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Tema: Historia Política del Reino Hispano Visigodo Arriano. Ramon Menendez Pidal

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    Historia Política del Reino Hispano Visigodo Arriano. Ramon Menendez Pidal


    Gesaleico y Amalarico

    El mismo año 507, en que murió Alarico, fue elegido rey Gesaleico, hijo natural del anterior monarca. De Gesaleico dice San Isidoro que era de lo más vil por su origen, y de una incapacidad y desacierto extremos[1]. Las fuentes, en efecto, están inconformes en atribuirle tristes cualidades personales. La elección se hizo en Narbona. Alarico había dejado también un hijo legítimo, Amalarico, nieto por línea materna del ostro godo Teodorico.
    Sólo contaba Amalarico unos cinco años, y a pesar de ello Teodorico, su abuelo, pretendió desde el primer momento que fuese reconocido rey, en realidad sin pleno derecho, ya que entre los visigodos no existía sucesión hereditaria al trono. No debe, pues considerarse en modo alguno a Gesaleico como usurpador.
    Las discrepancias interiores debieron contribuir poderosamente a que la derrota del campo Vogladense diese por resultado la pérdida para los visigodos de toda la Galia, salvo la pequeña región de la Septimania y la Provenza. Los francos y Borgoñones se apoderaron en el curso de los años 507 y 508 de todo el reino galovisigótico. De una parte, la Auvernia fue sometida por Teodorico, hijo de Clodoveo, y por el rey Borgoñon; de otra, el propio Clodoveo conquistó Burdeos, y ya en el 508 se apoderó de Tolosa, sin resistencia, y, en esta ciudad, de parte -algo parece ser que qué se había trasladado a carcasona- del tesoro de Alarico.
    Poco después cae Angulema en su poder. En realidad, esta campaña de los francos fue, mejor que una conquista, una ocupación pacífica, pues las más de las veces las ciudades les abrían con regocijo sus puertas. Hubo, sin embargo, casos de resistencia enérgica, como sucedió en algunas ciudades de la Auvernia y en Angulema.


    Campaña de los francoborgoñones contra los dominios visigodos. Intervención de Teodorico, rey de los ostrogodos.

