Re: Separatistas contra la Selección Nacional
Este "Estatut" que no contenta a nadie, pero tampoco disgusta a los separatistas, va a permitir que Cataluña tenga sus selecciones nacionales en diferentes deportes. ¿Y qué va a pasar entonces? ¿Será legítimo que, por ejemplo, los equipos catalanes, BarÇa, "Espanyol", y alguno que otro más jueguen en la Liga Española de Fútbol, para después jugar torneos internacionales en otra selección, bajo otro himno, bajo otra bandera?
A mi me preocupan mucho más que los hilarantes separatistoides, aquella masa de población catalana que no está conforme con lo que ocurre pero que ¡ no mueve un dedo por acabar con esta farsa ! Lo siento, sé que es duro y es triste, pero en aquellos deportes en los que se constituyan selecciones nacionales catalanas, que sean excluidas de las correspondientes ligas españolas.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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