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Honores1Víctor

Tema: ¿Neron quemo roma?

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  1. #1
    Avatar de juan vergara
    juan vergara está desconectado Miembro Respetado
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    Respuesta: ¿Neron quemo roma?

    Estimado Valmadian:
    Mommsen en su: "Historia de Roma", llega hasta Julio Cesar, por lo que no trata la época de Nerón.
    El relato de Seutonio que Nerón cantara versos "trasportado de gozo... con su traje de actor" ante la Roma incendiada es muy dudoso.
    Se le estaba quemando su palacio cargado de invalorables tesoros que el admiraba, y del que no quedo nada, además Tacito (L.XV.cap. L), comenta que Nerón "Erro durante la noche,sin guardias,en medio de una multitud,donde todos lo ven,reconocen y se codean con el emperador".
    Por otra parte Nerón era malvado pero no comía vidrio.

  2. #2
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    Respuesta: ¿Neron quemo roma?

    Cita Iniciado por juan vergara Ver mensaje
    Estimado Valmadian:
    Mommsen en su: "Historia de Roma", llega hasta Julio Cesar, por lo que no trata la época de Nerón.
    El relato de Seutonio que Nerón cantara versos "trasportado de gozo... con su traje de actor" ante la Roma incendiada es muy dudoso.
    Se le estaba quemando su palacio cargado de invalorables tesoros que el admiraba, y del que no quedo nada, además Tacito (L.XV.cap. L), comenta que Nerón "Erro durante la noche,sin guardias,en medio de una multitud,donde todos lo ven,reconocen y se codean con el emperador".
    Por otra parte Nerón era malvado pero no comía vidrio.

    Estimado Juan, como comenté en el anterior mensaje, no dispongo de la obra de Mommsen, algo que lamento pues es de lo mejor pero por una cusa o por otra, así es. Por ello es por lo que decía que no sabía lo que Th.M. pudo haber escrito al respecto. Se da la circunstancia de que nada, pues nada, ¡ojalá hubiera llegado más lejos!

    En cuanto a la fiabilidad de SUETONIO yo no la pongo en duda por varias razones. No alcanzo a captar las razones por las cuales querría exagerar, atribuir, falsear, o cualquier otra consideración que se quiera, acerca de la responsabilidad de Nerón en el incendio. Todo ello desde el punto de vista de que Suetonio no fue contemporáneo de Nerón. No obstante, ya dada una cierta cercanía en el tiempo (Nerón muere en el 68 d.C. y Suetonio nace en el 69), cabe presuponer que quizás fuera un anti-neroniano al estilo de los modernos anti-franquistas. A este respecto encuentro que la mentalidad de entonces y la actual apenas tienen nada que ver.

    La otra razón que me sugiere la duda sobre Suetonio, es que si falsea la realidad de uno de los emperadores ¿por qué no pensar que igualmente lo hizo con los otros once? Hay que tener presente que Suetonio es una fuente directa, no una fuente más o menos enjundiosa pero alejada en el tiempo lo suficiente como para que las dificultades se le vayan magnificando con el paso de los años.

    El mismo tipo de argumento que se esgrime contra Suetonio, se emplea para dudar de la veracidad de los textos de los Evangelistas: San Mateo dice..., mientras San Lucas no menciona que...". El problema de la duda en las fuentes más próximas radica en planteamientos ideológicos actuales y así, en este caso, si Nerón no quemó Roma alguien lo tuvo que hacer. Caben pues varias opciones: un accidente; un grupo de conspiradores formado por personajes importantes humillados por las violaciones de sus mujeres y las continuas expropiaciones de sus bienes; y, ¿por qué no? por los cristianos, deseosos de venganza. ¿Qué mejor argumento que este para exculpar al monstruo y atacar a la Iglesia?

