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  • 1 Mensaje de Martin Ant

Tema: El régimen "católico" de Franco: tampoco fue tradicionalista en lo religioso

  1. #1
    Martin Ant está desconectado Miembro Respetado
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    El régimen "católico" de Franco: tampoco fue tradicionalista en lo religioso

    Como ya señalé en el hilo sobre la refutación del carácter supuestamente tradicionalista en lo político del régimen franquista, tenía también la intención de abordar dicho régimen desde el punto de vista del tradicionalismo religioso. Es lo que pretendo en este hilo.

    Aunque ya toqué de manera indirecta este tema en otro hilo, en éste lo haré de manera directa reproduciendo sin orden cronológico (y con anterioridad al año 1967 en que se consuma de manera definitiva la destrucción de la Unidad Católica por el régimen con la Ley Orgánica del Estado y la ley de libertad religiosa, ambas del mismo año) datos y documentos que diluyen el supuesto tradicionalismo religioso del franquismo.

    ----------------------------------------------------------------------------------

    Fuente: “Tradición o mimetismo”. Rafael Gambra (páginas 281, 282, 283 y 284)


    Cuatro figuras destacadas del tradicionalismo contemporáneo, los señores don Manuel Fal Conde, don Manuel Senante, don José María Lamamié de Clairac y don José María Valiente dirigieron el día 29 de Septiembre de 1947 una carta a cada uno de los obispos españoles a propósito de la situación en auge del proselitismo protestante.


    A TODOS LOS OBISPOS ESPAÑOLES


    29 de Septiembre de 1947

    Excm. y Rvdmo. Sr. :

    Nos mueve a dirigirnos a su V. E. Rvdma. la indudable gravedad de dos hechos que nos producen vivo dolor y honda preocupación.

    Es el primero la apertura gubernativamente autorizada de numerosas capillas protestantes y algunas escuelas del mismo carácter. Se acompaña a esta carta la lista de las autorizaciones concedidas.

    El segundo, la publicación no sólo en la prensa extranjera, sino en toda la prensa nacional -el 19 de agosto último-, de las declaraciones hechas por el Jefe del Estado a Mr. Merwin K. Hart, en las que se afirma que “En España disfrutan de libertad las otras confesiones que no son católicas y están garantizadas por el artículo del Fuero de los Españoles que respeta la libertad de conciencia”, y que “Iglesias protestantes existen en los mismos lugares de España en que existían bajo otros regímenes”. Estas declaraciones revisten más gravedad todavía que el hecho anterior, por cuanto de una parte lo sancionan y autorizan, y de otra, dada la categoría del autor de las mismas, se han de tomar como norma práctica de actuación gubernamental y como interpretación autorizada del Fuero de los Españoles. Ley que, precisamente, ha recibido el calificativo de fundamental en la Ley de Sucesión sometida hace poco a Referéndum.

    Lo mismo aquella apertura que esta gravísima interpretación se oponen a la letra y espíritu de dicho Fuero. Sabemos ciertamente, por informaciones particulares, aunque ello no haya sido de dominio público, que Roma, al no admitirse una declaración de plena unidad católica, transigió con la fórmula de redacción del artículo 6º. del Fuero de los Españoles. Pero si se compara esta redacción con la del artículo 11 de la Constitución de 1876, claramente se advierte que las palabras que se modificaron implican un criterio mucho más restrictivo. Al “ejercicio del culto” se añadió el adjetivo limitativo de “privado”, y lo de las “manifestaciones públicas”, que dio lugar a tantas polémicas que desembocaron en la interpretación simplísima de Canalejas en la R. O. de 10 de Junio de 1910, ha sido sustituido por “manifestaciones externas” que no serán permitidas.

    Las consecuencias de esta distinta redacción son obvias y bien diferentes. La redacción de 1876, al dejar indeterminado el carácter del culto, daba margen a la existencia de templos y capillas de otras confesiones religiosas. La del artículo 6º. del Fuero, al limitar el culto a lo privado y al prohibir las manifestaciones exteriores, evidentemente lo recluye en el domicilio privado y excluye y prohíbe toda clase de capillas, templos e iglesias. Sin duda estas restricciones, patentes en el texto, serían las que hicieron posible la transigencia de Roma y el cambio de conducta en relación con la actitud mantenida por los Pontífices frente al artículo 11 de la Constitución de 1876. Dicho en otros términos, el texto del Fuero de los Españoles no permite, en una recta interpretación, ni la congregación en común, para el culto, de los disidentes, fuera de un domicilio privado, ni menos aún la posibilidad de proselitismo, cotizaciones y propaganda.

