Son muchas las sombras con las que debemos combatir a diario en esta gran batalla espiritual que nos lleva por el camino hacia la luz. Soy consciente la imposibilidad de mortificar los grandes pecados sin haber vencido y subyugado a todos y cada uno de los pecados cotidianos y, a simple vista, "inofensivos".
Creo firmemente que no hay pecado inofensivo. Que el pecado, al igual que el mal, es un todo y no se puede hablar de él parcialmente. El más pequeño de los males es parte del gran mal; el más pequeño de los pecados es parte del gran pecado. Por lo tanto, para conseguir erradicar, o al menos plantar batalla, a las grandes sombras interiores estoy convencido de que hay que señalar y no dar tregua primero a las "pequeñas".
Esos pecados parecen no atormentarnos tanto como los mortales, pero hacen su labor de desgaste y ensombrecimiento en nuestro ánimo y espíritu. En la confesión y la santa misa les atacamos y mantenemos a raya, mas en la soledad es cuando necesitamos ser fuertes para poder mantener firme la trinchera.
Conscientemente podemos armarnos contra ellos, ser precavidos, evitarles, e incluso vencerles temporalmente; pero cuando llega la hora de dejar paso a la "inconsciencia" la tentación traicionera se embosca en sueños y pensamientos que no podemos dominar.
No me refiero en concreto a los pecados carnales, aunque parezcan los más habituales por su "escándalo". Tengo sueños apocalípticos, violentos, terroríficos, iracundos, extremos… pero sí que es cierto que no son sino los eróticos los que me turban y me causan culpa y pesar el resto del día. Pero hay muchos más, muchos otros muchos que por su sigilo son aun más perniciosos para nosotros. En sueño y en vigilia.
Personalmente quisiera poder armarme contra esos ruines ataques por la espalda. Creo que una de las mejores formas es la oración, para grabar a fuego en nuestro interior los valores y la alerta constante contra el enemigo. Lograr, a través de la constancia, que perdure en la inconsciencia la llama de la defensa.
Para ello, desconozco si hay oraciones concretas de defensa y guarda a las que aferrarme. Sé que la lucha es larga y cruenta y solicito a Dios la fortaleza necesaria para no decaer en tan alta liza.
¿Sabéis de oraciones, textos o lecturas que estén enfocadas a la lucha frontal contra el pecado?
Gracias de antemano.
Marcadores