Está bien la denuncia del problema. No se podía haber descrito mejor.

Pero también peca un poco de ingenuo (y casi diría de incoherencia) si piensa que la solución va a venir de las mismas personas que ocupan los puestos tutelares del sistema que, precisamente, ellos mismos crearon de forma tal que no hubiera posibilidad de ningún tipo de reforma en el sentido que señala el autor del artículo. Y ello incluye el propio proceso electoral que ellos mismos crearon y controlaron y siguen controlando (desde las primeras elecciones del ´77 en adelante han sido todas una completa farsa; igual que todas las demás elecciones que convocaron desde que se hicieron con el poder en 1833).

La Revolución española (o Gobierno de ocupación) no es tan tonta como para suicidarse (a menos, claro está, que la Revolución Internacional dé la orden de "suicidarla", en cuyo caso pasan a ser forzosamente sustituidos por otros revolucionarios domésticos más acordes o dóciles a las nuevas órdenes de los dirigentes de la Revolución Internacional, una vez que aquéllos ya cumplieron la misión para la que fueron puestos en el poder político con la fuerza y la violencia).