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Tema: Catolicismo pagano

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    Re: Catolicismo pagano

    Roma contra Judea, desmontando mitos.



    Los neopaganos que profesan un fuerte anticristianismo, basándose en ciertos textos protestantes y de Nietzsche (que se educó en una familia protestante) contrarios a Pablo de Tarso y a la Iglesia, influidos también por el neopaganismo de la Nouvelle Droite de los años 70, y en no pocas ocasiones incluso por un ocultismo gnóstico (esoterismo) de origen masónico, creen que el Cristianismo en su totalidad, sin diferenciar sus ramas (puesto que apenas las conocen), fue fruto de una conspiración judía para acabar con Roma y Occidente. Critican un falso cristianismo, ya que el verdadero lo desconocen completamente, así como su historia. Ignoran que Occidente ha sido el bastión del Cristianismo desde el principio y que el concepto de Europa se dio gracias a la cristiandad, es aquí donde se abrazó con más fuerza y desde aquí se propagó por todo el mundo. A su vez hacen suyas las críticas anticristianas que se dieron durante los tiempos de la Leyenda Negra (creada por la alianza judeo-protestante contra España) y de la Ilustración masónica, que aseguraban que el cristianismo católico romano sumió a Europa en la oscuridad, creencias todas que como veremos a lo largo del artículo son falsas y totalmente contrarias a la realidad. En especial nos centraremos en rebatir el artículo que Nordic Thunder subió ya hace unos años en su blog Europa Soberana y que contiene todas estas críticas. Además dicho artículo según se ha podido constatar es en gran medida un plagio de varias partes del libro Demolish them, escrito por un escritor neopagano griego llamado Vlassis Rassias.



    "Lo malo de que los hombres hayan dejado de creer en Dios no es que ya no crean en nada, sino que están dispuestos a creer en cualquier cosa." G.K. Chesterton




    Índice:

    - Manipulación y tergiversación de pasajes bíblicos.
    - Falso igualitarismo, manipulación de los valores cristianos.
    - Sobre Jesucristo.
    - El verdadero San Pablo, y la falsificación de la historia del cristianismo.
    - ¿Terrorismo cristiano, o más bien, terrorismo pagano?
    - Idealización surrealista de Nerón. La realidad del Imperio Romano.
    - Las mentiras de la leyenda negra y la Ilustración masónica
    - Desmontando a Nietzsche
    - Conclusiones




    Manipulación y tergiversación de pasajes bíblicos

    La Biblia está repleta de alegorías, no puede ser entendido de forma literal, además los últimos textos del Nuevo Testamento fueron escritos hace casi 2000 años en un contexto social y religioso muy diferente al actual, y es muy fácil sacar conclusiones erróneas si no se tienen ciertos conocimientos en estudios bíblicos basados en la tradición y el magisterio de la Iglesia. Por otro lado el Antiguo Testamento pertenece a la antigua alianza, que sirvió como preparación espiritual para su venida y fue derogada por la nueva alianza, la nueva ley de Jesucristo. La nueva ley sustituye a la vieja ley. Uno de los primeros padres de la Iglesia, San Ignacio de Antioquía que fue discípulo de San Pablo, ya en el siglo I d.c. trataba al judaísmo de «viejos cuentos» e «inútil», también lo consideraba «mala levadura, anticuada y agria», frente al modo de vida judío, contraponía el modo de vida cristiano, como antagónicos; así sale reflejado en la Carta a los Magnesios. Una buena parte de los libros que más adelante formaron el Antiguo Testamento no eran del agrado de San Ignacio. De todos modos, el AT suele ser difamado injustamente, ya que cuenta con libros muy buenos que destilan verdad y sabiduría por los cuatro costados, como los libros sapienciales (Proverbios, Salmos, Cantar de los cantares, Sabiduría o Eclesiastes) contando obviamente con los más elementales como el Génesis, el de Isaías y Elías, entre otros. Sacar de contexto y malinterpretar ciertos versículos del antiguo testamento y del nuevo para hacer una crítica malintencionada del cristianismo, demuestra una gran ignorancia sobre los fundamentos básicos de la fe católica, tanto de su doctrina como de su historia, así como falta de honradez. Pero como dice un refrán muy conocido, la ignorancia es atrevida, así que tendremos que lidiar con eso.
    Nordic Thunder en su artículo de Roma contra Judea reproduce una serie de citas bíblicas sacadas de contexto induciendo a sus lectores a malinterpretarlas.


    Pasemos a examinarlas.


    - “¿No ha hecho Dios necedad la sabiduría de este mundo?... pues no hay entre vosotros muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles. Antes eligió Dios la necedad del mundo para confundir a los sabios, y eligió Dios la flaqueza del mundo para confundir a los fuertes; y los plebeyos, el desecho del mundo, lo que no es nada, lo eligió Dios para destruir lo que es, para que nadie pueda gloriarse ante Dios.” (Nuevo Testamento, Pablo, I Corintios)


    Como podemos imaginar, Nordic thunder puso esta cita debido a que la interpreta en el errado sentido de que Dios elige a la chusma o a los más inferiores, a lo peor de lo peor, para que dominen a los fuertes y sabios pueblos europeos, en este caso a los greco-romanos en concreto (que eran los únicos a los que se podía considerar como dominadores y sabios), sin prestarle atención a la última frase “loeligió Dios para destruir lo que es, para que nadie pueda gloriarse ante Dios.”que aun sin saber nada de cristianismo, uno puede darse cuenta de que lo que nos quieren comunicar con esos versículos no consiste en un simple y mundano cambio político de la plebe o los débiles por los fuertes y los poderosos, no es algo tan sumamente simple; nos transmite el profundo significado de que el hombre debe ser humilde ante Dios, que no debe glorificarse a si mismo, sino a Dios. Ya que el hombre es un ser mortal imperfecto debido a la caída producida por el pecado original que lo corrompió (por caer en la soberbia espiritual, engañado por Lucifer convertido ya en Satanás), con un tiempo de vida terrena muy limitado, con debilidades, es muy pequeño frente a Dios; pero a la vez es un ser espiritual, hijo de los cielos, y como tal debe glorificar a Dios que es su padre y que nunca lo ha abandonado, su creador, la fuente de todo bien. Con esta cita se nos quiere dar a entender que Dios rechaza a los soberbios, a los que se creen lo más y se vanaglorian de ello, a los egoístas y vanidosos (estos son realmente la chusma despreciable), y en cambio premia y enaltece a los humildes, a los generosos, a los justos, a los honrados, pero no aquí en el mundo terrenal que está en gran medida gobernado por Satanás, dependiendo de los tiempos que corran, sino en el Reino de los Cielos que está fuera del alcance del mal. El lema de los templarios transmite exactamente el mismo mensaje que estos versículos, “Non nobis Domine, non nobis, sed nomine tuo da gloriam que se traduce en, Nada para nosotros Señor, nada para nosotros, sino en nombre de tu gloria.


    - “Los hay que se hicieron a sí mismos eunucos por amor al Reino de los Cielos.” (Nuevo Testamento, Mateo, 19: 20) Con esa cita, además señala a Orígenes de Alejandría, uno de los Padres de la Iglesia oriental, que se castró a sí mismo por fervor religioso, no pudiendo por ello ser ordenado sacerdote).


    La cita de Mateo se refiere al celibato y no a la castración voluntaria. La autocastración por motivos religiosos, es decir, para cumplir el celibato, fue condenada por la propia Iglesia, ya que era un atentado contra la naturaleza del hombre, se veía como hacer “trampa” o matar moscas a cañonazos para mantener el celibato, y esto iba contra la ley natural de Dios y su creación. Orígenes llevó a cabo esta práctica en los primeros tiempos del Cristianismo, concretamente en el siglo II, y fue por puro fervor religioso, para ir más allá del celibato, sabiendo esto podemos darnos cuenta de que su caso fue una excepción y no la regla, además debido a ello no pudo ser ordenado sacerdote, puesto que la Iglesia lo prohibía.


    - “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la Tierra. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia.”Mateo, 5: 1-5


    Aquí Nordic vuelve a interpretar a su gusto las escrituras, movido por un cierto odio que se debe a la ignorancia y el desconocimiento de la doctrina cristiana, que le lleva a criticar un cristianismo que no existe, un cristianismo erróneo. Cuando Mateo habla de los pobres de espíritu, se refiere a los que tienen necesidad de crecer espiritualmente, a los que tienen hambre de Dios y de lo divino. Su interpretación literal sería, “Felices son los que tienen conciencia de su necesidad espiritual, puesto que a ellos pertenece el reino de los cielos."Cuando Mateo habla de los mansos, se refiere a los que son mansos ante Dios y no soberbios como lo eran los fariseos o por ejemplo lo son los ateos y los masones, no se refiere a ser manso ante los hombres o ante los poderes mundanos, y cuando habla de consolar a los que lloran, nos transmite que los que sufren injustamente en este mundo serán recompensados en el otro, que no deben fustigarse por sus desgracias ni sentirse desdichados y que miren hacia delante. El sufrimiento es una prueba que Dios nos pone para a través de él, alcanzar un bien, mejorar, hacernos más fuertes de espíritu, es un mensaje de esperanza y superación. En el mundo el cristianismo interpela a la búsqueda del bien, la belleza y la justicia, así como a combatir contra el mal, los valores de la orden de caballería, que dominó el medievo y tuvo una fuerte influencia en Occidente hasta bien entrado el siglo XVIII son un claro ejemplo. Esas palabras de Jesús iban dirigidas hacia los fariseos, que no tenían ninguna pobreza o hambre de espíritu, puesto que en su soberbia espiritual creían que lo sabían todo y que eran perfectos, que nadie les podía enseñar nada más. El cristianismo al igual que otras religiones, critica a los que se creen que son el ombligo del mundo, a los que se creen que son como dioses, emulando así a Lucifer, el cristianismo alaba a los que son humildes ante Dios. San Agustín de Hipona escribió para la posteridad una cita que describe sin ambages los dos tipos de espiritualidades que pueden haber, «Dos amores hicieron dos ciudades. El amor de sí mismo, hasta despreciar a Dios, hizo a la ciudad terrenal, el amor de Dios, hasta despreciar a sí mismo, hizo la ciudad celestial.» Si lo analizamos, nos daremos cuenta que gran parte de los neopaganismos, el ocultismo y otras tantas creencias que hoy abundan, por los valores y las motivaciones en las que se basan, es imposible que se encuentren en la ciudad celestial.
    En cuanto a los romanos anticristianos de la época, como Celso, Porfirio y otros filósofos paganos, eran fanáticos anticristianos y como se puede ver en sus textos, las críticas que hacen se basan en un falso cristianismo demonizado, desvirtuado, y no en lo que fue en realidad el cristianismo y su doctrina. Este tipo de argucias se siguen utilizando hoy para demonizar ciertas ideas políticas o valores que chocan con los intereses del orden mundial establecido, como muchos saben. Estas críticas suelen ser siempre muy exageradas destilando odio y bilis a raudales, y fueron rebatidas por cristianos de renombre de la época como Cirilo de Alejandría o Agustín de Hipona. El resultado ya sabemos cual fue, ganaron los cristianos por goleada pese a todo y el cristianismo siguió creciendo masivamente, sobretodo entre los pueblos mediterráneos (como los hispanos o los galos) y germánicos.


    «La mentira es bien mezquina; si la miras a trasluz se transparenta». Séneca




    Falso igualitarismo, manipulación de los valores cristianos


    La igualdad o el igualitarismo del que tanto hablan los neopaganos contrarios al cristianismo, comparándolo con la democracia o incluso con el comunismo parten del error de analizar esa supuesta igualdad desde un punto de vista material, como lo es el igualitarismo racial, de clases o de género, influidos por la visión materialista que se ha impuesto en Occidente a raíz del avance del calvinismo protestante. La igualdad a la que se refiere el cristianismo es la del espíritu humano frente a Dios, es decir, todos los hombres tienen alma, y al tener alma y haber sido creados por Dios, tienen el mismo derecho a alcanzar la salvación espiritual. Por lo tanto solo puede haber una religión verdadera en su totalidad, las demás solo pueden tener parte de verdad en determinados casos (Cabe destacar que el Catolicismo Romano asimiló la mejor parte de los paganismos europeos, lo que era válido). Aunque solo pueda haber una sola religión verdadera, eso no quiere decir que deba ser exactamente igual hasta el más mínimo detalle para todo el mundo, es lógico que cada cultura aporte pequeños matices y tradiciones propias de su tierra, y para los que no lo saben esto siempre ha sucedido y se ha respetado dentro de la Iglesia Católica. La necesidad de una religión universal es fácilmente comprensible mediante la razón, sería ridículo por ejemplo pensar, que cada sexo, cada raza, o incluso cada etnia o clase social tuviese su propio cielo o más allá exclusivo y su propio método de salvación, el universo es uno, y no obedece a la razón el tener miles de dioses y religiones totalmente diferentes. Los que ven el mundo espiritual de esta forma tan terrenal limitada y surrealista, carecen de perspectiva, motivados seguramente por un orgullo desmedido y una necesidad de creerse especiales y mejores que los demás sin merecerlo. A lo que también ayuda la influencia de toda la amalgama sincrética de creencias neopaganas y orientales que la masonería ha inoculado en la sociedad, que sirven para saciar sus ansias de vanidad, de sentirse por encima de los demás. Es de necios dar más valor a nuestra parte corpórea siendo ésta temporal, que al espíritu que es eterno. La materia tiene importancia y no es de naturaleza maligna como creían erróneamente los gnósticos cátaros y otros, pero tampoco hay que irse al otro extremo otorgándole una importancia exagerada propia del materialismo superficial ateo.
    El cristianismo cree en la verdad, la justicia y en el bien, por lo tanto está en contra de la igualdad materialista, propia del liberalismo y del comunismo, ya que tras esa máscara de falsa igualdad y libertad para todos se esconde la más terrible e injusta de las tiranías. Bajo la premisa de la falsa libertad e igualitarismo, liberales y marxistas nos presentan algo negativo que persigue un fin injusto y malvado como si fuera bueno, como por ejemplo con la ideología de género. Hacen lo mismo con la falsa solidaridad, tan de moda estos últimos años. Sobre el igualitarismo político la Iglesia Católica se ha pronunciado varias veces por medio de encíclicas [1] como la de Pio XI Divini redemptoris o Libertas praestantissimum de Leon XIII [2], hay incluso libros sobre este tema, como la obra de Felix Sardá, el liberalismo es pecado y contra la ideología comunista hay cientos, puesto que es la ideología más déspota y criminal que ha existido nunca, entre ellos, los más actuales pertenecen a Benedicto XVI, que además ha aprovechado para comparar ciertos fundamentos del marxismo con los del pseudo nihilismo anticristiano de Nietzsche. Como dijo San José María en su obra Camino refiriéndose al marxismo: «La igualdad tal y como la entienden es sinónimo de injusticia», ya que la igualdad que predica el cristianismo se refiere a la igualdad espiritual frente a Dios no a la igualdad terrenal. En lo terrenal la igualdad no existe, pero si la justicia y el bien, el orden y la jerarquía, que son estructuras esenciales para que exista justicia y bien en el mundo, y conforme a la ley natural así lo ha entendido siempre la Iglesia que se caracteriza por el uso de una marcada jerarquía y por la lucha contundente contra el caos y el desorden, ya que éstos son propios del diablo. Además tanto el liberalismo como el comunismo han sido enemigos acérrimos de la Iglesia católica, en la actualidad el comunismo y el marxismo cultural siguen siendo la vanguardia de ataque contra el cristianismo.
    Como colofón, os dejo la parte de un artículo de J.J. Esparza que se pronuncia con gran claridad y acierto sobre este asunto del Igualitarismo:
    “Al cristianismo, en efecto, se le puede descubrir un importante componente igualitario, pues dota a todos los hombres por igual de un alma de valor idéntico para todos, con independencia del lugar que cada cual ocupe en el mundo de los vivos, y todos los hombres por igual se verán sometidos al juicio divino; además, el mensaje evangélico, abundante en fórmulas como “el que se humilla será ensalzado y el que se ensalza será humillado”, o “los últimos serán los primeros”, parece concebido para alimentar la subversión. También el cristianismo tiene un componente individualista, pues la salvación es enteramente individual, afecta única y exclusivamente al alma de cada uno y sitúa en un plano eminentemente personal la relación del hombre con Dios. El cristianismo, es una religión universal, donde, como predica San Pablo, tras la Revelación ya no hay griegos, ni judíos, ni bárbaros, sino que todos somos uno en Cristo, de modo que la pertenencia a una comunidad queda expresamente devaluada y, en su lugar, surge una conciencia propiamente universal: todos somos uno, en efecto.

    «¡Asia, Europa: rincones del mundo; todo el océano: una gota del universo! Todo el presente, un instante en la eternidad». Marco Aurelio, Emperador de Roma (121 - 180 d.c.)

    En este acto de señalar al cristianismo como origen de los valores esenciales del mundo moderno es fácil rastrear la influencia de Nietzsche, así el de la Genealogía de la moral como el de Así habló Zaratustra. Pero, en el caso concreto de la Nouvelle Droite, aún más importante fue tal vez la influencia del filósofo positivista Louis Rougier, que había recuperado el viejo alegato del romano Celso contra los cristianos. Así fue como, hacia finales de los años setenta, el cristianismo quedó caracterizado en el discurso de la Nouvelle Droite como “el bolchevismo de la antigüedad”. En un ambiente como el de la cultura europea de los años setenta, donde una Iglesia trastornada por el Concilio Vaticano II jugaba abiertamente la baza “progresista”, y empezaba a tener fuerza el movimiento católico de “la teología de la liberación” (movimiento creado en las Américas por comunistas infiltrados en la Iglesia) aquella crítica parecía ajustarse bastante a la realidad.
    Ahora bien, focalizar en el cristianismo la crítica a la modernidad era una operación intelectualmente arriesgada. Primero, porque el cristianismo, aunque no es sólo una doctrina del más allá, sí es ante todo una doctrina de salvación espiritual, de tal manera que sus conceptos no siempre pueden entenderse como principios de orden intelectual-ideológico, dispuestos para ser aplicados materialmente al terreno social o político. Es cierto que predicar un alma igual para todos los hombres puede entenderse como una forma de igualitarismo, pero también lo es que, según la doctrina cristiana, algunos de esos hombres se salvan y otros no, y hay pocas cosas menos igualitarias que esa diferencia. Por otro lado, al tema del hombre creado unánimemente a imagen y semejanza de Dios se opone la parábola de los talentos, que es una metafísica de la desigualdad.
    Insistamos en la cuestión del igualitarismo, que es crucial. En líneas generales, la identificación entre cristianismo e igualitarismo peca de un error de partida, a saber: de la igualdad metafísica no se deriva necesariamente el igualitarismo físico. Es verdad que la Iglesia, en otras épocas –y precisamente en aquellos años setenta- no dejó de caer en ese error, permitiendo o alentando (según los sectores) que la doctrina de la igualdad metafísica (todos los hombres son hermanos porque todos tienen un alma igualmente hija de Dios) fuera “recuperada” por el discurso igualitario dominante (todos los hombres son iguales). Pero lo que hizo la Nouvelle Droite es metodológicamente discutible: no combate el error de esos sectores eclesiales, esto es, no examina la premisa inicial, sino que lo da por válido –es decir, acepta la identificación entre igualdad metafísica e igualitarismo político-, y de ahí deduce una crítica general del “judeocristianismo” como matriz de todo pensamiento igualitario. Todo el discurso posterior queda afectado por ese error metodológico de partida. Los resultados son, intelectualmente, muy frágiles: la igualdad de las almas ante Dios no se puede identificar con la igualdad de los hombres en el Estado, aunque sólo sea porque, en el primer caso, unos se salvan y otros no; la cristiandad tampoco puede identificarse con el pensamiento igualitario, aunque sólo sea porque, históricamente, todo pensamiento igualitario ha tendido a incendiar iglesias y a descristianizar aquellas sociedades donde triunfaba.”
    Al final, la ND al igual que Nordic Thunder o Rassias y otros neopaganos están criticando a un cristianismo falso, fantasmal, a una idea equivocada del cristianismo, a una especie de caricatura de lo que realmente es el cristianismo católico.




