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Tema: El DEJE ANDALUZ, EL FLAMENCO Y OTROS ASUNTOS

  1. #1
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    El DEJE ANDALUZ, EL FLAMENCO Y OTROS ASUNTOS

    Por correo elctronico me han pasado este artículo. Supongo que traerá polémica. Me gustaría saber vuestra opinión. Evidentemente que hay muchas tonterías, pero es interesante aunque sea solo por saber si es cierto que el deje andaluz ha sido obra del nacionalismo de Blas Infante.

    EL DEJE ANDALUZ, EL FLAMENCO Y OTROS ASUNTOS

    En los conocidos como “Papeles póstumos” que escribió José Antonio Primo de Rivera en su reclusión carcelaria, y que tras ser fusilado pasaron a manos del líder del P.S.O.E. Indalecio Prieto, aparece un texto en el cual el que fue primer Jefe Nacional de F.E. de las J.O.N.S. ponía en tela de juicio la legitimidad histórico-lingüística del deje andaluz. No apostaba porque este último fuera el resultado natural de un proceso evolutivo de la lengua castellana propia de los reconquistadores y/o repobladores de las tierras que durante tantos siglos estuvieron en poder musulmán y que hoy corresponden a Andalucía. Defendía, por el contrario, José Antonio, la idea de que probablemente peculiaridades fonéticas tan características como las del seseo y el ceceo fueron el producto de una génesis artificial que habría que situar en el siglo XIX.

    Estos comentarios vertidos por J.A. nos hicieron reflexionar sobre el contexto político y cultural de buena parte del siglo decimonoveno en el que dichos artificiales cambios fonéticos habrían hecho su irrupción. Y es a través de dicha reflexión por la que no pudimos obviar la influencia decisiva que por entonces tuvo el romanticismo en la aparición y en la efervescencia del nacionalismo; tanto de los llamados micronacionalismos como de los nacionalismos cuyos focos de influencia y pretensión abarcaban los territorios de muchos de los Estados por aquel entonces existentes.

    Las eclosiones nacionalistas de raigambre romántica buscaron sus fundamentos y argumentos en reivindicaciones de aspectos superficiales y sentimentales de determinados períodos –en muchos casos manipulados- de sus respectivas historias. Su vertiente emocional iba a la par, repetimos, con lo superficial de la lectura de esos períodos históricos reivindicados.

    Cualquier tentativa unitaria europea y/o de Imperium basada (como siempre que se dio lo estuvo) en valores y principios Superiores (Trascendentes e incluso Cósmicos) y, a la vez, profundos (por su naturaleza espiritual) quedaba definitivamente desechada y enterrada bajo el lecho del olvido.

    Un cierto nacionalismo andaluz (en el s. XIX sólo en estado de incubación) no habría, pues, sido una excepción dentro del contexto general de aquella inestable Europa. Y a ese nacionalismo había que darle una justificación histórico-política y cultural. El hecho diferencial hubo quienes lo buscaron en el antiguo reino vándalo silingo (1) que se formó en el sur de la Península Ibérica pero que desapareció por el empuje visigodo; teniendo, los vándalos, que pasar al norte de África.

    Otros, los más entre estos nacionalistas, lo buscaron (y lo buscan hoy en día) en el Al-Andalus musulmán (Blas Infante no fue ajeno a él). Y lo hicieron y lo hacen sin tener en cuenta que el llamado Al-Andalus abarcó territorios que prácticamente nunca se aproximaron territorialmente a lo que actualmente es Andalucía, pues en determinados períodos históricos englobó a prácticamente toda la Península Ibérica, en otros a la mayor parte de ella (Emirato dependiente de Damasco, Emirato Independiente, Califato de Córdoba) y, a medida que pasaba el tiempo, a territorios más reducidos (Reinos de Taifas, dominios almorávide y almohade, Reino Nazarí de Granada). Constataciones éstas que no anulan otras aún más absurdas como aquella consistente en reivindicar como propia, y como la que constituye la raíz de los andaluces, a aquella cultura que precisamente fue borrada del mapa peninsular (y, por tanto, también de los territorios del sur de la Península) por los antepasados de los defensores de este atípico e irracional nacionalismo andaluz. Y fue borrada por la fuerza de las armas de dichos antepasados y por su afán repoblador de un territorio que ante el empuje militar se vació –prácticamente en su totalidad (2)- de población musulmana y que tuvo que ser repoblado con gentes procedentes de las diversas tierras que comprendía el antiguo Reino de Castilla.

    Visto pues de dónde se echaba –y se echa- mano para justificar desde el punto de vista histórico-político-cultural un cierto nacionalismo andaluz, habría que pasar a echarle un vistazo a los fundamentos lingüísticos (que se hallan también dentro del ámbito de la cultura) que (siempre supuestamente, si es que nos adherimos a estas sospechas que, como ya hemos señalado, tenía José Antonio) darían más legitimidad para reivindicar este nacionalismo.

    Y estos fundamentos lingüísticos son de orden esencialmente fonético: hacen referencia a los ya aludidos seseo (propio, sobre todo, de la Andalucía occidental) y ceceo (situado en la Andalucía oriental), a la pronunciación de la letra “h” en modo aspirado, a la supresión de la “d” en aquellas formas del participio acabadas en ´-ado´ y en ´-ada´, a la eliminación de las consonantes cuando están situadas al final de las palabras e incluso, en determinadas zonas, a la no pronunciación de la “j”.

    ¿Cuándo hay que situar el origen de estas peculiaridades fonéticas en el castellano hablado en Andalucía? La respuesta la hemos ya dado párrafos arriba: podría ser que se desarrollaran a lo largo del siglo XIX.

    ¿Cuál es la razón de su aparición? Hemos ya señalado que podría tener mucho que ver con el desarrollo de cierto nacionalismo andaluz.

    ¿Cómo surgieron y se expandieron dichas peculiaridades? Pues podría ser que sucediera en contextos similares a aquéllos que, al decir de algunos autores, pudieron haber favorecido la expansión del cante y baile flamencos:
    A caballo entre el final de la primera década y los primeros años de la segunda década del siglo XIX las tropas napoleónicas invadieron España. Los núcleos resistentes españoles conspiraron y se organizaron donde y como pudieron. El riesgo de que sus reuniones conspiratorias fuesen descubiertas por los franceses hizo agudizar el ingenio. Así pues, en Andalucía se generalizaron este tipo de reuniones en los tablaos flamencos de los gitanos. El asistir al espectáculo ofrecido en un tablao constituía una perfecta tapadera para no levantar sospechas y poder, de este modo, organizar, en su interior, actos de sabotaje y de guerrilla. Los conspiradores, así, tuvieron acceso a un cante y a un baile que, hasta entonces, les era bastante extraño y que era exclusivamente patrimonio de los gitanos (3). De esta manera, al acabar la Guerra de la Independencia con la expulsión, fuera de nuestras fronteras, del ejército francés aquellos resistentes popularizaron el flamenco en muchos lugares de España (sobre todo en Andalucía) entre la población no gitana (4).

    Algo similar podría haber ocurrido con las peculiaridades fonéticas del castellano hablado en Andalucía. Podrían ser, en su origen, propias del castellano hablado por los gitanos (cuyas mayores concentraciones demográficas se daban –y aún se dan- en Andalucía) y podrían haber sido popularizadas, entre la población indoeuropea (entiéndase no gitana) de Andalucía, por aquellos conspiradores que se reunían en los tablaos flamencos; en los que tuvieron mucho contacto con los romaníes.

    Sin duda los abanderados de un todavía larvario nacionalismo andaluz habrían hecho todo lo posible por generalizar aún más el uso de estas peculiaridades fonéticas.

