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Tema: Las cuatro grandes aportaciones españolas al catolicismo universal

  1. #1
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    Las cuatro grandes aportaciones españolas al catolicismo universal

    Por orden cronológico:

    - La Orden de Predicadores (Dominicos) de Sto. Domingo de Guzmán (siglo XIII)

    - La Compañía de Jesús (jesuitas) de S. Ignacio de Loyola (siglo XVI)

    - La Escuela Mística Carmelitana de Sta. Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz (siglo XVI)

    -... El Opus Dei de "San Josemaría" Escrivá de Balaguer (siglo XX)

    Eso al menos es lo que leí en algún sitio.
    Hombre en su siglo. Los sujetos eminentemente raros dependen de los tiempos. No todos tuvieron el que merecían, y muchos aunque lo tuvieron, no acertaron a lograrlo. Fueron dignos algunos de mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre; tienen las cosas su vez, hasta las eminencias son al uso, pero lleva una ventaja lo sabio, que es eterno, y si éste no es su siglo, muchos otros lo serán. (Gracián)



  2. #2
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    Re: Las cuatro grandes aportaciones españolas al catolicismo universal

    ¿el Concilio de Trento no cuenta como aportación española?
    Aquí corresponde hablar de aquella horrible y nunca bastante execrada y detestable libertad de la prensa, [...] la cual tienen algunos el atrevimiento de pedir y promover con gran clamoreo. Nos horrorizamos, Venerables Hermanos, al considerar cuánta extravagancia de doctrinas, o mejor, cuán estupenda monstruosidad de errores se difunden y siembran en todas partes por medio de innumerable muchedumbre de libros, opúsculos y escritos pequeños en verdad por razón del tamaño, pero grandes por su enormísima maldad, de los cuales vemos no sin muchas lágrimas que sale la maldición y que inunda toda la faz de la tierra.

    Encíclica Mirari Vos, Gregorio XVI


  3. #3
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    Re: Las cuatro grandes aportaciones españolas al catolicismo universal

    El peso específico de los teólogos españoles en el Concilio de Trendo fue inmenso, destacando Domingo de Soto, Melchor Cano, Diego Laínez, Alfonso Salmerón entre muchos más. En segundo lugar, estaban los padres italianos, pero teniendo en cuenta la época es posible que muchos pudieran incluirse también entre los españoles.


    Otros aportes, no necesariamente por orden cronológico ni de importancia:

    --La poesía mística, género originario y prácticamente exclusivo de nuestra lengua. No sólo Santa Teresa y San Juan de la Cruz: hubo muchos más que quedaron eclipsados por ellos, pero su obra está ahí, y de hecho se ha seguido escribiendo poesía mística hasta el día de hoy en España e Hispanoamérica. Aunque al menos las obras de nuestros dos grandes místicos principales se han traducido a muchos idiomas, apenas se ha producido algo semejante en otras lenguas de países católicos, y en inglés ha habido que esperar a finales del siglo XX con el concurso de la Fundación Fernando Rielo para que se empiece a escribir algo mínimamente semejante. La poesía más sublime porque es la que más alto vuela y llega hasta Dios. Por eso San Juan de la Cruz es "el más poeta de los santos y el más santo de los poetas".

    --Un continente gigantesco ganado casi entero para Cristo, más algún país de otro, como Filipinas.

    --La Salve, oración que debemos a San Pedro Mesonzo, salvo la última frase, que la añadió San Bernardo.

    --Junto con Santo Domingo, habría que haber añadido el Rosario, que se lo debemos a él.

    --Santiago de Compostela, como uno de los principales focos de peregrinación internacional.

    --Innumerables mártires desde las persecuciones romanas, pasando por las musulmanas hasta las del 36, así como incontables santos. No sé si el número superará a los de otros países, pero indudablemente la cantidad ha sido ingente tanto de unos como de otros.

