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Tema: La Historia Reciente, Pero Olvidada, de México

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    La Historia Reciente, Pero Olvidada, de México

    LA REVOLUCIÓN : De la Reforma de Lutero a la Mexicana




    1ª Parte.- INTRODUCCIÓN : ANTECEDENTES HISTÓRICOS.

    La Historia no es un conjunto de sucesos sujetos al azar. Cada una de sus etapas tiene hombres que engendraron, protagonizaron y padecieron dichos acontecimientos. La Historia tampoco es un ente con existencia propia, ajena a la humanidad. No es un acontecer inevitable e inexplicable. La Historia es OBRA HUMANA, es el resultado de acciones de hombres decididos, de hombres acomodaticios, de hombres ingenuos, de hombres que se dejan llevar por las corrientes imperantes de voluntades ajenas.

    En resumen la Historia es el compendio de los que luchan por plasmar sucesos, de los que se les oponen, y de quienes prefieren mantenerse al margen. Es pura interacción humana.
    La Historia está engendrada por hombres, nada acontece sin causa suficiente. Aún lo que parece simple azar tiene su causalidad.


    Si Napoleón esperaba vencer en Waterloo con la llegada del mariscal Grouchy, y si su perdición fue que antes llegara el general prusiano Blücher para salvar a Wellington, no fue un suceso fortuito. Blücher, enfermo y con 73 años fue más arrojado y activo que Grouchy.


    Si en la batalla de Kursk los soviéticos acomodaron sus cañones en forma de embudo, precisamente sobre las rutas de penetración que usarían los tanques alemanes, no fue pura casualidad o visión de futuro. Los soviéticos disponían desde tiempo antes del plan detallado del ataque germano.


    Normalmente suele atribuirse al azar el acomodamiento sutil de los sucesos cuyas causas no se han podido establecer, pero usualmente dichas causas existen aunque permanezcan ocultas. La Historia es CAUSAL, no casual.


    Si hay tantas naciones que viven de forma totalmente ajena a su verdadero modo de ser, la abrumadora mayoría, y que marchan como autómatas o cautivos por caminos ajenos, esto tampoco es obra del azar. Es porque hay fuerzas muy poderosas que les obligan a ello aunque estas fuerzas no sean visibles o conocidas para el común de los mortales.


    La Historia de “laboratorio” opera, exclusivamente, a base de documentos primarios. Pero muchos rastros de los hechos auténticos no figuran ahí, de manera similar a cómo en un examen químico de laboratorio suelen escaparse muchos virus filtrables que sí son detectados por otros medios.


    Ahora analizaremos esta época de la Reforma y Contrarreforma, no porque haya originado la suerte de lo que hoy ocurre, sino porque aquí en el XVI, una fuerza milenaria adoptó novedosas formas religiosas, económicas, sociales y políticas dando un vigoroso empuje a su lucha. Y dicha influencia se deja percibir aún hoy y opera, poderosamente, en las principales potencias occidentales, con ineludibles repercusiones en nuestras vidas de hoy.




    LA REFORMA.
    Fuera de un muy pequeño círculo de “iniciados” (iluminados) toda Europa se vio sorprendida con el estallido de la Reforma Protestante de 1517 encabezada por Martín Lutero. Su eco se esparció como pólvora de forma internacional y en la lucha se vieron implicados reyes, príncipes, intelectuales, artesanos, campesinos, pueblos enteros, la Iglesia, etc.

    Los “Protestantes”, inicialmente denominados “evangelistas” hablaban contra las riquezas y privilegios de la Iglesia Católica, contra la vida mundana de parte de su jerarquía, contra la “indiferencia religiosa”, contra el Vaticano, etc.
    A esto se le añadió otro móvil, el de los que ambicionaban la confiscación de los bienes eclesiásticos. El pretexto, la chispa, que usó Lutero fue la protesta por la venta de indulgencias para la construcción de la basílica de San Pedro.

    El fuego de la Reforma se extendió con inusitada rapidez y amenazaba arrasarlo todo. Parecía que la Iglesia de Roma iba a quedar reducida a una débil minoría.
    Asi, como los icebergs sólo muestran una pequeña fracción de su mole, Lutero personificaba una pequeña porción de una vasta fuerza que había estado físicamente dispersa durante muchos siglos pero con una idiosincrasia y tenacidad única, una unidad de mando y gran disciplina interna.


    El historiador francés Jean Lombard es uno de los que señala este fenómeno: “ la Reforma no resulta de la acción de un hombre, ni de una doctrina. No lleva con ella nada original. Al destruir la catolicidad, el carácter universal de la Iglesia, al provocar una ruptura con Roma, aleja al cristianismo de sus soportes universales … lo reduce a las únicas fuentes hebraicas del Antiguo Testamento … Esta nueva síntesis, llevada por muy antiguas corrientes de herejía, no es obra de unas personalidades, por fuertes que sean, sino de cenáculos, de grupos de fuerza lentamente formados y actuando en la sombra de manera convergentet y continua contra la Iglesia, el enemigo común ... ” (¿Quién Inspiró la Reforma, Jean Lombard, Coeurderoy, Madrid 1979).


    Agrega que numerosas sectas mezclaron sus influencias en el seno de las sociedades secretas, hasta que una de ellas, la Heramandad de los Rosa-Cruz, realizó la síntesis de tales fuerzas y actuó, a la vez, en lo político y lo religioso. Dicha Hermandad fue la coordinadora y animadora auténtica de la Reforma.


    Hoy se sabe que entre otras, el movimiento de Lutero se nutrió de las siguinetes sectas:
    GNOSTICOS, su apogeo llegó en el siglo III, afirmando que poseían el conocimiento absoluto. Algunos de sus grupos se ostentaban como “gnósticos cristianos”, muchos se fusionarían luego en el Maniqueísmo.

    MANIQUEOS, originarios de Babilonia. Se decía que Maniqueo era el último y más grande de los profetas y afirmaba que el hombres es obra de Satanás quien le proporcionó una porción del espíritu que había robado a Dios. Practicaban un severo asceticismo y mortificación de los sentidos y fueron un fantástico enemigo de la Iglesia Católica. En un tiempo hasta San Agustín estuvo atraído por ellos.

    CÁTAROS, una rama de los maniqueos, se consideraban los “puros”, se extendieron por Francia, Alemania, Inglaterra e Italia.

    ALBIGENSES, su primer foco surge en Albi (Francia, de ahí su nombre) durante los XII y XIII, como todos opuestos a la Iglesia y sus sacramentos.

    LOLLARDOS, originarios de la Holanda del XVI. Se decían los más fervorosos seguidores del Evangelio y enemigos mortales de la Iglesia.

    VALDENSES, secta crada por Pedro de Valdo, en Lyon, durante el XII, daban gran énfasis a la pobreza y a los pobres, se oponían a la Iglesia y la Santa Misa, se extendieron por toda Francia, Polonia y Suiza. En 1532 se enrolaron masivamente a la Reforma.

    CABALISTAS, propagaban la tradición judía, según ellos poseen el secreto oculto del Antiguo Testamento. Usando anagramas, transcripciones y combinaciones de letras y palabras hebraicas “descifran” los textos de la Escritura.


    Los masones definen la Cábala como “filosofía mística o teosofía de los judíos … Íntimamente relacionada con la ciencia simbólica de la Francmaçonería …. Usada en los altos grados y con ritos enteros bajo sus principios". Por dichas razones merece un lugar importante en cualquier desempeño general sobre Masonería. (Enciclopedia de la Francmasonería, Alberto Gallatin Mackey, Grado 33º. San Antonio, Texas, 1925).

    Además, los cabalistas y la Hermandad de los Rosa-Cruz conectaron diversas sectas, ajenas a ellos, y les dieron el común denominador de su odio al Catolicismo.

    Varios historiadores comentan que Lutero visitó el Vaticano y vio con desagrado el lujo y relajamiento de costumbres que imperaba allí. Además se indignó por la venta de las indulgencias. Pudiera ser, pero no son los hechos fundamentales en su proclamación de la Reforma, ya que no pedía moralización ni pobreza, sino que planteó toda una RELIGIÓN diferente para desplazar y eliminar el Catolicismo. Negó los dogmas y tradicciones, no era, como propagandística se ha instaurado, un reformador de la conducta cortesana pontificia.


    El historiador español, Orestes Ferrara, revisó numerosos documentos del XVI y afirma que falsos conversos (los marranos) acogidos en el Vaticano (como el médico Bonet de Latis o el obispo Pedro de Aranda) alimentaron mucha de la literatura que circuló por Europa contra el Vaticano (El Papa Borgia, Alejandro VI, Orestes Ferrara, Madrid 1949).


    Que la propaganda exagerara no quita que en la corte pontificia hubo vida licenciosa bajo el papado de Inocencio VIII (1484-1492), y más aún bajo su sucesor Alejandro VI (1492-1503).
    Con el siguiente Pontífice, Julio II (1503-1513) las cosas mejoraron, pero León X (1513-1521) empeoraron nuevamente. Luego Adriano VI trató de moralizar a los prelados y funcionarios, pero sólo vivió 20 meses y no pudo acabar su obra.

    Independientemente de la relajación de costumbres, que originó un gran desprestigio, agravado y exagerado por la propanda anticatólica, lo decisivo fue que había un antiguo (secular) movimiento contra las bases dogmáticas y tradicionales de la Iglesia.

    El cabalista Juan Reuchlin, famoso autor de una gramática hebrea, facilitaba la publicación de panfletos contra el Vaticano, ayudado por el teólogo Jorge Trimegista y Enrique Cornelius Agrippa von Nottesheim, autor de “La Filosofía Oculta”.

    Reuchlin y sus camaradas formaron varios grupos secretos en París, Alemania, Italia y Londres, por lo menos desde 1510.

    La rama masónica Rosa-Cruz coordinaba estas y otras sectas, además de a los cabalistas. Más tarde invitarían a Lutero a participar en la campaña “contra la Roma mercantil y rapaz de los Pontífices”.
    Lutero fue seleccionado no por sus conocimientos teológicos, sino por su oratoria fogosa. Empezó hablando de “reformar” a la Iglesia, pero rápidamente pasó a la creación de otra Iglesia en 1525. Cambiaba la Misa, la Comunión, la jerarquía, la confesión, el catecismo, etc. Lutero predicaba diversas corrientes que hasta ese momento estaban dispersas.

    Todo estaba preparado de antemano para que la rebeldía “luterana” tuviera gran eco y difusión continental, con grupos en todos los países y reinos que lo secundaban pero que no estaban bajo su control. Mucha gente de buena fe se afilió a diversas ramas protestantes, atraída por aspectos caritativos y humanísticos, gente buena y sencilla arrastrada, sin saberlo, por organizaciones que no conocían ni sospechaban que existieran.



    RELIGIÓN - ECONOMÍA – POLÍTICA.
    Bajo una apariencia religoso-reformadora se unieron y mantuvieron ocultos otros tres móviles.

    Mientras Lutero ganaba miles de seguidores en Bohemia, Alemania, Escandinavia, Italia y España, surgió, de forma paralela el judío Cauin, o Cohen o más conocido como Calvino, que se extendió por Francia, Inglaterra, Escocia, Países Bajos, Hungría y Polonia.

    Tanto a favor de uno, Lutero, como de Calvino operaba una organización internacional que financiaba, promovía, apoyaba y daba un gran eco propagandístico y mucha notoriedad a sus prédicas.

    El historiador Jastrow, al igual que otros muchos, dice que el régimen establecido por Calvino en Ginebra (1536) era una “terrorífica dictadura” con una severidad desconocida que se mantuvo por el terror. No toleraba obispos, ni sacerdotes, ni gobernantes, ni maestros, ni comerciantes católicos. (Historia Universal, J. Jastrow).
    Calvino ejecutó la forma más implacable de protestantismo entre 1536 y 1564, con un porcentaje elevadísimo de penas de muerte, intromisión en la vida particular y privada hasta el punto de dictar e imponer el número, hora y hasta el contenido de las comidas de las familias bajo su yugo.

    En cuanto a la doctrina, hablaba de “predestinación” según la cual los fieles no podían hacer nada para alterar los planes del Señor que ya había elegido a unos (salvados) y condenado a los demás eternamente, independientemente de sus obras y comportamiento en la vida (según la más rancia tradición cabalista).

    La nueva religión era terriblemente discriminatoria y con una clara meta económica. En el sínodo calvinista de 1552 fueron abolidas las enseñanzas y prácticas católicas sobre el “justo precio” y la “usura” abriendo la puerta para que los “elegidos del Señor” recurrieran a mil trapicerías y artimañas que les permitiera conseguir la riqueza y el poder, manifestando que eran los únicos “predestinados” y “bendecidos” para ello.

    Era la vieja idea hebraica del “Destino Manifiestosegún la cual el Mesías vendrá a este mundo para dar el dominio mundial únicamente a “su pueblo elegido”.


    Para construir esa particular “teología” se apoyaban en el AT “interpretado” por los cabalistas y rabinos. Los “elegidos” son superiores y están exentos de acatar los tradicionales diques morales. Generalmente recurren al Levítico, XXV, 14: “nadie debe agraviar a su hermano, pero se puede perjudicar a los no judíos, vendieondo a él a un precio más caro”, o al Deuteromonio, XXIII, 20: “podrás prestar con interés al extranjero, pero no a tu hermano”, etc.

    Así, del ámbito religioso ese particular “protestantismo” avanzó, simultáneamente, a las áreas económica, social y política. Si la “predestinación” es voluntad divina, de ella se deriva el derecho a la hegemonía en todo lo demás. Y se justifica (exige) la acción contra el Catolicismo, el mayor obstáculo para esa doctrina y sus planes.

    El historiador Jean Lombard dice que para el protestantismo radical dejó de ser válida la Ciudad de Dios (San Agustín) y se encaminó a una nueva forma social dominada por el dinero (la Ciudad del Oro).

    Según William Guy Carr, autor de Pawns in the Game (pg. 20): “la B'nai B'rith de París aclamó en 1936 a Calvino (Cauin o Cohen) como judío.

    Cuando el protestantismo calvinista pasa a Inglaterra modera y suaviza sus formas, pero no su esencia ni sus metas pues mantuvo sus costumbres estrictas, morigeradas, etc. se le denominó PURITANISMO, de ahí surgirían en siglos posteriores las teorías y prácticas del Supracapitalismo y del Marxismo (según el famoso sociólogo Max Weber: Historia Económica General: Economía y Sociedad).



    LA CONTRARREFORMA.
    Aunque en Westfalia se firmó la paz, este acto no puso el punto final a la larga lucha enre las fuerzas enfrentadas.
    Luteranismo y calvinismo avanzaban con tal fuerza que parecía que dominarían toda Europa con su movimiento de “Reforma”, tentador en lo religioso y potente en lo social, económico y político.
    Pero, sin planificar, de forma casi providencial, surgió la Contrarreforma. Sería un militar español, Íñigo López Recalde, herido de mucha gravedad en el sitio de Pamplona (1512), con las piernas fracturadas, sometido a dos operaciones, quien templado en el dolor quiso lanzarse a la reconquista del Sepulcro de Jerusalén, pero al ver el peligro y avances del protestantismo, formó la Compañía de Jesús a la que dotó de disciplina militar. Hizo una milicia religiosa. El que luego sería San Ignacio de Loyola, junto a los teólogos Laynez y Salmerón, dirigió la renovación, esta vez sí, una auténtica reforma del Catolicismo que se fraguaría en el Concilio de Trento (1545-1563) que definió y precisó muchos puntos.

    Un accidente en las sucesiones reales aupó al trono de la Casa de Austria a Carlos I, Emperador de España y Alemania. Con 19 años asumió un vasto imperio y llegó a España sin saber aún castellano. Complementaría con la espada la Contrarreforma iniciada en lo religioso por la Compañía de Jesús.

    Según el historiador J.P. Oliveira Martins, lo que hace de Carlos V una figura eminente de la historia es capitanear una España católica y heróica, no el ser un emperador alemán más: “rodeado de sus estadistas y capitanes, apoyado en la invencible infantería peninsular, árbitro de los dominios de las “Indias”, cruzó Europa de un extremo a otro, hablando a cada pueblo en su lengua, combatiendo a Francisco, a los protestantes alemanes, a Soliman (turco invasor de Austria), Carlos V es el auténtico defensor del mundo cristiano, de Europa, de Occidente … casi tan monarca en lo espiritual como en lo material” (Historia de la Civilización Ibérica, J.P. Oliveira Martins).

    Una ola de catolicismo con una fe acrecentada recorrió Europa de uno a otro confín. La obra de Carlos V (en cuyos dominios nunca se ponía el sol) la continuó su sucesor: Felipe II, el más poderoso emperador de su época (1555-1598) tuvo que librar guerras continuas contra el mismo enemigo, aunque se disfrazara de: franceses, turcos, ingleses y en los Países Bajos contra los gobernantes que sostenían el protestantismo.

    Hungría y Polonia fueron, pese al gran número de protestantes que tenían, recatolizadas.
    En Francia, donde el calvinismo empezaba a dominar, los católicos pudieron reconquistar millares de conciencias y en Suiza se recuperaron, también, varios de sus cantones.
    A parte se paró la expansión turca en el Mediterráneo que asolaba y amenazaba a toda Europa.

    La Contrarreforma terminó, oficialmente, en 1648 (Paz Wetsfalia) con el fin de la sangrienta guerra de los 30 años. Muchas regiones alemanas quedaron despobladas. La gente se disputaba los cadáveres de los caballos y perros para comerlos.
    Según el historiador Hendrik Van Loon de los 18 millones de habitantes de Europa Central, solo sobrevivieron 4. Otro historiador, André Maurois, dice que la población alemana quedó reducida a un tercio tras la contienda. Fue una lucha religioso-política-social-económica particularmente encarnizada (Historia de Alemania, André Maurois).

    La Contrarreforma inició una reacción positiva en la Iglesia Católica, se restableció la disciplina eclesiástica, se fomentó la instrucción, se aumentaron las misiones y se definieron importantes puntos doctrinales.
    En lo político triunfó en parte de Alemania, Austria y Polonia.

    La Paz de Westfalia en realidad fue un armisticio que no significaba la desaparición de ninguno de los dos bandos ni de las fuerzas enfrentadas. La lucharía continuaría mediante otros métodos y bajo diversos matices. El protestantismo británico declaró a España como su “enemiga natural”.

    La Reforma, al establecer el libre examen de las Escrituras propició que del protestantismo surgieran numerosas ramas, sectas, tendencias, iglesias, asambleas, comunidades, etc. Pero una élite conservó sus expansivos principios sociales, siguió considerándose el “pueblo elegido del Señor” ante los “no elegidos” y predestinados a la condenación, hicieran lo que hicieran.

    De dicha élite derivó una especial licitud hacia toda combinación que acrecentara su poder económico-social-político como marca y distintivo de su “predestinación superior”. Una avanzadilla de dicha élite empezó a llegar a las costas nororientales de las colonias británcias en Norteamérica. En 1620 desembarcaría en la bahía de Massachusetts un grupo de calvinistas (puritanos) que fundaron la colonia de New Plymouth desde donde se irían expandiendo por un vasto territorio.