    Gesaleico debía estar organizando en cierto sentido su reino en Narbona, al propio tiempo que Teodorico el ostrogodo se preparaba en Italia para lograr sentar en el trono a su nieto y salvar a la vez, en lucha contra los Borgoñones y los francos, la vida misma del reino visigodo. Los visigodos conservaban aún en las Galias las regiones de la narbonense que formaron la Septimania y la Provenza, cuyas ciudades más importantes eran Narbona, Arles y Marsella, respectivamente.
    Borgoñones y francos desearon también apoderarse de estas regiones, y Gundebaldo el Borgoñon sitió a Narbona, en donde estaba Gesaleico, y provisionalmente puede decirse, la corte visigoda. La ciudad fue conquistada por el Borgoñon, aunque no parece exacto que Gesaleico la abandonase en el primer momento. Pérdida Narbona, como nos dice San Isidoro con gran vergüenza para Gesaleico y gran matanza de sus hombres, el rey visigodo se trasladó a Barcelona.
    El ejército franco Borgoñon se dirige después al Ródano y sitia la ciudad de Arles, que a pesar de la falta de todo auxilio visigodo, resiste extraordinariamente, no obstante los intentos de entrega a traición a los francos, intentos que se atribuían unas veces al obispo católico San Cesáreo y otras a los judíos. Difícilmente hubiese podido resistir tanto la ciudad sin la intervención del ostrogodo Teodorico. Pero no creemos -como a veces se dice- que la intervención del ostrogodo se debiese a un acuerdo ya existente entre Gesaleico y Clodoveo, en virtud del cual éste se comprometió a ayudar a aquel a la conservación de su reino de España, a cambio de la renuncia de toda la Galia. Teodorico intervino contra Gesaleico, y desarrolló una campaña contra los francos y Borgoñones, no porque si hubiera realizado ese acuerdo, sino porque tanto el uno como el otro arrebataban lo que él creía derechos de su nieto Amalarico.
    El ejército ostrogodo, mandado por el duque Ibbas, diestramente elegido por Teodorico, ya que no sólo tenía grandes condiciones militares, sino que era católico, logró derrotar al ejército francoborgoñon, liberando a Arles. También Clodoveo levantó el sitio de Carcasona.
    Sucedían estos hechos en el año 510. Logró Ibbas recuperar Narbona y en realidad las regiones Septimana y provenzal, antes citadas, que de momento siguieron siendo visigodas, bien que por una confusión explicable, dado el gobierno que hemos de ver ejerció Teodorico en España, la Provenza pasó a ser ostrogoda. Lograda la paz con los francos y Borgoñones, Ibbas se dirigió hacia Barcelona contra Gesaleico, el cual debía comportarse con gran ineptitud política, habiendo incluso dado muerte a Goerico -sin duda el famoso Goyarico de la corte de Alarico II- en su propio palacio de Barcelona, como nos dice la Chronica Caesaraugustana.
    Atacado en este mismo año 510 por Ibbas, abandonó Gesaleico su reino, marchando a la corte vándala para pedir ayuda con que recuperar su trono.
    La España en visigoda quedó bajo el gobierno de Teodorico a nombre de su nieto, y sin duda, los partidarios de Gesaleico hubieron de intentar su reposición en el trono[2].
    A una sublevación de este estilo debe referirse la muerte del conde Veila en Barcelona, de que nos dan noticia la Chronica Caesaraugustana en el año 510.
    En este mismo año 510[3] debió regresar de África Gesaleico, que según San Isidoro, pretendió únicamente, por temor a Teodorico que se le concediese la Aquitania. Después de estar oculto en ésta parte de las Galias durante un año no completo -acaso hasta después de la primavera del 511- intentó con eventual apoyo de Clodoveo, recuperar su trono; pero fue derrotado por Ibbas, a 12 millas de Barcelona, y puesto en fuga y capturado, y, al fin muerto junto al río Drucucio en las Galias. Sucedió su muerte algunos meses antes de la de Clodoveo, acaecida el 27 de noviembre del 511. El que podemos llamar epitafio de Gesaleico por San Isidoro es bien triste: sicque prius honorem, postea vitam amisit, y así perdió primero el honor y después la vida. No queremos, ya lo hemos dicho, que deba considerarse en modo alguno a Gesaleico como usurpador. El mismo San Isidoro, que tan duramente lo trata parece reconocer su legitimidad ya que sólo desde su muerte comienza a contar los años de reinado de Teodorico en nombre de su nieto Amalarico. Probablemente la muerte de Gesaleico no fue como dice Dahn, en marzo o abril, sino más avanzado el año, ya que Teodorico el 26 de agosto del 526 estaba en el décimo quinto año de su gobierno en nombre de su nieto, según nos dice San Isidoro.
    También en la Chronica Caesaraugustana se lee que gobernó quince años.

    La llamada regencia de Teodorico (511- 526).