    --Durante siglos, el país con más misioneros; y sigue siéndolo, aunque hoy en día pocos se puedan considerar ya auténticos misioneros porque la crisis de la Iglesia también los ha alcanzado.

    Y seguro que me estoy dejando más en el tintero.

    Y en cuanto al Opus Dei como una gran contribución a la Iglesia, tengo mis reservas.
    Última edición por Hyeronimus; 30/06/2016 a las 20:41
    ALACRAN, raolbo y Pious dieron el Víctor.

  4. #4
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    Re: Las cuatro grandes aportaciones españolas al catolicismo universal

    Misiones cumplidas por la Iglesia de Santiago para exaltación y gloria de la Cristiandad han sido:



    • la lucha contra el paganismo del Mundo Antiguo (el gran Obispo de Córdoba, Osio en Grande, preparó la conversión de Constantino);
    • la lucha contra el Arrianismo (también en la persona de Osio organizador del Concilio de Nicea paladín junto con San Atanasio de la fe ortodoxa);
    • la lucha contra el Islam (siete siglos y medio los hijos de Santiago lucharon contra los muslines);
    • la lucha contra el particularismo feudal en pro del universalismo católico (dos tumbas en los dos extremos del mundo cristiano generaron las peregrinaciones de los cristianos, las órdenes caballerescas para proteger a los peregrinos, la idea de unidad de la Cristiandad: la de Jesucristo en Jerusalén, la de Santiago en Compostela, toda Europa atravesada por los caminos de Santiago);
    • la lucha contra los albigenses (por medio de la predicación de Don Diego, Obispo de Osma; de Santo Domingo de Guzmán de la Orden de predicadores y dela acción hábil y diplomática de la Reina Regente Doña Blanca de Castilla, madre de San Luis);
    • la conversión del Nuevo Mundo (misión encomendada por la Providencia a la Iglesia de Santiago. La Providencia, que no deja nada al azar hizo que en la misma fecha de la fiesta del Pilar el 12 de octubre, fuera la fecha en que Colón llegara al Nuevo Mundo);
    • la lucha contra el protestantismo (España se opuso tenazmente a la difusión del protestantismo bajo los reinados de Carlos V y Felipe II)



    Nosotros sí celebramos Santiago
    Pious dio el Víctor.

  5. #5
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    Re: Las cuatro grandes aportaciones españolas al catolicismo universal

    Cita Iniciado por Hyeronimus Ver mensaje
    Misiones cumplidas por la Iglesia de Santiago para exaltación y gloria de la Cristiandad han sido:



    • la lucha contra el paganismo del Mundo Antiguo (el gran Obispo de Córdoba, Osio en Grande, preparó la conversión de Constantino);
    • la lucha contra el Arrianismo (también en la persona de Osio organizador del Concilio de Nicea paladín junto con San Atanasio de la fe ortodoxa);
    • la lucha contra el Islam (siete siglos y medio los hijos de Santiago lucharon contra los muslines);
    • la lucha contra el particularismo feudal en pro del universalismo católico (dos tumbas en los dos extremos del mundo cristiano generaron las peregrinaciones de los cristianos, las órdenes caballerescas para proteger a los peregrinos, la idea de unidad de la Cristiandad: la de Jesucristo en Jerusalén, la de Santiago en Compostela, toda Europa atravesada por los caminos de Santiago);
    • la lucha contra los albigenses (por medio de la predicación de Don Diego, Obispo de Osma; de Santo Domingo de Guzmán de la Orden de predicadores y dela acción hábil y diplomática de la Reina Regente Doña Blanca de Castilla, madre de San Luis);
    • la conversión del Nuevo Mundo (misión encomendada por la Providencia a la Iglesia de Santiago. La Providencia, que no deja nada al azar hizo que en la misma fecha de la fiesta del Pilar el 12 de octubre, fuera la fecha en que Colón llegara al Nuevo Mundo);
    • la lucha contra el protestantismo (España se opuso tenazmente a la difusión del protestantismo bajo los reinados de Carlos V y Felipe II)



    Nosotros sí celebramos Santiago
    ¿Nada de la lucha contra el judaísmo y su expulsión de España dando paso a la época más gloriosa?

