Re: Mi opinión

Iniciado por
Agustín Acuña
Brua: Es verdad Brua, lo que dices. Lo único, es que están logrando ese totalitarismo horroroso, en base de una gran mentira. Ni siquiera existe el virus. Es la gripe, nada más. La mayoría de los que mueren son ancianos o inmunodeprimidos. La mentira está en los famosos tests, chinos... ¡Por Dios! ¡El virus viene de China! ¿Qué nadie abre los ojos? Es un cuento chino, nada más. Un cuco más, como la farsa del "terrorismo islámico", falsas banderas a más no poder. Saludos.
Me temo que eso no es exacto, sí que es otro virus, y no lo dice este gobierno, lo afirman TODOS los laboratorios especializados en Virología, y las explicaciones son indudables. El principal peligro radica en que NO hay remedio alguno en contra todavía. Pero, además, es que se difunde unas 3 veces más rápido que la gripe, por cierto ¿la común o la estacional? Y, la evidencia nos enseña que ya ha habido otras pandemias, y que por la gripe nunca se han colapsado los hospitales en los últimos 50 o 60 años. Lo que no significa, que las distintas modalidades de la gripe no mate mucha gente cada año, pero no de este modo. Y afirmar que sólo es gripe es dar pábulo a quienes están apoyando a este gobierno, ya que es el modo de exculparlo de responsabilidades.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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