    "No vine a traer la paz, sino la espada." Jesucristo, Mt 10:34





    Sobre Jesucristo

    En cuanto al supuesto judaísmo étnico de los apóstoles o del mismo Jesucristo, el propio cristianismo define a Cristo como de origen divino, pero a su vez, su madre María era totalmente galilea y su padre terrenal o putativo, José, era galileo de ancestros hebreos que se remontaban hasta David según el evangelio. Sus discípulos también eran todos galileos, menos Judas que era judío en todos los sentidos.
    Galilea era una región que estaba situada por encima de Samaria, es decir no quedaba demasiado cerca de Judea, que era la patria de los judíos. En la Galilea de los tiempos de Jesús, la población mayoritaria era de origen griego, celta y escita (los escitas eran germánicos), y hebreo, éstos últimos eran de clases populares, no sufrieron el exilio babilónico como si lo padeció la élite judía que más tarde cristalizaría en fariseos y sadúceos que son los que crearon el judaísmo como tal (antes estaba la religión mosaica, que no es lo mismo), con lo cual los hebreos de las clases populares eran diferentes y no tenían mucho que ver con lo que actualmente conocemos como judíos.
    Repasemos por encima la historia de Galilea antes de la venida de Cristo. Toda la región de Siria, en la que se encontraba Galilea, formaba parte del Imperio Seléucida de origen helenístico, desde los tiempos de las conquistas de Alejandro Magno, que colonizó la zona de Galilea y toda Siria con gentes griegas y escitas (los escitas eran indoeuropeos), muchos de ellos ex soldados del ejército macedonio. Anteriormente Galilea había estado poblada por hebreos, asirios y algunas tribus indoeuropeas de origen celta que se establecieron allí, como ocurrió con los Gálatas que habitaban la Galacia en Anatolia, dentro de la actual Turquía.
    Con lo cual tenemos durante los siglos del Imperio Seléucida en Galilea (siglos III y II a.c.), una población formada principalmente por griegos, escitas, hebreos y celtas, con una cultura helénica predominante.
    Con la revuelta de los Macabeos, Judea se volvió un reino independiente en el 160 a.C. Los judíos en esa época solo dominaban Judea, pero en las décadas siguientes se dedicaron a expandir sus territorios, primero conquistaron Perea, unos años más tarde Idumea y Samaria y por último unos 70 años antes del nacimiento de Jesucristo, conquistaron Galilea. En los años posteriores Aristóbulo I les obligó a adoptar el judaísmo como religión oficial, aunque culturalmente, los galileos estaban muy helenizados. En la propia biblia se hacen numerosas referencias sobre el dresprecio que tenían los judíos a los galileos, a los cuales veían como judíos de segunda, puesto que sus ancestros por lo general eran gentiles y culturalmente seguían siendo helénicos. Sobretodo eran vilipendiados por la casta judía dominante que provenía de las tres mil familias que sufrieron el exilio babilónico, formada por fariseos y saduceos, que es donde se origina el germen que dió a luz al judaísmo que todos conocemos actualmente y que en época de Cristo estaba en pleno desarrollo y éste no acabaría hasta el siglo IV, cuando escribieron el Talmud. El aspecto de Jesucristo era el de un hombre alto, de buen porte y atractivo (Mt 4, 25 y Sal 45,2), de lo contrario no podría haber atraído a las gentes como lo hizo. Curiosamente Nordic thunder, desde un punto de vista simplón y cavernícola también le llama "anoréxico con cierto aire masoquista" en referencia a la crucifixión, ignorando el profundo mensaje que nos transmite todo lo que envuelve a la pasión de Cristo. Supongo que Odín/Wotan también le debe parecer un masoca, ya que según la mitología nórdica se colgó de un árbol atravesado por su lanza nueve dias y nueve noches, además Odín era un vagabundo viejo y tuerto. Como podemos ver es muy fácil describir a alguien de forma tendenciosa en plan cavernícola.


    Jesucristo trajo al mundo unas enseñanzas que chocaban en muchos aspectos con el judaísmo de la época, estableciendo la nueva ley y la salvación a través de él, que marcaría un antes y un después en la historia de la humanidad. Unas ideas que calaban profundamente en los limpios de corazón y escandalizaban a los soberbios y vanidosos, como los fariseos, y esto sigue ocurriendo en nuestros días.


    Pasemos a analizar varios pasajes del Nuevo Testamento que son controvertidos para inexpertos en la materia:


    - “Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón.
    22 Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: !!Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.
    23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.
    24 El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
    25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: !!Señor, socórreme!
    26 Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.
    27 Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.
    28 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.” (Mateo 15:21-28)


    Según la literal, errónea y primitiva interpretación de Nordic Thunder, la mujer no judía se sometía al rango de inferioridad ("los perros") respecto a los judíos ("los hijos"), una vez más interpreta el pasaje en sentido literal, sin tener en cuenta que es una alegoría. La realidad es que Jesucristo ignorando a la mujer cananea en un primer momento buscaba una gran muestra de fe por su parte, y con sus palabras de desprecio buscaba una prueba de gran humildad para aleccionar a sus discípulos que estaban presenciándolo todo; para que viesen que a Dios se le debe insistir siempre con mucha fe aunque parezca que no nos escuche, porque al final seremos recompensados, como sucedió con la mujer cananea.
    Este es otro ejemplo más de tergiversación de las escrituras, consiguiendo que el mensaje sea muy diferente al que realmente se nos quiere transmitir.


    - “Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.
    21 Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
    22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.” (Juan 4, 20-22)


    De estos versículos, Nordic solo presta atención al último “porque la salvación viene de los judíos”, es evidente que esto interpretado erróneamente va en contra del propio cristianismo puesto que estaría asegurando que la salvación viene del judaísmo, y eso no es así. Teniendo en cuenta que el contexto social y religioso es de hace 2000 años y que esa frase es totalmente contradictoria para con la frase que Jesús dice justo anteriormente "Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre". Jesús le está diciendo a la cananea que ni ellos ni los judíos adoraran a Dios cuando venga la hora de la salvación, entonces como va a venir la salvación de los judíos? Esa interpretación carece de lógica y razón alguna. La interpretación correcta es que la salvación viene de Jesucristo que ha nacido entre judíos, en Belén que estaba en Judea, es decir, la salvación viene geográficamente de la tierra de los judíos, no del judaísmo. Ya hemos visto antes que los galileos solo eran judíos de religión, con lo cual no hace falta añadir nada más.


    Ahora prestad atención a los siguientes pasajes del Nuevo testamento, en los que Jesucristo demuestra una y otra vez que tiene muy poco que ver con los judíos, nativos de Judea y seguidores del judaísmo establecido desde hacía unos pocos siglos por fariseos y sadúceos.




    - “De modo que Pilato entró otra vez en el palacio del gobernador y llamó a Jesús y le dijo: “¿Eres tú el rey de los judíos?”. 34 Jesús contestó: “¿Es por ti mismo que dices esto, o te hablaron otros acerca de mí?”. 35 Pilato contestó: “Yo no soy judío, ¿verdad? Tu propia nación y los sacerdotes principales te entregaron a mí. ¿Qué hiciste?”. 36 Jesús contestó: “Mi reino no es parte de este mundo. Si mi reino fuera parte de este mundo, mis servidores habrían peleado para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero, como es el caso, mi reino no es de esta fuente”. 37 Por lo tanto le dijo Pilato: “Bueno, pues, ¿eres tú rey?”. Jesús contestó: “Tú mismo dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio acerca de la verdad. Todo el que está de parte de la verdad escucha mi voz”. 38 Le dijo Pilato: “¿Qué es la verdad[...]?”. Juan (18: 33-38)


    Este pasaje no necesita interpretación alegórica alguna, lo dice bien claro, Mi reino no es parte de este mundo y se reitera, mi reino no es de esta fuente. Además se refiere a los judíos como enemigos ajenos a él, ajenos a los suyos, no nombra solo a los fariseos sino a los judíos en su totalidad. Para que se salvaran debían abandonar el judaísmo y convertirse de forma sincera al cristianismo. Poncio Pilato después de hablar con Jesús lo encontró inocente, pero los judíos movidos por un odio visceral siguieron insistiendo para que lo crucificaran.
    Este enfrentamiento abierto hacia el judaísmo desde los inicios del cristianismo explica el gran peligro que corrieron más adelante los apóstoles y discípulos de Jesús predicando entre los judíos para intentar convertirlos, muriendo más de uno en el intento como ocurrió con Esteban que fue lapidado por ellos.
    Pilato hablando con Jesús, escena de la gran película de Mel Gibson, La Pasión de Cristo.



    - “Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.
    40 Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham.
    41 Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.
    42 Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.
    43 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.
    44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
    45 Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.
    46 ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? (Juan 8:39-59)


    En estos versículos del mismo evangelio de Juan, Jesús dice a los judíos que hacen malas obras y usan la mentira como enseña, como su padre Satanás (Lucifer antes de su caída) y que además ponen todos sus esfuerzos en hacer cumplir sus deseos, por eso son hijos del Diablo. Que el hecho de venir de Abraham, el cual es anterior incluso al nacimiento del pueblo hebreo que empezó con Jacob y sus doce hijos, esto no les salva automáticamente, es decir, su raza o su linaje no los salva si con sus creencias y obras sirven al Diablo, por mucho que desciendan del linaje de un hombre elegido por Dios. Con estos versículos Jesús nos está mostrando uno de los puntos clave sobre los judíos y el judaísmo, y es que éstos se habían desviado tiempo atrás del camino correcto, que habían adoptado a Satanás como guía, y que por esa alta traición serían condenados para toda la eternidad como su padre, Lucifer.


    «Mas ¿quién eres tú que sientas cátedra para juzgar desde lejos a mil millas con la vista de un palmo corta?» Dante



    El verdadero San Pablo, y la falsificación de la historia del cristianismo.

    Los anticristianos basándose en ciertos textos protestantes y de Nietzsche (que se educó en una familia protestante) contrarios a Pablo de Tarso, así como del neopaganismo de la Nouvelle Droite, se han montado una historia surrealista en la que tachan al cristianismo de secta judía conspirativa que tenía como fin acabar con Roma, y empiezan dicho relato con Jesucristo. Al contrario de lo que dice Nordic, Jesucristo no se proclamó en ningún momento rey de los judíos, de hecho ante la pregunta de Pilato, respondió que su reino no era de este mundo. Eran los propios fariseos los que para enfrentar a Jesucristo contra Pilato le dijeron a éste que Jesús iba diciendo que era el rey de los judíos, para que los romanos lo vieran como un enemigo. Pilato después de todo lo que tuvo que aguantar de los fariseos, al ver como le habían engañado respecto a Jesús, decidió ponerle el título de rey de los judíos para ofender a los fariseos, como queda reflejado en Juan 19:19. Pero parece que nuestro amigo que tanto gusta de criticar al cristianismo, ni siquiera ha llegado a leer algo que aparece hasta en los libros de religión cristiana para niños y no sabe nada sobre la pasión de Cristo. Con lo cual hace aquello que tanto hacen muchos antifascistas, comunistas y otros, criticar aquello que no conocen, o puede ser que haga algo peor, falsificar la historia con conocimiento de causa movido por el odio o por la necesidad de hacer cuadrar todo con sus disparatadas teorías, que una vez asimiladas ya es incapaz de corregir por muchos errores que vea en ellas. Además Jesucristo durante su vida, como podemos leer en los evangelios, nunca se pronunció contra Roma, más bien al contrario, como cuando defendió el pago de impuestos a Roma, con su conocida frase, “Al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios” en respuesta a una pregunta trampa de los fariseos. Desde el principio apóstoles y sus seguidores fueron perseguidos por las autoridades judías y esto jamás cambió, si el cristianismo hubiese sido una secta judía para acabar con Roma, los cristianos no habrían sido perseguidos y asesinados brutalmente por los propios judíos, como ciertamente ocurrió.
    Como decíamos las críticas fuertes y el núcleo de la historieta conspirativa de los neopaganos contra el cristianismo se basa en la figura de San Pablo, (Shaul en arameo, no Schaul como se inventa el gurú de Europa soberana). Según ellos, basándose principalmente en los escritos de Nietzsche, San Pablo odiaba a Roma debido a la ocupación romana y a las “graves guerras” que supuestamente hubieron entre judíos y romanos, y que después de perseguir con vehemencia al cristianismo, dicen que vió en dicha religión una oportunidad para acabar con Roma y que por eso se hizo cristiano. Lo bueno, es que todo eso es falso y nuestros amigos no se han molestado ni en hacer cuadrar un poco las fechas ni en darle un poco de lógica bien cimentada al asunto. Pablo de Tarso gozaba de una buena posición social y económica como fariseo, además tenía la ciudadanía romana de nacimiento. Con su conversión al cristianismo, pasó de ser un hombre adinerado y con buena posición, a ser perseguido por las autoridades judías que estuvieron a punto de asesinarlo, como narran los Hechos de los apóstoles en los capítulos 14, 15 y 17. Así que eso de que Pablo se hizo cristiano para destruir a Roma no tiene mucho sentido, puesto que los suyos fueron los que más le odiaron y más le persiguieron, y además pasó de vivir bien cuando era fariseo a vivir penosamente, sobreviviendo a duras penas, cuando se hizo cristiano. Por otro lado, las guerras judeo-romanas se dieron cuando Pablo ya estaba muerto o casi agonizando, la primera fue del año 66 al 73 d.c. la primera guerra judeo-romana estalló por tensiones religiosas entre griegos y judíos, no por el odio a Roma; la destrucción del templo de Jerusalén ocurrió en el año 70 d.c. y la segunda y la tercera en el siglo II d.c. Pablo de Tarso murió en el 67 d.c. según la tradición de la Iglesia, y para la historiografía moderna, en el 58 d.c. No había habido antes ninguna guerra entre el pueblo judío y Roma, casi 100 años atrás tan solo hubo una guerra entre facciones judías en la que Roma se puso del lado de los fariseos. Además los territorios judíos en los tiempos de Jesús, es decir, en las primeras décadas del siglo I, gozaron de cierta prosperidad dentro del Imperio Romano, siendo un sector muy minoritario el de los judíos que eran abiertamente contrarios a la ocupación.
    Para colmo, siguiendo con sus delirios, dice que San Pablo hace fanáticas arengas a la rebelión contra Roma, cuando precisamente cualquiera que haya leído las cartas de los apóstoles, y en especial la de los romanos de Pablo, sabe que San Pablo repetía una y otra vez que se debían respetar las leyes romanas y que los que eran esclavos debían aceptar su condición y portarse muy bien con su señor romano, dando ejemplo del buen hacer cristiano, por lo tanto, las arengas que hacía a los cristianos en Roma eran a la concordia y la paz, no a la rebelión, aquí se constata una vez más que Nordic no se ha leído en absoluto el Nuevo Testamento, quedando en evidencia.
    Para acabar hace una crítica a las obras de caridad cristiana para con los pobres y necesitados, lo cual es cuanto menos curioso, ya que lo analiza como si se tratase de una imposición cuando es un acto libre, voluntario y personal, jamás impuesto. Además la ayuda a los pobres ya se venía haciendo en Roma y en otros lugares tiempo antes como muestra de compasión, y ni más ni menos que Julio César fue uno de los máximos exponentes de esa actitud caritativa, esa fue una de las razones por las que era tan querido por el pueblo romano.
    Por último cabe destacar que los judíos y sus autoridades, desde los inicios del cristianismo se dedicaron a denigrarlo y criticarlo sin piedad, y así quedó reflejado en el principal libro del judaísmo, el Talmud.
    Con todos estos argumentos y hechos históricos queda totalmente desmontada la teoría surrealista conspirativa de Nordic o Rassias sobre el cristianismo y Roma. La realidad es que el cristianismo supuso el hundimiento de los judíos y no de Roma, ya que éste condenaba al pueblo judío para toda la eternidad, anulando la antigua alianza que tenían con Yahve, calificándolos como la Sinagoga de Satanás, como los máximos enemigos de Jesucristo.
    Con el paganismo greco-romano los judíos gozaban de un buen nivel de tolerancia y simpatía por parte de las autoridades romanas en los tiempos de Jesucristo y Pablo, pero con la llegada del cristianismo esto precisamente cambió totalmente y su situación fue a peor; contra más poder tenía el cristianismo, más perjudicados se veían los judíos. Esta situación se ve con claridad durante el reinado de Constantino I y siguió de igual manera durante toda la edad media y hasta bien entrada la edad moderna que es cuando la situación del judaísmo empezó a mejorar de nuevo y su influencia se incrementó en algunas naciones europeas, edad que por cierto, está ligada al declive del Catolicismo.
    Como apunte cabe señalar que el judaísmo actual empezó a forjarse durante los siglos V y IV a.c. al volver a Judea, después del cautiverio babilónico, la etapa más importante de este proceso se dio en los siglos II y I a.c. encabezado por fariseos y saduceos, es decir, en los tiempos cercanos al nacimiento de Jesús, y ese proceso no acabó hasta el siglo IV d.c. cuando acabaron de escribir el Talmud, que es el libro principal del judaísmo y está plagado de criticas y odio hacia el cristianismo. La religión o ley mosaica era diferente y anterior al judaísmo, el cautiverio del pueblo hebreo en Babilonia marcó un antes y un después, marcando el inicio del judaísmo.
    Veamos unas pocas citas para comprobar lo que pensaba San Pablo de los judíos:


    "Porque es imposible que cuantos fueron una vez iluminados, gustaron el don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, saborearon las buenas nuevas de Dios y los prodigios del mundo futuro, y a pesar de todo cayeron, se renueven otra vez mediante la penitencia, pues crucifican por su parte de nuevo al Hijo de Dios y le exponen a pública infamia." Hebreos 6: 4-6 San Pablo sobre los judíos.
    "Sobre Jesucristo tenemos muchas cosas que decir, aunque difíciles de explicar, porque os habéis hecho tardos de entendimiento." San Pablo a los judíos. (Hebreos 5:11)


    “ 6 Recorrieron toda la isla y llegaron a Pafos, donde encontraron a un brujo judío llamado Barjesús, que era un falso profeta. 7 Este brujo estaba con el gobernador Sergio Paulo, que era un hombre inteligente. El gobernador mandó llamar a Bernabé y a Saulo, porque quería oír el mensaje de Dios. 8 Pero el brujo, cuyo nombre griego era Elimas, se les opuso, tratando de impedir que el gobernador creyera. 9 Entonces Saulo, también llamado Pablo, lleno del Espíritu Santo, lo miró fijamente 10 y le dijo:
    —¡Mentiroso, malvado, hijo del diablo y enemigo de todo lo bueno! ¿Por qué no dejas de torcer los caminos rectos del Señor? 11 Ahora el Señor te va a castigar: vas a quedarte ciego, y por algún tiempo no podrás ver la luz del sol.
    Inmediatamente Elimas quedó en total oscuridad, y buscaba que alguien lo llevara de la mano porque estaba ciego. 12 Al ver esto, el gobernador creyó, admirado de la enseñanza acerca del Señor.” (Hechos 13-15).