    Según Samuel Oppenheim (Historia de los Judíos en América) el primer grupo organizado de emigrantes hebreos, al mando de Asser Levy, llegó en 1654 a lo que hoy conocemos como New York.

    Otro historiador judío, el doctor Rudolf Glanz, dice que “en la primera mitad del XVIII los grupos hebreos ya tenían una preponderancia mayor: “los tres primeros presidentes del colegio de Harvard fueron notables judíos. Durante más de 150 años los ejercicios iniciales de dicho colegio constituían una oración hebrea … La misma situación reinaba en Yale y en King's College, ahora conocida como University of Columbia” (300 Años de Vida y Actividades Judías en los EE.UU, Tribuna Israelita, México 1954, Dr. Rudolf Glanz).

    Estos inmigrantes, muy experimentados en luchas e intrigas políticas, sociales y religiosas, trajeron a Norteamérica a los “cuadros” para formar en estos nuevos territorios las hermandades masónicas esotéricas. En el nuevo territorio, sin fuerzas coercitivas ni que les confrontaran ascendieron velozmente en las finanzas y sociedad.
    Haym Salomón; Roberto Morris, los Cohen y los Mins, ayudaron económicamente a George Washington a cambio de lo que recibieron la licencia para abrir el Bank of America (con sus 28 sucursales) y con prerrogativas par hacer especulaciones.

    El presidente Jefferson nombró Tesorero General a Alberto Gallatin, recién llegado de Ginebra.

    La influencia económica se transmutaba, fácil y rápidamente, en influencia social y política subvencionando las costosas campañas del circo electoral, así ciertos candidatos escalaban meteóricamente puestos en el Congreso, la Corte Suprema o las Gobernaturas. Incluso la presidencia. Posteriormente se “prefabricaron” tres crisis, casi seguidas (1837, 1869 y 1874) que arruinaron a millones de ciudadanos americanos pero enriquecieron aún más a los que las provocaron, unos pocos cientos de familias “escogidas”.

    Luego vendrían las concesiones “ad hoc” para construir los ferrocarriles que favorecieron a Jay Gould; Daniel Drew; Jaime Fisk; Cornelio Vanderbilt; y otros similares. La especulación y apoderarse de fabulosas subvenciones fue la norma.

    La enriquecida familia de los 8 hermanos Seligman aportó dinero para la lucha de Lincoln durante la guerra, y logró otra concesión bancaria con el que se respaldó la campaña presidencial de Grant (eminente masón) y el mayor de los Seligman fue nombrado Secretario del Tesoro.

    En 1875 ya operaban en EEUU unas 10.000 logias masónicas, la más influyente y directora de todas las demás era la Orden Independiente de los Hijos del Pacto (B'nai B'rith) en cuyas logias sólo se admiten altos grados masónicos pero únicamente si son de origen judío.

    Proliferaron los “trust” que mediante el dumping y otras artimañas adulteraban la libre competencia y establecían monopolios inicuos:
    - John Rockefeller
    en el petróleo y su refino;
    - Daniel y Simón Guggenheim en el cobre y estaño;
    - Mellon en el aluminio; etc. etc.


    John Pierpont Morgan crea el trust del acero y luego erigiría una de las casas de banca más poderosas del mundo.

    Abraham Kuhn, fabulosamente rico, se asocia, sucesivamente con Salomón Loeb, Jacob Schiff, Paul Warburg y su casa bancaria que controlaba más del 30% del sistema bancario norteamericano.

    Emile Herzog, alias André Maurois, de la Academia de Ciencias Francesa les llama “corsarios de las finanzas”. Afirma que estos magnates, apoyados por legisladores en deuda con ellos, podían bajar costes, aumentar precios, establecer monopolios y truts así como realizar “prodigiosas jugadas en Bolsa” con elevados beneficios pues poseían los medios e información privilegiada.

    Estos conquistadores del XIX no mostraban el mínimo escrúpulo, acumulaban increíbles fortunas mediante procedimientos inconfesables tratando a las masas de las que se aprovechaban como carne de cañón.
    El sistema "democrático" de elección indirecta permite colar en el Senado hombres de paja y testaferros del Club de Hombres (inmensamente) Ricos sobre los que la opinión pública era desconocedora e incapaz de ejercer el menor efecto” (Historia de los EEUU, André Maurois).

    Todo de manera muy “natural” y conforme a su propia “ética”, la de los “elegidos del Señor”, si bien en el Nuevo Continente ya habían refinado los rasgos y métodos exaltadamente violentos que tan impopulares les hicieran en Ginebra pocos decenios antes.

    Asumieron formas democráticas y lavaron su imagen, acallando los escándalos de sus especulaciones y maniobras, con sustanciosos donativos y filantropías a universidades, hospitales, fundaciones, “iglesias”, etc. que les permitían además de reducir y evadir impuestos, adquirir influencia y enorme peso en ámbitos culturales, universitarios, médicos, “religiosos”, etc.

    En resumen, y vista en perspectiva la época de la Reforma fue un novedoso esfuerzo de los cabalistas para adquirir poder político e influencia social y económica en lo que tuvieron un enorme éxito pues aunque la Contrarreforma truncó muchos de sus planes, obligándoles a buscar nuevos territorios y posponer sus objetivos, supieron usar el calvinismo y el protestantismo con su proliferación de sectas y logias para conseguir y transmutar riqueza, influencia y poder económico-político.

    Evidentemente la “élite” actuante desde el mismo nacimiento de EEUU traía de Europa una irreductible enemistad con la Iglesia de Roma y su máximo paladín: el Imperio Español que tantas veces se les enfrentó y obligó a retrasar sus planes.









    2ª Parte : NO AL IMPERIO : LA GRAN RUPTURA

    Era lógico que España no podría conservar, indefinidamente, sus vastas provincias de ultramar, máxime cuando el enemigo ya había infiltrado las instituciones de la metrópoli y los territorios de ultramar, donde operaban enemigos internacionales que la atacaban en todos sus frentes. El proceso de “independencia” fue planificado e impulsado por los enemigos seculares, internacionales, de España y la Iglesia. Era también un acto de revancha en el que no faltaba la codicia por el jugoso botín.

    Muchos historiadores bien documentados: Mr. Richard E. Chism, el mexicano Antonio Gibaja y Patrón aportan muchos datos sobre los agentes extranjeros que procedentes de EEUU, Inglaterra y Francia visitaban la Nueva España y otras provincias ultramarinas promoviendo la “independencia”.
    Luis de Onís, Ministro Plenipotenciario de España en EEUU, reportó asiduamente a la Corona de esas actividades.
    Mr. Chism afirma que hubo contactos con D. Miguel Hidalgo desde, al menos, 1806.

    Evidentemente tales agentes no obraban por altruismo o patriotismo, sino en busca de los fines y del botín para su causa (Una Contribución a la Historia Masónica de México, Richard E. Chism, y Comentarios a las Revolucones de México de Antonio Gibaja y Patrón).

    Aunque no es lícito dudar de las buenas intenciones de Hidalgo, desde luego carecía de experiencia política y no era un caudillo militar. Hidalgo llegó a arrastrar a 80.000 indígenas pero no pudo controlarlos y la insurrección degeneró en pillaje, tropelías y deserciones terminando en un fracaso total (batalla de Calderón, 17 enero 1811) solamente cuatro meses tras el inicio.

    El fracaso de la lucha independentista se debió porque planteó la “Independencia” como una cuestión de lucha racial. Numerosos simpatizantes del movimento se abstuvieron de secundarlo al ver las tácticas absurdas usadas. Al parecer Hidalgo fue víctima de una trampa cayendo en dicho planteamiento que retrasó la “Independencia” una década y costó unas pérdidas de unos mil millones de pesos (40 veces el presupuesto anual de la época).

    Las cosas cambiaron cuando el 24 de febrero de 1821 el general Agustín Iturbide proclama en Iguala un plan de Independencia que especificaba tratar lo hispano como “primitivo origen” y, por tanto, con iguales derechos todos los mexicanos, criollos o españoles. También especificaba la supremacía del Catolicismo. Iturbide logró la Independencia en sólo 8 meses (secundado por Guerrero) con una idea de armonía y unidad. Luego se dio a las instituciones políticas la forma de Imperio (herencia del Azteca y Español), el Congreso mexicano lo aprobó así el 20 de mayo de 1822.

    Pero el gobierno de EEUU se abstuvo de reconocer dicho régimen y envió a Joel Robert Poinsett bisnieto de los calvinistas judíos Pierre Poinset y Sara Fouchereau que habían emigrado en 1865 desde Francia. Joelcontactó con las células masónicas del rito escocés ya establecidas y además traía “luces” para las del rito yorquino. En la ciudad de México se entrevistó con Iturbide y le sugirió que adoptara un sistema constitucional similar al useño.

    El sistema imperial amenazaba con prolongarse en el tiempo y convertir a México en la cabeza política de una gran parte de Iberoamérica. El sistema republicano federal era más propicio para la masonería a la que permitía apoyar a la facción que más le interesara aumentando su infiltración. Iturbide alegó que México no era EEUU y rechazó la propuesta.
    Pero Joel no se dio por vencido, se entrevistó con los oficiales de Iturbide como Juan Francisco de Azcárate al que prometió el reconocimiento de EEUU si México cedía las tierras del norte, Azcárate repuso que no se cedería ni un centímetro de territorio (Early Diplomatic Relations Between the U.S. And Mexico W.R Manning).

    Pero Iturbide y sus compatriotas no estaban duchos, ni conocían la infiltración y acción de las logias secretas. Los ritos escocés y yorkino se unieron provocando desórdenes "populares" consiguieron derrocar a Iturbide en apenas 10 meses.

    Tal y como requería Joel, el venerable maestro masón Miguel Ramos Arizpe tomó como base la Constitución EEUU para redactar la mexicana de 1824, y el país adoptó el nuevo nombre de Estados Unidos Mexicanos.



    DESVALORIZACIÓN RACIAL.
    Expedida la constitución sugerida por Joel que regresó a México en 1825 como enviado extraordinario y ministro plenipotenciario de EEUU. Significaba el reconocimiento final por EEUU.

    Automáticamente se planteó una lucha entre “federalistas” (partidarios yorkinos de la nueva Constitución con soberanía de los EEUU) y los “centralistas” (rito escocés, partidarios de un sistema con el poder en la capital). Además de esa división que debilitó durante décadas al país se reinició el enfrentamiento de lo indígena y lo hispano.

    El fenómeno de la Independencia de México no se capta en todas sus consecuencias si no se presta atención a este elemento disociador de lo nacional. Joel trajo instrucciones concretas del Gran Maestro de Filadelfia, Thomas Kittera, para extender el rito yorkino en México, la base del partido liberal. El rito yorkino acabaría desplazando al escocés y lo estableció, inicialmente Joel, en su casa el 29 de septiembre de 1825. Rápidamente reclutó a los principales funcionarios y varios clérigos, como el canónigo de Ramos Arizpe, Ministro de Justicia.

    El masón Lorenzo de Zavala indica que las logias eran el único camino posible hacia los altos cargos públicos empleados o aspirantes a altos cargos públicos” poblaban las logias.

    Fuentes Mares consigna que “los diputados acudían a Joel en demanda de consejo cada vez que surgían problemas”.

    En agosto de 1826, cinco años antes de la Independencia, el venerable maestro Juan Rodríguez Puebla dijo al ser instalada la nueva logia “India Azteca”: “Ojalá todos los buenos se conjuren contra la patria de Cortés, de Alvarado y de Fernando; desaparezca del globo esa tierra tan fecunda en monstruos”.

    Se iniciaba así otra Leyenda Negra antiespañola en la que Cortés se presentaba como un vil ambicioso, sediento de riqueza, lo mismo que Pizarro (en Perú); Gonzalo Jimenez de Quejada (en Colombia); Pedro de Mendoza (en Argentina); y Vasco Núñez de Balboa (en Panamá), etc.

    José Ortega y Gasset diría: “¿No es cómico que se califique a César de ambicioso? César pretendía nada menos que ser un César, y Napoleón tuvo la avidez de aspirar durante toda su vida al puesto ilustre de Napoleón. Lo mismo podría decirse de todos los conquistadores españoles” (Tríptico, José Ortega y Gasset).

    La Leyenda Negra se echó a rodar y siguió creciendo, se omitía todo lo positivo se exageraba e inventaba lo malo. La batalla de Cortés en Cholula se presentó como muestra de crueldad intolerable (¿qué guerrero en combate en el dilema de perecer o matar no se decide por lo segundo?)

    En las escuelas se virtió todo el odio masónico, se enseñó que Nuño de Guzman (fundador de Tepic, Guadalajara, Colima y otras ciudades) era ambicioso, inmoral y cruel, pero se soslayó que la Corona española lo hizo detener, se confiscaron sus bienes y regresó a Madrid a cumplir penas.

    Surge aquí el mito de los matemáticos aztecas, de los astrónomos aztecas que superaban a los europeos, que los “telpochcalli” (escuelas) eran más numerosas en México que en España (cuando la realidad es que los aztecas desconocían la rueda, el hierro, y los españoles eran los hombres más instruidos y con más científicos de la época, con las mejores universidades que también fundaron en las provincias de ultramar, siglos antes de que lo hicieran los ingleses), que la medicina maya era la repera, etc. etc. (Entre la Verdad Mexicatl y el Embuste Español, del general Rubén García Velázquez de León; Lewis Hanke; Juan Xuárez de Peralta; y otros).

    En esos momentos en México había 40 millones de indígenas, uno más que a la llegada de los españoles; 1,5 millones de mestizos, y otro millón de criollos. Los españoles eran unos 33.000.

    De la teoría que exageraba lo aborigen y denostaba todo lo español, surgiría una franca hispanofobia y se pasó a la acción.
    Con el pretexto de que un tal padre Arenas efectuaba juntas conspiratorias se expide la primera Ley General de Expulsión de Españoles (20 diciembre 1827).
    No se consideró que la inmensa mayoría ya tenían hijos mexicanos, la ley fue tan impopular que no se aplicó íntegramente pero de todas formas consiguió expulsar más de 12.000.

    Por supuesto se desterró a 32 misiones católicas de la Baja y Alta California sin importar que así se paralizaba la acción educadora en la zona. Por supuesto, también, sus bienes se esfumaron.
    La descriminación era evidente, se expulsaba españoles, criollos y mestizos mexicanos pero por otro se publicaba una ley (1828) en que se autorizaba la penetración en Texas de más colonos extranjeros.

    En 1829 se expide otra ley, aún más radical, que afectaba a los hijos mexicanos de españoles. Se paralizó gran parte de las haciendas, cultivos e industrias. Se paralizó la producción minera y las exportaciones se desplomaron surgiendo una crisis.

    Curiosamente no fueron mexicanos quienes ocuparon los negocios, haciendas y bienes que tuvieron que dejar los españoles y mexicanos expulsados, fueron aventureros ingleses, judíos y norteamericanos los que se hicieron con ellos. En manos españolas todo ese caudal habría pasado a poder mexicano, a lo sumo en dos generaciones, en el 99% de casos los españoles dejaban hijos mexicanos (Poinsett, José Fuentes Mares).

    Así los principales beneficiarios fueron, una vez más, los Guggenheim, los Gould, que se adueñaron del oro y plata mexicanos, es incalculable la riqueza que se esfumó de México sin ningún control y a favor de esas dinastías. Pero ya estaba establecido por la Leyenda Negra antiespañola que los sedientos de oro eran los españoles.

    Además de las pérdidas materiales la campaña oficial de despañolización desvalorizó la raíz étnica, la negó y la presentó como indeseable y vergonzosa. Al suprimir la herencia española sólo quedaba la soledad de lo indígena que ya no estaba vivo en el espíritu de las nuevas generaciones.

    Aunque la guerra de Independencia fue traumática y costosísima, no causó tanto daño como el desgarramiento interno que siguió tras la escisión del auténtico origen mexicano.

    Según Vasconcelos “destruído lo español, estos países quedarían sin soporte étnico y divididos, a merced de una nueva dominación”, dominación que fluía desde las sociedades secretas según pericibió el vicepresidnete Nicolás Bravo (veterano de la guerra de Independencia). En 1828 Bravo se adhirió al levantamiento del coronel Manuel Montaño que exigía tres cosas: 1ª.- supresión de tales sociedades; 2ª.- expulsión de Joel Poinsett, y 3ª.- reorganización gubernamental.


    Aunque Bravo perteneciera a la logia escocesa, o tal vez por eso, lanzó un manifiesto en que decía que “es necesario curar el mal en su origen, arrancando de raíz las sociedades secretas que lo causan”.

    El gobierno de Veracruz fue de la misma opinión y pidió “extinguir toda clase de reunión secreta y masónica, sea cual fuera el rito, denominación y origen” (Jalapa, y enero 1828).
    El presidente Guerrero, admirador de Joel Poinsett, les tendió una trampa y los apresó, Bravo sería desterrado y el certero diagnóstico del mal oculto, olvidado.

    Las manipulaciones secretas se reforzaron con la aparición y participación política de una nueva rama masónica: Rito Nacional Mexicano, asesorada por el Gran Maestro Guillermo Gardett pese a su nombre era una obediencia de Nueva Orleáns.


    El régimen de presidente Anastasio Bustamante fue acosado por Valentín Gómez Farías, ferviente yorkino que como vicepresidente iniciaría una furiosa lucha anticatólica, imponiendo en las escuelas el uso del tarasco, mexica y otomí.
    En un torbellino de intrigas secretas, desórdenes, confusión, etc. participaría Santa Anna para intentar pescar a río revuelto. De 1824 a 1835 la presidencia cambió de manos 16 veces. Empezó la crisis de Texas durante la que Lorenzo Zavala prescindió ya de toda máscara y se evidenció su talante traidor.

    Así, dando sangrientos tumbos el país llegó al despeñadero de la invasión norteamericana.
    Con la caída del imperio se habían perdido las provincias de Centroamérica. Luego Texas, California, Arizona y Nuevo México. Pero la Leyenda Negra Antiespañola sigue deformando conciencias y como es bien y continuamente publicitado son los españoles los que tienen ansia de apoderarse de todo.

    Tras 24 años de la dimisión de Iturbide el territorio había menguado más de la mitad. La historia oficial trata de enmascarar los hechos infamando a Iturbide.
    Además de que la mutilación en el sur pasa inadvertida, pero la traumática mutilación del norte causó un torbellino político y moral. En una amplia franja fronteriza reinó, muhco tiempo, el desorden. Las tribus bárbaras, y aventureros asolaban, arrasaban, violaban y asesinaban sin freno.