    Muerto Gesaleico, y también Clodoveo, los visigodos recuperaron algunas ciudades de la Galias fronterizas de los territorios que aún conservaban. Se sabe, en concreto, que antes del 515 fue recuperado Ródez, y se conocen también, por las firmas de Concilios, los nombres de algunas ciudades visigodas en estas regiones. Fuera de estos encuentros fronterizos, la que podemos llamar regencia de Teodorico fue completamente pacífica. Dada la confusión ostrogoda entre el monarca y el reino, se comprende la situación que se creó con esta regencia. Teodorico reinó como verdadero rey, y aún el tesoro visigótico fue transportado a Rávena, y sólo a la muerte de Teodorico vuelto a España.
    El duque Ibbas debió ser el primer representante de Teodorico en nuestra península, gobernada por altos funcionarios ostrogodos que asumían las más elevadas funciones militares y financieras. Además de Ibbas, se conocen posteriormente los nombres de Ampelio, Leuvirito -más exacto que Liberio- y Teudis, el que posteriormente habría de ser rey, como sucesor de Amalarico.
    Algunas cartas contenidas en las Variae, de Casiodoro, nos dan noticia de los esfuerzos de Teodorico para la organización del reino y principalmente de su hacienda. Son esas cartas de gran interés para conocer la administración e instituciones del estado visigótico; pero algún autor, como Fernández Guerra, queriendo reflejar una visión clara de esta regencia, llega a detalles que no encuentran apoyo en las fuentes.
    Durante la regencia de Teodorico, la región católica y su clero no sufrieron persecuciones de ninguna especie. Se podían reunir concilios -bien los de Valencia y Lérida, atribuidos con frecuencia al año 524, tal vez no se celebraron hasta el 546-, y los metropolitanos se comunicaban libremente con el Papa.

    El reinado de Amalarico (526- 531). Pérdida definitiva de la Provenza.

    Aún cuando se afirma a veces en que ya desde el año 522 Amalarico era rey en plenitud de derecho -y ciertamente en esa fecha debía tener 20 años-, es lo cierto que San Isidoro, y antes la Chronica Caesaraugustana, nos dicen que después de la muerte de Teodorico reinó cinco años. Como Teodorico murió el 26 de agosto del 526, es acertado colocar, como hace el P. Fidel Fita, el comienzo del verdadero reinado de Amalarico en dicho año, y aún en el mes de septiembre. Sin embargo, como Teudis, su sucesor, no comenzó a reinar hasta el cuatro de diciembre del 531, hemos de suponer que el comienzo del verdadero reinado de Amalarico se retrasó, o que hubo un interregno a la muerte de Amalarico. Así tiene que ser; pues si suponemos que Amalarico murió en el 531, después de septiembre, ya estaba en el sexto año de su reinado. El principio del reinado independiente de Amalarico marca la pérdida de la Provenza, que paso a definitivo y pleno poder de los ostrogodos.

    Unión de las casas reales de visigótica y franca. La muerte de Amalarico.

    Con Amalarico se unen las casas reales franca y visigótica, pues con un manifiesto acierto político casó con Clotilde, hija de Clodoveo y hermana de Khildeberto, rey a la sazón de los francos en París. Sin embargo, por motivos religiosos -y a pesar de que Amalarico no persiguió a los católicos- sufrió Clotilde constantes malos tratos de la parte de su esposo, los cuales habían de dar lugar -por ruegos de la princesa a su hermano- a una guerra entre visigodos y francos.
    Debe advertirse que alguna fuente, como la vida de San Dalmacio de Ródez, no sólo no presenta a Amalarico como feroz e intransigente arriano, sino incluso como próximo a una conversión al catolicismo. La vida de San Droctoveo nos da noticias de las discrepancias entre Amalarico y Clotilde. Pero la fuente más conocida -es llena de detalles de pintoresco colorido que los historiadores repiten con fruición- es la historia de los francos, de Gregorio de Tours[4]. La relación de este texto con el más sobrio de la vida de San Droctoveo es íntima.
    Lo importante es que, por instigación de Clotilde, se produjo en el año 531 una guerra entre el franco Khilderico, rey de París, y Amalarico. Junto a Narbona se dio una batalla en que Amalarico fue derrotado. El rey visigodo huyó a Barcelona, y allí murió herido con un puñal (augone) por un franco de nombre Besson, según el texto de la Chronica Caesaraugustana, de más valor que el de San Isidoro, que de él procede y en el que se dice que Amalarico muere a manos de sus propios soldados, que es lo que aceptaron Dahn y, con él, la mayoría de los historiadores españoles.

    Teudis y Teudisclo. La elección y el reinado de Teudis (531).