    Es evidente, por tanto, que las capillas o iglesias de que habla el Jefe del Estado, con puertas a la calle y publicidad de su existencia, constituyen ejercicio público de culto contra la letra y sentido de la fórmula tolerada por Roma y publicada como Ley.

    Añádase a esto que de hecho ya se hace proselitismo en torno a esas capillas, con reparto de donativos y comidas con tal fin, y que las mismas armas se utilizan para llevar gente a las escuelas, cuya apertura y funcionamiento tampoco puede ampararse en el Fuero, y que, por otra parte, contra lo que afirma el Jefe del Estado, no sólo de han abierto capillas donde ya las hubo bajo otros regímenes, sino en localidades donde jamás existieron. Sirva de ejemplo la pequeña mística y recoleta ciudad de Ávila.

    Siendo la declaración de situación de hipótesis privativa de la Santa Sede, de todos modos su improcedencia en España la reconocen las mismas palabras del Jefe del Estado, al decir que “la Religión de la casi totalidad de los españoles es la católica, y que la mayoría de los pocos que no la profesan son ateos, reduciéndose los protestantes a sectores extranjeros o de origen extranjero, o gente que ha vivido muchos años fuera de España”.

    Otro extremo de las declaraciones del Jefe del Estado que hemos de recoger es el relativo a las plazas africanas de soberanía. Dejamos aparte la zona de Protectorado por su diferente carácter. Si en ellas conviven católicos, judíos y musulmanes, podrá esto ser motivo para que cada confesión tenga sus templos y sus escuelas, pero nunca para que “el Gobierno español otorgue a sus escuelas subvenciones y ayudas, sin discriminar su confesión”. Como es inadmisible que por el Ayuntamiento de Melilla, con la protección de la representación del Estado español, se haya construido una mezquita. Por cierto, que la inauguración de esta mezquita ha dado ocasión a que puedan apreciarse los perniciosos efectos de las tan repetidas declaraciones, ya que sólo ellas explican que el Alcalde de dicha ciudad se haya atrevido a decir, según ha publicado toda la prensa de 9 de septiembre, que “existe libertad de cultos en España, como ha quedado demostrado en Melilla, donde el Ayuntamiento contribuye con el mismo cariño a sostener la enseñanza de cristianos, israelitas y musulmanes”.

    Los hechos expuestos constituyen un nuevo ataque a la Unidad Católica. El argumento que se esgrime de que las declaraciones venían obligadas por la campaña que elementos contrarios a nuestra Patria efectúan en el extranjero, tiene que ser rechazado de plano. No es admisible que se compre la tolerancia política con tolerancia religiosa. Admitido este principio se llegaría, de concesión en concesión, a la entrega de todo nuestro patrimonio espiritual. Esto aparte de que la acusación de que en España se persigue a los disidentes no católicos se deshace con la demostración de su falsedad, pero no dejando el campo libre a la actuación pública y proselitista de dichos elementos.

    Cuantas veces se han producido ataques análogos a la Unidad Católica ha surgido vigorosa y viva la protesta indignada de los católicos españoles, con los Obispos a su cabeza, cual sucedió en 1869, 1876 y 1931. Si en las normas dadas a los católicos españoles, por mediación del Cardenal Aguirre, en tiempos de la monarquía liberal, figuraba como destacadísima la que ensalzaba y encomiaba la defensa de la Unidad Católica, con harta más razón creemos que se impone tal deber después de la Cruzada, calificada como religiosa por todo el Episcopado español, y en la que tantos dieron sus vidas en una y otra zona al grito de ¡Viva Cristo Rey! En pasados tiempos la libertad de cultos o la tolerancia eran concesiones a las circunstancias; pero, ¿es que hoy no son todas las circunstancias propicias a la Unidad Católica?

