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Tema: La Semana Trágica de Barcelona (1909); relación de templos arrasados

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    La Semana Trágica de Barcelona (1909); relación de templos arrasados

    (por Eduardo Comín Colomer, 1953)

    I LA FEDERACIÓN OBRERA REGIONAL ESPAÑOLA
    II LOS SUCESOS DE MELILLA
    III PREPARACION DE LA REVUELTA
    IV LA SOLIDARIDAD OBRERA
    V PRECEDENTES REVOLUCIONARIOS
    VI POSICIÓN DE DIVERSOS POLÍTICOS
    VII MEDIDAS GUBERNATIVAS
    VIII LA REVOLUCIÓN EN MARCHA
    IX RELACIÓN DE EDIFICIOS RELIGIOSOS DESTRUIDOS
    X PUNTUALIZACIONES
    XI LIQUIDACIÓN DE LOS SUCESOS
    XII BIBLIOGRAFÍA
    XIII (Relacionado) http://hispanismo.org/biografias/22775-francisco-ferrer-y-guardia-al-servicio-de-la-francmasoneria.html

    Posiblemente, del episodio conocido bajo el rótulo de “Semana Trágica” de Barcelona es del que más se ha escrito de entre cuantos acaeceres registra la historia político-social española del primer cuarto del Siglo XX.

    I LA FEDERACIÓN OBRERA REGIONAL ESPAÑOLA

    Instalada en Londres la Asociación Internacional de Trabajadores (A.I.T.) y colocado Carlos Marx a la cabeza de la entidad, acaso en premio a su aportación como autor de los Estatutos y el Manifiesto inaugural, no tardaron en apreciarse en el seno de aquella organización varias corrientes ideológicas, constituyendo la de mayor potencia, frente a la representada por el marxismo, la de Miguel Bakunin, a quien respaldaba la Alianza de la Democracia Socialista, instalada en el Jura bernés, mezcla de entidad obrera y logia masónica, por ser ésta la filiación más acentuada del dirigente y de sus principales mandos.

    Creada oficialmente la A.I.T., durante la Exposición Internacional de Londres, verificada en 1862, ninguna representación española acudió al acto constitucional, así como tampoco al primer congreso (3 de septiembre de 1866). Sin embargo, al verificado al siguiente año, que tuvo Lausana por escenario, fue enviada una adhesión por la Liga Social-republicana de Barcelona, entidad ésta que no era otra que la Legión Ibérica, actuante en la capital de Cataluña bajo la inspiración directa de Pi y Margall, republicano federal y Gran Primo de los Carbonarios, o, lo que es igual, primer jefe de esta asociación secreta y revolucionaria, que en nuestra Patria tuvo entronque directo con la Francmasonería. En 1868, la Asociación Internacional de Trabajadores tuvo representante español: el barcelonés Antonio Marsall Anglora, que ocultó su verdadera personalidad bajo el nombre de “Sarro Magallán”.

    Triunfante la revolución de septiembre (1868), que produjo el destronamiento de Isabel II, Bakunin dirigió su vista a España, suponiendo que la turbia situación política determinada por el derrumbamiento de la Monarquía produciría clima favorable, más que a la A.I.T., a sus personales designios de la Alianza que dirigía, netamente anarquista y con el respaldo de la llamada Fraternidad Internacional, asociación compuesta por lo más destacado del francmasonismo europeo.

    Así, pues, Bakunin envió a Madrid dos delegados –José Fanelli y Carlos Cafiero eran sus nombres-, que inmediatamente comenzaron su labor de captación, siendo hecho registrable el de que sus primeros contactos en sentido orgánico los llevaron a cabo en cierta logia masónica que por entonces funcionaba en la calle del Caballero de Gracia.

    Constituido el primer grupo, se dio vida a la Federación Obrera Regional Española, de tal forma conceptuada porque a los fines internacionalistas cada país era una simple región, dentro del conjunto mundial.

    Entre los fundadores y como vocal del Comité, figuraba Anselmo Lorenzo Asperilla, tipógrafo de oficio, que al correr de los años, y como testamentario político de Francisco Ferrer y Guardia, fundaría la Confederación Nacional del Trabajo (C.N.T.).

    La extraordinaria proximidad de los órganos supremos del Poder y la decisión revolucionaria de los “internacionalistas” hizo que la federación no tuviera en la capital de España la asistencia y el ímpetu que el cumplimiento de las consignas requería, y como por otra parte Fanelli y Cafiero se desplazaron también a Barcelona, logrando mejor ambiente, Anselmo Lorenzo optó por el traslado, convencido de que allí encontraría clima adecuado a los fines del anarquismo.

    Desde luego, en Barcelona, las entidades obreras gozaban de una organización bastante perfecta. Ya en 1855 se había registrado allí la primera huelga general española, y también las sociedades de oficio contaban con sus cajas de resistencia, cuyos fondos, aplicados, en principio, a cubrir los riesgos de los afiliados, terminaron por subvenir las necesidades de los en huelga, permitiéndoles la continuación de los conflictos que planteaban.

    La escisión de la A.I.T. en el Congreso de La Haya, de 1872 (mes de septiembre), casi puede decirse que favoreció a los ácratas españoles, que contaban ya con seguros reductos en Cataluña y Zaragoza, mientras que en Madrid, Pablo Lafargue, hijo político de Carlos Marx y delegado suyo, había conseguido base adecuada para la formación de entidades socialistas.

    Proclamada la primera República, cabe afirmar que el ambiente político continuó orientado en favor de los aliancistas, pues las jornadas Cantonales, de tremendo sentido federal y anarcoide, les procuró entrenamiento y dirigentes. El caso de Fermín Salvochea, ya procesado cuando los sucesos producidos en Jerez de la Frontera, es sobradamente significativo.

    La circunstancia de producirse una etapa declandestinidad dio lugar a que comenzara a barajarse una nueva “leyenda negra” española: la de la cuestión social.

    * * *

    Los anarquistas, que ya el 18 de julio de 1872 habían atentado contra Amadeo I, ensayaron el mismo procedimiento con Don Alfonso XII, por obra de Oliva Moncasi, primero, y de Otero González, después, en 25 de octubre de 1878 y 30 de diciembre de 1879, respectivamente. Consagrada la táctica de la “propaganda por el hecho”, a partir de 1882, el magnicidio quedó elevado a la categoría de principio de la lucha social, sin perjuicio de numerosas violencias de otro tipo.

    El hecho de que se aplicara la ley a cada uno de los referidos casos dio pábulo a la que se denominó “leyenda negra de Montjuich”, ya que en esta fortaleza eran recluidos los responsables de tan execrables acciones.

    Y así llegamos a 1902, en que, por decisión del anarquismo barcelonés, se produce la primera huelga general, que abarca a toda España. Empezó por el ramo metalúrgico y duró desde el 17 de febrero al 24 del mismo mes, cuando el primer conflicto llevaba nueve semanas en marcha.

    Las consecuencias de esta huelga produjeron dos fenómenos dentro del anarquismo. Por una parte figuraban los partidarios de someterse a una disciplina orgánica, aunque bajo signo libertario, al estilo de la practicada por los socialistas, en funciones ya como partido y entidad sindical desde 1888. Pero pesaban también muchísimo los que despreciaban cualquier forma de organización y admitían únicamente la convivencia de grupos, considerando a las juntas directivas como simples aparatos registradores de la voluntad de los demás.