    Veamos ahora unas citas más del Nuevo Testamento que muestran el odio que tenían los judíos a Pablo de Tarso y sus discípulos cristianos.


    “En esto llegaron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que hicieron cambiar de parecer a la gente; entonces apedrearon a Pablo y, creyendo que lo habían matado, lo arrastraron fuera del pueblo.” (Hechos 14:19)


    En las cercanías de Tesalónica los judíos incitaron de nuevo a las multitudes y enfrentaron a los cristianos contra la autoridad romana:


    Pero como no los encontraron allí, llevaron a rastras a Jasón y a algunos otros hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando:
    —¡Estos hombres, que han trastornado el mundo entero, también han venido acá, 7 y Jasón los ha recibido en su casa! ¡Todos ellos están violando las leyes del emperador, pues dicen que hay otro rey, que es Jesús!
    8 Al oír estas cosas, la gente y las autoridades se inquietaron. (Hechos 17: 6-8)


    Como hemos podido comprobar, tan solo leyendo una cuarta parte del Nuevo Testamento, ya es suficiente para desmantelar la teoría de que el cristianismo fue fruto de una conspiración judía para acabar con Roma.





    ¿Terrorismo cristiano? O más bien terrorismo pagano?

    Lo mismo hace con otros acontecimientos históricos como la muerte de Hipatia emulando al progre anticristiano de Amenábar, calificándolo como terrorismo cristiano, lo cual no deja de ser hipócrita puesto que precisamente eran los cristianos los que por norma general eran perseguidos, agredidos y asesinados por los paganos. La muerte de Hipatia a manos de descontrolados en realidad fue lamentada por la Iglesia y los obispos de la época, «Si hay algo ajeno a los que tienen los sentimientos de Cristo, son las muertes, luchas y cosas por el estilo», escribió sobre el hecho el historiador contemporáneo Sócrates Escolástico. [3] Por otro lado Hipatia no fue ninguna mártir religiosa ni era como la describen en la película, (película que parece que le gustó mucho a Nordic Thunder). Como recuerda el doctor en Antropología y licenciado en Filología Clásica y Derecho Miguel Ángel García Olmo, «en 361 d.C. una muchedumbre en Alejandría sacó de la iglesia al obispo cristiano Jorge, lo ató a un camello, lo despedazó y quemó sus restos; y en 457 arrastraron al obispo Proterio por las calles y luego lo echaron al fuego». Y añade: «En el caso de Hipatia, había dos facciones, ambas con cristianos, la del obispo Cirilo y la del gobernador Orestes, y a Hipatia la mató una turba por su posición política, más que religiosa».
    Nordic Thunder parece que se acordó de Hipatia por la película de Amenábar, para aprovechar el tirón y hablar de un supuesto terrorismo cristiano, pero en cambio no se acuerda ni dice una sola palabra sobre el terrorismo pagano que sufrieron los cristianos en todas sus vertientes (asesinados a pedradas, crucificados a la vista de todos, comidos por leones, etc) durante los primeros siglos, ni tampoco de los sacrificios humanos que realizaban los pueblos nórdicos y celtas, o la permanente situación de guerra y esclavización que se daba entre pueblos europeos. Entre los esclavos de Roma por ejemplo, provenían en su mayor parte de pueblos europeos, celtas, germanos, galos, britanos, tracios, eslavos, entre otros, engrosaron las filas de la esclavitud. Tampoco podemos olvidarnos de citar a Arquímedes, el mayor genio científico de la Antigüedad clásica, que murió a manos de los romanos paganos. Todo eso para Nordic Thunder o V. Rassias eran “costumbres y ritos naturales, bellos y armoniosos” según sus propias palabras, cuanto menos, falso, surrealista e incluso insultante para el que tenga unos conocimientos mínimos de historia antigua, exagera y falsea tanto que hasta parece que esté bromeando. Por otro lado cuando critica la moral cristiana una vez más (defendiendo la poligamia y demás prácticas de lujuria dionisiaca), teniendo unos conocimientos muy limitados de la misma, reproduciendo los errados argumentos de Nietzsche, se olvidan de que los mayores filósofos y personajes históricos de la antigüedad greco-romana fueron hombres virtuosos, que practicaban un estricto autocontrol de las pasiones y los sentidos, hombres como Aristóteles, Séneca o Plotino, como César Augusto o Marco Aurelio, hombres que no se dejaban llevar por la satisfacción de los sentidos, por la lujuria, el vicio y demás debilidades, propias de hombres bestializados; ni por la envidia, ni la codicia, ni la vanidad o el egoísmo. Porque ellos eran paganos virtuosos (como bien nos describe Dante en su Divina Comedia o Agustín de Hipona antes que él) y fueron vistos por la Iglesia y los primeros cristianos como tales, como auténticos precursores del cristianismo a los que principalmente solo les faltaba unir sus acertados planteamientos filosóficos con el legado de Jesucristo y la filiación divina, pero éstos no le interesan ni a Nietzsche ni a Rassias y otros neopaganos de las diversas corrientes que existen, ya que por norma general esta clase de neopaganos se dejan arrastrar por el hedonismo egoísta, por lo vicioso y degenerado, sobretodo en lo sexual; les interesan bien poco las virtudes y la moral, que ya existían antes del cristianismo y eran de origen greco-romano como acabamos de ver, van a lo fácil, a lo cómodo, a lo mediocre.
    Lo dionisiaco no sirve para compensar lo apolíneo como decía Nietzsche, lo dionisiaco que no es otra cosa que los vicios y excesos, envilecen al ser humano. Es algo evidente que cuando las personas se dejan llevar por el vicio y la inmoralidad se vuelven cada vez más egoístas y crueles.



    «Considerad vuestra simiente: hechos no fuisteis para vivir como brutos, sino para perseguir virtud y conocimiento.» Dante Alighieri

    «El colmo de la infelicidad es ciertamente no ya deleitarse en las cosas vergonzosas, sino complacerse en ellas; cuando aquellos que fueron vicios se transforman en costumbres ya no hay remedio». Séneca





    Idealización surrealista de Nerón. La realidad del Imperio Romano y la Edad Media


    - Nerón, mentiras y manipulaciones sobre el tema. Empecemos con Nerón, su reinado no dejó ni mucho menos buena huella en Roma analizándolo desde un punto de vista imparcial, sobretodo la segunda mitad de su reinado que es cuando hizo más barbaridades como queda reflejado por sus coetáneos, algunos de ellos muy próximos a él, por otro lado, en los primeros años todo parece indicar que realizó un buen gobierno gracias a la supervisión de Agripina y Séneca. Los cesares que le sucedieron eran paganos e igualmente criticaron duramente su reinado y su vida, por lo tanto la mala imagen de Nerón no es fruto de una supuesta conspiración cristiana o judía, sino que procede de las críticas hechas por los propios romanos paganos del momento, así como de los césares paganos que le sucedieron. Mató a su propia madre y a su hermanastro, y ordenó una gran cantidad de ejecuciones arbitrarias.
    Precisamente las barbaridades que llevó a cabo Nerón contra los cristianos fueron instigadas por su amante y esposa, Popea que era judía, con lo cual los judíos de Roma con sus típicas artimañas fueron justamente los que promovieron la persecución [4]. Muchos personajes romanos de su tiempo criticaron su conducta en vida, Epicteto que fue el esclavo del escribano de Nerón, le describió como a un mimado, iracundo e infeliz. Séneca (que obviamente era pagano) por su parte después de haber sido tutor de Nerón, a raíz del matricidio de Agripina (madre de Nerón), se fue posicionando cada vez más en contra del emperador, al que consideraba tiránico, paranoico y cruel, finalmente Séneca, tuvo que suicidarse para evitar la cruel venganza que esperaba de Nerón. La mayor parte de los contemporáneos de Nerón se pronunciaron en su contra, sin influencia alguna del cristianismo que había aparecido en Roma un par de décadas antes a lo sumo y aun era muy minoritario.


    Quiero nombrar a Calígula muy brevemente ya que reinó desde el año 37 al 41 d.c. con lo cual no hubo relación alguna con el cristianismo ya que éste se encontraba en la primera década de su existencia y aun no había llegado a Roma. Pero me ha hecho mucha gracia que Nordic Thunder lo nombrase en sus artículos erigiéndolo como un brillante césar que fue víctima de la judería, superando así incluso a la industria de Hollywood en cuanto a imaginación. De todos es sabido su mala imagen, intentó hacer creer a todos que era un Dios, se enamoró de su propia hermana, se acostaba con las esposas de sus súbditos, mataba por diversión, etc; según Nordic se debe a que los historiadores que escribieron sobre él eran todos judíos… Nada más lejos de la realidad, puesto que Séneca, Suetonio y Dion Casio que fueron los historiadores que más escribieron sobre Calígula eran romanos de pura cepa, de familias de alta alcurnia [5]. Tan sólo Filón de Alejandría era judío y escribió poco sobre Calígula, de hecho fue el que lo criticó menos haciendo alusión únicamente a su vanidad, mientras que las acusaciones y críticas más graves fueron obra de los historiadores romanos citados anteriormente.


    En cuanto a la decadencia del Imperio Romano en lo político, es independiente y ajena al cristianismo y su ascenso. La decadencia de Roma empezó con las crisis del siglo III [6], con las constantes sucesiones de emperadores y sus luchas conspirativas para hacerse con el poder, la anarquía militar, la hiperinflación y el fraccionamiento del Imperio en el año 271. El cristianismo en todo caso trajo estabilidad al Imperio Romano con el emperador Constantino, que logró aplacar las crisis del siglo III uniendo otra vez el Imperio y ampliando sus dominios, estabilidad que por cierto fue quebrada en cierta medida por el emperador Juliano que era pagano y durante los pocos años que estuvo en el poder generó importantes conflictos en el corazón del Imperio y en el ejército. Juliano fue sucedido por Joviano que era cristiano y fue proclamado emperador por el ejército, éste tomó represalias contra el intento paganizante de Juliano y fue sucedido por Valentiniano I el Grande, que también era cristiano y restauró plenamente la estabilidad heredada del legado de Constantino I. La causa concreta y real del fin de Roma no fue por algo abstracto como la cristianización, si no por acontecimientos y personajes históricos muy concretos. El primer gran revés que sufrió el Imperio Romano fue el saqueo de Alarico, rey de los visigodos, y la conquista de Cartago por parte de los vándalos comandados por Genserico; pero Roma se volvió a levantar y gracias al gran General Aecio que con la ayuda del visigodo Teodorico unos años más tarde llegó a vencer al rey Atila de los hunos, que contaba con el ejército más poderoso y despiadado del mundo. Atila luego marchó hacia Italia pero después de una serie de saqueos, el Papa Leon I el Magno lo convenció para que no atacara Roma. El golpe final a Roma llegó de la mano de Genserico que con gran astucia política y gracias a su longevidad (murió con 88 años) movió los hilo para ir debilitando a Roma poco a poco pero sin pausa hasta su desaparición, además contó con la involuntaria colaboración del infame emperador Valentiniano III que además de matar a su madre, la gran Gala Placidia, asesinó al general Aecio, protector y salvador de Roma, el único que podría haber devuelto el esplendor al Imperio. Después de esto Roma pasó a ser cada vez más débil acabando finalmente en manos de Odoacro, jefe de los hérulos y comandante romano que se hizo con el poder mediante un golpe de estado, acabando así para siempre con el Imperio Romano de Occidente.

    En lo social, la archiconocida decadencia sexual romana, con sus orgías, bacanales, la sodomía y demás costumbres, fue fruto de algunos círculos paganos de Roma, mientras que los cristianos criticaban todas esas prácticas de forma contundente amparados en su recta moral. El emperador Heliogábalo que era pagano de corte gnóstico oriental, seguidor del dios Sol Invicto y que gobernó en el siglo III, fue un ejemplo notable de la degeneración pagana. Este emperador practicaba el travestismo, la sodomía y se llegó a prostituir haciéndose pasar por mujer, es decir, fue un travesti que se prostituía, como los que hoy se pueden encontrar en ciertas zonas de Madrid o Barcelona. Este tema da para largo y hay innumerables ejemplos que constatan la estrecha relación que existe entre la degeneración sexual de Roma y el paganismo. Como podemos observar la realidad del Imperio Romano y su relación con el cristianismo es bastante diferente a lo que nos describen los críticos anticristianos de nuestros tiempos.


    Constantino I el Grande admirando la cruz que apareció en los cielos antes de la gran batalla.


    Más adelante se dedica a alabar a varios reyes godos como Odoacro o Teodorico, como si fueran anticristianos, falseando la historia una vez más, cuando estos eran cristianos arrianos como hemos visto, y para colmo dice que las invasiones germánicas salvaron la cultura romana, cuando éstos saquearon Roma y destruyeron parcialmente el patrimonio romano, el cual fue precisamente conservado por los romanos que también eran cristianos (católicos) desde hacía más de un siglo y además fue gracias a éstos por los que el legado cultural y filosófico greco-romano se conservó y ha llegado a nuestros dias. Las autoridades católicas romanas del Imperio conservaron la filosofía de Sócrates, de Aristóteles, de Platón, las obras de Virgilio, de Catón, de Séneca, las epopeyas griegas, y en resumen todo lo que conocemos hoy del mundo greco-romano. Cabe añadir que si los godos o los vándalos no hubiesen sido cristianos arrianos cuando saquearon Roma, hoy en dia no quedaría nada de la cultura greco-romana, puesto que al compartir el mismo Dios y la fe de Jesucristo con los romanos, contuvieron en gran medida sus ansias de venganza.


    El argumento de que el cristianismo ha sometido y destruido el legado cultural de Europa hace aguas ante un par de argumentos basados en la realidad histórica, por el contrario el concepto de Europa se construyó gracias al cristianismo católico, primero por el propio Imperio Romano tardío, cuna del catolicismo gracias a Constantino I, luego mediante Carlomagno, padre de Europa, que revivió ese espiritu de hermandad entre los pueblos europeos unidos por la cristiandad, hermandad que jamás había existido en la era pagana. El cristianismo se expandió por toda Europa como la espuma gracias a misioneros católicos europeos como San Patricio que cristianizó Irlanda, o San Columba que cristianizó Escocia, así como Ulfilas, obispo godo arriano que cristianizó a los godos en el siglo IV.
    Lo mismo ocurre con los grandes personajes históricos que construyeron la cultura europea, con artistas como Miguel Angel o Velázquez, filósofos como Tomás de Aquino, Agustín de Hipona, San Isidoro de Sevilla, San Anselo de Canterbury o Ramón LLull, místicos como Fray Luis de León o Santa Teresa de Jesús, poetas y escritores como el gran Dante Alighieri y su perfecta Divina Comedia, el eterno Shakespeare, Leonardo Da Vinci, padre del renacimiento (y que pese a los titánicos esfuerzos de la masonería por borrar su catolicidad y adueñarse de su figura, no lo han conseguido, puesto que las obras y manuscritos de Da Vinci hablan por si solos) [7], Lope de Vega, Quevedo, que lucía con orgullo la cruz de la Orden de Santiago, o el gran Cervantes, conocido también como el manco de Lepanto; todos ellos tenían algo en común y es que eran católicos devotos, además de europeos. Tampoco podemos olvidarnos de los reyes que configuraron las grandes naciones de Europa, como Alfredo el grande de Wessex, padre de Inglaterra, Clodoveo I primer rey franco católico y fundador de Francia, Vladimir I de Kiev, de origen varego y fundador de Rusia, Inge I rey de Suecia y Harald Blatand rey de Dinamarca y Suecia, que modernizaron y cristianizaron toda Escandinavia; o de las Cruzadas, sus reyes y héroes y las órdenes militares fervorosamente católicas que participaron en ellas, todos ellos forjaron con su sangre la hermandad entre cristianos, la hermandad entre europeos. Así como tampoco debemos olvidar la grandísima importancia y el protagonismo del Imperio Español y Carlos V que fue el último emperador de la cristiandad, el último emperador de Occidente y enemigo acérrimo de Lutero y su corrupción, así como de la judería que escondidos desde varios puntos de Europa ya echaban pestes de España y del catolicismo, dando origen junto a sus colegas protestantes a la Leyenda Negra. Como colofón, España es una nación que se configuró desde el primer momento de su existencia, como un país católico y ha sido el baluarte de la fe católica desde ese momento (siglo II-III d.c.) hasta bien entrado el siglo XIX, todos y cada uno de los máximos exponentes y héroes de la historia de España han sido profundamente católicos, desde Recaredo, a los Reyes Católicos, pasando por Don Pelayo y todos los reyes de los reinos que fueron apareciendo durante la Reconquista, así como los conquistadores, Colón, Francisco Pizarro, Alonso de Ojeda o el gran Hernán Cortés, o como los grandes pensadores y escritores españoles, algunos de ellos citados anteriormente, y podemos continuar así hasta los tiempos de las guerras carlistas y la guerra civil española para ver como la identidad de España esta unida de forma indivisible al Catolicismo. A fin de cuentas, un español que se posiciona en contra del cristianismo ya sea por influencia de terceros o por pura ignorancia, no es otra cosa que un traidor.


    "Donde hay soberbia, allí habrá ignorancia; mas donde hay humildad, habrá sabiduría." Proverbios

    "Sólo sé que no sé nada; y esto cabalmente me distingue de los demás filósofos, que creen saberlo todo." Sócrates




    Las mentiras de la leyenda negra y la Ilustración masónica


    En alusión a la clara demonización de la edad media por parte de los judeo-protestantes, con su leyenda negra y a las manipulaciones históricas de ciertos filósofos masones de la Ilustración francesa como Voltaire, Goethe o Kant, que hablan sobre el medievo cristiano como si fuese una época caótica y oscura en la que todo era malvado, vamos a nombrar brevemente varias razones históricas que tumban sus tesis. Voltaire a decir verdad, antes de morir volvió al Catolicismo mediante el sacramento de la confesión, arrepintiéndose de su pasado masón, y quedó reflejado por escrito.


