Fuente: Hoja Informativa. Comunión Católico-Monárquica-Legitimista, Madrid, Marzo-Abril de 1987, página 3.
Visto en: FUNDACIÓN LARRAMENDI.
NUESTRO CAMINO
Por Mariano del Mazo
El reciente Congreso de Alianza Popular ha sido muy elucidativo, como dicen los portugueses. Una cosa ha quedado clara: “Acabó el Antiguo Testamento y se inició el Nuevo Testamento”. Pero no se trataba simplemente de una ruptura con el pasado, sino de comenzar una andadura sin los hombres que habían hecho fracasar el proyecto político de Alianza Popular.
No sabemos que porvenir les espera a los nuevos corredores de A.P. Pero estamos todos seguros de que con los hombres que arrastraban el carro populista el viaje era hacia ninguna parte. Algunos de ellos ya habían hecho quebrar el proyecto político de UCD. Por ello la obstinación sólo podía conducir al desgaste, al desencanto… mal incurable de la política.
Por todo lo cual la más elemental reflexión nos induce a los carlistas a no recorrer caminos sin futuro. Estamos donde estábamos. Donde hemos estado siempre. Ni nos avergonzamos de nuestro pasado ni nos desalienta nuestra situación presente. Lo nuestro no es una carrera hacia la alcaldía de Madrid ni cualquier triunfo efímero del momento. Somos demasiado viejos y demasiado duros para poner nuestra pasión en un azaroso juego de circunstancias.
Ni nos avergonzamos del 18 de Julio ni creemos que sea una página para olvidar. No quisimos esa guerra. Ni las anteriores. Ni la revolución de Octubre ni la sublevación de Jaca. Todas las guerras son malas y no las deseamos. Si la supervivencia nos obliga a una operación no es por amor a rajar nuestro cuerpo. Y no jugamos a la hipocresía de llamar buenas a las revoluciones nuestras y condenar las ajenas.
Pero si es claro que el 18 de julio se inició una guerra dolorosa, en la cual los sacrificios de unos y otros fueron tremendos, es evidente que el resultado de aquello no fue glorioso. Nosotros no comulgamos con la solución política que se dio a la victoria de abril de 1939. Nosotros hemos visto cómo se administró el proyecto de julio del 36. Primero, fundando un pintoresco partido totalitario que hoy nadie reivindica. (Porque es curioso que hoy tenemos Falange Española, Falange Independiente, Falange Auténtica, Círculo Manuel Hedilla, etc. … Pero nadie ha reivindicado FET y de las JONS). Después, llevando a cabo una política zigzagueante, en la que tan pronto éramos germanófilos como americanófilos; una política en la que tan pronto predominaban los nuevos falangistas como los nuevos tecnócratas, pasando por los viejos democristianos. Y, al final, todo el edificio elaborado en casi cuarenta años se derrumbó como un castillo de naipes, sin que surgieran briosos defensores a ultranza.
Para ellos el 18 de Julio pasó a mejor vida. Por eso sería ingenuo pretender que iniciáramos un camino junto a quienes tergiversaron y perdieron el proyecto político del Alzamiento.
El Carlismo ya tiene demasiada experiencia. Hicimos el ridículo durante la República con la curiosa TYRE, en la que Alfonsino y carlistas aparecíamos juntos, como si no hubiera pasado nada; hicieron el ridículo quienes fueron en grupito a Estoril a reconocer a Don Juan y nos llamaban intransigentes porque nos reíamos del gesto de que el conde de Barcelona se hubiera puesto la boina roja y vitoreado a Carlos VII. (Por curiosidad, ¿dónde habrá puesto don Juan aquella boina?)… En fin… Juntos, pero no revueltos, como replicamos a quienes quisieron atarnos al carro de FET.
El Carlismo tiene sus claras señas de identidad. Con muchos o pocos seguidores. Pero nunca en reata con quienes nos fallaron en una dolorosa aventura y son muy dueños de seguir su camino. Que, por supuesto, no es el nuestro.
Marcadores