    Este fenómeno explica, asimismo, que siendo la idea ácrata la primera que prendió en el revolucionarismo obrero, no se contó por parte de éstos con una entidad de carácter nacional hasta 1911, en cuyo año fue creada la C.N.T. Uno de los que más lucharon por la primera solución citada era Anselmo Lorenzo. Por eso, recogiendo las experiencias, el cuidado fundamental de los dirigentes consistió en crear, reorganizar más bien, la Federación Local de Barcelona, con el título de Solidaridad Obrera, que no tiene vigencia hasta el sábado 3 de agosto de 1907, en que, por virtud de una reunión, efectuada en el domicilio social de la Asociación de la Dependencia Mercantil, aparece la entidad que sería órgano matriz de la Confederación Nacional del Trabajo cuatro años más tarde, pero que hasta tal momento acapararía las fuerzas revolucionarias anarcosindicalistas.

    Entre los puntos aprobados como fundamentales de la entidad figuraban:
    1.º La enseñanza racionalista de los niños.
    2.º La organización de los trabajadores en ramos de producción, en agrupaciones locales, en federaciones nacionales y en la Confederación Nacional del Trabajo.

    El primero de ellos tendría viabilidad con la creación, por Francisco Ferrer, de la Escuela Moderna; y el segundo, por la ya citada C.N.T. Pero como ya tenemos presentados a la Solidaridad Obrera y a Francisco Ferrer Guardia, bueno será que pasemos a estudiar la conmoción, que tuvo sus comienzos el día 26 de julio de 1909.

    II LOS SUCESOS DE MELILLA

    En las filas del izquierdismo español, comprendiendo dentro de ellas desde los republicanos a los anarquistas y comunistas, la llamada “cuestión de Marruecos” tuvo siempre una triste vigencia. Infinidad de campañas abandonistas han sido motivos y “slogans” de grupos y banderías.

    En la sesión de Cortes del 27 de noviembre de 1907, don Antonio Maura dijo: Nosotros no variaremos la naturaleza que manda que miremos la parte septentrional del continente africano como una condición inexcusable de nuestra independencia y de nuestra integridad nacional: desde el Muluya hasta más allá de Tánger, jamás consentirá España que una nación que no sea Marruecos ponga el pie, cueste lo que cueste. Y ésa no es una cuestión de expansión, ni una cuestión de desenvolvimiento social y económico; eso es derecho a la vida, derecho a la integridad de su autonomía soberana que tiene la nación española y que han reconocido todas las naciones, y que tiene hoy base jurídica perfectamente sólida, aceptada y reconocida, cumplida y respetada por todo el mundo.

    Porque, efectivamente, por obra de convenios internacionales, correspondía a España ejercer una acción protectora sobre el septentrión africano; y aún hemos de lamentar en nuestros días que la rapacidad de otros países nos privara de la zona de Tánger, el “Gibraltar marroquí”.

    Las insurrección de Melilla de 1909 quisieron políticos sectarios achacarla a los pactos firmados en 1904 y 1906. A ninguno de tales convenios puede adjudicarse el derecho de empresas nacionales o extranjeras dedicadas a explotaciones mineras (Los Tratados de 1904 y 1906 estipulaban las zonas de influencia española, sin autorizaciones ni prohibiciones respecto de explotaciones del territorio).
    No obstante, existía un especial interés en que no se produjera ninguna clase de investigaciones o explotaciones, y el centro del asunto radicaba fundamentalmente en París, donde los banqueros colonistas, celosos guardadores de sus intereses, estaban dispuestos a evitar cualquier determinación para la puesta en marcha de negocios en la zona española.

    Y, de otro lado, tampoco conviene desconocer las intenciones del masonismo internacional para con España y Portugal. Era deseo de que en estos dos Estados cayeran los regímenes monárquicos que los regían, estableciendo dos etapas, la primera de las cuales había de corresponder a España. Fracasados los proyectos aquí, Portugal no tuvo la misma suerte, pues en 1910 no solamente hubo derrumbamiento del trono, sino que el propio rey murió asesinado.

    * * *

    Verificadas diferentes instalaciones para las explotaciones de las minas del Rif, trabajadores españoles comenzaron el tendido de la línea férrea que habría de facilitar la labor. El día 9 de julio (1909), un grupo de moros sorprendió a los obreros, haciendo en ellos una carnicería.

    Era gobernador militar de Melilla el general Marina que,al tener noticia de los sucesos dispuso la partida de fuerzas, a cuyo frente se colocó, para realizar la consiguiente operación de castigo, que en los primeros momentos permitió la conquista de algunos puestos avanzados.

    Sin embargo, la cosa tenía mayor profundidad, por cuanto los combates se hicieron cada vez más enconados, al punto de necesitarse refuerzos para evitar el derrumbamiento de la Comandancia de Melilla. El Gobierno transmitió las órdenes oportunas y fueron formados batallones expedicionarios. De Barcelona salieron algunos regimientos; mas a las pocas horas de embarcar en el ‘Ciudad de Canarias’ tropas del batallón de reservistas, comenzaron los sucesos.


    III PREPARACION DE LA REVUELTA

    Desatada una formidable campaña contra la guerra de Marruecos, Barcelona se colocó rápidamente a la cabeza de ella, por la intensidad que desde los primeros instantes adquirió. Contribuía poderosamente a ello la entidad Solidaridad Obrera, cuyos afiliados, sometidos enteramente a la dirección del anarcomasonismo, cumplían ciegamente las consignas transmitidas desde el exterior, sin descontar la influencia del catalanismo, que en el problema africano vivía completamente independiente y ajeno a los intereses del resto de España.

    Portavoces de izquierdistas y separatistas eran, respectivamente, “El Progreso” y “El Poble Catalá”, que verdaderamente tenían bloqueados a los trabajadores, publicando de continuo incitaciones a la rebeldía, además de propagar un antimilitarismo que alcanzaba ya límites inconcebibles. Era “El Progreso” órgano de Alejandro Lerroux, y el 18 de julio (1909) proclamaba que los intereses de España en Marruecos se reducían a poner a cubierto a Melilla de todo intento de los moros, dándole una amplia zona de resguardo. Pero también añadía: “La única riqueza efectiva, real, no proveniente de diversidad de factores que la produzcan, son las minas ya en explotación por el trust que negocia con el Tesoro Público, y cuya alma es el marqués de Comillas.”

    Asimismo no desperdiciaba ocasión para atacar a la religión, y criticó groseramente que algunas damas repartieran entre los soldados preparados para embarcar medallas y escapularios.

    El número correspondiente al día 25 de julio fue, sencillamente, sangriento. Comentaba un suelto cierto artículo inserto en 'El Ejército Español, de Madrid, y apostillaba:
    "Si en toda España, como cabe felizmente esperar, se produce un movimiento franco de rebeldía a esta guerra, nosotros no recularemos. Donde estábamos, estamos; donde estamos, estaremos".

    En la misma plana donde tales comentarios se contenían, figuraba la siguiente siniestra convocatoria:

    "¡REMEMBER!

    Hoy hace setenta y cuatro años que no se celebraba ninguna corrida de toros en el antiguo circo, porque en 1835, como reza la copla, fueron asaltados y quemados los conventos, que ya en aquella época menudeaban en la ciudad, y la cercaban como fuerte muralla del despotismo religioso.
    Aquellos tiempos de virilidad los recuerda la copla popular en esta forma:
    El día de Sant Jaume
    del any 35,
    hi va haver gran gresca
    dintre del torin.
    Van a sortir set toros,
    tots van ser dolents.
    ¡Aixó va ser la causa
    De cremar els convents!