    ¿Entre quiénes se expandió más –y se sigue expandiendo- esta forma dialectal o esta jerga conocida como ´andaluz´ y que para muchos nacionalistas andaluces constituye todo un idioma diferente al castellano? Pues aparte, sobra reiterarlo, de entre estos nacionalistas de mira estrecha, manipulada y manipuladora, también hemos observado cómo existe un estándar de persona andaluza que es más proclive a hablar en “andaluz” y existe otro estándar que mantiene fidelidad fonética con el castellano que no ha sufrido las alteraciones fonéticas señaladas.

    El italiano Julius Evola desgranó magistralmente las características espirituales y anímicas que definían a los hombres que vivían (y/o habían vivido) de acuerdo a dos tipos de cosmovisiones diametralmente diferentes. A una cosmovisión la declaró como inspirada por la Luz del Norte y a la otra por la Luz del Sur. Pues bien, hemos ido, a lo largo de los años y de múltiples estancias en Andalucía, constatando que los andaluces cuyas características anímicas, mentales o psíquicas se aproximan a aquéllas propias de la Luz del Norte prácticamente no son presa de las peculiaridades fonéticas definitorias del ´habla andaluza´, mientras que, por el contrario, los andaluces que representan anímicamente a la Luz del Sur manifiestan mucha tendencia en hablar en ´andaluz´.

    Para comprender de qué hablamos cuando lo hacemos de estas dos clasificaciones referentes, en este caso, a características psíquicas o anímicas podríamos decir que la Luz del Norte contemplaría a aquél que rebosa autocontrol, equilibrio, serenidad, sobriedad, coherencia, prudencia, templanza, medida discreción, calma,…, mientras que la Luz del Sur ´iluminaría´ a los individuos tendentes a lo disoluto y disolvente, al desenfreno, al desorden referente a hábitos y modo de vida, a la inestabilidad, al desequilibrio, a la jarana, a la embriaguez,…

    Hay quienes opinan que lo acontecido con el sistema de repartición de la tierra, que se fue ejecutando conforme se les iban reconquistando a los musulmanes (a lo largo del Medioevo) los territorios situados en lo que hoy constituye Andalucía, tendría mucho que ver con la formación de estos dos tipos antagónicos de habitantes de Andalucía. Pues el hecho de que la alta nobleza que capitaneaba huestes reconquistadoras se viera recompensada con la propiedad de vastas extensiones de terreno (latifundismo; más agudizado en Andalucía Occidental) ha abocado a que muchos andaluces no hayan tenido la posibilidad de tener tierras a su alcance para hacerlas de su propiedad. Esto es, ha abocado a que exista la figura del bracero o jornalero que, a cambio de un jornal o sueldo, trabaja, casi únicamente, cuando se necesita mucha mano de obra; esto es, en la etapa agrícola de la recolección. Por lo que el resto del año suele hallarse bastante ocioso. Esta falta de actividad relaja en exceso las cualidades del alma y las hace desembocar en una laxitud que origina las tendencias caracteriológicas y de comportamiento que hemos relacionado como definitorias del individuo alumbrado por la Luz del Sur. Esta molicie se refleja en el lenguaje y lleva a no esforzarse en vocalizar nítidamente los diferentes sonidos e incluso, ya directamente, a no pronunciar otros; recuérdense al respecto de esto último los casos ya citados para el habla en ´andaluz´ de la supresión, respectivamente, de la ´d´ en los participios acabados en ´-ado´ y ´-ada´ y de las consonantes al final de palabra.

    Por el contrario, aquellas personas que como miembros de la pequeña nobleza, de la hidalguía o de la infantería formaban parte de los ejércitos y mesnadas de los grandes señores reconquistadores o aquellas otras que se trasladaron a los territorios de la actual Andalucía como repobladores, recibieron todas parcelas de tierra en propiedad que les hiciera posible el producir el sustento necesario para poder vivir dignamente. Sus descendientes (y los sucesivos compradores de algunas de estas parcelas) han tenido siempre (y tienen) que autoimponerse una disciplina diaria de trabajo agrícola que les ha ido (y les va) forjando interiormente y que les ha hecho acreedores a que los podamos catalogar como inspirados por la Luz del Norte.

    Hemos realizado, en otras líneas, conjeturas bastante probables sobre la popularización del cante y del baile flamencos. Conjeturas que serían similares, como hemos igualmente señalado, a las que explicarían la generalización del deje andaluz. El origen del flamenco no habría que buscarlo en los árabes y/o moros que a lo largo de la Edad Media invadieron la Península Ibérica, puesto que éstos, con su cultura y su religión, huyeron al norte de África por el empuje de los ejércitos cristianos o fueron expulsados como consecuencia de la aplicación de diversos y sucesivos decretos reales. O sea que nada quedó de aquéllos salvo monumentos y algunos sistemas de regadío…

    El origen del flamenco deberíamos de buscarlo entre el pueblo gitano. Y el origen etimológico de la palabra ´flamenco´ hay quienes lo explican aludiendo a los gitanos que llegaron a la Península procedentes del por aquel entonces territorio perteneciente al Imperio Español que era Flandes (la tierra, entre otros, de los flamencos).

    De todos modos habría que aclarar que no todas las variedades de lo que se conoce como ´arte flamenco´ tienen un origen gitano. Sí lo tiene, por ejemplo, el cante jondo y no lo tienen las sevillanas. Sí lo tiene un cante jondo cuyas letras improvisadas sobre la marcha, cuya ausencia de estructura métrica, de ritmo y de rimas, cuya sonoridad y cuyo contenido temático lastimeros, al igual que cuyo telurismo embotado de pasionalidad y de turbulencia atormentada responden al dictado de aquella manera de existir que ya hemos calificado como marcada por la Luz del Sur.

    No lo tienen (origen gitano) unas sevillanas en las que una coreografía trabajada y compenetrada, una música con sentido rítmico y con rimas regladas y unas letras estructuradas y de contenido más bien alegre (alejado de aquella pasión atormentada del cante jondo) encajarían en la forma de ser que también hemos ya considerado como inspirada por una Luz del Norte que entiende del rigor, del método y del equilibrio; en definitiva, del orden que en el microcosmos (en la Tierra) siempre quiso hacer realidad, en sus realizaciones, el hombre indoeuropeo a semejanza de lo que acontecía en el macrocosmos (en el Cielo).

    Seguramente algunos elementos de las sevillanas no se ajusten a estos últimos cánones. Podríamos hablar, en este sentido, de los vestidos que lucen las féminas y no sólo lo deberíamos hacer por el nombre que éstos reciben (´vestido de gitana´), sino también, y sobre todo, por esos volantes que lucen y que expresan, transmiten y provocan una voluptuosidad, una sinuosidad y una exacerbación visual que están más cercanas al ´espíritu´ curvo de la Luz del Sur que a aquél de la Luz del Norte marcado por la sencillez, la austeridad y por lo recto (lo lineal). Sin duda en esta indumentaria hay que ver una clara aportación del talante del pueblo gitano.

    Es dable no olvidarse de que por encima de cualquier variante del cante y baile flamencos (aun de las que no tienen un origen romaní) hay que anteponer (en el haber de los andaluces), como anterior en el tiempo, a las jotas. Es extraña la tierra española en la que la jota no sea (o no haya sido) el canto y el baile regionales por antonomasia o uno de los más representativos. Así lo fue en Cataluña, donde también el nacionalismo catalán decimonónico la fue arrinconando (al igual que arrinconó -y acabó borrando del mapa- a otro baile propio de esta región: el “espanyolet” (=españolito)), mientras promovía el desarrollo de las sardanas. Y así lo es en Aragón, en Castilla-León,… Y si fueron gentes procedentes del por entonces Reino de Castilla las que repoblaron las tierras de la actual Andalucía tras expulsar a la población islámica, es lógico que llevaran consigo sus costumbres, su cultura, su idioma y …sus bailes y cantos tradicionales: entiéndase, en este caso, la jota. Aún quedan muchos lugares en Andalucía donde se cantan y se bailan las jotas. Y muchos de estos lugares están enclavados en sierras, pues allí las jotas originarias de los repobladores (al igual que el resto de sus costumbres) se mantuvieron más protegidas de influencias posteriores como las del ´arte flamenco´. Es por esta razón por la cual, como botón de muestra de lo dicho, en Las Alpujarras se baila y se canta, casi con carácter exclusivo, jotas. Jotas cuya naturaleza bastante austera está muy en consonancia con esos rasgos caracteriológicos que hemos situado como propios de la Luz del Norte.

