoide. En la Cuba del 1848 había 418.291 blancos y 619.333 negros; ese número de habitantes blancos podía fácilmente mantener en sujeción a los esclavos desarmados y desorganizados. Después de descartar ésta la principal objeción al anexionismo, la proclama decía así: “ ¿ Qué es hoy un cubano ? Políticamente, moralmente, físicamente, un esclavo. Por otra parte, ¿ qué sería Cuba si fuera anexada Estados Unidos ? Unida Cuba a esta fuerte y respetada nación, cuyos intereses en el Sur se identificarían con los de ella, afianzaría su tranquilidad y su suerte futura; aumentaría su riqueza doblando el valor de sus haciendas y esclavos, triplicando el de sus terrenos; daría libertad a la acción individual, y desterraría este sistema odioso y pernicioso de restricciones que paraliza el comercio y la agricultura “.



    La proclama concluía con una exhortación a los cubanos a que se unieran a la causa anexionista, y a los dirigentes cubanos “ a guiar a la opinión pública por el camino que una imperiosa necesidad aconseja y que la filantropía y la razón demandan para salvar al país “.



    La última parte de este llamamiento iba dirigida especialmente a José A. Saco, quien permaneció inconmovible. En lugar de eso, decidió dar a conocer sus opiniones. Su famoso folleto, Ideas sobre la incorporación de Cuba a los Estados Unidos se publicó en París el 1º de Noviembre del 1848. En él desarrollaba Saco el concepto de que deseaba para Cuba la libertad política, pero que el anexionismo no era el modo de obtenerla. El triunfo del anexionismo no daría por resultado una Cuba para los cubanos, sino una Cuba dominada por la extranjería. Porque, en pocos años, una inmigración de norteamericanos invadiría la isla---hombres con diferente idioma , diferentes tradiciones y diferente concepción nacional---; dado que imposible sería que dos culturas tan distintas se fundiesen, una tendría que prevalecer sobre la otra. E inevitablemente los poderosos norteamericanos, con un crecimiento demográfico harto vigoroso, su incipiente expansionismo y su mayor experiencia estrictamente política, impondrían su voluntad sobre la Isla Cubana. En tal caso, el pueblo cubano quedaría convertido permanentemente en una minoría oprimida dentro de su propio país.



    Saco no podía tolerar tal cosa. Quería que la isla fuese “ cubana y no anglosajona “. Por consiguiente, instaba a sus compatriotas a no vender su patrimonio e identidad por la quimera de la incorporación a los Estados Unidos. Refiriéndose a las esperanzas que lo habían sostenido a través de quince años de exilio, Saco proclamaba que sería aún más desgraciado viviendo como extranjero en su propio solar bajo la bandera estadounidense: “ El día que me lance a una revolución…Será por mi propia Patria “.



    En segunda instancia, Saco planteaba el peligro de que la lucha por la anexión desembocare en la liberación de las masas de negros y mulatos, que o bien se aprovecharían de una contienda entre blancos para obtener su propia libertad, o bien la lograrían de la Madre Patria como precio de su ayuda contra los anexionistas, acción que asimismo contaría con el apoyo del “ imperio “ británico. Además, si los anexionistas se veían abocados a la derrota ( Cosa que era perfectamente plausible ), serían ellos mismos quienes tendrían que correr en auxilio de los africanos….Por lo tanto, Saco advertía a sus amigos esclavistas de Cuba que apoyaban la causa anexionista, que estaban cavando su propia tumba, ya que el único resultado de una insurrección anexionista sería la abolición del esclavismo.



    El folleto de Saco cayó sobre los anexionistas “ como un rayo que estallara sobre una muchedumbre en romería “. Sabían que, gozando como gozaba de la confianza y del respeto de sus compatriotas, su folleto sería extensamente leído y apagaría el entusiasmo por la anexión de muchos hacendados. Por consiguiente, se apresuraron a refutar los argumentos de Saco. Del 1848 al 1852, estuvo éste enfrascado en una guerra polémica de cartas y folletos con Betancourt Cisneros, Madan, Ramón De Palma y otros anexionistas.



