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Tema: El camino español

  1. #1
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    El camino español

    El camino español


    Los Países Bajos o Flandes, comprendían en el siglo XVI los actuales Estados de Bélgica. Holanda, Luxemburgo y algunos de los departamentos franceses del Noroeste. Por su riqueza y situación, eran una de las bases de la potencia europea de los Austrias españoles.
    En la década de 1560 y en nombre de Felipe II la propagación del calvinismo con su política de intransigencia religiosa motivó la sublebacion de los nobles flamencos.
    En el año 1566 se informó a Felipe II de que la situación en los Países Bajos era muy grave. En el curso de los meses de octubre y noviembre del mismo año, largas deliberaciones entre el Rey y su consejo español desembocaron en la decisión de enviar a Flandes tropas españolas al mando del Duque de Alba.
    El dilema que se le presentaba al Rey era la elección de itinerarios seguros para el envío de tropas, ya que España estaba en guerra constante con Inglaterra, o Francia.
    Tambien existia una segunda amenaza marítima para España: los piratas. Los piratas medraron principalmente a costa del botín que capturaban a los mercaderes españoles en el Golfo de Vizcaya. Pronto se unieron a este lucrativo negocio los "mendigos del mar", habitantes de los Países Bajos, desterrados por haber tomado parte en las revueltas de 1566-67.
    El envío de tropas o dinero desde España a los Países Bajos por mar era un asunto extremadamente arriesgado.
    Asi que se opto por crear una ruta terrestre. Como el grueso del ejército se encontraba de guarnición en Italia, estas subirian hasta Flandes, viajando principalmente por la famosa ruta conocida entonces y aún hoy como «LE CHEMIN DES ESPAGNOLS" (el camino español).

    El "camino español" lo ideó por primera vez en 1563 el Cardenal Granvela: Cuando Felipe II pensaba visitar los Países Bajos, el cardenal apuntó como más cómoda y segura la ruta que, partiendo de España vía Génova, les llevaría a Lombardía. Desde ese punto la ruta pasaría por Saboya, Franco Condado y Lorena; tal itinerario poseía una visible ventaja: se extendía casi enteramente por territorios propios. El Rey de España era Duque de Milán y gobernaba en el Franco Condado como Príncipe Soberano.

    En el año 1566 al ser designado el Duque de Alba Gobernador General de los Países Bajos y jefe de la expedición militar que debía reprimir la rebelión existente, con su acostumbrada minuciosidad y la colaboración de su Comisario General, Francisco de Ibarra, se dedicó al estudio del itinerario que debían seguir las tropas. Una vez trazado el mismo en sus líneas generales, enviaron a un ingeniero especializado con 300 zapadores para ensanchar caminos en el empinado valle que sube desde Novalesa por Ferreira hasta el desfiladero de Monte Cenis. Por lo tanto, puede considerarse al Duque de Alba, como artífice del corredor militar denominado "camino español", vigente desde 1567 a 1622.
    La preparación anticipada de caminos, provisiones y transporte aumentaba lógicamente la rapidez en el traslado de las tropas al frente. Si todo estaba en orden, un regimiento podía hacer el viaje desde Milán a Namur en seis semanas aproximadamente. La duración por término medio de las marchas era de 48 días. El uso de este corredor por el ejército de Flandes estuvo vigente hasta el año 1622 cuando el Duque de Saboya firmó un tratado anti-español con Francia, en el cual se prohibía el tránsito de nuestras tropas por su territorio y dio fin de este modo al uso del "camino español". Su pérdida obligó al gobierno al estudio de otro corredor militar. Con tal motivo se iniciaron negociaciones diplomáticas con los cantones suizos, a fin de conseguir permiso de tránsito de tropas españolas por su territorio y el paso del Rhin. Este segundo corredor partía de Milán y por los valles de la Engadina y la Valtelina llegaba a Landeck, en el Tirol, de ahí cruzando el Rhin por Breisach en Alsacia, se pasaba al Ducado de Lorena y a través de él hasta los Países Bajos. Cada expedición que utilizaba el «camino español", era precedida de un comisario especial, enviado desde Bruselas o Milán para determinar con los gobiernos de Luxemburgo, Lorena, Franco Condado y Saboya, el itinerario de las tropas, los lugares en que habían de detenerse, la cantidad de víveres que había de proporcionárseles y su precio.

    Con el "camino español", España consiguió, a base de ingenio y tenacidad y a pesar de la distancia reunir un gran ejército a cientos de kilómetros del centro político de la monarquía.

    http://herenciaespanola.blogspot.com/
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  2. #2
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    Re: El camino español

    ¿A qué esperan para hacer una película?

