Las islas azucareras en Canarias fueron Gran Canaria, La Gomera, La Palma y Tenerife. En las cuatro se implantó el cultivo de azúcar desde el mismo momento de la Conquista, que se convirtió en el principal producto de exportación hasta 1560. Gracias a ello, llega población foránea a Canarias y, sobre todo, toda la obra cultural flamenca. "Hemos ubicado en cada una de las islas dónde estaban las plantaciones, dónde se encontraban los ingenios y qué importancia tuvieron para el desarrollo de las islas", explica Ana Viña, profesora titular de Historia especializada en el Medievo y coordinadora del proyecto por parte de la Universidad de La Laguna. Este análisis también se ha hecho por parte de los expertos de Madeira, ya que la idea es que la ruta cultural vaya desde la isla portuguesa a Canarias, y viceversa.
Nuestro archipiélago se convirtió por tanto en centro exportador de azúcar, cuyas rutas prioritarias iban hacia Andalucía, hacia Génova (a través de Barcelona o Sevilla) y otra hacia Flandes (adonde se envía azúcar de alta calidad), pero que resulta ser la históricamente menos conocida. En el caso de La Palma, este flujo comercial es crucial, ya que la mayoría de la población de esa isla con peso económico es flamenca. Hay también otra ruta hacia la Berbería, a donde se exporta miel y remiel y, finalmente, la ruta hacia América, a la que va en un principio caña de azúcar y finalmente trabajadores y técnicas. Hay también exportaciones, aunque en menor cantidad, a Francia, Inglaterra y casi toda Europa.
Los trabajadores de las explotaciones azucareras tenían diversa procedencia, relata Viña. "De la población aborigen hay pocos datos. Algunos están como esclavos y otros como trabajadores libres. Pero en realidad, lo que se entiende por población de las islas, es decir, la mezcla de isleños con castellanos, casi todos son asalariados", al igual que la mano de obra especializada de origen portugués o madeirense. Sin embargo, el grueso de los trabajadores en estas plantaciones son esclavos, fundamentalmente de Berbería o de Guinea. "De hecho, todas las islas azucareras comercian con África para la trata de esclavos", prosigue la profesora. "Hay incluso autorización de la Corona, en el caso de La Palma, para que se traigan 500 esclavos africanos, lo que era sin duda una cifra muy alta". Los que ponían el capital para comerciar eran genoveses y flamencos, quienes luego también invierten en tierras y pasan a ser grandes propietarios. Se naturalizan en las islas y esa base económica les permite el acceso al poder político.
La bonanza de las islas con la caña de azúcar es tal que empiezan a desaparecer los montes, para ceder terreno a este cultivo. "En la documentación que hemos estudiado se puede leer, por ejemplo, que Gran Canaria era toda azucarales. En Tenerife no ocurrió así porque desde un principio se planificó que una parte de los cultivos tenían que ser para cereal, con el objeto de abastecer a la población, y otra para caña. En La Gomera solía haber en esa época cuatro o seis ingenios, mientras que en La Palma encontramos cuatro ingenios, desde el año 1500 hasta el siglo XX."
El fin de este ciclo económico se sitúa a finales del siglo XVI, cuando ya el azúcar canario no puede competir con el mercado americano y se sustituye por la exportación de vino. Sucede de modo similar en todas las islas, salvo en La Palma, donde los ingenios azucareros (tracción hidráulica) se mantuvieron hasta el XVIII, momento en el que pasan a convertirse en trapiches, es decir, que se utilizan molinos o máquinas de transformación, normalmente movidas por animales, mientras que en los siglos XIX y XX ya se hace con máquina de vapor. En estos últimos siglos el fin ya no es exportar azúcar, sino rones y aguardientes.
En general, las tierras plantadas de caña fueron poco a poco sustituidas por los viñedos. "No es que se arranque toda la caña y se siembre viña, porque de hecho la viña está presente desde el mismo momento de la Conquista, sólo que en aquel entonces no era el cultivo que interesaba a los mercados europeos."
Hoy quedan escasas plantaciones de caña en Gran Canaria; en La Palma (Los Sauces) hay algunas extensiones más o menos importantes. Hay también algunos restos de las chimeneas de los ingenios en algunos casos. "Necesitaríamos realizar algunas excavaciones de arqueología industrial para recabar más información. Tenemos ya muy claro cuál era la ubicación de los ingenios, e incluso conocemos las particiones de algunos de ellos, pero eso formaría parte de otro proyecto."
http://ftp.ull.es/gabprensa/rull/Rul...estigacion.htm
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