  6. #6
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    Re: Las cuatro grandes aportaciones españolas al catolicismo universal

    También.

    La orden hospitalaria fundada por San Juan de Dios, y muchas otras órdenes menos importantes.

    No podría incluir la Santa Inquisición porque la Iglesia tenía tribunales semejantes antes de fundarse en España, pero sí se puede decir que la española fue la mejor reglamentada, pionera en el buen trato de los presos, a pesar de todas las calumnias.

    En la lucha contra el islam habría que incluir también la batalla de Lepanto, en la que la participación española fue fundamental.
    Última edición por Hyeronimus; 25/07/2016 a las 19:19
    raolbo dio el Víctor.

  7. #7
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    Re: Las cuatro grandes aportaciones españolas al catolicismo universal



    España, hija predilecta de la Iglesia

    Luis Segura


    Francia ha sido considerada por los historiadores la hija primogénita de la Iglesia. El hecho de que Clodoveo fuera el primer monarca germánico en abrazar el catolicismo contribuyó decididamente a otorgarle ese reconocimiento. La conversión del rey de los francos, pueblo bárbaro a finales del siglo V, inició un proceso de cristianización mediante el cual se irían incorporando a la Iglesia durante los siglos posteriores todos los demás pueblos europeos, alcanzando su momento de mayor apogeo el día de Navidad del 800, año de la coronación de Carlomagno en la basílica de San Pedro. Carlomagno se convertía, así pues, en el gran emperador cristiano.


    Hoy sabemos que «el gran designio de Carlomagno fue desarrollar una auténtica “política cristiana”, que alcanzase a toda la extensión de sus dominios y a todos los aspectos de la vida de sus súbditos. Carlos estaba profundamente penetrado por el sentimiento de la gran misión que le tocaba cumplir en el mundo.

    La Ciudad de Dios, de San Agustín, el libro preferido, inspiraba su filosofía política, y él mismo se consideraba como instrumento escogido por Dios para poner por obra los designios divinos sobre la Iglesia y la Cristiandad. El impulso dado por Carlos a la sociedad cristiana en todos los órdenes de la vida se materializó en el llamado “Renacimiento carolingio, del que fueron artífices, junto al soberano, una selecta minoría de eclesiásticos versados en letras sagradas y profanas, de procedencia muy diversa que acredita la amplia capacidad integradora de hombres y de pueblos característica de la obra carolingia»[1].


    Ahora bien, sin restar valor alguno a los sucesos antes mencionados, si alguna nación alcanzó inconmensurable gloria a los ojos de la Iglesia, esa fue España. España fue la que mejor sirvió a la Santa Madre Iglesia, y ningún otro país de la tierra ha defendido la causa de Cristo con idéntico celo y sacrificio. Por eso España debe ser considerada la hija predilecta de la Iglesia.


    España, de entrada, ganó para la Iglesia el nuevo mundo. Don Marcelino Menéndez Pelayo arguyó, en el epílogo del octavo libro de su Historia de los heterodoxos españoles, que «Dios nos conservó la victoria, y premió el esfuerzo perseverante dándonos el destino más alto entre todos los destinos de la historia humana: el de completar el planeta, el de borrar los antiguos linderos del mundo». Entre los designios de Dios, por tanto, estaba que España hiciera «sonar la palabra de Cristo en las más bárbaras gentilidades». Por eso llamó a España don Marcelino la «evangelizadora de la mitad del orbe».


