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Tema: El mito de la Revolución Francesa.

  1. #21
    Avatar de Liga Santa
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    Cool El mito de la Revolución Francesa.

    Hombre se dice que fue el inventor de la guillotina por la explicación anterior.
    Sería lo mismo afirmar ó decir que el hombre fue el inventor de la rueda, aunque hay especialistas en la materia que afirman muy severamente que fue un pitecantropus erectus que no deja de ser un mono.

    Mi honor, la lealtad,

    mi fuerza, la voluntad,
    mi fe, la catolicidad,
    mi lucha, la hispanidad,
    mi bandera, la libertad,
    mi arma, la verdad,
    mi grito... ¡despertad!
    mi lema... ¡¡Conquistad!!

  2. #22
    Avatar de mazadelizana
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    Respuesta: El mito de la Revolución Francesa.

    Pregunta:

    ¿Los chouanes y los carlistas son en esencia lo mismo?

    "El vivir que es perdurable
    no se gana con estados
    mundanales,
    ni con vida deleitable
    en que moran los pecados
    infernales;
    mas los buenos religiosos
    gánanlo con oraciones
    y con lloros;
    los caballeros famosos,
    con trabajos y aflicciones
    contra moros".

    http://fidesibera.blogspot.com/

  3. #23
    Avatar de Liga Santa
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    Cool Respuesta: El mito de la Revolución Francesa.

    Cita Iniciado por mazadelizana Ver mensaje
    Pregunta:

    ¿Los chouanes y los carlistas son en esencia lo mismo?

    ¡Hombre de los contrarevolucionarios sí se podría decir, pero los chuanes les movía cierto interés algo más terrenal!.








    Nota: Lea si le es posible apreciado camarada, las biografias de Jean Cottereau y de Georges Cadoudal, y de ahí desprendera bastante información para llegar a la misma conclusión que la de un servidor de Ud.

    Mi honor, la lealtad,

    mi fuerza, la voluntad,
    mi fe, la catolicidad,
    mi lucha, la hispanidad,
    mi bandera, la libertad,
    mi arma, la verdad,
    mi grito... ¡despertad!
    mi lema... ¡¡Conquistad!!

  4. #24
    Avatar de Rodrigo
    Rodrigo está desconectado Miembro Respetado
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    Re: Respuesta: El mito de la Revolución Francesa.



    Militia est vita hominis super terram et sicut dies mercenarii dies ejus. (Job VII,1)

  5. #25
    Avatar de Ramón de Bonifaz
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    Re: Respuesta: El mito de la Revolución Francesa.

    Estimado Rodrigo. Precisamente ayer por la mañana traté de intentar volver a ver la última entrega de "Lágrimas en la Lluvia" de la temporada de este programa recientemente finalizada, pero en el sitio web del programa no encontré esta entrega, la última que figuraba en aquel sitio era la del programa anterior, el referido al dinero. Muchas gracias, por tanto, por brindarnos el vídeo del último programa, al que ayer no pude acceder.

    Un saludo en Cristo.

  6. #26
    Avatar de juan vergara
    juan vergara está desconectado Miembro Respetado
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    Re: Respuesta: El mito de la Revolución Francesa.

    Se agradece el aporte Rodrigo!

  7. #27
    Avatar de Mexispano
    Mexispano está desconectado Miembro Respetado
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    Re: El mito de la Revolución Francesa.

    Inicio / Cultura
    Lo hizo en «Los dioses de la Revolución», que permanecía inédita en español
    Christopher Dawson demostró por qué la Revolución Francesa fue letal para la civilización cristiana
    La cultura occidental, sostenía Dawson, tiene que buscar en el cristianismo una guía y una ayuda para restaurar la unidad moral y espiritual de nuestra civilización.




    La presencia en el panorama cultural hispano del historiador y ensayista galés Christopher Dawson (1889-1970), convertido al catolicismo en 1914, ha vivido profundos altibajos, aunque su filosofía cristiana de la cultura y de la civilización dejó y mantiene una profunda huella.

    Leopoldo Eulogio Palacios (1912-1981) le "descubrió" en 1934 desde las páginas de Acción Española. En los años 50 y 60 vive su apogeo de publicaciones y debates e incluso de presencia física, con cinco intensos meses de conferencias y cursos en España en el otoño e invierno de 1951-52. En esa época es también traducido y editado en Chile, México y Argentina. Llegan luego treinta largos años de ausencia, hasta su resurrección a partir de 1991.


    En la primera mitad del siglo XX publicaron sus principales obras un grupo irrepetible de pensadores católicos o anglocatólicos británicos: Hilaire Belloc (1870-1953), G.K. Chesterton (1874-1936), T.S. Eliot (1888-1965), J.R.R. Tolkien (1892-1973), C.S. Lewis (1898-1963), Christopher Dawson (1889-1970, en la foto), Roy Campbell (1901-1957), Evelyn Waugh (1903-1966)...

    Acaba de publicarse, por primera vez en español, una de sus obras más representativas: Los dioses de la Revolución (Encuentro), con prólogo de otro gran filósofo de la Historia contemporáneo suyo, Arnold Toynbee (1889-1975). El traductor y responsable de la edición es Jerónimo Molina Cano, profesor titular de Política Social en la Universidad de Murcia.


    El profesor Jerónimo Molina destaca la "trayectoria rectilínea" de la obra de Dawson, que "no conoce ni enmiendas ni rectificaciones, sino la modulación, a lo largo de más de medio siglo, de su tesis central: el sustrato religioso de toda civilización y en particular de la cristiana".

    Molina destaca la importancia de este ensayo para comprender lo que pasó en 1789 y su trascendencia posterior: "Es algo más que un libro sobre la Revolución, su preparación y sus consecuencias. Lo que da coherencia a sus páginas, en las que se remonta al siglo XVI para descubrir las fuentes del pensamiento revolucionario europeo hasta llegar a la última postguerra mundial, es el desarrollo de su idea de que la religión es el germen de toda civilización, y que en circunstancias excepcionales la religión se expresa imperiosamente por cauces bastardos. Lo que el autor ofrece es una interpretación religiosa del cataclismo revolucionario francés".