    No quisieron soportar por más tiempo nuestros abuelos la dominación frailuna, y la rompieron, reduciendo a pavesas los edificios símbolo de la opresión. Hoy los tiempos han cambiado, prostituyéndose, por efecto de la cobardía ambiente, las palabras tolerancia, cultura, sensatez…

    Desde aquella época un vago temor dominó a empresarios y autoridades, y en tal día como hoy no se celebraban corridas en el circo antiguo. La tradición vuelve, pero ¡ay!, que el gran cartel de la corrida de esta tarde no tendrá un epílogo de liberación."

    “El Poble Catalá” realizaba, igualmente, una concienzuda campaña en pro de la revolución, pero empleando recursos menos groseros. En el número del 22 de julio anunciaba la insurrección diciendo que el pueblo “cuando se le cierran los caminos legales para hacer triunfar su voluntad, tiene todavía un medio de imponerla”.

    Pero analizando concretamente la incitación inserta en “El Progreso”, podemos darnos cuenta de que el móvil revolucionario no iba directamente dirigido contra la guerra de Marruecos (que nada tenía que ver con la matanza de frailes e incendio de conventos de 1835 ni con la reproducción del objetivo que tan claramente se señalaba a las masas extremistas).


    IV LA SOLIDARIDAD OBRERA

    Eran aquellos momentos de extraordinario esplendor para la Solidaridad Obrera. De 49.645 militantes anarquistas que se calculaba existían en España, el 26,5 porciento, es decir, 13.181, pertenecían a la organización barcelonesa, lo que indica a las claras el auge del acratismo, eficazmente incrementado por la emigración a la industriosa población catalana de numerosos obreros procedentes de Aragón y Murcia, sobre todo, y por la estancia de refugiados de todos los países europeos, que encontraban en la antigua capital del Principado catalán el lugar ideal para pasar inadvertidos y el campo mejor abonado para toda clase de violencias.

    Por su parte, tenía también existencia legal la Federación Catalana del Partido Socialista, que en el teatro Alegría de Tarrasa, celebró un mitin, del que fueron figuras principales Antonio Fabra Rivas, por los socialistas, y el libertario Mariano Castellote. Como primer paso de la acción revolucionaria se aprobó una moción contra la labor del Gobierno español en Marruecos, contra la distribución de medallas y escapularios y contra el envío a África de soldados, atacando directamente la acción civilizadora en el Protectorado.

    Fabra Rivas, que dirigía el periódico “La Internacional”, afecto a su partido, propuso el día 23 de julio la verificación de un congreso nacional de las sociedades obreras, en el que se acordase la huelga general en toda España. Los socialistas aceptaron la propuesta de promover el conflicto, y fijaron el 2 de agosto como fecha para empezarlo, pero la notoria rivalidad de anarquistas y socialistas fue explotada por secretas cámaras, e hizo que los primeros se anticiparan.

    Eran supremos dirigentes de Solidaridad Obrera José Rodríguez Romero y Miguel Vicente Moreno. El primero había figurado como reorganizador de la entidad y era íntimo amigo de Ferrer Guardia. En cuanto al segundo, nos bastará aclarar que a ratos aparecía como director de una escuela racionalista de Sans, directamente ligada a Ferrer.

    Ambos elementos figuraron en el comité de huelga, que completaron Fabra Rivas, delegado socialista, y Francisco Miranda, por parte de los grupos libertarios.

    (continúa...)
    Última edición por ALACRAN; 07/07/2016 a las 21:11
    raolbo dio el Víctor.
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)



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    Re: La Semana Trágica de Barcelona (1909); relación de templos arrasados

    ... V PRECEDENTES REVOLUCIONARIOS

    Hasta entonces –y por mucho tiempo después- Barcelona iba a la cabeza en cuanto a acciones revolucionarias. Las más importantes fueron:

    1890.-Huelga general. Paralización total de la vida ciudadana. Construcción de barricadas y choques con la fuerza pública. Explosión de una bomba en “El Fomento del Trabajo Nacional”. Huelga en Manresa y bombas en las calles de Caspe, Blasco de Garay y Pasaje de la Merced.

    1891.-Colisión entre manifestantes y la fuerza pública, con motivo de la llegada de Salmerón. Cartuchos de dinamita ante el Gobierno civil y el convento de los jesuitas de la calle de Ausías March. Detención de los portadores de once bombas y explosión y hallazgo de seis más el mismo día, junto a otras seis poco después. Bomba en la fábrica de Salvá.

    1892.-Numerosas huelgas y choques callejeros. Bombas en la plaza Real y mercado de San José, en la calle de Jaime Giralt y en Marqués del Duero. Asalto por los huelguistas del domicilio del abogado señor Mascaró.

    1893.-Tumultos estudiantiles. Choques con la fuerza pública. Bomba en la calle Baja de San Pedro. Muerte del anarquista Momo y descubrimiento de su laboratorio para fabricación de explosivos. Petardo en la iglesia de San Justo. Atentado de Pallás contra Martínez Campos. Hallazgo de una bomba en el palacio de Bellas Artes y otras en Gracia y Monjuich. Atentado del teatro Liceo. Bombas en el Círculo Liberal y en Villanueva y Geltrú. Descubrimiento de bombas y de un taller dedicado a su fabricación.

    1894.-Atentado contra el gobernador civil, señor Larroca.

    1895.-Sucesión de motines estudiantiles, con pedreas al palacio del Obispo, en la Universidad y en las calles.

    1896.-Bomba contra la procesión de Santa María del Mar, en la calle de Cambios Nuevos.

    1897.-Atentado de Ramón Semplau contra el teniente de la Guardia civil Portas. Manifestaciones catalanistas contra el gobierno por haber prohibido la publicación de “La Renaixensa”. Hallazgo de dos bombas Orsini y otra de mecha.

    1898.-Campañas contra los supuestos tormentos de Montjuich. Colisiones en las calles. Absolución de Sempáu. Mítines revisionistas del proceso de Montjuich, produciéndose tumultos. Manifestaciones antiespañolas en presencia de la escuadra francesa. Pedrea contra la casa del alcalde.

    1900.-Agitación revisionista de Montjuich por parte de los radicales. Asesinato del fusionista señor García Victory, con absolución del asesino, que es ovacionado en la calle. Coacciones el 1 de mayo. Manifestaciones agresivas contra el ministro de la Gobernación, señor Dato. Pedreas contra tranvías y fuerza pública.

    1901.-Mítines anticlericales, salpicados de desórdenes. Huelga casi general. Pedreas a “La Publicitat”, a los faroles, a los tranvías y a los guardias. Cargas de caballería en los juegos florales. Elecciones municipales con muertos y heridos. Cierre de la Universidad.

    1902.-Huelga general durante siete días, con un balance que arroja diecisiete muertos y numerosos heridos. Tumultos a la llegada a Barcelona de don José Canalejas. Varios intentos de huelgas. Frecuentes revueltas y desordenes estudiantiles.

    1903.-Nueva tentativa de huelga general. Huelgas parciales de bastante consideración. Hallazgo de un cartucho de dinamita. Manifestación en honor de Blasco Ibáñez. Explosión de un petardo en la línea del ferrocarril de Sarriá. Bomba en casa del jefe de policía, señor Tressols.

    1904.-Atentado contra don Antonio Maura. Bombas en la redacción de “Las Noticias”, en el colegio de jesuitas, en la Gran Vía Diagonal, en el Palacio de Justicia, Orfelinato de San José, almacenes “El Siglo”, en calle de Fernando y Rambla de las Flores, además de numerosos petardos en el Ensanche.

    1905.-Grave tumulto a la salida de un mitin anarquista en el Palacio de Bellas Artes. Petardo junto a la antigua estación de Mataró. Bomba en la Rambla de las Flores. Descubrimiento en el Coll de un depósito de bombas. Atentado contra el cardenal Casañas.