    Como colofón a todo lo escrito hasta aquí podríamos añadir un par de comentarios:
    El uno hace referencia a la preferencia que manifiestan algunos pocos andaluces (que demuestran ser plenamente conscientes de su origen y, en consecuencia, de su identidad) de que a Andalucía no se la llame con tal nombre sino que se la denomine como Castilla del Sur (y a sus habitantes: castellanos) teniendo en cuenta de que tras el fin de la Reconquista la actual Andalucía no era más que la prolongación, por el sur, del Reino de Castilla y teniendo, también, en cuenta que los habitantes de esta región son los descendientes de aquellos reconquistadores y/o repobladores que procedían del susodicho Reino; cosa, por lo demás, fácilmente refrendable si estudiamos, a través de la heráldica, la procedencia de la mayoría de los apellidos de los andaluces: gallega, leonesa, castellana,… (todas tierras que lo fueron del reino castellano).

    El otro comentario hace referencia a la conservación de una expresión que, transcurridos cinco siglos, aún pervive entre muchos andaluces (por supuesto no de raza gitana y sobre todo de edad más avanzada) cuando se quieren cerciorar, preguntándole a alguien, de si tal o cual individuo es gitano o no lo es. La pregunta que formulan (y que hemos escuchado personalmente en más de una ocasión) es la de: “¿Es gitano o castellano?” La pregunta lo dice todo sobre cómo se autoconsideraban y autocalificaban los antepasados de los actuales andaluces y huelgan más comentarios.

    ………………………………………………………………….

    NOTAS

    (1) Los que, hoy en día, debido a una incomprensible adhesión a lo que fue la España musulmana piensan que el origen etimológico de la palabra Andalucía arranca del término árabe ´Al-Andalus´ obvían –a sabiendas o por ignorancia- que los musulmanes definieron de esta manera a las tierras de la Península Ibérica (pensando sobre todo en las que estaban bajo su dominio) por considerarlas como ´tierra de vándalos´; que en castellano podríamos calificar como ´Vandalucía´.
    (2) Los últimos restos de población de origen musulmán que tras acabada, en 1.942, la Reconquista quedaron en España fueron definitivamente expulsados en 1.609 en la conocida como ´expulsión de los moriscos´, acaecida durante el reinado de Felipe III.
    (3) Nos referimos básicamente al cante jondo, pues como veremos a continuación no todas las expresiones del flamenco son de origen romaní.
    (4) José Antonio defendía, igualmente, la incompatibilidad del flamenco con los rasgos de carácter y de estilo que definieron a los habitantes de aquella España que en épocas pretéritas escribieron algunas de las más excelsas y gloriosas páginas de la historia universal. Lo consideraba como postizo y ajeno a las esencias más profundas de España y como algo artificial e inventado. Además las palabras que nuestro ilustre personaje escribe sobre cual, según él, es el origen del flamenco hacen también mención directa al deje andaluz y, así, refiriéndose a la España superficial, folclórica,
    zarzuelera”, “ de charanga y pandereta”, que no le gusta afirma: “…aquel provincialismo de tute y achicoria y ese cante flamenco que se pronuncia en andaluz y ha sido inventado entre Madrid y San Martín de Valdeiglesias. ” (municipio, éste, de la provincia de Madrid) -escrito en forma de brindis, un 25 de febrero de 1.935, homenajeando al poeta Eugenio Montes.


    EDUARD ALCÁNTARA
    SEPTENTRIONIS LUX
    ReynoDeGranada dio el Víctor.
    "El nombre de España, que hoy abusivamente aplicamos al reino unido de Castilla, Aragón y Navarra, es un nombre de región, un nombre geografico, y Portugal es y será tierra española, aunque permanezca independiente por edades infinitas; es más, aunque Dios la desgaje del territorio peninsular, y la haga andar errante, como a Délos, en medio de las olas. No es posible romper los lazos de la historia y de la raza, no vuelven atrás los hechos ni se altera el curso de la civilización por divisiones políticas (siquiera eternamente), ni por voluntades humanas.
    Todavía en este siglo ha dicho Almeida-Garret, el poeta portugués por excelencia."Españoles somos y de españoles nos debemos preciar cuantos habitamos la península ibérica" .España y Portugal es tan absurdo como si dijéramos España y Catalunya. A tal extremo nos han traído los que llaman lengua española al castellano e incurren en otras aberraciones por el estilo."
    Marcelino Menéndez Pelayo.

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    Re: El DEJE ANDALUZ, EL FLAMENCO Y OTROS ASUNTOS

    Litus me desagrada sobremanera que expongas ahora esto. No lo digo por ti sino porque esta puta mierda la contesté hace mucho tiempo en este foro. Y no el deje no ha sido obra de ningún necio ni es " castellano mal hablado " o sólo " castellano evolucionado ", tiene su lógica histórica.



    ¡¡¡ CONTRA LOS IMPRESENTABLES....( Y SIGUE ) !!!








    A colación de algo que me pasa Villores, un buen amigo mío carlista ( Si él me permite llamarle amigo, lo cual puede ser perjudicial para su buena persona ) del Reino de Murcia, me dispongo, y espero si le puedo aclarar algo, a escribir humildemente estas líneas.







    Me dirán ustedes, y con no poca razón ( Al menos aquellos que a simple vista sabrán quién es el que cuece las habas y de qué pestilente ambientillo se trata....) que por qué me molesto en contestar a esta clase de basura. Que, como observarán, pertenece a la cloaca pseudonazi ( O NR o cómo diantres se les quiera llamar ) que a tantos jovenzuelos potencialmente buenos estropea en las Españas. Bien; el caso es que en el texto se menciona a José Antonio Primo de Rivera, y precisamente, sus supuestas apreciaciones y frases no le dejan en muy buen lugar. Yo ya no sé què pensar, pero, para ser medianamente honesto, me gustaría que los falangistas y/o nacionalsindicalistas que frecuentan foros de carácter tradicional como el Foro Carlista ( www.ctcarlista.org ), el Foro Santo Tomás Moro ( www.tomasmoro.org ) o Hispanismo ( www.hispanismo.org ), que me pudieran decir si estas apreciaciones de José Antonio son falsas; porque tengo entendido que se intenta decir que el malísimo opúsculo deGermánicos contra bereberes resulta ser “ apócrifo “….Me gustaría cerciorarme, la verdad. Y si, desde luego, esto resulta ser verdad; si bien amigos míos ( Incluso el tradicionalista argentino Cruz y Fierro ), me acusaban de tener inquina a José Antonio, me habré quedado muy pero que muy corto. Aquí les dejo esta basurilla, a la que rebatiré, cosa que no es difícil ante esta ralea de ignorantes y acomplejados y eunucoides varios:








    El Deje Andaluz, el Flamenco y Otros Asuntos


    En los conocidos como “Papeles póstumos” que escribió José Antonio Primo de Rivera en su reclusión carcelaria, y que tras ser fusilado pasaron a manos del líder del P.S.O.E. Indalecio Prieto, aparece un texto en el cual el que fue primer Jefe Nacional de F.E. de las J.O.N.S. ponía en tela de juicio la legitimidad histórico-lingüística del deje andaluz. No apostaba porque este último fuera el resultado natural de un proceso evolutivo de la lengua castellana propia de los reconquistadores y/o repobladores de las tierras que durante tantos siglos estuvieron en poder musulmán y que hoy corresponden a Andalucía. Defendía, por el contrario, José Antonio, la idea de que probablemente peculiaridades fonéticas tan características como las del seseo y el ceceo fueron el producto de una génesis artificial que habría que situar en el siglo XIX.