    Éstos concentraban sus ataques principales contra el argumento de Saco sobre que la anexión amenazaría a la esclavitud en Cuba. En un extenso artículo en “ La Verdad “, citaba Betancourt buen número de argumentos contra el criterio de Saco de que la lucha por la anexión provocaría un levantamiento victorioso de los negros y acabaría con el régimen esclavista. Betancourt Cisneros concluía de esta guisa su refutación: “ No quiera, pues, nuestro compatriota Saco intimidarnos con espantajos de gorriones ( … ) ¡ Los negros, los negros ! He aquí el coco con que nos intimida y aterra el gobierno de España. Como a niños nos grita: ¡ Estaos quietos, porque si os movéis, os echaré arriba los negros ! Amenaza cobarde que a la vez revela su iniquidad y su propio miedo. Si el gobierno se sintiera fuerte, ni echaría mano de ardides ni de amenazas fanfarronas. Si el gobierno fuese capaz de emplear en Cuba ese medio que ha empleado en otras partes de América, un ejército de cincuenta mil americanos descendería inmediatamente sobre Cuba, y con mejor derecho que tuvo el gobierno español para mandar el año pasado tropas de Puerto Rico al socorro de la vecina Isla de Santa Cruz, colonia de Dinamarca “.



    Pero estos últimos alegatos anexionistas no podían destruir en verdad los argumentos de Saco. Eran más que muchos los propietarios de esclavos que sabían que Saco no estaba agitando fantasmas precisamente. Dionisio Alcalá Galiano, director del periódico pro-español “ Diario de la Marina “, que se publicaba en la ciudad habanera, destacaba en el 1858 que los ricos hacendados habíanse percatado, durante el fervor anexionista de fines de la década de los 40 del XIX, de que España se encontraba resuelta a abolir el esclavismo en el mismo momento en que una sublevación encaminada a unir Cuba a los Estados Unidos estallase; que esto habíalos convencido de la solidez de los argumentos de Saco, y había convertido en adversarios del anexionismo a muchos que antes eran sus propulsores.



    Alcalá Galiano se refería a una comunicación del Conde de Alcoy, Capitán General de Cuba, al Secretario de Estado español, fechada a 29 de Septiembre del 1849, cuyo conocimiento suscitado había la atención del grupo hacendado. Esta carta indicaba la política que España se proponía seguir en la Isla de Cuba para frustrar y aplastar la campaña anexionista: “ La emancipación sería la ruina de los propietarios y los comerciantes de la Isla. Acabaría con el único medio de evitar que la Isla caiga en manos de los anexionistas. Si en un caso llegare la guerra extranjera y de conmociones interiores, que comprometieren la dependencia de la Isla, ¿ cuál debería ser la conducta del Capitán General respecto a la esclavitud ? Yo, Excmo. Sr., abrigo el convencimiento de que esa arma terrible que el Gobierno tiene en sus manos ( el decreto de emancipación ) podría, en el último peligro, salvar la pérdida de la Isla, y que si los habitantes se persuaden de que se utilizará, temblarán y renunciarán a toda alucinación primero que atraer sobre sí tal anatema “.



    Haciendo que el contenida de esta comunicación se filtrara hasta individuos de la importancia de Dionisio Alcalá Galiano, el Capitán General de Cuba se aseguraba de que los hacendados terminaran convenciéndose ( Más o menos….) de que las autoridades españolas llegarían en Cuba hasta emplear aquella última arma. Al mismo tiempo se le aseguraba que, si seguían siendo súbditos leales, esas mismas autoridades mantendrían y protegerían la esclavitud. Todo esto dio mayor peso a los argumentos de Saco, y éste habría de ver cómo su exhortación antianexionista era más y más atendida. Al final de los 40 del XIX, ya muchos entusiastas anexionistas entre los dueños de esclavos habíanse pasado a las teorías de Saco, hallándose en concordancia con el dirigente desterrado en que la continuación de la alianza con España serviría mejor sus intereses que la anexión a la emergente potencia de la América Norteña, y que un paso hacia la anexión amenazaría la propia existencia del esclavismo.



    Los restantes anexionistas cubanos continuaron su polémica con el vehemente José A. Saco. Pero lo cierto es que iba menguando a pasos agigantados la idea de poder convencer a los grandes hacendados y a los isleños negociantes. Más y más miraban hacia los intereses esclavistas de los Estados Unidos en busca de ayuda para lograr su supuesto fin….Así, en el 1850, el anexionismo era cada vez menos un movimiento nacional cubano, y cada vez más una campaña de intereses en los Estados Unidos.








    ( 1 ) – Los negros ( Amén de zambos, mulatos, etc. ) no corrieron mejor suerte que los indios con los liberales de la América Hispana. Muchos de ellos en la Capitanía Venezolana tomaron partido por los realistas sin hacer caso a las arengas de Bolívar. En la Argentina, la población fue diezmada brutalmente, amén de por la desgracia de la fiebre amarilla, por su continuada aportación militar como partidarios del Brigadier Juan Manuel De Rosas, que muchos amigos tradicionales del Cono Sur llaman “ el Restaurador “.