    ANTIRRELIGIÓN.
    La mutilación de más de la mitad del territorio fue seguida de otra de 75.465 Km2 en La Mesilla, y dos años después el país fue conmovido por una desvastadora lucha interna. La tormenta de grandes males no amainab

    Con la Ley de 25 de junio de 1856, expedida por el Ministro de Hacienda Miguel Lerdo de Tejada, se iniciaría una serie de disposiciones que constituyeron la Reforma, nombre con cierto secreto signficado cabalístico.
    La espina dorsal de la Reforma Mexicana era la Constitución de 1857. La Cámara de Senadores funcionaba en el Palacion Nacional, consagrado públicamente como templo masónico del Rito Nacional Mexicano.
    El objeto de las leyes de la Reforma era quitarle a la Iglesia su base económica confiscando sus bienes y desquiciarle los serivicios sociales que prestaba así se quería borrar toda influencia católica que venía de muy atrás.
    Se negaba a la Iglesia cualquier derecho a poseer bienes, algo que no se le negaba ni a los peores criminales; un rito muy minoritario plantea otra escisión mediante una ofensiva disfrazada de “nacionalización”. En esencia era la negación marxista a la propiedad privada de los no marxistas.

    Pero ante tanto atropello vino una reacción y una larga lucha de 3 años, violenta y devastadora.
    El bando “liberal” se empeñaba en implantar arbitrariedades y leyes nada liberales. Sus principales líderes: Lerdo de Tejada; Santos Degollado; Juan Alvarez; Melchor Ocampo, y Juárez.
    El bando conservador trataba de que esas medidas no se aplicaran y sus lídres: Miramón; Márquez; Mejía y Osollo. Y paradójicamente el clero que aún tenía considerables recursos no apoyó la lucha contra la Reforma.

    El presbítero historiador Regis Planchet da una minuciosa relación de los clérigos que se inhibieron o se pusieron de pate de los enemigos de la Iglesia, porque apostataron o se rindieron al miedo (La Cuestión Religosa en México, Pbro. Regis Planchet).
    El historiador Luis Reed Torres que investigó profundamente los archivos militares de la época constata las grandes penurias, por falta de medios, de las tropas de Márquez, Miramón y Mejía.

    El historiador Salvador Abascal refiere que los obispos de México, Michoacán, Linares, Guadalajara y San Luis Potosí retaron a Juárez que probara un solo hecho que los vinculara con la lucha antiliberal.
    Aunque el bando católico empezó dominando la situación, pronto el apoyo masivo recibido por los liberales en armas, fondos, asesoramiento, información, apoyo políticoofrecido por el Gran Maestro Masón y presidente EEUU James Buchanan (iniciado en 1816 en la Logia nº 43 de Lancaster, 41 años antes de ser presidente) cambiaría el panorama. The Daily Picayune, de Nueva Orleáns, consignaba la entrega de 4 millones $ a Juárez (21 diciembre 1859).


    Pese a todo, a inicios de 1860 los conservadores dominaban casi todo el país, incluida la capital y tenían el triunfo seguro. Juárez estableció un gobierno en Veracruz, cuando estaba a punto de ser capturado acudieron en su auxilio tres barcos de la flota USA (Un Siglo de México, Alfonso Junco).
    Además, desde el norte, procedente de EEUU avanzaba con abundantes pertrechos González Ortega, con 16.000 hombres que abrieron un nuevo frente dando un vuelco repentino a la situación. Tras varios combates Miramón fue vencido especialmente por las nuevas armas de procedencia EEUU desconocidas en México.
    El presidente masón de EEUU: Buchanan, había decidido, desde Washington, la guerra de la Reforma, desde entonces una avenida de la capital ostenta su nombre.

    Ese mismo año estalló la guerra de secesión en EEUU y Napoleón III quiso aprovechar la ocasión, apoyando a los estados del Sur y envió una expedición armada a México. Napoleón III veía a Juárez como un ahijado de los estados americanos del Norte y a los antijuaristas como posibles aliados. Los conservadores buscando revancha por la derrota debida a la intervención exterior se adhirieron a la empresa napoleónica.
    El país adoptó el sistema de monarquía con un príncipe católico: Maximiliano, hermano del Emperador de Austria (costumbre corriente y bien vista en Europa). Pero Maximiliano, un recién llegado desconocía los móviles ocultos detrás de las largas luchas mexicanas y se empeñó en intentar reconciliar a los “liberales” y conservadores. Cuando Napoleón III fue consciente de la victoria de los Estados del Norte retiró sus fuerzas de México dejando a su suerte a Maximiliano que intentó a toda prisa crear un ejército, pero no tuvo tiempo.

    Nuevamente el apoyo del Norte fue decisivo y por segunda vez restauraron a Juárez que esta vez fusiló a Maximiliano, Mejía y Miramón.

    Las Leyes de la Reforma empezaron a aplicarse. La desamortización (confiscación) de los bienes de la Iglesia arruinó la red de servicio social que prestaba mediante 80 hospitales, numerosos hospicios, casas de asilo de mendigos, casas cuna, correccionales de jóvenes, de regeneración de mujeres y de maternidad. Dejó de funcionar el sistema de crédito de bajo interés que manejaba la Iglesia y se cerraron templos y colegios, conventos y seminarios.




    LA GRAN RUPTURA.
    La Reforma de 1856 era un reflejo, no sólo en el nombre, de la iniciada por Lutero y Calvino en el XVI. El objetivo, una vez más, era romper los nexos de unión del pueblo con la religión católica pese a que era la religión mayoritaria.

    El escritor Octavio Paz que ocupó diversos puestos oficiales en el régimen revolucionario mexicano (no calificable de “mocho” o “reaccionario”) llama a la Reforma “LA GRAN RUPTURA”.

    Ignacio Ramírez (el Nigromante), varias veces Ministro llevaba años realizando campañas “desespañolizadoras” y enseñaba, siempre que podía, que “No hay Dios y los seres de la naturaleza se sostienen por sí solos”.

    Paz sostiene que la Reforma sustituye la noción de “un más allá por la de un futuro terrestre”.

    En efecto la Reforma tiende a privar al mexicano de la trascendencia ultraterrena en que habían creído los indios y que el catolicismo vino a afirmar con “palabra de vida eterna”.
    Era una doble ruptura, con el pasado indígena y con la tradicción católica. Como señala Octavio Paz la Reforma plantea un nuevo postulado sustituyendo la fe de que todos los hombres son hijos de Dios por la igualdad de todos ante la ley. Se inducía en la psicología mexicana otra desvalorización más. Primero se niega, se veja, la herencia racial hispana, luego se destruye el nexo con la religión católica.

    El historiador norteamericano Schalrman considera que el apoyo de los altos círculos EEUU a la Reforma se debe a que en EEUU había importantes vetas anticatólicas.

    En New Jersey había una constitución anticatólica hasta 1844. En 1877 se eliminó, por fin, la prevención constitucional (New Hamshire) de que los católicos no podían ejercer cargos públicos en dicho Estado. Menos mal que ellos son los demócratas y amantes de la libertad e igualdad, espejo de democracias, etc. etc.

    Orestes A. Brownson, en Ensays and Reviews constata que el Partido Nativo Americano, fundado en la convención del Estado de Lousiana (1841) no repudia a los protestantes alemanes, ni a los protestantes irlandeses, ni a nadie, excepto a los extranjeros católicos, es un auténtico partido anticatólico (México, Tierra de Volcanes, Joseph H. L. Schalarman).

    Los puritanos protestantes y calvinistas que colonizaron EEUU procedían de grupos europeos particularmente hostiles a la Iglesia Católica y España.Todos los historiadores constatan que TODOS los matices que convergen en los impulsos para romper con los valores de la sangre hispana y del catolicismo no nacen de la esencia mexicana, sino que están impulsados e inducidos, FINANCIADOS e IMPUESTOS por fuerzas extrañas al mexicano.




    LA REFORMA EN LA ECONOMÍA.
    La Reforma no aportó tampoco beneficios materiales al menos a los mexicanos y los indios perdieron las tierras que España les respetara. Como siempre la excusa de que la Reforma sacaría los bienes de la Iglesia de “manos muertas” y los haría entrar en la corriente económica para beneficio de todos se quedó en aguas de borrajas y las "riquezas" se esfumaron sin más. Wilfri Hardy Callcott calcuó dichos bienes en 1.355 millones de pesos. El francés Domenech hizo una investigaciń (1866) y dijo que el monto ascendía a 180 millones. El doctor Mora, liberal, calculó 179 millones.

    No hubo beneficios real para el país, los bienes se liquidaron a precios ridículos para beneficio de unos cuantos especuladores, particularmente extranjeros.
    Por ejemplo José Ives Limantour compró 50 edificios por 23 millones, precio muy inferior al real (Memoria Sobre la propiedad Eclesiástica, 1864).


    Lo recaudado por el gobierno en la liquidación se esfumó sin dejar rastro, ni una obra pública o cualquier otro beneficio. Algo similar ocurriría un siglo después con los 100.000 millones $ recibidos de EEUU o con la “nacionalización” de la banca en 1982. Esta también salió de “manos muertas” y la crisis empeoró.

    Otro logro de la Reforma fue eliminar los “calpulli” propiedades territoriales de los pueblos indígenas que disfrutaban desde antes de la llegada de los españoles y que las leyes de Indias españolas respetaron. La Reforma acabó con estas propiedades y los indios dejaron de ser propietarios agrícolas, incluso con la fuerte oposición de eminentes liberales (Ponciano Arriaga). Al parecer era una consigna secreta y el primer paso para la posterior introducción de la Reforma Agraria de corte marxista.















    3ª Parte : EL MAL VECINO DEL NORTE. ESPALDARAZO A PORFIRIO DÍAZ.

    Cuando la anti Reforma fracasó finalizó con los fusilamientos del Cerro de las Campanas. Juárez regresó al Palacio Nacional (1867) muriendo cinco años después. Sería sustituido por Sebastián Lerdo de Tejada.

    Un prestigioso general que había luchado con los liberales, Porfirio Díaz, visitó Nueva Orleáns y se radicó en Brownsville desde donde lanzó un plan (Palo Blanco, Tex) contra el presidente Lerdo de Tejada.
    Pese a romper la neutralidad de EEUU ninguna autoridad le molestó y pudo reclutar unos 2.500 hombres con los que capturó la ciudad fronteriza de Matamoros. Avanzó hacia el sur pero fue derrotado en Icamole N.L. Regresando a EEUU, viajó a New York y fue amistosamente recibido por algunos altos financieros. A continuación volvió a Nueva Orleáns y se embarcó en el vapor “City of Havana” cuyo capitán, Alexander Coney, le libró de ser capturado en Tampico y lo desembarcó en Veracruz desde donde se dirigió a Oaxaca para reunirse con sus partidarios e iniciar un nuevo levantamiento.

    En esos días el presidente de la Corte Suprema de Justicia, José María Iglesias, se pronunció contra el presidente, el general Porfirio aprovechó la ocasión y se movilizó rumbo a la Ciudad de México donde venció al general Alatorre cerca de Tecoac, luego se instaló en el Palacio Nacional como presidente interino, y luego para el período 1877-80.
    Tras un lapso en el que estuvo de presidente su amigo el general Manuel González, Porfirio volvió a la presidencia (1884) donde estaría 26 años.

    Aunque el panorama era desolador, el país estaba desangrado tras tanta lucha interna, la economía exhausta, el desorden era general, bandidos y asalatantes campaban a sus anchas, la inseguridad y la zozobra eran totales.
    Pero a Porfirio le favoreció que durante cuatro períodos presidenciales de EEUU, desde 1881 hasta 1897 se sucedieron los presidentes de EEUU: Arthur; Cleveland; Harrison; y Cleveland. Ninguno de ellos era masón.
    Las influyentes logias de EEUU seguían activas pero preparaban acciones en el Pacífico, Caribe y Centroamérica con lo que la acción revolucionaria cesó en México aunque siguieron los “trabajos” de infiltración doctrinal, pero durante largos años el presidente Porfirio no tuvo presiones violentas.

    El régimen de Porfirio cumplió al adoptar oficialmente el darwinismo sistematizado de Herbert Spencer y el positivismo del frances Augusto Comte en la enseñanza superior.

    Según este positivismo, no hay más fines trascendentes para el hombre que “el progreso material” Dios no existe. El Dios del positivismo es algo visible y concreto: la Humanidad, del pasado, presente y futura a la que Comte denomina el Gran Ser. No hay nada superior ni sobre el hombre ni sobre la humanidad, el hombre deviene así en una creación del azar, sin alma ni meta trascendente.

    Este programa le valió el calificativo de “científicos” a los colaboradores de Porfirio aunque únicamente eran ateístas.

    El nada sospechoso Octavio Paz dice: “el Positivismo ofrece una justificación de las jerarquías sociales. Pero ya no son la sangre, ni la herencia, ni dios, quienes explican las desiguldades, sino la ciencia. El porfirismo adopta la folosofía positiva, no la engendra.
    El Positivismo no nos dio nada. Pero mostró en toda su desnudez los principios liberales: hermosas palabras inexplicables. El esquema de la Reforma, el gran proyecto histórico mediante el que México se fundaba a sí mismo como una nación destinada a realizarse en ciertas verdades universales quedaba reducido a sueño y utopía. Y sus principios y leyes se convirten en un armazón rígido que ahoga nuestra espontaneidad y mutila nuestro ser. Al cabo de 100 años de luchas, el pueblo se encontraba más solo que nunca, arruinada su vida religiosa, humillada su cultura popular. Habíamos perdido nuestra filiación histórica” (EL Laberinto de la Soledad, Octavio Paz).

    La nacionalidad mexicana seguía siendo minada en sus raíces raciales y religiosas. No porque así lo quisieran los mexicanos, sino porque así lo imponía la poderosa influencia extranjera.

    El mismo año en que Porfirio iniciaba su mandato ininterrumpido (1884) el Papa León XIII expidió su Encíclica Humanum Genus en la que exponía la forma oculta en que trabajan la masonería y sus anexos de conspiración, con el comunismo, en contra del catolicismo.
    Acusaba a la masonería de conspirar contra todo régimen que no se plegara a la secta y pedía a los obispos arrancaran a los masones su máscara y los pueblos aprendan las malas artes de semejantes sociedades, la perversidad de sus fines y la torpeza de sus hechos (en 1945 el eminente masón Raúl Husson, reveló bajo el seudónimo de Geoffrey de Charmay que la masonería se divide en “sociedades secretas inferiores; en sociedades secretas de cuadros intermedios y en sociedades secretas superiores, totalmente impenetrables. “Los Amos del PSOE, de Manuel Bonilla Sauras, Madrid 1886).
    Cinco años después el ministro de Relaciones Exteriores, Ignacio Mariscal, gran maestro masón, declaró en Chicago “hace menos de 40 años tuvimos que combatir contra la intervención napoleónica …
    Pudimos haber sucumbido a fuerza mayor, o más bien pudimos haber tendio que prolongar una amarga lucha, a no ser por la poderosa influencia de los EEUU, que puso pronto término al negocio a favor nuestro … Hagamos que ambas águilas remonten juntamente su vuelo para siempre, la americana guiando y lamexicana siguiéndola siempre, animada por el ejemplo de su hermana mayor”.

    Con el paso del tiempo Porfirio, ganando sucesivas reelecciones, se sintió más firme en su mandato y el 31 de agosto (1898) renuncia a su cargo de Gran Maestro de la Gran Dieta, dependiente de la Gran Logia de Arkansas. Lo sustituyó el diputado Manuel Levy, afiliado a las logias de Georgia y New York.

    Pese a todos los esfuerzos comenzaba a aumentar en México el culto a la Virgen de Guadalupe, algo que desagradaba mucho a la Gran Dieta que hizo declaraciones en las que hablaba de “la falta absoluta de la verdad histórica sobre la bien explotada y supuesta aparición de la Guadalupana”. Todo lo hecho para descatolizar al pueblo no estaba dando los resultados deseados.

    El 16 de septiembre (1897) un tal Arnulfo Arroyo pretendió matar a Porfirio, pero no logró alcanzarlo con el puñal. Arroyo fue detenido pero murió en “extrañas circunstancias” antes de iniciarse el proceso. El Inspector de la Policía, Eduardo Velázquez dijo que “gente del pueblo” lo había linchado. Luego se supo que Arroyo había sido asesinado por policías vestidos de paisano y entonces fue el Inspector de policía el que fue procesado pero también resultó “muerto en extrañas circunstancias” en su celda, aparentemente suicidado.

    Con ese motivo el obispo de Sonora, Herculano López, expidió una pastoral contra la masonería a la que acusaba de recurrir a la violencia cuando no alcanzaba sus fines por otros medios.
    Fue un ex obispo (de Tamaulipas) Eduardo Sánchez Camacho, quien salió en defensa de la masonería (24 enero 1898) diciendo que “los romanistas son esclavos y los dignatarios eclesiásticos tienen obligaciones más estrechas que las de un soldado raso antes su jefe … El calificativo de benemérita que doy a la masonería va a causar gran escándalo al señor López, pero su escándalo a mí no me afecta … Los masones han sido los inicadores de las ideas modernas; se han pronunciado contra los abusos de la Corona y la Tiara”.

    Porfirio daba instrucciones a ciertos gobernantes de “no hacer masonería” como al general Ahumada gobernador de Chihuahua hasta 1904. Estaba cesando la hostilidad contra el catolicismo y se reabrieron algunos colegios y hermandades católicas. La instrucción positivista quedaba, a inicios del XX, circunscrita a pequeños grupos universitarios y era rebatida por intelectuales como José Vasconcelos y Antonio Caso.



    PROGRESANDO LENTAMENTE.
    La estabilidad del régimen de Porfirio permtió revaluar el peso (de 2,28/$ a 2/$) reflejando el aumento de la producción nacional, la ausencia de inflación y que el gasto público se controlaba.
    Se emprendieron obras públicas que absorbieron mano de obra (tranvía, alumbrado eléctrico, edificios como el Palacio Legislativo ahora monumento a la Revolución, etc.)
    El número de ranchos pasó de 3.749 a 8.4231, y las haciendas de 6.684 a 48.635.
    El salario diario en el campo aumentó 43 centavos. No parece mucho pero el kilo de maíz costaba 8 centavos, 12 el de trigo, 16 el de fríjol, por lo que era un aumento sustancial, más comida y jacal.

    En contra de la versión oficial historiadores como William K. Meyers y Richard Estrada afirman que muchos peones se fueron con los capataces o hacendados levantados en armas, pero no contra ellos (Conflicto de Intereses y Descontento Popular, William K. Meyers, Chicago, 1979, Tesis Doctoral).

    Unos años antes de la caída de Porfirio se impulsó la explotación de tierras y se creó la Comarca Lagunera, una de las más ricas del país. Surgió Torreón como ciudad nueva (algo inaudito desde la época colonial).
    La producción agrícola casi se duplicó (+ 70% en la década 1899-1908), la ganadería era de 15 millones de cabezas, la industria textil se triplicó, con 145 fábricas, y las exportaciones superaban a las importaciones por bastante.
    Se construyeron unos 24.000 kms de ferrovías impulsando la economía general y en 1909 los ferrocarriles fueron nacionalizados al adquirirse el 51% de las acciones de forma que no se originó ninguna crisis, ni encarecimiento de las tarifas quedando la gestión y dirección en manos mexicanas.