    -¿Cómo se prepara intelectualmente la Revolución?

    -La Revolución Francesa, como otros acontecimientos equivalentes digamos desde el punto de vista de la historia universal (desde la caída de Roma o Constantinopla hasta la caída del Muro de Berlín), es el resultado un proceso en el que confluyen factores muy diversos. Entre ellos destacan sin duda los de índole intelectual y mucho más los espirituales. Consideración aparte merece la Revolución como fenómeno histórico irrepetible. Ciertamente pudo acaecer de otro modo, pero en la medida en que ha tenido lugar es algo irreversible. Pero que sea irreversible no quiere decir fuera necesario.

    -¿Por qué?
    -Yo, que pienso que la historia está siempre abierta, lo veo así. Supongo que la razón no es tan astuta como pretende Hegel. La Providencia divina es otra cosa…

    -¿Qué otros factores intervinieron?
    -En la preparación de la Revolución desempeña un papel decisivo la Reforma, la gran aceleradora de la mundanización o secularización de la cultura. Después, en el terreno trabajado previamente por los reformadores religiosos, prenden el liberalismo y la cultura individualista burguesa. Paradójicamente, la combinación de individualismo y capitalismo en todas sus formas (mercantilismo, fisiocratismo, librecambismo) es carburante para el Estado, la institución que hace tabla rasa con las tradiciones de Europa. Hay que contar también con la influencia de escritores y filósofos concretos.

    -¿Por ejemplo?
    -Un ejemplo: Rousseau. El gran intérprete del liberalismo en términos religiosos y padre él mismo de la religión democrática tiene mucho más de escritor reaccionario que de otra cosa. Lo que no impide que sea el prescriptor moral de las generaciones europeas desde mayo del 68. Y luego están, volviendo a París, las desafortunadas medidas políticas del rey (reapertura de los Parlamentos) o su débil carácter.



    -Todo eso tuvo que prender por algo. ¿Cuál fue la chispa?
    -Es la cuestión religiosa, en cierto modo, la que transforma la Revolución o, tal vez, la que clarifica su sentido. Pues la Revolución, que comienza en realidad como revolución liberal, inaugurando en Europa la serie de las revoluciones del movimiento constitucionalista (¡una ideología jurídica tan arraigada que se explica en las cátedras universitarias de Derecho constitucional!), termina convirtiéndose en una revolución para cambiar la sociedad y gestar al hombre nuevo. Las consecuencias de la ley de la constitución civil del clero de julio de 1790 son en este sentido extraordinarias, pues se pretende no sólo nacionalizar el sentimiento religioso como hace Enrique VIII en Inglaterra, sino refundar la Iglesia católica sometiendo a los obispos y sacerdotes a procedimientos de elección democrática y rediseñando las diócesis sobre el modelo político-territorial de los departamentos.

    -Dawson presenta en la Revolución dos impulsos, uno ateo o agnóstico, secundario, y otro principal, religioso, pero de una religión inversa a la religión tradicional, católica...
    -Efectivamente. También en este punto hay dos revoluciones que son procesos distintos. Del mismo modo que hay una revolución liberal y una revolución democrática que se suceden y contradicen, hay una revolución anticlerical que aspira a remover la posición o privilegios de la Iglesia católica y a la cual sucede una revolución que se presenta como sustituto de la religión, es decir, como una nueva religión, una religión política.


    Christopher Dawson junto a otro católico, el actor Sir Alec Guinness (1914-2000).

    -¿Qué es una religión política a esas alturas del siglo XVIII?
    -A diferencia de las religiones políticas de la antigüedad, que modulan o parasitan la creencia, las religiones políticas de nuevo cuño la sustituyen: no por la increencia, pues es imposible, sino por una religión sucedánea. Esta es en realidad la tesis que sostiene Christopher Dawson en su libro Los dioses de la Revolución.

    -¿Con qué consecuencias?
    -Probablemente, es el impulso pseudorreligioso de la Revolución lo que cambia el plano de la mundanización de la cultura: desde entonces el mundo deja de ser objeto de la secularización y pasa a serlo, directamente, de la profanación. Algo de lo que hablaba hace años un compatriota nuestro, Francisco Javier Conde, una de las grandes inteligencias políticas españolas del siglo pasado, a una distancia sideral (¿habrá que recordarlo?) de lo que hoy, abusando de los nombres, llaman otros en España “pensamiento político”.


    Francisco Javier Conde (1908-1974) coincidía con Dawson en que la ola revolucionaria no secularizó, sino que profanó la cultura occidental, toda ella enraizada y embebida de cristianismo.

    -El Terror es el periodo icónico de la Revolución. ¿Es también el que la define esencialmente?

    -La Revolución, particularmente el Terror, es un verdadero cataclismo histórico. El Terror no es solo el instrumento político de los líderes revolucionarios, sino que en él está la esencia de la Revolución. También por este lado la Revolución es un desastre absoluto. Calcando el diálogo de dos personajes de una famosa película de Jean Renoir bien se puede decir: “Terrorismo… ese bonito regalo de la Revolución Francesa”. Desde entonces, todo el mundo sabe que el terror puede convertirse en política de Estado. Ahí está para recordarlo el otoño español de 1936. La analogía histórica entre Marat y Santiago Carillo, responsables políticos y morales de miles de asesinatos, sobrecoge a cualquiera.

    -¿Por qué la religión revolucionaria, el culto al Hombre, puede resultar tan inhumana?

    -Porque el Hombre, dicho así, como categoría universal, no existe. Es una invención, una proyección del hombre nuevo al que todo debe quedar supeditado. Un ídolo ante el cual debe la humanidad doliente expiar sus culpas.

