Además este pobre sacerdote misionero ha tenido la desgracia de estar infectado de Ébola, que es una enfermedad que se transmite de una manera común, tal y como lo hace cualquier gripe o catarrillo. Si este pobre sacerdote, en lugar de ser cura, hubiera sido un mariconzuelo infectado de SIDA, entonces la cosa hubiera sido muy distinta. Toda la caverna progresista habría salido a su encuentro, con banderolas multicolores con las barras del arcoiris tortillero, para esperarle a pie de escalerilla con gritos de júbilo, cuando se apeara del avión que le trajera. Y hay de aquél que se hubiera atrevido a lanzar ni siquiera la mitad de las críticas que han lanzado todos estos acomplejadillos y sinvergüenzas. El insulto de 'fascista' habría sido el más benévolo que se escucharía..
Pero, esta vez no. Esta vez no se trataba de un mariconzuelo (o mariconzuela) infectado de SIDA. Sino un pobre hombre que lo único que ha hecho en su vida ha sido, como dice el artículo, ha sido sanar almas y cuerpos de muchos pobres africanos.
¡Y bravo por Mariano Rajoy (porque todo hay que decirlo) que ha tenido la valentía de no escuchar a algunos miembros de su partido, ni de su gobierno!. Y muy mal por la señora directora general de Salud Pública. Esta tal Mercedes Vinuesa, (esa...) que ha demostrado ser una imbécil integral de las de regadera.
Un saludo
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