    Todo empezó como hemos dicho con la Leyenda negra, inspirada mayormente por judíos que habían sido expulsados de España y que buscaron refugio en distintos puntos de Europa, y por los protestantes que acababan de entrar en escena por medio de Lutero, el monje que traicionó sus votos movido por la lujuria y que por orgullo dividió la cristiandad para justificar su conducta pecaminosa. España era un gran imperio católico, gobernado por Carlos V, empezaban los siglos de oro. Por el contrario, varios nobles y príncipes alemanes, así como más adelante otros reyes europeos, para aumentar su poder recurrieron a Lutero y su reforma protestante, que les brindaba vía libre para confiscar todas las propiedades de la Iglesia y un poder ilimitado sin ningún tipo de control, sin que les importara la excomunión, ya que la Iglesia de Roma, en esos tiempos, tutelaba en cierto modo las relaciones entre reinos europeos, además de conceder divorcios y nulidades matrimoniales, como representante de la ley natural divina, del mismo modo que en los últimos siglos se ha encargado de ello el derecho internacional, aunque éste en realidad actúa de forma mucho más invasiva. Liberados de Roma, los príncipes alemanes ya podían actuar como les venía en gana, dando rienda suelta a sus ambiciones y deseos, sin ningún tipo de control jurídico ni moral (ya que Lutero estableció que se salvaban solo por la fe, sin importar las obras), y podían unirse utilizando la religión como excusa para plantar cara directamente al Imperio Español de Carlos V. A raíz de este enfrentamiento continental que no estuvo falto de guerras, los enemigos de España necesitaban denigrar y calumniar la reputación de aquel imperio profundamente católico, que tanto odiaban, ya que además era el baluarte de la Iglesia católica romana, y para ello forjaron la leyenda negra, que no son más que un cúmulo de invenciones, falsedades y manipulaciones sobre las cruzadas, sobre la conquista de América y sobre la Iglesia. Por otro lado, intentan ocultar todos los crímenes perpetrados por protestantes y liberales como las masivas quemas de brujas, los exterminios enteros de poblaciones católicas, los saqueos y destrucción de monasterios e iglesias, los asesinatos de religiosos, o la imposición del laicismo.



    Caricatura sobre Lutero, guiado por el demonio mediante la soberbia y el engaño. Gracias al protestantismo se abrió la puerta en Europa a la judería y lo judaizante. A su vez se establecieron las condiciones necesarias para la aparición de la masonería en el siglo XVIII.


    La Ilustración de corte masónico, muy presente sobretodo en Francia e Inglaterra, y excesivamente sobrevalorada como bien nos demuestra el historiador Dr. Alberto Bárcena en su libro Iglesia y masonería: Las dos ciudades, tomó el relevo e hizo suyas las mentiras de la Leyenda negra, llevándolas a un nivel de engaño y desdén aun mayor, llegando hasta nuestros días como la versión predominante de la Historia.
    Por el contrario la realidad histórica fue muy diferente, la edad media a grandes rasgos, teniendo en cuenta la situación de la Europa post-romana que se encontraba bajo el mando de los pueblos germánicos ya romanizados, y que aunque eran culturalmente inferiores a la ya caída Roma de Occidente, (hay que matizar que el Imperio Romano de Oriente siguió intacto, dando lugar al Imperio Bizantino), tampoco eran los bárbaros de hacía unos pocos siglos. Partiendo de aquí, la Europa cristiana de la alta edad media (siglos V-XII) fue evolucionando en todos los campos, en las artes, en la arquitectura, en la economía… son muestra de ello las majestuosas catedrales cuya belleza y complejidad no ha podido ser superada, los monasterios que se convirtieron en los núcleos culturales de Occidente con bibliotecas inmensas, las universidades (como las de Bolonia, Oxford, París y Salamanca) los majestuosos castillos que abundaban a lo largo y ancho del continente. Así como las grandes obras de la literatura, pasando por las novelas caballerescas artúricas, cantares como el de Mio Cid y el de Roldán, o las grandes obras teológicas de Tomas de Aquino y Bernardo de Claraval. Esta evolución continuó durante la baja edad media dando muchos frutos hasta llegar al Renacimiento, que se dio gracias precisamente a esta civilización cristiana del medievo en reinos marcadamente católicos como España o los reinos de Italia. Posteriormente los filósofos de la ilustración masónica manipularon en especial este periodo de esplendor para hacerlo suyo (algo a lo que nos tiene muy acostumbrados la masonería), intentando borrar la fuerte huella católica del renacimiento, para presentarlo como un periodo paganizante precursor del laicismo anticristiano de la ilustración de los siglos XVIII y XIX. Y esta es la versión que se han tragado a pies juntillas estos neopaganos, carentes de criterio y sentido crítico, que bailan al compás que marcan los enemigos de Occidente.


    «No hay nada tan veloz como la calumnia; ninguna cosa es más fácil de aceptar, ni más rápida de extenderse» Séneca

    “Dejadlos; son ciegos guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo.” Mateo 15:14

    Catedral de Burgos



    Interior de la Catedral de Burgos



    Catedral de Santiago de Compostela


    Biblioteca del Escorial, Palacio de Felipe II




    Desmontando a Nietzsche

    Ya hemos hablado de algunas de los errores que se encuentran en las teorías de Nietzsche, basadas en gran medida por un gran desconocimiento del Catolicismo y por haber recibido una educación protestante, que ya lo posicionó contra la iglesia católica y su historia desde niño sin tener otra opción, posición que siguió alimentando de adulto movido por una total falta de interés en todo lo que fuese cristiano debido al profundo resentimiento que le guardaba a su padre que era un pastor luterano, por ello jamás se interesó en informarse sobre el catolicismo y mucho menos de profundizar en él. Si se hubiese interesado por el catolicismo y lo hubiese estudiado con detenimiento, seguramente Nietzsche hubiese escrito obras de corte cristiano de gran calidad, a la altura de C.S. Lewis o Chesterton, puesto que lo cortés no quita lo valiente y aunque no se comulgue con su anticristianismo y otras tantas ideas suyas, hay que reconocer que en algunas de sus obras como Asi habló Zaratrusta se pueden encontrar planteamientos e ideas interesantes. El cristianismo protestante siempre ha atacado con vehemencia al catolicismo y está marcado por una tendencia judaizante desde sus inicios, dando una grandísima importancia al Antiguo Testamento. A su vez varias de sus ramas tienen un odio particular a San Pablo por considerarlo como el fundador de la Iglesia Católica, por ello Nietzsche tenía una visión tan manipulada y negativa sobre Pablo de Tarso y los comienzos de la Iglesia.
    Nietzsche tenía una visión errónea y manipulada del Catolicismo, de ahí que hiciese críticas tan brutales contra unos supuestos valores cristianos que en realidad procedían del protestantismo y no del cristianismo, por eso escribió sobre la voluntad de poder, la inversión de valores o el übermensch, pero no creamos que al hacer estas críticas Nietzsche tenía razón o poseía la verdad, ni mucho menos, ya que al hacerlas siempre se dejaba guiar por un orgullo desmedido, una soberbia y una arrogancia sin parangón, y esos atributos no tienen nada de verdadero ni de razonable ni de bueno, ya que son atributos que llevan inequívocamente a hacer el mal, a ser egoísta y al individualismo más extremo, propio del nihilismo en el cual se basa en cierta manera el marxismo cultural que hoy predomina en Occidente y que tiene como único objetivo el satisfacer los deseos y los caprichos del individuo, por encima de todo, y por encima por supuesto de la ley natural, solo importa el hombre y éste ha de hacer lo que sea para satisfacer sus deseos mundanos por egoístas y malvados que sean. Nietzsche seguramente sin quererlo, fue una de las chispas que inició la decadencia moral que padecemos hoy, junto al relativismo moral.
    Otro factor muy importante radica en la propia vida de Nietzsche que en gran parte de su etapa adulta fue un fracaso llena de desdichas y rechazos, así como su falta de moral, ya que se veía incapaz de controlar sus sentidos y específicamente su deseo sexual, era por ello por lo que realmente criticaba la moral cristiana, porque era incapaz de cumplirla y lejos de ser humilde y arrepentirse de sus errores (que le llevaron incluso a contagiarse con la sífilis que era como el sida de la época) e intentar mejorar, se enorgullecía de ellos y para justificarse desarrolló una serie de ideas que destilaban soberbia y vanidad, y que al fin y al cabo, si uno conoce la vida de Nietzsche y no ha abrazado la degeneración y la falta de moral hedonista propia del mundo moderno, se da cuenta bien pronto del fraude que suponen. Su razonamiento a grandes rasgos era el siguiente, - mi padre era un pastor cristiano luterano y mira como se lo pagó su Dios... además a mi me castiga con dolores físicos, así que me haré anticristiano! Aunque solo conozca el luteranismo y no tenga ni idea de catolicismo, me da igual, odiaré a todo cristianismo! No soy capaz de controlar mis sentidos y mucho menos mi deseo sexual, cual bestia, pero como yo soy especial es imposible que eso sea algo malo así que debe ser que tengo mi propia moral, que estoy por encima de los demás, debo ser un semidios... soy un ubermensch!... - En conclusión, su modus operandi era bastante inmaduro, vanidoso y soberbio. En consecuencia, su rechazo por todo lo cristiano por el resentimiento acumulado por la muerte temprana de su padre y el odio que tenía hacia su familia, los rechazos y desdichas que sufrió durante su vida, junto a la evidente falta de moral que predominaba en su vida, se fueron retroalimentando y con el tiempo su actitud anticristiana fue en aumento con el paso de los años, así como su amargura, acabando en demencia.
    Por otro lado Nietzsche que se intenta identificar con lo fuerte y lo guerrero frente a lo débil y enfermizo, cae en una absoluta contradicción existencial, puesto que él precisamente es débil y enfermizo, siempre aquejado por sus dolencias, encerrado en su cuarto escribiendo como un ermitaño; hace lo mismo que los marxistas que critican a la burguesía por su opulencia pero luego se comportan como ellos disfrutando de todo tipo de lujos y privilegios, demostrando con ello en realidad tener un fuerte complejo y una actitud hipócrita. Nietzsche fue todo lo opuesto a lo que predicaba, fue un débil amargado que se dejó vencer por las desgracias que le fueron ocurriendo, su filosofía es en gran parte una pataleta.



    Friedrich Nietzsche


    Nietzsche cada vez iba a peor debido a los achaques de la sífilis y a sus delirios filosóficos, acabó odiando a Wagner por su defensa de la moral, su “antisemitismo” y sus obras plagadas de motivos cristianos como Parsifal, acabó como un desgraciado infeliz y amargado, con una demencia que le alejó casi por completo de todo contacto humano, y que le llevó a escribir en sus últimos años Ecce homo y El Anticristo, que son sus obras más llenas de odio contra el cristianismo. Nietzsche a efectos reales fue un resentido casi toda su vida que acabó yéndose al otro mundo con un odio que no le cabía dentro, de ahí su amargura y su triste final. Este odio y resentimiento por la moral cristiana que erróneamente relaciona con la judía, le llevó a tergiversar gran parte de la doctrina y el mensaje de Jesucristo, como hemos visto en las citas bíblicas analizadas en la parte inicial del artículo. Analizando muy superficialmente el mensaje de Jesús lo identifica con la moral de esclavos, de los débiles, algo que está muy lejos de la realidad, mientras que confunde lo bueno, lo que llama la moral de los señores, con lo soberbio y extremadamente egoísta, con la falta de autodominio, adornándolo a su vez con la fuerza y el poder, con lo guerrero, para hacerlo atractivo. La antimoral dionisiaca de Nietzsche es cómoda y fácil de cumplir, puesto que da rienda suelta a las bajas pasiones del hombre y a sus ansias de autocomplacencia, que tanto protagonismo tienen en nuestra sociedad actual. En cambio la moral cristiana y de paganos virtuosos como Marco Aurelio o Aristóteles, es difícil de cumplir y más en los tiempos que corren, es dura y exigente, lo cual es una clara señal de su elevada nobleza.
    Un detalle curioso y que nos dice mucho de Nietzsche es su actitud contradictoria respecto a los judíos, aunque Nietzsche atacó los principios del judaísmo, no era antisemita: en su obra sobre la Genealogía de la moral, condena explícitamente el antisemitismo y señala que su ataque al judaísmo no fue un ataque contra el pueblo judío contemporáneo, sino específicamente un ataque contra el antiguo. Así que no atacaba al sionismo internacional que ya había parecido en escena, ni a sus maniobras políticas que tanto daño estaban haciendo a Occidente (sus acciones quedaron descritas en los protocolos de los sabios de sion, libro del que no se puede poner en duda su veracidad, más que nada porque todo lo que narra se ha cumplido).
    Un historiador judío que realizó un análisis estadístico de todo lo que Nietzsche escribió sobre los judíos afirma que las referencias cruzadas y el contexto dejan claro que casi todos (85%) los comentarios negativos son ataques a la doctrina cristiana o, sarcásticamente, a Richard Wagner [8].

    Para acabar, uno no puede olvidarse de mencionar el gran odio que sentía por su propia tierra, es decir Alemania, y por todo lo alemán, llegando a renunciar a la nacionalidad alemana. Esto además quedó reflejado en los constantes ataques e insultos que le dedica en sus obras a los alemanes.


    "Yo soy un aristócrata polaco pur sang (pura sangre), al que ni una sola gota de sangre mala se le ha mezclado, y menos que ninguna, la alemana." Ecce Homo, Nietzsche.


    "En el fondo yo retorno una y otra vez a un pequeño número de franceses antiguos: creo únicamente en la cultura francesa y considero un malentendido todo lo demás que en Europa se considera "cultura", por no hablar de la cultura alemana. Los pocos casos de cultura elevada que yo he encontrado en Alemania eran todos de procedencia francesa." Ecce Homo, Nietzsche.

    Sin comentarios...


    Como dato relevante en relación con sus muestras de cariño hacia el judaísmo actual y su rechazo al judaísmo antiguo, es decir a los hebreos, nos preguntamos donde encajarían según su "moral de esclavos" atribuída a ellos, los belicosos y audaces Macabeos, que se alzaron en armas contra el Imperio Seléucida y vencieron contra todo pronóstico, estableciendo un reino de Israel independiente durante casi un siglo... judíos de la antigüedad que eran fuertes guerreros belicosos y orgullosos que se levantaron en armas para defender su fe... Que opinaría Nietzsche de esto?... Pues no lo sabemos pero alguna película se montaría para justificarlo seguramente. La filosofía y los analisis de Nietzsche tienen muchísimos errores y lagunas, sobretodo en referencia al cristianismo y al paganismo... Todo esto da que pensar...
    ¿Por qué después de muerto han encumbrado tanto a Nietzsche? ¿Habría sucedido lo mismo si no hubiese atacado con tanto odio al cristianismo y a Wagner? ¿Habría pasado lo mismo si no hubiese condenado el antisemitismo?... No lo sabemos con seguridad pero nos podemos hacer una idea ya que es evidente que sus constantes ataques a la civilización cristiana occidental y a la moral eran muy útiles para la agenda sionista y los planes de la masonería.







    "La mediocridad, posiblemente, consiste en estar delante de la grandeza y no darse cuenta." G. K. Chesterton


    “Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos.” Aristóteles





    Conclusiones sobre los neopaganos y sus críticas al cristianismo.

    Como hemos visto empiezan sacando de contexto ciertos versículos del antiguo testamento y los interpretan erróneamente, para hacer una crítica al cristianismo de forma tendenciosa, haciendo gala de una total ignorancia sobre los propios fundamentos del cristianismo así como de la historia de la Iglesia y de Roma.
    Critican un igualitarismo que no tiene nada que ver con el Cristianismo, puesto que la igualdad cristiana se reduce a una cuestión espiritual, del alma, no a cuestiones mundanas como la igualdad racial, de clases, o de género. De la igualdad metafísica no se deriva necesariamente el igualitarismo físico. La igualdad de las almas ante Dios no se puede identificar con la igualdad de los hombres en el Estado, aunque sólo sea porque, en el primer caso, unos se salvan y otros no; la cristiandad tampoco puede identificarse con el pensamiento igualitario, aunque sólo sea porque, históricamente, todo pensamiento igualitario ha tendido a incendiar iglesias y a descristianizar aquellas sociedades donde triunfaba. Los neopaganos anticristianos critican una doctrina falsa del cristianismo, una idea equivocada que no tiene nada que ver con la doctrina real del Catolicismo. Sustituyéndola por una suerte de reconstrucción del paganismo, donde los ritos, lo sagrado, lo religioso queda fuera de juego, y este es una de las grandes desventajas que tiene, que han parcheado en ocasiones con doctrina y ritos ocultistas de corte gnóstico oriental, copiados de la mismísima masonería. Esto lo hicieron en la ariosofía de Guido Von List, en las ideas de la Sociedad Thule (prohibida por Hitler), en el libro de Vlassis Rassias o en los propios artículos que aparecen en el blog de Europa Soberana, en el cual Nordic thunder (Masonic Thunder para los amigos) hace una clara apología del ocultismo luciferino, lo cual es totalmente incongruente e hipócrita, ya que critican al cristianismo por una supuesta autoría totalmente judía pero en cambio luego ellos abrazan fervorosamente el esoterismo y las doctrinas gnósticas de la masonería que a su vez provienen de la cábala judía. Para acabar de coronarse, en los textos de Europa Soberana que hablan sobre temas raciales Nordic asegura que los judíos no son una raza, pero en cambio en sus críticas al Cristianismo esgrime la supuesta etnicidad racial judía de Jesús o sus apóstoles como arma, contradiciéndose a si mismo, tirando por tierra sus propias palabras, lo cual nos demuestra el bajo nivel de conocimientos y poco criterio que tienen los que se creen sus disparatadas hipotesis.
    Defienden las teorías de Nietzsche que son parte del germen ateísta y del relativismo moral que hoy predomina en Occidente, y lo usan como arma contra el cristianismo, así como se regocijan de la relación que hace entre el cristianismo y una supuesta conspiración judía para acabar con Roma, pero luego omiten las constantes muestras de simpatía que Nietzsche tiene para con los judíos actuales, ya que él mismo declaró que condenaba explícitamente en Genealogía a la moral el antisemitismo, y que tenía en gran estima al pueblo judío contemporáneo, cuando precisamente el sionismo internacional forma parte de ese judaísmo de la era moderna. Los neopaganos anticristianos caen en una incoherencia constante.
    Enfatizan en criticar la moral cristiana y el concepto de pecado, ya que por norma general estos neopaganos ocultistas se dejan arrastrar por el vicio, el egoísmo y la mediocridad y les interesan bien poco las virtudes y la moral, que además ya existían antes del cristianismo y eran de origen greco-romano (Aristóteles, Séneca, Marco Aurelio, César Augusto, etc). Su soberbia les impide reconocer su falta de conocimiento, están cegados por un ego desmedido, fruto posiblemente de un gran complejo de inferioridad. Los neopaganos se sienten amenazados por un ejemplo genuino de virtud que niega los relativismos morales de hombres vanidosos como Nietzsche, Heidegger, Lacan y toda la estirpe de postmodernos.
    Falsifican la historia hasta niveles delirantes, tanto la del cristianismo como la de uno de sus primeros padres, San Pablo, errando incluso en las fechas, otorgándole el papel de judío conspirador de una supuesta venganza contra Roma movido por el odio de las guerras judeo-romanas cuando Pablo ya estaba muerto cuando éstas empezaron, así como las grandes incoherencias que rodean la supuesta conversión de San Pablo por interés (según ellos), ya que por el contrario solo salía perdiendo en lo mundano, puesto que pasó de ser un fariseo adinerado a un pobre y perseguido cristiano sin pertenencias. Y jamás tienen en cuenta que los galileos eran de origen occidental (griegos y celtas en su mayor parte), culturalmente helénicos por la herencia del Imperio Seléucida del que Galilea formó parte durante dos siglos, y que a raíz de la conquista de los macabeos, la mayoría de la población abrazó la religión judía obligados por Aristóbulo I, tan solo 70 años antes del nacimiento de Jesús. Continúa con la idealización delirante de los tiempos paganos que contrariamente a lo que dicen los neopaganos, no era todo ideal ni mucho menos, aquellos tiempos se caracterizaban por los sacrificios animales y humanos (los judíos también sacrificaban animales), la esclavización y exterminio de las poblaciones europeas entre si, las constantes guerras entre pueblos vecinos a la más mínima disputa, la promiscuidad sexual que campaba a sus anchas en la mayoría de pueblos paganos, al igual que una superstición exagerada y obsesiva. A uno le pueden gustar determinadas culturas y civilizaciones pasadas como los celtas, los íberos, los romanos o los vikingos, pero no por ello se les debe idealizar, ni ocultar o minimizar sus aspectos negativos. Demonizan de forma exacerbada el cristianismo, con la falsificación disparatada de los valores cristianos afirmando que "maldijeron a los nobles, a los puros, o a los sabios y filósofos y que encumbraron a los esclavos, a los ignorantes o a los cobardes"¿? cuando precisamente los valores cristianos chocan de frente con esas delirantes acusaciones y las virtudes de la caballería cristiana serían un claro ejemplo de ello (Coraje, Justicia, Fe, Caridad, Templanza, Esperanza y Lealtad) o los valores del caballero cristiano descritos por el hispanista y sacerdote García Morente (Grandeza contra mezquindad, Culto al honor, Altivez frente a servilismo, Más pálpito que cálculo, Personalidad, Idea de la eternidad…). Además es Nordic Thunder y los neopaganos que piensan como él, los que enaltecen atributos y valores intrínsecamente malvados como la codicia, la soberbia, la ira, el egoísmo, la lujuria, la crueldad o la falta de autodominio, amparándose sin saberlo en el relativismo moral masónico.







