Esta catástrofe de pérdida de valores, de principios y de desaparición de España, ya se pronosticaba tras la muerte de Franco, en los años 76 al 79, visto el cariz que tomaban los acontecimientos, por la prensa llamada entonces "ultra", a la que que lógicamente nadie hizo caso y de la que nadie se acuerda ya ahora. Más o menos como si todos los males hubieran empezado con Zapatero el 11-M.Nuestra Transición no ha sido un éxito ni pude ser un modelo cuando treinta años después nos encontramos en la actual situación de desmantelamiento del Estado y de crisis nacional.
Y el balance de estos treinta años para los católicos no pude ser más nefasto: divorcio, aborto libre, “matrimonio homosexual”, insultos a la Iglesia….
Como tampoco nadie hará caso a quien ahora diga que estamos fatal. Aun estando muchísimo peor que lo que aquella prensa ultra podría imaginar una mayoría de gente "de orden" cree que, en el fondo, estamos fenomenal.
El problema de fondo es que cada generación ignora las vivencias y los principios de las anteriores y acepta como normal y corriente lo que para otras generaciones hubiera sido monstruoso, escandaloso e inimaginable.
Incluso gente "ultra" de entonces, a base de tragar telediarios y periódicos día a día, mes a mes y año a año, acepta como buena cualquier apariencia "de orden" que le pongan delante.
Así será normal que la siguiente generación (o incluso ésta) acepte como normal y lógica la desintegración de España, tal como ya se ve normal el aborto, la pornografía la homosexualidad y el divorcio.
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