    Una pica en Flandes: el camino español


    ABC

    En los siglos XVI y XVII, España se vio envuelta en una terrible guerra en los Países Bajos en la que se jugó la mayor parte de su poderío económico, político y militar. Una guerra larga, demasiado larga, que se tragó incontables recursos y ejércitos enteros, y que nos parece sin sentido si se pierde de vista el contexto europeo de ese tiempo, y el papel de gran potencia que desempeñaba la Monarquía Católica de los Habsburgo.

    La revuelta holandesa duró más tiempo que cualquier otro levantamiento en la historia europea. Se prolongó desde que los protestantes desataron en 1556 su furia iconoclasta, con incendios y saqueos de iglesias y conventos, hasta la paz de Westfalia, en 1648. Sus costos económicos, sociales y militares arruinaron a España y cambiaron la suerte del Viejo Continente.

    Sería un error considerar la guerra de Flandes como el enfrentamiento entre David y el Goliat de la poderosa Monarquía hispana. Los rebeldes no estaban, ni mucho menos, solos ni desprotegidos. En realidad, era el combate de España, ayudada a veces por Austria, contra toda la Europa protestante más Francia y en ocasiones Saboya. Eso sin contar al Imperio Turco, que desde el sur de Europa y el Mediterráneo convertía el tránsito por ese mar en un peligro constante.

    El problema principal al que se enfrentaba España era hacer llegar sus aguerridos tercios a Flandes, toda vez que la vía marítima por el Golfo de Vizcaya y el Canal de La Mancha estaba casi siempre descartada por las acciones corsarias de los hugonotes, la enemistad de Inglaterra y las correrías de los «mendigos del mar» y la flota holandesa. Pero si los soldados no podían ir por mar hasta Flandes, deberían hacerlo por tierra, atravesando Europa de sur a norte desde España o los dominios de Nápoles y Sicilia.

    Lo que se conoce como Camino Español es en realidad un haz de itinerarios ramificados, un conjunto de vías que integran tres grandes rutas por las que discurrían los derroteros de las tropas. Cualquiera de estas rutas empezaba en Milán, la mayor plaza de Armas de Europa, una vez desembarcados en Génova y otros puertos de Liguria los soldados que habían embarcado en Barcelona, Valencia, Denia o Cartagena. La primera de ellas cruzaba Europa desde Lombardía hasta las brumosas tierras de Flandes pasando por el Milanesado, Saboya-Piamonte, el Franco-Condado borgoñón, Alsacia, Lorena, Thionville, Luxemburgo y el obispado-principado de Lieja, hasta alcanzar la ciudad-fortaleza de Namur y Bruselas, sede del gobierno español de los Países Bajos.

    Esa era la ruta principal, pero cuando los franceses la cortaron fue necesario recurrir a dos itinerarios alternativos. Uno de estos, bordeando la ribera oeste del lago de Como, se internaba en el valle de la Valtelina siguiendo el curso del río Adda, por las regiones alpinas de Sondrio, Tirano, el Tirol y el sur de Alemania. Luego atravesaba el Rin cerca de Estrasburgo y retomaba la ruta principal en Alsacia.

    Aún existió una tercera ruta, poco utilizada, que -contando con la buena voluntad y dinero suficiente para pagar a los cantones católicos- se adentraba en Suiza por Belinzona o el desfiladero del Simplón, y desde allí seguía por Baden y el San Gotardo hasta cruzar el Rin en Waldshut.

    Para el viajero que hoy quiera recorrer el itinerario principal del Camino, lo indicado sería iniciar el periplo en Milán, donde resulta imprescindible la visita detenida a su castillo-fortaleza, testimonio de la presencia hispana en Lombardía. Luego, puede pasar por Turín ( ciudad que ofrece mucho más de lo que a primera vista parece) y seguir hasta Ivrea, una localidad de aire claustral y sosegado, con fantástica panorámica al pie de los Alpes, en la que existe todavía una calle con el nombre de Via Castiglia, por la que pasaban los tercios. Después, recomendaría el cruce de los Alpes por el paso del Pequeño San Bernardo, entre laderas de un verde radiante y macizos rocosos de nieves perpetuas.

    El descenso, por los valles de la Alta Saboya, deja siempre asombrado al viajero por la belleza depurada y transparente de sus pueblos, bosques y campos cultivados. Y desde allí, uno de los trayectos más recomendables es el que pasa junto a Ginebra, por el puente Grassin, sobre un Ródano de aguas profundas que todavía no ha adquirido anchura. Un poco más hacia el norte, el Camino se abre al Franco-Condado, territorio feraz, entrecruzado de ríos y arroyos, cuya vieja capital Dôle conserva ecos toledanos. De la actual, Besançon, hay mucho que ver, en especial su magnífica fortaleza diseñada por Vauban.