    En la fecha del comienzo del reinado de Teudis no hay verdadera discrepancia. Dahn la colocó ya en diciembre del 531; Fita, en los últimos días de diciembre. Es exacto que hubo de ser después del cuatro de diciembre del 531 y antes del 20 de febrero del 532, como dice Zeumer; y como Amalarico murió en 531, es desde luego lo normal que se aproxime a la fecha que señala Fita. Tal vez -lo veremos luego- entre el 5 y 18 de diciembre.
    Teudis no era visigodo. Alto funcionario de Teodorico en España, su relación con Amalarico era tan estrecha que Jordanes le llama tutor eodem regno; frase que, interpretada por algunos erróneamente, ha hecho suponer que Teudis fuese el tutor de Amalarico.
    Teudis había casado con una opulentísima hispano romana. Procopio transmite noticias sobre las extensas propiedades agrarias de esta española y sobre el número de colonos y clientes que podía poner en armas, noticias que no están testimoniadas por ninguna otra fuente.
    Teudis fue rey por elección, según los principios constitucionales visigótico es de la época. Así consta por el testimonio de San Isidoro y de Gregorio de Tours[5].
    En el orden político militar encontramos en el reinado de Teudis dos hechos interesantes: sus contiendas contra los francos invasores de las regiones del norte de España y su expedición al África, tan desdichadamente concluida en Ceuta.

    [1] San Isidoro, 37 “sicut genere vilissimus, ita infelicitate et ignavia summus.

    [2]La bibliografía general para ésta época se reduce a las obras ya citadas, de Dahn y de Fernández Guerra y De la Rada y Delgado. Para los problemas de las muchas veces discutida y confusa cronología real son de gran interés, superando a Dahn, los estudios epigráficos del P. Fita que se encuentra en los vols. Sucesivos del Bol. Acad. Hist., y también el trabajo magistral de Zeumer (K) Die Chronologie der Westgothenkonige des Reiches von Kunde, vol. XXVII,1902, constantemente olvidado entre nosotros, aún en los estudios más modernos. Toledo, Neues Archiv d………

    [3] Según la crónica Caesaraugustana, no regresó del África Gesaleico hasta el año 513; pero la fecha está sin duda equivocada, ya que, indudablemente, Gesaleico murió, antes que Clodoveo, en el año 511. Esta crónica le atribuye siete años de reinado (debiendo morir a fines del 513 o en el 514), en lugar de cuatro, que son los exactos, según puede comprobarse por el número de años de reinado y de vida que, a partir de la muerte de Gesaleico, atribuye San Isidoro a Teodorico.

    [4] Gregorio de Tours, Hist. Franc., III, 1,10.

    [5] San Isidoro que fue creado rey, o, mejor, “creatur in regnum”. Gregorio de Tours escribe: “Post Amalaricum vero Theuda rex ordinatus est in Hisppaniis.”

    Menendez Pidal R. Historia de España, España Visigoda. (1940) Edit. Espasa Calpe. Madrid. Págs. 87 a 92

    Continúo hasta la muerte de Leovigildo;
    Última edición por Nok; 05/10/2006 a las 01:18
    El hombre que sólo tiene en consideración a su generación, ha nacido para unos pocos,
    después de el habrán miles y miles de personas, tenlo en cuenta.
    Si la virtud trae consigo la fama, nuestra reputación sobrevivirá,
    la posteridad juzgará sin malicia y honrará nuestra memoria.

    Lucius Annæus Seneca (Córdoba, 4 a. C.- Roma, 65)

  2. #2
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    Re: Historia Política del Reino Hispano Visigodo Arriano. Ramon Menendez Pidal


  3. #3
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    Re: Historia Política del Reino Hispano Visigodo Arriano. Ramon Menendez Pidal

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    Guerras de francos y visigodos. Sitio de Zaragoza y retirada de los francos.

