Cita Iniciado por juan vergara Ver mensaje
Estimado Valmadian:
Mommsen en su: "Historia de Roma", llega hasta Julio Cesar, por lo que no trata la época de Nerón.
El relato de Seutonio que Nerón cantara versos "trasportado de gozo... con su traje de actor" ante la Roma incendiada es muy dudoso.
Se le estaba quemando su palacio cargado de invalorables tesoros que el admiraba, y del que no quedo nada, además Tacito (L.XV.cap. L), comenta que Nerón "Erro durante la noche,sin guardias,en medio de una multitud,donde todos lo ven,reconocen y se codean con el emperador".
Por otra parte Nerón era malvado pero no comía vidrio.

Estimado Juan, como comenté en el anterior mensaje, no dispongo de la obra de Mommsen, algo que lamento pues es de lo mejor pero por una cusa o por otra, así es. Por ello es por lo que decía que no sabía lo que Th.M. pudo haber escrito al respecto. Se da la circunstancia de que nada, pues nada, ¡ojalá hubiera llegado más lejos!

En cuanto a la fiabilidad de SUETONIO yo no la pongo en duda por varias razones. No alcanzo a captar las razones por las cuales querría exagerar, atribuir, falsear, o cualquier otra consideración que se quiera, acerca de la responsabilidad de Nerón en el incendio. Todo ello desde el punto de vista de que Suetonio no fue contemporáneo de Nerón. No obstante, ya dada una cierta cercanía en el tiempo (Nerón muere en el 68 d.C. y Suetonio nace en el 69), cabe presuponer que quizás fuera un anti-neroniano al estilo de los modernos anti-franquistas. A este respecto encuentro que la mentalidad de entonces y la actual apenas tienen nada que ver.

La otra razón que me sugiere la duda sobre Suetonio, es que si falsea la realidad de uno de los emperadores ¿por qué no pensar que igualmente lo hizo con los otros once? Hay que tener presente que Suetonio es una fuente directa, no una fuente más o menos enjundiosa pero alejada en el tiempo lo suficiente como para que las dificultades se le vayan magnificando con el paso de los años.

El mismo tipo de argumento que se esgrime contra Suetonio, se emplea para dudar de la veracidad de los textos de los Evangelistas: San Mateo dice..., mientras San Lucas no menciona que...". El problema de la duda en las fuentes más próximas radica en planteamientos ideológicos actuales y así, en este caso, si Nerón no quemó Roma alguien lo tuvo que hacer. Caben pues varias opciones: un accidente; un grupo de conspiradores formado por personajes importantes humillados por las violaciones de sus mujeres y las continuas expropiaciones de sus bienes; y, ¿por qué no? por los cristianos, deseosos de venganza. ¿Qué mejor argumento que este para exculpar al monstruo y atacar a la Iglesia?

Es cierto que nunca se supo donde estaba la causa, pero no son argumentos suficientes hechos como que se le quemó su Domus Aurea, cuando sus proyectos iban en el sentido de levantar una nueva Urbe a su medida: Neropolis, ni tampoco el que se le viera errante por entre las ruinas, Nerón fue siempre un emperador que busco el afecto de la plebe. Robaba a los ricos porque el Estado estaba arruinado, para ofrecer espectáculos en el Circo. Era, pues, el clásico demagogo populista, histriónico, extravagante, enajenado paranoico, que se apoyaba en todos los vicios y los peores instintos de la masa. Aunque deificado en Roma por el hecho de ser emperador, era llamado también "El Príncipe", es decir, alguien mucho más próximo.