    -¿Es “cristianizable” la Revolución Francesa?
    -De ningún modo. ¿Se puede cristianizar el marxismo-leninismo? No dudo que haya gente que lo crea honestamente. Por eso se inventó Cristianos por el Socialismo y otras especies intelectuales teratológicas.

    -¿Y lo son los Derechos Humanos de matriz revolucionaria?

    -Tampoco. Pero es que no hay otros. El cuño de los derechos humanos es el de la Revolución. Salen de ahí. ¿Acaso no han sido los derechos humanos los que han desplazado a una posición secundaria y excéntrica al Derecho Natural, del que casi todos se han olvidado? Michel Villey lo explicaba muy bien. Por otro lado, a mí me da qué pensar que una parte de la Iglesia docente, desde hace unos cuarenta años, se dedique casi exclusivamente a la catequesis de los derechos humanos.


    Fuente:

    Christopher Dawson demostró por qué la Revolución Francesa fue letal para la civilización cristiana - ReL
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  8. #28
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    Re: El mito de la Revolución Francesa.

    Para ampliar sobre el tema hay buenos libros.


    En especial podemos encontrar este en PDF, gratis en la Red: LA CARA OCULTA DE LA HISTORIA MODERNA de Jean Lombard (en 4 Tomos, de unas 500 pgs. cada uno):

    Tomo I : http://www.google.es/url?q=http://do...46YBG53sJXF4Kg


    Tomo II : http://www.google.es/url?q=http://do...ih0TzWXIztcQlQ


    Tomo III : http://www.google.es/url?q=http://do...4WKx9t65nPgBmQ


    Tomo IV: Download This PDF eBooks Free




    No hay que olvidar que el lema de la Revolución "francesa" era: "libertad, igualdad, fraternidad o muerte", si bien este último término suele omitirse hoy por no ser conveniente (políticamente correcto), sin embargo la usaron con abundancia (la represión de la región de la Vandée fue espeluznante, por ejemplo).


    Y el lavado de cerebro de los mass media ha hecho bien su trabajo, hoy los franceses cantan, enaltecidos la Marsellesa y celebran el 14 de julio como un día de exaltación patriótica, cuando en realidad fue un triunfo del poder judío y masónico sobre Francia.

    Pero ... así es cómo nos venden y escriben hoy la historia.
    Última edición por donjaime; 25/01/2016 a las 17:20
    Pious dio el Víctor.

  9. #29
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    Re: El mito de la Revolución Francesa.

    Algunos libros de interés:

    Joseph de Maistre, Consideraciones sobre Francia.
    Louis de Bonald, Teoría del poder político y religioso.
    Jean Charruau, Una Familia De Bandidos en 1793.
    Hippolyte Taine, Los orígenes de la Francia contemporánea, Tomo II, La Anarquía.
    Hippolyte Taine, Los orígenes de la Francia contemporánea, Tomo III, La Conquista Jacobina.
    Hippolyte Taine, Los orígenes de la Francia contemporánea, Tomo IV, La Conquista Jacobina.
    Antoine de Meaux – Génesis de las revoluciones. Según Augustin Cochin.
    Jacques Bainville, Historia de Francia.
    Hilaire Belloc, La Revolución Francesa.
    Pierre Gaxotte, La Revolución Francesa.
    Crane Brinton, Los Jacobinos.
    Crane Brinton, Anatomía de la Revolución.
    J. L. Talmon, Los orígenes de la democracia totalitaria.
    J. L. Talmon, Mesianismo Político. La Etapa Romántica.
    Jean de Viguerie, Cristianismo y Revolución.
    Alfonso Bullón de Mendoza y Joaquim Veríssimo Serrão (Dir.), La Contrarrevolución Legitimista. 1688-1876.
    Bernard Fay, La Revolución Francesa.
    Lenotre, Historias íntimas de la Revolución Francesa.
    Bernard Fay, La Francmasonería y la Revolución Intelectual del siglo XVIII.
    Alfredo Sáenz, La Revolución Cultural. La nave y las tempestades.
    Alfredo Sáenz, La revolución desatada. La nave y las tempestades.
    Alfredo Sáenz, S. J., Cuatro pensadores contrarrevolucionarios. La nave y las tempestades.
    Alfredo Sáenz, S. ., La epopeya de la Vendée. La nave y las tempestades.
    Jacques Ellul, Autopsia de la Revolución.
    José de Maistre, Estudio sobre la soberanía.
    Jacques Crétineau-Joly, La Iglesia Romana y la Revolución. Obra compuesta en vista de documentos inéditos, tomo I.
    Jacques Crétineau-Joly, La Iglesia Romana y la Revolución. Obra compuesta en vista de documentos inéditos, tomo II.
    Lorenzo Hervás y Panduro, S. J., Causas de la Revolución de Francia, vol. I.
    Lorenzo Hervás y Panduro, S. J., Causas de la Revolución de Francia, vol. II.
    Augustin Barruel, S. J., Memorias para servir a la historia del jacobinismo, tomo I.
    Augustin Barruel, S. J., Memorias para servir a la historia del jacobinismo, tomo II.
    Augustin Barruel, S. J., Memorias para servir a la historia del jacobinismo, tomo III.
    Augustin Barruel, S. J., Memorias para servir a la historia del jacobinismo, tomo IV.
    Augustin Barruel, S. J., Historia del Clero en tiempo de la Revolución Francesa.
    César Ignacio dio el Víctor.

  10. #30
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    Re: El mito de la Revolución Francesa.


  11. #31
    Avatar de Mexispano
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    Re: El mito de la Revolución Francesa.

    MARIE-ANTOINETTE.