    Porfirio siguió una política pro europea favoreciendo y facilitando la inversión Europea para contrapesar la influencia EEUU lo que quedó patente en varios reportes de las embajadas de Francia, Austria, Alemania, etc.

    La población que en el último cuarto del XVIII crecía unos 40.000/año pasó a 150.000/año y se alcanzó la cifra de 15 millones de habitantes.
    Se construyó el ferrocarril del itsmo, medio de transporte de carga entre el Golfo de México y el Pacífico.
    El régimen no era un dechado de virtudes pero no hubo latrocinios escandalosos, ni desquiciamiento administrativo, ni inflación, ni recesión, ni devaluaciones, ni gato público desbocado, …

    Parecía que México, por fin, comenzaba a confiar en su capacidad de vivir en paz y progresar, pero …




    SE APROXIMABA OTRA TORMENTA.
    En 1908 el Pearson's Magazine (New York) (Pearson's Magazine, Vol. XIX, núm. 3) publicó una entrevista de su enviado especial, Jaems Creelman, al presidente Porfirio Díaz. En ella el presidente no se mostró partidario de la intervención de EEUU en Cuba para arrojar a los españoles. Respecto a la doctrina Monroe (la Casa Blanca consideraba todo el Contiente zona de influencia EEUU) Porfirio se inclinó por una doctrina continental en la que participaran todos los países iberoamericanos en la defensa común.

    Sobre el petróleo, que empezaba a significarse una gran riqueza, dijo que había expedido una ley para impedir que los dueños de tierras petroleras las vendieran. No porque se opusiera a que los campos petroleros sean trabajados por el Rey del petróleo (Rockefeller y su Standard Oil), sino porque nuestros pozos de petróleo no deben ser obstruidos para impedir la competencia y mantener el precio del petróleo que interesa a terceros.

    Esas divergencias en la política Monroe y la especulación petrolífera coincidieron con otro hecho, en 1907 había venido a México el Secretario de Estado de EEUU, Elihu Root, para gestionar una base naval en la Bahía Magdalena, B.C., para reabastecer las flotas USA en sus viajes al itsmo de Panamá donde estaba abriendo un canal estratégico.
    Porfirio se mostró amistoso pero sólo concedió que los barcos carboneros EEUU fondearan en Bahía Magdalena para que durante res años reabastecieran la flota. En 1910 terminaba dicha concesión y se declinó ampliarla.

    En 1909 apareció otro punto de divergencia. Washington tuvo conflictos con el presidente Zelaya de Nicaragua, y la flota USA impuso un bloqueo que derrocó a Zelaya. Porfirio envió al cañonero “Guerrero” a que sacara a Zelaya de Nicaragua, bajo protección de la bandera mexicana. Mr. Henry Lane Wilson, Ministro Plenipotenciario en México, protestó ante el Secretario de Relaciones Exteriores, Federico Gamboa, pero la orden de rescatar a Zelaya no se revocó (Diario de Federico Gamboa).

    El presidente de EEUU, Williams H. Taft, (hijo de masones y afiliado a la “catedral” de la Logia 356 de Cincinati, Ohio) (Freemasonary and The Presidency U.S.A.; Ray V. Denslow, con la autorización de la logia de Missouri) promovió una entrevista con Porfirio que tuvo lugar el 16 de octubre en El Paso (Texas) o Ciudad Juárez.

    Según D. Pablo Escandón, Jefe de Estado Mayor Presidencial e intérprete de la entrevista, Taft empezó por recordarle a Porfirio la ayuda de EEUU a Juárez (venta armas, financiación, información, etc.) y que, en cambio, EEUU estaba siendo pospuesto en los negocios mexicanos. Las más grandes empresas eran europeas. Según el relato (revelado años después por el hijo de D. Pablo) Taft citó a las empresas de los Signoret, los Tron, los Aymes, los Pugibet, los Veyan, y a los españoles que eran dueños de muchas haciendas. Según Taft la empresa petrolera El Águila solo tiene de mexicana el nombre, es británica. La Casa Pearson es enemiga declarada nuestra y con ellos se ha terminado el ferrocarril de Tehuantepec siendo una amenaza al proyecto del Canal de Panamá (La Verdad Sobre la Entrevista Díaz-Taft, Armando de María y Campos), efectivamente ese ferrocarril era una competencia para la carga entre el Pacífico y el Atlántico (ahorro de 2.200 kms sobre el proyectado Canal de Panamá que estaba ya en construcción).

    D. Alfonso Flores Mancilla, senador durante el régimen de Avila Camacho, dice que Porfirio Díaz hijo, refería que su padre le dijo al regresar de la entrevista con Taft: “vamos a preparar nuestras cosas, ya nos vamos ...

    El gran público estaba ajeno a la tormenta que se avecinaba desde lo alto, incluso los especializados círuclos diplomáticos extranjeros creían que el régimen porfirista se hallaba firme (el embajador alemán reportaba a Berlín que “una revolución está fuera de toda probabilidad” (17 septiembre de 1909)).

    Pero tras la entevista sucedieron cosas significativas. En el séquito de Porfirio, en el viaje hacia El Paso, figuraba un detective, Francisco Chávez, quien informó a un italiano, Garibaldi y a un hermano de Francisco I Madero se había entrevistado con Pascual Orozco en Chihuahua y éste recogió armas en Fort Bliss, Texas. Luego Orozco y 11 guerrilleros empezaron a operar en la región de Tierra Blanca, Chih. Oficialmente se les mencionaba como “abigeos”.
    Igual ocurrió con Francisco Villa.

    Brotó el Partido Democrático y el Antirreeleccionista, opuestos a Porfirio. Francisco I Madero, miembro de una familia de hacendados de Parras publicó un libro: “La Sucesión Presidencial sin extermismos revolucionarios o ideológicos. Su doctrina se sintetizaría más tarde como “sufragio efectivo, no reelección”.
    Pero el libro acusaba a Porfirio de que no daba democracia, que se reelegía y los gobernadores eran designados desde el Distrito Federal, sin dar validez al voto en los Estados.
    Madero se refugió en EEUU desde donde se le permitió hacer preparativos y exhortaciones para iniciar una lucha armada en México mientras EEUU presionaba y concentraba tropas en la frontera. Madero fijó el 20 de noviembre (1910) para iniciar el movimiento nacional, pero no ocurrió nada.

    65 días después, cuando Madero estaba a punto de tirar la toalla, los grupos ya reforzados de Pascual Orozco y Pancho Villa hicieron que pudiera regresar a México por Ciudad Juárez (tomada por Orozco el 11 de abril 1911).
    Pese a no haber motivos aparentes (ni recesión, ni inflación, ni paro masivo, ni cierre de empresas, etc.) la guerrilla de Orozco y Villa crecía rápidamente. La prensa americana hablaba favorablemente de ellos. El gobierno mexicano protestó por el contrabando de armas y la contestación fue que era difícil de evitar.

    El gobierno Taft reconoció la beligerancia de los maderistas y su pertrechamiento en territorio EEUU nunca se consideró “violación de la neutralidad”.
    Según el historiador Schalarman el Ministro Limantour regresó de New York para decirle a Porfirio que había conferenciado con varios funcionarios EEUU, incluso con el Secretario de Guerra, Dikinson, y que “todo estaba perdido”.
    En el Estado de Morelos surgió otra guerrilla, encabezada por Emiliano Zapata.
    En abril de 1911, ya operaban en Chihuahua más de 5.000 hombres bien armados y pertrechados. En Sonora había otros 4.000. Luego la “División del Norte” de Villa usaba el cañón Blue Whister, de tiro rápido, que no tenía ni el ejército regular, todo procedía del mal vecino del “norte”.

    Ante el aumento de la oposición, Porfirio dimitió. Y aunque el ejército no estaba vencido (pese a haber abandonado algunas plazas) y conservaba el dominio de la mayor parte del territorio y podía movilizar más fuerzas, pero entendía que al no ser grato a Washington sólo podía alargar la lucha. Y se fue.

    Quedó como presidente provisional Francisco León de la Barra. Luego Francisco I Madero (electo por mayoría) tomo posesión de la Presidencia (6 noviembre 1911), parecía que la tormenta se había disipado, pero faltaba lo peor ….



    MADERO, EL INMANEJABLE.
    Cuando aún no era presidente Madero reveló (26 mayo 1911) que había rechazado una propuesta de magnates extranjeros que le ofrecieron apoyo a cambio de concesiones para varios monopolios.
    Ya como presidente, aumentó los muy bajos impuestos de los petróleos y pagó 800.000 pesos a banqueros de Nueva Orleáns que a través de la “Tampico News” de Abraham Ratner le habían enviado armas. Pensó que así salvaba sus compromisos.
    Poco antes de tomar posesión (6 noviembre 1911) el famoso general Bernardo Reyes preparaba, desde Texas (San Antonio) un levantamiento antimaderista, pero esta vez las autoridades EEUU lo detuvieron por violar la ley de neutralidad. Washington aún creía que Madero era su aliado.

    Madero permitió formar un partido católico, nada extraño en un pueblo mayoritariamente católico, y se mostraba simpatizante de los proyectos religiosos para un seguro obrero, participación en beneficios de éstos y protección del trabajo a domicilio.
    El partido católico obtuvo triunfos electorales para gobernar Jalisco, Zcatecas, México y Querétano así como 90 curules, pero el grupo masónico solo toleró 23 diputaciones y cuatro senadurías. De cualquier manera la democracia parecía empezar a funcionar.
    También se permitió que la insignificante minoría comunista operase y formó en la Ciudad de México, la Casa del Obrero Mundial, siguiendo los consejos del líder EEUU Samuel Gompers que confesó que asesoró a grupos opositores a Porfirio (Sevetny Years of Life and Labour; Samuel Gompers, y declaraciones del mismo en México, 24 diciembre 1924 cuando acudió invitado por Calles).

    Siguiendo su propio criterio, Maderó no admitió, tampoco, sugerencias sobre una “reforma agraria” para que la tierra pasara a ser casi un monopolio estatal, al contrario, dijo: “la pequeña propiedad agrícola será de mi prte cuidadosamente fomentada, pues constituye una gran parte de la riqueza pública” (lo que admiten antimaderistas como Bulnes que añade que Madero preveía comprar grandes haciendas para fraccionarlas y venderlas a pequeños agricultores).
    Zapata desconoció a Madero, pese a ser antiguo aliado. Lanzó su Plan de Ayala secundado por Pascual Orozco, alegando que Madero era un dictador. Zapata estaba en la órbita de agentes extranjeros como Charles Jenkinson y Thomas W. Ewilly que presionaban para hacer una “reforma agraria”.

    Madero era masón (inscrito en la Logia Lealtad 15) pero rehuyó la influencia de la secta en la política lo que hizo que la secta se revolviera en su contra. Empezaron los ataques: doctor Francisco Vázquez Gómez, los diputados Aquiles Elorduy y Armando Ostos, los senadores Jesús Flores Magón; Guillermo Obregón y otros.
    Por su parte los periódicos Luz y Grito Rojo, de la Casa del Obrero Mundial lanzaban hiriente ataques a Madero. La Casa era el primer paso para subyugar a los obreros mexicanso al movimeinto marxista internacional.

    Poco a poco una poderosa influencia, inicialmente invisible, se fue volviendo claramente visible en el embajador EEUU: Lane Wilson. Según Vasconcelos Wilson se tornó, primero exigente, luego impertinente y finalmente alentaba ostensiblemente a los descontentos con los que se reunía en su propia morada.

    El historiador alemán Friedrich Katz que investigó archivos oficiales de nueve países afirma que el embajador alemán en México, Paul von Hintze, reportó a Berlín (16 marzo 1912) que la oposición de Washington a Madero aumentaba, que Madero había sido advertido para modificar su política mediante el Sherburne Hopkins (abogado profesional de las revoluciones hispanoamericanas inspiradas en EEUU) así como advertencias de Dawson (también agente revolucionario) pero que Madero no cedía.

    Nueve meses después (16 diciembre 1912) el presidente masón Taft, a punto de finalizar su mandato, comunicaba a su Secretario de Estado, Philander Chase Knox, sobre Madero: “estoy llegando a un punto en que pienso que deberíamos colocar un poco de dinamita con el objeto de depertar a ese soñador … ” (Documentos de Taft, Biblioteca del Congreso, Washington. La Guerra Secreta en México, Tomo I. Firedrich Katz, 1982).

    Y la dinamita no tardó en estallar. Carranza, gobernador de Coahuila, se distanció de Madero; en la capital el general Manuel Mondragón inició una insurrección con 800 hombres; hubo un fallido ataque al Palacio Nacional; los revoltosos se atrincheraron en la Ciudadela pero Madero tenía fuerzas suficientes para vencerlos, pero … Lane Wilson corrió veloz en su auxilio amenazando a Madero con realizar un desembarco de tropas EEUU si en el combate de la Ciudadela resultaba afectado algún vecino EEUU.

    El 11 de febrero (1913) Lane Wilson visitó a Madero con el embajador alemán Hintze y el Ministro español, le echó en cara “la crueldad de las acciones de guerra y lo amenazó con una intervención de la armada USA para proteger a los extranjeros” (diario del embajador Hintze, citado por Friedrich Katz).
    Con esta amenaza Lane presionó al Secretario de Relaciones, licenciado Pedro Lascuráin para que con 9 senadores le pidieran la renuncia a Madero, pero éste se negó.
    Lane siguió presionando, citó a los embajadores inglés, español y alemán.
    Cólogan (España) refiere que Lane golpeó la mesa y les dijo: “voy a poner orden. Madero está irremesiblemente perdido y su caída es cuestión de horas”. Y se comisionó al embajador español para que se lo comunicara a Madero. Cólogan habló con Madero el mismo día (15 febrero 1913) y Maderó rechazó, indignado, tal comunicación (Hueta. Michael C. Meyer. Universidad de Nebraska, 1972, Transcribe, textual, un extenso relato del embajador español, Bernrardo Cólogan).


    Lane siguió intrigando y se produjo un cuartelazo, Madero fue detenido (18 febrero) por tropas del general Blanquet. Al día siguiente una comisión de diputados pidió la renuncia de Madero y la Cámara la aprobó por 123 votos contra 5. Acto seguido el Congreso nombró presidente interino al Secretario de Relaciones, Pedro Lascuráin como estipulaba la Constitución. Éste nombró a Huerta Secretario de Gobernación y renunció, así el Congreso pudo nombrar a Huerta presidente provisional.
    Se guardaban las formas “legales” para un golpe que salía de una embajada bien conocida.

    El embajador Von Hintze informó a Berlín que el golpe era obra de Wilson: “él mismo se vanagloria de ello.

    El 22 de febrero Madero y el vicepresidente Pino Suárez fueron asesinados. El delito de Madero fue no atenerse a consignas extranjeras, no ser un “revolucionario” ateísta, estatizante y confluente con el marxismo. Sólo creía en un México democrático y soberano para realizar una política nacional propia.



    SOBERANÍA, ¿HASTA DÓNDE?
    Al igual que Madero, Huerta podía haberse preguntado hasta dónde llegaban los límites de la soberanía mexicana, pero tampoco lo hizo. Y como aquel se empeñó en querer gobernar de forma independiente.
    Se negó a establecer el laicismo obligatorio en la enseñanza; puso fin a la enseñanza darwinista y positivista; permitió que operara libremente el Partido Católico; no permitió una Reforma Agraria de tipo estatalizado, al contrario creó la Secretaría de Agricultura con el fin de repartir 13.000 hectáreas bladías en propiedad.

    No veía la necesidad de afectar las tierras en producción, había muchas baldías y sólo 15 millones de habitantes. Para rematar se enemistó, aún más, con los grupos masónicos al permitir que la Iglesia consagrara el país al Sagrado Corazón de Jesús (6 enero 1914).

    Desde que tomó posesión (febrero 1913) rehusó seguir las “sugerencias” del embajador Lane Wilson y comentaba que éste siempre trataba de insmicuirse en todo. Pronto surgieron diferencias entre ambos.

    A inicios de 1913, el presidente EEUU, Taft, había terminado su mandato y fue sustituido por Woodrow Wilson, más comprometido, si es posible, con las logias masónicas que su antecesor. Era un presidente apadrinado por la élite de los “predestinados hijos del Señor” que a cambio de su apoyo obtuvieron la autorización para formar el Sistema de la Reserva Federal (uno de los mayores atracos y robos “legales” de la historia mundial), gigantesco monopolio banquero PRIVADO que desposeyó al Congreso EEUU de la facultad de la emisión del dinero (y consecuentemente del crédito) del país supuestamente más poderoso del mundo.

    Woodrow también autorizó que a Huerta se le colocara dinamita, tal y como se había hecho con Madero. Inmediatamente empezaron a surgir grupos de agitación. La Casa del Obrero Mundial realizó un mitin marxista en el Hemiciclo el 1º de mayo con nutrida participación de agentes extranjeros. Huerta ordenó clausurarla y desterró a varios agentes: Sorróndegui; Aloy Armenta; Colado; y otros.

    Pero empezaron las revueltas: Carranza se rebeló aunque no pudo conservar el territorio de Coahuila y huyó a Sonora donde también se había rebelado Obregón. Al tiempo Villa volvió a tomar las armas en Chihuahua.
    Eran grupos reducidos, Huerta controlaba el país y así lo reconocían 27 países que normalizaron sus relaciones diplomáticas y comerciales con México (entre otras: Inglaterra, Franciua, España, Austria-Hungría, Japón, Guatemala, Suiza, Rusia, etc.).

    Woodrow retenía el reconocimiento, quería que pasara por el aro y que Madero rehusara por lo que le envió a su agente John Lind con un memorandum (6 agosto 1913) con cuatro directivas: dos de ellas implicaban que Huerta convocara elecciones sin presentarse como candidato. Lind especificaba que venía en misión de paz y ofreciendo un importante empréstito.
    Huerta contestó que no había guerra con EEUU por lo que sobraba mencionar lo de “misión de paz” y si había revuelts en Chihuahua y Sonora era por las armas y dinero que fluían allí, desde EEUU, en cuanto a figurar como candidato en el futuro eso deberían decidirlo los mexicanos.
    Respecto al empréstito el Secretario de Relaciones, Gamboa, comentó a Lind que parecía un “soborno”.

    Lind no consiguió nada y en su correspondencia con el Departamento de Estado insistía en que “debería tomar posesión de México y administrar los asuntos del país tal como en sustancia se hiciera en Cuba, hsta el momento en que se juzgase prudente devolver el gobierno a los mexicanos” (Huerta, Michael C. Meyer, citando el mensaje de Lind al Secretario Bryan, del 15 de noviembre 1913. Registros del Departamento de Estado EEUU, Mircropedia 274).

    El Secretario de Guerra de EEUU, Lindley M. Garrison, no opinaba como Lind y recomendaba el reconocimiento del gobierno de Huerta al igual que reclamaban muchos ciudadanos EEUU residentes en México y EEUU.