    Como la cronología de las campañas de los francos no es la misma en todas las fuentes, las diferencias se reflejan en los autores modernos. Parece que los comienzos del reinado de Teudis en el año 532, los francos atacaron la Narbonense y ocuparon Beziers.
    En realidad, esta campaña no debe unirse a la posterior, que tiene amplitud mucho mayor: la ocupación de Beziers es una manifestación de la constante incertidumbre e intranquilidad de las fronteras[1].
    De la segunda campaña, verdaderamente importante, Jordanes dice bien poco. Los datos más exactos proceden de la Chronica Caesaraugustana, según la cual en el año 541 los reyes de los francos, en número de cinco, que habían entrado en las Españas por Pamplona, llegaron a Zaragoza, y después de haber tenido sitiada a esta ciudad durante 49 días, saquearon casi toda la tarraconense.
    Por la época y por las noticias de Gregorio de tours sabemos que los reyes francos fueron Clotario y Khildeberto I. No esta claro por qué hablan la Chronica Caesaraugustana y San Isidoro de cinco reyes francos. Gregorio de tours nos da noticia de la defensa heroica de Zaragoza: según él, no fue ocupada, y los francos levantaron el cerco al saber que los zaragozanos poseían como fuente de protección la túnica de San Vicente. El relato de Gregorio está lleno de colorido. A partir de éste punto, la coincidencia es menor, a punto San Isidoro dice que "enviado del duque Teudisclo -nombre exacto aún que si al corriente en nuestra historia Teudiselo-, combatió enérgicamente hasta obligar a los francos a salir de su reino por la acción de las armas, no por negociaciones".
    Desde luego, puede ser verdadera la noticia del levantamiento voluntario del sitio de Zaragoza que nos da el Turonense, y aún tal vez éste quisiese ocultar en sus últimas palabras las derrotas posteriores de los francos, no dándonos noticias sino de su vuelta a las Galias cargados de botín. Que estas derrotas existieron es bien claro, no sólo por el texto trascrito de San Isidoro, sino de acuerdo con este otro: Gothi duce Theudisclo obicibus Spaniae interclusis francorum exercitum multa cum admiratione victoriae postraverunt.
    Debemos, sin embargo tener muy presente que la narración de San Isidoro supera en datos a su fuente, lo cual es muy sospechoso. Lo que en ningún texto vemos es la pretendida existencia de los ejércitos, uno mandado por Teudis y otro por Teudisclo, de que Fernández Guerra nos habla. Según San Isidoro, finalmente, los francos no fueron aniquilados en absoluto, porque Teudisclo los dejó un día y una noche de plazo para que pudiesen huir, movidos por los ruegos y por la gran cantidad de dinero que le fue ofrecida.
    Parece un tanto improbable este hecho, sobre todo si se tiene en cuenta que según el propio San Isidoro, aquellos francos que en dicho espacio de tiempo no lograron pasar los Pirineos, la restante turba de infelices, cetera infelicium turba, cayó bajo la espada goda.


    Expedición al África. Conquista y pérdida de Ceuta.


    La expedición de Teudis al África, de que nos dan noticia Procopio y San Isidoro debió hacerse después del año 542. Es posible que en esta expedición la dispusiera Teudis para ayudar al ostro godo Ildibaldo, aunque no deja de ser extraña esta ayuda indirecta, y peregrino el parentesco que, según Procopio, unida a Teudis con Ildibaldo. Bastan para explicar esta expedición los motivos públicos, el interés de los visigodos: Ceuta era, con Tánger, la ciudad indicada para toda posible invasión de nuestra península desde África. Teudis hubo de temer a Belisario, el gran general bizantino, que podía intentar hacer con su reino lo que había hecho con el de los vándalos, y para prevenirse quiso poseer Ceuta.
    Desembarcando en África, tomó, en efecto, la ciudad, que después de su regreso fue de nuevo ocupada por las tropas imperiales. Los visigodos la sitiaron otra vez; pero sorprendidos un domingo, mientras se dedicaban a las prácticas religiosas -y éste sería el segundo caso de la historia visigoda-, fueron aniquilados mediante un ataque combinado de fuerzas imperiales del interior y el exterior de la ciudad. Tal fue el desastroso fin de la expedición al África[2].
    Don Aureliano Fernández Guerra sostuvo, apoyándose en unas constituciones de Justiniano del año 534, que la campaña de Teudis se hizo entre los años 531 y 533; pero es indudable que la conquista de Ceuta por los visigodos y su pérdida son posteriores a tales constituciones. En ellas se alude a la organización dada por los bizantinos a la ciudad cuando Belisario se la arrebató a los vándalos, no después de recobrada de las manos de los visigodos. La aventurada hipótesis del señor Fernández Guerra y su anticipación de la campaña africana es una consecuencia de su empeño de ponerla en relación con el término de la expedición franca a la tarraconense.