    Es cierto que nunca se supo donde estaba la causa, pero no son argumentos suficientes hechos como que se le quemó su Domus Aurea, cuando sus proyectos iban en el sentido de levantar una nueva Urbe a su medida: Neropolis, ni tampoco el que se le viera errante por entre las ruinas, Nerón fue siempre un emperador que busco el afecto de la plebe. Robaba a los ricos porque el Estado estaba arruinado, para ofrecer espectáculos en el Circo. Era, pues, el clásico demagogo populista, histriónico, extravagante, enajenado paranoico, que se apoyaba en todos los vicios y los peores instintos de la masa. Aunque deificado en Roma por el hecho de ser emperador, era llamado también "El Príncipe", es decir, alguien mucho más próximo.
    "He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.

    <<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>

    Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.

    Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."

    En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47


    Nada sin Dios

  3. #3
    Belenos está desconectado Miembro novel
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    Re: Respuesta: ¿Neron quemo roma?

    Valmadian,

    Si la historia de Nerón ha sido tan prolija y manida, no se debe a destacar por encima de otros emperadores, ya anteriores como posteriores, en crueldad, lujuria y sadismo, sino, precisamente, a establecer en toda regla un ataque contra los cristianos. Una "mérito" que des luego no podemos tener por original, pues ya su tío y antecesor, Claudio, hizo lo propio aunque se ignore si de consecuencias tan crueles.
    Puestos a hablar de sadismo y perversiones, bien nos podríamos haber centrado en Tiberio, quien ya pasados los 70 años, dedicó el final de sus días a vivir en su palacio de campo tan ricamente, rodeado de niños con los que se entretenía sexualmente para despeñarlos por un acantilado cercano cuando se aburría de ellos. Un juego repulsivo y macabro en el que tuvo la desgracia de participar un infante que aún salvándose, arrastraría muy probablemente esos recuerdos durante toda su corta vida. Me refiero a Calígula. Y prueba de lo que debió afectarle, es que nada más llegar al poder, mandaría ahogar a todos aquellos niños de quienes Tiberio no llegó a aburrirse antes de morir.
    Si llama poderosamente la atención, no tanto para historiadores de la escuela de Quo Vadis o para afectos al cristianismo por devoción y/u obligación -todos los anteriores a la segunda mitad del siglo pasado, salvo muy raras excepciones-, no es por el hecho de haber perseguido a los fieles de esta secta, sino más bien por las consecuencias de la misma persecución. Si para Claudio sería una expulsión en toda regla, se ignora si con matanzas o violencia gratuita incluidas, con Nerón tenemos sin lugar a dudas unas consecuencias cruentas.
    También debemos destacar, que siendo el "ataque" de Claudio anterior, de todos conocido, lo es también sospechosamente premonitorio, por cercanía, similitud e intenciones, por lo que no ha de extrañarnos que la Historia "oficial", la que se obligaba a enseñar urbi et orbi, la de imprimatur, incluso la "holliwodiense" -más papista que el Papa-, ignore este precedente sumamente importante para resolver el enigma, o al menos para tener más pruebas objetivas e indicios sobre lo que debió suceder realmente.
    Más o menos vendría a decir que los judíos, instigados por un tal Chresto, fueron expulsados de Roma por provocar continuos tumultos. Iudaeos, impulsore Chresto, assidue tumultuantis Roma expulit. (Suetonio. De Vita Caésarum. Divus Claudius, 25.). Un hecho que recoge la misma Biblia: "Y halló a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, recién venido de Italia con Priscila, su mujer, por cuanto Claudio había mandado que todos los judíos salieran de Roma." (Hch. 18, 2). Unos versículos más adelante se identificaría a este Aquila como seguidor de Pablo, por lo que es evidente que era cristiano, y rubrica que, efectivamente, los judios cristianos habían sido ya expulsado de Roma por provocar altercados, revueltas, unos años antes de la quema de la Capital del Imperio.