    En aquellas luchas y protestas la Comunión Tradicionalista ocupó siempre la primera fila, como que para ella fue, es y será la Unidad Católica el primero de sus postulados. En visita oficial a Roma en 1908, de labios del santo Cardenal Vives, delegado de S. S. Pío X, oyeron uno de los firmantes y el padre de otro de los que suscriben, junto con los demás representantes, el siguiente consejo: “Etsi pastores taceant, oportet canes adlatrare”, y añadió: “Etiamsi non taceant semper oportet canes adlatrare”. No creemos que el silencio guardado hasta ahora, tanto por los prelados que sufren en sus diócesis la ofensa de la apertura de templos protestantes, como por todos los demás que sienten el agravio inferido a la Iglesia, sea definitivo; antes creemos que tengan en estudio algo que desconocemos. Si pública ha sido la interpretación abusiva de la fórmula consentida por la Iglesia, parécenos que pública habrá de ser la manifestación de la disconformidad y la invitación a rectificar. La prudencia, sabiduría y cristiana entereza de los Prelados españoles determinará la forma más adecuada para poner remedio al mal.

    Al proponerse la Comunión Tradicionalista, siguiendo aquel alentador consejo, iniciar la campaña de protesta contra esta inesperada ofensa a la Unidad Católica, hemos juzgado un deber el dirigir esta carta a todos y cada uno de los Prelados españoles, dándoles cuenta de nuestra preocupación, nuestro dolor y nuestra resolución de no consentir que se abra paso en nuestra Patria a las herejías de las que la Unidad Católica nos ha librado.

    Y en un orden personal, quienes, como los firmantes, hemos consagrado toda nuestra vida a la defensa en todos los terrenos de los ideales católicos, no podemos desdecir nuestra actuación anterior con el abandono, al cabo de tanta lucha, de nuestra posición de combate por tan Santa Causa.

    Devotamente piden la bendición de V. E. y BB. E. P. A.

    Firmado: Manuel Fal Conde.- Manuel Senante.- José María Lamamié de Clairac.- José María Valiente.

  2. #2
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    Re: El régimen "católico" de Franco: tampoco fue tradicionalista en lo religioso

    Otra vez, aquí dando definiciones ex-cátedra en base a artículos sin contrastar por personas que odiaban al jefe del Estado. Supongo que se rematará la conclusión, como mínimo, con la excomunión de Franco por los obispos españoles, dada la poderosa entidad de los denunciantes. O si no, recurrirían a Pío XII que le excomulgaría ipso facto y daría la jefatura de España a los amigos de los denunciantes. Y si no ¿se acusará a aquellos obispos de traición a la Causa? Segurísimo.

    Bien, como todo está aquí embarullado sin distinguir lo que es historia de lo que es pura opinión y como tanto el posteador actual y los denunciantes de antaño se proclaman jueces y parte a la vez, con una inquina evidente al régimen del 18 de julio, y dado que no mencionan las razones de la parte condenada, ni matizan el contexto histórico en que entrarían esas acusaciones, que en buena parte estaban en manos del criterio de gobernadores civiles, etc.,.. voy citar un artículo más neutral, o más explicativo, al menos, del contexto religioso español de la época anterior al Concordato de 1953, y que cada cual saque las conclusiones que le dé la gana, pero al menos informado seriamente y sin distorsiones interesadas.
    En cualquier caso, comparese con el estado de la religión católica en países vecinos, infinitamente mucho peor y con las directrices político-religiosas de Roma (que tampoco eran las del siglo XIX, por supuesto) :

    ABC (Madrid) - 18/07/1950, p. 16 - ABC.es Hemeroteca

    ABC (Madrid) - 19/07/1950, p. 7 - ABC.es Hemeroteca

    http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigat...07/19/008.html
    Última edición por ALACRAN; 06/07/2013 a las 01:40
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)

  3. #3
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    Re: El régimen "católico" de Franco: tampoco fue tradicionalista en lo religioso

    Bien, como todo está aquí embarullado sin distinguir lo que es historia de lo que es pura opinión y como tanto el posteador actual y los denunciantes de antaño se proclaman jueces y parte a la vez, con una inquina evidente al régimen del 18 de julio, y dado que no mencionan las razones de la parte condenada, ni matizan el contexto histórico en que entrarían esas acusaciones, que en buena parte estaban en manos del criterio de gobernadores civiles, etc.,.. voy citar un artículo más neutral, o más explicativo, al menos, del contexto religioso español de la época anterior al Concordato de 1953, y que cada cual saque las conclusiones que le dé la gana, pero al menos informado seriamente y sin distorsiones interesadas.
    En cualquier caso, comparese con el estado de la religión católica en países vecinos, infinitamente mucho peor y con las directrices político-religiosas de Roma (que tampoco eran las del siglo XIX, por supuesto) :

