El de Zorrilla es un romanticismo un tanto sui generis, porque aunque tiene muchos elementos del romanticismo (como el gusto por lo antiguo, lo misterioso y lo sobrenatural) es bastante cristiano. Zorrilla no tiene reparos es escribir poesías ensalzando al Señor o a la Virgen, y no olvidemos su relato en verso de la bellísima leyenda toledana del Cristo de la Vega. Y en su hermosa versión del Tenorio, al contrario que en las versiones anteriores, al final Don Juan se arrepiente y se salva. Esto habría sido impensable en un Espronceda, por ejemplo. En el romanticismo era más habitual la rebelión contra Dios llevada incluso al extremo del suicidio y el condenarse antes que doblegar la libertad humana ante la autoridad de Dios. Zorrilla es una rara avis dentro de los románticos.