    ( 2 ) – En el Sur se percibe una mayor influencia de lo escocés y de lo galés mientras que en el Norte y hasta en sus maneras políticas, de lo inglés.





    ( 3 ) – Frente al cual luchaban los carlistas, promoviendo la Restauración Tradicional de las Españas, y el respeto a su variedad político-regional frente al centralismo despótico que hacía sangrar a la Hispanidad. Cuba no sería una excepción y los carlistas desearon una “ autonomía “ dentro de España para el honrado pueblo cubano, muy hispanista pero que deseaba poder gobernarse en base a sus necesidades; política que menciona el carlista valenciano Antonio Aparisi i Guijarro en el Esbozo para la Constitución de una Monarquía Tradicional; donde se recalca la repulsa hacia la esclavitud:“ Jamás cederá ni abandonará España sus provincias de Ultramar, joyas preciadas de su Corona. Esas provincias son hermanas de las de la Península; sus leyes, en cuanto sea dable, se asimilarán a las del resto de la Monarquía, con las modificaciones que exijan sus intereses y costumbres especiales; pero hay que abolir para un plazo fijo la esclavitud, por medidas prudentes que procuren, salvando los sagrados derechos de la libertad del hombre, no comprometer la seguridad de las islas y lastimar lo menos posible intereses creados al amparo de las leyes. Todo ello no obsta para que se vaya lentamente preparando la emancipación de las provincias de Ultramar, con la mira de fundar en el porvenir un protectorado, que ligando perpetuamente con el vínculo del amor aquellas provincias a la Madre Patria, nos libre del recelo de perderlas, predisponga la extensión del protectorado a todas las repúblicas hispano­americanas y nos facilite más fuerzas y proporcione mayor holgura para atender a los dos grandes intereses permanentes de nuestra política exterior, que son: la unión pacífica y gradual de Portugal a España y la realización sobre las costas africanas del alto pensamiento del Cardenal Cisneros y de Isabel la Católica".



    Asimismo, Juan Vázquez De Mella y Fanjul, el vehemente carlistón de la Asturias nunca vencida, realiza en sus artículos un sincero análisis sobre la política imperial y su decadencia.



    ( 4 ) – Louis Farrakah, actual dirigente del grupo afroamericano Islam´s Nation---Nación del Islam---( Heredero del movimiento que fundara Malcolm X al calor de Elijah Muhammad; y quede constancia de la decepción del islamismo como símbolo de identidad negroide por parte de Malcolm X, en especial tras su peregrinación a La Meca; cosa en la que me dio la razón el profesor sevillano Pablo Tornero ); denunció en la Marcha Negra de Chicago que el 75 % de los esclavistas eran de origen judío. Lo que se le olvidó decir a este señor que promociona la conversión al islam en especial de la raza negra ha sido la esclavitud de los negros por parte de los poderosos árabes, que sigue existiendo en el mundo islámico.



    ( 5 ) – Como otros grandes fallos de la Historiografía, la figura del marrano ( Descendiente de judeoconversos, vaya ) Bartolomé De Las Casas ha sido falseada hasta la extenuación. Este agitador con hábito ( Como así lo llamó una vez un amigo mío carlista del Reino de Murcia ) que fue la principal propaganda de los protestantes centroeuropeos con sus infamias y mentirosas descripciones que se pillan al vuelo, dijo que los trabajos duros no eran para los indios sino para los negros. De hecho, una de las brillantes ideas de este antiguo encomendero fue un plan para importar copiosos esclavos negros para las Américas. Por la contra, religiosos que fueron duramente críticos con la “ institución “ de la esclavitud en sí han pasado al olvido; como el Padre Vitoria de la Universidad de Salamanca ( Que radica en el Reino de León ), que fue el cabeza visible del derecho de gentes ( Reivindicado sinceramente por Ramiro De Maeztu en su Defensa de la Hispanidad ); el jesuita Alonso Sandoval, con su obra De instauranda aethiopvm salute ); Fray Tomás De Mercado; el dominico Bartolomé De Albornoz; el jesuita Luis De Molina; o el Arzobispo de México Fray Alonso De Montúfar. El lugar que a estos dignos hombres le correspondería en la Historia lo ocupa el cabeza visible de la leyenda negra….