    Galahad en la Búsqueda del Santo Grial. Galahad también llamado Galaz, modelo de caballero cristiano en quien el ascetismo y la castidad se funden con la ayuda divina, llegará a conocer los secretos del Santo Grial.


    Es innegable que la historia de Europa dió un gran salto cualitativo en casi todos los campos gracias al Cristianismo, ya que gracias a éste, los pueblos germánicos tuvieron a la Roma cristiana como referencia, sin cristianismo, los pueblos bárbaros hubiesen destruido y conquistado Roma, no quedando nada de ella. Europa como civilización apareció y se forjó gracias al Cristianismo Romano Católico, mal que le pese a los neopaganos anticristianos que engañados por la propaganda sionista y masónica, y cegados por una soberbia arrogante, tiran piedras sobre su propio tejado (el tejado de Occidente).
    Como consejo les diríamos que no hagan suyo el pensamiento de neopaganos que sin saberlo han bebido de las teorías de la leyenda negra y de la masonería, es decir de los enemigos directos de Occidente. Personajes que para colmo suelen llevar una vida degenerada y nada encomiable, llena de debilidades (al igual que Nietzsche pero en mediocre) haciendo gala de esa actitud tan farisaica de “haz lo que te diga pero no lo que yo haga”, que con sus disparatadas y manipuladas teorías solo les conducen al odio y la amargura (por sus frutos les conoceréis…), y que en su lugar inviertan el tiempo en leer a Séneca, Aristóteles, Chretien de Troyes, Ramón Llull, Dante, Papini, Menéndez Pelayo o a G.K. Chesterton que son autores infinitamente mejores relacionados con la espiritualidad y la filosofía occidental, más edificantes, coherentes y con mayor autoridad.




    «La duda es el principio de la sabiduría» Aristóteles




    Caballero de Occidente
    Europa Ancestral






    Referencias bibliográficas:

    [1] Divini Redemptoris (19 de marzo de 1937) | PIUS XI

    [2] Libertas, praestantissimum (20 de junio de 1888) | LEÓN XIII

    [3] https://www.larazon.es/historico/la-...A_RAZON_135306

    [4] Historia de los judíos: desde la destrucción del templo. Vicente Risco, 2005.
    Artículo sobre las persecuciones romanas contra los cristianos provocadas por los judíos

    [5] Calígula, el césar al que todo estaba permitido

    [6] https://es.wikipedia.org/wiki/Crisis_del_siglo_III

    [7] Catholic.net - El secreto mensaje cristiano de Leonardo da Vinci

    [8] Estudio del historiador judío Zev Golan sobre Nietzsche, "Nietzsche: Anti- or Philo-Semite? An Examination of His Books," in God, Man and Nietzsche, iUniverse, 2008 edition.

    Libros de referencia:

    Idea de la Hispanidad, El caballero cristiano, M. García Morente.
    La Divina Comedia, Dante Alighieri.
    Marco Aurelio, Meditaciones
    San Agustín, Ciudad de Dios.
    Aristóteles, Moral a Nicómaco.
    Pío Moa, Nueva Historia de España, 2010.
    Historia de los judíos: desde la destrucción del templo. Vicente Risco, 2005.
    Dr. Alberto Bárcena, Iglesia y Masonería: Las dos ciudades, 2016.



    Obras cristianas de interés:

    El Hombre Eterno, G.K. Chesterton.
    Resúmenes de Fe Cristiana, Jose Manuel Martín
    El Cuento del Grial, Chretien de Troyes.
    La Búsqueda del Santo Grial, Chretien de Troyes.
    Diario de la Cárcel – C. Codreanu.
    El valor divino de lo humano, Jesús Urteaga.


    Europa Ancestral - Historia de España y de Occidente: Roma contra Judea, desmontando mitos.
    «¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la historia de España.»
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    Re: Catolicismo pagano




    SÍ SÍ NO NO
    El alma de la filosofía pagana

    01/12/16 12:03 AMpor SÍ SÍ NO NO


    Es necesario afrontar este tema antes de ilustrar en el próximo número la confrontación entre paganismo y cristianismo y hacer referencia al renacer del paganismo a partir del humanismo y del renacimiento.
    La filosofía antigua conoció épocas de esplendor y de plenitud metafísica con Platón y sobre todo con Aristóteles, aunque tuvieron necesidad de ser perfeccionados profundamente en cierta manera por Sto. Tomás de Aquino. Sin embargo, la filosofía de la paganitas, como sistema religioso politeísta, pluralista y tolerante, no se funda en Aristóteles (el cual, como Platón, no apreciaba la mitología de los dioses del pagus y de los paganos), sino en sus enemigos: el escepticismo de la sofística especulativa y el estoicismo de la amoralidad práctica.
    Cuando hablamos del alma de la filosofía pagana, no entendemos por ello la filosofía clásica en su conjunto (antes bien, excluimos a Sócrates, Platón y Aristóteles, que -filosóficamente- se fundaban en la razón y en la voluntad y no en los cultos teúrgicos e idolátricos de la paganitas para ascender “a lo alto”), sino sobre todo entendemos la sofística, el escepticismo especulativo-teórico, el estoicismo práctico o “ético” y la reacción neoplatónica y post-plotínica al Cristianismo.
    En efecto, el politeísmo y la tolerancia religiosa, típicos de Grecia y de la Roma antigua, son fruto de una “filosofía” teóricamente escéptica y prácticamente estoica, y no de la metafísica aristotélica.
    En el paganismo, la noción de Dios oscilaba entre el politeísmo y el escepticismo. Sólo algunos filósofos (Platón y Aristóteles) superaron tales contradicciones demostrando racionalmente la existencia de un Dios único, aunque circundado por una miríada de eones o semidioses. Se trataba, sin embargo, de una divinidad impersonal y estos filósofos no alcanzaron nunca el concepto de un Dios personal y trascendente: para Platón se trata de un Demiurgo impróvido y limitado en poder; Aristóteles lo llama “Intelecto”, cerrado en sí mismo, aislado, o sea, impersonal.
    El paganismo, aun en sus sumos filósofos, nunca superó el inmanentismo.
    La afirmación clara y neta de la trascendencia divina se alcanza sólo con el Cristianismo (patrística y escolástica). El hombre pagano se autodivinizaba o mediante el Politeísmo, en el que los dioses tenían las mismas características que los hombres, por lo cual, adorando a los dioses, el pagano se adoraba a sí mismo, o a través de la gnosis esotérica, a la que se llegaba a través del conocimiento iniciático y mistérico (gnosis).
    a) El Escepticismo
    El escepticismo representa el ala más radical de la filosofía pagana. En efecto, el epicureísmo y el estoicismo negaban el valor del conocimiento racional, pero se basaban en una cierta “opinión” (assensus infirmus cum formidine errandi / asentimiento débil con temor a errar) que fundaba una moral subjetiva, opinable y opinionista, la cual -en el fondo- permitía al hombre “ir viviendo”. El escepticismo, por el contrario, insistía radicalmente en las deficiencias de la razón humana, de nuestras facultades congoscitivas, que no pueden conocer en absoluto la realidad y, por tanto, la verdad, por lo que también la moral subjetiva-autónoma o de la situación era destruida radicalmente.
    El escepticismo es la filosofía de la nada, padre del nihilismo post-moderno. En efecto, según el escepticismo es necesario abstenerse del conocer para poder llegar a la suprema indiferencia (que lleva al indiferentismo religioso del politeísmo pagano) y es necesario suprimir la noción de bien y de mal -que son incognoscibles-, ya que de ella deriva toda confusión de consciencia. En pocas palabras, el escepticismo reduce al hombre al rango de la bestia, dado que lo que nos distingue de los animales es precisamente la razón y la voluntad.
    El escepticismo, además, se funda en una contradicción íntima. En efecto, ¿cómo puedo juzgar que es imposible conocer y razonar si no a través de la razón que, sin embargo, pongo en duda y busco destruir? Si afirmo que es imposible conocer con certeza la realidad y estoy convencido de esta afirmación, significa que al menos una certeza la tengo y todo el sistema escéptico se derrumba. Erradicado por la Patrística y por la Escolástica, reaparecerá en el siglo XVIII con David Hume. Cfr. G. Reale, La filosofia greco-romana, Bompiani, Milano (10 voll.), 2004.
    b) El Estoicismo
    Niega todo valor al conocimiento intelectivo y afirma solamente el sensitivo (sensismo).
    El mundo es materia en continuo movimiento (materialismo dinámico). El universo es una única substancia que se manifiesta, aparentemente, en muchos individuos los cuales, en realidad, son partes de una única substancia material activa (panteísmo monista materialista). Hay en él una especie de forma intrínseca al mundo e inmanente a él que es el Anima mundi, una especie de “divinidad” inmanente e inmanentista y todo ente lleva en sí las “razones seminales”, o sea, la semilla o partícula “divina” del Anima mundi, la cual permite al ente pasar al acto por sí mismo sin premoción física por parte de un Dios trascendente (que no existe para el estoicismo).
    La moral estoica es: “vive según la naturaleza”, o sea, según el hado, en cuanto que todo ente es una partícula del todo y debe, por ello, abandonarse fatalistamente a él, porque es estúpido intentar ejercitar el libre albedrío frente a los eventos, que están ya determinados por el destino. La apatía o impasibilidad debe extirpar todas las pasiones humanas. El suicidio es el único medio para evitar perder la apatía.
    En pocas palabras, el Estoicismo disuelve la moral, ya que niega la libertad humana y la responsabilidad, niega la metafísica, porque es sensista, cierra la puerta a Dios ya que es inmanentista y se encierra en un monismo evolucionista contradictorio en cuanto que afirma que lo más perfecto es producido por lo menos perfecto y que el efecto no tiene causa. Armando Plebe (A che serve la filosofia?, Palermo, 1974) propuso un neo-estoicismo como antídoto al comunismo, pero se reveló ilusorio y falaz porque error no corrigitur per errorem (un error no se corrige con otro error).
    b) El Neo-platonismo
    1º) Plotino († 270)
    Originario de Egipto, Plotino enseñó en Roma con gran éxito, encontrando apoyos incluso en la corte imperial. Sus escritos, recogidos y ordenados por su discípulo Porfirio en las Enéadas, constituyen la parte esencial de la doctrina neoplatónica, cuyo iniciador Amonio Saccas no había escrito nada.
    El neoplatonismo se desarrolló en estrecho contacto con el Cristianismo, cuyo influjo fue tal que el neoplatonismo puede definirse como un intento de naturalizar el Cristianismo.
    2º) Porfirio († 305)
    Con este discípulo y sucesor de Plotino, la lucha del paganismo contra el Cristianismo entra en el campo del pensamiento en una fase abierta y violenta. Los 15 libros de Porfirio “Contra los cristianos” constituyen un arsenal de objeciones y de críticas a los libros sagrados y a las doctrinas cristianas del que beberán abundantemente los racionalistas de todos los tiempos.
    Porfirio sistematiza y lleva al extremo la ascética plotiniana, caracterizada en sí misma por un espiritualismo exasperado: abstinencia absoluta de carne, renuncia al matrimonio por principio, exclusión de las diversiones públicas y privadas, en cuanto que todo lo que es materia es intrínsecamente malo.
    Además, Porfirio desarrolla la apologética del paganismo exaltando su mitología y sus ritos; defiende el politeísmo (contra el monoteísmo cristiano) mediante la doctrina neoplatónica (que corrigió a peor a Platón) de la multiplicidad de los eones o semidioses que emanan del Uno, divinidad impersonal e inmanente a la naturaleza y al mundo (panteísmo inmanentista y emanacionista).
    3º) Jámblico († 330)
    Es el representante del neoplatonismo siríaco que, a diferencia del neoplatonismo alejandrino romano (Plotino y Porfirio), se contrapone al Cristianismo en el campo no sólo teórico sino también práctico. Su importancia es la de haber vuelto a proponer el paganismo encuadrándolo en un sistema filosófico. Mientras que los grandes filósofos de la antigüedad clásica (Platón y Aristóteles) no habían demostrado ninguna simpatía por los dioses del pagano, con Jámblico el villano se hace filósofo y sistematiza la superstición del pagus, intentando darle una base y un cuadro filofófico.
    Jámblico es un convencido afirmador de la teúrgia (magia demoníaca) y la presenta como el arte mediante el cual el hombre puede unirse a los demonios, eones o semidioses, para participar de su poder. Mientras que para la filosofía clásica antigua (comprendido Plotino) el hombre puede alcanzar a la Divinidad con sus fuerzas naturales y conocerla y amarla, con Jámblico la situación es revertida: no la razón de la antigüedad clásica, ni la gracia sobrenatural del Cristianismo, sino la sola teúrgia puede poner en contacto al hombre con las entidades “superiores” o, mejor dicho, idolátricas.
    El emperador Juliano el Apóstata pensó poder contraponer al Cristianismo el neoplatonismo siríaco para restaurar el politeísmo. El neoplatonismo, en efecto, ofrecía la posibilidad de justificar el politeísmo interpretando como emanaciones divinas superiores al hombre la multitud de dioses que constituían el Olimpo clásico.
    La restauración del politeísmo fracasó y el neoplatonismo, por obra de Jámblico, resultó cada vez más contaminado por prácticas supersticiosas, mágicas y teúrgicas decayendo de especulación filosófica a vil empirismo religioso.
    4º) Proclo († 485)
    Como se ve, la historia del neoplatonismo es parte integrante de la lucha entre Cristianismo y paganismo. Mientras que el Cristianismo triunfa, el neoplatonismo se reduce a la escuela de Atenas, que tiene como último maestro a Proclo de Constantinopla.
    El retoma la filosofía plotiniana, el politeísmo y el panteísmo profiriano, e intenta lanzar el último ataque al Evangelio; por ello la escuela de Atenas se hizo cerrar por el emperador Justiniano en el 529 ya que era ferozmente contraria al Cristianismo.
    Proclo representa el “canto del cisne” (si se puede llamar así) del paganismo, pero sus discípulos se refugiaron en Persia, donde continuaron idolatrando. Sus seguidores y admiradores -en el curso del tiempo- fueron: Escoto Eriúgena, Abelardo, Avicena, Avicebrón, Nicolás de Cusa, Giordano Bruno, Espinosa y Leibniz (Battista Mondin), hasta a Julius Evola (Ceslao Pera) y Alain de Benoist [1].
    Paganos y neopaganos “rabidi canes adversus Christum”
    El odio contra el Ser une a paganismo, gnosticismo esotérico y nihilismo.
    Estudiando a Proclo, Porfirio y Jámblico nos damos cuenta de ello, como se dio cuenta de ello perfectamente S. Jerónimo, que los definió «Perros rabiosos que ladran contra Cristo» (Comm. In Matth., XXI, 21).
    Nótese también que el neoplatonismo, aun recuperando a Platón y a Plotino, se alejó poco a poco de los dos filósofos porque eran demasiado lógicos y sistemáticos y se volvió hacia el oriente: «En efecto, a partir de Jámblico, el neoplatonismo tomó una nueva dirección… El planteamiento fuertemente teórico de Plotino se habría agotado porque no correspondía ya a todas las exigencias que, con la difusión del Cristianismo, la nueva época sentía de manera muy fuerte. Fue precisamente la simbiosis entre la teoresis y el arte mágico-teúrgico… lo que garantizó todavía al neoplatonismo una larga supervivencia» (G. Reale, Introduzione a Proclo, Laterza, Bari, 1989, pp. 59-60).
    Dichas prácticas mágicas se remontan a Babilonia y consisten en el culto del sol y del fuego; la teúrgia es muy diferente de la filosofía o de la teología: es una sabiduría mágica, adecuada para evocar a los dioses o demonios y a unir al hombre con la supuesta “divinidad”.
    Proclo resulta deudor de Jámblico en cuanto que se refiere a la sustitución de la filosofía plotiniana con la magia caldeo-babilónica en función anticristiana. El «intentó fundar “metafísicamente” el politeísmo [como Guénon y De Benoist, nda]» (ibidem, p. 71) despreciando la ciencia lógica y fundándose en una facultad meta-racional o intuitiva, que poseen sólo los espíritus puros y no el hombre, compuesto de alma y cuerpo. En efecto, es precisamente en la magia o en el esoterismo donde «el pagano buscaba lo que la razón no podía ofrecer y que los cristianos obtenían de los sacramentos y de la gracia, aunque sobre la base de fundamentos totalmente diferentes» (ibidem, p. 106). También Guénon, en un tiempo cercano a nosotros, intentó imitar el Cristianismo rechazando la filosofía greco-latina y la teología sistemática, patrística y escolástica, para darse un sucedáneo de “religión”, que para él sería muy superior al Cristianismo y que llama “Tradición primordial o sapiencial”, la cual se perdió en occidente y que habría sido buscada sólo en oriente. Nihil sub sole novi.
    Analógicamente, Porfirio «habría aprovechado los medios que le eran ofrecidos por el plotinismo para dar una cierta cobertura intelectual a los cultos paganos, que en ese momento iban dejando cada vez más espacio a la religión cristiana. Porfirio sería una especie de apologista del paganismo y no un filósofo en sentido propio. El misticismo de Plotino le ofrecía el medio para exaltar la antigua religión pagana» (G. Girgenti, Introduzione a Porfirio, Laterza, Bari, 1997, p. 8). Porfirio, sin embargo, de manera distinta que Jámblico y Proclo, da más importancia a la contemplación que a la magia.
    Si los tardo-paganos podían admitir la Trinidad divina, entendiéndola politeístamente, no conseguían aceptar la divinidad de Cristo: «Porfirio, sacerdote pagano, que se fija como fin la asimilación de Dios a través de la contemplación natural [como los esoteristas gnósticos, nda]… es reconocido por los Padres como el más insidioso de los enemigos del Cristianismo… un “perro rabioso que ladra contra Cristo”» (ibidem, pp. 95-96). Según él, sólo los débiles y los enfermos necesitan a Cristo. Como se ve, también aquí, Maquiavelo, Nietzsche, Hitler y De Benoist no han inventado nada nuevo.
    «S. Agustín atestigua que Porfirio prefería a los judíos… y que consideraba justa la sentencia de condena a muerte de Jesús» (ibidem., p. 103). Según Porfirio son los cristianos los que divinizaron a Jesús, que en realidad era sólo un hombre. «él distingue al Jesús histórico del Jesús mítico [o de la fe, nda]» (ibidem, p. 100). Tampoco los modernistas, como se ve, son tan “modernos” y han resucitado errores antiguos como el diablo. En efecto, «S. Agustín, comentando a Porfirio, llega a atribuir las turbias prácticas teúrgicas a los demonios» (ibidem, p. 111).
    Marsilio Ficino, Pico della Mirandola, Giacomo Leopardi recuperaron a Porfirio (ibidem, pp. 136-137), mientras que Nicolás de Cusa, Leibniz, Espinosa y Hegel dirigieron su mirada más bien hacia Proclo (G. Reale, op. cit., pp 109-110).
    Evola, Guénon, De Boist los retoman “ladrando como perros rabiosos contra Cristo” y vuelven a lanzar una especie neopaganismo politeísta o un orentalismo gnosticizante, tan en boga en nuestros tristísimos tiempos.
    Alphonsus
    [1] A. Lama, Le national-Socialisme et la religion. Le IIIme Reich entre swastika et crucifix, éd. de L’Aencre, Paris, 2002, p. 52.A De Benoist le gusta presentarse como un filósofo “nuevo” y original, totalmente independiente del neo-paganismo hitleriano. En realidad se constata que De Benoist retoma literalmente algunas consideraciones filosófico-religiosas del nacionalsocialismo y las repropone como suyas y como nuevas y originales… .
    Si se lee a Adolf Hitler, Libres Propos, recuellis par Martin Bormann, 2 vol. éd. Flammarion, Paris, 1953-54, una obra que recoge los pensamiento de Hitler dictados a Bormann de 1941 a 1944 y publicada en los años cincuenta en francés, se puede constatar que Benoist retoma palabra a palabra la filosofía del Führer. En efecto, en la noche entre el 11 y el 12 de julio de 1944, Hitler dicta a Bormann: «Al final, el nacionalsocialismo y la religión cristiana no podrán coexistir… En el mundo antiguo o pagano, las relaciones entre el hombre y los dioses estaban fundadas en un respeto instintivo. Era un mundo iluminado por la tolerancia. El Cristianismo, por el contrario, exterminó a sus adversarios. Su nota característica es la intolerancia…». El 21 de octubre a mediodía Hitler dicta a Bormann: «El emperador Juliano [el Apóstata, nda], uno de nuestros mejores espíritus, había comprendido todo con mucha amplitud de miras y clarividencia… La idea de un Dios único era impensable en la era pagana; en este dominio la Roma antigua era la tolerancia misma [de esta tolerancia hablaremos en el próximo artículo]. Los dioses protegían a la Ciudad y los sacerdotes paganos estaban al servicio del Estado… el Cristianismo retrasó mil años el florecimiento del Germanismo» (op. cit., pp. 57-58). El 11 de noviembre por la noche Hitler dicta: «Cuántas dificultades crearon los Papas a los Emperadores germánicos… Federico II nos dio un gran ejemplo, impidiendo a la Iglesia de Roma que se inmiscuyera en los asuntos del Estado» (op. cit., pp. 61-62). El 27 de enero de 1942 a mediodía, junto a Himmler, Hitler dicta: «El Cristianismo destruyó la Roma pagana… Sería mejor decir Constantino el traidor que Juliano el Apóstata» (op. cit., p. 66).
    André Lama, cercano a la “nueva” derecha de De Benoist, muestra perfectamente cuáles fueron las ideas de Hitler y podemos fácilmente constatar que De Benoist reinventó la rueda retomando las antiguas ideas hitlerianas.
    (Traducido por Marianus el Eremita)
    «¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la historia de España.»
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    Re: Catolicismo pagano

