Re: ¿Se debería suspender la final de la Copa del Rey?
Ya se ha acabado el partidito, ya se ha terminado el torneito, lo ha ganado en F.C. Barcelona y enhorabuena por ello, pero el torneito no ha sido contra España. Es decir, los seguidores de estos clubes deportivos no han entendido que no competían contra España, sino en un torneito español, muy "typical spanish", y que está muy mal pitar y abuchear la Marcha de nuestra patria. Vamos que podían muy bien ir a pitar a su puñetera madre, ¡menuda colección de energúmenos!, ¡vaya deplorable, lamentable y pésima mala educación! garantizado, la próxima vez que escuche Els Segadors, pitaré, patearé, chillaré, toseré con fuerza e incordiaré todo lo que pueda. La Marcha Real de España, es mi Marcha como español, no como aficionado al fútbol, deporte que me importa más bien poco, y la Marcha de mi Patria se respeta por activa y por pasiva, o esto acabará terminando muy mal porque en sus notas están contenidas muchas cosas, muchos hechos y muchas emociones. ¡No nos toquéis más las pelotas, que todo tiene un límite y luego vendrán los llantos! avisados quedáis.
Última edición por Valmadian; 26/05/2012 a las 00:55
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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