    1906.-Hallazgo en el Llano de la Boquería de una tremenda máquina infernal. Otros hallazgos de bombas y botellas explosivas; y bombas y petardos en la Rambla de las Flores.

    1907 a 1909.-Bombas y petardos en la Rambla de las Flores, calles Hospital, SanPablo, Peu de la Creu, Call, Carders, San Ramón, Boquería, Marqués del Duero, Cortes, Salón de San Juan. Tiroteo a los católicos a la salida de un acto. Lo mismo a los carlistas y catalanistas. Manifestación en honor de Ferrer a su regreso de Madrid. Huelga general en San Feliú de Codinas y otras huelgas parciales.

    Esta era, en grandes rasgos, la preparación revolucionaria.

    Por eso, Ossorio y Gallardo, gobernador civil dimitido al iniciarse los sucesos, escribió: “En Barcelona, la revolución no se prepara, por la sencilla razón de que está preparada siempre. Asoma a la calle todos los días. Si no hay ambiente para su desarrollo, retrocede; si hay ambiente, cuaja. Hacía mucho tiempo que la revolución no disponía de aire respirable. Encontró el de la protesta contra la campaña del Rif y respiró a sus anchas.


    VI POSICIÓN DE DIVERSOS POLÍTICOS

    Mientras a la ‘Soli’ y sus militantes podía considerársela en permanente tensión revolucionaria y dispuesta a aprovechar la más mínima coyuntura para producir el estampido, existían en Barcelona entidades políticas con destacadas figuras en el ámbito nacional, a las que, lógicamente, había que considerar al margen de los acontecimientos.

    Sin embargo, hubo sorpresas, como, por ejemplo, la del señor Roig y Bergadá, monárquico y ex diputado de Canalejas, que en una interviú concedida a ‘La Tribuna’ (21 de julio), terminaba sus manifestaciones diciendo:
    “… El Gobierno carga toda la responsabilidad sobre la Corona, porque hace responsable al Poder ejecutivo de la catástrofe que puede venir, porque creo que la guerra de Marruecos la parará el pueblo yendo a la revolución”.


    Asimismo, un grupo de parlamentarios catalanes, afectos a la ‘Solidaridad Catalana’, dirigió un telegrama al presidente del Consejo de Ministros, don Antonio Maura, solicitando inmediata reunión de Cortes. Firmaban Vallés y Ribot, Carner, Abadal, Corominas, Calvet, Rodés, Hurtado, Marial, Moles, Torras Sampol, Llari, Caballé, Salvatella, Miró, Maciá, Cruells, Odón de Buen, Bertrand Serra, Ventosa, Sebastián Torres, Rius, Jover, Farguell, Girona y Raventós.
    La estupefacción general provino de que Abadal, Maciá, Bertrand, Ventosa, Torres, Rius, Farguell, Girona y Raventós eran derechistas significadísimos y no se comprendía realmente su aportación al intento de crear una situación difícil al Gobierno.


    Hubo, claro, los que no causaron sorpresa, como Emiliano Iglesias, lugarteniente de Lerroux en Barcelona, que en el mitin celebrado en la Casa del Pueblo el día 15 hizo constar: “No queremos la guerra y contra ella debe levantarse el pueblo en masa”.

    En otros lugares de la provincia, como Tarrasa, Igualada, Mataró y Sabadell, la agitación de la capital era secundada con el mayor entusiasmo, demostrándose plenamente que la campaña contra la guerra era un simple pretexto para interesar a sectores de masas. Y catalanistas y lerruxistas, habitualmente en las mismas relaciones que el perro y el gato, no tardaron en limar sus diferencias para lanzarse a la preparación de la revuelta.


    VII MEDIDAS GUBERNATIVAS

    Ya hemos dejado constancia de que el gobernador civil de Barcelona era Ángel Ossorio y Gallardo, político que a principios de la segunda República se declaró “monárquico sin rey”, y al que el marxismo, en la que fue zona roja, premió los servicios que le había prestado nombrándole embajador en Ginebra, París y Buenos Aires. En aquel tiempo pertenecía al maurismo, en el que no tardó en“chaquetear”.

    El día 22 dictó instrucciones especiales para el servicio de vigilancia, y en las primeras horas de la tarde el ministro de la Gobernación, don Juan de la Cierva y Peñafiel, le dirigió un telefonema indicador de que el Gobierno conocía a fondo la conjura. Su texto lo explicará por nosotros: “Vigile V. S. mucho a los republicanos y anarquistas y observe sus movimientos y viajes al extranjero. Temo que en el extranjero estén laborando con motivo sucesos Melilla, y hay que cuidar mucho de ello”.

    Pese a lo extraordinariamente explícito de este comunicado, Ossorio se limitó a adoptar las precauciones que normalmente se tomaban en caso de huelgas generales. Y resistiéndose a creer en la fuerza de lo tramado, cuando la junta de autoridades acordó por mayoría la declaración del estado de guerra, sintióse ofendido y dimitió.

    * * *

    El lunes 26 de julio (1909) empezaron los sucesos. Mantuvo el mismo Ossorio que lo iniciado era una huelga de carácter social y protestatario, y que “la revolución no estaba preparada, sino que surgió espontáneamente”, para lo que él se consideraba “perfectamente prevenido”.
    Como se deduce, el oportuno aviso del ministro le tuvo sin cuidado en todo momento, ya que de haber sido lo contrario, hay que suponer que hubiera calado bastante más hondo.

    Desde la noche del domingo 25, el domicilio social de Solidaridad Obrera fue visitadísimo de sus elementos más significados. Entre lo más importante de lo allí fraguado figuran las presiones a tranviarios y carreteros para que secundaran el paro acordado en otras ramas profesionales. Terminó la reunión a las tres de la madrugada, en cuyo momento los agitadores abandonaban la entidad. Pero como Ossorio consideraba que no se podía “denunciar y encarcelar a las gentes por el delito de discutir”, merced a tan peregrino concepto de la preparación de un movimiento revolucionario, el cerebro de la insurrección quedó en amplia libertad para actuar.

    El hecho de que el paro en las industrias no fuera absoluto, lejos de considerarlo como motivo de desunión, hay que valorarlo como estrategia. La fuerza pública se concentraba en los puntos donde los obreros no habían entrado al trabajo, pero dejaba libres a los que en apariencia se negaban a secundar el paro. En suma, una simple maniobra de “diversión”. La prueba es que en Sabadell sí hubo huelga general, impidiendo los revolucionarios la marcha de los trenes. De ahí que los conventos empezaran a arder veinticuatro horas más tarde, o sea, cuando se comprobó que la idea revolucionaria había cuajado.

    Un informe de los sucesos publicado por “El Socialista”, de Madrid (17 de noviembre) concretaba:
    Sindicalistas, socialistas y libertarios, esto es, todas las fuerzas obreras militantes barcelonesas, estaban conformes en que aquél (se refiere al movimiento) adquiriese matiz republicano, siempre que alguna de las personalidades aludidas quisiera aprovechar las circunstancias para la implantación de sus ideales.

    El Gobierno dispuso la declaración del estado de guerra en Sabadell y Barcelona, pero la orden no sentó bien a Ossorio, que aun participando al ministro que el paro se generalizaba por momentos, manifestó criterio contrario a lo que se le indicaba, aunque hubo de hacerlo.

    Era capitán general don Luis de Santiago Manescáu, quien, en unión del general jefe del Estado Mayor, señor Rodríguez y Rodríguez Escalera, acudió al despacho del gobernador civil, reuniéndose con el auditor de Guerra, señor Pastor; el presidente interino de la Audiencia, don Elpidio Abril, el teniente fiscal señor Valdés, con el jefe superior de Policía, señor Díaz Guijarro, y el coronel de la Guardia Civil señor Ibáñez, más el propio Ossorio. De allí salió el acuerdo de declarar el estado de sitio.

