http://www.larazon.es/noticias/noti_mad72229.htm Tremenda noticia. Los polacos no suelen ser mala gente. Y con ellos sin duda nos unen muchos vínculos. Pienso que esta noticia es lo bastante ilustrativa para acercanos a la realidad de la inmigración. En primer lugar la delincuencia extranjera nos puede venir del que a priori puede sernos más cercano (caso aparte es la incompatibilidad con los mahometanos). En segundo lugar sin duda a muchos inmigrantes les moverán legitimos anhelos económicos (caso aparte es su impacto sobre el mercado de trabajo, puesto de actualidad con la deslealtad competencia asiatica). Pero a la vista de las cifras y estadisticas de la delincuencia y de la población reclusa parece evidente que aquí nos viene lo peor de cada casa, al margen de su lugar de origen. Vamos que igual de gentuza serian aquí que allí. Pero aquí nadie les conoce y la autoridad no se impone por ningún lado. Pero nosotros no tenemos que soportarlos. Aquí reside el problema que nuestros inutiles politicastros no quieren solucionar.

Por cierto, veremos si la muy numerosa izquierda y extrema izquierda de Alcorcón tiene algún gesto para con su vecino cruelmente asesinado...


Dos polacos cortan el cuello a otro hombre, delante de unos niños, por no darles cerveza

Cuando los agresores, con numerosos antecedentes, fueron detenidos, portaban navajas de 20 centímetros

Teresa Palacios



En la imagen el parque Elefante, en el que murió Alejandro


Madrid- Como cada día, Alejandro Herreros Muñoz, de 40 años de edad y natural de Pelayos de la Presa, estaba en la madrugada de ayer con sus amigos tomando cervezas en un banco del parque del Elefante, situado en la calle Sierra de Albarracín, en la localidad madrileña de Alcorcón. Lo que no se imaginaban ni él ni sus amigos es que este iba a ser su último día juntos. Minutos más tarde, Alejandro moría degollado en el transcurso de una reyerta con un grupo de polacos. Su amigos, impactados por lo ocurrido, le recuerdan como «un hombre tranquilo, callado y reservado, pero muy buena persona».
Poco antes de la media noche, Alejandro y sus amigos estaban tranquilamente charlando en el parque cuando dos hombres y una mujer, todos ellos de origen polaco, se acercaron al grupo de españoles para pedirles un poco de cerveza. Cuando Alejandro se negó a darles de su bebida, uno de los polacos agarró de la cabeza a la víctima y le empujó tirándole al suelo. Al ver la agresión, un amigo de Alejandro, que se encontraba junto al banco, golpeó con la litrona que tenía en las manos a uno de los agresores en la cabeza. Esto provocó una pequeña reyerta entre los dos grupos, pero al ver que los polacos se iban del lugar, la víctima y sus colegas pensaron que el incidente que había quedado en un desagradable susto.

Volvieron con dos cuchillos. Sobre las 00:15 los dos hombres polacosos regresaron al parque, pero esta vez con dos cuchillos, uno de 20 y otro de 25 centímetros. Cuando Alejandro y sus acompañantes les vieron empezaron a correr, pero la víctima, con problemas de espalda según un amigo, no pudo correr y fue alcanzado por uno de su agresores provocándole una profunda herida en el cuello. Alejandro cayó al suelo y empezó a perder mucha sangre. Para colmo, en el parque había niños: «Mi hija lo ha visto todo», explicó una mujer aún con el susto en el cuerpo.
Cuando la Policía Municipal llegó al lugar de los hechos encontró a la víctima ensangrentada, tendida en el suelo en medio de un gran charco de sangre. Los agentes llamaron a los servicios de Emergencia, pero ante la gravedad de las lesiones y la sangre que perdía, decidieron trasladarlo con su propio coche al hospital de Alcorcón. Sin embargo en el centro médico no se pudo hacer nada por salverle la vida ya que Alejandro sufrió una parada cardiorrespiratoria que le causó la muerte. En la reyerta también fue herido en el tórax por arma blanca otro de los amigos del fallecido que responde a la iniciales R.Z.S y tiene 32 años. Esta último herido fue trasladado al hospital de Alcorcón, donde permanece ingresado con pronóstico reservado aunque no se teme por su vida.
Según algunos testigos de la agresión, los dos hombres polacos eran conocidos de la zona, «estaban siempre en un bar muy cerca de aquí, bebiendo. Siempre estaban borrachos y parece que ayer también. Creo que después de la primera pelea fueron al coche a coger los cuchillos», comentaba una vecina impresionada por lo ocurrido.

Los detenidos se niegan a declarar. Tras la agresión, los polacos huyeron cada uno en una dirección. Uno de ellos, identificado como Darvisz L., de 35 años, fue corriendo por la calle de Sierra de Polvoranca. El fugitivo llevaba un cuchillo de 25 centímetros manchado de sangre en la mano, por lo que los agentes pudieron reconocerle con facilidad y detenerle sin apenas ofrecer resistencia, aunque se escondió en un portal para no ser visto.
Sin embargo, el otro sospechoso, identificado como Mareck Thomas S., y también de 35 años de edad, huyó por la calle de Maestro Vitoria. Tras su localización, varios agentes le rodearon, pero el sospechoso presentó gran resistencia, intentando incluso atacarles con un cuchillo que llevaba oculto en la espalda. Gracias a la ayuda de un Policía Nacional que estaba fuera de servicio, los agentes lograron detenerle.
Los detenidos, con numerosos antecedentes policiales fueron puestos a disposición judicial pero se negaron a prestar declaración. Alejandro Herreros tenía también tres detenciones, por robo, desobediencia a la autoridad y falsificación de documentos.