    Todo muy lindo, desfile, aviones, banderas, etcétera y demás. Pero. Ese 'Pero' de Juan Abreu.
    En La Bastille lo que había era una prisión casi convertida en hospital psiquiátrico en la que quedaban cuatro locos piojosos contando al Marqués de Sade, ladilloso, botándose treinta pajas por día y escribiendo algunas líneas entre una y otra. De otro lado, no sólo le cepillaron la cabeza a Louis XVI, que no era más que un cerrajero, más amante de las cerraduras que de la vagina de su esposa, a la que siempre llamaron La Austríaca o La Extranjera, con la que se casó, o casaron, en un matrimonio político, siendo ella una adolescente. Así y todo tuvieron hijos...

    A Marie-Antoinette, casi inmediatamente después del 14 de julio de 1789 la condujeron con la familia a una residencia vigilada en Las Tullerías. En 1791 la encerraron en Le Temple, La Conciergerie, una prisión de trato y construcción medioeval. En una ergástula aparte enrrejaron a Marie-Thérèse, su hija adolescente. Y en otra al delfín Louis-Charles, futuro y efímero Louis XVII, 10 años de edad.

    A Louis-Charles los revolucionarios lo emborrachaban a diario y lo manipularon psicológicamente hasta la saciedad. Obligaron al niño a declarar en el juicio contra Marie-Antoinette, su madre, y a afirmar que mantenía relaciones sexuales con él y con sus hermanos. Louis-Charles llegó completamente borracho, aterrado, escoltado, y declaró lo que le obligaron a declarar. Tocó después el turno a su hermana, a la que también confundieron, y supuestamente drogaron, y obligaron a declarar lo mismo. Marie-Thérèse, la única sobreviviente, vivirá con ese hondo, agudo e imborrable dolor toda su vida.

    Por más que la autodefensa de la Reina fue brillante, emocionante, clara, y sobre todo muy valiente (he leído y releído su declaración y autodefensa propia, así como casi todos los documentos originales de la época en la Biblioteca Nacional de Francia, y en otras bibliotecas), su destino estaba sellado. Todos sabemos dónde acabó la erguida y graciosa cabeza de Marie-Antoinette, en un cubo de madera sanguinolento.

    Poco tiempo más tarde Louis-Charles morirá de una tuberculosis generalizada de los pulmones a los huesos, los dolores, según cuentan los documentos históricos, fueron horrendos. El pequeño rey murió sin ningún tipo de contemplaciones, en la más tremebunda de las soledades, reconcomido por el pavor, en medio de visiones espantosas. Marie-Thérèse, su hermana, ignoraba lo ocurrido y lo ignoró durante mucho tiempo, hasta que un alma piadosa se prestó a contárselo.

    Desde hace tiempo muchos se preguntan: ¿era la Reina tan descerebrada, frívola y ligera como se ha querido imponer para la eternidad? De ninguna manera, concluyo yo. He aprendido a sentir un gran afecto por Marie-Antoinette, La Austríaca, La Extranjera, y mientras más leo sobre ella, más la admiro y aprecio. Pobre mujer, lamentada Reina.


    Zoé Valdés

    Retrato de Marie-Antoinette, pintado en 1769 por Joseph Ducreux.





    https://www.facebook.com/photo.php?f...5967872&type=3



  12. #32
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    Re: El mito de la Revolución Francesa.

    Dos siglos después, Francia descubre los restos de quinientos guillotinados

    Han sido hallados, tras varios años de investigaciones, en la Capilla Expiatoria, ubicada en la plaza Luis XVI de París




    La Capilla Expiatoria, en París, donde se han encontrado los restos de 500 guillotinados en París - ABC


    Juan Pedro Quiñonero

    Corresponsal en París

    Actualizado:01/07/2020 13:41h



    Doscientos veintisiete años más tarde, Francia sigue descubriendo los restos humanos del Terror revolucionario (1793-1794), “perdidos” y “ocultos”, hasta ayer mismo, en un recoleto jardín parisino, a dos pasos de los grandes almacenes de la capital, glosado en su día por un patriarca del canon literario español, José Martinez Ruiz, Azorín.

    Tras varios años de investigaciones, se han descubierto, ocultos en la Capilla Expiatoria, durante más de dos siglos, los huesos de más de 500 franceses guillotinados en la antigua Plaza de la Revolución, la actual Plaza de la Concordia.




    Robespierre guillotinando al verdugo después de haber guillotinado a todos los franceses. Grabado del siglo XIX


    La Capilla Expiatoria, en la placita Luis XVI, fue construida entre 1815 y 1826 para rendir homenaje al monarca y su esposa, Marie Antoinette, guillotinados ambos en 1793. En esa capilla reposaron los restos mortales de los reyes de Francia, hasta su traslado a la Basílica de Saint-Denis.

    La Capilla Expiatoria se construyó junto al antiguo cementerio de la iglesia de la Madeleine, muy próxima, en un barrio de compras cosmopolitas donde su encuentran varios grandes almacenes. Dos siglos más tarde, el actual administrador de la Capilla Expiatoria ha descubierto que más de quinientos hombres y mujeres, guillotinados, fueron enterrados y “ocultos” sus restos mortales entre varios muros del edificio. Y allí han seguido, “olvidados”, hasta hoy.

    El Terror revolucionario (1793-1794) se cobró más de 40.000 muertes en toda Francia. Diez mil condenas oficiales, treinta mil “extra oficiales”. Muchos de aquellos cadáveres fueron depositados en las catacumbas de París, un osario que tiene un cierto público turístico, interesado por contemplar los huesos, debidamente “ordenados”, de más de seis millones de muertos de varios cementerios parisinos.


    Dimensión histórica

    Existen, así mismo, varios lugares donde se recuerda el entierro de muchas víctimas del Terror revolucionario. El descubrimiento de la Capilla Expiatoria tiene una cierta dimensión histórica y simbólica. Los restos mortales de una cierta élite, entre las víctimas, fueron “ocultados” junto a los ataúdes de los últimos reyes de Francia, en una capilla convertida en monumento nacional.