    ( 6 ) – Una táctica muy astutamente cobardona y muy propia del anglo-judaísmo. Fue utilizada también por los Estados Unidos en las guerras mundiales; hasta que no vieron el desarrollo de los acontecimientos y sabiendo que obtendrían pingües beneficios, consolidación en la política internacional, y que su suelo no podría ser atacado; y aprovechando para probar armas novedosas y realizar masacres contra civiles, como sigue haciendo. Con ello tampoco quiere decir que alabe a los prusianos o los nazis, espero que se me entienda lo que me vengo a referir.



    ( 7 ) – En líneas generales los esclavos negros eran transportados a América haciéndose distinción entre ellos, de modo que fueran de tribus diferentes para que ni se entendiesen, lo cual favorecía la progresiva pérdida de su identidad y de futuras conspiraciones de grupos étnicos. Con todo, incluso los apellidos que le ponían eran referentes a los grandes territorios dominados por los tiranuelos del África que era la base de este funesto comercio: Biafara, Congo, Mina, Angola, Guinea, Yoruba….Y con respecto a esto último se ha advertido en la población negroide de Cuba una alta influencia de los yorubas; cultura procedente de la actual Nigeria; que en su día, con el Togo, estuvieron gobernadas por reyezuelos que no escatimaron en vender a diestro y siniestro a sus corraciales al mejor postor, ya fuera al portugués, al inglés, al holandés; o al árabe y al judío.



    ( 8 ) – No es extraño advertir apellidos de criollos cubanos de origen catalán. El contacto del Principado de Cataluña con las Américas se intensifica en el siglo XVIII; y en el XIX particularmente con Cuba, a donde muchos emigran antes y después de la “ independencia “ de la isla, ayudando a su prosperidad con su intenso trabajo.



    ( 9 ) – En absoluto eran novedosas; sino que eran las formulaciones típicas que hacía de hechos antiguos del mundo grecolatino la Revolución Francesa; que siempre acudía a lo más negativo y tiránico como ejemplo de grandeza y libertad….



    ( 10 ) – El calificativo “ peninsular “ no es muy “ ortodoxo “ por así decirlo refiriéndonos a las Indias. Cierto es que en las Leyes de Indias se permite el ingreso sólo a los vasallos de la Corona de Castilla. No obstante, la lógica radicaba en su mayor poder demográfico y en su inmediato interés, ya que la Corona de Aragón enfocaba por sus Cortes el interés al Mediterráneo y disponía de mucha menos población; esto podría ser fatal para su despoblación, donde el Principado de Cataluña y el Reino de Aragón ( Amén de Navarra ) se quedaron algo exhaustas tras la repoblación del Reino Valenciano. No obstante, lo que no se permitió radicalmente fue el ingreso de judíos, moriscos, gitanos y herejes. Herejes sabemos que pasó alguno y que acabó convirtiéndose a la Fe Católica. Con Carlos I y Felipe II se concede licencia especial a los religiosos no sólo ya de la Corona de Aragón ( Donde van muchos mercedarios ), sino también de los países católicos de la Europa. En el siglo XVII juegan un papel importante los capuchinos, en su mayoría oriundos de la Corona de Aragón, en especial en la creación y difusión de los Colegios de Propaganda Fide ( Cosa que me afirmó el profesor hispalense D. José Luis Mora Mérida; donde hablamos del dato del religioso del Reino de Mallorca Fray Antoni Llinás ). Como dato final, cabe destacarse que el Reino de las Islas Canarias era vasallo de la Corona de Castilla.



    ( 11 )- La bandera tejana, casi idéntica a la chilena, consta de una estrella blanca sobre su franja azul.



    ( 12 ) – Ella = Inglaterra




    * BIBLIOGRAFÍA :




    - Francisco Castillo Meléndez



    - Carmen Borrego Pla




    - Antonio Aparisi i Guijarro



    - José Antonio Saco



    - Domingo Faustino Sarmiento



    - Juan Bautista Alberdi



    - William Camus



    - Antonio Núñez Jiménez



    - Pablo Tornero Tinajero



    - Ramiro De Maeztu



    - Juan Vázquez De Mella y Fanjul



    - Ramiro Guerra Sánchez



    - Capitán General Concha


    - Herminio Portell Vilá



    - José Ignacio Sánchez Iznaga



    - José Luis Mora Mérida



    - Isabelo Macías Domínguez



    - Raúl Cepero Bonilla



    - Gaspar De Betancourt Cisneros



    - Hugh B. Soulsby



    - Fernando Ortiz



    - Vidal Morales



    - Dionisio Alcalá Galiano

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