Y si encima se hace un negocio, peor.

Un negocio con su marketing de top nivel, para RECAUDAR de los ingenuos (que lavan su conciencia a precio de saldo), y de lo recaudado el 95% para los burócratas y listillos que montaron el tinglado.

Así, por un lado se perjudica a los auténticos misioneros, cooperantes, etc. y por otro me enriquezco un poquito, bastante.

Y eso si no caemos ya directamente en subvencionar golpes de estado, guerras, mafias, etc.