    Woodrow seguía negándose al reconocimiento e inició una doble ofensiva, diplomática y económica. Negó todo tipo de créditos a Huerta y recomendó a las petroleras que no pagaran impuestos.
    Huerta, sin embargo, no cedía …

    La señora O'Shaughnessy, esposa del Encargado de Negocios americanos en México dijo, en sus memorias, que Huerta era un hombre capaz, pese a sus defectos; y que se defendió “ante la terrible y condenable presión” no dejándose amedrentar ni por el presidente Woodrow que trataba de imponer su postura en México.
    Agrega que Lind, enviado de Woodrow, trató de forzar a Huerta a aceptar las directrices o a dimitir. Pero sin éxito. Según O'Shaughnessy un día, Mr. Lind, perdió la paciencia ante el Secretario de Relaciones, señor Gamboa, y dando un golpe sobre la mesa exclamó: “¡tres cosas haremos si Huerta no renuncia: 1º.- usar el boicot financiero; 2º.- reconocer a los rebeldes, y 3º.- intervenir” (Huerta y la Revolución; Edith O'Shaughnessy, esposa de Nelson O'Shaughnessy, Secretario de la Embajada y luego Encargado de Negocios).

    Así no hubo empréstitos, los grupos rebeldes recibieron abundantes ayudas pudiendo organizar tres columnas (Sonora, Chihuahua y Tamaulipas) mientras toda ayuda se negaba a Huerta.
    Huerta no renunció. Y entró en liza otra presión más: las células masónicas del Congreso de la Unión (el mismo que había nombrado presidente a Huerta) empezaron una pertinaz oposición y la demanda del presidente para concertar un empréstito en Europa se demoró intencionadamente.
    Los ataques aumentaban, el senador Belisario Domínguez llama “traidor y asesino” a Huerta, solidarizándose con los rebeldes del norte, poco después el senador fue asesinado. La Cámara de Diputados protestó y Huerta la disolvió. El Senado se autodisolvió.
    Huerta ordena detener a los líderes masones que agitaban la Cámara, como González de la Mata (que huyó de la logia disfrazado de mujer); Jesús Huelgas Campos; Florentino Morales; al maestro masón 33º Luis J. Zalce (que hace este relato en Apuntes para la Historia de la Masonería en México, Luis J. Zalce, Grado 33) y otros.

    La prensa y propaganda difundieron estos hechos en EEUU como prueba de que Huerta carecía de apoyo popular, aunque a los mexicanos no les interesaba un pito que el diputado “Z” hubiera sido sustituido por el “X”.
    Mientras Carranza, Villa, Obregón, Pablo González y otros aumentaban sus contingentes reclutando mercenarios y aventureros del sur de EEUU. Tenían pertrechos y armamento abundante, con ametralladoras Colt, y sin que se les aplicase,en ningún caso, la ley de violación de la neutralidad.
    Carranza aplicó la Ley Juárez (25 enero 1862) según la que podía fusilar a los prisioneros así aumentaba el terror y se fomentaban las deserciones.
    Carranza enarbolaba la bandera del constitucionalismo, algo que a sus huestes no les decía absolutamente nada porque no sabían ni lo que significaba. Lo que sí entendían es que en ese movimiento, al contrario que en el ejército regular, sí podían saquear, violar, matar prisioneros y civiles, etc. Y todo de manera totalmente impunne. Como premio.

    Las tropelías y terror de los “constitucionalistas” (revolucionarios) fueron informadas a su gobierno por el vicecónsul británico en Durango: Mr. W. W. Grahan.
    Los rebeldes sabían que EEUU no reconocería a Huerta mientras que a ellos les llegaba todo tipo de ayuda. Impaciente Wilson porque Huerta no se doblegaba y apercibido de que recibiría un suministro de armas vía Europa, Wilson ordenó al Secretario de Marina, Josephus Daniels, que lanzara la flota USA sobre Veracruz, la cual ya llevaba bastantes días en aguas mexicanas pese a que no se había declarado ninguna guerra entre ambos países.
    Así, el 21 abril (1914) cuatro acorazados EEUU empezaron a cañonear el puerto (con artillería de 35 cms). Cadetes de la Escuela Naval y civiles malamente armados les hicieron frente cuando intentaron el desembarco, perecieron 139 mexicanos, entre ellos los tenientes José Azueta y Virgilio Uribe, pero la marina USA tomó finalmente la ciudad.

    Días después, Wilson declaraba a The Saturday Evening Post: “los que controlan el gobierno de Huerta deben ser desposeídos de ese control. Ellos quieren el orden del viejo régimen; pero yo aseguro que ese viejo orden ha muerto para siempre ...” (Declaraciones del 23 de mayo 1914 a The Saturday Evening Post).

    Días después añadiría: “todas las fases de la situación mexicana se basan, por ahora, en la condición de que los hombres que ocupan el poder en México han de ser eliminados de una manera u otra, antes de que el país pueda emprender su marcha haacia su Destino Manifiesto … Naturalmente no serán los EEUU los que repartan las tierras mexicanas … pero no descansaré hasta que ello sea una realidad”.

    Era claro, México debía adoptar un “nuevo orden” y que uno de los puntos básicos del mismo era una “reforma agraria” que estatalizara la tierra y que el campesino la recibiera en calidad de “préstamo”, es decir, una reforma totalmente marxista (o supracapitalista).

    Huerta propuso a sus opositores un armisticio, para unir fuerzas y arrojar a los invasores de Veracruz, pero ninguno aceptó. Comprendió entonces que no podía vencer a EEUU y renunció (15 julio 1914), en el acto dijo que con su resistencia había puesto en evidencia al gobierno de EEUU y a Wilson: “mi gobierno ha dado golpes de muerte a un poder injusto … ese poder que tantos perjuicios y tantos atentados ha cometido en este Continente. Dejo la presidencia de la República llevándome la mayor de las riquezas humanas, pues declaro que he depositado en un banco, que se llama la Conciencia Universal, la honra de un puritano (presidente Wilson) al que yo, como caballero, lo exhorto a que me quite esa mi propiedad. Que Dios les bendiga también a ustedes, y a mí también”.

    El régimen de Huerta había durado 17 meses.

    Por ley quedó, como presidente provisional, Francisco Carvajal (presidente de la Corte Suprema) que trató de formar un gobierno de coalición con carrancistas, villistas, zapatistas, etc. pero Wilson le instó a marcharse pese a que Carvajal tenía el apoyo del ejército que era apolítico y estaba adherido a la autoridad civil (como con Porfirio, Madero y Huerta). El general José Refugio Velazco fue notificado de que si el ejército no se disolvía, las tropas americanas de Veracruz avanzarían sobre México según instrucciones expresas de Wilson. Era la exigencia de una “rendición incondicional”.

    El ejército se disolvió el 13 de agosto de 1914, es evidente que se quería eliminar todo vestigio de poder organizado mexicano para que Wilson y los que lo manejaban implataran su “destino manifiesto” (según la élite la riqueza-poder es una marca sólo para los “elegidos” que tienen todos los derechos sobre los “no elegidos”. Unos y otros están predestinados y con su “destino manifiesto”, la milenaria idea israelita refinada por Calvino).
    Huerta se exilió en España, un año después viajó a EEUU con Pacual Orozco tratando de volver a México para realizar un levantamiento, pero el espionaje americano lo tenía muy vigilado y lo capturaron cerca de El Paso. Estuvo preso en Fort Bliss “por violar la neutralidad del territorio americano”, enfermó en la prisión y se le dejó ir a morir a su casa en El Paso.

    El historiador norteamericano Michael C. Meyer dice que intimidaron a Huerta y amenazaron su familia, pero toda la documentación fue destruida en el Departamento de Estado “con autorización del Congreso”.
    Huerta encargó a su confesor, el padre Francis Joyce que rescatara su archivo privado, en México. Joyce hizo gestiones ante las autoridades EEUU para trasladar dicho archivo, como valija diplomática, pero fue inútil.
    Según Meyer, Huerta no heredó fortuna, su familia vivía humilde, pobremente. Tampoco en ese aspecto era un ex presidente “revolucionario”. Y también se extraña Meyer de que se publiciten tanto los asesinatos cometidos por el gobierno de Huerta cuando se pasan por alto los más numerosos y atroces de sus sucesores. La diferencia debe ser, según Meyer, que Huerta no acató los dictados de la Revolución Mundial.
    Última edición por donjaime; 27/11/2015 a las 00:50
    ReynoDeGranada dio el Víctor.

  2. #2
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    Re: La Historia Reciente, Pero Olvidada, de México

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    4ª Parte : FACTOR AJENO A MÉXICO.

    Eliminado Huerta, Woodrow Wilson siguió apoyando a Carranza al que abestecía desde Veracruz. Los crrancistas recuperaron la capital desalojando al presidente provisional, general Eulalio Gutiérrez, y marcharon sobre Celaya, contra Villa. En la batalla murieron más de 3.000 hombres.
    Villa, escaso de munición, tuvo que retroceder hacia León. Los prisioneros villistas fueron asesinados cuando estaban inermes en un corralón usado para corridas de toros (abril 1915).


    Los numerosos caudillos rebeldes empezaron a luchar entre sí y se generalizó un caos sangriento. Wilson decía que “los mexicanos tienen derecho a derramar tanta sangre como quieran”.
    También, de forma unánime y repentina, los diversos caudillos iniciaron una extraña lucha anticatólica. Todos: Villareal; Urbina; Obregón; Diéguez; Carranza; Coss; Gavira; Gutiérrez; Alvarado; etc. resultaron enemigos de la Iglesia.
    Hubo profanación de templos y se dinamitaron muchos de ellos por todo el país. En el D.F. Obregón ordenó entregar el templo de Santa Brígida y el Colegio Josefino, a la Casa del Obrero Mundial colocando una estatua del anarquista Francisco Ferrer en el pedestal que antes ocupaba la Virgen María.

    Los atentados anticatólicos ocuparían cientos de páginas, los caudillos tenían que hacer “méritos” para seguir recibiendo ayuda
    .




    El reverendo Francis P. Joyce, capellán del ejército americano, testificó en el Senado de EEUU que en Veracruz pidió a Mr. Silliman, representante personal de Wilson ante Carranza, que diera asilo a las monjas mexicanas víctimas de incontables ultrajes y Silliman contestó: “es cosa generalmente aceptada por todos que lo peor que hay en México, después de la prostitución es la Iglesia Católica, y ambas cosas deben desaparecer” (Senate Investigation of Mexican, Affaire. pg. 2657, 1920).



    Otro testimonio lo dio Mr. Buckley, en el sentido de que John Lind, también representante personal del presidente Wilson fue informado sobre asesinatos de sacerdotes mexicanos y comentó: es una excelente noticia, y mientras más sacerdotes católicos maten en México, más gusto me dará”. Las monjas quedaron abandonadas (según el testimonio del Senado EEUU) a un destino espantoso (México, el País de los Altares Ensangrentados. Francis Clement Kelley).



    Nelson O'Shaughenessy, encargado de engocios de la embajada de EEUU en México también testificó en el mismo sentido.

    Al igual que el protestante alemán Charles M. Birkhead que viajó a Washington y refirió que había visto como los revolucionarios apresaban y maltrataban sacerdotes, ultrajaban a las monjas e incendiaban los templos, etc. Y aunque no era católico quedó espantado por lo que había visto.



    Es de justicia hacer notar que el pueblo norteamericano era totalmente ajeno a todo lo que ocurría en México, ni siquiera recibía información sobre los hechos pues las agencias de noticias (vinculadas al Departamento de Estado y en manos de los financieros internacionales) sólo daban la versión “oficial” de la política exterior de Washington.


    Numerosos obispos fueron desterrados, uno, el arzobispo Mora del Río decía, desde la Habana, en una pastoral, que "la hostilidad revolucionaria contra los católicos tenía el apoyo de los masones y de ciertas “corporaciones" protestantes de EEUU”.



    Los factores no mexicanos también impulsaron una Reforma Agraria para estatalizar la tierra. Ni Villa, ni Carranza, ni Obregón, ni Zapata la querian, pero cuando Carranza se vio en dificultades, arrinconado en el puerto de Veracruz, accedió a expedir la Ley del 6 de enero de 1915, que era el primer paso para implantar dicha reforma.
    Desde que se expidió los carrancistas pudieron controlar la capital y avanzar hacia el norte y, con nuevas provisiones de ametralladoras nuevas, batir a Villa (Celaya y León) haciendo que retrocediera hasta Chihuahua.






    MÉXICO ¿PROTECTORADO O TROCEADO?

    Tras cinco años de guerras internas revolucionarias el país se hallaba profundamente debilitado. Los ferrocarriles destruidos, las cosechas arruinadas, fábricas y minas cerradas, comercio paralizado por la inseguridad en ciudades y caminos, multitud de asaltos y matanzas.


    Entonces surgió en Washington una amenaza peor que la guerra civil. La idea de formar un México del Norte y otro del Sur apoyando caudillos revolucionarios opuestos, algo similar al caso de los “revolucionarios panameños” que en 1903 separaron con apoyo de EEUU y a beneficio de magnates judíos radicados en ese país, Panamá de Colombia.



    El mundo diplomático esperaba que EEUU impusiera a México una especie de enmienda Platt, como la impuesta a Cuba (Las Guerras Secretas de México, Friedirch Katz, pg. 273, Tomo II).


    Pero al involucrarse EEUU en la IGM paralizó dichos proyectos. Aunque poco después resurgió tal peligro pues Villa, obligado a retroceder hasta Sonora, pensó rehacerse atacando a los carrancistas en Agua Prieta con 8.000 hombres y Wilson permitió que tropas carrancistas cruzaran por territorio de EEUU y sorprender a Villa que se indignó por ello, y por la negativa a venderle armas y pertrechos, penetró con 500 hombres en EEUU y atacó la población de Columbus combatiendo unas 6 horas con un centenar de muertos.


    Villa lanzó un manifiesto en el que acusaba a Carranza de ganarse el favor de EEUU mediante pactos secretos que comprometían a México, y esta denuncia le granjeó partidarios aumentando su ejército a más de 10.000 hombres, pero le enemistó con Wilson que le envió una expedición punitiva, la del general John J. Persing, que penetró en Chihuahua para batirle (15 marzo 1916).


    En Washington había renovadas presiones para una invasión total de México. El historiador alemán Katz refiere que William Turrel, diplomático británico de alto nivel, simpatizante de Wilson, pronosticó el establecimiento de un virtual protectorado norteamericano en México. Todo estaba listo pero se conjugaron dos factores:
    1º.- Carranza presentó tenaz resistencia, y
    2º.- EEUU estaba enfrascado en la IGM.


    Wilson explicó a su Secretario Tumulty: no quiero que las energías y las fuerzas de EEUU estén didvididas, ya que necestiamos hasta la última onza de reservas que tengamos para derrotar a Alemania (Woodrow Wilson Como yo lo Conocí, Joseph P. Tumulty).



    Por ambos motivos EEUU retiró la expedición punitiva incondicionalmente en febrero 1917 sin haber logrado eliminar a Villa que había sufrido un descalabro importante en la batalla de Carrizal ante el general carrancista Félix U. Gómez.


    Mientras México ardía por los cuatro costados, había hambre, tumultos, matanzas, etc. La Convención Revolucionaria carrancista discutía leyes para hacer más rápido el divorcio, implantar la instrucción laica, restringir la libertad religiosa, aplicar la reforma agraria, etc. Y todo esto desembocó en la Constitución de 1917, continuación de la de 1857 que había originado la guerra de la Reforma, pero más radicalizada todavía.


    En la época fue notorio y se publicó que cerca de los constituyentes había asesores extranjeros como Emma Goldman; Alexander Berkman; (revolucionarios profesionales anarquistas, ella judía y él judaizado. Ver hilo Conociendo el Anarquismo) y Lincoln Steffens conocido radical de izquierda residente en New York (México Falsificado, Carlos Pereyra).





    DAR O NEGAR ARMAS Y CRÉDITO.

    Entre los diversos caudillos revolucionarios en pugna, Carranza se afirmó como presidente constitucionalista, y en 1919 tendió una trampa a Zapata en la que éste murió asesinado. Neutralizado Villa y con Wilson ocupado en Europa brindando su patrocinio, protección y apoyo a la naciente URSS, Carranza fue alejándose de la política que había adoptado inicialmente por conveniencia.



    Empezó por paliar la lucha anticatólica; dejó sin efecto la “lucha de clases” (proclamada en septiembre 1913), y rehuyó la aplicación de la reforma agraria estatalizadora.
    Carranza no era, ideológicamente, un adicto de la Revolución Mundial. Aunque temporalmente había hecho concesiones era más bien un nacionalista, en muchos puntos similar a Porfirio y Madero.


    Pero cuando Wilson dejó despejado el camino para la comunización de Rusia en 1919 (punto 6º del Tratado de Versalles) volvió la atención a México y Carranza. Repentinamente surgió un brote anticarrancista en Sonora, encabezado por Obregón, Calles y el gobernador Adolfo de la Huerta (todos cercanos a Carranza) y empezaron a recibir armas y ayuda de EEUU.



    The New York Times y muchos otros influyentes diarios de EEUU publicaban crónicas favorables a los rebeldes y desfavorables para Carranza.

    Mr. Hopkins, Procurador de Justicia, declaró en Washington: “el actual movimiento revolucionario se justifica por todos los conceptos”. Y el autosecuestro de William O. Jenkins, en Puebla, se usó en EEUU para hablar de una posible invasión del ejército EEUU.

    Además se cortaron completamente los suministros a Carranza y Carranza tuvo que huir rumbo a Veracruz, pero sería asesinado por el camino por fuerzas de Obregón.
    En su larga carrera desde alcalde (Cuatro Ciénagas, diputado federal, senador, gobernador Coahuila, primer jefe del ejército y presidente) Carranza amasó una “fortuna” que heredaron su esposa e hijos (estimada en más de 50 millones de $) (El Fraude Agrario de México; Abelardo A. Leal, Sr. Tomo II, 1979).


    Tras el asesinato de Carranza se hicieron unas elecciones rápidas y Obregón tomó posesión en la presidencia el 1 diciembre 1920. Nunca se le infamó por haber asesinado a Carranza (como se hizo con Huerta por el de Madero).
    No hay indicios de que Obregón tuviera grados masónicos pero evidentemente conocía la secta y lo que significaba, al menos es lo que se desprende del relato del general Gonzalo N. Santos que cuenta como testigo: “durante su campaña, Obregón llegó a San Luis de Potosí en su coche de ferrocarril Siquisiva. Allí el general Gavira le informó que 5 individuos iban a ser fusilados y expuso sus antecedentes, Obregón lo aprovó inmediatamente. En eso, dice el general Santos, llegó una comisión de señores muy trajeados, y su jefe, el español Ismael Salas, se identificó como 33º de la masonería y pidó que se suspendieran los fusilamientos. Obregón comentó que dejaría libres a cuatro porque eran pobres diablos, pero no así a Jesús Silva Herzog (Sr.) que había encabezado festejos por los asesinatos de Madero y Pino Suárez. Alguien le mostró más detalles según los cuales Silva Herzog era hijo de una judía austríaca, en tanto que Gavira insistía en que debía fusilársele.