    El auxilio que prestó la nación española a la Iglesia para combatir la herejía en la que había caído media Europa, también ha de ser tenido en cuenta. Tanto es así que puede decirse con el corazón henchido que no hay rincón de Europa donde no haya una tumba con los restos de alguno de nuestros soldados. Y si Francia tuvo a Carlomagno, España tuvo a los Reyes Católicos y al emperador Carlos. De tal manera que, combatiendo en los campos de Europa la herejía e iluminando el nuevo mundo con la luz del Evangelio, España entregó «a la Iglesia romana cien pueblos por cada uno que le arrebataba la herejía». Y si Carlomagno concibió un proyecto de sociedad cristiana europeo, «nosotros tuvimos un programa político con validez para el mundo entero»[2], cavando las bases de un orden internacional inculcado en la idea de la universitas christiana.


    Al fin y al cabo el rencor que ha sufrido España, al menos desde la aparición de la leyenda negra, es fruto de la intensidad con la que la caracterizan dos de sus notas esenciales: romanismo y cristianismo. Por eso este hecho no ha podido pasar inadvertido a los hispanistas que han indagado seriamente los entresijos de la historia de España. Así, para el historiador Joseph Pérez «el pecado original de España es ser católica y latina»[3].


    En fin, el rico terruño español —como lo llamara Pío XII en su radiomensaje a los fieles españoles el 18 de noviembre de 1945—, fue el origen de «la epopeya gigante con que España rompió los viejos límites del mundo conocido, descubrió un continente nuevo y lo evangelizó para Cristo»[4]. Tanto honor, obviamente, dio lugar a un encono enfermizo por parte de los enemigos de la Verdad contra la hija predilecta de la Iglesia.


    Pero ahí no acaba el lustre de la nación española. Muy pocos eruditos en realidad se han percatado de la principal singularidad de España con respecto a Europa. Francisco Elías de Tejada notaba que algunos estudiosos se habían aproximado a resolver el problema, pero sin éxito: «Se ha repetido hasta la saciedad que Europa acababa en los Pirineos, y ello es cierto con tal que no suponga, dentro del simplismo del bachiller de primer año, que después de Europa comenzaba África; pues lo que empieza en los Pirineos es el Occidente preeuropeo, una zona en donde aún alientan vestigios arraigadamente tenaces de la Cristiandad que allí se refugió después de que fue suplantada en Francia, Inglaterra o Alemania por la visión europea, secularizada y moderna de las cosas»[5].


    Es decir, la Cristiandad moría mientras nacía Europa. Sin embargo en España la Cristiandad pervivió bajo la forma de la Tradición cristiana. «En el rincón sudoccidental del Occidente, allá donde terminaban los confines geográficos del orbe antiguo, un puñado de pueblos capitaneados por Castilla constituía cierta Cristiandad menor y de reserva, arisca y fronteriza, que se llamó las Españas, tensas en el combate diario contra la amenaza constante del Islam»[6]. Por eso andando el tiempo se podrá ver a los requetés portando un Detente. Y por eso a los miembros de este cuerpo militar de voluntarios que luchó en defensa de la tracción religiosa y la monarquía carlista durante las guerras civiles españolas de los siglos XIX y XX, se les podía ver en sus pechos la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, infundiendo el desánimo entre las filas enemigas, pues éstas sabían que combatían contra hombres auxiliados por el cielo.


    ¿Y no es en España donde la Pascua se ha vuelto más memorable y respetada? Un motivo más por el que la Iglesia puede estar bien orgullosa de su hija predilecta —aunque les pese a cuantos con espíritu vulgar ven las procesiones españolas como el movimiento de muchedumbres tras muñecos de madera—, es la diligencia de ésta en la semana más grande del año. La Semana Santa española no tiene parangón en el orbe cristiano, y goza de fama mundial porque en
    España se ha llevado a su máximo cumplimento el culto a las imágenes prescrito en el segundo concilio niceno celebrado en el año 787.


    Los espíritus vulgares no pueden comprender —o no quieren más bien— que «el culto de la religión no se dirige a las imágenes en sí mismas como realidades, sino que las mira bajo su aspecto propio de imágenes que nos conducen a Dios encarnado. Ahora bien, el movimiento que se dirige a la imagen en cuanto tal, no se detiene en ella, sino que tiende a la realidad de la que es imagen»[7].


