El sr Ruy Gómez no sentía una gran simpatía hacia Alba. Eso parece estar bastante bien documentado en las diferentes biografías que he leído por internet. Alba podría oler a acero y sangre pero el Sr Ruy Gómez olía a traidor... igual que su viuda, de la cual El Rey dió buena cuenta cuando se enteró de que andaba escribiendo cartitas a los herejes de Flandes contando secretos de Estado... Lo que no sabía la muy fresca, es que Felipe II era el Rey mejor informado de toda Europa y que esas cartas eran convenientemente interceptadas por los agentes del rey. Por eso esa señora acabó tan mal.
Alba tendría muchos defectos (supongo, no lo sé) pero no cabe duda de que fue un fiel servidor a la corona, a lo largo de toda su vida, sin la más leve sombra de haber traicionado jamás a su Rey. Pocos de los que frecuentaban la corte podrían decir lo mismo. Sólo por eso se debería reivindicar su figura. Creo que en toda España no hay un solo monumento al que fue el mejor y más leal general del siglo XVI, y uno de los mejores de todos los tiempos.
Morales es un maestro, sí señor... y ahí lo tenemos arrinconado, y medio olvidado.
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