    La guillotina de París, impresión holandesa del XVIII


    Durante alguno de sus viajes y estancias en París, José Martinez Ruiz, antiguo enviado especial de ABC, durante la Primera Guerra Mundial, vivió en un hotel con ventanas que dan sobre la placita Luis XVI y la Capilla Expiatoria. Azorín consagró varios párrafos de simpatía, glosando la “paz y tranquilidad” del lugar, a dos pasos de una tienda de miel que le recordaba los perfumes mediterráneos de su pueblo natal, Monóvar, en la provincia de Alicante.




    _______________________________________

    Fuente:

    https://www.abc.es/cultura/abci-sigl...0_noticia.html

  13. #33
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    Re: El mito de la Revolución Francesa.

    La mayoría de las víctimas de la guillotina no fueron nobles, porque éstos son una minoría. Apenas el 9% de los guillotinados pertenecían a la nobleza o la realeza, y el 7% al clero, que también es minoritario entre la población. El 31% eran obreros y artesanos, el 28% campesinos y el 20% comerciantes.
    ReynoDeGranada dio el Víctor.

  14. #34
    Avatar de Mexispano
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    Re: El mito de la Revolución Francesa.




    La atroz persecución a la Iglesia en la Revolución Francesa. Por Javier Navascués Pérez

    Javier Navascués - 12 agosto 2019


    A lo largo de la Historia ha habido grandes revoluciones por odio a la fe para socavar los cimientos de la cristiandad. Los cristianos han sido perseguidos con saña y crueldad. Numerosos mártires dieron su vida por defender la religión católica.

    Una de las más importantes sin duda fue la Revolución francesa y la Ilustración, que intentó desterrar a Dios de la sociedad y entronizar a la diosa razón y al hombre como la medida de todas las cosas. Justamente la antítesis de la sociedad teocéntrica medieval, que fue la época de mayor esplendor de la cristiandad.

    La Revolución francesa, como todo en la vida pasó, pero el veneno de sus ideas inmanentistas permanece hasta nuestros días y se entremezcla con la ponzoña de otras grandes revoluciones como la comunista o la de mayo de 68.

    D. Javier Paredes, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Alcalá, nos habla en profundidad del feroz ataque que supuso la Revolución Francesa a la cristiandad y sus graves consecuencias.


    ¿Cuál fue el caldo de cultivo en Europa en el que se fue fraguando la revolución francesa ya desde siglos atrás?

    La cultura de la cristiandad representada por Santo Tomás de Aquino entiende un punto fundamental, que Dios es creador y providente. Dios ha creado al mundo, ha creado al hombre y por lo tanto el hombre es una criatura dependiente de Dios, que debe obedecer sus mandatos. Dios ha creado al hombre para que le sirva, le ame y después sea feliz con él en el Cielo. Este concepto se rompe en el siglo XVI por medio de Lutero que introduce una nueva idea frente al hombre como criatura: el hombre como ser autónomo. En su doctrina nos propone el libre examen que consiste en decir sucintamente que somos autónomos para interpretar las Escrituras, no necesitamos de ninguna autoridad eclesiástica que nos diga cómo interpretar la Palabra de Dios. Podemos prescindir del Magisterio y de la Tradición. Esto lo oyen los campesinos alemanes en 1525 y se hacen la siguiente composición de lugar: “Si nadie me puede decir a mí lo que yo tengo que hacer en materia religiosa muchísimo menos nadie me podrá decir lo que debo hacer en materia política”. Así surgen las revoluciones campesinas de 1524 y 1525.

    Como Lutero necesita el apoyo de los príncipes alemanes para separarse de Roma escribe una obra que lleva por título Contra las hordas asesinas y ladronas del campesinado. Rectifica y afirma que eso del libre examen sólo es patrimonio del príncipe, no del resto de la población. Y propone exterminar como a perros a los campesinos sublevados y cómo consecuencia viene la represión del levantamiento campesino de aquellos años, que provoca entre 100.000 y 135.000 muertos en Alemania.

    Así empiezan las guerras de religión en los Estados confesionales y se llega a una solución de paz en 1555, la paz de Augsburgo. Se adopta un nuevo lema: Cuius regio, eius religio, que quiere decir según sea la religión del rey, así va a ser la religión de los súbditos.


    ¿Cuál es la situación concreta en Francia el año de la Revolución francesa?

    En 1789 en Francia reina Luis XVI y en la Iglesia Pío VI. Francia tiene en esos momentos 26 millones de habitantes, de los cuáles prácticamente todos son católicos excepto 500.00 protestantes y 40000 judíos. Los católicos se distribuyen en las 139 diócesis que tiene Francia en esos momentos. Hay 40000 parroquias atendidas por 70000 sacerdotes seculares. Hay además 30000 religiosos y 40000 religiosas. La religión católica no es una religión intimista, sino una religión sacramental que precisa de los sacerdotes para confeccionar y distribuir los sacramentos. Por lo tanto, la persecución va a ir dirigida contra los sacerdotes. A cada sacerdote le toca atender a unos 360 habitantes. Hay en Francia unos 25 millones y medio de católicos practicantes, que reciben los sacramentos, cumplen con el precepto dominical y con el pascual. Es un clero con buena formación doctrinal y con buenas costumbres con respecto a lo que sucedía en épocas pasadas. Aunque es un clero que empieza a hacer ciertas concesiones que se traducen en la falta de austeridad y en la falta de piedad. Las crónicas de entonces dicen que en algunos monasterios benedictinos ya se permite tomar té y café y que incluso salen a fumar al Sena por las noches. Cuando el clero afloja en la austeridad también afloja en la piedad. Por eso luego veremos a algunos clérigos comprometidos en la destrucción de la Iglesia. La iglesia se ocupa de la atención de hospitales y sobre todo de la enseñanza.


