Los ejemplos ingleses que he puesto eran de diversiones populares que en otros tiempos estuvieron bastante extendidas. Los casos de España que recopila el enlace que pones son costumbres locales, en su mayoría de aldeas escasamente pobladas, y algunas están prohibidas desde hace años (como el Toro de la Vega, prohibido en los años sesenta y recuperado en tiempos de Felipe González, y hoy otra vez prohibido, y que antes de su primera prohibición tampoco era apenas conocido fuera de su comarca). Sí, muchos de esos son bestialidades, dejando aparte alguna que otra exageración mediática, pero en la inmensa mayoría de los pueblos y ciudades de España e Hispanoamérica no se hacen esas cosas. Son excepciones que nunca tuvieron mucha difusión antes de que existiera el movimiento animalista.