    Estos comentarios vertidos por J.A. nos hicieron reflexionar sobre el contexto político y cultural de buena parte del siglo decimonoveno en el que dichos artificiales cambios fonéticos habrían hecho su irrupción. Y es a través de dicha reflexión por la que no pudimos obviar la influencia decisiva que por entonces tuvo el romanticismo en la aparición y en la efervescencia del nacionalismo; tanto de los llamados micronacionalismos como de los nacionalismos cuyos focos de influencia y pretensión abarcaban los territorios de muchos de los Estados por aquel entonces existentes.







    Las eclosiones nacionalistas de raigambre romántica buscaron sus fundamentos y argumentos en reivindicaciones de aspectos superficiales y sentimentales de determinados períodos –en muchos casos manipulados- de sus respectivas historias. Su vertiente emocional iba a la par, repetimos, con lo superficial de la lectura de esos períodos históricos reivindicados.








    Cualquier tentativa unitaria europea y/o de Imperium basada (como siempre que se dio lo estuvo) en valores y principios Superiores (Trascendentes e incluso Cósmicos) y, a la vez, profundos (por su naturaleza espiritual) quedaba definitivamente desechada y enterrada bajo el lecho del olvido.






    Un cierto nacionalismo andaluz (en el s. XIX sólo en estado de incubación) no habría, pues, sido una excepción dentro del contexto general de aquella inestable Europa. Y a ese nacionalismo había que darle una justificación histórico-política y cultural. El hecho diferencial hubo quienes lo buscaron en el antiguo reino vándalo silingo (1) que se formó en el sur de la Península Ibérica pero que desapareció por el empuje visigodo; teniendo, los vándalos, que pasar al norte de África.






    Otros, los más entre estos nacionalistas, lo buscaron (y lo buscan hoy en día) en el Al-Andalus musulmán (Blas Infante no fue ajeno a él). Y lo hicieron y lo hacen sin tener en cuenta que el llamado Al-Andalus abarcó territorios que prácticamente nunca se aproximaron territorialmente a lo que actualmente es Andalucía, pues en determinados períodos históricos englobó a prácticamente toda la Península Ibérica, en otros a la mayor parte de ella (Emirato dependiente de Damasco, Emirato Independiente, Califato de Córdoba) y, a medida que pasaba el tiempo, a territorios más reducidos (Reinos de Taifas, dominios almorávide y almohade, Reino Nazarí de Granada). Constataciones éstas que no anulan otras aún más absurdas como aquella consistente en reivindicar como propia, y como la que constituye la raíz de los andaluces, a aquella cultura que precisamente fue borrada del mapa peninsular (y, por tanto, también de los territorios del sur de la Península) por los antepasados de los defensores de este atípico e irracional nacionalismo andaluz. Y fue borrada por la fuerza de las armas de dichos antepasados y por su afán repoblador de un territorio que ante el empuje militar se vació –prácticamente en su totalidad (2)- de población musulmana y que tuvo que ser repoblado con gentes procedentes de las diversas tierras que comprendía el antiguo Reino de Castilla.






    Visto pues de dónde se echaba –y se echa- mano para justificar desde el punto de vista histórico-político-cultural un cierto nacionalismo andaluz, habría que pasar a echarle un vistazo a los fundamentos lingüísticos (que se hallan también dentro del ámbito de la cultura) que (siempre supuestamente, si es que nos adherimos a estas sospechas que, como ya hemos señalado, tenía José Antonio) darían más legitimidad para reivindicar este nacionalismo.








    Y estos fundamentos lingüísticos son de orden esencialmente fonético: hacen referencia a los ya aludidos seseo (propio, sobre todo, de la Andalucía occidental) y ceceo (situado en la Andalucía oriental), a la pronunciación de la letra “h” en modo aspirado, a la supresión de la “d” en aquellas formas del participio acabadas en ´-ado´ y en ´-ada´, a la eliminación de las consonantes cuando están situadas al final de las palabras e incluso, en determinadas zonas, a la no pronunciación de la “j”.







    ¿Cuándo hay que situar el origen de estas peculiaridades fonéticas en el castellano hablado en Andalucía? La respuesta la hemos ya dado párrafos arriba: podría ser que se desarrollaran a lo largo del siglo XIX.








    ¿Cuál es la razón de su aparición? Hemos ya señalado que podría tener mucho que ver con el desarrollo de cierto nacionalismo andaluz.








    ¿Cómo surgieron y se expandieron dichas peculiaridades? Pues podría ser que sucediera en contextos similares a aquéllos que, al decir de algunos autores, pudieron haber favorecido la expansión del cante y baile flamencos:







    A caballo entre el final de la primera década y los primeros años de la segunda década del siglo XIX las tropas napoleónicas invadieron España. Los núcleos resistentes españoles conspiraron y se organizaron donde y como pudieron. El riesgo de que sus reuniones conspiratorias fuesen descubiertas por los franceses hizo agudizar el ingenio. Así pues, en Andalucía se generalizaron este tipo de reuniones en los tablaos flamencos de los gitanos. El asistir al espectáculo ofrecido en un tablao constituía una perfecta tapadera para no levantar sospechas y poder, de este modo, organizar, en su interior, actos de sabotaje y de guerrilla. Los conspiradores, así, tuvieron acceso a un cante y a un baile que, hasta entonces, les era bastante extraño y que era exclusivamente patrimonio de los gitanos (3). De esta manera, al acabar la Guerra de la Independencia con la expulsión, fuera de nuestras fronteras, del ejército francés aquellos resistentes popularizaron el flamenco en muchos lugares de España (sobre todo en Andalucía) entre la población no gitana (4).







    Algo similar podría haber ocurrido con las peculiaridades fonéticas del castellano hablado en Andalucía. Podrían ser, en su origen, propias del castellano hablado por los gitanos (cuyas mayores concentraciones demográficas se daban –y aún se dan- en Andalucía) y podrían haber sido popularizadas, entre la población indoeuropea (entiéndase no gitana) de Andalucía, por aquellos conspiradores que se reunían en los tablaos flamencos; en los que tuvieron mucho contacto con los romaníes.







    Sin duda los abanderados de un todavía larvario nacionalismo andaluz habrían hecho todo lo posible por generalizar aún más el uso de estas peculiaridades fonéticas.






    ¿Entre quiénes se expandió más –y se sigue expandiendo- esta forma dialectal o esta jerga conocida como 'andaluz' y que para muchos nacionalistas andaluces constituye todo un idioma diferente al castellano? Pues aparte, sobra reiterarlo, de entre estos nacionalistas de mira estrecha, manipulada y manipuladora, también hemos observado cómo existe un estándar de persona andaluza que es más proclive a hablar en “andaluz” y existe otro estándar que mantiene fidelidad fonética con el castellano que no ha sufrido las alteraciones fonéticas señaladas.






    El italiano Julius Evola desgranó magistralmente las características espirituales y anímicas que definían a los hombres que vivían (y/o habían vivido) de acuerdo a dos tipos de cosmovisiones diametralmente diferentes.



    A una cosmovisión la declaró como inspirada por la Luz del Norte y a la otra por la Luz del Sur. Pues bien, hemos ido, a lo largo de los años y de múltiples estancias en Andalucía, constatando que los andaluces cuyas características anímicas, mentales o psíquicas se aproximan a aquéllas propias de la Luz del Norte prácticamente no son presa de las peculiaridades fonéticas definitorias del 'habla andaluza', mientras que, por el contrario, los andaluces que representan anímicamente a la Luz del Sur manifiestan mucha tendencia en hablar en 'andaluz'.