    ABC (Madrid) - 18/07/1950, p. 16 - ABC.es Hemeroteca

    ABC (Madrid) - 19/07/1950, p. 7 - ABC.es Hemeroteca

    http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigat...07/19/008.html

    Si algo demuestran las declaraciones de esos políticos angloamericanos (en su descripción de la realidad social española en materia religiosa en 1950) es precisamente que los representantes de la Comunión legitimista estaban completamente en lo cierto en sus críticas en lo que se refiere a la injustificada interpretación amplia y laxa del artículo consentido (que no querido) por Roma del Fuero de los Españoles, y en lo que se refiere a las desastrosas consecuencias prácticas para los españoles, en lo religioso, a que daba lugar dicha abusiva interpretación.

    Pero para que no se diga que se trataba de una simple "opinión" personal parcial e injustificada, no tuvo que pasar más de un año para que el Episcopado Español, atendiendo a esta denuncia que la Comunión Tradicionalista (siempre defensora de la Unidad Católica contra los dirigentes revolucionarios antiespañoles que llevamos sufriendo desde 1833) le dirigiera previamente, publicara un documento colectivo denunciando lo mismo (en los mismos términos y con las mismas explicaciones y argumentos). Por supuesto, el Gobierno franquista (siguiendo la misma estela trazada por los anteriores gobiernos isabelinos y alfonsinos, piedosos por fuera, podridos por dentro) hizo caso omiso de dicha declaración.


    Instrucción de la Conferencia de Metropolitanos españoles sobre la propaganda protestante en España, 28 de Mayo de 1948



    Instrucción que publica el “Boletín Oficial” del Arzobispado de Toledo.

    Toledo, 13.- El cardenal arzobispo de Toledo ha hecho pública en el “Boletín Oficial” del Arzobispado, la instrucción de la Conferencia de metropolitanos españoles, sobre la propaganda protestante en España.

    “Siendo el principal deber de los obispados -dice la instrucción- el vigilar por la conservación y pureza de la fe, la Conferencia de los metropolitanos españoles hubo de ocuparse, en la última reunión celebrada, de la campaña de propaganda protestante desarrollada en España en estos últimos tiempos, acordando aportar una fiel respetuosa exposición de hechos en relación con la legislación actualmente vigente en nuestra Patria, a Su Excelencia el Jefe del Estado, y publicar, así que se hubiese recibido el “nihil obstat” de la Santa Sede a los acuerdos de la Conferencia, una declaración de principios para los fieles. Ya lo han hecho de modo preclaro algunos prelados para sus respectivas diócesis, en donde ha tenido especial intensidad dicha campaña. Mas la Conferencia de los metropolitanos españoles entendió que debía también ella hacerlo dirigiéndose a todos los fieles españoles.

    La cuestión de la libertad y la tolerancia de cultos, no es una cuestión meramente política, sino una cuestión dogmática y de Derecho público eclesiástico, resuelta por las encíclicas pontificias, y de concreta aplicación en cada nación o Estado, según las circunstancias de hecho en que se encuentre.

    Su Santidad León XIII, con toda la autoridad del Magisterio Supremo de la Iglesia y con todo el prestigio de sabiduría y prudencia que aureoló todo el pontificado, dedicó su inmortal encíclica “Libertas” a exponer las excelencias de la libertad, su uso y su verdadero concepto, pero, a la vez, refutar y condenar los errores sobre la libertad, entre los cuales descuellan los errores de la libertad de cultos en los particulares y la libertad de cultos en el Estado. Es falsa la libertad de cultos en los particulares, entendida en el sentido de que esté del todo en manos de cada uno el profesar la religión que más le acomode o el no profesar ninguna”. La instrucción desarrolla dicha encíclica.