    Cristianismo, paganismo y neopaganismo


    26/12/16 12:57 AMpor SÍ SÍ NO NO


    Vimos en el número precedente que el paganismo politeísta no se identifica con los más altos exponentes de la filosofía griega: Sócrates, Platón y Aristóteles no apreciaban los cultos de la paganitas; y el ensañamiento neoplatónico contra el Cristianismo y en favor del paganismo fue el fruto no de la metafísica aristotélica, sino de la “filosofía” combatida por Aristóteles: una “filosofía” teóricamente escéptica y prácticamente amoral.
    Paganismo y neopaganismo
    Paganismo deriva de pagus, o sea, aldea: paganus era el aldeano, el campesino que vivía en la aldea y el paganismo reflejaba la actitud del hombre inculto frente a los misterios de la naturaleza y de la vida.
    «En la acepción actual, paganismo designa (…) el conjunto de las corrientes politeístas y de las prácticas animistas de la antigüedad, en antítesis con el cristianismo (…). Tras la victoria del cristianismo, paganismo llegó a significar el conjunto de las creencias y de las prácticas de la antigua religión vencida, ya que sobrevivió sólo en los pequeños pueblos rurales. San Agustín decía: Llamamos paganos a los cultores de muchos y falsos dioses»[i].
    Sin embargo, el paganismo, como veremos, no es sólo un momento superado de la historia religiosa; aún hoy se pone en constante antítesis al cristianismo:
    «El término paganismo contiene una noción teológica que designa (…), la situación de los grupos humanos que no hacen parte de la Alianza (…), los paganos son miembros de los pueblos que no han sido alcanzados por la predicación cristiana o que la rechazan. (…) El término neo-paganos, indica la situación de aquellos que se consideran post-cristianos aun estando bautizados y se vuelven a dioses distintos del Dios de la Biblia (…).»[ii].
    El politeísmo, corrupción del monoteísmo
    La verdadera Religión fue revelada, o sea, desvelada desde el principio por Dios a Adán en el Paraíso terrenal. En efecto, habiendo dado Dios al hombre un fin sobrenatural, Dios tuvo, por consiguiente, que instruir al hombre sobre lo que era necesario para alcanzar tal fin, no bastando para ello ni la sola razón ni la simple religión natural.
    Después del pecado original y la expulsión de Adán y Eva del Paraíso terrenal (alrededor del 4000 a. C.) nacieron Caín (padre de la estirpe de los malos) y Abel; tras la muerte de este último a manos de Caín (120 años después de la Creación del mundo), Adán tuvo otro hijo de nombre Set (130 años después de la Creación), que fue un hombre recto y padre de la estirpe de los buenos; entre sus descendientes merece especial mención Enoc, el cual fue elevado, todavía vivo, al “cielo etéreo o sidéreo” (en el que no se goza todavía de la Visión Beatífica) y volverá hacia el fin del mundo para combatir, junto con Elías, al Anticristo. El Génesis «en vez del usual “murió”, escribió “se lo llevó Dios”, osea, fue milagrosamente transportado, como lo será Elías, para el cual usa el mismo vocablo “lo raptó”, a una esfera ultraterrena”[iii].
    Mientras los descendientes de Set permanecieron unidos entre ellos se mantuvieron rectos y fieles al único Dios; pero, cuando comenzaron a mezclarse con los descendientes de Caín, se volvieron malos ellos también.
    «Lamec, descendiente de Caín, tuvo dos mujeres e inició la poligamia y la barbarie moral (…). También se corrompieron los descendientes de Set. Se casaron con las descendientes de Caín (…) y se casaron con cuantas quisieron. La poligamia se difundió cada vez más, los hombres soltaron todo freno a su lascivia, el temor de Dios se desvaneció e incluso los buenos se dejaron arrastrar a la corrupción (…)»[iv].
    Llenaron el mundo de vicios y desenfrenos, habiendo abandonado cada uno de ellos los caminos del Señor, eran “fugaces en el amor y tenaces en el delito”.
    «Dios no es indiferente a esta marea en alza de mal, siente un disgusto profundo. El es misericordioso pero también justo»[v]. Por esto los castigó mediante el Diluvio universal(alrededor del 2500 a. C.), del cual se salvaron solamente Noé y su familia.
    En efecto, en medio de la depravación universal, hubo algunos hombres justos, los cuales, cultivando la verdadera religión monoteísta y las virtudes morales, conservaron viva la fe en un solo Dios y en el Redentor que vendría prometido por El.
    Entre ellos estuvo, como se vio antes, primero Enoc, asombrosamente fiel a Dios. Después Noé, de la estirpe de Set, el cual tuvo tres hijos: Sem, Cam y Jafet.
    Cam faltó al respeto a su padre «burlándose, lleno de desprecio, de la patria potestas, humillada por la embriaguez y por la desnudez, por lo cual el culpable fue degradado como “menor” frente a sus hermanos… será humillado porque ha humillado»[vi]. Noé, en efecto, lo maldijo junto a su posteridad (Canaán y los Cananeos), prediciendo que sus descendientes serían sometidos y esclavos de los descendientes de Sem (Semitas) y de Jafet (Indoeuropeos).
    Cam no fue condenado junto a su etnia como racialmente inferior, pero como había pecado fue puesto en un estado de sumisión y de inferioridad con respecto a los Semitas y los Indoeuropeos. Este no es un pasaje racista de la Biblia, sino que nos enseña que los pecados degradan al hombre y a los pueblos: si un pueblo se da al ocio y al vicio, decaerá y muy pronto se embrutecerá y será sometido por otro, no a causa de una inferioridad racial suya, sino a causa de su desorden moral.
    La expansión del politeísmo
    Los descendientes de Sem, Cam y Jafet quisieron levantar una torre, junto a Babilonia, que tocase el Cielo, para desafiar e igualar al Altísimo; el Señor, enfadado, confundió sus lenguas y tuvieron que desistir de levantar la Torre de Babel y se dispersaron por el mundo (alrededor del 2400 a. C.).
    A Jafet le tocó Europa con Asia menor (Grecia, Anatolia, Cáucaso, Bielorrusia, Persia), a Sem Asia oriental (Siria y Desierto Arábigo), a Cam Africa (Canaán y Egipto)[vii].
    De Sem desciende Heber (del cual deriva la palabra “hebreo”, o sea, descendiente de Heber y de Sem) y de Téraj, su descendiente, nació Abrahán (alrededor del 2000 a. C.), en Ur de Caldea, donde sin embargo se adoraba a los ídolos, a los falsos dioses y a los demonios porque el Politeísmo, que da a las criaturas el culto de latría debido sólo a Dios, había invadido ya el globo terráqueo.
    La idolatría politeísta, degeneración del Monoteísmo adamítico, había sido propagada por el malvado Cam, junto a la magia, en Africa y especialmente en Egipto donde todavía hoy es familiar. La idolatría se extendió después a todo el mundo, habiéndose oscurecido cada vez más la noción de un solo Dios verdadero. Dios, sin embargo, hizo una alianza con Abrahán para que su descendencia mantuviese el Monoteísmo y preparase la venida del Redentor Jesucristo.
    Además, según los exegetas alemanes Ignacio Schuster y Juan Bautista Holzammer, la construcción de la Torre de Babel y la dispersión de los pueblos, que hasta entonces, a pesar de la decadencia moral, se habían mantenido en el culto del Unico Dios verdadero, marcan el surgir del Paganismo idólatra y politeísta.
    La Sagrada Escritura define la idolatría como degeneración, corrupción inexcusable y maldita y pone en relación la idolatría con la depravación de las costumbres, que hizo deslizarse cada vez más al hombre hacia el abismo de la superstición y la aberración del politeísmo. En efecto, se acaba por pensar como se vive: si se vive bien -según la Ley divina- se piensa bien, pero si se vive contra los mandamientos de Dios, se pierde también la recta noción del Altísimo y la fe genuina.
    Sin embargo, la degeneración no fue imprevista –“Nemo repente fit pessimus” (San Bernardo)- sino lenta y continua; la humanidad pasó así gradualmente del Monoteísmo al Politeísmo.
    La idolatría, escribe San Atanasio (Commentarius in Sapientiam), es una “degeneración, por cuanto a ella va unida una corrupción moral, causa de falsa fe” (cfr. Rom., I, 28 ss.): las pasiones desatadas y los vicios comenzaron a ser adorados y no ya solamente vividos, hasta llegar a los sacrificios humanos (v. el culto de Moloc, en los Cananeos, descendientes de Cam y Canaán, los cultos orgiásticos et coetera).
    Justamente por ello San Pablo escribió que la idolatría pagana (muy conocida por él de cerca) no era un culto de Dios, sino del diablo (“lo que las Gentes inmolan, lo ofrecen a los demonios y no a Dios” I Cor., X, 20). Los Padres de la Iglesia admiten unánimemente este hecho y la Sagrada Escritura dice: “Todos los dioses de las Gentes son demonios” (Salmo 95, 5)[viii].
    Satanás y el paganismo
    Satanás es el “príncipe de este mundo” (Jn., XII, 31), incluso “el ‘dios’ de este mundo” (II Cor., IV, 4). Dicho dominio, no absoluto, de Satanás durará hasta el final de los tiempos, a pesar de haber sido disminuido a partir de la muerte de Cristo; Satanás tiene siempre el poder de empujar a los hombres al pecado y de convertirlos así en esclavos suyos; el sueño milenarista de una era de paz absoluta en este mundo, sin ninguna tentación, es una utopía condenada por el Magisterio eclesiástico.
    Desde el pecado original, Satanás hace extenderse el mal y la muerte entre todos los hijos de Adán (Rom., V, 12-14). San Agustín afirma que el reino de Satanás es “casi un cuerpo místico”, imitación de la Iglesia de Cristo (Hom. XVI in Evangelium), San Gregorio Magno lo retoma y escribe: «El demonio es la cabeza de todos los inicuos y todos los inicuos son miembros de este cuerpo» (Moralia, IV, 14). Monseñor Antonino Romeo, a su vez, escribe: «El satanismo más profundo y capilar es la apoteosis y el culto del hombre, con reducción de la religión a algo libre y facultativo»[ix]. Así sabemos qué pensar del neomodernismo “conciliar”, del Concilio y, en particular, de la Dignitatis Humanae.
    Sobre este tema hay dos obstáculos que evitar:
    a) negar la existencia de Satanás y del satanismo (error por defecto);
    b) hacer de Satanás una divinidad (superstición por exceso).
    «La credulidad pagana adultera el concepto de Satanás para hacer de él una divinidad malvada a la que se debe servir o conciliar consigo por interés personal. De ahí que, en el mundo pagano, surjan ofrendas para aplacarlo y mil otras prácticas que subsisten todavía hoy. El culto de la serpiente, ampliamente ejercido en el mundo antiguo (Egipto, Oriente semítico), se difundió de este a oeste, de sur a norte… Para los gnósticos, Satanás era identificado con la serpiente del Paraíso terrenal, y es exaltado por haber reivindicado los derechos del Hombre revelando al Adán caído la gnosis del bien y del mal, enseñando la rebelión al mandamiento del Creador. Figuras de Satanás son Caín, Esaú y sobre todo Judas, que intentó liberar la humanidad de Jesús. Los gnósticos estaban organizados en sectas secretas… El movimiento cátaro-albigense y el maniqueísmo han exaltado a Satanás. Todavía hoy, los Kurdos Yazidíes (alta Mesopotamia) y los musulmanes sunnitas adoran a “Iblis” (diablo)» [x].
    El culto de Satanás se concentra en las retro-logias masónicas a través de las misas negras y los ritos orgiásticos; por esto monseñor Ernest Jouin define la masonería “contra-iglesia universal” y monseñor Meurin la “sinagoga de Satanás”.
    El neopaganismo, es decir, la vuelta al paganismo
    Es el desafío sacrílego contra Dios, la afirmación luciferina del Yo absoluto, que desde la pervertida cábala primordial y desde la paganidad reflorece con el humanismo y el renacimiento (siglos XV y XVI), el protestantismo, el iluminismo y el libertinismo liberal (siglo XVIII), el masonismo iluminado y espiritualista de Claude de Saint Martin, el socialismo de los Saint-simonianos (siglo XIX), de Marx y Proudhon, la anarquía nihilista de Max Stirner, el laicismo burgués del “risorgimento” y el irracionalismo nihilista-teórico voluntarista e irracionalista de Nietzsche, hasta la filosofía post-moderna del siglo XX[xi].
    Parte integrante del satanismo es la magia, cuya cuna fueron los Medos, los Persas, Babilonia y Mesopotamia.
    También la brujería es instrumento del satanismo, explica el profesor Gustavo María Apolloni, «campesinos y pueblerinos, cuando la medicina oficial -a su parecer- no conseguía alcanzar su fin, recurrían (y sucede todavía hoy) a las brujas, que suministraban brebajes de hierbas curativas, como las solanáceas (…) e infusiones estupefacientes, como el opio, el cannabis, que producían un estado de delirio (…). La ceremonia inicial de la carrera de bruja era un pacto con el demonio, (…) y ceremonias particulares, entre las que había desde sacrificios cruentos hasta el homicidio ritual, con una liturgia en honor a Satanás, si era posible por medio de un sacerdote apóstata»[xii].
    El “misterio” de Roma
    En sus Meditazioni sugli Atti degli Apostoli (Cinisello Balsamo, San Paolo, 2008), don Divo Barsotti insiste en el siguiente concepto: como en los Evangelios Cristo debía subir a Jerusalén para llevar a cabo la Redención del género humano, así, en los “Hechos”, Pedro debe ir a Roma para llevar los frutos de la Redención al mundo entero de manera que no permanecieran encerrados en los angostos confines de la sola Judea, sino que realmente estuvieran a disposición de todos, “judíos y griegos”.
    Los “Hechos” nos hacen comprender la importancia que Dios reservó a Roma en la economía de la salvación de la Nueva y Eterna Alianza, la cual remplazó definitivamente a la Antigua Alianza. Roma toma el puesto de Jerusalén y todos los pueblos son llamados a la Roma de Pedro (capital de la religión de la Nueva Alianza) y no ya solamente los judíos.
    En efecto, “los Hechos de los apóstoles llevan en sí el misterio de Roma. El Espíritu Santo quiere que Pablo [como Pedro] deje Asia, su patria, y entre en este mundo desconocido de la civilización griega (…) [en el que imperan] la cultura griega y el poder romano” (ibidem, p. 302). Poder que está hecho de fuerza (virtus) y de derecho (ius) para civilizar el mundo bárbaro y convertirlo en Estado o sociedad civil. Sobre esta sociedad civilizada naturalmente por el derecho romano y por la metafísica griega se injertará el Evangelio, como la gracia se injerta -sin destruirla- en la naturaleza y la perfecciona (Santo Tomás).
    Barsotti distingue perfectamente la idolatría de la religión popular pagana, que era intrínsecamente mala, de la filosofía y del derecho paganos, que eran naturalmente buenos y rectos y preparaban a la gracia (ibidem, p. 319). El Evangelio no es solamente el cumplimiento sobrenatural y revelado del Antiguo Testamento, sino también de la razón y del derecho natural de la paganidad greco-romana. Nada menos católico que el Bayanismo, como el sincretismo o el esoterismo de la unidad trascendente de todas las “religiones”.
    Atenas y Roma están ordenadas -naturalmente- por la Providencia a la difusión del Evangelio por todo el mundo civilizado, como el Antiguo Testamento estaba ordenado -sobrenaturalmente- por el Dios Trino a la revelación del Nuevo Testamento. La cuenca del Mediterráneo (Jerusalén, ciudad de los Profetas, Atenas, ciudad de la filosofía, Roma, ciudad del derecho) es el lugar que Dios eligió por pura bondad suya para ser la cuna de la Revelación, de la cultura y de la ley, que llevarán, poco a poco, la verdadera religión a todo el mundo. “¿Podemos, si queremos ser católicos, liberarnos de la metafísica griega? Como el cristianismo asume los valores del Antiguo Testamento, así asume el lenguaje de los griegos (…), como no podemos prescindir del Antiguo Testamento, así no podemos ya prescindir de la metafísica clásica” (ibidem, p. 323). Querer renunciar a Platón y Aristóteles es una especie de marcionismo natural. “La misión del cristianismo es universal (…) en cuanto que es completa y perfecciona las esperanzas de mundo antiguo” (ibidem, p. 324).
    Don Barsotti demuestra -además- cómo Roma, que al principio, con Pilato, había soportado mal (sin oponerse) la presión judía contra Jesús, poco a poco no soportó ya la perfidia judía, promotora de las persecuciones contra el cristianismo a través del brazo armado romano.
    Sin embargo, si al principio “el imperio romano no es como el judaísmo, los tribunales romanos no son como el sanedrín, Roma y sus tribunales parecen asumir una actitud favorable a la evangelización cristiana” (ibidem, p. 343), con el pasar del tiempo y sobre todo a partir de Nerón († 68) y Domiciano († 96), como “el judaísmo rechazó a Cristo y el judaísmo fue rechazado por Dios, ahora el imperio rechaza el mensaje cristiano y el imperio es así abandonado por Dios a su disolución y ruina” (ibidem, p. 344), que tendrá lugar de manera definitiva por obra de los bárbaros en el siglo V.
    Roma muere pagana para resurgir cristiana
    Paganismo es ausencia de orden sobrenatural, de ahí que las virtudes adquiridas de los paganos no puedan ser perfectas[xiii], pero no se puede decir tampoco (como decía Bayo) que son pecaminosas en sí mismas; pueden ser perfeccionadas por la gracia de Cristo que las convierte en sobrenaturales y las ordena a su fin último.
    En efecto, las acciones, naturalmente buenas en sí, de los paganos, tenían como objetivo los honores, la gloria, la fama terrena, pero se debe admitir que estas virtudes naturales adquiridas, aun no estando ordenadas al fin último y no teniendo valor sobrenatural, permitieron a los antiguos Griegos y Romanos vencer algunas pasiones desenfrenadas y alcanzar un grado elevado de cultura, de orden y disciplina individual y social, de modo que Dios se sirvió de la cultura griega y del poder y orden de Roma para difundir el Evangelio por todo el mundo, no obstante las persecuciones de la sinagoga y del imperio romano.
    La religión romana
    Los Romanos pertenecen a la rama latina de aquella inmigración de Itálicos, de estirpe indoeuropea, los cuales en el tercer milenio a. C. descendieron a Italia, poblada entonces por pueblos neolíticos: Ligures, Euganeos (actuales Vénetos), Elimos (actuales Sicilianos), indígenas de Cerdeña y Córcega. Esta primera oleada de Itálicos fue a vivir a la llanura padana.
    En el primer milenio a. C. tuvo lugar la segunda oleada inmigratoria, desde los países transalpinos a Italia central (Sabina, Terni, Lacio). Los Romanos se convirtieron en un pueblo de agricultores; su religión estaba hecha para satisfacer las exigencias de un pueblo agrícola y por esto era rica en precisiones ético-jurídicas que daban a cada uno lo que le correspondía para garantizar los confines de la propiedad y las tranquilas relaciones personales: “No desarrollos teológicos, no bordados de mitología, no éxtasis de misticismo, sino reconocimiento de los poderes divinos, cada uno limitado a su ámbito y no emparentados con los demás”[xiv].
    El culto público en Roma era ofrecido por el sacerdote, quien oficia la acción sagrada, y la religión era un elemento del engranaje estatal, sometida a la autoridad suprema de la Polis, porque en Roma “el estado fue, más que en otros lugares, omnipresente y centralizador”[xv]. El sacerdote es un simple experto del ritual, un liturgista, sin posiciones doctrinales que tutelar. Cuando Roma se convierte en señora del mundo se llegó al culto imperial: el Estado estaba centralizado en una persona que era considerada semidivina.
    El cristianismo estaba fundado, sin embargo, en la unidad y trascendencia de Dios; por esto rechaza el culto imperial y entra en conflicto con el Estado romano.
    Concepción pagana y concepción cristiana del Estado.
    La concepción política del paganismo es naturalista, o sea, el fin último del hombre y de la sociedad es la existencia terrena y las cosas visibles, no hay nada más allá y por encima del Estado, es una especie de panestatismo que absorbe al individuo totalmente (totalitarismo). Estado y religión son una sola cosa, más aún, la religión está al servicio del Estado, es un instrumentum regni. Además “la religión pagana greco-romana no tenía ni dogma ni moral derivada de aquel y era naturalista ella misma, sus dioses no eran Entes trascendentes y personales, sino seres humanos mitologizados[xvi].
    El cristianismo aportó dos ideas nuevas que le faltaban a la paganidad: la trascendencia del Dios personal y la providencia divina.
    1) La trascendencia divina
    Dios es esencialmente distinto del mundo y del hombre y con ello se erradicaba todo panteísmo confusionista. Además, el cristianismo no era la religión de una tribu, o de una ciudad o de un solo pueblo, era una religión universal, aun respetando las diferentes mentalidades, culturas, modos de vivir, tradiciones locales, mientras no contuvieran elementos contrarios a la sana razón, al dogma y a la moral. El Estado cesó de ser una divinidad absoluta y totalizante, para convertirse en la unión de muchos hombres en vista de un fin bajo una autoridad que procurase el bienestar común temporal de la comunidad.
    Además como lo que es terreno y temporal -por la jerarquía de los fines- es inferior a lo que es celeste y espiritual, el Estado debe ser sometido a la Iglesia, como el cuerpo al alma, y ayudarla a conducir a las almas al Paraíso mediante una buena legislación que haga posible una vida moral ya sobre esta tierra.
    2) La providencia
    Si Dios es personal y trasciende infinitamente a toda criatura (también angélica), sin embargo, es Creador y, siendo Bondad infinita, cuida de Sus criaturas: las irracionales son gobernadas por leyes físicas y a las racionales las lleva de la mano, día a día, paso a paso, a su fin sobrenatural, respetando su libertad.
    El Estado es una criatura de Dios porque el hombre es un animal social por naturaleza y, por tanto, Le debe honor y gloria como todas las demás criaturas. En particular, el Estado debe estar subordinado al poder espiritual -la Iglesia- que Dios ha establecido sobre la tierra para el bienestar común sobrenatural de los hombres.
    Cesa así toda forma de estatolatría pagana, de Cesarismo, de panestatismo o totalitarismo político, que reaparece cada vez que el hombre y las naciones se alejan de Cristo y de Su Iglesia.
    La persecución del cristianismo
    Los primeros tres siglos de la era cristiana estuvieron caracterizados por graves persecuciones por parte del paganismo contra el cristianismo; sin embargo -escribe Marta Sordi-, “toda generalización es incorrecta, tanto la que hacía de los tres siglos una persecución continuada como la que tiende a minimizar el alcance de las persecuciones”[xvii].
    El enfrentamiento era, en el fondo, inevitable, dada la contraposición entre el cristianismo y el panestatismo pagano, pero es sabido que en las persecuciones de los tres primeros siglos jugó un papel fundamental la “envidia judía y el ‘celo’ mal iluminado por la religión de la Antigua Alianza (…). Pero el ‘celo’ tenía sus raíces en un amor impuro. Se creía defender a Dios mientras que, de hecho, no se defendía sino el propio privilegio” (Divo Barsotti, op. cit., p. 315).
    “Como en la pasión de Cristo, así también ahora (en la pasión de los cristianos) son los judíos los que hacen la guerra. La dilatación de la comunidad cristiana era para el judaísmo el anuncio de su muerte y por esto su lucha (contra el cristianismo) era su rechazo a morir. Con toda su fuerza el judaísmo debía combatir el avance del cristianismo para sobrevivir” (ibidem, p. 367); “el ‘celo’ por Dios que manifestaban los judíos era más impuro que la ingenua idolatría de los paganos” (ibidem. 272).