    Para comprender de qué hablamos cuando lo hacemos de estas dos clasificaciones referentes, en este caso, a características psíquicas o anímicas podríamos decir que la Luz del Norte contemplaría a aquél que rebosa autocontrol, equilibrio, serenidad, sobriedad, coherencia, prudencia, templanza, medida discreción, calma,…, mientras que la Luz del Sur 'iluminaría' a los individuos tendentes a lo disoluto y disolvente, al desenfreno, al desorden referente a hábitos y modo de vida, a la inestabilidad, al desequilibrio, a la jarana, a la embriaguez,…







    Hay quienes opinan que lo acontecido con el sistema de repartición de la tierra, que se fue ejecutando conforme se les iban reconquistando a los musulmanes (a lo largo del Medioevo) los territorios situados en lo que hoy constituye Andalucía, tendría mucho que ver con la formación de estos dos tipos antagónicos de habitantes de Andalucía. Pues el hecho de que la alta nobleza que capitaneaba huestes reconquistadoras se viera recompensada con la propiedad de vastas extensiones de terreno (latifundismo; más agudizado en Andalucía Occidental) ha abocado a que muchos andaluces no hayan tenido la posibilidad de tener tierras a su alcance para hacerlas de su propiedad. Esto es, ha abocado a que exista la figura del bracero o jornalero que, a cambio de un jornal o sueldo, trabaja, casi únicamente, cuando se necesita mucha mano de obra; esto es, en la etapa agrícola de la recolección. Por lo que el resto del año suele hallarse bastante ocioso. Esta falta de actividad relaja en exceso las cualidades del alma y las hace desembocar en una laxitud que origina las tendencias caracteriológicas y de comportamiento que hemos relacionado como definitorias del individuo alumbrado por la Luz del Sur. Esta molicie se refleja en el lenguaje y lleva a no esforzarse en vocalizar nítidamente los diferentes sonidos e incluso, ya directamente, a no pronunciar otros; recuérdense al respecto de esto último los casos ya citados para el habla en 'andaluz' de la supresión, respectivamente, de la 'd' en los participios acabados en '-ado' y '-ada' y de las consonantes al final de palabra.






    Por el contrario, aquellas personas que como miembros de la pequeña nobleza, de la hidalguía o de la infantería formaban parte de los ejércitos y mesnadas de los grandes señores reconquistadores o aquellas otras que se trasladaron a los territorios de la actual Andalucía como repobladores, recibieron todas parcelas de tierra en propiedad que les hiciera posible el producir el sustento necesario para poder vivir dignamente. Sus descendientes (y los sucesivos compradores de algunas de estas parcelas) han tenido siempre (y tienen) que autoimponerse una disciplina diaria de trabajo agrícola que les ha ido (y les va) forjando interiormente y que les ha hecho acreedores a que los podamos catalogar como inspirados por la Luz del Norte.








    Hemos realizado, en otras líneas, conjeturas bastante probables sobre la popularización del cante y del baile flamencos. Conjeturas que serían similares, como hemos igualmente señalado, a las que explicarían la generalización del deje andaluz. El origen del flamenco no habría que buscarlo en los árabes y/o moros que a lo largo de la Edad Media invadieron la Península Ibérica, puesto que éstos, con su cultura y su religión, huyeron al norte de África por el empuje de los ejércitos cristianos o fueron expulsados como consecuencia de la aplicación de diversos y sucesivos decretos reales. O sea que nada quedó de aquéllos salvo monumentos y algunos sistemas de regadío…







    El origen del flamenco actual deberíamos de buscarlo entre el pueblo gitano. Y el origen etimológico de la palabra 'flamenco' hay quienes lo explican aludiendo a los gitanos que llegaron a la Península procedentes del por aquel entonces territorio perteneciente al Imperio Español que era Flandes (la tierra, entre otros, de los flamencos).








    De todos modos habría que aclarar que no todas las variedades de lo que se conoce como 'arte flamenco' tienen un origen gitano. Sí lo tiene, por ejemplo, el cante jondo y no lo tienen las sevillanas. Sí lo tiene un cante jondo cuyas letras improvisadas sobre la marcha, cuya ausencia de estructura métrica, de ritmo y de rimas, cuya sonoridad y cuyo contenido temático lastimeros, al igual que cuyo telurismo embotado de pasionalidad y de turbulencia atormentada responden al dictado de aquella manera de existir que ya hemos calificado como marcada por la Luz del Sur.








    No lo tienen (origen gitano) unas sevillanas en las que una coreografía trabajada y compenetrada, una música con sentido rítmico y con rimas regladas y unas letras estructuradas y de contenido más bien alegre (alejado de aquella pasión atormentada del cante jondo) encajarían en la forma de ser que también hemos ya considerado como inspirada por una Luz del Norte que entiende del rigor, del método y del equilibrio; en definitiva, del orden que en el microcosmos (en la Tierra) siempre quiso hacer realidad, en sus realizaciones, el hombre indoeuropeo a semejanza de lo que acontecía en el macrocosmos (en el Cielo).








    Seguramente algunos elementos de las sevillanas no se ajusten a estos últimos cánones. Podríamos hablar, en este sentido, de los vestidos que lucen las féminas y no sólo lo deberíamos hacer por el nombre que éstos reciben ('vestido de gitana'), sino también, y sobre todo, por esos volantes que lucen y que expresan, transmiten y provocan una voluptuosidad, una sinuosidad y una exacerbación visual que están más cercanas al 'espíritu' curvo de la Luz del Sur que a aquél de la Luz del Norte marcado por la sencillez, la austeridad y por lo recto (lo lineal). Sin duda en esta indumentaria hay que ver una clara aportación del talante del pueblo gitano.







    Es dable no olvidarse de que por encima de cualquier variante del cante y baile flamencos (aun de las que no tienen un origen romaní) hay que anteponer (en el haber de los andaluces), como anterior en el tiempo, a las jotas. Es extraña la tierra española en la que la jota no sea (o no haya sido) el canto y el baile regionales por antonomasia o uno de los más representativos. Así lo fue en Cataluña, donde también el nacionalismo catalán decimonónico la fue arrinconando (al igual que arrinconó -y acabó borrando del mapa- a otro baile propio de esta región: el “espanyolet” (=españolito)), mientras promovía el desarrollo de las sardanas. Y así lo es en Aragón, en Castilla-León,… Y si fueron gentes procedentes del por entonces Reino de Castilla las que repoblaron las tierras de la actual Andalucía tras expulsar a la población islámica, es lógico que llevaran consigo sus costumbres, su cultura, su idioma y …sus bailes y cantos tradicionales: entiéndase, en este caso, la jota. Aún quedan muchos lugares en Andalucía donde se cantan y se bailan las jotas. Y muchos de estos lugares están enclavados en sierras, pues allí las jotas originarias de los repobladores (al igual que el resto de sus costumbres) se mantuvieron más protegidas de influencias posteriores como las del 'arte flamenco'. Es por esta razón por la cual, como botón de muestra de lo dicho, en Las Alpujarras se baila y se canta, casi con carácter exclusivo, jotas. Jotas cuya naturaleza bastante austera está muy en consonancia con esos rasgos caracteriológicos que hemos situado como propios de la Luz del Norte.









    Como colofón a todo lo escrito hasta aquí podríamos añadir un par de comentarios:








    El uno hace referencia a la preferencia que manifiestan algunos pocos andaluces (que demuestran ser plenamente conscientes de su origen y, en consecuencia, de su identidad) de que a Andalucía no se la llame con tal nombre sino que se la denomine como Castilla del Sur (y a sus habitantes: castellanos) teniendo en cuenta de que tras el fin de la Reconquista la actual Andalucía no era más que la prolongación, por el sur, del Reino de Castilla y teniendo, también, en cuenta que los habitantes de esta región son los descendientes de aquellos reconquistadores y/o repobladores que procedían del susodicho Reino; cosa, por lo demás, fácilmente refrendable si estudiamos, a través de la heráldica, la procedencia de la mayoría de los apellidos de los andaluces: gallega, leonesa, castellana,… (todas tierras que lo fueron del reino castellano).








