Creo recordar que D. José fue capellán de las Brigadas Navarras. A mí me confesó una vez, en una de las primeras misas tras el Motu Proprio. Me llevé una gratísima impresión de aquel entrañable anciano que respiraba santidad y que tanto sello ha dejado en Sevilla. Que ruegue por nosotros desde el santo paraíso.
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