Hay un adagio latino que reza que "contra los hechos, no valen argumentos". Es evidente que el régimen franquista "traicionó" los ideales de los divisionarios que quisieron prestar su ayuda a Alemania, puesto que Franco se cargó a los germanófilos de su gabinete de gobierno y los sustituyó por aliadófilos que fueron liquidando la División Azul. Os invito a que comparéis la despedida dada a la "primera" División Azul con las que se dio a los soldados de reemplazo; y sobre todo, con el recibimiento dado a los que vuelven. Apoteosis frente a creciente clandestinidad. Esto es un hecho.
También es un hecho que hay diversos divisionarios que han escrito sobre su desilusión y desengaño (como muy bien dice Donoso, cada uno se alistó por razones, y con expectativas, diversas), al ver que la España que ellos soñaban y la España del franquismo no eran exactamente la misma, y, a medida que pasaba el tiempo, cada vez más distantes. Empezar a discutir esto me parece un poco absurdo, porque ahí está la bibliografía.
En cuanto a las afirmaciones de Prada, que en efecto nunca ha mostrado ninguna fascinación por el franquismo (cosa que no me parece mal, más allá de que el franquismo fuese mucho mejor que el PPSOEísmo, teniendo en cuenta que fue este régimen el que desactivó el tradicionalismo, que estaba más vivo que nunca al estallar la Cruzada, desde la promulgación del infausto Decreto de Unificación, y así hasta los años setenta), creo sin embargo que resultan un poco extrañas, por difusas. Es evidente que esta es una entrevista contestada en español, que luego ha sido traducida al francés para ser publicada en el Nouvel Observater y luego pasada otra vez al español para publicarla ese periódico argentino. Prada es demasiado fino para decir "los divisionarios fueron víctimas del régimen franquista". Estoy seguro de que, cuando le hicieron la entrevista, lo explicó mucho más (sobre todo considerando que el lector francés no tiene ni puñetera idea de estas cuestiones), detallando los cambios de la política exterior de Franco entre 1941 y 1944, así como las luchas de poder que se entablan en el gobierno, y que luego esas explicaciones se las cepillaron malamente en la transcripción, por problemas de espacio.
Dicho lo cual, hay también que recordar que la División Azul, como su propio nombre indica, no fue una causa tradicionalista. Desde luego, en ella se batieron bravamente muchos tradicionalistas, algunos de los cuales nunca volvieron, pero enjuiciar críticamente (o no hagiográficamente) este episodio no me parece en absoluto censurable.
Y que, desde luego, los divisionarios no fueron a la estepa rusa para que luego los ricachones (que, en parte, habían empujado a España a la guerra, favoreciendo las injusticias sociales) se hicieran paulatinamente con el mando, es más que evidente. Es verdad que muchos divisionarios quisieron seguir viviendo en un mundo color de rosa, según el cual la España de Franco no se habría rendido jamás a a la democracia plutocristiana de opusinos y propagandistas, pero esto es un chiste, y lo sabéis. Cada uno se consuela como puede.
La novela "Me hallará la muerte", por cierto, es magnífica, con una fuerza narrativa descomunal.
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