    ¿No ha de ser la Semana Santa española un positivo rescoldo del culto público que debe a Dios el cristiano ante el mundo?


    Finalmente, España ha sido llamada también «Tierra de María». Este solar fue el único, según la tradición, en haber recibido la visita de la Santísima Virgen María en carne mortal, esto es mientras aún vivía, a orillas del Ebro. Se le apareció al apóstol Santiago el año 44 en Cesaraugusta. Y hoy, en el lugar de la aparición, se levanta una impresionante basílica barroca que recuerda ese momento. Pero otro privilegio exclusivo reservaba Dios para los españoles en relación con la Santísima: la casulla azul en el día de la Inmaculada.


    El dogma de la Inmaculada Concepción fue declarado por el papa Pío IX en 1854. Sin embargo siglos antes los españoles ya celebraban a la Inmaculada como patrona y protectora de España. Precisamente por el papel de la Iglesia española en defensa del dogma, la Santa Sede concedió a los sacerdotes españoles el
    privilegio de vestir la casulla azul celeste cada 8 de diciembre.


    Este privilegio excepcional demuestra en definitiva la especial catolicidad de la nación española y su destino privilegiado en la Historia. Ciertamente ser hijo predilecto no significa ser hijo impecable y libre de errores. Pero no cabe duda que España, evangelizada y evangelizadora como ninguna otra, no solo puede ser considerada la nación más gloriosa del mundo, sino que puede presumir con orgullo de haber sido especialmente mimada por Dios, en función de su destino inigualable en el mundo, como a la niña sus ojos.



    [1] José Orlandis, Historia de la Iglesia. Vol 1. La Iglesia antigua y medieval (Madrid 2006), páginas 223-226.
    [2] Vicente Palacio Atard: Derrota, agotamiento, decadencia en la España del siglo XVII (Madrid 1949), páginas 194-195.
    [3] Joseph Pérez: «El pecado original de España es ser católica y latina» - ABC.es (29 de junio de 2010)
    [4] https://w2.vatican.va/content/pius-x...agna-apor.html (28de noviembre de 1945)
    [5] Francisco Elías de Tejada, La Monarquía tradicional (Madrid 1954) páginas 334 y 35.
    [6] Ibíd, página 43.
    [7] Santo Tomás, Suma Teológica (II-II, 31, 3, ad 3).


    https://adelantelafe.com/espana-hija...ta-la-iglesia/
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  8. #8
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    Re: Las cuatro grandes aportaciones españolas al catolicismo universal

    Yo añadiría:

    1) El Tribunal del Santo Oficio

    2) La Escuela de Salamanca

  9. #9
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    Re: Las cuatro grandes aportaciones españolas al catolicismo universal



    El origen español de la Salve

    por Bruno de la Inmaculada


    Salve Regina, una de las oraciones fundamentales a Nuestra Señora, es también una de las antífonas más antiguas. Ha sido atribuida a diversos autores, como el prelado gallego San Pedro de Mezonzo obispo de Compostela; Ademar de Monteil, obispo de Le Puy que participó en la Primera Cruzada; el monje alemán Hermann de Reichenau; San Jeroteo, supuesto obispo de Segovia; y San Bernardo, aunque hoy se sabe que éste último se limitó a añadir la parte final (O clemens, O pia, O dulcis Virgo Maria…). Ha habido incluso quien la ha atribuido a los Templarios, quienes sin duda debían de cantarla, ya que era popularísima en otras órdenes, como los dominicos, los franciscanos y los benedictinos.