    La situación del clero en Francia está regida por la Alianza del Trono y el Altar…

    Así es, pero ello no quiere decir que se confundan el ámbito secular y el ámbito eclesiástico. En este ambiente quien domina la opinión pública son los enciclopedistas. Diderot escribe una novela de gran difusión en Francia titulada La religiosa. Afirma que en los conventos las religiosas están a la fuerza. Incluso en esta novela acusa a los mismos padres de encerrar a sus hijas en el monasterio, cosa a todas luces falsa. Lo que ocurre es justo lo contrario que suelen los padres los que impiden la entrada en el convento de sus hijas. Además, se empiezan a difundir una serie de ideas que podemos encontrar en los cuadernos de quejas del clero de Paris. Aquí vemos que Francia escribe la revolución antes de hacerla. En los cuadernos de quejas hay ya ideas inspiradas por sociedades y logias masónicas. En el cuaderno de quejas del Chalet de Santón una de las cosas que se piden es que todos los clérigos se casen. Se escribe textualmente: “la ternura de sus esposas despertaría la sensibilidad de sus corazones, la gratitud y compasión propias de la naturaleza humana y que se han visto sofocados en los votos de castidad y obediencia en casi todos que los han pronunciado”.

    Otra de las ideas que empiezan a surgir en esta época es lo que se conoce con el nombre de richerismo. Edmund Richer decía que, si bien los obispos descienden de los apóstoles, los sacerdotes son los descendientes de esos 72 discípulos que Cristo mandó a predicar por todo el mundo. Por lo tanto, tienen tanta autoridad los sacerdotes como los obispos. En el fondo lo que dice Richer es que la autoridad de los obispos frente a una reunión de sacerdotes queda diluida.

    Otra cosa que se difunde entonces son las ideas galicanas que vienen a decir que la reunión de los obispos de una nación, concretamente de Francia, tiene tanta autoridad o más que la que tiene el Papa. De manera que así es como se llega a los Estados Generales donde queda diluido el poder de los obispos porque el estamento clerical entre sus diputados tiene 208 sacerdotes y sólo 47 obispos.

    La fase siguiente es decretar que no se va a discutir por estamentos sino de manera individual (Juramento del Juego de Pelota 20-6-1789). Los Estados Generales el 30 de junio de 1789 quedan convertidos en Asamblea Nacional que se proponen dar a Francia una Constitución. Es decir, no nos sirven las leyes anteriores y se crea una Constitución. Esto va a afectar a la estructura de Francia, que como hemos dicho era la alianza del Trono y el Altar.





    ¿Cuándo empiezan a menoscabar de forma explícita los derechos de la Iglesia?

    Mientras se redacta esta Constitución salen decretos importantes como fue la abolición del régimen feudal, de los derechos de los señores. Esto va a afectar a la Iglesia porque suprimidos los derechos feudales también se suprimen los diezmos. Uno de los nobles, hijo de Emile du Châtelet, famosa por ser matemática física y sobre todo por ser la querida de Voltaire, al quitarle los derechos de caza decide prohibir los diezmos, que era la contribución que los fieles daban a la Iglesia. De esta manera le quitabas a la Iglesia un recurso para poder vivir y afrontar sus necesidades.

    Un obispo, Charles de Talleyrand dice que la Iglesia tiene muchas riquezas y que tiene que darlas al Estado para que éste las administre. Isaac Le Chapelier argumenta que no se le quitan los bienes a la Iglesia, sino que se recuperan porque la Iglesia no es dueña sino depositaria. A partir de ahora el depositario va a cambiar y es el Estado el que va atender a los pobres en sus necesidades.

    Charles de Talleyrand, que no tuvo nunca vocación, deja el obispado y se convierte en uno de los políticos más importantes. Se acabó casando con Catherine Grand obligado por Napoleón. La feliz pareja se instala en el castillo de Valençay, donde abunda el lujo.

    Talleyrand va a ejercer como obispo en la Fiesta de la Federación, que es una fiesta importante en este proceso de descristianización. Va a hacer la penúltima ceremonia como clérigo. Celebra en los Campos de Marte ante más de 100.000 franceses una Misa. Pero la Misa se celebra ya en el altar de la Patria. Vamos viendo como el Estado se va apropiando de la Liturgia católica y ahí es donde todos prestan el juramento a la nación. El siguiente paso es la prohibición de emitir votos solemnes a las órdenes contemplativas que no tienen utilidad social. Las que se dedican a la enseñanza y hospitales tienen votos simples y a estas de momento se les tolera hasta que Le Chapelier dicta una orden de la supresión de los gremios.

    De los conventos masculinos es donde salen más religiosos. De los conventos femeninos apenas hay defecciones, se cuentan con los dedos de una mano. Una de las que sale es la Hna. Providencia, Margarit Hébert. Acabará casándose con el personaje más anticlerical y más radical de la revolución francesa Jacques-René Hébert, fundador de un periódico “Le Père Duchesne”. Este diario va a contribuir a transmitir ideas anti religiosas y va a contribuir a la persecución y las matanzas de los sacerdotes.

    Perseguidas las órdenes religiosas nos quedaba el clero secular, el clero de las parroquias y eso se hace mediante la Constitución Civil del Clero, que convierte al clero secular en funcionarios. De manera que ahora los obispos los van a elegir las asambleas parroquiales sin que el Papa pueda decidir nada. El Santo Padre declara como cismática esta Constitución. El problema es que se obliga al clero a jurarla. Todos los sacerdotes deben jurar y acatar esta constitución.


    Hay una división entre el clero juramentado y el clero refractario…

    Sí, pero de todos los obispos que había en Francia sólo juran esta constitución 7 obispos y de ellos sólo 4 tienen una diócesis en propiedad.

    Las cosas en Francia se complican en 1792 porque tiene lugar el asalto a las Tullerías y la proclamación del fin de la Monarquía y el principio de la República con Luis XVI en la prisión del Temple. Del 2 al 5 se producen las matanzas de septiembre. Masacran a la Guardia Suiza que custodia el Palacio y exterminan a unas 1300 personas de las cárceles de París, donde había muchos sacerdotes que no habían querido jurar la Constitución. Uno de los crímenes más conocidos fue el de una alta aristócrata, que estaba en la cárcel. Va a ser violada, descuartizada e incluso tienen el mal gusto de cortarle la cabeza, llevarla a un peluquero, clavarla en la pica y llevársela a María Antonieta de la que era muy amiga. Todo esto bajo el lema de Libertad, Igualdad, Fraternidad.

