COLL ALENTORN Y LA POLÍTICA DE JAIME I (La Vanguardia, 2 de Septiembre de 1976)

Señor Director de «La Vanguardia»:

En este momento llega a mis manos un artículo, publicado en «La Vanguardia» del día 25 de los corrientes, en el cual mi viejo amigo Miguel Coll i Alentorn, a cuyos méritos de historiador he hecho siempre justicia en mis libros, me achaca dos cosas: 1.º, un apasionamiento castellano, y 2º., haber lamentado yo la renuncia de los derechos del impar «Casal d´Aragó» a los territorios occitanos en el tratado de Corbeil.

Por tratarse de algo que a mi honor de estudioso afecta, le ruego publique las siguientes aclaraciones:

1.ª Aunque yo sea extremeño, no tolero que nadie me dé lecciones de catalana. Hace un cuarto de siglo, cuando nadie se acordaba del tesoro tradicional de Cataluña yo lo puse de relieve en términos que han merecido aplausos de catalanes de tanto pro como Lluis Durán y Ventosa o el cardenal Albareda. Lo que sucede es que Miquel Coll i Alentorn sigue aquí la pauta de los nacionalistas catalanes en general: amistad con Francia, cegados de su odio contra Castilla, con olvido de la historia de Cataluña. Estoy dispuesto, si Ud. señor director, me concede sus páginas, a demostrar al señor Coll i Alentorn que el moderno nacionalismo catalán, no es que no tenga nada que ver, es que constituye la negación de la Cataluña auténtica; que exclusivamente los tradicionalistas catalanes, esto es los carlistas, sustentamos en esta hora estúpida de la europeización sin límites.

2.º A ello se debe que Miquel Coll i Alentorn apruebe la acción de Jaime I. Porque no es el caso saber si fue política realista o no, ni si era hacedero o imposible luchar contra la adversidad de las circunstancias. Lo cierto es que todavía resuenan en mi pecho las quejas de los trovadores reseñadas en un libro mío entre otras partes, así como que con el tratado de Corbeil cercenó las grandezas de la Casa de Aragón, dentro de cuya monarquía el Principado era solamente una parte. Yo miro a la historia en función de las Españas, mientras que para Miquel Coll i Alentorn lo que cuenta son los intereses parciales de Cataluña, concebida separada del resto de los pueblos españoles.

Además me sorprende su justificación indirecta de la pérdida del Rosellón, tierra y gentes indiscutiblemente catalanas y, por catalanas, españolas. Se ve aquí le preocupa más Francia que Cataluña. Otro de los contrasentidos de un nacionalismo menudo y miope, capaz de oscurecer incluso mentes tan claras como la de mi estimado Miquel Coll i Alentorn.

Francisco ELIAS DE TEJADA


Fuente: HEMEROTECA LA VANGUARDIA