    Ateniéndonos a criterios filológicos, creemos que puede demostrarse el origen español de tan entrañable y popular oración. A nuestro juicio es de San Pedro de Mezonzo. Excluimos a San Jeroteo porque es un personaje legendario. Pero el autor no podía ser ni francés ni alemán. Los españoles son incapaces de pronunciar la llamada ese líquida o ese impura, tan frecuente en otras lenguas. Nos referimos a la s inicial en una palabra que va seguida de otra consonante. Aunque en realidad no es tan difícil de pronunciar y con un poco de práctica se aprende rápido, por la falta de costumbre y por lo impropia que es de nuestro idioma los más suelen añadir una e protética delante cuando tienen que usar un nombre o una palabra extranjeros (pronunciando por ejemplo, Espéin por Spain, estar por star. Esto en lingüística se llama prótesis, porque consiste en añadir un elemento ajeno, como cuando se implanta una prótesis en el cuerpo humano. Así, la palabra latina spes (esperanza) pronunciada cómodamente por un español suena «espes». Tal como está configurada la melodía de la Salve, es imposible pronunciar spes al cantarla; no hay más remedio que decir espes. Yo he intentado pronunciarla bien cuando la canto pero es imposible. Ergo, la Salve es española. Un francés no tiene la menor dificultad para pronunciar palabras de su idioma como slave o spacieux, ni un alemán la tiene para pronunciar vocablos germanos como Stahl o sprechen (que es más difícil todavía, porque la ese líquida la pronuncian sh).

    Ahora bien, dado que existen tantas versiones de la Salve hechas por compositores posteriores a la Edad Media, así como innumerables versiones populares (Salve marinera, Salve rociera, etc.), nada impide que Ademaro de Monteil o Hermann el Cojo (como también era llamado) hicieran algún aporte o arreglo que haya llegado hasta nosotros después de confluir con otras versiones, según se cantara en las distintas órdenes monásticas. La Salve es, en realidad, patrimonio de la Cristiandad, independientemente de su origen. Pero eso no quita que sea uno de los muchos aportes de España a la Cristiandad, de los que ya hablaremos en otra ocasión.




    https://adelantelafe.com/el-origen-espanol-de-la-salve/

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  10. #10
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    Re: Las cuatro grandes aportaciones españolas al catolicismo universal

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    Aportes de España a la Cristiandad




    “España, evangelizadora de la mitad del orbe; España, martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio…”
    MENÉNDEZ Y PELAYO

    Un 12 de octubre, Nuestra Señora, ya fuera por bilocación o trasladada milagrosamente como San Felipe, no lo sabemos, se apareció sobre un pilar en Caesaraugusta para animar al apóstol Santiago, desalentado por el poco éxito que había tenido hasta entonces en la predicación, que cobró nuevo ímpetu a partir de ese momento. Y otro 12 de octubre (esto no es casualidad; es la Providencia) España descubrió para el Evangelio la América que, en palabras de Rubén Darío, cree en Jesucristo y reza en español, añadiendo un nuevo continente, todo un hemisferio, a la Cristiandad. España bautizó a las Indias y les enseñó a leer, dotando de escritura a las lenguas que hablaban los indígenas por medio de numerosos catecismos en lo que se podría considerar una nueva forma de Pentecostés.
    Pero la contribución de España a la Cristiandad no se limita a la épica conquista y cristianización de medio planeta. Veamos algunas aportaciones más:

    La Salve, oración que debemos a San Pedro Mezonzo, excepto la última frase, que la añadió San Bernardo. A Santo Domingo de Guzmán le debemos el Rosario. Y el Credo niceno-constantinopolitano fue redactado por Osio, obispo cordobés y Padre de la Iglesia, que se distinguió también en la lucha contra el arrianismo.

    Durante los 781 años que duró la Reconquista, España fue un muro de contención que impidió el avance del islam sobre el occidente europeo. Fue una verdadera cruzada (de hecho, no fueron muchos españoles a las Cruzadas, porque teníamos la nuestra en casa). Y una vez más en Lepanto, aunque participaron los estados pontificios, las repúblicas de Venecia y Génova, la Orden de Malta y los ducados de Toscana y Saboya, los soldados fueron en gran medida españoles que combatieron bajo las órdenes de don Juan de Austria y Álvaro de Bazán. España aportó además la mitad de los gastos.

