Como siempre, los delirios de los revolucionarios van en contra de la propia naturaleza humana y del sentido común; sueños que ni ellos mismos se creen pero que les llenan de placer naif. La Providencia ha querido que el instinto del ser humano busque su PROPIA familia, su propio hogar y su propia patria; con elementos (cultuales, históricos, etnográficos) diferenciados de los demás, aunque haya vínculos comunes entre grupos lejanos y distintos a veces muy fuertes (ej: el Hispanismo). Esa es la riqueza del hombre y su complejidad, única en la Creación.