    Libertad religiosa y actividad legislativa.


    Del reinado de Teudis se tienen también algunas noticias que ya no pertenecen al orden político-militar. San Isidoro, por ejemplo, acentúa intensamente la libertad concedida a la Iglesia Católica. Si en este reinado no pudo celebrarse el Concilio II de Toledo, de fecha discutida, pero que debe corresponder al reinado de Amalarico, ya se reunieran el 527, ya en el 531, si debieron celebrarse los de Valencia y Lérida del año 546.
    A Teudis se debe también una importantísima ley, conservada en el códice palimpsesto de la catedral de León, que contiene fragmentos de la Lex Romana Visigothorum. La ley se dio el 24 de noviembre del 546, y es famosa por muchos motivos[3].


    El asesinato de Teudis.


    No es fácil determinar el alcance de otra noticia de la Chronica Caesaraugustana. De ella parece inducirse la existencia, al principio del reinado, de un grupo visigótico contrario a Teudis[4]. El rey castigaría, acaso, a sus principales enemigos, y con aquellos castigos tal vez pueda relacionarse el asesinato de Teudis, y su petición recogida por San Isidoro, de que no se condenase a su asesino, ya que el mismo tenía merecido aquel fin[5].
    Teudis murió en efecto, asesinado en su palacio por un sujeto que se había fingido loco; pero la fecha de su muerte es incierta, ya que los textos no la determinan y nos dan plazos diversos de duración de su reinado. Reinó, desde luego, Teudis más de 16 años. Alguna fuente nos dice que 17 años, seis meses y 13 días. Según el cómputo de Zeumer, lo más pronto que este rey pudo morir fue el cinco de junio del 548; pero como no está tampoco exactamente determinada la fecha del comienzo de su reinado, la de la muerte pudiera tal vez retrasarse tantos días cuantos sé retrasarse, con relación al cinco de diciembre del 531, el de la elección real.



    Breve reinado de Teudisclo (548- 549).


    Teudisclo ascendió al trono por elección. De su corto reinado casi no sabemos sino su muerte, después de 18 meses y 13 días de gobierno, según los textos más fidedignos. San Isidoro nos da noticia de sus inmorales costumbres privadas, y él y Gregorio de tours, detalles de su muerte durante un banquete alegre. Como no pudo comenzar a reinar antes del cinco de junio de 548, y cómo hemos de suponer que acaeció su muerte entre el 18 y el 31 de diciembre del 549, podemos además -suponiendo que, en efecto, reinó un año, 6 meses y 13 días-, tener por seguro que comenzó a reinar entre el cinco de junio y el 18 del mismo mes del 548. Esta reducción del período de oscilación del comienzo del reinado de Teudisclo nos permite, en fin, referir a los días comprendidos entre el cinco y el 18 de diciembre del 531 el del comienzo del reinado de Teudis.


    Ágila (541- 554). Sublevación en la Bética.