    Y para mayor abundamiento de que las violencias formaban parte de la huelga, relataremos el hecho ocurrido el día 26, por la tarde, cuando no se había hecho otro que declarar el paro.

    A la vista de un grupo numeroso de individuos que ejercían coacciones a la entrada de la calle Mayor de Gracia, la patrulla de la Guardia Civil hizo una descarga. Los huelguistas huyeron a la plaza de Jesús, y como la caballería iba a darles alcance, el párroco de la iglesia de Santa María de Jesús, humanitario y humilde, les abrió las puertas del templo, diciéndoles: ¡Entrad, hermanos!, cosa que los perseguidores hicieron,volviendo a la vía pública inmediatamente de conocer que la fuerza se había retirado. Uno de los refugiados dijo al sacerdote: “Hemos de acordarnos de quien nos ha hecho bien”. Y, efectivamente, todos los conventos e iglesias circundantes sufrieron, a partir del siguiente día, la ira de los pirómanos, excepto el templo de Santa María de Jesús.

    VIII LA REVOLUCIÓN EN MARCHA

    Desde las primeras horas de la mañana del martes 27, los rebeldes comenzaron a preparar la resistencia, removiendo los adoquines para construir barricadas y explorando las terrazas de las casas a fin de instalarse en ellas para mejor combatir a la fuerza pública. Un cronista de sucesos escribió:
    "El movimiento sedicioso corrióse cual reguero de pólvora por todos los ámbitos de la ciudad. Levantáronse barricadas en todas las calles de los barrios populosos utilizando los adoquines del empedrado y las tapas de hierro de los albañales. Los faroles del alumbrado público fueron arrancados y los incendios de templos y conventos se simultanearon en todos los distritos de la capital. En los barrios de San Pedro, San Agustín y Puerta Nueva, poco propensos en otras ocasiones a la sedición, las barricadas levantadas fueron muchas, algunas de gran elevación.

    Se asaltaron las armerías y atacaron con preferencia las Delegaciones de Policía. Las mujeres tuvieron parte tan activa, que el senador republicano don José Sol y Ortega les dedicó un artículo en el periódico madrileño ‘El País’.
    "Las mujeres –decía- han sido las más bizarras, las que más denuedo han demostrado. Sacaban a los hombres de sus casas y les obligaban a pelear."

    La noche del 27 de julio no tuvo otro alumbrado que el proporcionado por el resplandor de los incendios, pues las fábricas de gas y una de las dos de electricidad existentes pararon.

    Y también, aquella misma noche, los habitantes de las casas de la montaña vieron perfectamente, igual que en las siguientes, que en Montjuich y algunos puntos de la ciudad aparecían luces semejantes a señales, algo parecido al sistema de hogueras empleado por los rifeños para reclutar gentes de las cabilas.

    * * *

    El día 28 Barcelona quedó totalmente incomunicada, ya que los ferrocarriles habían sido cortados, y lo mismo, en partes diversas, el telégrafo y el teléfono. Incluso durante algunas horas estuvo interrumpido el cable submarino.

    La actuación del Ejército hubo de ser más intensa, publicándose un bando de mayor rigurosidad que el declaratorio del estado de guerra. La acción de los revolucionarios también fue de extraordinaria fuerza; barricadas, azoteas, esquinas, todo se empleó para el ataque. Incrementado su armamento por el asalto al cuartel de Veteranos de la Libertad, que incendiaron seguidamente, y por el producto del saqueo de armerías, la acción violenta cobró excepcional intensidad, manteniendo combates en distintos puntos de la capital. La artillería hizo su aparición en el Paralelo, llegándose a hacer diez disparos de cañón. También prosiguió, sistemáticamente, el incendio de iglesias y conventos.

    Hasta el jueves 29 el problema de la represión no tuvo enfoque exacto. Desde por la mañana de dicho día, fuerzas militares contrarrestaron el hostigamiento de los rebeldes desde las azoteas, tomando posiciones en otras. La fuerza de los choques tuvo su escenario en las afueras de la capital. En Pueblo Nuevo mantuvieron tales características, que a fuerza de cañonazos se barrió la calle mayor del Taulat, repitiéndose el caso en el Clot y, mediada la tarde, en el Paralelo. Prácticamente quedó dominada la rebelión, aunque el viernes 30 todavía se produjeron colisiones. La Guardia Civil asumió la tarea de eliminar los ‘pacos’ que desde las azoteas acostumbraban a obrar sobre seguro.

    Publicado el 31 un bando ordenando la apertura de los comercios y aconsejando la vuelta a la normalidad, la única consecuencia seria de la jornada consistió en la intervención de la Guardia Civil contra los grupos dedicados a saquear las ruinas de un convento en la calle de Roger de Flor.

    El balance total de víctimas creemos no ha sido posible fijarlo. Por las fuerzas uniformadas resultaron muertos un oficial y cinco soldados, y heridos cuatro oficiales y sesenta y un soldados, de los que veintiuno lo fueron gravemente; cuarenta y uno contusos, tres de bala y los restantes de piedra. A los rebeldes se les calcularon cien muertos y trescientos noventa heridos; al menos, de éstos se tuvo noticia; pero hay que suponer que muchos rehuyeron la asistencia facultativa para eludir también las posibles responsabilidades.

    Por parte de la Policía gubernativa resultó muerto el agente del cuerpo de Vigilancia don Santos Juanes de Elera, de la delegación de Pueblo Nuevo; otro funcionario –don Rafael Molina-, que estuvo batiéndose en las barricadas, enloqueció; don Manuel Cordero, afecto a la Delegación del Norte, desapareció sin dejar rastro, y al también agente señor Barrojo hubo necesidad de amputarle una pierna. Don Melchor Acción salió con las piernas atravesadas por un balazo. A los citados hay que añadir seis agentes más, heridos de menor consideración. Y en el Cuerpo de Seguridad hubo veinticuatro bajas, repartidas así: un muerto, cinco heridos graves y dieciocho contusos.

    (continúa...)
    Última edición por ALACRAN; 07/07/2016 a las 15:02
    raolbo dio el Víctor.
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)



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    Re: La Semana Trágica de Barcelona (1909); relación de templos arrasados

    .... IX EDIFICIOS RELIGIOSOS DESTRUIDOS

    Sin entrar en particularizaciones, ofrecemos seguidamente una relación de las iglesias y conventos devastados por los revolucionarios durante la “Semana Trágica”. Aun cuando algunos de ellos fueron atacados varias veces hasta conseguir su destrucción total, los incluimos cronológicamente en el día en que sufrieron el primer asalto de las hordas.