    “Las circunstancias de España, lo mismo según las estadísticas oficiales que según la realidad de su hecho social, son las de unidad católica. Los españoles que no hacen profesión de fe católica, y sobre todo los adheridos oficialmente a alguna confesión religiosa distinta de la católica, son en número tan insignificante que no pueden tenerse en cuenta por una ley que mira a la comunidad social. Si en el artículo sexto del Fuero de los Españoles, se introdujo algún elemento de tolerancia de cultos disidentes, fue atendiendo a los extranjeros que residen en España, entre los cuales los hay de países cuya mayoría es protestante, o donde hay numerosas minorías no católicas. Mas, conforme a los principios sentados por Su Santidad León XIII, se redujo en España la tolerancia a los límites que debía reducirse, después de tratar el asunto previamente el Gobierno español con la Santa Sede, a lo cual venía obligado por el artículo décimo del convenio de 7 de junio de 1941, al culto privado sin manifestaciones públicas ni externas”.

    Analiza el alcance del mencionado artículo sexto del Fuero de los Españoles, que dice claramente que lo que autoriza o tolera es el ejercicio privado del culto no católico, pero que no se permitirán otras ceremonias ni manifestaciones externas que las de la Religión católica. “Lo que pedimos, como es nuestro deber, los obispos españoles, es que se observe lo establecido en este punto en la Ley fundamental del Fuero de los Españoles, después de haber tratado esta cuestión delicadísima con la Santa Sede.

    Dirigida esta instrucción a los fieles españoles, les exhortamos, en cumplimiento de nuestro deber pastoral, a conservar en toda su integridad la fe católica, que es la doctrina de Cristo, y cuya fidelísima custodia es la Santa Iglesia Romana, única que muestra como señales características de la verdadera Iglesia la unidad, la santidad, la catolicidad y la apostolicidad.

    Bien seguros estamos de que nunca la masa de católicos del pueblo español pasará a cualquiera de las confesiones protestantes que considera con razón, como herejía. Pero ello no quiere decir que una pública campaña de proselitismo protestante y de ataque de los dogmas católicos no cause daño en algunos incautos, que debe evitarse, no con actos de violencia, sino denunciando los abusos y reclamando el cumplimiento estricto de lo legislado en una ley fundamental del Estado, después de haberlo tratado con la Santa Sede.

    La intransigencia dogmática es la defensa de la verdad revelada y es esencial al Catolicismo como eco de las palabras de Cristo: “Quien no está conmigo está contra Mí”. Mas no crea nadie que esta intransigencia en la fe es incompatible con la serenidad, con la comprensión, con la mansedumbre, con la verdadera caridad que Cristo enseña a ejercer, aún con nuestros enemigos.

    La fe no debe tratar nunca de imponerse con la violencia. La caridad allana sus caminos y requiere siempre la eficacia de la gracia divina.

    En el Evangelio, junto con la sentencia antes alegada: “Quien no está conmigo está contra Mí”, leemos aquella otra sentencia de Cristo: “Quien no está contra nosotros, con nosotros está”. ¡Bendita la hora y quiera el Señor apresurarla, en que cesen los ataques de todas las confesiones que reconocen a Cristo, contra la Iglesia Católica, y puedan sumarse los esfuerzos de todos los que creen en Jesús y en los valores del espíritu, contra el materialismo y sus consecuencias en el orden social y político de los totalitarismos tiránicos de todas las especies!

    Roguemos, incesantemente por la unidad de la Iglesia, con espíritu de verdadera caridad y fraternidad, por el retorno de los cismáticos orientales y de los protestantes al redil de la Iglesia romana, para que se cumpla el ardiente deseo de Cristo expresado en la víspera de su Pasión: “Et omnes unum siet i fiat unum ovile et unus pastor””.- Cifra

    Fuente: La Vanguardia, 19 de Junio de 1948


    La parte fundamental de la Instrucción no transcrita por el diario (recordemos la estúpida censura franquista anticatólica) dice así:

    "Podemos, sí, hacer dos afirmaciones con absoluta certeza: primera, que la tolerancia del culto privado disidente fue inserta en el artículo 6.º del Fuero de los Españoles en vista de los extranjeros residentes en España y ante las exposiciones de alguna potencia extranjera no católica; segunda, que la redacción definitiva del artículo 6.º del Fuero de los Españoles fue no hecha como la del artículo 11 de la Constitución de 1876, sin tratarlo con la Santa Sede, sino, por el contrario, tratándola previamente con la Santa Sede”.

