BÁRBARAS COSTUMBRES DE HEREJES INGLESES
El Héroe católico Guy Fawkes, soldado de España y soldado de Cristo Rey
QUEMAR AL PAPA O A GUY FAWKES
"En el día 5 de Noviembre se celebra el aniversario de la famosa conjuración, cuando quisieron volar con pólvora el Parlamento: maldad atribuida a los papistas. Algunos días antes andan los chicos pidiendo dinero por las calles para quemar al Papa. En el día del aniversario, la gente rica se emborracha en banquetes suntuosos; las viejas van a rezar a la iglesia (donde se celebra con oficio particular el suceso); los muchachos y la gente del pueblo pasean por la ciudad varias figuras de paja, perfectamente parecidas al pelele que se mantea en Madrid el Martes gordo. Estas figuras representan, en su opinión, al Papa; entretiénense todo el día con él, le insultan, le silban, le escupen, le tian todo, le arrastran por las patas, le dan pinchazos, y al fin muere quemado a la noche, con grande satisfacción y regocijo público".De "Apuntaciones sueltas de Inglaterra" es esta anotación de Leandro Fernández de Moratín. Moratín nos proporciona aquí la descripción de una más de las bárbaras "tradiciones" inglesas, de la cual él es testigo a finales del siglo XVIII. Como podemos ver, los ingleses cuentan con una larga tradición de antipatía antipapal, por lo cual las manifestaciones contra Benedicto XVI con motivo de su última visita a Inglaterra, tampoco tienen nada de novedad -pese a que los medios laicistas hayan querido exagerar las reacciones antipapistas, con el malevolente ánimo de perjudicar la imagen de Benedicto XVI.
Para llegar al origen de esta tradición londinense de "quemar al Papa" es preciso, en efecto, remontarnos al 5 de noviembre de 1605, cuando el yorkiano católico Guy Fawkes fue capturado cuando se disponía a llevar a cabo un atentado terrorista contra el Parlamento. La brutal represión que en Inglaterra se estaba perpetrando contra los católicos era insoportable. Los fieles ingleses eran perseguidos y, no faltaron tampoco los tremendos martirios, como el de Santa Margaret Clitherow que fue aplastada el Viernes Santo de 1586 por darle refugio a unos sacerdotes católicos bajo su techo. Santa Margaret Clitherow era paisana de Fawkes. Sufriendo aquella represión, algunos católicos ingleses concibieron acabar drásticamente con los verdugos protestantes. Aquellos bravos católicos, acaudillados por Sir Robert Catesby, un gran amigo de España, planificaron una conspiración, la llamada "conspiración de la pólvora". Guy Fawkes estaba entre los conspiradores.
El plan consistía en secuestrar a la familia real de Jacobo I y asesinarla, mientras se hacía estallar por los aires el parlamento, con toda la aristocracia protestante dentro. A Fawkes se le encomendó, por su larga experiencia militar, prender fuego a la pólvora que acumularon en una de las criptas del Parlamento. Fawkes había servido en las filas del ejército español en Flandes, nada más y nada menos que diez años dedicó al servicio de España. Pero, por desgracia, el plan fue frustrado. Los escrúpulos morales de alguno de los conjurados destaparon el plan, alertando a los protestantes. A finales de octubre de 1605, el parlamentario Lord Monteagle recibió un anónimo advirtiéndole que no fuese por el parlamento por su bien. Lord Monteagle puso en conocimiento de las autoridades aquel anónimo, y el mismo 5 de noviembre de 1605, mientras revisaban las bodegas del parlamento, la guardia capturó a Guy Fawkes con las manos en la masa... De pólvora. Con los barriles de pólvora y los leños, a punto todo para prenderle fuego cuando estuvieran dentro los tiranos.
Martirio de la Perla de York, Santa Margarita Clitherow
Jacobo I, el rey bajo cuyo reinado se asesinaba a los católicos: objetivo de los conspiradores
Guy Fawkes fue torturado, pero no denunció a ninguno de sus cómplices. Se recrudecieron los tormentos, pero Guy sólo dio los nombres de aquellos que ya sabía que estaban apresados. Lo ejecutaron en enero del año siguiente, pero no se dieron el gusto de ahorcarlo, pues se arrojó con la cuerda al cuello del patíbulo, rompiéndose el cuello.
Moratín habla de un pelele que, representando al Papa, era maltratado, vejado y, por ende, quemado. Todavía se sigue quemando en efigie a Guy Fawkes. Nosotros, los españoles, estamos en deuda con Fawkes. Es triste que apenas sepamos de él, para rendirle los honores que se merece por haber sido un soldado bajo nuestras banderas y por haber sido un convencido luchador por la libertad religiosa, proscrita y salvajemente castigada por los protestantes ingleses.Los conspiradores de la Pólvora, católicos ingleses, favorables a una intervención española que reintegrara Inglaterra a la Cristiandad, sacándola de las tinieblas heréticas
Quisimos recordar al héroe católico Guy Fawkes.
Todavía se celebra en Londres -cada 5 de noviembre- la noche de las Hogueras, pero parece que lo que actualmente se quema es un pelele que no representa al Papa -como en tiempos de Moratín-, sino a Guy Fawkes.
El pelele de Guy Fawkes, llevado a quemarSin embargo, ahí tenemos a personajes como Ken Follet -con toda la chusma anticatólica- queriendo echarle mano al Papa, para procesarlo. Hay costumbres que, como vemos, no se pierden por mucho Cardenal Newman que haya. Más Fawkes hacen falta...
Maestro Gelimer
LIBRO DE HORAS Y HORA DE LIBROS
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