    Las fechas iniciales y finales de los reinados de Ágila y Atanagildo no son exactamente conocidas[6]. Ágila, siguiendo los principios constitucionales, fue elegido rey. Según los textos más fidedignos, reinó cinco años y tres meses. San Isidoro, sin embargo dice que reinó cinco años, y como coloca el comienzo de su reinado en el 549, se comprende que dé como fecha de su muerte el año 554. Sin embargo, para poder llenar los cinco años y tres meses de reinado hemos de suponer que no murió hasta el 18 de marzo del 555, ya que antes del 18 de diciembre del 549 no pudo comenzar a reinar.
    Estas conjeturas de Zeumer tropiezan con una dificultad, que ya fue vista por él mismo. Atanagildo se sublevó en el tercer año del reinado de Ágila, según San Isidoro; y como por inscripciones -el padre Fita hizo sobre este punto un estudio- se puede, al menos asegurar que esa sublevación fue anterior al 13 de diciembre de 1551 y posterior al 13 de enero del mismo año, nos encontramos con que esa afirmación de San Isidoro no concuerda.
    Ágila realiza en los comienzos de su reinado una campaña contra la Bética. Nosotros creemos, con Dahn, más lógico de suponer que aún no se había dominado la bética, como dice Fernández Guerra, que en aquella provincia se produjo una sublevación. Muy probablemente la sublevación que luego veremos resurgir en el 551 encuentra sus raíces en el nombramiento mismo de Ágila. Sin duda en virtud de esos motivos políticos Ágila gobierna duramente. De ello nos da noticias las fuentes, y creemos que esta explicación mucho más natural y exacta que la afirmación corriente, pero no probada, de una persecución al catolicismo. El caso que citan San Isidoro y la crónica llamada de Vulsa, de profanación del sepulcro de San Acisclo, no es sino el hecho, frecuente en las crónicas de atribuir a un castigo divino muchos de los hechos que narran, sobre todo cuando no triunfan en ellos quienes en apariencia debieran.
    Los hechos incuestionables son que Ágila atacó la ciudad de Córdoba, foco principal de sus enemigos políticos, y que fue derrotado, muriendo en la contienda su hijo y perdiendo hasta el tesoro real. Ágila se retiró a Mérida, que debía serle fiel.


    Elección de Atanagildo. Los bizantinos en nuestra península.


    La sublevación debió tomar vuelos con estos éxitos, y los enemigos de Ágila eligieron rey a Atanagildo en el 551, bien que, como vemos por las fuentes, este no fue considerado sino como usurpador hasta que no murió el rey legítimo. Ágila poseía aún entre los visigodos, fuerza considerable, y tal vez esto indujese a Atanagildo a dar un paso que produjo consecuencia muy triste para la vida política visigoda a posterior: Atanagildo llamó en su ayuda tropas imperiales, que, en efecto fueron enviadas por Justiniano al mando de Liberio[7].
    Fernández Guerra relata con ampulosidad tal llamamiento, y aún expone la celebración de un solemne tratado por el que cual Atanagildo cedió a los imperiales una gran parte de su futuro reino. Creemos que Fernández Guerra supo más de lo que las fuentes dicen, aún contando a Procopio.
    Nosotros aceptando la llamada formal por Atanagildo, creemos que se exagera su importancia. Estamos ante el caso, frecuente en las crónicas, de atribuir las caídas de estados y ocupaciones de territorios a llamamientos de auxiliares hechos para satisfacer intereses particulares de las personas que los llamaron. La venida de los imperiales se explica perfectamente por el interés político de los propios bizantinos, después de los sucesos de África y de Italia. Desde luego, ha de admitirse que Atanagildo buscó su auxilio, pero no a cambio de entregarles parte de su reino. Esta suposición repugna con su actitud desde el momento en que se vio libre de Ágila.
    Reunidas con las fuerzas de Atanagildo las imperiales del patricio Liberio, derrotaron a Ágila junto a Sevilla, y de nuevo el rey retiró a Mérida, en donde fue muerto por los suyos, que reconocieron a Atanagildo.


    Extensión y carácter de la ocupación bizantina.