    Los nn. 8 y 9 del documento, que se transcriben parcialmente a continuación, expresaban: “8. Este artículo 6º del Fuero de los Españoles es de una redacción y de un sentido más restrictivo que el artículo 11 de la Constitución de 1876, ya porque los autores del artículo 6º del Fuero de los Españoles partieron de la base de la unidad católica establecida en el Concordato de 1851 y reafirmada en el convenio de 1941 entre la Santa Sede y el Gobierno español, ya que para evitar la posibilidad de lo que sucedió con la Constitución de 1876 en 1910, siendo presidente de Gobierno el señor Canalejas”.

    “9. (…) Lo que pedimos, como es nuestro deber, los obispos españoles es que se observe lo establecido en este punto en la ley fundamental del Fuero de los Españoles, después de haber tratado esta cuestión delicadísima con la Santa Sede”.

    Fuentes:

    1. Instrucción de la Conferencia de Metropolitanos españoles sobre la propaganda protestante en España, 28 de Mayo de 1948, en “Ecclesia”, 1948 – I, páginas 673-675).

    2. Jesús Iribarren (Ed.), Documentos colectivos del Episcopado español, 1870-1974, BAC, Madrid, 1974, pp. 246 y 247
    Última edición por Martin Ant; 06/07/2013 a las 23:45

  4. #4
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    Re: El régimen "católico" de Franco: tampoco fue tradicionalista en lo religioso

    Bien. Prosigamos con más datos y documentos.


    Fuente: “Apuntes y documentos para la historia del tradicionalismo español, 1939-1966”. Tomo 4, año 1942. Manuel de Santa Cruz (páginas 33, 34 ,35 y 36).


    Los carlistas difunden una instrucción pastoral contra los nazis

    Extractos de la Pastoral del Obispo de Calahorra, don Fidel García Martínez, “Sobre algunos errores modernos”


    Con el 1942 se inició un asunto que se desarrolló a lo largo de todo él, y aún después. Tiene no pocas semejanzas con la fricción entre el Cardenal Segura y el Jefe Provincial de FET y de las JONS de Sevilla, que hemos consignado en el año 1940; semejanzas, sobre todo, más que en el estricto planteamiento escrito, en el ambiente y en la psicología.

    El día 28 de Febrero de 1942, el obispo de Calahorra y La Calzada, Exmo. y Rvdmo. Sr. D. Fidel García y Martínez publicó en el boletín eclesiástico de su diócesis una instrucción pastoral “Sobre algunos errores modernos”. Esos errores eran los del nacional socialismo alemán, entonces en el cenit de su efímera gloria, no sólo en los teatros de operaciones militares sino en amplias áreas del pueblo español. Aquella pastoral fue como una bomba.

    Transcribo dos párrafos de la introducción a una reedición oficial de la misma hecha en 1963:

    “Cuando esta Instrucción se publicó en el Boletín Ecc., de la Diócesis -primera y única edición entonces permitida-, era víctima el pueblo español, casi en su totalidad, de una desorientación lastimosa en lo referente a las doctrinas y realidades de las que dicha instrucción se ocupa; doctrinas y realidades que el Episcopado alemán, a pesar de hallarse su patria en pleno estado de guerra de la que dependía su vida, fue el primero en denunciar y condenar públicamente, con libertad y valentía verdaderamente ejemplares, y que hoy constituyen, tales doctrinas y realidades para el mismo noble pueblo alemán el más amargo recuerdo”.

    “Aunque la prensa española, a excepción de dos o tres Boletines Eccos. que tuvieron el valor de reproducirla, silenció totalmente la Instrucción de que hablamos, al igual de como lo había hecho con la Carta Encíclica de su Santidad Pío XI, de 14 de marzo de 1937, “sobre la situación de la Iglesia Católica en el Reich Germánico”, la impresión que causó en todos aquellos a cuyo conocimiento pudo llegar, fue verdaderamente extraordinaria; y las copias o reproducciones clandestinas, esto es, sin conocimiento ni autorización de su Autor, que de la dicha Instrucción se hicieron, fueron incontables”.

    Los divulgadores espontáneos y entusiastas eran variados, como los móviles que les impulsaban. Entre ellos estuvieron los carlistas y los jóvenes de AET, y por esos anoto el episodio en esta recopilación. Aquel ajetreo de procurarse pastorales y repartirlas no era puro celo eclesial, salvo en los altos mandos de la Comunión; era también desahogo, réplica y revancha contra Falange, cogida la ocasión al vuelo. La Falange, que no se menciona en la pastoral, y el nacionalsocialismo que era su objeto, eran parecidas y una comunidad inseparable de destino a los ojos del pueblo carlista, y no sin fundamento y posterior confirmación.

