Ah, qué tiempos aquellos. Aquello era otra España. Se reunía la Real Academia y rezaban (¡en latín!) invocando la ayuda del Espíritu Santo. No me extraña que el idioma se haya echado a perder, porque no me imagino que ahora hagan algo tan políticamente incorrecto antes de iniciar sus sesiones. Eran los tiempos de académicos como Menéndez Pidal, Pemán, Gerardo Diego, Azorín, Dámaso Alonso y otros buenos católicos, y no había masones bilderbergueros como Juan Luis Cebrián.
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