    DÍA 27

    1. Parroquia de San Pablo.-Templo muy antiguo.
    2. Parroquia de Santa María del Mar.-Atacada tres veces los días 27 y 28.
    3. Parroquia de Santa Madrona.-Lo que no ardió de ella fue destruido a golpes de hacha.
    4. Parroquia de San Cucufate.-Fundada en 1023, reedificada en 1287 y restaurada en 1626.
    5. Parroquia de Santa María del Taulat.-Fracasado el primer intento de destruirla, los revolucionarios insistieron, destrozando todo. El párroco buscó refugio en el sótano, donde le arrojaron objetos inflamados hasta conseguir que el sacerdote pereciera entre las llamas.
    6. Parroquia de San Juan Bautista de Gracia.-Arrasado totalmente su interior, sufriendo el edificio graves daños.
    7. Parroquia del Clot.-Ardió, y su párroco salvó la vida milagrosamente.
    8. Parroquia y convento de los Ángeles.-El convento era de clausura. Los daños fueron exteriores.
    9. Iglesia de Pekín.-En la barriada de este nombre, habitada por pescadores, se construyó la iglesia, por aportaciones piadosas, además de un centro católico donde recibían instrucción gratuita los chicos de la zona, y había en construcción un hospital. Los habitantes de la barriada intentaron salvar todo, pero ante la amenaza de incendiar sus cabañas, hubieron de permitir las violencias.
    10. Iglesia de los Agonizantes.-Quedó destruida totalmente.
    11. Iglesia residencia de San Felipe Neri.-Arrasada, logrando los religiosos ponerse a salvo por una puerta excusada, recibiendo una descarga de los revolucionarios.
    12. Iglesia-residencia de Padres Franciscanos.-No quedaron más que las paredes. El superior recibió un balazo, a consecuencia del cual murió al siguiente día.
    13. Iglesia y convento de Nuestra Señora de la Ayuda.-Recibía culto el templo desde el siglo XIV. Ardió la imagen de dicha época.
    14. Capilla de Marcus.-Pequeño templo de 1164, incendiado y robado.
    15. Iglesia del Sagrado Corazón de María y colegio de San Miguel.-Destruidos ambos.
    16. Escuelas Pías de San Antón.-Recibían enseñanza gratuita muchísimos niños, y la de pago era de cuota muy módica. Destruido, junto con un magnífico material pedagógico. La presencia del capitán general permitió la puesta en salvo de los religiosos.
    17. Convento de las Adoratrices.-Dedicado a la enseñanza. Daños exteriores.
    18. Colegio de Nuestra Señora del Carmen, de los hermanos de la Doctrina Cristiana.-Educaban a doscientos niños. Ardió todo.
    19. Hermanas Labradoras de la Sagrada Familia.-Educaba muchachas, favoreciendo a las pobres. Quedaron las paredes maestras.
    20. Madres Escolapias de San Martín.-Educaba gratuitamente a ciento cincuenta niñas. Aunque recomendaron algunos que no se causara daño, el incendio se consumó, dedicándose los revolucionarios a buscar a las monjas por casas particulares donde las suponían refugiadas.
    21. Convento de Religiosas Franciscanas.-Daban enseñanza a ciento cincuenta niñas por el día, cien por la noche y doscientas cincuenta los domingos. Todo quedó destrozado.
    22. Padres del Inmaculado Corazón de María.-Además de ser centro de preparación de misioneros, educaban trescientos niños. Fue pasto de las llamas y gravemente heridos los padres Vergés y Ferrant. Los sediciosos cometieron infinitas profanaciones.
    23. Convento de Damas Negras.-Religiosas del Niño Jesús. La presencia de la fuerza pública no pudo evitar el saqueo de algunas dependencias.
    24. Convento de Padres Mínimos.-Destruido todo, incluso su valiosísima biblioteca, salvada en las jornadas de 1835.
    25. Convento de Madres Capuchinas.-Era de clausura. Después del saqueo, una religiosa que había tratado de ocultar objetos varios de la rapacidad de la chusma, fue escarnecida.
    26. Convento de las Magdalenas.-De clausura. No solamente se consumó la total devastación, sino que se profanó el cementerio. Una celda destinada a una demente fue calificada por la horda de “cámara de los martirios”.
    27. Convento de las Arrepentidas.-Total destrucción de la capilla. Las monjas hubieron de salvarse pasando entre las llamas.
    28. Convento de las Jerónimas.-Una vez asaltado, las sepulturas fueron violadas y varios cadáveres paseados y escarnecidos por el barrio.
    29. Casa noviciado de Hermanos Maristas de San Andrés.-Procuraba manutención y educación a gran número de muchachos. Uno de los religiosos fue tiroteado y herido. Por ser casa matriz de la Orden, el valor de lo destruido no alcanza a cálculos.
    30. Convento de Padres misioneros de San Vicente de Paúl.-Al incendio se acumuló el saqueo. Sacaron una de las imágenes que no había ardido y la pasearon por las calles.
    31. Residencia de los Jesuitas.-La presencia de la Guardia Civil impidió el asalto.
    32. Convento de las Hermanas Teresas.-Eran seis, y se dedicaban a la enseñanza. No quedó nada en pie.
    33. Convento de las Carmelitas Descalzas.-Asistían a enfermos y educaban niñas. Destrozados la iglesia y el convento.
    34. Asilo de las Paulas.-Acogía, educaba, alimentaba y cuidaba a los niños de los obreros mientras los padres estaban en las fábricas. Quedaron las paredes.
    35. Asilo de la Sagrada Familia.-Mantenía a ochenta niñas pobres y enseñaba a unas cuatrocientas. Uno de los pirómanos dijo que había de incendiarse el edificio “porque está en la lista y ha de arder”.
    36. Convento de Siervas de María.-Asistían a enfermos. Destruido.
    37. Patronato obrero de San José.-De los Hermanos Maristas, con los fines benéficos que indica el título. El hermano Lycarion, que cayó al suelo al huir, tropezó con uno de los incendiarios, que aseguró le salvaría; pero lo presentó a las turbas, ordenando el asesinato, que se consumó a tiros.
    38. Colegio de Damas Catequistas.-Daba enseñanza religiosa los días festivos. Incendiado.


    DÍA 28

    39. Parroquia de San Francisco.-Los que pretendían incendiarla huyeron al hacérseles varios disparos desde una casa inmediata.
    40. Parroquia de Santa Madrona (antigua).-Ardió el templo, y de la casa parroquial quedaron las paredes.
    41. Convento de Esclavos del Sagrado Corazón.-Para enseñanza de niños. Destruido.
    42. Colegio de Loreto.-Ardió durante tres días. Había enseñanza gratuita y de pago, auxiliando además a setenta familias menesterosas.
    43. Colegio de los Padres Salesianos.-Daba clases nocturnas, gratuitas, para obreros, teniendo un coro y una banda de música que actuaba en beneficio de los pobres. Incendiado.
    44. Colegio de las Hermanas de María Auxiliadora.-Con alumnas internas y externas, clases nocturnas y dominicales. Al saber los incendiarios que una hermosa imagen de la Virgen había sido salvada, registraron las casas colindantes hasta dar con ella, arrastrándola luego por las calles.
    45. Colegio de Concepcionistas.-La destrucción y saqueo se prolongó dos días.
    46. Convento de Beatas Dominicas.-Dedicadas a la enseñanza. A la destrucción siguió la violación de sepulturas y profanación de cadáveres.
    47. Colegio del Niño Jesús.-Daban enseñanza. La devastación alcanzó hasta a los árboles de la huerta.
    48. Colegio de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.-De enseñanza. Gravemente dañado.
    49. Convento de monjas Franciscanas.-Como el anterior.
    50. Convento de religiosasFranciscanas de N. S. de Jerusalén.-De clausura. Se salvó del incendio dos veces por la llegada de la fuerza pública.
    51. Convento de los Carmelitas.-Las turbas actuaron tres días, robando y quemando a su antojo. También profanaron sepulturas.
    52. Convento de Valldoncellas.-De monjas del Císter. Fundado en 1237. Con grandes riquezas artísticas. Destruido todo y perseguidas las religiosas.
    53. Convento de Montesión.-Salvado por la fuerza pública.
    54. Seminario Conciliar.-Incendiada la iglesia y devastadas sus dependencias. En la fuga al presentarse la fuerza pública, dejaron los rebeldes un paquete de cohetes que utilizaban como señales.
    55. Residencia de los Hermanos Maristas.-Incendiado y saqueado. Se conocía a los religiosos por “los Padres franceses”.
    56. Hermanas Francesas de la Asunción.-Asistían gratuitamente a enfermos pobres, prohibiéndolas su Regla acudir a casas donde hubiera algún bienestar. Incendiado.
    57. Orfelinato de San José.-A cargo de hermanas de la Sagrada Familia. Pese a sus fines, le prendieron fuego. En una pared escribieron los revolucionarios: ¡Abajo los Camilos! ¡Viva Lerroux!
    58. Centro Católico de Santa Madrona.-Ardió cuanto en él había.
    59. Centro Católico de San Pedro Claver.-Atendía a más de quinientas familias de obreros. Daba enseñanza gratuita y sostenía una cooperativa de consumo. Saqueado e incendiado, incluso su biblioteca, verdaderamente notable.
    60. Chalet-refugio de los Hermanos Agustinos.-Era lugar de recreo de los niños que los hermanos educaban en Hostafranchs. Incendiado.