    Tras cruzar la masa forestal del Jura y los Vosgos, los viñedos y castillos de Alsacia, junto al padre Rin, se abren como una tierra pródiga en la que el viajero deberá superar la tentación de demorar la marcha. Al poco, aguarda Lorena, con el recinto amurallado de Toul y la bien defendida Metz, que guarda la joya del límpido gótico de su catedral. Cerca está ya Thionville, el cerrojo de Flandes; y Luxemburgo, puro urbanismo de fortificación severa y calles silenciosas, antes de entrar en Bélgica y contemplar Namur desde la gran ciudadela donde murió Juan de Austria, para seguir hasta Bruselas, capital de Flandes y punto final de un Camino que esconde muchas sorpresas a quienes busquen recorrerlo con el corazón abierto al pasado.

    Ninguna de estas tres rutas era un camino de rosas. Había que cruzar los Alpes por varios sitios, atravesar grandes ríos, bosques profundos, desfiladeros y glaciares; caminar por senderos de difícil acceso y coronar cumbres y ventisqueros. Todo a pie, aunque los bagajes solían ir en carromatos o a lomos de acémila. Se trataba de recorridos peligrosos, que aun ahora resultan complicados de hacer, y muchos soldados perecían en el intento. Sin contar las deserciones de quienes, asustados por las penalidades de la marcha, simplemente desaparecían. Los soldados tenían que dormir muchas veces al raso o en campamentos improvisados, con las armas al alcance de la mano.

    Lo increíble, dado tal cúmulo de dificultades, es que la ruta principal del Camino permaneciera abierta hasta 1622, año en el que el duque de Saboya negoció con Francia un tratado contra España; y que aún hubiera corredores militares aprovechables en 1633, cuando el rey francés Luis XIII ocupó Lorena y asestó el golpe definitivo. No es de extrañar que el historiador Geoffrey Parker, el mayor estudioso del Camino, haya calificado de «milagro» el que pudieran llegar soldados españoles por tierra a los Países Bajos.

    La primera expedición que utilizó militarmente el Camino fue la del duque de Alba en 1566, cuando acudió a reprimir la insurrección de los protestantes flamencos, lo que inició una guerra que duraría casi 80 años. La idea primera surgió del cardenal Granvela, consejero político de Felipe II originario del Franco-Condado, al recibir en 1563 instrucciones para preparar el itinerario más cómodo y seguro del viaje que pensaba hacer el monarca a los territorios flamencos. Un viaje que, por mala fortuna, nunca se produjo, y que pudo haber prevenido, o al menos aliviado, muchas de las desgracias que ocurrieron luego. Granvela pensó entonces en hacer pasar al rey desde Génova a Flandes por territorios aliados o bajo su férula, ya que Felipe II era duque de Milán y príncipe soberano del Franco-Condado, además de protector de Génova y aliado y yerno del duque de Saboya.

    El recuerdo del Camino Español, la mayor hazaña militar en el plano logístico de la Edad Moderna, se ha ido perdiendo en una Europa surcada de autopistas, viaductos, túneles gigantescos y ciudades humeantes o reconstruidas. Franceses, suizos e italianos no han tenido mayor interés en rescatar del olvido los rastros de una epopeya que les resulta ajena. En cuanto a España, con nuestra proverbial abulia histórica, tampoco ha hecho nada por mantener viva la memoria del paso de unos soldados que acudieron a combatir, y con frecuencia morir, bajo sus banderas. Solo el pueblo llano ha seguido evocando fielmente aquella dura gesta en forma de sentencia trasmitida de generación en generación: «Más difícil que poner una pica en Flandes». Ellos, los soldados, sí sabían porqué.

    (http://www.abc.es/hemeroteca/historico-17-06-2007/abc/Gente/una-pica-en-flandes-el-camino-espa%C3%B1ol_1633742171121.html)

    http://www.elmanifiesto.com/articulo...darticulo=2481
    Pious dio el Víctor.

  3. #3
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    Re: El camino español

    Cita Iniciado por Hyeronimus Ver mensaje
    En cuanto a España, con nuestra proverbial abulia histórica, tampoco ha hecho nada por mantener viva la memoria del paso de unos soldados que acudieron a combatir, y con frecuencia morir, bajo sus banderas.
    Si en España quieren hasta renegar de la conquista de América. Me imagino que cuando se cumplan los 500 años de la caida de Tenochtitlan (poco mas de un decenio), lloverán los 'mea culpa' y los autoflagelamientos en Madrid.

