El verano pasado parece que el señor De Prada pasó por una crisis de fe y tocó fondo:
Juan Manuel de Prada: "La última luz"; desde entonces, es mi opinión que ha
cambiado el chip: ha renegado de su paso por Intereconomía y similares, dialoga con izquierdosos y ahora nos sale con estos artículos, que no serán los últimos en esa línea. (Me recuerdan el travestismo de la Iglesia del Vaticano II cuando para renegar de su pasado de derechas pasó, de repente, a ser "independiente"; a ver el lado bueno de la izquierda, fustigando a las derechas, y en cualquier caso, a "estar por encima" de la política).
Allá él; el desenganche de sus actuales admiradores acabará llegando tarde o temprano.
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