    El otro comentario hace referencia a la conservación de una expresión que, transcurridos cinco siglos, aún pervive entre muchos andaluces (por supuesto no de raza gitana y sobre todo de edad más avanzada) cuando se quieren cerciorar, preguntándole a alguien, de si tal o cual individuo es gitano o no lo es. La pregunta que formulan (y que hemos escuchado personalmente en más de una ocasión) es la de: “¿Es gitano o castellano?” La pregunta lo dice todo sobre cómo se autoconsideraban y autocalificaban los antepasados de los actuales andaluces y huelgan más comentarios.












    NOTAS






    (1) Los que, hoy en día, debido a una incomprensible adhesión a lo que fue la España musulmana piensan que el origen etimológico de la palabra Andalucía arranca del término árabe 'Al-Andalus' obvian –a sabiendas o por ignorancia- que los musulmanes definieron de esta manera a las tierras de la Península Ibérica (pensando sobre todo en las que estaban bajo su dominio) por considerarlas como 'tierra de vándalos'; que en castellano podríamos calificar como 'Vandalucía'.







    (2) Los últimos restos de población de origen musulmán que tras acabada, en 1.492, la Reconquista quedaron en España fueron definitivamente expulsados en 1.609 en la conocida como 'expulsión de los moriscos', acaecida durante el reinado de Felipe III.







    (3) Nos referimos básicamente al cante jondo, pues como veremos a continuación no todas las expresiones del flamenco son de origen romaní.





    (4) José Antonio defendía, igualmente, la incompatibilidad del flamenco con los rasgos de carácter y de estilo que definieron a los habitantes de aquella España que en épocas pretéritas escribieron algunas de las más excelsas y gloriosas páginas de la historia universal. Lo consideraba como postizo y ajeno a las esencias más profundas de España y como algo artificial e inventado. Además las palabras que nuestro ilustre personaje escribe sobre cual, según él, es el origen del flamenco hacen también mención directa al deje andaluz y, así, refiriéndose a la España superficial, folclórica, “zarzuelera”, “ de charanga y pandereta”, que no le gusta afirma: “…aquel provincialismo de tute y achicoria y ese cante flamenco que se pronuncia en andaluz y ha sido inventado entre Madrid y San Martín de Valdeiglesias. ” (municipio, éste, de la provincia de Madrid) -escrito en forma de brindis, un 25 de febrero de 1.935, homenajeando al poeta Eugenio Montes.









    Eduard Alcántara






    Septentrionis Lux










    Empecemos, pues, a contestar a esta mierda:





    - La bibliografía sobre flamenco es un tema “ complicado “ en cuanto a que no aparece el primer libro como tal hasta el siglo XIX. Sea como fuere, en honor a la rigurosidad, podían haber tirado de ella. Incluso hasta les podría haber servido el “ Al Andalus contra España, la forja del mito “, de Serafín Fanjul.





    - No existe un “ deje andaluz “. Dentro de las hablas andaluzas, existen variados dejes. Su ignorancia es tal que ya empiezan así de mal a tratar el tema; muy mal “ planteado “. Los filólogos suelen hablar, muy grosso modo, de tres hablas: La “ andaluza occidental “, que abarcaría amplios pagos del Reino de Sevilla ( Mitad norte de Cádiz, sur de Badajoz, Sevilla y Huelva ) e iría totalmente emparentada con los Reinos de Algeciras y Gibraltar; el “ andaluz oriental “, que ya desarrollaríase por Córdoba y Jaén, y los llamados “ acentos de transición “, que oscilarían quizá en los enclaves céntricos de la geografía andaluza propiamente dicha, influyendo a no poca parte de Málaga, que ya sería Reino de Granada.




    El Reino de Granada, que abarcaría a la mayoría de las actuales provincias de Málaga, Granada y Almería, no entra en la geografía andaluza hasta bien entrado el siglo XIX. La desestructuración territorial de la Patria se consumaba ya con De Burgos y Fernando VII; de aquellos polvos vinieron muchos lodos….Pero de eso parece ser que no tiene ni idea el nazirulo que escribe este sectario panfletillo. Idem el supuesto José Antonio, claro está.





    - El término “ gitano “ y el término “ flamenco “ no tienen relación alguna. El término “ gitano “ ( Así es en lengua castellana. En portugués quedó como “ cigano “ ) es una derivación de “ egipciano “, “ egiptano “; los gitanos penetran en la Piel de Toro a finales del XV desde Egipto y la Berbería ( Los “ cíngaros “ recibirían ese nombre en su nomadismo por la Europa Oriental ), por Jaén y Aragón, como bien explica Juan Eslava Galán en su obrilla “ Los Reyes Católicos “.



    Sobre la hipótesis de la nomenclatura flamenca, existen varias y conocidas, pero que no llegaron al intelecto del nazirulo ni del “ apócrifo José Antonio “:




    * Se hablaba de la voz arábigo-egipcia “ felamenkú-j “; a día de hoy, totalmente descartada por los propios filólogos arabistas, como bien me informa mi amigo D. Luis, que es profesor de Literatura.




    * “ Flamenco “ pudo usarse también como adjetivo irónico.




    * “ Flamenco “ refiriéndose a los no pocos hijos de Flandes que vinieron tras las repoblaciones planeadas por Pablo De Olavide y Carlos III, tanto en la Sierra Morena como en otras poblaciones; tales como Utrera, Coripe, Morón de la Frontera, Bollullos de la Mitación, El Rubio, Cabezas Rubias; las fundaciones de La Carlota, La Carolina, Cañada Rosal, Luisiana….Muchos castellanizaron sus apellidos, tales como los Alcón, o en Bollullos los Jacome de Linden, que pasaron a ser “ Linde “; o el Fanjul que muchos creen arábigo, que parece ser una derivación de “ Van Hol “. Flamencos del ambiente rural de los Reynos del Andaluzia que marcarían sus caracteres, exóticos para los ya asentados españoles del siglo XVIII.l





    - Sobre el seseo y el ceceo, se vuelve a mentir. Tanto en el Reino de Sevilla, como en los de Algeciras y Gibraltar, el ceceo es común en zonas rurales del interior y en las costeras; para ser más común el seseo en las capitales, los pocos pueblos muy próximos a ellas y las serranías.




    Vuelvo a exponer aquí rasgos de las hablas sevillanas rurales, adelantando antes que Oliveira Martins y Ramón Menéndez Pidal, cosa que el forista Paco expuso en Hispanismo ( www.hispanismo.org ) en “ El Vigor de la Herencia Leonesa “; hablando del desarrollo de los repobladores no sólo castellanos, sino también de los de la franja occidental ibérica; y el hermanamiento entre el desarrollo de los romances galaico-portugueses y astur-leoneses, no sólo dejando la fala de Cáceres o el mirandés de Portugal; sino también el castúo en la Extremadura del Sur, y su influencia al “ teñir “ de dejes el castellano, castellano que conserva rasgos arcaizantes que aún sobreviven en el sur español y en las Américas.




    En contra de los que “ sacralizan “ el castellano, y lo ponen de ejemplo frente a la polémica del catalán/valenciano y etcétera; cabría decirse lo siguiente:




    La lengua nacida en Castilla, muy en contacto con los vascos del Condado de Álava, se expande principalmente por tres razones:




    1 )- El atractivo de los “ humanistas “ de Elio Antonio de Lebrija, el cual la dota de un corpus gramático. No obstante, ni por asomo es como escribimos ahora; que en todo caso vendría del siglo XIX como mucho.




