Yo creo que ellos dirían que esto es estrictamente en el plano doméstico, pero no en el político, y por tanto no en el religioso. Porque hay que tener claro, que el cisma que se produce en Inglaterra es de carácter exclusivamente político, y en realidad no religioso. Enrique VIII (abstracción hecha de su carácter) se intenta divorciar sin éxito de su mujer legítima, la Reina Catalina de Aragón porque esta solo le había dado una hija viva. Como el Papa no lo acepta como motivo justificado, el Rey se proclama a sí mismo cabeza de su iglesia; imitando así las teorías de Lutero, precisamente a quien había censurado duramente con anterioridad y que le había proporcionado nada menos que el título de "Defensor de la Fe" por parte del Papa [1].Pues si hubieran sido consecuentes, al que deberían haber considerado cabeza de la Iglesia anglicana sería a Felipe de Edimburgo, ya que "el esposo es cabeza de la mujer" según el Apóstol. (Efesios 5, 24)
Es decir, que al contrario que en el continente, los anglicanos se pasaron al bando protestante por capricho de su Rey [2], y por motivos absolutamente políticos, argumentando "razón de Estado". Como una especie de reflejo del regalismo pero llevado al extremo. De hecho, a nivel teológico, los anglicanos no difieren tanto (comparados con los luteranos y calvinistas) de los católicos. Según tengo entendido, cuando la iglesia anglicana empezó a meter sacerdotisas y obispas, se armó un cisma interno del cual no se han recuperado (de hecho es una iglesia en vías de desaparición porque no va casi nadie a sus oficios salvo la gente muy mayor) y gran cantidad de sus pastores se han pasado a la Iglesia como sacerdotes (con dispensa especial de matrimonio, porque muchos están casados).
[1] El libro que escribió Eduardo VIII a favor del Catolicismo, se llamó "Defensa de los 7 Sacramentos":
https://es.wikipedia.org/wiki/Defens...te_sacramentos
[2] Personalmente, creo que Enrique VIII siempre consideró en el fondo que la única esposa y Reina legítima era Doña Catalina, a la cual no se atrevió a tocarle un pelo de su cabeza; mientras que a cuatro de las otras cinco, las decapitó (literalmente) por diversos "motivos". Es una lástima que la hija de ambos, María I Tudor, muriera tan pronto pues era católica y muy poco amiga de herejes a los que persiguió. La historia hubiera sido muy otra.
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