    DÍA 29

    61. Parroquia de San Andrés de Palomar.-Además de muchas alhajas, tenía el Cristo de talla aludido en la canción Els Segadors y un museo. Destruido.
    62. Convento de Padres de la Sagrada Familia.-Con su biblioteca de más de seis mil volúmenes, fue pasto de las llamas.

    DÍA 30

    63. Parroquia de San Juan de Horta.-Del siglo XVI. Ardió cuanto contenía. Al volver los revoltosos el 1 de agosto, la tropa rechazó a tiros a los asaltantes, que les habían atacado previamente, hiriendo al oficial que mandaba. Por los revolucionarios hubo un muerto y dos heridos.
    64. Colegio de San José de Terciarias Dominicas.-Quedo casi destruido por las llamas.
    65. Escuelas Obreras de Jesús María.-Educaba gratuitamente a niñas pobres concurriendo ciento cincuenta por el día y seiscientas de noche. Se intentó quemarlo el día 30, y el 31 lo fue totalmente.

    * * *

    Fuera de Barcelona, la rebelión alcanzó a Sabadell, Manresa, Tarrasa, Badalona, San Feliú de Llobregat, Villafranca del Panadés, Villanueva y Geltrú, Igualada, Mataró, San Adrián del Besós, Anglés, Palamós, San Feliú de Guixols, Calonge, Granollers, Cassá de la Selva y San Vicente de Castellet, sin perjuicio de que repercutiera en menor intensidad en casi toda Cataluña.

    En dichas poblaciones hubo declaración de huelga general y choques graves con la fuerza. En Sabadell fue necesaria la presencia de una columna, al mando del general Bonet, pues la compañía enviada en el primer momento, al concentrarse en el cuartel de la Guardia Civil, fue cercada, logrando salir del apuro por la noche, haciéndose fuertes en la estación. Manresa vio el incendio de tres conventos y murió asesinado un somatenista. En Badalona se intentó quemar un convento; y los insurgentes de Mataró constituyeron una junta revolucionaria que ordenó al párroco el cierre de la iglesia porque en su establecimiento no se expendían artículos de primera necesidad. No lograron su empeño de quemar dos conventos. A la pacificación de esta localidad contribuyó el paseo por la costa del cañonero 'Temerario'.

    Anglés registró el incendio del cuartel de la Guardia Civil, y en San Adrián ardieron los objetos del culto en la plaza. Los colegios de la Doctrina Cristiana de San Feliú de Guixols y Palamós desaparecieron pasto del fuego, y en este último punto las turbas arrastraron a dos religiosos. Los rebeldes de Calonge, luego de asaltar el convento de la misma orden, pasearon desnudos por las calles a los dos hermanos más jóvenes.

    Constituida la junta revolucionaria en Granollers, que ordenó el incendio de la iglesia y el convento de Paúles Menores, para cualquier cosa proporcionaba salvoconductos autorizados con el sello de la sociedad de peluqueros. En Cassá de la Selva, como no tenían violencias que realizar, se dedicaron a talar los árboles de la carretera. Y en San Vicente de Castellet dieron fuego a un tren de mercancías.

    Por la forma en que se llevaron a cabo las violencias, resulta indiscutible la existencia de un madurado plan revolucionario, por más que Ossorio y Gallardo lo negara.


    X PUNTUALIZACIONES

    Personajes relevantes del izquierdismo, estilo Fabra Rivas, y algún que otro destacado elemento del derechismo, como el diputado señor Puig y Cadafalch, trataron de aclarar los sucesos de la “Semana Trágica” utilizando para ello los periódicos que les eran afines. Fabra Rivas, con el seudónimo de “Magín Vidal Rivas”, escribió en ‘L´Humanité’ de París, una seriede artículos (agosto 1909), confesando la actividad de los revolucionarios contra los defensores del orden, sin perjuicio de atacar a algunas Congregaciones religiosas.

    Y en cuanto al señor Puig y Cadafalch, establecía (‘La Época’, de Madrid, 17 de noviembre) que en las instrucciones a los revoltosos no figuraban ni el robo ni el asesinato terminando con la siguiente conceptuación:
    “Los hechos de esta índole que ocurrieron fueron casos aislados y obra del hampa, de la escoria vil y miserable que se mezcla a todos los agitadores y se aprovecha de todos los tumultos”.

    Sin embargo, fueron demasiadas las devastaciones para adjudicarlas al hamponismo, entre otras causas porque los mismos agitadores hubieran tenido especial cuidado de evitarlas. Además, con la “Semana Trágica” ocurrió un fenómeno curioso: en principio quiso separarse la huelga general de los demás acontecimientos, diciendo que el paro había de ser breve y únicamente en concepto de protesta por el embarque de voluntarios.

    Pero lo cierto es que, andando el tiempo, los promotores de aquellas trágicas jornadas han mostrado especial empeño en considerarlas unidas al plan rebelde, escalonado en tres partes: Primera, la huelga propiamente dicha; segunda, la lucha callejera con barricadas, como último extremo de la protesta, y, tercera, la acción de los grupos incendiando iglesias y conventos.

    Hemos dejado constancia oportuna de lo ocurrido en el templo de Santa María de Jesús, donde se refugiaron revoltosos perseguidos de la fuerza pública. Si la “gratitud” por el hecho no hubiera quedado registrada en alguna parte y los pirómanos no hubieran respondido a la ejecución de un estudiado plan, es indudable que las masas le habrían dedicado la consiguiente atención.

    Por esta causa, si en principio pudieron existir dudas, nada extraño por otra parte, el mantener semejante teoría no solamente es falsear los hechos, sino restarle a los promotores unos tristes méritos de los que se han vanagloriado suficientemente. Antes de que se declarara la huelga había visto la luz el suelto de ‘El Progreso’, bajo el título de ‘Remember’. El lunes 26 se declara la huelga y empiezan los tumultos, y al siguiente día comienzan los incendios. A nuestro juicio, la cosa está suficientemente aclarada.

    El haber logrado el paro general envalentonó a los agitadores, y mientras algunos presidentes de sociedades de oficio discutían al final de la jornada del 26 la conveniencia de reintegrarse al trabajo porque la protesta estaba hecha, no faltaron los que se impusieron sobre ellos haciéndoles ver que era el momento de conseguir la república social. Los enlaces de Ferrer Guardia anduvieron ligeros para que las instrucciones del fundador de la Escuela Moderna tuvieran el más exacto cumplimiento. Entre las diversas razones que opusieron a la vuelta a la normalidad estaba la de que el Gobierno era cada vez más débil y que los soldados fraternizaran con el pueblo. Por eso no los echan a la calle. Esto era una realidad, pues declarado el estado de guerra, durante el primer día la represión callejera fue confiada únicamente a las fuerzas de Orden público. Por otra parte, la incomunicación de Barcelona con el resto de España, sin periódicos que informaran, la aprovecharon los agitadores para hacer creer que la revolución era una realidad en todo el país.