    “La primera ocasión de enfrentamiento entre el Imperio Romano y el cristianismo -continúa Marta Sordi- fue el proceso de Jesús… En estos últimos decenios, algunos estudiosos han intentado revertir el planteamiento dado al proceso por los Evangelios, atribuyendo al poder romano y no a la autoridad judía la iniciativa del proceso mismo. […]. Desde el punto de vista científico, los argumentos de estos estudiosos se han revelado muy frágiles y de fácil confutación… Para los Evangelios, la iniciativa fue de los Judíos aunque la ejecución fuera de los Romanos. Los cuatro relatos [de los Evangelios] muestran como determinante la responsabilidad de los Judíos y reducen la participación de Pilato en la muerte de Jesús al hecho de ceder, en contra de su voluntad, a las solicitaciones de los sumos sacerdotes y de la muchedumbre”[xviii].
    Según la insigne estudiosa de historia greco-romana, la confrontación entre Imperio romano y cristianismo fue ante todo una confrontación religiosa: el cristianismo fue perseguido como religión y la conversión de Roma a Cristo fue determinada en gran parte por el acercamiento de muchos, disgustados por la corrupción de la época, a una religión que implicaba un severo compromiso y la práctica austera de virtudes personales y familiares. “Creo -escribe Sordi- que la conversión del mundo pagano al cristianismo es ante todo una conversión religiosa y que la inmensa fuerza de atracción que la nueva fe ejerce, desde el principio, en el Imperio antiguo más grande y en su cosmopolita capital, se revela por su capacidad de responder a las exigencias religiosas más profundas del alma humana, que eran también, en el particular momento histórico en el cual el cristianismo entró en el mundo, las exigencias religiosas del mundo romano”[xix]. El cristianismo supo responder a las preguntas apasionadas que se hacían los hombres y, particularmente, los antiguos Romanos y conquistó el mundo antiguo.
    El cristianismo no era un fenómeno revolucionario: él aceptaba al Estado y al César en cuanto “establecido en el poder por nuestro Dios” (Tertuliano, Apologetica 33, 1), pero no podía admitir el culto imperial como si fuera una divinidad; obedecía y combatía por Roma en cuanto poder público establecido por Dios “del cual desciende todo poder”, pero se negaba a ofrecer incienso a los dioses y al emperador divus Caesar. Hubo en ello, sin embargo, una especie de prolongada resistencia pagana contra el cristianismo llevada adelante por una pequeña aristocracia intelectual ligada a las antiguas tradiciones, que actuaba en nombre de una “tolerancia” que los cristianos eran acusados de no tener (Proclo, Jámblico, Juliano el Apóstata, Porfirio) y de la cual hoy Alain de Benoist se hace heraldo y continuador.
    Intolerancia doctrinal y tolerancia práctica del cristianismo
    El salmo dice “Omnes dii gentium daemonia” y San Pablo escribe: “Los sacrificios de los paganos son ofrecidos a los demonios” (I Cor., X, 14). Celso, en el 178, escribía que los cristianos se enorgullecían de poder burlarse e incluso golpear las estatuas de los dioses sin sufrir venganza.
    En realidad, el cristianismo, presentándose como la única religión, tenía una fuerte carga de intransigencia doctrinal y de “pensamiento fuerte” frente a la civilización romana pluralista, escéptica, devaluada por un “pensamiento débil” y en ese momento en profunda decadencia moral, y triunfó sobre las demás demasiado cómodas religiones orientales y sobre el escepticismo de Roma gracias a su intransigencia doctrinal, a la fe en la divinidad de su Credo y a la intolerancia hacia el panteísmo politeísta pagano.
    “Es necesario distinguir la intolerancia de principio [o doctrinal], esto es, la indisponibilidad a llegar a acuerdos o a aceptar compromisos con el adversario, de la intolerancia de hecho que conduce a activar… medidas violentas y represivas. ¿Cómo fue posible -se pregunta Pier Franco Beatrice- que el cristianismo pasara… de las grandes afirmaciones de principio contra la idolatría y los cultos paganos a la práctica de comportamientos declaradamente persecutores hacia los que fueron una vez sus perseguidores?”[xx]. San Juan Cristóstomo, hacia el 380, anticipaba la respuesta a la objeción, afirmando que ningún emperador cristiano había echado a los paganos a las bestias[xxi].
    Es necesario precisar que, si los paganos no fueron echados en el Coliseo a los leones, el cristianismo no reconocía el derecho al error en el fuero externo y público, pero toleraba la superstición en el fuero interno y en privado.
    Ciertamente el cristianismo realizó una censura de errores intelectuales y de desviaciones supersticiosas paganas y, fortaleciéndose cada vez más, abolió los cultos públicos paganos: “Ceset superstitio, sacrificiorum aboletur insania” (Codex Theodosianus, 16, 10, 2). Por lo demás los templos no eran solamente lugar de culto pagano, abolido ya en este momento, sino también lugar de encuentro para fiestas, juegos, diversiones de los cuales el cristianismo no quería privar al pueblo. Por eso, aun queriendo erradicar la superstición, quiso salvar los templos utilizándolos para reuniones populares con la condición de que no sirvieran para el culto pagano; pero, como el paganismo rural “masacró sacerdotes y destruyó iglesias cristianas” (San Agustín, Ep. 91), el cristianismo tuvo que ordenar, en ciertos casos y circunstancias, la demolición de los templos para “quitar toda materia a la superstición” (Codex Theodosianus 15, 1, 36).
    Los Apologistas cristianos de los primeros siglos fueron intransigentes al difamar la fe y los cultos paganos. Justino, mártir, “escribiendo en la mitad del siglo II, sostenía que los poetas paganos y los compositores de mitos se habían desviado en cuanto que habían confundido a los malvados demonios con los dioses y habían cantado así sus acciones (I Apol. 5, 4; II Apol. 5)[xxii]. También Atenágoras, en torno al 177, escribía que los demonios eran responsables de las rarezas de los cultos paganos (Supplicatio 26). Fírmico Materno escribió en torno al 346 el De errore profanarum religionum para pedir a los emperadores que extirparan el paganismo que “estaba equivocado in toto y era obra del demonio”[xxiii]. Rufino de Aquilea en el 402 en su Historia ecclesiastica escribía que “el paganismo es un error monstruoso, obra del demonio, que es el “mentiroso” por antonomasia. Ilusión, fraude, engaño, mentira están presentes por todas partes: las creencias de los paganos son solamente error y superstición, el culto unido a él es solamente magia, delitos y desenfrenos. El conjunto es un enorme fraude inspirado por los demonios, cuyos ayudantes humanos -los sacerdotes paganos- se burlan de los desafortunados fieles, que son más bien víctimas que culpables”[xxiv].
    El paganismo, siendo una especie de divinización de seres humanos, era un sacrilegio y una idolatría por cuanto tributaba a las criaturas (dioses) el honor debido sólo al Creador. San Pablo ya escribe: “digo que los sacrificios de los paganos son ofrecidos a los demonios y no a Dios. Ahora bien, yo no quiero que vosotros entréis en comunión con los demonios” (I Cor., X, 14, 19-20). Desde esta óptica, rechazar la comunión con los demonios significaba necesariamente destruir los falsos ídolos, que son como el cuerpo o la materialización del diablo. Para San Agustín la destrucción de las estatuas de los dioses paganos sanciona el fracaso del paganismo (De Civitate Dei, III, 12).
    La “tolerancia” pagana y neopagana
    “La visión típicamente liberal y pagana, según la cual se debía dejar subsistir intacta la tradición religiosa de los pueblos, se funda en gran parte en una actitud escéptica y al mismo tiempo conservadora [similar al de la ‘nueva derecha’ de Alain de Benoist] que se encuentra en netísima oposición a la convicción religiosa del cristiano: desde el momento en que -para el escéptico- no se puede conocer la verdad… es mejor dejarlo todo como está; es mejor reconocer la veneranda cultura de cada pueblo y, con ello, la religión in toto”[xxv].
    Cada pueblo -para el paganismo- posee una tradición propia, una costumbre religiosa propia y tradiciones y ancianidad dan una autoridad a las religiones; por ello todo lo que los hombres veneran debe ser considerado como una única y misma cosa, y todos los caminos conducen a la divinidad, más aún, como escribe Símaco a Valentiniano II: “por un solo camino no se puede llegar a un misterio tan grande” (Relatio III, 10). ¿Cómo no reconocer en tal expresión las teorías neo-paganas de Juliano el Apóstata (Contra Galileos), Evola, Guénon, de Benoist?
    Es necesario subrayar que la invitación a la tolerancia deriva de una teoría de indiferencia escéptica o pluralismo y opinionismo liberal filosófico propio del paganismo o del neopaganismo, de ahí que todos los cultos tengan un mismo e idéntico valor, pero tales opiniones son presupuestos dogmáticos, porque el escepticismo, que afirma no poder conocer la verdad, está seguro de no poderla conocer y este es su dogma o firme certeza.
    Tales ideas, tal escepticismo filosófico y religioso, teórico y práctico, tienen un enemigo único y principal, que se llama cristianismo, según el cual el hombre tiene facultades cognoscitivas que no le engañan y puede llegar a encontrar la verdad con certeza, aunque no toda o totalmente, con la razón natural y con la ayuda extrínseca de la Revelación.
    “Vosotros decís -respondía San Ambrosio a Símaco- que un camino solo no basta para llegar al conocimiento del misterio divino. ¡Pero la voz de Dios nos ha revelado ya a nosotros [cristianos] lo que para vosotros [paganos] constituye todavía un misterio!” (Epist. XVIII a Valentiniano II para confutar la Relatio de Símaco).
    Todo escepticismo, antiguo y moderno, odia la metafísica y el cristianismo, que es la religión del Ser mismo subsistente (Ego sum qui sum), porque el escepticismo, negando la capacidad de conocer la realidad, cae en el nihilismo: sólo queda la nada, el ser ni es cognoscible ni existe. El escepticismo es antimetafísico por esencia; de ahí que no nos debamos sorprender si, entre los adversarios del cristianismo, encontramos el paganismo antiguo y el inmanentismo moderno, ambos fundados en el relativismo, el agnosticismo y el pluralismo.
    Cuando Evola critica al cristianismo imita a autores escépticos y pluralistas como Proclo, Porfirio, Jámblico, Juliano el Apóstata, lo cual le lleva a abrazar -sin contradecirse- el idealismo mágico de Schelling y la moderna y modernista filosofía idealista alemana.
    El paganismo y el neopaganismo más que antisemitas son anticristianos. Juliano el Apóstata quería reconstruir el tercer templo de Jerusalén (como Ariel Sharon), pero odiaba a Jesús. ¿Por qué? Porque era un escéptico y no soportaba la intransigencia intelectual, el dogmatismo cristiano (como lo llaman despectivamente los masones, “constructores” ellos también del Templo). Los escépticos más que al judaísmo post-bíblico odian el mosaísmo y el Evangelio, que es su complemento, e imitan la cábala, rechazando el Antiguo y el Nuevo Testamento, que son la única religión verdadera del único Dios verdadero, Padre, Hijo y Espíritu Santo, el cual no acepta ni falsos ídolos ni falsas supersticiones.
    “La observación de las diferencias entre las naciones (tan querida hoy por de Benoist) según sus particularidades étnicas y su cultura nacional constituía el argumento principal de Juliano, con el cual explicaba y justificaba la multiplicidad de las divinidades nacionales (Contra Galileos). Su reproche principal al cristianismo y casi el único al judaísmo, se refiere al primer mandamiento. Moisés habría osado hacer un Dios único de uno de los particulares dioses nacionales… y, en esto, Juliano ve el pecado original del mosaísmo y del cristianismo… como el neoplatónico Celso”[xxvi].
    La opinión según la cual los pueblos deberían permanecer en su respectiva religión no es nueva, no la sostiene por primera vez Jean Servier o Mircea Eliade (y hoy los neomodernistas del VaticanoII), sino que era conocida ya por los Padres de la Iglesia y condenada como errónea. Es equivocado pensar que ella haya sido posible solamente después de la revolución francesa. No, ella tiene antepasados antiquísimos, no es en absoluto un fenómeno moderno, sino que se pierde en la “noche de los tiempos”, cuando, tras el pecado de Adán, la mayor parte de la humanidad perdió la recta razón y corrompió sus costumbres bajo el influjo maléfico de Satanás, que, tras haber hecho pecar a Adán, esparció su veneno por el mundo entero. Cuando llegó Cristo a universalizar el monoteísmo confiado –ad tempus– sólo a Israel, el furor de Satanás se redobló y quiso que el mundo permaneciera en las tinieblas del paganismo idólatra y corrupto y no pudo soportar que el Unico Dios verdadero y la única religión fueran llevadas y predicadas al mundo entero. He aquí por qué el judaísmo post-bíblico, fariseo y talmúdico, y el paganismo odiaron y persiguieron a Cristo y a su Iglesia.
    Los filósofos que sostuvieron -en el pasado- la tolerancia intelectual y práctica típica del paganismo son: Celso, Juliano el Apóstata, Símaco, Proclo, Porfirio, Jámblico; y en la era moderna Pico, Ficino, Giordano Bruno, Espinosa y, en la postmodernidad, Nietzsche, Guénon, Evola, Righini, De Giorgio, Schuon, Mordini, Plebe, Zolla, de Benoist, Tarchi. Los misioneros católicos llevaron a cabo la conversión de muchos pueblos y la cristianización del mundo, no ignorando dichas opiniones gnósticas y esotéricas, derivadas de la cábala espuria, sino combatiendo una dura e intransigente batalla doctrinal y práctica contra ellas.
    Conclusión
    San Ambrosio, Obispo de Milán, afirmaba: “hay un solo Dios verdadero, el Dios de Abrahán y de los Cristianos, es a El solo que todos los hombres deben adorar, porque los dioses de los paganos son demonios o alteraciones rústicas e ignorantes de la noción del único Dios verdadero que Adán transmitió a sus hijos” (Ep. 17). San Ambrosio confutaba no sólo el paganismo, sino su base filosófica, el relativismo agnóstico y escéptico y la tolerancia liberal de principio.
    Entre paganismo y cristianismo (que comprende el Antiguo y el Nuevo Testamento) no hay conciliabilidad; entre cabalismo talmúdico, gnosis, esoterismo hay afinidad, parentesco, filiación que los une en el odio infernal contra Cristo y Su Iglesia, odio que volvió a estallar -tras haberse mantenido oculto en el medioevo- con el humanismo en el renacimiento y se hizo más aguerrido con la filosofía moderna desde Descartes a Hegel y en la postmoderna desde Nietzsche a Popper, llevándonos al actual nihilismo dogmático y moral y a la destrucción del hombre.
    Si para Símaco hay muchos caminos para llegar a la divinidad, para Cristo sólo hay dos caminos: uno que conduce a la perdición y es amplio y espacioso -porque afluyen a él también los múltiples caminos de Símaco y de los brujos cabalistas, paganos y neopaganos- y otro que conduce a las salvación y es estrecho y angosto, ya que es solamente el del Antiguo y Nuevo Testamento. Prudencio escribía: “Senderos secundarios del camino equivocado hay muchos, como muchos son los dioses, los ídolos, los demonios en los templos… Es una ilusión creer que los cultos paganos llevan a Dios; que los cristianos y los paganos lleguen a la misma meta. La idolatría conduce sólo al fin contrario a la vida. A la muerte definitiva y eterna. Las demás religiones no son caminos de salvación; en efecto, el demonio no deja ir hacia el Señor de la salvación, sino que muestra el itinerario de la muerte, a través de falsos caminos… ¡Alejaos, paganos (Ite procul, gentes), no hay caminos en común entre vosotros y el pueblo de Dios! ¡Alejaos (discedite longe)!”[xxvii]:
    “Esta es la voz de los Padres de la Iglesia: guste o no. Es la voz de la Iglesia del primer período que no quería que el no cristiano permaneciera quieto en su cultura no cristiana. […] la conversión, aun transformando completamente, no destruye, expresa una nueva orientación (converti a tenebris ad Lucem / convertirse de las tinieblas a la Luz) pero no una renuncia al propio carácter, se trata de un reordenamiento radical, de una rearticulación, de una reorganización, sin destruir lo que es reorganizado; es la transformación radical y moral del hombre. Los Apóstoles -decía San Juan Cristóstomo- no destruyeron a sus adversarios, sino que los transformaron”[xxviii].
    San Basilio escribía que el paganismo constituye una sustancia pero insípida, si los cristianos consiguen salarla mediante el Verbo, entonces se transforma y se hace comestible. El paganismo no es un mal absoluto (como dirá más tarde Bayo) sino que le falta una cualidad, una perfección y esto lo convierte en inutilizable tal como es. Es necesaria una total transformación, que no debe destruir la sustancia, sino que debe sólo darle las cualidades que le faltan. Por tanto, conservar para transformar. Además, la transformación no puede derivar del paganismo mismo, sino de la intervención de Cristo (In Isaiam, 9, 228).
    San Agustín especifica que todo debe ser conservado y no destruido a condición de que no sea obstáculo a la religión cristiana (De Civitate Dei, 19, 17). Por tanto, la conversión, aun excluyendo la destrucción, implica la purificación porque la verdadera conversión no puede tolerar aquello que impide la conversión total o transformación cualitativa. Por ello la cultura pagana debe ser conservada (lo cual hicieron los benedictinos), pero debe ser liberada de estos elementos que contrastan con la Verdad del Evangelio. Es necesario conservar todo aquello que está libre de idolatría o que puede ser liberado de la relación con ella, mientras que es necesario luchar contra aquello que es esencialmente pagano (escéptico, relativista, agnóstico, pluralista en el campo de los principios y supersticioso, demoníaco en el campo de la moral). San Agustín consideraba posible e incluso útil no destruir los templos paganos, sino transformarlos en iglesias, tras haberlos limpiado de la idolatría pagana: se conservaban los lugares pero no los simulacros de los dioses “falsos y mentirosos”.
    El profesor Christian Gnilka escribe: “Espero que no se pase por alto la actualidad de todos estos pensamientos respecto a la teoría, hoy muy difundida, del “cristiano anónimo” presente en todas las religiones no cristianas, una teoría que tiende a igualar a todas las religiones, a debilitar la fuerza espiritual del cristianismo y a disminuir la actividad misionera de la Iglesia católica”[xxix]. De ahí que, si el cristianismo quiere volver a tomar fuerza, deba volver a su fuente: la intransigencia dogmática y, donde sea necesario, también la intolerancia práctica, limpiándose de las incrustaciones liberales y neomodernistas de sabor escéptico, relativista y pluralista, de origen pagano, que en estos años han adulterado el pensamiento incluso de no pocos teólogos, que a pesar de ello se llaman católicos, y nos han dado, escandalosos, los “encuentros de oración” con los paganos en Asís y el propagarse en el mundo católico del así llamado “espíritu de Asís”.
    Crispino
    (Traducido por Marianus el Eremita)
    [i] Enciclopedia Cattolica, Città del Vaticano, Firenze, 1952, vol. IX, coll. 553-554.
    [ii] J. Vernette, Neopaganesimo, en «Sette e religioni», n.º 13, enero-marzo 1994, ESD, Bologna, p. 65.
    [iii] E. Testa, Genesi, San Paolo, Milano, 9ª ed., 1999, p. 100.
    [iv] P. Heinisch, Problemi di storia primordiale biblica, Morcelliana, Brescia, 2ª ed., 1954, pp. 127-131, passim.
    [v] GF. Ravasi, Il libro della Genesi, Città Nuova, Roma, p. 121.
    [vi] E. Testa, Genesi, San Paolo, Milano, 9ª ed., 1999, p. 119.
    [vii] Atlante del mondo biblico, Elle Di Ci, Leumann (TO), 1991, pp. 92-93.
    [viii] Cfr. I. Schuster-G. B. Holzammer, Manuale di Storia biblica. Vecchio Testamento, 1º vol., SEI, Torino, 2ª ed., 1951, pp. 205-215, passim. Cfr.U. Bianchi, La storia delle religioni, en «Storia delle religioni», UTET, Torino, 1970, vol. I, pp. 28ss.; B. Bernardini, en «Le razze e i popoli della terra», a cargo de R. Biasutti, UTET, 1967, vol I. p. 688; V. Manconi, Le religioni dei popoli privi di scrittura, en «Storia delle religioni», UTET, Torino, 1970, vol. I, pp. 263ss.
    [ix] Enciclopedia Cattolica, Città del Vaticano, 1953, X vol., col. 1954.
    [x] Ibidem, coll. 1956-1957.
    [xi] Cfr. A. M. Weiss, Umanità e umanismo, filosofia e storia de male, Venezia, 1902; A. Arrighini, Gli angeli buoni e cattivi, Torino, 1937; E. Amann, Lucifériens, D. Th. C., IX, 1927.
    [xii] Enciclopedia Cattolica, Città de Vaticano, 1953, vol. XI, coll. 1412-1414. Cfr. también: A. Pazzini, La magia negli scaffali di un museo, in «Athena», 1934, XII; Id., La medicina primitiva, Milano, 1941; G. Michelet, La strega, Milano, 1936.
    [xiii] S. Th. I-II, q. 63, a. 3 / I-II, qq. 64-67 / I-II, q. 110, a. 4 ad 1um / I-II, q. 68, a. 2.
    [xiv] N. Turchi, Le religioni di Grecia e di Roma, Istituto Editoriale Galileo, Milano, 1950, p. 73.
    [xv] Ibidem, p. 101. Cfr. también: De Marchi, Il culto privato di Roma antica, Milano, 1895; E. Burlier, Le culte impérial, Paris, 1891; J. Toutain, Les cultes payens dans l’empire romain, Paris, 1905; A. J. Festugière – P. Fabre, Le monde gréco-romain aux temps de Notre-Seigneur, Paris, 1935; G. Boissier, La fin du paganisme, Paris, 1891; G. Costa, Religione e politica nell’impero romano, Torino, 1923; F. Arnaldi, Dopo Costantino. Saggio sulla vita spirituale del IV e V secolo, Pisa, 1927.
    [xvi] E. Magnin, L’état conception païenne, conception chrétienne, Bloud & Gay, Paris, 1931, p. 15.
    [xvii] M. Sordi, I cristiani e l’Impero romano, Mondadori, Milano, 1990, p. 9.
    Para la cuestión de la causa principal de las persecuciones anticristianas cfr. “sí sí no no” 15 de diciembre de 2008, pp. 5-8, “Tiberio, Pilato e Caifa”. Además se puede consultar con aprovechamiento el volumen de M. Sordi, Impero romano e Cristianesimo. Scritti scelti, Roma, Institutum Patristicum Augustinianum, 2006. Como también Umberto Benigni, Storia Sociale della Chiesa, vol. II, Milano, Vallardi, 1906, “Chi ha spinto Nerone a perseguitare i cristiani?”, pp. 80-87.
    [xviii] M. Sordi, I cristiani e l’Impero romano, pp. 15-16. Cfr. también: F. Spadafora, Pilato, Arti Grafiche Rovigo, Rovigo, 1982.
    [xix] Ibidem, pp. 171-172.
    [xx] P. F. Beatrice, L’intolleranza cristiana nei confronti dei pagani: un problema storiografico, EDB, Bologna, 1990, p. 8.
    [xxi] J. Cristóstomo, De S. Babyla, 13 (Sources Chrétiennes 362, 106s)
    [xxii] Lesile W. Barnard, L’intolleranza negli apologisti cristiani con speciale riguardo a Firmico Materno, in «L’intolleranza cristiana nei confronti dei pagani», a cargo de P. F. Beatrice, EDB, Bologna, 1990, p. 79.
    [xxiii] Ibidem, p. 88.
    [xxiv] Ibidem, p. 104.
    [xxv] C. Gnilka, La conversione della cultura antica vista dai Padri della Chiesa, en «L’intolleranza cristiana nei confronti dei pagani», cit., p. 125.
    [xxvi] C. Gnilca, cit., p. 130.
    [xxvii] Prudencio, Contra Symmacum, 2, 843-909; 856ss; 897ss; 901-904.
    [xxviii] C. Gnilka, cit., pp. 133-134.
    [xxix] Ibidem., p. 150.