    Otro de los puntos clave en el proceso de descristianización de Francia es la introducción de la ley del divorcio y la laicización del Estado. A partir de ahora tendrán que dejar de llevar los registros de bautismo y de matrimonio. Los curas juramentados sólo podrán dar la bendición después de que se casen en el Ayuntamiento. Eso quiere decir que los sacerdotes juramentados están obligados a bendecir gente que se haya divorciado o incluso sacerdotes ya casados.

    Es un ataque continuo a los principios. Ya no tenemos órdenes religiosas, ya tenemos un clero cismático y condenado por el Papa que depende del Estado. La sociedad civil tiene descristianizada la familia por la ley del divorcio.


    Esto va a provocar una reacción en la región de la Vendée…

    Así es. Esta región se levanta en armas durante siete años. No es sólo una sublevación política, sino que luchan al grito de viva el Rey y los buenos sacerdotes, es decir en defensa de los curas que no han jurado la Constitución.

    La represión contra esa zona que se levantó en defensa de la religión fue feroz. Una de las represiones más famosa es la que se conoce como los matrimonios republicanos que consistía en atar desnudos a un hombre y a una mujer y ahogarlos en el río Loira. A veces incluso el hombre era un sacerdote o religioso. Luis XVI y su esposa van a ser guillotinados.

    Eliminados todos los sacerdotes fieles queda la posibilidad de crear una nueva religión una vez que José Fouché da la orden de arrasar los templos…

    En esta nueva religión se da culto a diosa razón, que va a estar representada por madeimoselle Maillard, una bailarina de la ópera y de los prostíbulos que tenían los altos jerarcas y aristócratas de la Corte.

    La diosa razón, encarnada esta bailarina, es entronizada en la catedral de Notre Dame. La propia Maillard mientras es paseada en andas pisotea un crucifijo por lo que acentúa todavía más el carácter blasfemo y sacrílego del acto. Ante esta situación a los católicos franceses no les queda más que entregarse a un culto de catacumbas. Las Misas se celebran a escondidas en los bosques y donde se puede.

    Otro elemento importante para descristianizar la sociedad es la incautación del tiempo. A partir de ahora él tiempo no tendrá como referencia el nacimiento de Cristo, plenitud de los tiempos, sino la proclamación de la República. 1792 pasa a ser el año 1 cuando se proclama la República. Los nombres de los meses empiezan a adoptar elementos de la naturaleza. Los meses van a tener 30 días, pero no 4 semanas sino 3 décadas y la fiesta es el último día de la década. Lo hacen para hacer desaparecer el domingo, que deja de ser festivo. Cada día deja de estar dedicado a un santo y se dedican a un producto del campo o a un mineral. No es nada inocente, pues el 24 de diciembre es el día del azufre y el día 25, que es el día de la Natividad del Señor, es el día del perro.


    Ya han suprimido a Dios por completo de la sociedad, pero ven necesario que el pueblo conserve cierta idea vaga de lo trascendente.

    Robespierre ve que el ateísmo no les lleva a ningún sitio, que provoca desorden social y descontrola la sociedad y crea la fiesta del ser supremo. Dios pasa a ser un aglutinante social y se decreta que a partir de ahora los franceses crean en dos cosas: en la existencia del ser supremo y en la inmortalidad del alma. En la fiesta del ser supremo Robespierre quema una estatua de cartón que representa el ateísmo.

    Finalmente, cuando acaba la época del terror viene una época más tranquila, pero igualmente con persecución, es la época del Directorio. Los sacerdotes que no obedezcan esta religión del Estado van a ser deportados a la Guayana.




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    Fuente:

    https://elcorreodeespana.com/histori...ues-Perez.html

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    Re: El mito de la Revolución Francesa.

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    La ramera del pueblo

    El 14 de julio de 1789 el pueblo francés se levanta en armas contra la tiranía de la monarquía abs…

    ¿Eh? No,no… Paren! paren las rotativas!

    ¿No están hartos de la historia oficial? ¿no les harta oír siempre el mismo relato?¡Hace dos siglos que están adoctrinando a nuestros hijos con esto!¿Hasta cuándo vamos a tragarnos toda esta basura?

    Honorables damas y caballeros, hoy tengo el agrado de hacerles llegar el primero (y espero que no sea el último) de mis trabajos temáticos que les vengo prometiendo desde hace un tiempo. Y el asunto que hoy expondré será, como ya se imaginarán, en el marco del acontecimiento que se celebró ayer al menos en Francia, donde es su fecha patria más importante. Para quienes solemos ignorar los parámetros que nos marca la historia oficial, es tristísimo que esto sea motivo de celebración, pero bueno, prosigamos…

    Como muchos de ustedes sabrán, hoy se cumplen 231 años del día en que la cristiandad occidental decidió volarse la tapa de los sesos. O como dice la historia oficial, hoy se cumplen 231 años de la toma de La Bastilla; suceso que desencadenaría a posteridad una escalada revolucionaria en la Francia del siglo XVIII.

    La Revolución Francesa sin duda fue un terremoto que sacudió a toda Europa y por extensión, al mundo entero. Y esto no fue sólo por el cambio de paradigma que ésta significó, sino también por la inimaginable escalada de violencia e inestabilidad política experimentadas posteriormente no sólo en Francia,sino también en otras regiones del mundo incluso más lejanas; algo que en la historia oficial es omitido sistemáticamente en favor de todo ese sentimentalismo barato que enarbola a la libertad y a la democracia como los grandes baluartes de nuestra civilización. Pretendiendo así, darle una connotación lo suficientemente romantizada como para que todos los horrores que fueron perpetrados en nombre de la libertad y la democracia queden enterrados en el olvido.

