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Última edición por DOBLE AGUILA; 02/07/2020 a las 23:42
Y no te preocupes pensando que estás condenado por los pensamientos que te vengan porque un pensamiento en sí no es más que una tentación a menos que uno se demore y deleite en esos pensamientos, y en tu caso problamente ni eso, sino un molesto ataque del Demonio. Es como una mosca que te acosa y tienes que apartarla a manotazos. Te resulta molesta, no la quieres, y por eso la rechazas. Valmadian te ha dado muy buenos consejos. En realidad la blasfemia contra el Espíritu Santo no es blasfemia en el sentido usual de la palabra, sino que se trata más bien dentro de los pecados contra el Espíritu Santo, que son más bien la desesperación (desesperar de la salvación), la presunción (creerse ya salvado), la obstinación en el pecado, la impenitencia deliberada, la impugnación de la verdad conocida por malicia deliberada y la envidia del provecho espiritual ajeno. O sea, cosas mucho más graves que un simple pensamiento involuntario, no premeditado, que te viene a la cabeza.
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