    Siendo ya Atanagildo rey único de los visigodos, hubo de esforzarse en arrancar de manos de los bizantinos las ciudades de que se hicieron dueños no sólo del litoral, sino aún en el interior de la bética y la cartaginense. Como nos dice la Chronica Caesaraugustana, Atanagildo hizo suya por medio de las armas la ciudad de Sevilla, situada en la bética; y a Córdoba, si no pudo tomarla, la atacó y dejó mal parada en frecuentes incursiones. Sin dar detalles de la contienda, que puede decirse lleno a todo el reino de Atanagildo, y que, como veremos se ha de prolongar en los reinados sucesivos hasta el de Suintila, San Isidoro nos dice que unas veces fue adversa y otras afortunadas su suerte.
    Cómo tendremos que seguir esta lucha de los visigodos para liberar a España de la ocupación bizantina, conviene que digamos aquí brevemente algo sobre esta ocupación. Desgraciadamente, las noticias son muy escasas. Durante unos 70 años tuvieron los bizantinos posiciones y ciudades en la península; en el curso de los reinados posteriores los hemos de ver disminuyendo paso a paso. Lo que aquí queremos hacer resaltar es que la ocupación bizantina debió de ser muy extensa. La única forma de medir tal extensión es, sencillamente, y viviendo el paso sucesivo de ciudades a poder de los visigodos. Otra prueba conviene recordar de la amplitud de la ocupación a, al menos, del influjo bizantino: las inscripciones bizantinas, bastante numerosas, de las que sin duda es la más importante una encontrada en Cartagena que data del año octavo del emperador Mauricio, es decir que hubo de inscribirse entre el 13 de agosto del 589 y el 12 de agosto del 590.


    [1]Dahn y Fernández Guerra, queriendo hacer coincidir los relatos de Gregorio de Tours, Jordanes y San Isidoro, y aún Procopio, exponen con poca precisión ésta campaña. No sólo en cuanto a las fechas, sino en cuanto a los resultados de la corta guerra, es imposible hacer coincidir a Gregorio de Tours y San Isidoro.

    [2] Fita (Fidel), Ceuta visigoda y bizantina durante el reinado de Teudis, Bol. Acad. Hist., vol. LXVIII, 1916. Véase también Diehl, Hist. de la domination byzantine en Afrique, 1898.

    [3] Véase en éste mismo tomo el estudio de las fuentes del Derecho en la época visigoda.

    [4]Chronica Caesaraugustana. ad. ann. 529: “His diebus Stephanus Hispaniarum praefectus efficitur, qui tertio anno praefecturae suae –Reinando ya Teudis- in civitate Gerundensi in concilio distinctus est.”

    [5] San Isidoro, 43: “Fertur autem inter efussionem sanguinis coniurasse (homines suo), ne quis interficeret percussorem, dicens congruam meriti recepisse vicissitudinem, quod et ipse privatus ducem suum sollicitatum occiderit.”

    [6]Véanse los estudios de Fita (Fidel), en Bol. Acad. Hist., vol. LVI; La Fuente (Vicente de), Los bizantinos en España, en La Cruz, marzo, 1889, y Gorres (F.)………

    [7]Gregorio de Tours no nos dice que Atanagildo llamase a los imperiales; Jordanes y San Isidoro, por el contrario, lo dicen bien claramente.

    Menendez Pidal R. Historia de España, España Visigoda. (1940) Edit. Espasa Calpe. Madrid. Págs. 92 a 97
    Quedan los reyes Liuva I y Leovigildo, cuando el time me lo permita lo cuelgo, espero que os guste
    Última edición por Nok; 05/10/2006 a las 02:13
    El hombre que sólo tiene en consideración a su generación, ha nacido para unos pocos,
    después de el habrán miles y miles de personas, tenlo en cuenta.
    Si la virtud trae consigo la fama, nuestra reputación sobrevivirá,
    la posteridad juzgará sin malicia y honrará nuestra memoria.

    Lucius Annæus Seneca (Córdoba, 4 a. C.- Roma, 65)

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