El problema que se plantea es complejo. Por un lado, Carlos II igual no hubiera llegado mejor a reinar, y a pesar de eso me merece respeto aquel Rey de las Españas. En el testamento de Carlos II ( Que me tengo que creer que no está manipulado y que fue hecho con toda lucidez y voluntad ) se da el Trono a Felipe de Anjou so pretexto de que éste respete los fueros de los Reinos. Felipe de Anjou no sólo no hace esto, sino que consuma un enfrentamiento entre españoles que eran por igual españolistas y católicos. En cambio, el Archiduque Carlos entra como amigo de jansenistas y protestantes, y a los años abandonará al exilio maulet a su suerte. Dudo mucho que con el Archiduque nos hubiera ido mejor. Con los Borbones, pasamos a ser la órbita de Francia ( Que incluso los nacionalistas franceses siguen celebrando ) y a cumplir aquello que dijera el afeminado Luis XIV. Con el Austria, probablemente hubiéramos sido como Portugal con Methuen. El caso es que media Europa se disputó España como si fuera un botín, y se consumó nuestra decadencia. Hay escritores carlistas como el vasco Carlos Ibáñez Quintana que creo que sostiene que el carlismo está desde primera hora tan vivo en zonas como Cataluña o Valencia por la " reminiscencia de lucha austracista ". No lo sé la verdad. Sólo sé que el josefismo austriaco no fue muy distinto que el absolutismo borbónico. Sólo sé que las grandes fallas que ya se hallaban rutilantes en la Europa Cristiana terminaron, por un modo u por otro, de consumarse. Francia nos ayudó bastante en la Reconquista y contra la herejía albigense, pero jamás aceptó que España se erigiese como potencia de la Cristiandad, y su soberbia fue tal que se alió con protestantes y turcos, amén de firmar traiciones como Westfalia.
Al fin y al cabo yo creo que la sociología carlista más próxima radica más, pues, en ese noble sentimiento que seguía muy presente en muchas áreas españolas, pues el pueblo pide en todo caso reformas pero no Revolución y no acepta la conspiración de la minoría masónica afincada en Cádiz. Por ello las Guerras Realistas. Por ello una Santa Alianza, con todos sus fallos, quizá el último reducto de la lucha por la Cristiandad. Por ello es un pueblo que es incapaz de adaptarse a las formas " modernas "; porque a España quien la ha hecho y reafirmado es el Altar y el Trono, y todo " nacionalismo laico " acá es inútil. Se pierde eso, se pierde España. Así de sencillo y complejo.
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