    Con estas inesperadas y difusas colaboraciones, la Pastoral seguía dando de qué hablar en mayo. En una carta del día 8 de ese mes, su autor protesta ante el ministro secretario de FET y de las JONS porque la censura de prensa había suspendido la publicación de la Pastoral. Carta que fue análogamente incorporada al activismo carlista.

    Transcribo algunas líneas de esta pastoral que reflejan el ambiente de aquella época:

    “Este ambiente, que rápidamente acabamos de bosquejar, de apasionamientos, de ofuscación, de ciegos partidismos y, en particular, de organización pública y sistemática de la mentira, bien se ve qué peligros tan grandes pudiera ofrecer, si el espíritu del mal y del error lograra, en un momento dado, utilizarlo para sus fines. Y, efectivamente, lo ha utilizado y lo está utilizando” (…)

    “Uno de esos errores, o cúmulo de errores, abiertamente contrarios a los más fundamentales principios de nuestra Santa Religión, es el conocido con el nombre de comunismo. Su gravedad salta a la vista. De su virulencia y desastrosos efectos hemos tenido en nuestra misma Patria una demostración terrible y aleccionadora.

    Sin descontar la posibilidad de que, en circunstancias dadas, explosiones de esa virulencia pudieran de nuevo dejarse sentir, por el momento, con todo, en nuestra nación, no es el error comunista una tentación o un peligro inminente para las conciencias creyentes. El escarmiento reciente aún está vivo en el recuerdo. El ambiente social, reflejo de ese escarmiento, es poco propicio a la infección comunista. La propaganda de sus doctrinas, de las obras o escritos que las defienden, está vedada por la pública autoridad. Las condenaciones de la Iglesia de esas mismas doctrinas se han dado conocer repetidas veces por todos los medios y órganos de publicidad. No cabe, pues, alucinación o ignorancia. En este caso, los elementos o factores circunstanciales que muchas veces, en la lucha del error contra la verdad, han decidido la suerte, hoy por hoy, en nuestra Patria, trabajan por la buena causa en favor de la verdad.


    No sucede lo mismo con otros errores, ni menos opuestos a la verdad revelada, ni menos graves que el comunista. Del mismo fondo materialista o panteísta que éste, apenas cabría establecer diferencia esencial en su sustancia filosófico-teológica. El que en el orden social o político sustituyan el predominio de una clase -la obrera-, por el de una nación o de una raza, desde el punto de vista religioso y moral, es completamente accesorio.

    Con todo, por un conjunto de coincidencias o de hechos, en cuyos aspectos y apreciación o valoración puramente humanos, políticos o partidistas ni entramos ni salimos, sucede que aquellos mismos elementos o factores circunstanciales, antes aludidos, productos de unos momentos tan apasionados, tan turbulentos, tan confusos, tan hondamente agitados por luchas y rivalidades y odios de pueblos y de razas, como los que actualmente vivimos, hayan llegado a crear un ambiente de especial peligrosidad para la infiltración entre nosotros de estos errores últimamente mencionados, si no estamos muy sobre aviso y no ponemos la integridad y pureza de nuestra fe católica por encima de todos los apasionamientos, de todos los intereses, y de todos los partidismos humanos y transitorios.

    Publicaciones resabiadas de esas ideologías erróneas circulan por España, y aún se anuncia la traducción a nuestro idioma de la obra que figura como símbolo de las mismas, condenada por la Iglesia. (Der Mythus des 20 Jahrhunderts de Alfredo Rosenberg). A hombres e instituciones representativas de esas ideologías se los alaba con frecuencia y sin medida, y desde luego, sin salvedad alguna. Con países o naciones donde éstas libremente campean, se mantienen relaciones e intercambios culturales y de toda clase. Sobre las condenaciones terminantes de la Iglesia de estos errores, y sobre las persecuciones religiosas, implacables y tenaces, desconocidas para nosotros, pero terriblemente sentidas por nuestros hermanos los católicos de esos países donde tales errores campean, como fruto de los mismos, se guarda un estudiado silencio, cuando no se acogen versiones tendenciosas, achacando esas persecuciones a supuestas culpas políticas de los mismos perseguidos. De ahí, repetimos el peligro especial de desorientación o de engaño”.