    2 ) – Su utilización en la Chancillería.




    3 )- La difusión de la imprenta en Castilla en su lengua.




    Sea como fuere, ello no significa que de siempre se nos diga, sobre todo a los andaluces, granadinos, murcianos, canarios, o incluso a partes del Reino de Toledo, que “ hablamos mal “. El castellano precisamente no ha sido gramatizado en base a cómo lo habla la mayoría.




    Y es que la gramática es eso, una herramienta. Muy útil, sí. Pero la lengua no es algo mecánico, sino que se lo pregunten a los que intentan manipular con el euskera. Y el astur-leonés u otras lenguas minoritarias que cayeron en desuso no son “ castellanos mal hablados “. La utilización de la lengua por los separatismos es idéntica al castellano por el liberalismo “ español “….” La lengua del imperio “….En el Imperio Aragonés se utilizaba más el catalán y en el Imperio de Portugal, el portugués.




    Por otra parte, no sabemos a cuáles viajes se refieren que hicieron por Andalucía. Seguramente a emborracharse y a cosas peores con cuatro peladillos igual de analfabetos que ellos. Como tampoco conocen que la jarcha fue la primera lengua romance de España, que no éramos mudos….





    Teniendo una conversación con un amigo carlista del Principado de Asturias, que firma en Hispanismo como Enrique Aranjuez, le hablaba yo de la pervivencia de diminutivos en mi tierra como “ chiquinino “; igual que en “ bable “ se dice “ morenina “….Y que los graciosos de Andecha Astur, al intentar centralizar la lengua al ser hablada, reprenden a los que llevan hablando desde guajes….Como se nos ha estado haciendo a nosotros durante siglos con el castellano, curiosamente….No son tan distintos los nacionalistas, como vemos.





    Y, como vemos, los nacionalsoplagaitas son más centralistas que el facherío de toda la vida, tanto como hablan de “ Alemania como federación voluntaria de pueblos….”




    Si en el “ Renacimiento “ hubiera habido unos “ humanistas “ que hubieran gramatizado el sistema lingüístico, más o menos parecido, del Levante; valencianos y catalanes escribirían de la misma forma y se hablaría de una misma lengua, enraizada desde el lemosín.




    Grosso modo, rasgos de las hablas sevillanas rurales:
    - “ A jierru “ = Cosa fuerte : Dale fuerte / dale a jierru


    - “ An´cá “ = A casa de, en casa de : ¿ A dónde vas ? A casa de Juan / ¿ A´onde vá ? An´cá Juan ( Se sobreentiende la aspiración en la “ j “; cuya pronunciación acá es inexistente )


    - Por ejemplo, la “ j “ por la “ g “ en casos como el nombre propio de Jorge = Gorgue. “ Virguen “ o “ Vihen “ en lugar de “ Virgen “.


    - La pronunciación –sh- en lugar de –ch-; salvo en el deje de Doñana ( Que se va desarrollando por Benacazón hasta más allá de Almonte ), por ejemplo. “ Shaqueta “, “ shocolate “, “ shorru “ / chorro, etc.


    - En muchos sitios, “ pare y mare “ en lugar de “ padre y madre “. O “ pa , ma , apá, amá “.


    - Un ceceo bastante acusado ( Zevilla, zemáforo, zocorro, etc. ); que a veces se confunde con una “ h/j “ aspirada ( herveha, hopa )


    - Una expresión muy típica : “ Te quieres ir ya hombre….( Como contrarrestando una fantasmada, algo que no se cree ) = “ Te quié í ya ome “. “ Ome “ en lugar de “ hombre “.


    - La pronunciación de la “ ll “; muy parecida al caso del castellano antiguo y noto que aún parece seguir así en Cataluña. Es algo muy generalizado en el Aljarafe ( Por ejemplo Salteras, Olivares, Villanueva del Ariscal, Benacazón, Bollullos de la Mitación…) y en algunas zonas de Huelva ( Lepe ). Sin embargo, en los dejes que van de Almensilla hacia Coria del Río, cosa que también pasa en Umbrete, coincidiendo más bien con Extremadura, es parecida a la actual pronunciación de argentinos y uruguayos : Llegada / Shegada, Llama / Shama….


    - El alargamiento de la “ l “ cuando acompaña a una vocal. “ El otro “ = El´lotro ; el euro = el´leru .


    - La no pronunciación de la “ n “ cuando acompaña a la “ j “ = naraha.


    - “ Puédamo “ en lugar de podamos .


    - “ Váyamo “ en lugar de vayamos.


    - “ Acendía “ en lugar de sandía


    - “ Cimenterio “ en lugar de cementerio


    - “ Retorcione “ o “ retorción “ en lugar de retortijones y retortijón



    - El tema de muchas palabras que acaban en –o- ( La –ou-suena como tímido alargamiento ):

    Duro – Duru

    Hierro – Jierru

    Flamenco – Flamencou

    Borrico – Burricu

    Campo – Campou

    Prado – Prau, y en versiones más antiguas, Plau

    Moro – Morou

    Entierro – Entierrou

    Bruto – Brutu

    Chico – Shicou

    Toledo – Toledou

    Indio – Indiu

    Agujero – Buheru

    Claro – Aru

    Miedo – Mieu


    - La “ r “ en lugar de la “ l “ al final de las palabras y ante consonante :


    - La sustitución de la “ r “ ante las consonantes:

    Director – Dirertó

    Dialecto – Dialertu

    Carácter – Cararte o Caraite

    Palmera – Parmera

    Palco – Parco

    Alto – Arto

    Rojigualda – Rohiguarda

    Almadén – Armadén

    Almacén – Armacén

    Alcudia – Arcudia

    Álvaro – Árvaro

    Alcalde – Arcarde

    Sepulcro – Zepurcrou

    Altanero – Artanerou

    Alcance – Arcance

    El – Er ( Ante una palabra con “ r doble o fuerte “, alargamiento : El Redondo – Erreondo )

    Humo – H(J)umou

    Alcázar – Arcaza



    - “ Bohiga “ como sinónimo de ampolla. ( Que vendría a ser “ vejiga “ )


    - “ Manque “ o “ anque “ en lugar de “ aunque “.


    - La no pronunciación de la consonante si va al final de la palabra, que como mucho conlleva una tímida aspiración :


    Betis – Beti

    Hablamos – Ablamo

    Árboles – Árbole

    Ordenador – Ordenadó

    Beber – Bebé

    Leonés – Leoné

    Aragonés – Aragoné

    Reloj – Reló

    Bereber- Berebé


    - Inexistente aspiración de la –h- en verbos como “ hablar “ o “ haber “; no ocurre lo mismo en “ hacer “.


    - Inexistente pronunciación es la “ j “ , que tiene el mismo sonido que la “ h “ aspirada.


    - Conservación de palabras antiguas como “ alcancía “ en lugar de “ hucha “ ( En todo caso usha; no se aspira la –h- en este caso )


    - “ Ustedes “ en lugar de “ vosotros “; cosa que se transmite a las Canarias y a la América.


    - “ Enga “ en lugar de “ venga “


    - “ Probe “ en lugar de “ pobre “


    - “ Po “ en lugar de “ pues “.


    - “ Ji “ en lugar de “ sí “.



    - Pronunciación muy acusada de la “ r doble “ o “ r “ al principio de la palabra.


    - “ nn “ en lugar de “ rn “ :

    Carne- Canne

    Pierna – Pienna

    Carnaval – Cannavá

    Adorno – Adonno


    - “ l´l “ ( -l- alargada o como sea…) :

    Perla – Pel´la

    Orla – Ol´la

    Carlos – Cal´lo

    Mirlo – Mil´lo


    - En lugar de “ no es “, el “ no “ es alargado con aspiración :

    “ Anda que no es alto “ – “ Anda que no´h arto “


    - “ Humá “ en lugar de “ fumar “.