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    «¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la historia de España.»
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  4. #24
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    Re: Catolicismo pagano

    Las causas reales de la caída de Roma y del Imperio Romano de Occidente



    Hay diversas opiniones sobre que causas fueron las que produjeron la caída de Roma, algunas de ellas se acercan bastante a la verdad, pero otras son simples bulos que no se basan en hechos históricos, como la supuesta culpabilidad del cristianismo o una exagerada decadencia interna, que son los típicos argumentos del historiador de barra de bar. La realidad es que la caída de Roma se dió por una suma de factores, aunque uno de ellos fue el más importante con diferencia: la evolución militar de los pueblos bárbaros.

    El Imperio Romano se debilitó mucho antes de que el Cristianismo tuviese cierta relevancia, cuando entraron en juego los emperadores militares, salidos del ejército. La Guardia Pretoriana se convirtió en la fuente real del poder romano y esto trajo consigo constantes épocas de guerras civiles y conspiraciones. Debido a este gran poder de facciones dentro del ejército, éstas necesitaban reforzar sus ejércitos y no habían suficientes romanos para ello, con lo cual recurrieron a los bárbaros masivamente, y aquí esta la clave que acabó realmente con Roma, la lealtad de la tropa para con el Imperio se vió afectada puesto que muchos de ellos en realidad no eran romanos. Además muchos de estos bárbaros no romanizados, enseñaron a sus compatriotas lo que habían aprendido en Roma, los pueblos bárbaros se volvieron cada vez más eficientes militarmente y a partir de finales del siglo III d.c. ya estaban casi a la misma altura que los Romanos.

    De todos modos, pese al proceso de lenta caída de Roma ya palpable en el siglo III, hubieron algunos grandes emperadores como Constantino I el cual se hizo cristianoy logró reunificar el Imperio, además amplió las fronteras de Roma a su máxima expansión, después de décadas de retroceso.


    Conquistas de Constantino el grande.







    Debido a los cada vez más fuertes pueblos bárbaros, la situación cambió mucho, puesto que antes aunque Roma tuviese guerras civiles, podían seguir controlando las fronteras sin demasiados problemas, pero con el paso de los años esto se volvió cada vez más difícil de conseguir, petando en el siglo V. En este siglo se sumaron muchos factores, pueblos bárbaros con una fuerza militar descomunal, hunos y vándalos, otro pueblo, el visigodo que aunque parcialmente aliado del Imperio ya rivalizaba con Roma, la cual había saqueado literalmente años atrás (Alarico) y se fue haciendo con cada vez más territorios romanos (Galia e Hispania). Otro de los factores decisivos fue que Roma tuvo un emperador muy inútil, Valentiniano III que ordenó asesinar a uno de los mejores generales romanos de todos los tiempos, el que salvó al Imperio de Occidente de Atila y los hunos, Flavio Aecio. Por último hay que mencionar al rey vándalo Genserico que vivió durante 88 años y dedicó toda su vida a acabar con Roma, sus golpes fueron fatales y a raíz de ello Roma acabaría desapareciendo al poco tiempo.





    Europa Ancestral


    Europa Ancestral - Historia de España y de Occidente: Las causas reales de la caída de Roma y del Imperio Romano de Occidente
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    Re: Catolicismo pagano

    Roma, "desapareció" con Genserico?
    Y la teoría del Katejón?
    Y el Sacro Imperio Romano Germano?
    Habría mucho para conversar sobre esta cuestión.
    Según Mihura Seeber en realidad el Imperio Romano que venia decayendo notoriamente dejo de existir en 1945.

  6. #26
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    Re: Catolicismo pagano

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    Roma, "desapareció" con Genserico?
    Y la teoría del Katejón?
    Y el Sacro Imperio Romano Germano?
    Habría mucho para conversar sobre esta cuestión.
    Según Mihura Seeber en realidad el Imperio Romano que venia decayendo notoriamente dejo de existir en 1945.
    Imagino que el del artículo se refiere exclusivamente al Imperio Romano de Occidente, pero aun así, como dices, se olvida de su sucesor, el Sacro Imperio, Imperio carolingio mediante.

    No anda desencaminado Mihura Seeber en su tesis, tanto el fascismo como el nacionalsocialismo miraban a Roma como su modelo a imitar. Tras la derrota del Eje, la Europa cristiano-romana dejó paso a la Unión Europea burocrática y mercantil.

    Saludos en Xto.
    «¿Cómo no vamos a ser católicos? Pues ¿no nos decimos titulares del alma nacional española, que ha dado precisamente al catolicismo lo más entrañable de ella: su salvación histórica y su imperio? La historia de la fe católica en Occidente, su esplendor y sus fatigas, se ha realizado con alma misma de España; es la historia de España.»
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