Esperan que sus superiores lo llamen al orden
Iglesia en Colombia: Sacerdote jesuita hereje ha perdido el horizonte

P. Alfonso Llano, sacedote jesuita que niega la virginidad de María y la divinidad de Jesús

BOGOTÁ, 07 Dic. 12 / 11:32 am (ACI/EWTN Noticias).- El Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), Mons. José Daniel Falla, expresó el dolor de la Iglesia en Colombia por la reciente columna de opinión del sacerdote jesuita Alfonso Llano en la que niega la virginidad de María, e indicó que el presbítero "ha perdido el horizonte".

En declaraciones al diario colombiano El Tiempo, donde originalmente se publicó la columna del jesuita, Mons. Falla señaló que "Llano ha perdido el horizonte y dejado de lado la fe que se pregona en la Iglesia desde sus inicios, al negar la virginidad de María".

"Nos duele que un sacerdote, con su investidura, ofenda y ponga en peligro la fe sencilla de muchos creyentes", lamentó.

El P. Alfonso Llano, en su columna titulada "La infancia de Jesús", donde comenta el reciente libro del Papa Benedicto XVI, asegura que la Virgen María "como madre del hombre Jesús, igual a nosotros, lo engendra con un acto de amor con su legítimo esposo, José, del cual tuvo cuatro hijos varones y varias mujeres".

Para el P. Llano, la virginidad perpetua de María es "un punto que parecía ya superado" en la Iglesia Católica.

El P. Llano es director del Centro Nacional de Bioética CENALBE, de la Pontificia Universidad Javeriana, casa de estudios regentada por la Compañía de Jesús, a la que también pertenece el sacerdote jesuita Carlos Novoa, que apoya públicamente al lobby del aborto liderado por la abogada Mónica Roa.

El 4 de diciembre, en declaraciones a ACI Prensa, el P. Pedro Mercado Cepeda, experto en derecho canónico y doctor en filosofía, afirmó que la postura del P. Llano "es claramente herética".

"En la columna titulada ‘La infancia de Jesús’ el sacerdote jesuita controvierte claramente la fe de la Iglesia Católica. No es la primera vez. Sus gravísimas afirmaciones van mucho más allá de la negación de la virginidad corporal de María. En el fondo, lo que el P. Llano niega es la divinidad de Cristo tal y como es entendida por el Magisterio y la Tradición", señaló.

El P. Mercado Cepeda, también Secretario adjunto de la CEC, indicó que "la opinión del P. Llano es una postura personal, aislada del auténtico sentir de la Iglesia e incluso de un sano juicio teológico".

"Yo lo invitaría a estudiar ciertos temas teológicos con mayor detenimiento porque uno no se puede quedar anclado en la teología de los años sesenta", dijo.

El P. Pedro Mercado Cepeda también exhortó al sacerdote jesuita a que "se reconcilie pronto con la Iglesia".

"Espero, igualmente, que sus Superiores de la Compañía de Jesús tengan la coherencia y la valentía para solicitarle una retractación inmediata y pública", indicó.

El diario El Tiempo también informó que el Episcopado colombiano espera que la Compañía de Jesús solicite al P. Alfonso Llano su rectificación y lo llame al orden.
FUENTE


El artículo en EL TIEMPO

La infancia de Jesús

Alfonso Llano Escobar, S. J.


Así se titula el tercer volumen de la trilogía sobre Jesús de Nazaret del teólogo Joseph Ratzinger, hoy Benedicto XVI. Ha sido editado en nueve idiomas, entre ellos el español, y sale con una primera edición global de un millón de ejemplares.

Con una serie de artículos de prensa y de entrevistas por radio y televisión, quiero orientar a los lectores de este libro del Papa, que ofrece una dificultad especial, la virginidad de María, que va a dar mucho que hablar a los teólogos y a los medios.

Para empezar, estos últimos se preguntan: ¿por qué vuelve el Papa sobre un punto que parecía ya superado, a saber, la virginidad de María?

Respondo: por tres razones, una obvia, y es que el teólogo Ratzinger se propuso escribir una trilogía sobre Jesús de Nazaret. Ya se había ocupado de la vida pública de Jesús y de su Pasión, muerte y Resurrección. Le faltaba este tercer volumen, ya anunciado, sobre la infancia de Jesús. Y ahora lo hace, tema que lo lleva a hablar necesariamente de la virginidad de María. Segunda, porque Jesús es el personaje central de la fe católica, y es deber del Papa predicar a Jesús opportune et importune, a tiempo y a destiempo, como aconseja san Pablo a Timoteo (II Tim 4,2). Tercera: porque el tema de la virginidad de María está siendo revisado por algunos teólogos católicos y requiere aclaración.

Hablar de Jesús no es fácil, porque es un misterio, el misterio central de la fe católica, que confiesa que Jesús es verdadero (hijo del) hombre y verdadero (hijo de) Dios. Esta doble realidad supone un doble nacimiento. San Pablo, en la carta a los filipenses 2,6 nos dice que Jesús fue un hombre común y corriente (Fil 2,7). San Mateo, el mismo que nos habla de la concepción divina de Jesús (1,26), nos presenta a Jesús como el hijo de María y de José ( 13,53 y ss.) y con varios hermanos hombres y varias mujeres. Conviene aclarar que, a juicio del biblista católico norteamericano John Meier, quien estudia a fondo el problema, en los cuatro Evangelios se trata de verdaderos hermanos carnales de Jesús (Un Judío Marginal, I, 341). Es hora de dejar el cuento de que son primos hermanos de Jesús. Tal supuesto se aducía para poner a salvo la virginidad corporal de María. El Papa cita varias veces en su trilogía la obra de este gran biblista, sin oponerse a su interpretación de la no virginidad corporal de María.

Para que se entienda la posición del Papa en este volumen tercero, conviene tener en cuenta que en teología hay dos maneras complementarias de acceder a Jesús: una vía descendente, que es la que sigue el Papa, y siguieron los cuatro primeros concilios, que se apoya en san Juan I,14: "El Verbo se hizo hombre", vía que hace énfasis en la divinidad de Jesús, como lo hace el Papa, y la otra vía que es ascendente, que fue la histórica, que comienza con el hombre Jesús y termina con su exaltación como Hijo de Dios, según la cual María tuvo una familia numerosa.

Resumiendo: el lector de esta obra de Ratzinger se va a encontrar con la afirmación de la virginidad de María. Dado que el Papa sigue en esta obra la vía descendente, hace énfasis en su divinidad, que da pie a la virginidad teológica de María (Mt 1,26) y silencia su humanidad, cuyo origen no es virginal (Mt 13,53 y ss.). En otras palabras: María engendra al Hijo de Dios virginalmente, en sentido teológico, sin la intervención de José, tal como lo relata Mateo 1,26, por obra y gracia del Espíritu Santo. En cambio, como madre del hombre Jesús, igual a nosotros, lo engendra con un acto de amor con su legítimo esposo, José, del cual tuvo cuatro hijos varones y varias mujeres (Mt 13,53 y ss.).

Esperemos el libro y hablaremos con mayor conocimiento de causa.

Alfonso Llano Escobar, S. J.
cenalbe@javeriana.edu.co