    La comisión de masones volvió a interceder, entonces Obregón dijo: “bueno, pues son ustedes los causantes de que no se haga justicia en este curro reaccinario, pero sólo lo hago por el gran respeto que me merece la Masonería”.

    Santos comenta que así se salvo ese individuo que entonces era reaccionario y hoy comunista (Memorias del General Gonzalo N. Santos, 1983).






    CÓMO CONSERVAR EL PODER.

    Los generales Francisco Murguía; Celso Cepeda; Antonio Medina; Miguel Alemán (Sr.); Juan Urquiza; Lindoro Hernández; Manuel Lárraga; Porfirio Rubio; Atanasio Arrieta; y otros, algunos con mando de fuerzas se levantaron en armas alegando que Obregón había asesinado a un presidente constitucional (Carranza), al igual que Huerta había hecho con Madero, igualmente usurpador.
    Tal vez pensaron que recibirían apoyo exterior, como sucedió con otros opositores a Huerta, pero no fue así. Y no fue porque Obregón ya estaba en conversaciones para introducir reformas según el “nuevo orden” mencionado por Woodrow Wilson.


    Tras numerosos combates los generales carrancistas rebeldes fueron agotando sus suministros y municiones y EEUU prohibió vendérselos. El levantamiento se disolvió en unos meses.


    Obregón fue:
    - dando curso a la reforma agraria;

    - aprobó que el sindicalismo mexicano se alineara ideológicamente a los líderes extranjeros Gompers; Llewelly; Hilman; Dubinski; etc. para introducir la corriente pro marxista.

    - permitió y fomentó actividades anticatólicas, especialmente de la Casa del Obrero Mundial;

    - dio vía libre a la Liga Anticlerical Mexicana;

    - expulsó al delegado apostólico Ernestro Filippi;

    - favoreció a la Standard Oil del magnate “elegido” Rockefeller mediante una reinterpretación del art. 27 constitucional;

    - renunció al Derecho Internacional para que el país pagara los daños sufridos por “norteamericanos elegidos” por los daños sufridos durante la lucha armada, etc. etc. y finalmente

    - accedió a la firma de los Tratados de Bucareli.



    Con la firma de estos tratados (casa nº 85 de la calle Bucareli) el país se alineaba con la política del Departamento de Estado de EEUU, es decir, con los lineamientos de la Revolución Mundial. Incluso se pactó que la industrialización mexicana quedaba supeditada a directivas del Departamento de EEUU.


    Hay que precisar que desde 1911 hasta 1923 hubo en México múltiples movimientos armados, a los que se les ha llamado “Revolución”, pero ni Madero; ni Huerta; ni Zapata; ni Carranza; ni Villa estaban comprometidos con la esencia de la Revolución Mundial (Cualquier movimiento que no depende de la Revolución Mundial no recibe el adjetivo críptico de “Revolución”, como el de Franco en España; Mussolini en Italia; la independencia en México, etc.).


    Las esencias de la "auténtica" Revolución Mundial (judía) son: ateístas, estatizantes, supresoras de libertades para desembocar en el marxismo. Según las circunstancias en unos países se palican de forma violenta, en otros gradualmente, o de ambas formas alternativamente.




    Inicialmente Obregón quiso rehuir compromisos formales, pero acabó por aceptarlos. A cambio Washington le daba su reconocimiento, créditos, armas, apoyo diplomático, información, suministros todo lo que se niega a los opositores.
    Obregón había tratado de lograr todo eso sin que se firmara nada, pero el encargado de “negocios” americanso en México, George T.Surmerlin, le dijo, claramente al Secretario de Relaciones, Alberto J. Pani, que Carranza había dado las más explícitas promesas personales como base para ser reconocido, luego esas promesas fueron “olvidadas”. Con Obregón no se quería correr ese riesgo.



    Las minutas secretas de los Tratados fueron firmadas por Mr. Summerlin y el Secretario Pani el 2 de agosto 1923, y Obregón pidió que su reconocimiento fuera en ese mismo mes para poder anunciarlo como un triunfo en su informe del primero de septiembre (Los Tratados de Bucareli, Adolfo Manero y José Paniagua).


    El senador Frncisco Field Jurado encabezó un grupo para oponerse a la ratificación de dichos Tratados pero fue “oportunamente” asesinado y la oposición enmudeció. En este caso Jurado no fue elevado a héroe como se había proclamado a Belisario Domínguez, el senador que se opuso a Huerta en 1913.


    El periodista norteamericano Ernest Gurening dice que “nadie puede negar que Obregón instituyó la Reforma Agraria (Carranza la había únicamente esbozado) y que “concilió sus diferencias con Washington e inauguró una era de buena voluntad que no tenía paralelo en la historia” (The Century Magazine, New York, 15 marzo 1925. Citado en Plutarco Elías Calles y la Prensa Norteamericana. Gabriela Ibarra y Hernán Gutiérrez, Secretaria de Hacienda. México 1982).


    Mientras se firmaban los Tratados de Bucareli se gestó un nuevo levantamiento contra Obregón que estalló en diciembre (1923). Nominalmente encabezado por el Secretario de Hacienda, Adolfo de la Huerta (sin parentesco con el ex presidente Victoriano Huerta). Contaba con casi 2/3 del ejército, los generales Fortunato Maycotte; García Vigil; Enrique Estrada; Manuel M. Diéguez; Rafael Buelna; Samuel Santos; Antonio Villareal; Francisco Múgica; y otros muchos, así como con la mayoría de la Cámara de Diputados, el Partido Cooperativista de Prieto Laurens, varios gobernadores y la Marina de Guerra. Era un poderoso levantamiento.
    Poco antes Villa había manifestado simpatía por De la Huerta y censuraba las tendencias comunizantes del obregonismo, sería asesinado el 20 de julio de ese año, 1923.


    El movimiento rebelde, de oposición a Obregón y al “futurismo” de Calles era tan vasto que parecía tener seguro el triunfo, pero …
    El cónsul americano Mr. Wood y un enviado especial de la Casa Blanca se entrevistaron con De la Huerta en Veracruz para ver si estaba de acuerdo con los Tratados de Bucareli y otras concesiones. De la Huerta se opuso a ello.
    Pocas horas después el emabajador George T. Summerlin le comunicó a Obregón que el Departamento de Estado norteamericano le facilitaba la venta de armas por 750.000 $, e inmediatamente le enviaba 17 aviones con instructores, ametralladores y munición abundante.
    The New York Times anunciaba: “en una forma inequívoca, nuestro gobierno ha notificado a los rebeldes, encabezados por el Sr. De la Huerta, queno simpatiza con ellos. Se ha negado que esto implique una intervención en los asuntos mexicanos” (La Verdadera Revolución Mexicana, Afonso Taracena).


    Se negó la venta de armas a los delahuertistas y se detuvieron en EEUU varios agentes suyos cuando trataban de adquirir municiones.
    Se combatió en Yucatán, Tabasco, Veracruz, Puebla, y Michoacán, y cuando los rebeldes amagaban Tampico y Veracruz, acudieron los cruceros americanos “Tacoma” y “Richmond” en apoyo de los obregonistas.
    Tras seis meses de lucha la rebelión fracasó y Obregón hizo fusilar a 28 generales, incluso a Fortunato Maycotte, que le había salvado la vida cuando Obregón desertó del carrancismo.


    En resumen, ¿qué se había logrado tras 13 años de luchas? … al irse Porfirio, México contaba con 15 millones de habitantes. Bajo la presidencia de Obregón eran menos de 15 millones (tomando como base la tasa de incremento no logrado, según la década anterior) la Revolución judaica había costado la vida a más de 2 millones de mexicanos.

    Respecto a 1910 la producción de maíz había caído un 15% y la de fríjol un 33%. Económicamente el país estaba totalmente arruinado, ríos de sangre por doquier, persecuciones, saqueos, etc. no habían traído nada positivo. Ni siquiera se cumplía el lema de “sufragio colectivo” pues la elección de Obregón fue tan sospechosa como otras muchas que le siguieron.
    En el debe también figuraba:
    a.- la inseguridad en la explotación de la tierra por la reforma agraria.
    b.- la periódica acción anticatólica.
    c.- la agitación sindical procomunista de la CROM, y
    d.- la dependencia del país a voluntades ajenas.
    Jesús Herzog, primer emabajador de México en la URSS, afirmaba que “nuestra Revolución no tuvo nada en común con la soviética. Ni siquiera en la superficie, fue anterior, ¿cómo iba haberla imitado?” (Meditaciones Sobre México, Jesús Silva Herzog).

    Deleznable sofisma. Bien sabía Silva Herzog que la Revolución Mundial se perfiló antes de 1789 que fue cuando se mostró, recibió la ideología de Marx en 1848, y nutrió la Revolución Soviética, la Mexicana, la Cubana, la Española, la Nicaragüense, etc. etc.



    Analizando la actual identidad del mexicano, su psicología, sus fallas, tiene que tenerse en cuenta todo su pasado. Es una larga herencia de esperanzas y desilusiones; de luchas y derrotas; de humillaciones y falsas victorias.











    5ª Parte : MÁS DE LO MISMO.

    Tras sofocar la rebelión “delahuertista” Obregón terminó en paz su período de cuatro años y le entregó el poder a Plutarco Elías Calles (1 diciembre 1924).


    Numerosos agentes extranjeros se movían con el nuevo presidente:

    - Roberto Haberman, con residencia en New York, hacía frecuentes viajes a México como agente del Soviet. Le acompañaban Martens y Chambers. Haberman era admirador de Luis N. Morones líder de la Conferencia Regional Obrera Mexicana (CROM) quien en la Cámara de Diputados dijo:
    bienvenido el bolchevismo redentor” (El Comunismo en México, Anastasio Manzanilla).


    - Samuel Gompers, líder sindical de EEUU y simpatizador del socialismo asistió a la toma de posesión de Calles.


    - el general Antonio Ríos Zertuche, amigo muy allegado a Obregón, afirma que Morones tenía influencia decisiva en nuevo régimen y había firmado un “acuerdo” con Calles, el 29 noviembre 1924, para disolver gradualmente al ejército y sustituirlo por “milicianos” bajo el mando de la
    CROM, paso previo para establecer en México un régimen marxista.
    Por circunstancias imprevistas hubo de retrasarse dicho plan (La Muerte del general Obregón y Memorias, general Antonio Ríos Zertuche).




    Calles, hombre de personalidad fuerte, trató de ignorar los Tratados Bucarelli, firmados por su antecesor y reglamentó el art. 27 constitucional a fin de que el país recuperara el dominio sobre su subsuelo en las regiones petroleras. Pero chocó con una fuerte resistencia del Departamento de Estado de EEUU.

    El Secretario Mr. Kellog formuló (julio 1929) una amenaza, un chantaje, no muy velado: “he visto en la prensa (EEUU) que es inminente otro movimiento revolucionario mexicano. Tengo la esperanza de que esto no sea verdad … Evidentemente este gobierno seguirá apoyando al de México solamente en tanto que proteja las vidas y el derecho de nuestros ciudadanos y cumpla con sus compromisos y obligacones internacionales”. Al mismo tiempo varios barcos de guerra de EEUU se movían en el Golfo de México, casi a la vista de Tampico, Tuxpan y Veracruz.



    Calles captó el mensaje, supo que no podía ir más lejos y dejó sin aplicación el reglamento recién expedido sobre la propiedad del subsuelo, derecho que ha habían establecido las Leyes de Indias españolas.



    En esos días el periodista norteamericano Isaac F. Marcosson visitó México y publicó varios reportajes en EEUU. Decía que en el período en que Obregón no estaba reconocido por Washington “su administración estuvo más o menos reprimida. Debe subrayarse que a pesar de toda la pomposidad mexicana en contra, la actitud amistosa de los EEUU es indispensable para México … y que ningún presidente mexicano puede durar en el poder mucho tiempo si no cuenta con esa relación favorable” (26 marzo 1927).

    Poco después Marcosson volvía sobre el mismo tema diciendo: “la buena voluntad de los EEUU es factor esencial para el bienestar de cualquier administración mexicana y ningún jefe del Ejecutivo es suficientemente fuerte para mantenerse largo tiempo en el poder sin esa disposición. En el momento en que dejemos de reconocer al régimen, se levantará la prohibición del comercio de armas a través de la frontera y la revolución merodeará por todas partes … En 1923 De la Huerta encabezó una revolución que pudeo haber tenido éxito, de no ser por la ayuda prestada por EEUU al presidente … Una vez que los mexicanos sepan que el grupo en el poder no es respaldado por los EEUU y que está en conflicto con los norteamericanos, tal conocimiento será la chispa que encienda la revolución” (Isaac F. Marcosson, The Saturday Evening Post, 16 de abril 1927. En Plutarco Elías Calles y la Prensa Norteamericana, por Gabriela Ibarra y Hernán Gutiérrez. Secretaría de Hacienda, 1982, México).



    En la época de Calles esa circunstancia llevaba precisamente un siglo de venirse repitiendo en la historia mexicana, desde el decorramiento de Iturbide. Por eso Calles atendió la advertencia de Mr. Kellog, Secretario del Departamento de Estado americano, y mejor centró su atención contra la Iglesia Católica Mexicana, independiente del Vaticano, y para el efecto se prestó el sacerdote Joaquín Pérez, secretamente afiliado a la Logia Oaxaqueña Amigos de la Luz. Pese al apoyo de la fuerza pública y dársele la iglesia de Corpus Christi, de la Av. Juárez, el plan fracasó.
    En seguida fueron clausurados en Guadalajara los seminarios, Mayor y Menor, y vrios conventos, a la vez que oficialmente se ayudaba a diversas sectas protestantes, de una de las cuales era Pastor Aaron Sáenz, Secretario de Relaciones, y obispo su hermano Moisés, Subsecretario de Educucación Pública.
    En 1926 Plutarco obtuvo facilidades especiales del Congreso para reformar el Código Penal en materia religiosa y expidió la ley reglamentaria del art. 130 constitucional, tendente a reducir el número de sacerdotes y templos, así como para implantar un registro de sacerdotes autorizados, oficialmente, para ejercer. Y fue seguido de la clausura de colegios católicos, seminarios y monasterios.
    Hubo muchas manifestaciones, protestas, etc. de los católicos y Calles expulsó a 185 sacerdotes y 50 monjas. Al nuevo delegado apostólico, monseñor Carruana, se le aplicó el art. 33 como extranjero pernicioso.


    El 11 de abril 1926 el arzobispo Miguel Curley, de Balimore, primado de EEUU, expidió una Carta Pastoral en que decía: “nuestro gobierno no ha hecho otra cosa, durante los últimos 12 años, que intervenir en los asuntos de México … Calles está ahora en el poder y continúa la persecución contra la Iglesia porque sabe que está de acuerdo con Washington … Nosotros, mediante nuestro gobierno, armamos a los bandidos asalariados de Calles. Nuestra amistad lo alienta en su nefasta empresa de destruir la idea de Dios en el corazón de millares de mexicanos”.




    Pero la denuncia fue silenciada en los EEUU, donde había eminentes periodistas defensores de Calles. La presión anticatólica fue creciendo. Las manifestaciones de protesta eran disueltas con la más dura violencia y hubo varios muertos en diversas ciudades. Los obispos se negaron a acatar el registro oficial y suspendieron los oficios en los templos. En algunos domicilios se celebraban las misas o se daba la comunión, cosa que el régimen consideró delito y ordenó registros de domicilios “sospechosos” con las consiguientes detenciones, maltrato, y vejaciones, particularmente con mujeres.



    Calles había dicho que la Iglesia no tenía más alternativa que someterse o tomara las armas. En varios Estados del país empezaron a formarse grupos de resistencia.
    El general Enrique Estrada, ex Secretario de Guerra y Marina, se hallaba en EEUU y trató de encabezar la lucha armada, junto con otros cuatro generales. Tenía muchos contactos en México y logró, subrepticiamente la compra de 400 rifles y municiones para apodearse deTecate, B.C., e ir vinculando a los grupos de descontentos. Pero el Departamento de Etado EEUU lo tenía vigilado y fue detenido en San Diego cuando se disponía a cruzar la frontera. Pasó algún tiempo en la prisión de Alcatraz. Calles tenía bien cubiertas las espaldas (Historia del FBI de Don Whitehead).



    En septiembre (1926) el gobierno completó la clausura de un total de 192 colegios, seminarios y conventos. El Papa Pío XI declaró que se trataba de una clara persecución “una de las peores sufridas por la cristiandad.



    De los grupos de resistencia fueron surgiendo partidas de guerrilleros en Guanajuato, Jalisco, México, Zacatecas, Durango, Colina, Sonora, Michoacán y Querétano, a los que se denominó CRISTEROS y su lema era: “Viva Cristo Rey”.



    El general callista Cristóbal Rodríguez, que actuó en toda la campaña, refiere que los cristeros carecían de transportes, comunicaciones, de abastecimientos, de cañones y ametralladoras así como de auxilio médico. “Los cerros, las barrancas y el inmenso cielo fueron testigos mudos de su intranquila y azarosa vida; durmiendo a la intemperie, bajo los rigores del frío y del calor, del soly de la lluvia ¡una auténtica vida de perros!” (La Iglesia Católica y la Rebelión Cristera, del general Cristóbal Rodríguez).


    A los soldados gubernamentales, la mayoría católicos, se les engañaba diciendo que combatían a bandoleros que tomaban el nombre de Cristo en vano, mientras que a los cristeros se les enseñaba que los soldados eran esbirros de Calles, dándose la paradoja de que combatían católicos contra católicos.
    Llegaron a operar unos 20.000 guerrilleros de forma regular y otros 10.000 de manera intermitente en 17 Estados. El ejército ya no bastaba para combatir a los cristeros y guarnecer los puntos amenazados por lo que echó mano de miles de ejidatarios, que precisamente por culpa de la Reforma Agraria estaban en manos del Estado.


    Además de los muertos en combate había fusilamientos y asesinatos a diario. Entre los ejecutados no eran infrecuentes estudiantes de 17 años, e incluso hubo ejecuciones de niños, como Francisco Santillán de 14 por el “delito” de auxiliar a su padre (Victoriano Santilán) o de José Sánchez del Río que con 13 años fue ejecutado en el panteón de Sahuayo (Michoacán).

    Los cristeros no disponían de casi nada, el acceso al mercado de armas les estaba vetado aunque disponían de escopetas, pistolas y algunos rifles que capturaban en las emboscadas.






    A ESPALDAS DEL “SOBERANO” PUEBLO NORTEAMERICANO.
    La opinión pública EEUU estaba totalmente desinformada de lo que sucedía en México. Se le ocultaban muchas noticias y se tergivesaban otras, lo más habitual era decir que Calles combatía a bandoleros.
    "Eminentes escritores" como el Dr. Ernest Gruening y Frank Tannenbaum, junto a el periodista Walter Lippman y el agente Roberto Haberman coordinaban la propaganda a favor de Calles.



