Re: Así fue la guerra en torno al 'matrimonio homosexual' en EEUU
En origen los términos sodomita y sodomía sabemos que proceden del gentilicio de los habitantes de Sodoma y las prácticas aberrosexualistas que ejercían. Igualmente se podrían decir "gorromita" y "gorromía". Y, en efecto, el matrimonio es el fundamento directo sobre el que basar la procreación, siendo incluso hasta natural, pues existen especies de seres irracionales en las que la unión de la pareja es de por vida, y que, a su vez, es la esencia de la sociedad. Por supuesto, hay "matrimonios" bendecidos católicamente -y no católicamente-, que sólo sirven para tapar situaciones realmente vergonzosas: eso que llaman "relaciones libres", que según sus protagonistas "refuerzan su relación matrimonial", ¡sopla!; "pseudomatrimonios por lo canónico" que, en realidad, se celebran por contentar a la familia pero que carecen de la más mínima intención de engendrar; esos otros que se hacen "por conveniencia", ya sea económica, ya social, etc. Pero todo esto es muy viejo, es decir, se ha practicado siempre, lo que sucede es que antaño se disimulaba más o menos, mientras que hoy en día la realidad no sólo no se oculta, sino que hasta se presume de ella.
Sin embargo, hay muchos emparejamientos homosexuales que de promiscuos no tienen nada, y me refiero a eso de las relaciones libres, ya que sus dos miembros suelen ser celosos y mucho de sus propias parejas. Y, también, encontramos que siendo conscientes de que no pueden biológicamente procrear, aspiran a hacerlo sociológicamente mediante las adopciones. Planteadas así las cosas ¿qué se debe hacer, aceptar que en esos casos de "sinceridad homosexual" se acepte su relación como verdadera y entonces, por qué no, también podrían casarse por la Iglesia? Obviamente sería un disparate en términos y sería lo que ya nos faltaba a los católicos, y a otros no tan católicos. La cuestión, pues, ha de ser necesariamente otra. Independientemente unos de otros, siendo situaciones similares en lo moral, no puede ser lo mismo un "matrimonio" heterosexual compuesto por hombre y mujer, que otro pretendido "matrimonio" homosexual compuesto por hombre-hombre o mujer-mujer. Y es que en el primero, aunque no haya intención siempre cabe el "accidente" o "niño por sorpresa", y en cualquiera de las otras dos versiones no. Y, esto es esencial, todo sodomita, sea hombre o sea mujer, y haga lo que haga, sigo siendo hombre o mujer. Por supuesto, se podrá hablar de transexualismo, y otras aberrantes transformaciones, pero salvo las impuestas por la propia naturaleza, digamos que como "rarezas" eso que se llama hermafroditismo y similares, lo demás son situaciones muy forzadas que, como dije con anterioridad, se puede cambiar el nombre de las cosas, pero no alterar la naturaleza de las mismas. O sea, un transexual por mucha operación quirúrgica a la que se someta, seguirá siendo "naturalmente" un macho o una hembra, aunque cambie radicalmente su aspecto.
En resumen, es posible que nos falten categorías para definir ciertas cosas, para clarificar ideas y conceptos, para así poder establecer clasificaciones y colocar las cosas en el lugar que les corresponde. Pero, aún con todo, hay una tercera diferencia que considero esencial, no es lo mismo la intención oculta y el ejercicio de la hipocresía de aparecer ante la sociedad como lo "normal", que el cinismo del todo vale y pretender imponer lo que no es admisible bajo ningún concepto.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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