Esto para aquellas cabezas "pensantes" de la Transición, que después de cuarenta años de Régimen, creían a pies juntillas que el peligro para España era ya cosa del pasado (a pesar del terrorismo) y que tanto el separatismo como el marxismo no eran más que viejos mantras esgrimidos por "agitadores" como Blas Piñar o Raimundo Fernández Cuesta; "agoreros" de calamidades y nostálgicos de ideologías pasadas o derrotadas en 1945, que se resistían al progreso de una nación moderna y obediente a Europa (por su "bien" claro). Era ya imposible que ocurriera nada malo, la modernidad, el estilo de vida y el desarrollo científico como país del primer mundo impedían cualquier situación como la de los años treinta. Los partidos renacidos, a pesar de sus orígenes ideológicos, ya eran todos muy "demócratas" regidos y apoyados por gentes razonables y de bien: "Gentes que tan sólo quieren/ vivir su vida/ sin más mentiras/ y en paz" como decía la mamarrachada aquella de canción.Mientras tanto, el PNV, entre otros partidos separatistas y marxistas, abogan por demoler el Valle de los Caídos y su Cruz. (Fuente).
Tenemos una Comunidad Autónoma en plena rebelión separatista, con unas fuerzas "de seguridad" en connivencia con ellas y un presidente golpista cobijado en Bélgica; otras dos donde directamente gobiernan los proetarras para escarnio de las víctimas, la tercera fuerza política en España es bolivariana y marxista-leninista (etc, etc). Lo dicho, las fuerzas preternaturales operan subterráneamente, y se cobrarán venganza por la derrota del 39; si no en sus protagonistas (la mayoría ya fallecidos) sí en sus descendientes y en todos lo españoles que amen a su patria, a los que atacarán con saña, utilizando como marionetas a sus compatriotas. Eso es lo que ocurre cuando se regala una victoria.
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