    Tratando de disculpar al grupo Ferrer, Leopoldo Bonafulla y Anselmo Lorenzo, un sedicente miembro de la Solidaridad Obrera, aseguró que no se les quiso dar cuenta del plan a los citados para evitar que su influencia hiciera fracasar, por cualquier argucia, el movimiento que era popular. Y también se dijo que la comisión de huelga, al ver la efervescencia de la gente, tomó contacto con políticos de izquierda, quedando acordes socialistas, sindicalistas y libertarios en dar a la insurrección un tono republicano. Pero no contaban con que los prohombres de éste no estaban dispuestos a dar la cara,y aunque en las barricadas se vitoreaba a Lerroux, el jefe radical que regresaba de un viaje a América, optó por no incorporarse a Barcelona, donde tan entusiásticamente se le aclamaba.

    Y si todos estos razonamientos nos los hicieron quienes más o menos figuraban comprometidos, ¿cómo siguió la revolución? Pues, sencillamente, porque había alguien que la inspiraba y financiaba por la revolución misma, y ese alguien era Francisco Ferrer Guardia.

    Lerroux, en su famosa carta inserta en ‘La Rebeldía’, del 1 de septiembre de 1906, vertió unas consignas a los “jóvenes bárbaros” con incitaciones como éstas:
    “…entrad a saco en la civilización decadente y miserable de este país…, destruid sus templos…, alzad el velo de las novicias y elevadlas a la categoría de madres…, penetrad en los Registros de la Propiedad y haced hogueras con sus papeles para que el fuego purifique la infame organización social…, no os detengáis ni ante los sepulcros ni ante los altares…, hay que destruir la Iglesia…”

    Pero los representantes radicales de Buenos Aires, inmediatamente de tomar Lerroux el barco de regreso a España, lanzaron un manifiesto estimando al Gobierno español en plena derrota dando caracteres de rebelión anárquica a lo que no es sino la enérgica protesta de un pueblo.

    Claramente se aprecia que aquella “Semana Trágica” barcelonesa, de origen y desarrollo netamente anarquista, quiso aprovecharse por los clásicos logreros de la política izquierdista, muy dispuestos siempre a adjudicarse acontecimientos, pero poco dados a colocarse en cabeza. El mismo Lerroux, en un discurso pronunciado en Barcelona (18 noviembre 1909), expresó: “Cuando recibí noticia de lo ocurrido en Barcelona, sentí aquella satisfacción interior que siente el maestro cuando ve a sus discípulos realizar una buena obra”.

    XI LIQUIDACIÓN DELOS SUCESOS

    El enfoque dado en Barcelona por la autoridad gubernativa a la resolución de los hechos que se preparaban no pudo ser más catastrófico. Ossorio y Gallardo tuvo noticias de cuanto se preparaba con tiempo suficiente para evitarlo.

    El 18 de julio (1909) pudieron registrarse protestas por el embarque del batallón de Reus. El 22, desde Gobernación, se le recomendaba la vigilancia de republicanos y anarquistas, y en la noche del 24 al 25 le ordenaban una enérgica persecución de los que preparaban la huelga, que había de ser considerada acto político y revolucionario.
    Pero Ossorio y Gallardo, que sabía quiénes eran los dirigentes de Solidaridad Obrera y el comité de huelga y cuantos agitadores manipulaban a las masas, nada quiso hacer, en su concepto, porque le incumbía no agravar el conflicto con prematuras medidas de rigor.

    De esta manera las cosas se agravaron ellas solas. En Madrid ni siquiera se planteó la huelga –y existían concomitancias con los socialistas para ello- porque se detuvo a las posibles cabezas del motín.

    Ultimadas las jornadas, la jurisdicción de guerra, en el período comprendido entre el 1 de agosto al 19 de mayo, celebró cinco juicios sumarísimos y 216 consejos de guerra ordinarios, viéndose 739 causas, con 1.725 procesados.

    Leopoldo Bonafulla, que por su prestigio en el anarquismo estaba muy bien enterado, en cierto folleto de propaganda libertaria de los sucesos de julio publicaba la siguiente estadística:
    Penas de muerte: ejecutados….. 5
    Penas de muerte: no ejecutados y remitidos… 12
    Penas perpetuas… 47
    Penas menores… 46
    Total… 110

    Las penas de muerte dictadas fueron: Antonio Malet, jefe de la revuelta en San Adrián del Besós, convicto y confeso de su delito. Se le juzgó sumarísimamente. Las otras cuatro penas de muerte fueron dictadas en juicios ordinarios y con toda clase de garantías, correspondiendo a Antonio Baró, Eugenio del Hoyo, Francisco Ferrer Guardia y Ramón Clemente García.


    XII BIBLIOGRAFÍA

    -Atentado de 31 de mayo de 1906. Causa por regicidio frustrado.-1906-1909.- Cinco tomos con un total de 2.890 págs.-Madrid, 1911.

    -BRISSA (JOSÉ): La revolución de julio en Barcelona. Su represión, sus víctimas. Proceso de Ferrer.- 352páginas.-Barcelona, 1910.
    -CANALS (SALVADOR): Los sucesos de España en 1909.-Dos tomos de 290 y 488 páginas, respectivamente.-Madrid, 1911.
    -Causa contra Francisco Ferrer Guardia, instruida y fallada por la Jurisdicción de Guerra en Barcelona.-Año1909.-720 páginas.-Madrid, 1911.
    -COMAS (CASIMIRO): Francisco Ferrer. Su vida, su obra destructora. Justicia de su condena.-134 páginas.-Barcelona, 1910.
    -Comité de défense des victimes de la repression espagnole: Un martyr des prétres. Francisco Ferrer. Sa vie. Son oeuvre.-80 págs.-Paris, s. a.
    -FERRER GUARDIA, FRANCISCO: La Escuela Moderna.-256 págs.-Barcelona, s. a.
    -Juicio ordinario seguido ante los tribunales militares en la plaza de Barcelona contra Francisco Ferrer Guardia.-72págs.-Madrid, 1909
    -LEROY (CONSTANT): Los secretos del anarquismo, asesinato de Canalejas y el caso Ferrer.-Méjico,1913.-272 páginas.
    -OSSORIO (ANGEL): Barcelona. Julio de 1909. (Declaración de un testigo).-72 páginas.-Madrid, 1910.
    -RIERA (AUGUSTO): La semana trágica. Relato de la sedición e incendios en Barcelona y Cataluña.-290págs.-Barcelona, 1909.
    -Semana Sangrienta (La). Sucesos de Barcelona. Historia, descripciones, documentos, retratos, vistas, etc.-Sin autor.-192 págs.-Barcelona, s. a.
    -SANGRO Y ROS DE OLANO (PEDRO): La sombra de Ferrer. De la “Semana Trágica” a la guerra europea.-Madrid,1917.
    -SIMARRO(LUIS): El proceso Ferrer y la opinión europea.-Volumen I (único publicado): El proceso.-656 páginas.-Madrid, 1910.
    -Sucesos en Barcelona en julio de 1909. Causa por el delito de rebelión militar. 1909-1910.-Dos tomos de 584 y 260 páginas.-Madrid, 1911.
    -VILLAESCUSA (Modesto H.): La revolución de julio en Barcelona.-Hechos, causas, remedios.-174 págs.-Barcelona, 1909.
    Última edición por ALACRAN; 07/07/2016 a las 19:31
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