Sinceramente, cada vez estoy mas convencido de que los planes educativos actuales responden a viciados intereses inconfesables, pero implacables en su programa de aplicación impositiva; es decir, que nos los vamos a tener que comer se quiera o no se quiera. Es un 'sí o sí...', un 'te guste o no te guste' en el que los padres (unos convencidos de la bondad del sistema) lo aceptan de buen grado, y otros (entre los que me encuentro) no nos queda mas remedio que acatar a regañadientes, siendo plenamente conscientes del terrible daño que están haciendo en el alma y en las mentes de nuestros hijos.
Ahora bien, ¿qué podemos hacer para evitarlo?. Con dinero, posiblemente el problema estaría resuelto, dándole un puntapiés a la mayoria de colegios públicos y concertados en los que meten sus sucias garras nuestros políticos. Pero... ¿quién puede permitirse el lujo de poder pagar unas mensualidades que, en muchos casos, superan el salario medio real de la mayoría de los españolitos?. Todos estos problemas a los que nos referimos, unido al casi imposible empeño de encontrar algún colegio en el que nuestros hijos reciban una buena formación católica tradicional (que esa es otra, porque de los que menos me fío en esa cuestión es de los colegios regentados por las órdenes religiosas que se dedican al mundo de la enseñanza...), hacen que la tarea de encontrar un buen colegio se haya convertido en un imposible sin remedio.
¿Alguien se ha tomado la molestia de echarle un vistacillo a algunos libros de texto?. Mejor no lo hagáis...
Sinceramente, cada vez estoy mas en contra de la obligatoriedad de la enseñanza. Preferiría mil veces que no estudiaran nada de nada. Total.... ¿qué más iba a dar?, si tenemos el país repleto de parados universitarios. El aprendizaje de un oficio, como el de albañil o el de fontanero, a muy seguro le permitirá ganarse la vida con bastante mas holgura que la mayoría de los títulos que hoy algunos tenemos y que, con el paso de los años, hemos comprabado que cada vez sirven para menos. Mientras, ahora pretenden convencernos de que, si nuestros hijos hablaran pikinglis, ya no iba a faltarles nada de nada en la vida. ¡Qué sinvergüenzas sin remedio!.
Sinceramente, me aterraría ver a mi hijo convertido en un emigrante universitario de esos que trabaja en una putrefacta fábrica extranjera, como aquella que nos mostrastes en el hilo que enseñaba aquél documental aleman de los esclavos españoles (universitarios todos ellos) que trabajaban para Amazon en Alemania. ¿Es eso lo que nuestros políticos desean hacer con nuestros hijos?. Sin duda, es eso... y aquél que no quiera verlo es, sencillamente, porque no le ha dado la gana todavía de abrir sus opacos ojos para comprenderlo.
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