    Santiago de Compostela, como uno de los principales focos de peregrinación internacional.

    Innumerables mártires desde las persecuciones romanas, pasando por las musulmanas hasta las del 36, así como incontables santos. Indudablemente, la cantidad ha sido ingente tanto de unos como de otros.

    Órdenes religiosas fundadas por españoles son la Orden de Predicadores (dominicos), la Compañía de Jesús, la Orden de la Merced, la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, los Carmelitas Descalzos, la Orden de San Jerónimo y el Opus Dei, sólo por nombrar algunas de las más extendidas; la enumeración de todas resultaría mucho más larga.

    El peso específico de los teólogos españoles en el Concilio de Trento fue inmenso, destacando Domingo de Soto, Melchor Cano, Diego Laínez y Alfonso Salmerón entre muchos más. En segundo lugar estaban los padres italianos, pero teniendo en cuenta la época es posible que muchos pudieran incluirse también entre los españoles.

    La poesía mística es un género originario y prácticamente exclusivo de nuestra lengua. Y no se limita a Santa Teresa y San Juan de la Cruz: hubo muchos más que quedaron eclipsados por ellos, pero su obra está ahí, y de hecho se ha seguido escribiendo poesía mística hasta el día de hoy en España e Hispanoamérica. Aunque al menos las obras de nuestros dos grandes místicos principales se han traducido a muchos idiomas, apenas se ha producido algo semejante en otras lenguas de países católicos, y en inglés ha habido que esperar a finales del siglo XX con el concurso de la Fundación Fernando Rielo para que se empiece a escribir algo mínimamente semejante. Es la poesía más sublime porque es la que más alto vuela, llegando hasta Dios. Por eso San Juan de la Cruz es «el más poeta de los santos y el más santo de los poetas».

    Durante siglos, el país con más misioneros ha sido España, y sigue siéndolo, aunque hoy en día pocos se puedan considerar ya auténticos misioneros porque la crisis de la Iglesia también los ha alcanzado y las misiones han terminado por ser en la mayoría de los casos una especie de ONG.

    La Biblia Políglota Complutense (1520) y la de Biblia Regia de Amberes (1568-1572), con el texto en columnas paralelas en hebreo, griego, latín y arameo para facilitar el estudio del texto comparando las traducciones. Y luego dirán los protestantes que estaba prohibido estudiar las Escrituras. Pero ellos nunca han hecho una obra parecida.

    No podría incluirse la Santa Inquisición porque la Iglesia tenía tribunales similares antes de fundarse en España, pero sí se puede decir que la española fue la mejor reglamentada, pionera en el buen trato de los presos, a pesar de todas las calumnias con que se la ha difamado. Cuando nadie hablaba de derechos humanos, la Inquisición fue verdaderamente modelo en ese sentido.

    España es conocida como la Tierra de María Santísima, con innumerables advocaciones, y ciertamente destacó durante siglos en la devoción inmaculista, desde mucho antes de que se proclamara el dogma de la Concepción en 1854. Devoción verdaderamente popular, defendida con sólidos argumentos, incluso por el pueblo llano, que nos ha dejado insuperables obras de arte (Murillo, Zurbarán…).

    ¿Y qué decir de las procesiones de Semana Santa a ambos lados del Atlántico, del esplendor del barroco, que en tierras americanas alcanzó un nivel que supera con creces a lo que fue en España?

    Seguro que nos hemos dejado bastante en el tintero, y podríamos hablar también de los aportes de España e Hispanoamérica en ciencias, tecnología y muchos otros ámbitos, pero nos saldríamos del tema central de este portal.

    ¡Feliz Día de la Hispanidad a nuestros hermanos del otro lado del charco, de España y de Filipinas!

    Bruno de la Inmaculada

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