¡Zambomba! con el reto, qué expresión más arcaica ¿verdad? pero qué término más expresivo y sin caer en la vulgaridad, en la chabacanería que hoy todo lo abarca. Para hacer un buen plato, hay que contar con buenos ingredientes: primera calidad, frescos, adecuados, bien preparados o condimentados y bien presentados.
Sustituye esos ingredientes por individuos nuevos, preparados, formados, capacitados y elegantes. Pero el aristocratismo de los mejores no está bien visto en una sociedad de masas. Hoy manda la masa y los mediocres que de entre ellos surgen esporádicamente. es decir, se puede hacer ese buen plato, pero ¿hay mesa dónde servirlo? Y es que ¿cómo se hace para que España deje de estar habitada por un pueblo extraño que hace bandera de la chabacanería en todo lo que toca?
Por otra parte, no siempre desde las tesis de los falangistas se ha mirado con buenos ojos el aristocratismo. Hace ya años que dejé de ver a un buen amigo por las circunstancias de la vida, el cual, en su momento, fue Secretario general de las Juventudes de Falange. Y una cosa que le irritaba de mis opiniones es que le parecían demasiado elitistas. Realmente, yo no hablo de aristocracia nobiliaria, sino de cómo sólo los más preparados deben gobernar en nombre del Rey como delegados suyos y ser ejemplo a imitar en sus virtudes, pues los vicios deben taparse. A eso muchos lo llaman hipocresía, bien, admitamos que pueda serlo aunque también es discutible, pero quienes levantan el dedo para denunciarlo es porque lo hacen desde el más abyecto cinismo. Al fin y al cabo la hipocresía mantiene vivas las sociedades, porque tapa las vergüenzas y ensalza los valores, mientras que el cinismo las disuelve, porque hace bandera de esas vergüenzas como si fuesen logros: véase hoy día.
Comentas en otro hilo lo que os sucedió en Guernica, pero ¿de qué sorprenderse? cuando he visto la fotografía me he acordado en el acto de una horda de monos encaramados en un árbol tirando cacahuetes. Y, amigo Segoviano, ¿con esta pasta qué plato se puede preparar?
El problema que hay es triple: la Falange no puede restaurar a Cristo y a España, porque no tiene fuerza revolucionaria para ello, está exangüe; la Tradición, carlista y no carlista, no puede restaurar a Cristo y a España desde el retorno a la Monarquía Social y Representativa, porque no hay cómo; apenas hay pueblo español sobre el que trabajar y en el que apoyarse para la restauración. Sólo nos queda la labor de ser reservorio de tradiciones para el futuro, para que no se apague la llama, hasta que llegue el día en el que las condiciones vuelvan a ser propicias. Recuerda que todo tiene un principio y un fin. Y en un espacio como es este Portal, se puede mantener una porciúncula de ese "reservorio".
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