    Muy hábilmente la Biblia no recoge este hecho, que los judíos expulsados lo fueron por/como cristianos, y por provocar revueltas, pero no tiene tampoco más importancia en unos textos tan manipulados y falsificados durante tanto tiempo. Se ha querido incluso vincular Chrestos a un nombre vulgar romano, pero no han podido, ni así, distraernos de la realidad de los hechos.
    Añadamos a ésto tres datos más que nos llevan a identificar las causas del incendio: la fecha del mismo, la publicidad cristiana del momento y la gran revuelta judía que 2 años después iniciaría la segunda guerra contra Roma. ¿Se inició esta guerra en Roma?
    La fecha no es baladí, porque en ese mismo día en el que se origina el incendio, los romanos rememoraban la destrucción de Roma por los Galos, unos siglos atrás (s.IV a. E. a. -antes de la Era actual-).
    Unamos a lo anterior, que hacía 30 años desde la ejecución del último gran líder de la resistencia judía, descendiente de la Casa de David y pretendiente legítimo al trono de Israel y Mesías de los cristianos, Ieschua el Galileo (Jesús, Cristo), quien había profetizado el inmediato fin del mundo, la liberación de Israel y la destrucción, pues, de Roma, instaurándose el Reino de Dios en la tierra.
    Un dato también precioso es que, en este caso, los romanos tuvieron claro que no fue la comunidad judía, sino la secta cristiana de la comunidad judía, la culpable del incendio.
    Como recoge Baudy, en esas mismas fechas corrían por los bajos fondos multitud de panfletos y anatemas recordando las profecías del fin del mundo tras la gran señal, la destrucción de la Gran Ramera, la puta de Babilonia, el monstruo de siete cabeza (colinas de Roma), que predecería la segunda venida de Cristo.
    El propio Tácito reconoce que los primeros en ser detenidos fueron aquellos que no dudaron en confesar el crímen -¿alardeando quizá de participar del fin del mundo que esperaban, deseaban?-. Por lo demás, de todos es sabido que Nerón se hallaba a 45km. de Roma, que acudió raudo a caballo, que participó a riesgo de su propia vida si los romanos dudasen de su participación, en las labores de extinción del incendio, dirigiendo los trabajos y sin protección, como uno más. Que hizo abrir las puertas de los palacios para alojar a los damnificados y un largo etcétera que le exime de tan infame y tendenciosa acusación. Una acusación que, igualmente, la historia ya reconoce instigada por los "pisonianos" y exagerada por los escritores adeptos y afectos a la nueva casa imperial sucesoria tras la muerte de Nerón.
    Achacarle la culpa, por haber planificado una reconstrucción mucho más moderna y previsora para evitar nuevos incendios de estas características, es cuanto menos insultante para una inteligencia mínima aceptable. Tan ridículo, como culpar a los occidentales de haber provocado el terrible tusnami que devastó Sumatra en el 2004, para que los países afectados les comprasen los sofisticados aparatos que pueden hacer preveer con precisión los alcances de un seísmo de estas características y el subsiguiente tusnami.
    Quedan sombras sin dilucidar, como la de Flavio Josefo, que extrañamente no se pronuncia sobre el particular, quizá, me digo yo, sabedor que, como judío, lo menos que podía hacer en una situación tan complicada, era callarse por si las moscas. O quizá la Iglesia destruyera lo que tuvo que decir, como han hecho con tantas y tantas obras, si viera que no podía maquillar, falsificar o interpolar nada, como ya había hecho en otros textos suyos.
    Son muchos datos para ignorar, y muchos antecedentes sobre incendios "fortuitos" en los que se ven involucrados los cristianos, ya sea el de los aposentos de Diocleciano -provocado por un sirviente cristiano-, la quema de la Biblioteca de Alejandría y el Serapeion -provocado por cristianos-, etc.
    Hay grupos, sectas, que no necesitan de la perspicacia de nadie para verlas sospechosas de cualquier crimen, y no por ello nadie busca echar la culpa a los pobres judeocristianos, siempre víctimas de todo y de todos.

    Un saludo

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