    Pero no, hoy no me voy a enfocar particularmente en la Revolución Francesa. Ciertamente la tomaré como ejemplo para explicar ciertas cosas, pero no quiero escribir algo que sólo pueda ser leído el día de hoy. Quiero escribir algo que quede grabado a fuego. Que pueda ser leído en cualquier momento. Por eso voy a referirme a las revoluciones en todo su sentido, a qué responden realmente; a la verdadera naturaleza revolucionaria.

    Sin más preámbulos, abordaré este asunto partiendo de una verdad que es irrebatible por donde se la mire: ninguna revolución nace de la voluntad espontánea del pueblo, del populacho, de la gente de a pie; de gente común y corriente como ustedes y quien escribe.

    Ningún cambio de paradigma nace espontáneamente, empecemos por ahí. Todo cambio de paradigma responde a los intereses de alguien y siempre es consecuencia de algo, no surge de la nada. La pregunta es, de dónde surge o de qué es consecuencia.

    No es fácil hacer una revolución. No. Se necesitan armas, dinero, organización, e influencia en la sociedad. Entonces, si seguimos tomando como ejemplo a la Revolución Francesa, ¿Donde está el “pueblo” que se sublevó? ¿Los campesinos? ¿los artesanos? ¿carpinteros? Hablamos de personas que apenas tenían habilidad para manejar sus herramientas de trabajo. No tenían ni las armas, ni el dinero, ni la organización, ni la influencia suficientes como para rebelarse contra un régimen. De plano no conformaban una clase social lo suficientemente dominante en la sociedad como para materializar algún cambio significativo, por más que fueran la amplia mayoría de la población de Francia.

    Entonces, ¿cuál era la clase social dominante en la Francia del siglo XVIII? Pues era la burguesía, claro, la élite, los “nariz parada”.

    Los siglos XVII y XVIII vieron florecer en Europa una burguesía intelectual que ya gozaba de un estatus social superior. Se codeaba con la nobleza, y las riquezas y el poder se concentraban cada vez más en ella. Quizás al principio no tenían muchas armas, pero sí tenían recursos para abastecerse, además de la organización y las influencias suficientes como para parasitar el aparato estatal y pudrir al Estado desde sus entrañas.

    Entonces, aclarado esto, todas las revoluciones siguen una lógica, no hay ningún “orden espontáneo” ni nada similar. Todas responden a los intereses de una clase social dominante en la sociedad, que cuanto más poder tienen, más poder quieren; y particularmente en la Revolución Francesa, fue una rebelión de burgueses cebados con ideas ilustradas que se hartaron de que la monarquía les pusiera los puntos, no hay otra explicación. Por lo tanto, buscaron acomodar a la sociedad en función sus intereses personales, no a los del pueblo, esa es una vil mentira. Sólo esperaron el momento oportuno, un polvorín que sirviera de motivación para captar la mayor atención posible y hacer más fácil esa aspiración a la legitimidad de dicha causa.

    Y este patrón se mimetiza incluso hasta en las revoluciones bolcheviques, que también, nacieron en la burguesía liberal, por muy mal que esto le pese al liberalismo. Todos los levantamientos revolucionarios modernos fueron concebidos en la burguesía, y esto no es ninguna casualidad, de hecho responde a una lógica. Ninguna de ellas nació de la voluntad del pueblo, ni fueron ideadas pensando en el bien común. A decir verdad, la burguesía siempre ve con desprecio al pueblo, al “populacho inmundo” dijera Voltaire, y si alguien del populacho salió beneficiado, fue por pura coincidencia.

    El único rol que cumple el pueblo en las rebeliones es el de ser carne de cañón, y volviendo a la Francia revolucionaria, el pueblo francés fue el que menos apoyó esa sublevación. Y lo pagó muy caro, por cierto: miles y miles de guillotinamientos y fusilamientos arbitrarios sin ningún juicio previo, entre otros vejámenes. Hombres, mujeres, niños, monjes y sacerdotes católicos… Las armas del jacobinismo masón no tuvieron escrúpulo a la hora de defender a la diosa razón, esa prostituta a la que los republicanos postraron en el trono de Francia, y aunque ciertamente fue una ramera, no es la ramera a la que estoy refiriéndome en estas líneas, sino al pueblo; a esa abstracción sintética no refiere a nada en específico.

    El pueblo, tal como lo sugiere la impersonalidad de la expresión, es la gran ramera de la historia. Ha sido prostituido a diestra y siniestra para crear esa falsa noción de homogeneidad y omitir bajo una leyenda rosita hasta las más deleznables atrocidades que ha perpetrado el ser humano en nombre de la libertad, de la justicia, de la igualdad, y de todos esos valores republicanos que los occidentales hoy ensalzamos con tanto orgullo. El comunismo también se cimentó sobre esos mismos valores republicanos, y ya todos vimos en qué terminó.

    Cuántas veces habremos oído que el pueblo de tal lugar se levantó en armas contra tal régimen opresor… ¡Vaya forma de edulcorar la historia, por Dios! La rebeldía contra el orden natural sólo es propia de unos pocos agitadores y revoltosos, inadaptados, pero lo suficientemente inteligentes e influyentes como para inmiscuirse en el pueblo y manipularlo a su favor.

    Ellos no son el pueblo, de plano no tienen ni idea de la realidad que vive el pueblo. El pueblo somos nosotros, los que los mantenemos en el lugar en el que están. Los que salimos a luchar día a día, contra viento y marea. Ellos están ahí porque nosotros estamos aquí. Y lo que les mantiene donde están, es que nosotros sigamos estando donde estamos. Su causa nunca es por nosotros, sino por ellos.




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    Fuente:

    https://www.mundorepubliqueto.com/20...ra-del-pueblo/

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