  5. #5
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    Re: El régimen "católico" de Franco: tampoco fue tradicionalista en lo religioso

    (Ligeramente fuera de tema.)

    Martin_Ant, ¿sabe si se puede acceder de alguna forma a la carta pastoral completa de D. Fidel García? La he buscado anteriormente en las bibliotecas digitales de Internet pero no he encontrado nada. Y me interesa mucho el tema.

    No es justo que Manuel de Santa Cruz acuse a la Falange de ser lo mismo que el nacionalsocialismo. Conozco bien los escritos de los fundadores y la prensa de la Falange fundacional, y, junto con cierta admiración hacia el fenómeno alemán (a la que no escapa ni el ABC), se formulan serias críticas al nacionalsocialismo, con el que siempre se intentan mantener las distancias. La crítica más dura al nazismo se la he leído a Giménez Caballero. Incluso el más pronazi de todos, Onésimo Redondo, escribió algún artículo en el que tiraba con bala. Otras prensas de derechas no eran tan cuidadosas ni tan plurales en este aspecto. Por ejemplo, en la prensa de Renovación Española no era raro leer terribles alegatos racistas y a favor del régimen nazi. Pero todo esto se sale del tema.
    «Eso de Alemania no solamente no es fascismo sino que es antifascismo; es la contrafigura del fascismo. El hitlerismo es la última consecuencia de la democracia. Una expresión turbulenta del romanticismo alemán; en cambio, Mussolini es el clasicismo, con sus jerarquías, sus escuelas y, por encima de todo, la razón.»
    José Antonio, Diario La Rambla, 13 de agosto de 1934.

  6. #6
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    Re: El régimen "católico" de Franco: tampoco fue tradicionalista en lo religioso

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    Kontrapoder. Me leí las obras completas del fundador de la Falange y coincido con usted en la no identificación doctrinal con el nacionalsocialismo (las filias y simpatías de los falangistas iban dirigidas más bien al modelo político italiano).

    Cuando Manuel de Santa Cruz dice que: " La Falange, que no se menciona en la pastoral, y el nacionalsocialismo que era su objeto, eran parecidas y una comunidad inseparable de destino a los ojos del pueblo carlista, y no sin fundamento y posterior confirmación"; me parece que lo que quiere señalar es que los carlistas identificaban los 4 primeros gobiernos del régimen franquista como gobiernos falangistas, y como durante esos gobiernos se produjo una enorme germanofilia en todas las instituciones oficiales del Estado y, cuando terminó la guerra mundial, los gobiernos (a partir del 5º gobierno franquista en que se inicia la segunda etapa del franquismo o etapa de transición (1945-1957)) pasaron a ser menos falangistas, de ahí la identificación que se hace entre falangismo y germonofilia o filonazismo.

    ¿Qué los javieristas de a pie (otra cosa distinta son los dirigentes de la Comunión -Don Javier en aquel momento estaba en un campo de concentración nazi) abusaban erróneamente al identificar falangismo con la germanofilia oficial impuesta por el régimen en aquella etapa política? Es posible. Evidentemente el falangismo (en ese momento representado por el pobre y perseguido Manuel Hedilla) era algo distinto al partido único FET de las JONS, pero como éste se presentaba públicamente con la simbología falangista, con la lingüística falangista ("Arriba España" en lugar de Viva España, "caídos" en lugar de mártires, etc...), con los gestos falangistas (brazo en alto para el saludo), etc..., de ahí que podría disculparse esa identificación errónea que los javieristas hacían de los mandos oficiales del régimen, que, a los ojos de aquéllos, aparecían como falangistas. No hay que olvidar que en la guerra española, muchos elementos no católicos y germanófilos decidieron optar por meterse en las filas de Falange y esto también pudo haber contribuido a favorecer el surgimiento de un filonazismo en la Falange que no se correspondería con las ideas de los fundadores originales (y los cuales servirían de base para la toma de posiciones oficiales en el Estado después de su absorción por el partido único en 1937).

    Respecto a lo de la Pastoral, desgraciadamente no tengo el texto completo. Tomo noto por si en el futuro consigo hacerme con el texto completo.
    Kontrapoder dio el Víctor.

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