  4. #4
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    Re: El camino español

    Hay un par de libros muy interesantes al respecto de un tal FERNANDO MARTINEZ LAINEZ.

    Una cosa curiosa sobre el camino Español, es que todos los paises para-hispanicos que en un momento dado colaboran con España para que pasen por ellos nuestras tropas, al final todos ellos son castigados por Francia. Terminan siendo invadidos, divididos, expoliados, casi exterminados y finalmente pierden su libertad y soberania, pasando a ser franceses a la fuerza. Tenemos el ejemplo de la Alta y la Baja Saboya, el Franco Condado, y Alsacia, lorena.
    ReynoDeGranada dio el Víctor.
    "El nombre de España, que hoy abusivamente aplicamos al reino unido de Castilla, Aragón y Navarra, es un nombre de región, un nombre geografico, y Portugal es y será tierra española, aunque permanezca independiente por edades infinitas; es más, aunque Dios la desgaje del territorio peninsular, y la haga andar errante, como a Délos, en medio de las olas. No es posible romper los lazos de la historia y de la raza, no vuelven atrás los hechos ni se altera el curso de la civilización por divisiones políticas (siquiera eternamente), ni por voluntades humanas.
    Todavía en este siglo ha dicho Almeida-Garret, el poeta portugués por excelencia."Españoles somos y de españoles nos debemos preciar cuantos habitamos la península ibérica" .España y Portugal es tan absurdo como si dijéramos España y Catalunya. A tal extremo nos han traído los que llaman lengua española al castellano e incurren en otras aberraciones por el estilo."
    Marcelino Menéndez Pelayo.

  5. #5
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    Re: El camino español

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    446º Aniversario del Camino español



    Han pasado 446 años. Tal día como hoy, 22 de agosto, pero de 1567 se culminaba una hazaña logística y diplomática que, en base a acuerdos de paz y un trabajo magnífico de organización , permitió que cerca de 16.000 personas (soldados, esposas, hijos, séquito, comerciantes, ... ) atravesaran diferentes países de una Europa en plena tensión bélica y se trasladaran de Milán a Bruselas, distantes más de 1000 kilómetros, estando todos los detalles necesarios (el alojamiento, la manutención, el transporte, ...) previamente acordados y pagados en su momento los servicios prestados.
    Una proeza que no es recordada en España por una razón principal: ser realizada en una época en la que los españoles conseguían hazañas inverosímiles todos los días.
    Los españoles no la recordamos porque hicimos tantas cosas nunca soñadas por nadie que ésta fue solo una más. El resto de las naciones (Francia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Inglaterra ..) no la recuerdan porque no quieren revisar un siglo XVI que ya han acomodado como ascua a su sardina y así evitan, de paso, quedar en entredicho. Ya escogieron al malo de la película y cuanto menos vínculos con él se les sepa mejor, aunque con eso escondan a sus propios ciudadanos uno o dos siglos de su historia...
    Y es que La Historia del siglo XVI y XVII que hay en los libros escatimó a España muchas páginas donde ella pudiera argumentar los motivos de sus decisiones y las sustituyeron por renglones de otros que supieron muy bien mostrar solo nuestra sombras mientras, eso sí, escondían bajo mil llaves las suyas propias.
    Y lo hicieron tan bien que han conseguido que en muchos casos nosotros mismos, los españoles, huyamos de nuestro pasado o que lo percibamos como una carga o un arma arrojadiza que lanzarnos. En 'El Camino Español' nos gusta pensar que eso está cambiando, al menos eso ha ocurrido en nuestro caso, y trabajamos para que siga ocurriendo.
    En esa línea, es nuestra intención empujar para que la Historia escriba algunas hojas que dejó en blanco y que hablan de una ruta logística permanente que iniciaron unos endurecidos tercios viejos de España y que unió una Europa deslavazada. Una ruta que utilizaron y ayudaron a crear italianos, alemanes, suizos, borgoñones, además de españoles, y que vieron como quedaban conectados países, ciudades y pueblos incomunicados hasta entonces.
    Comerciantes y personas de bien vieron como los temidos soldados españoles adecuaban sus caminos para que pudieran pasar carretas donde antes solo había caminuchos o ponían puentes donde solo había río y, un par de veces o tres cada año, pasaban por sus pueblos soldados españoles e italianos a miles que dejaban buenas monedas por alojarlos y darles manutención durante una única noche.
    Y sí, en esas páginas escribiremos sobre todo de las luces de la España del siglo XVI y XVII cansados ya de oír sobre las sombras que ya conocemos y hemos asumido. Va siendo hora de que otros asuman las suyas.

    El Camino Español

    http://www.elcaminoespañol.com/index...camino-espanol

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