La Cruz de Jerusalén :
Desde un principio, el Moviment Patriótic Català enarboló esta cruz potenzada en la senyera. Más de uno preguntóse el por qué. La Cruz de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén, harto presente en la Hispánica Corona de Aragón, hasta en el Reino de las Dos Sicilias, por ejemplo en el blasón de la Calabria. Muy presente en el Medievo, la idea de reconquistar los cristianos territorios de la Palestina, la Tierra Santa. Cruz que acompañó a los Almogávares, a esos arrojados soldados mayormente aragoneses y catalanes que desfilaron victoriosos ante la dignidad imperial bizantina, aquellos que se dejaron ver en la “ venjança catalana “, aquellos que tomaron el Reino de Jerusalén amén de los Ducados de Atenas y Neopatria. Símbolo que estuvo presente en los grandes emperadores romano-germánicos. La Luz de la Cruz guió durante harto tiempo la esencia de estos pueblos cuya Fe era defendida a capa y espada dentro del abrigo de la Eterna Roma. Acá Westfalia, allá Filadelfia; para luego Marx, para luego la New Age….Para luego la nada sumida en la globalización capitalista.
Símbolo también muy presente en la religiosidad del Reino de Sevilla. El Silencio ( http://www.hermandaddeelsilencio.org/ ) la hermandad señera por excelencia, así lo demuestra, amén de otras hermandades. Símbolo, pues, presente en la Hispanidad, que no puede entenderse sin su ligazón hacia el ideal católico de la Cristiandad.
Por ello, me encantaría que todos los patriotas compartiéramos esta Sagrada Cruz. Por su historia y significado, y porque lo que Ella representó, desde Lisboa hasta la Tierra Santa, ha de seguir presente ante las embestidas de la política mundialista. Cuando los hombres cristianos no creían en lo imposible, y en guerra y paz tenían esa conciencia de Vrbi Et Orbi. Cuando la ilusión desbordaba, cuando, a pesar de no tener calefacciones ni videoconsolas, las gentes se sentían en íntima unión con la tierra que Dios le había dado, cuando la evangelización era la principal preocupación de muchísimos gobernantes….Hoy, todo ello parece leyenda, que se va diluyendo cual azucarillo en un fuerte café. Leyenda medievalesca y poco más. Y, desde luego, un servidor de ustedes piensa que hay que reivindicarla hoy como ayer y siempre, como los valores inmutables que constituyen la Verdad Eterna.
La Cruz de Jerusalén nos une a la Cristiandad, desde el Extremo Occidente anulado por la burguesía demoliberal hasta los cristianos que sufren las embestidas de sionistas y musulmanes, como antaño sufrióse la barbarie comunista que aún está presente y que en la América Hispana lidera, resucitando a Rousseau y a su buen salvaje, el indigenismo.
Por ello, por encima de todo, no apelo a la simbología meramente “ politizada “; sino que me niego a renunciar a la Sagrada Espiritualidad, pues ésta es la que ha de constituir los cimientos de una justa soberanía, de una vida en condiciones. La política es un aspecto más de la vida, que, en este sistema globalizador, se pone de moda de muy malas maneras. Y, nosotros, los hispanistas, hemos de cumplir con nuestro deber. La derecha y la izquierda llevan siglos intentando anular, sobre todo, a lo que viene a significar la Cristiandad. Así, pues, ¿ qué mejor reivindicación ? ¿ qué mejor defensa de una Verdad que nunca muere ?
Sí, por la Cruz de Jerusalén. Sí, por la Cristiandad. Sí, por el Ideal Cruzado.
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