    José Vasconcelos refiere que fue testigo de que los protestantes del Federal Council of Churchs y los masones de “The Nation” y de la World Peace Ass., deformaban, en diversas publicaciones, lo que sucedía en México. Y la propaganda llegó hasta Europa de la mano del Dr. Goldschmidt, acérrimo partidario de la URRS.



    El escritor británico, Francis McCullagh hizo un recorrido por México y luego escribió un libro: Red México en el que afirmaba que: “uno de los rasgos más inquietantes de la cuestión mexicana no se encuentra en México, sino en los EEUU; es el extraño silencio de la prensa”.


    La explicación es que las agencias iternacionales que nutrían, y nutren, la prensa norteamericana, eran la Associated Press, y la United Press, ambas propiedad de judíos “elegidos” y relacionadas con el Departamento de Estado que quería que la opinión pública de EEUU ignorar la cuestión mexicana. Ha de tenerse presente que la política exterior de EEUU ha sido MONOPOLIO de un grupo ajeno al propio pueblo norteamericano, lo mismo con Wilson que con Reagan o Bush.



    El 29 de abril de 1927, The Saturday Evening Post se mostraba sorprendido de que en México hubiera múltiples rasgos de radicalismo marxista. El Secretario de Gobernación, Adalberto Tejeda, que se había distinguido por sus ideas comunistoides como gobernador de Veracruz, era allegado de Petrowsky, encargado de la delegación soviética. A la embajadora Kollontay se le dio una bienvenida extraordinaria; el Club de amigos de la URSS difundía propaganda: “el Club Sionista” (sin relación con la organización judeo-palestina de igual nombre) es el punto de reunión de los agitadores profesionales, mexicanos y extranjeros”.


    ¿Por qué esa adhesión a una ideología tan alejada al mexicano? … “The Saturday” no lo decía, pero todo eso no podría realizarse nunca contra el deseo del Departamento de Estado de EEUU, podía no ser grato a la opinión pública mexicana, pero eso no le afectaba a Calles.


    Dominar a los cristeros era cada día más costoso y empezó a haber escisiones en los callistas, que Calles trató de ahogar mandando ejecutar a generales com Francisco Serrano; Carlos A. Vidal; Miguel A. Peralta; Daniel Peralta; Arnulfo R. Gómez; y otros.
    Entonces llegaron nuevos auxilios de Washington con el nuevo embajador Dwight Morrow, asociado de la poderosa firma judía “elegida” J.P. Morgan, de New York.



    Asesinado Obregón como presidente reelecto (1928), Portés Gil quedó como presidente provisional, pero era un títere de Calles.
    Morrow traía créditos y acompañaba a Calles en lugares públicos y giras de varios días, todo un espaldarazo del Departamento de Estado de EEUU. Pero en marzo de 1929 estalló una vasta rebelión en varios Estados: Sonora, Chihuahua, Coahuila, Durango, y Veracruz encabezada por los generales Gonzalo Escobar, Francisco Manzo, Fausto Topete, Roberto Cruz, Marcelo Caraveo, Juan Gualberto Amaya, Miguel Alemán (padre), Jesús M. Aguirre, J. Jesús Ferreira, Antonio Ríos Zertuche, Urbalejo y otros más con unos 30.000 hombres bajo su mando.


    El movimiento ganaba rápidamente adeptos pues censuraba el anticatolicismo y empezó a contactar con los cristeros. El régimen estaba en una difícil situación, su jefe en la zona de Jalisco, general Andrés Figueroa, tuvo que pedir refuerzos.
    Pero el régimen de Calles no estaba solo. Y aunque la rebelión escobarista trató de aprovisionarse en EEUU, se le vetó toda transacción y crédito, mientras Morrow ponía a disposición de Calles armas por valor de 25 millones $ y más de 30 aviones (Douglas y Corsair).
    Morrow “sugirió” a Calles que formara un patido aglutinador de la “familia revolucionaria” y así nació el Partido Nacional Revolucionario (PNR) el 4 marzo 1929 y al que debía inscribirse todo miembro del gobierno so pena de quedar proscrito del sistema. El partido era el instrumento de control político.


    La lucha antirreligiosa dejó rasgos inconcebibles como el de Saturnino Osorio, que entró en la catedral de Querétano montado en una mula y ante el altar mayor gritó: “que muera Cristo Rey y viva el general Calles”, tan heróica acción le valió la gobernatura del Estado.

    La crisis se complicó para el régimen con el regreso de José Vasconcelos que lanzó su candidatura a la presidencia levantando una gran llamarada de esperanza y entusiasmo electoral.
    El movimiento armado en el Norte se debilitó y extinguió ante la imposibilidad de pertrecharse y municionarse en los EEUU.
    Oficialmente la candidatura de Vasconcelos sólo obtuvo 110.979 votos y que el candidato de Calles (Pascual Ortiz Rubio) había logrado 1.948.848. Los casconelistas trataron de iniciar un movimiento armado, pero tampoco consiguieron comprar pertrechos, ni créditos ni armas en EEUU. Y muchos de ellos fueron liquidados (como las veintenas asesinadas en Topilejo, cerca del DF) Vasconcelos tuvo que exiliarse nuevamente.


    Respecto al conflicto religioso, a inicios de 1929 se dio en EEUU el caso insólito de que llega a la presidencia Herbert Hoover, que no era masón ni veía bien lo ocurrido en México, además no era simpatizante marxista ni de su expansión mundial.

    El 4 de abril el sacerdote John J. Burke, Sercretario de la Agrupación Católica Nacional Americana, acompñado del embajador Morrow, tuvo una reunión secreta con Calles en San Juan de Ulúa para poner fin a la persecución religiosa y reabrir los templos (Ayer en México, John W. F. Dulles, sobrino de John Foster Dulles, Secretario de Estado con Eisenhower y sobrino de Allen W. Dulles, director de la CIA).


    Inmediatamente el gobierno mexicano hizo “aclaraciones” sobre la ley de cultos de forma que sin derogarla, se podían reabrir los templos y … “aquí no ha pasado nada”. Por su parte el Episcopado reanudó los oficios sin que fuera derogada la ley.

    Terminaba así la lucha cristera, con un balance de 4.797 cristeros muertos en combate, incluyendo 80 sacerdotes. Se entregaron 14.000 rifles y aunque era un armisticio amistoso, y con amnistía incluida, muchos fueron asesinados según las memorias del general Jesús Degollado Gizar, el último jefe de la Guardia Nacional Cristera.


    El presidente provisional, Emilio Portés Gil, bajo cuerda de Calles, se reunió con los masones el 27 de julio de 1929 y les explicó: “yo no podía negar a los católicos de mi país el derecho que tienen de someterse a las leyes … La lucha no se inicia. La lucha es eterna: la lucha se inició hace 20 siglos … En México el Estado y la Masonería en los últimos años han sido la misma cosa; dos entidades que marchan aparejadas, porque los hombres que en los últimos años han estado en el poder, han sabido siempre solidarizarse con los principios revolucionarios de la Masonería” (Revista oficialista “Crisol”, agosto 1929, pg. 116).


    Consolidado el régimen, el ex presidente Calles viajó a EEUU. El general y senador Gonzalo N. Santos que iba en su comitiva, al llegar a Laredo (Texas) refiere que saltó la alarma ante una valla de 600 solados EEUU con fusiles, pues en el condado se había dictado, hacía tiempo, una orden de aprisionamiento contra Calles, como responsable del secuestro y asesinato del general Lucio Blanco (residente en San Antonio), el desconcierto fue breve pues el comandante de la tropa acabó explicando que así se rendían honores militares a la alta jerarquía que le correspondía a Calles.
    Pero Santos señala que Calles no gozaba en ese momento de ningún puesto público y como militar estaba a disposición, por lo que no le correspondía ningún tipo de honores. Pero los “gringos” se adelantaron a proclamarlo “jefe máximo” dos años antes que los mexicanos.


    El 5 de febrero de 1930 D. Pascual Ortiz Rubio tomó posesión como presidente electo. No era exaltado y reconoció el daño que estaba haciendo la Reforma Agraria y la prohibió en las regiones ligadas a explotaciones industriales (algodón, henequén, caña y café), además hizo preparativos para disolver varios templos, con gran disgusto del “ala izquierda radical” del Congreso y del PNR. En una junta en el Palacio Nacional, Calles le reclamó que los católicos “ya se están insolentando” (Memorias, general Juan Andrew Almazán).


    Calles quitaba y ponía ministros, Ortiz Rubio se fue sintiendo a disgusto e inseguro por lo que acabó renunciado. Fue sustituido por el general Abelardo L. Rodríguez, pero inmediatamente sintió el veto de Calles en diversos nombramientos y comentó en el senador Santos que no podía impedirlo porque carecía de la fuerza suficiente. Refirió que Calles lo había citado en su casa de Anzures donde se encontró con Morrow, el respaldo de EEUU a Plutarco era evidente. Y Calles seguía desenvolviéndose como “jefe máximo” y en un discurso (Guadalajara, 20 julio 1934) anunció: “que la Revolución entraba en un período revolucionario psicológico, debemos entrar y apoderarnos de la conciencia de la niñez, de la conciencia de la juventud porque son y deben pertenecer a la Revolución … Es absolutamente necesario sacar al enemigo (Iglesia Católica) de esa trinchera donde está la clerecía, donde están los conservadores; me refiero a la educación, me refiero a la escuela”.


    Consecuentemente se planteó la reforma del art. 3º constitucional para que la enseñanza fuera socialista, es decir, marxista, pues no había otro tipo de socialismo.






    LO MISMO PERO MÁS RÁPIDO.

    Calles estimaba a Lázaro Cárdenas desde que había desertado del villismo y lo hizo sucesivamente gobernador de Michoacán; presidente del PNR; Secretario de Gobernación y Secretario de Guerra para lanzarlo luego a la campaña de “candidato único” por la Presidencia de la República de la que tomó posesión el 1 diciembre de 1934.


    Entre tanto, en EEUU, había ocurrido un cambio de alcance mundial. El presidente Hoover, ajeno a la logia y desafecto a la URSS, fue víctima de una crisis económica que lo liquidó políticamente. Estaban en su contra los “elegidos” magnates Baruch, Warburg, Goldsman, Schiff, Morgan, Rockefeller, y otros.
    Del desastre surgió como presidente Franklin Delano Roosvelt, que militaba en cuatro diversas logias selectas. Roosvelt se rodeó de judíos y personajes simpatizantes con el marxismo como Bernard Baruch, Samuel Rayburn, Adolph H. Sabath, Rosenman, Wise, Untermeyer, Frankfurter, Brandeis, Lehman, La Guardia, Donald Richberg, William Paley, David Sarnoff, Julius Deks Adler, George Backer, Eugene Meyer, Goldwin, Warner y Hise entre otros. Que fueron encaramados a puestos importantes de la administración, finanzas o grandes medios de comunicación. Roosvelt estableció, inmediatamente, relaciones con la URSS.



    El nuevo embajador en México fue Josephus Daniels, que en 1914, siendo Secretario de Marina, había dirigido el bombardeo y ocupación de Veracruz, lo que no fue inconveniente para que le dieran el “beneplácito”. Daniels fue para Cárdenas lo que Morrow para Calles.
    Calles ya estaba amortizado y no resultaba útil para acelerar diversos puntos revolucionarios. Su largo “maximato” lo había hecho más personalista, estaba desilusionado con la Reforma Agraria y quería su fin, y ya no veía con buenos ojos la infiltración comunista habiendo ordenado la ruptura de relaciones con la URSS.


    Cárdenas inicia su mandato dando total apoyo a Lombardo Toledano para que la nueva central obrera (Confedración de Trabajadores Mexicanos) agrupara a la mayoría de sindicatos y trabajadores no sindicalizados (bajo amenaza de cese).
    Hubo una etapa de demagogia delirante y se declararon huelgas por doquier (642 en el primer año de gobierno)
    Basado en esta agitación, Cárdenas le tendió una trampa a Calles para hacerlo aparecer como enemigo del proletariado y lo expulsó de México junto con el líder del CROM, Luis N. Morones. Calles estaba mal informado del nuevo rumbo político internacional por lo que acusó a Cárdenas de “hablar como cualquier conocido comunista”. Al pasar por Brownsville, horas después de ser desterrado declaró: “nosotros repudiamos el comunismo porque lo consideramos inadaptable a nuestro país, porque el pueblo mexicano lo rechaza” (10 abril 1936).
    Y tenía razón, en México no había ni un 0,1% de comunistas. La primera célula comunista se fundó en 1915, pero tras 22 años de beligerancia no había conquistado simpatías prácticamente de nadie. Sin embargo, ya había un poder internacional que apadrinaba la infiltración de dicha doctrina.

    Calles sería expulsado del PNR por traidor y dado de baja del ejército.


    El país se alegró con el destierro de Calles, pensando en un cambio de rumbo, pero pronto vieron que era otra esperanza fallida. Cárdenas seguía la misma política pero más rápido y con más brío.


    Según el general Manuel Pérez Treviño, Cárdenas era simpatizante comunista desde muy joven, aunque lo ocultó durante muchos años. Como presidente se empeñó en crear las bases para que el marxismo fuera peentrando desde las escuelas primarias hasta las universidades, los sindicatos y las agrupaciones campesinas.
    Ante la decepción de su política declaró (en Monterrey): “más daño que los comunistas han hecho a la nación los fanáticos (los católicos)” y fue el primero en sostener la tesis de que la iniciativa privada (organizaciones patronales) no deberían participar en la política que debería ser monopolio de los organismos controlados por el régimen tales como la CTM, la CNC, el PNR, sindicatos de lo que fuera e incluso las agrupaciones comunistas.
    Negaba a la iniciativa privada mexicana una función que sí otorgaba a los grupos vinculados a Moscú.


    Lombardo Toledano gozaba de enorme poder y declaró: “estoy con la Revolución Mundial porque es la causa de la Revolución Mexicana”.
    Cárdenas trajo a los peritos: Fernando Wagner, Demetrio Sokolov, Enrique Guttman y Fernando Komosrsky Brod para “asesorar” a la Secretaría de Educación sobre la enseñanza comunista.

    En las escuelas públicas era obligado cantar La Internacional y Bandera Roja Triunfará, se imprimían folletos para divulgar las ideas de Marx, Lenin y Stalin.

    El texto “Un Grito Proletario” de Darío Marañón ostentaba los emblemas comunistas y masónicos, al tiempo que ridiculizaba a los católicos.

    El Manual Práctico de Educación Irreligiosa, de Germán List Arzubide, decía que de un lado estaba el pueblo bajo la bandera roja y que del otro estaban “los extorsionadores, los perennes hartos, los satisfechos y con ellos Dios, el Papa y la clerecía” (La URSS le otorgó la Medalla Lenin, yel
    Presidente De la Madrid le entregó un premio de periodismo).


    En una circular se recomendaba a los nuevos maestros que saludaran con “salud, camarada” en vez de “adiós” y se prohibía a los militares que entraran uniformados en prostíbulos e iglesias equiparando ambos lugares como infamantes.

    Se efectuaban “sábados rojos” en Bellas Artes, en uno de los cuales Manlio Fabio Altamirano dijo que “necesitamos que la juventud no tenga mitos, santos, dioses, ni religiones”.



    The New Age, órgano masónico norteamericano, elogió a Cárdenas (cómo solo elogian a uno de los suyos) porque la educación socialista, decía, “es un esfuerzo para formar ciudadanos ilustrados”.

    La agitación anticatólica cobró nuevo impulso, no se permitía ejercer a los sacerdotes en Chiapas, Colima, Guerrero, Tabasco, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán, y Zacatecas.

    En Tabasco se “socializaron” los cementerios para suprimir cruces y ángeles. Más de 30 templos de este Estado fueron demolidos, incluso la Catedral de Villahermosa.

    Un himno decía: “¡Qué alegría que no hay Dios!” Ciento de jóvenes fueron asesinados por oponerse a estas corrientes oficiales (Tomás Garrido Canabal, Salvador Abascal, 1987).



    Cárdenas también prohibió a los miembros del gobierno asistir a misa, y lo justificaba así en una antoación de su mano: “la asistencia a actos religiosos de todo funcionario público desorienta al pueblo proletario, que ha visto en el clero el tradicional enemigo de su liberación” (Auntes, Memorias de Lázaro Cárdenas, Tomo II).



    Tan sólo en su primer año de gobierno Cárdenas confiscó 298 edificios de templos, orfanatos, conventos, hospitales y asilos católicos. Tanta provocación e ignominia provocó un nuevo brote de rebeldes cristeros en varios Estados, con las consabidas matanzas.



    Cuando se filtraron a EEUU algunos de los sucesos que ocurrían en México, el embajador Daniels declaró a Los Ángeles Times que: “propiamente no había vioencia ni comunismo en México, simplemente el pueblo quiere lograr la educación de sus hijos y asegurar la propiedad de la tierra” (14 febrero 1936). Durante la guerra en España Cárdenas envió 20.000 fusiles, y 20 millones de cartuchos para los comunistas.
    Y aunque hablaba mucho de libertad creo el monopolio oficial de la PIPSA para controlar el papel de periódico.


    En el campo creó éjidos individuales y colectivos en 20 millones de hectáreas, más del doble de todo lo que se había hecho en las últimas dos décadas anteriores desquiciando nuevamente la producción por lo que fue necesario importar víveres. La zona henequenera de Yucatán quedó totalmente arruinada. Los antiguos peones que en una hacienda ganaban de 12 a 15 pesos semanales, vieron reducido sus jornales a tres pesos, como súbditos del Banco de Crédito Ejidal, y cuando estallaron brotes de protesta, Cárdenas ordenó que el ejército los reprimiera.

    Inclusó prohibió que los pequeños propietarios pagaran salarios más altos que los del ejido, pretextando que eso provocaba “comparaciones perjudiciales”.



    En cuanto al petróleo, Cárdenas contó con la anuencia de Roosvelt para aplicar la ley que Calles había intentado en 1926; hizo valer que el subsuelo pertenece a la nación (lo que ya habían declarado las Leyes de Indias españolas) y decretó la EXPROPIACIÓN de las compañías petroleras con el acuerdo, más bien sugerencia, de Roosvelt. Porque México ya tenía asignada la etapa revolucionaria estatalizadora y los principales afectados eran ingleses y holandeses, y sobre todo porque el trust del “elegido” Rockefeller podría fijar el precio del petróleo y México sería quien tendría que lidiar con las demandas sindicales y la baja productividad (Memorias del general Juan A. Almazán. La Flama. José Vasconcelos).



    En sus memorias Cárdenas anotó el 5 de febrero de 1939 que había recibido un mensaje cifrado de Washington, comunicándole que: “Presidente Roosvelt reitera sus simpatías Presidente Cárdenas” Y agregó el comentario de que la crisis por la expropiación “pasó ya” (Apuntes. Memorias de Lázaro Cárdenas).


