El Mercurio Domingo 31 de agosto de 2008

La mira del historiador Sergio Villalobos sobre el conflicto mapuche:

“En Chile, indígenas puros propiamente no existen"

GRACIELA ALMENDRAS

De entrada dice que no habla de mapuches, sino de araucanos. Es provocador y conciso en sus palabras. Culpa al Gobierno de ser condescendiente con un pueblo que, a su parecer, es chileno igual que todos. Quien obtuvo el Premio Nacional de Historia en 1992 mantiene firme su tesis de que los araucanos no tienen derechos ni razones étnicas para reclamar por la reivindicación de tierras.

-Según su teoría, ¿quiénes son y dónde están los indígenas en Chile?

-No hay indígenas propiamente, sino sencillamente agrupaciones mestizas que se formaron sobre las antiguas etnias que existían en el país. Así, por ejemplo, hay descendientes de aimaras en el norte del país, hay mestizos descendientes de los araucanos de la Araucanía. En Chile, indígenas puros propiamente no existen.

-¿Ni los aimaras ni los mapuches serían entonces pueblos originarios?

-Los pueblos originarios desaparecieron. Los pueblos que hay ahora no son los originarios, sino sus descendientes.

-Y como descendientes, ¿qué derechos tienen los mapuches para exigir la reivindicación de tierras en la Araucanía?

-Mire, ese es un asunto harto complejo, porque ellos mismos vendieron tierras, ellos mismos colaboraron con los dominadores españoles y con los chilenos. Eso de la resistencia fiera de los araucanos es en parte un mito. Hubo compenetración, hubo tratos, hubo acuerdos, lo que no quita que también hubiese despojo y robo de tierras.

-Son muchos los historiadores y antropólogos que piensan distinto de usted. Dicen que españoles y chilenos se habrían aprovechado de la ignorancia de los mapuches para cambiarles las tierras por alcohol.

-Claro, pero en derecho, cuando las dos partes contratantes están de acuerdo, no hay engaños, no hay estafa, no hay nada, no hay delito, sino que es un acuerdo, sencillamente. Ahora, si los indígenas cambiaban las tierras por alcohol era porque tenían un enorme aprecio por el alcohol y lo necesitaban, y porque tenían gran disponibilidad de tierras, de modo que deshacerse de algunas de ellas no era problema.

-Pero hoy las reclaman. ¿Deben ser devueltas?

-No, porque esas tierras han pasado por procesos de apropiación, transferencias y venta desde hace mucho tiempo, y los actuales tenedores de las tierras no son culpables de lo que haya ocurrido en el pasado."Detrás de ellos está el marxismo"

-Los mapuches o araucanos, como usted prefiere llamarles, no piensan lo mismo. ¿Por qué cree usted que en ellos existe esa convicción tan fuerte de que las tierras les pertenecen?

-Mire, en todo esto hay una campaña de falsedades y de situaciones que han creado los mismos antropólogos al pensar en la guerra terrible y el despojo y todo lo demás, y porque necesitan para su carrera mantener, digamos, en efervescencia a la Araucanía. Y les siguen los políticos, personas que han politizado la Araucanía, especialmente gente de tendencia marxista que quiere mantener una lucha en esa región.

-¿El marxismo es el principal agitador de los mapuches?

-Sí. Detrás de ellos está el marxismo. Quizás ellos mismos no sean marxistas, pero sí los que los alientan y estimulan, políticos y hasta periodistas.

-¿Quiénes?

-Prefiero no dar nombres.

-¿Cómo califica la labor del Gobierno para hacer frente a este conflicto?

-El Gobierno ha condescendido con las ideas que hay sobre esto y ha comenzado a comprar tierras y repartirlas entre ellos. Mire, puede que esté bien eso, porque se hace una labor social digamos... útil, pero el Gobierno es culpable -y muy culpable- de aceptar un desorden en la Araucanía, de que haya toda una especie de guerrilla, terrorismo organizado, de lo cual no hay la menor duda, y no importa que la Presidenta diga que no lo hay, porque eso es falso: existe ese ambiente y las consecuencias las estamos viendo día a día."Son víctimas de la propaganda de antropólogos, políticos y agitadores"

-¿Cuál es la principal culpa del Gobierno?

-Ha hecho la vista gorda, ha prescindido del problema de la Araucanía, creyendo que con eso se acaba el asunto, y les entrega algunas tierras. Ése es el gran pecado del Gobierno.

-¿Cuál cree que sería la mejor solución para detener este conflicto?

-Seguir trabajando por la incorporación plena de ellos, con todas las oportunidades que tienen desde hace mucho tiempo, desde hace siglos, de educación, preparación, perfeccionamiento, trabajo, inversiones en la Araucanía, de modo de favorecerlos como se favorece a toda la población de Chile.

-Mucho de eso ya se ha hecho y el conflicto continúa.

-Es claro que todo eso se ha hecho. Están incorporados a la vida nacional. Usted los encuentra en el Ejército, en Carabineros, en la administración pública. Han llegado a ser diputados, senadores, han llegado a ser ministros de Estado, de modo que esa incorporación ha dado resultado y no hay por qué estar engañando.

-¿Por qué siguen pensando que no han sido incorporados a la vida nacional?

-Ellos son víctimas de la propaganda de antropólogos, políticos y agitadores. Se entusiasman con esas ideas sin pensar en lo que hay de verdadero en ellas. Ahora, la gran mayoría de los descendientes de araucanos están en tranquilidad y quieren una convivencia pacífica, y seguir ocupando cargos o prosperando dentro de lo que es la nación chilena.

"Si los indígenas cambiaban las tierras por alcohol era porque tenían un enorme aprecio al alcohol y lo necesitaban, y porque tenían gran disponibilidad de tierras".

"En todo esto hay una campaña de falsedades y de situaciones que las han creado los mismos antropólogos al pensar en la guerra terrible y el despojo y todo lo demás, y porque necesitan para su carrera mantener, digamos, en efervescencia la Araucanía".

"El Gobierno es culpable -y muy culpable- de aceptar un desorden en la Araucanía, de que haya toda una especie de guerrilla, terrorismo organizado, de lo cual no hay la menor duda".

"En todo esto hay una campaña de falsedades y de situaciones que las han creado los mismos antropólogos al pensar en la guerra terrible y el despojo y todo lo demás, y porque necesitan para su carrera mantener en efervescencia la Araucanía".

"El Gobierno es culpable -y muy culpable- de aceptar un desorden en la Araucanía, de que haya toda una especie de guerrilla, terrorismo organizado, de lo cual no hay la menor duda".

"Eso de la resistencia fiera de los araucanos es en parte un mito".


http://diario.elmercurio.com/2008/08/31/reportajes/reportajes/noticias/0E673C87-05AC-460B-A464-D9E50787F7D9.htm?id={0E673C87-05AC-460B-A464-D9E50787F7D9}