    El general Saturnino Cedillo se sublevó y se fue a la sierra de San Luis, soñando con encabezar un movimiento armado para llegar a la presidencia. Creía que la expropiación petrolera era una coyuntura favorable y comentó con el senador Santos, quien fue a disudirlo: “los americanos, queramos o no, tendrán que ver que Cárdenas es un peligro comunista y para que nos hacemos guajes, le van a quitar los gringos todo el apoyo y él solo se va a caer y a osotros nos encontrarán con la bandera en la mano defendiendo la causa nacional”.

    Naturalmente desconocía las fuerzas ocultas que operaban hacía tanto tiempo desde las sombras y pudo comprobar como su agente el ingeniero J. De Jesús Urquizo no lograr comprar ni un fusil en EEUU. Cedillo vagó por las sierras donde enfermó y finalmente fue abatido por las fuerzas que lo buscaban aunque una de sus hermanas afirmaba que había sido un simple asesinato.



    La industria petrolera empezó a llenarse de favoritos y perder productividad, la frase oficial de Cárdenas: “hemos logrado para México la independencia económica” suena a algo peor que un sarcasmo.
    Con Cárdenas el peso se devaluó (de 3,60 a 5,99 pesos/$), incurrió en sobregiro, aumentó la deuda externa y creó una gran desconfinaza.
    Heredó un país que empezaba a ser autosuficiente para su consumo de alimentos y lo entregó con un caos agrícola que hacía necesario importar maíz, trigo, fríjol, y grasas, especialmente de EEUU.
    La inflación se disparó bajo su mandato.
    La acción anticatólica la fue paralizando a partir de 1938. Roosvelt quería evitar agitaciones de ese tipo para concentrar esfuerzos continentales cara a la IIGM en la que el objetivo principal era salvar a la URSS. Pero la lucha antirreligiosa se continuó de muchos otros formas:

    1.- materialismo creciente en los libros de texto.
    2.- mayor actividad de misioneros protestantes.
    3.- fomento e impulso de democracia-cristiana, progresismo, teología (marxista) de la liberación, (ver hilo Teología (marxista) Liberación), etc.



    Con Cárdenas también se dieron los primeros pasos en el capítulo económico de la Revolución Mundial:
    a.- se expidió una ley de Nacionalizaciones.
    b.- se puso en marcha la Nacional Financiera.
    c.- se aumentó el depósito que los bancos privados debían depositar en el banco central. El régimen empezaba a desviar el dinero del erario y de los particulares para absorver empresas privadas, es decir, la estatalización que años más tarde cundiría para hacer más poderoso el régimen a costa de la economía del mexicano.




    Evidentemente Cárdenas no era el cerebro de estas maniobras político-financieras, de clara manufactura marxista. Como decía, años antes, el periodista americano Isaac Marusson: “no hay que pensar en ningún momento que los gobernantes mexicanos sean por sí mismos los autores de una política extremista, sino que todos han tenido asesoramiento de socialistas extranjeros”.








    6ª Parte : CONTRA UN DERROTERO AJENO.

    Aunque todos sus antecesores (desde 1911) cedieron a presiones exteriores si bien presentaron mayor o menor resistencia, Cárdenas les sirvió sin reservas lo que la valió que el embajador Daniels lo equiparara con Juárez.


    NINGÚN MOVIMIENTO ARMADO, POR SÍ SOLO, ES UNA REVOLUCIÓN. PARA TENER TAL NOMBRE PRECISA SERVIR A LA CAUSA DE LA REVOLUCIÓN MUNDIAL COMO INSTRUMENTO DEL MARXISMO Y CUYA META ÚLTIMA ES DAR EL PODER Y LAS RIQUEZAS A LA “ÉLITE (judía) DE LOS ELEGIDOS”.



    Con esto presente es claro que Madero no era un revolucionario. Inició sí, un movimiento armado, democratizador y cuando se apartó del plan oculto que le habían marcado fue derrocado. Así, atendiendo al significado ideológico del término revolucionario: Echeverría y López Portillo son auténticos revolucionarios, pero no los son Madero, Villa, Caranza, Huerta, etc.


    Carranza hizo concesiones en los primeros años de lucha, probablemente para obtener apoyo y armas, pero cuando empezó a anularlas Wilson le hizo perder la presidencia y la vida.
    Obregón, era un caudillo pero no revolucionario, tató de afianzarse en el poder sin comprometerse, pero acabó cediendo ante las presiones del Departamento de Estado de EEUU y dio curso a una administración de tipo revolucionario por fases.
    Calles continuó ese camino a partir de 1924, y en materia antirreligiosa era un revolucionario nato, pero al cabo de 8 años de poder quiso detener la Reforma Agraria y la penetración marxista y perdió el maximato.


    Hasta entonces, durante casi 20 años hubo frecuentes levantamientos porque el curso del “nuevo orden” apadrinado desde el exterior no eran bien conocidos por los políticos en el poder, ni por quienes aspiraban al mismo.
    Dicho “nuevo orden” (prescrito por Woodrow Wilson) se terminó de encarrilar con Cárdenas, que estaba entusiásticamente al servicio de la Revolución Mundial en lo antirreligioso, lo agrario y lo económico.


    Es evidente que los mexicanos percibieron claramente que la política cardenista era un DERROTERO AJENO y la repudiaron con fuerte oposición, en una variada gama de matices y sectores.
    En el inicio del régimen cardenista surgieron los “camisas doradas” o anticomunistas, del general Nicolás Rodríguez, que arrastró a muchos partidarios. Un día fueron tiroteados, se defendieron, hubo muertos y heridos y en base a esto Cárdenas desterró al general y a varios de sus compañeros prohibiendo su agrupación.


    A mitad del sexenio surgió el Sinarquismo (con orden, contra la anarquía) que llegó a tener 300.000 miembros, especiamente campesinos y se dotó de organización paramilitar. Sus grandes concentraciones mostraban disciplina en sus marchas de “centurias” y “brigadas”. Usaban brazaletes y cantaban himnos y corridos. Su principal organizador, Salvador Abascal, definía el movimiento como “milicia del espíritu”, con un hondo sentido nacionalista y religioso, es decir, altamente anticomunista.
    La UNS (Unión Nacional Sinarquista) fue hostilizada de numerosas formas y tuvo más de 20 muertos. La embajada americana enviaba informes muy adversos a la UNS con una hostilidad que no se empleaba con la violencia del movimiento comunista de Lombardo Toledano (Comunistas de la Oficina de Inteligencia Naval Americana, 15 de octubre 1941, reproducido de Mis Recuerdos, de Salvador Abascal).


    Al final del sexenio, el general Manuel Pérez Treviño (que había sido presidente del PNR y del PRM) encabezó un fuerte núcleo político tratando de formar un Partido Revolucionario Anticomunista (PRAC).
    El general Joaquín Amaro, ex Secretario de Guerra y Marina lanzó un duro manifiesto diciendo: “debemos extirpar de raíz las tendencias y actos comunistas … característicos del actual régimen … y restablecer la confianza” (7 marzo 1939), pero fue presionado; se le advirtió que le habían descubierto un depósito de armas (real o no) y que sería detenido y procesado. Por lo que se abstuvo de lanzar su candidatura presidencial.


    En la campaña de sucesión presidencial se presentaron el general Manuel Ávila Camacho como candidato oficial y el general Andrew Almazán como opositor.
    Cárdenas empeñó solemnemente su palabra de que respetaría el voto. El día de las elecciones numerosas casillas se convirtieron en trampas mortales; hubo “brigadas armadas de choque”, robo de urnas, tiroteos, muertos, y se proclamó que había ganado Ávila. La realidad inocultable es que había triunfado Almazán, al menos en el DF. El almazanismo era esencialmente anticardenismo y anticomunista.
    Uno de los jefes de la campaña de Ávila, el líder del Senado, Gonzalo Santos, dice que al terminar la votación, Ávila estaba muy deprimido, con lágrimas en los ojos, y que ambos estuvieron de acuerdo sobre el evidente triunfo almazanista en la capital. Santos lo animó diciéndole: “esos votos para Almazán, puede estar seguor que fueron dirigidos contra Cárdenas y también contra la Revolución”.


    Varios almazanistas, incluyendo militares y políticos, proyectaron un levantamiento. Ingenuamente contaban con que el presidente Roosvelt, que presumía de demócrata, vería con simpatía una lucha democrática en México. Almazán tuvo en su rancho de McAllen (Texas) un núcleo de futuros rebeldes, pero estaba siendo vigilado muy estrechamente por el FBI, especialmente por el agente Mr. Johns, que le advirtió que no podía contar con suministros, apoyos ni armas de EEUU. Y algunos de los allegados a Almazán fueron liquidados con la “ley de fugas” como el general Andrés Zarzosa, excomandante del 31º batallón de Monterrey.


    De EEUU vino una comisión de “legisladores” a dar el “visto bueno” encabezada por el diputado y banquero Richard Kleberg, su secretario Lyndon B. Hohnson luego presidente EEUU, y el senador Harry S. Truman que también alcanzaría la Casa Blanca (e iniciado en la Masonería 36 años antes de llegar a la Presidencia, fue Gran Maestro en el Templo masónico de St. Louis, Missouri. En el siglo XX todos los presidentes EEUU han sido masones, excepto, que se sepa, los presidentes Coolidge, Hoover, Kennedy, Nixon y Reagan).
    A la toma de posesión vino otra delegación, encabezada por el vicepresidente Henry Wallace, procomunista, y el archimillonario Cornelius Vandebilt como enviado especial de Roosvelt (la élite estaba presente).


    Ya había comenzado la guerra en Europa y Ávila Camacho implantó el servicio militar obligatorio, con vistas a enviar a dicha guerra al menos a 50.000 soldados, con ese propósito llamó al servicio activo al general Roberto Cruz, pero afortunadamente el giro de la guerra ya no hizo necesaria dicha aportación que quedó reducida al envío de petróleo, minerales y el escuadrón 201 (Roberto Cruz en la Revolución Mexicana).


    Consecuencia del apaño electoral el mexicano se sintió burlado, perdió la confianza en las promesas oficiales y nació el abstencionismo que ha llegado a ser mayoritario derrotando a todos los partidos juntos. Muchos censuran que millones de mexicanos no acudan a las urnas, pero hay hondas raíces en las amargas experiencias que siguen refrendándose en el presente.
    La identidad nacional no principia y termina en una generación, se va rezumando a través del tiempo. Su realidad más íntima es una sutil síntesis de todas las trayectorias históricas. No es cabal un análisis aislado de un momento transitorio de su vida.


    LOS MEXICANOS DE 1924 A 1940 LUCHARON, CON FRENCUENCIA SANGRIENTAMENTE, CONTRA LA MARXISTIZACIÓN DEL RÉGIMEN, Y VOLVERÁ A HACERLO CUANDO SE DE LA COYUNTURA ADECUADA. AQUELLAS GENERACIONES CUMPLIERON CON SU DEBER Y DEJARON EN HERENCIA LA PERCEPCIÓN DE QUE NO ES POSIBLE CAMBIAR A UN RÉGIMEN APOYADO POR LA ALTA FINANZA, LA REVOLUCIÓN, EL MARXISMO Y LA ALTA POLÍTICA DE NEW YORK Y WASHINGTON.


    Mientras subsista esa situación, lo único viable es tratar de que frene su carrera haciéndole patente que ese no es el camino de México.








    UN CAMINO QUE NO ES MEXICANO.

    Según la región, época y circunstancias el movimiento revolucionario internacional (“el nuevo orden”) acelera o desacelera, hace una pausa o tranquiliza con retrocesos parciales y transitorios.
    Durante el sexenio de Ávila Camacho todas las fuerzas de ese movimiento, con su caudillo Franklin D. Roosvelt a la cabeza, se hallaban empeñadas en salvar a la URSS de Alemania.
    En el siguiente sexenio, el licenciado Miguel Alemán, también pudo desembolverse pacíficamente porque las fuerzas internacionales aún estaban centradas en someter a los países de Europa y Asia al dominio comunista.
    En el sexenio de Ruiz Cortines la misión fue proteger a los guerrilleros comunistas de Castro para que se entrenaran, armaran y zarparan hacia Cuba para derrocar al corrupto Batista como dispuso el Departamento de Estado de EEUU.
    Luego, con López Mateos se impulsó la fase revolucionaria de restringir la iniciativa privada y aumentar el poder del régimen mediante la estatización. Se estatalizaron los cines, plantas eléctricas, etc. se compromotieron fondos del erario para que el gobierno se hiciera empresario sin beneficio, más bien al contrario, para el país.
    En el turno de Díaz Ordaz que no era afecto a acelerar el proceso revolucionario, incluso se resistió, se le montaron motines (1968) que le advirtieron que debía dejar paso a una “nueva era de progreso”.


    Así, a partir de 1970 se aceleró el proceso estatizador consumiendo mares de recursos económicos mexicanos, colosales préstamos exteriores, con el resultado de que el régimen se ha hecho con más del 75% de los recursos económicos del país. Se ha fortalecido a costa de hundir el nivel económico del pueblo mexicano, consiguiendo uno de los principales fines marxistas.


    En el barullo de la crisis y con la nacionalización de la Banca (1982) se dio el aldabonazo de reformar (a espaldas del pueblo) los artículos constitucionales: 25, 26, 27 y 28 para completar el monopolio estatal sobre las áreas económicas.


    El art. 25, casi idéntico al 16 de la constitción castrista, concede al régimen un PODER ABSOLUTO sobre “producción, distribución y consumo de bienes y servicios”.
    El 26 y 27 completan el anterior y dejan en manos oficiales la decisión de “imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público”, interés público que dicta el propio régimen.
    El 28 establece, paradójicamente, que “no se constituirán monopolios” excepto los gubernamentales.


    Respecto a las leyes se basan en convertir el país en un estado marxista. Todas las libertades están emplazadas a graduales restricciones tras haber nacionalizado desde cines a plantas eléctricas, desde las tierras ejidales hasta las conciencias infantiles y de la juventud.


    Ese es el plan internacional, canalizado a través de logias selectas. El que haya logias de tercera categoría, con insignificante relieve, ha dado pie a la falsa creencia de que la masonería carece de importancia. Los que dicen esto desconocen que los Altos Mandos Masónicos además de secretos no se interesan en “infanterías” de masa, de las que raramente se promueve a alguien a un rango significativo.


    La “dirección económica” no se limita a regir la economía, se trata de apoderarse de ella y manejarla como algo propio (del grupo gubernamental) con METAS POLÍTICAS NO ECONÓMICAS, por eso no importa cuando se derrochan monumentales recursos.
    Por eso se da la paradoja de que el Plan Marshall (30.000 millones $ de la época) sirivó de base para la reconstrucción de industrias, carreteras, ferrocarriles, presas, aeródromos, ciudades, etc. de la Europa desvastada por la IIGM. Pero el régimen revolucionario mexicano ha dilapidado 87.000 millones $ en los últimos 17 años de nacionalizaciones, y en vez de resurgir el país, se ha arruinado la producción, los servicios públicos, y el poder adquisitivo del pueblo como jamás se había imaginado nadie.
    Un ejemplo de la inflación espeluznante sufrida es:
    kilo de carne 1968: 18 --> febrero 1987: 3.500

    litro aceite 8 -->,980

    kilo azúcar 1,6 --> 230

    kilo pan 0,1 --> 26

    kilo tortillas 0,3 --> 130

    litro gasolina 0,8 --> 155

    auto wolkswagen 26.000 --> 5.600.000

    vuelo México-Monterrey 930 --> 112.500



    La mala administración se hizo sentir en todas las facetas: tala de bosques, erosión del campo, sequía de lagos y ríos, contaminación ambiental, emigración de “ilegales”, sobrepoblación de ciudades con la miseria de campesinos que huyen del campo, etc.
    Y la realidad se trata de maquillar con palabras y frases como: “la luz es nuestra”, “el petróleo es nuestro”, “las líneas aéreas son nuestras”, “los bancos son nuestros”, … casi todo es nuestro pero la amarga realidad es que ni siquiera el camino que seguimos es nuestro.






    NO ES OBRA DEL PUEBLO.

    Todo lo ocurrido no es obra del libre albedrío de los mexicanos. El endeudamiento de 110.000 millones $ no fue obra suya. Ni intervino en su gestión ni se apropió de ese montante. Todo se ha planeado y ejecutado en las altas esferas, en forma secreta y sin consulta pública, incluso sin informar de nada al pueblo.



    No puede decirse que el mexicano haya querido llegar como naúfrago al precario presente, se le ha ido empujando a parajes que repudia, sufriendo a lo largo de su historia a veces con rebeldía activa en ocasiones sin enterarse, en ocasiones con dolorosa resignación por no poder hacer otra cosa.



    Diagnosticar bien el mal es el primer paso para curarlo. El rumbo seguido y no deseado, cautivos de decisiones ajenas, es menester conocerlo para ubicarse correctamente, orientarse y tener esperanza pues la mayor parte del mal que padecemos no alienta en nuestra esencia.


    La destrucción del Imperio Mexicano en 1823 fue decidida y alentada desde el extranjero, al igual que la lucha contra lo hispano, así como las guerras “federalistas” y “centralistas” que nos debilitaron hasta que no pudimos evitar la amputación territorial, al igual que la costosa Reforma, así como la penetración materialista del darwinismo y positivismo, así cmo los destrozos morales y económicos de la lucha de 1910, así como las crisis actuales. Nada de todo esto tuvo ni tiene inspiración mexicana.


    Ha dejado de ser un secreto que la Revolución fue promovida y apoyada desde el extranjero, subvencionada, financiada con armas aunque realizada de buena fe por algunos mexicanos más la ignorancia del resto.

    En 1959 Vasconcelos reconoció “Madero nos engañó a todos … no vimos, no quisimos admitir, que si los EEUU no hubiesen estado cansados del porfirismo, la Revolución no habría empezado. Actualmente habita dentro de nuestro territorio (referido a 1929) más agitanción e inquietud” (La Flama de José Vasconcelos).




    De sus dos promesas iniciales, la Revolución no ha cumplido ninguna. Ni el “sufragio efectivo” que ha quedado sin efecto, ni el de la “no reelección” pues el sistema se autoreelige sin cesar, y tiende a perpetuarse.


    La influencia negativa revolucionaria es tan devastadora que rige el presente pero también se va extendiendo hacia el futuro de las nuevas generaciones, confiscándoles, de antemano las posibilidades de adquirir casa, autos, y cualquier bien o servicio.
    Todo eso no es lo que querían ni quieren los mexicanos. No está conforme con ello pero carece de fuerza y medios organizados para impedirlo. Es una sociedad cautiva en los apartados más importantes y decisivos de su nación.


    Es injusto achacar los males del país a la “indiferencia” o “indolencia” del mexicano. En gran parte sabe y/o siente que carece de los medios y organización para modificar el curso impuesto por una administración poderosa, en armas y medios económicos y de otro tipo, que además está apoyada por un poder internacional aún mayor.













    Última edición por donjaime; 27/11/2015 a las 12:14
    ReynoDeGranada dio el Víctor.

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