    - Atracciones de una feria = ehcunita o calecita.




    - Inexistencia al final de palabra de “ –dor “ por “ o “ :

    Cazador – Cazaó

    Aguador – Aguaó

    Afilador – Afilaó



    - En el empleo del lenguaje irónico, unas expresiones de acusada exageración. Exageración que se generaliza en multitud de ocasiones no sólo irónicas; que muchas veces vienen a significar todo lo contrario para remarcar la verdad que se quiere decir. ( Anda que tu novia é orroroza illu )


    - “ Illo “ o “ Illou “; muy coloquial en el trato entre varones jóvenes, que se dice viene de “ chiquillo “. “ Shasho “ de “ muchacho “. ( En la Extremadura sureña es “ acho “ )


    - “ Ío “ en lugar de “ ido “


    - “ Carzona “ ( “ Calzonas “ ) en lugar de “ bermudas “; pantalones cortos vaya ( Supongo…)


    - “ Zaraza “ y “ zarape “ como sinónimos de “ maricón “.


    - “ Marineá “ en lugar de “ escalar “ o “ hacer virguerías “. En el pueblo de Umbrete a esto se le dice “ atagarrá “.


    - “ Mahcota “ como sinónimo de “ sombrero “.


    - “ Shuleo “ como sinónimo de “ desbarajuste “, “ cachondeo “ o “ burla “.


    - “ Ashará “ como sinónimo de “ mosquear “, “ enfadar “, ante una broma grotesca.


    - Pronunciación de “ gü “ en lugar de “ bue “ :

    Abuelo – Agüelu

    Bueno – Güenu



    - “ Mahazo “ y “ hardazo “ como sinónimo de “ porrazo “, “ caída “.


    - “ Pehiguera “ ( Muy típico desde el Aljarafe Sevillano hasta la provincia de Huelva ) como sinónimo de “ quisquilloso “, “ pesado “.


    - “ Bisheá “ como sinónimo de “ insertarse en un ambiente “, “ observar “, “ querer conocer el tema “.


    - “ Zalirze de la pelleha “ – Estar sobrado, término que puede rallar en la exageración.


    - “ Papah “ en lugar de “ patatas “; cosa que se viene por la América y por las Canarias.


    - Utilización de “ pal´la “--= “ parla “--( Incluso verbalmente por “ hablar “ en ocasiones ): “ Tené pal´la “, “ hablar bien “.





    * Debido a todos estos rasgos, se nota incluso aún en los más brutos una melodía mucho más suave que la castellana. Es curioso como hasta Triana, ningún grupo de rock canta con este acento, que no concuerda demasiado bien con las “ músicas fuertes “ por así decirlo.





    * Ciertos rasgos folklóricos :


    La flauta, el tamboril, las castañuelas, o la influencia de las seguidillas manchegas.

    Las sevillanas corraleras, muy presentes en Lebrija ( Tierra natal del famoso Elio Antonio ) son bailadas como las jotas prácticamente.

    En la provincia de Cádiz existe la gaita gastoreña.




    P.D. : He tenido novia en Castilla, y amigos míos han tenido novias de otras regiones, que cuando vienen aquí no se enteran de la mitad, como cuando vienen los familiares sorianos de tantas familias que hay aquí ( Muchos de esos viejos sorianos que se afincaron aquí a principios del XX eran carlistas ). Y repito: No niego que hablemos castellano. Con esto me reitero en las causas de nuestro dialecto, y sigo sin compartir ese aferramiento hacia la “ historia gramática “ por encima de la realidad popular y natural.









    - El tal Alcántara, como los ideólogos falangistas ( Que eran leoneses y se decían castellanos….), no sabe realmente nada de la Castilla propiamente dicha. Una cosa es Corona de Castilla, que abarca, acompañada de términos como “ Reinos de Castilla y León “; desde el siglo XIII; al Principado de Asturias, Señorío Vascongado de Vizcaya, Condado Vascongado de Álava, Reynos del Andaluzia ( Sevilla, Córdoba, Algeciras, Gibraltar y Jaén ), Reino de Toledo, Reino de Murcia, Reino de las Islas Canarias, Reino de León, Reino de Galicia, al propio Reino de Castilla, y a los Reinos de Indias y a las Filipinas; y otra el Reino de Castilla, que abarca por Tradición La Rioja, Cantabria, Condado de Treviño-Burgos, Ávila, Soria, Segovia y Cuenca. Así como una cosa es Reino de Aragón y otra la Corona de Aragón, en la que se insertaba el Principado Catalán.





    - El flamenco compondríanse en gran parte de la geografía andaluza, pero también por Granada, Murcia, partes de la Extremadura del Reino de Toledo.




    Asimismo, demuestra no tener ni idea de las sevillanas. No cita los estudios de su origen en las seguidillas manchegas que, junto al bolero, tanto popularizaron las veladas desde los Madriles hasta La Mancha.




    El tema de la jota….También se dice que viene de los “ árabes “….Obviando esta falsedad, podremos decir que las jotas han influenciado en estos Reinos Andaluces y en el Reino de Granada; mas nunca han sido en sí del todo. Las sevillanas corraleras de Lebrija o las verdiales malagueñas tienen su vistosa influencia.




    Asimismo, tampoco habla de las relaciones existentes entre “ fado “ y “ fandango “ ( Existente desde hace unos cuantos siglos en las culturas populares hispánicas ); o de los pocos estudios que acusan similitudes entre ciertas tonadas del fandango y la jota.




    ¿ Por qué no se habla de la flauta rociera, del tamboril o de la gaita gastoreña ?





    - No sabe que, realmente, es falso decir “ traje de gitana “ en lugar de traje de flamenca. Igual ello correspondería a la dialéctica utilizada por Antonio Mairena, un grandísimo artista pero que intentó manipular con una especie de pseudorracismo calé.




    Con respecto a las voluptuosas formas d traje de flamenca, malamente llamado traje de gitana; parece eludir, en su histeria racista, a los profundísimos escotes que tantas pasiones levantaban ( Acompañadas de profundas gargantas ) muchas damiselas en las cortes europeas y de las emergentes sociedades americanas. O de los escotes de las verbenas madrileñas. O cómo se levanta la pierna en la jota; y así nos podríamos llevar hasta mañana buscándole los pies nazis al gato….Pichi ese chulo que castiga….¿ Sería apología del proxenetismo masoquista para las calenturientas mentes del nuevo orden….?





    - Tampoco se plantean estas iluministas mentes el analizar palo por palo del flamenco, en consultar con sus gentes por lo menos. ¿ Por qué no se habla de martinete, seguidilla, polo, soleá, taranto, guajira, tiento, bambera, petenera, alegría, malagueña, granadina, milonga, romance, chufla, bulería, vidalita, fandango, cantiña, cante de trilla, tanguillo, cante de las minas, cantes de levante, verdiales, etc. ? ¿ Y de la peculiaridad de los cantes abandolaos ? ¿ Por qué no se habla de la raigambre del flamenco en el agro y en la marinería y su repercusión en las urbes ? Lo dicho, ni puta idea.





    - Volvemos a las andadas con el tema “ indoeuropeo “. Mencionando a Evola….Cierto es que Evola no fue tan mezquino como un Rosenberg o un Bormann; pero desde luego, tenía un complejo de inferioridad que era cosa mala. La “ Luz del Norte “….¿ No sería mejor la luz del Asia ? Desde luego….¡ Valiente gilipollez ! El tema indoeuropeo puede ser válido para el análisis filológico, y ni mucho menos se circunscribe a la raza blanca. Los gitanos no son blancos y su lengua matriz es indoeuropea. En cambio, los vascos son un pueblo blanco y el euskera no es indoeuropeo.





    Pueblos blancos no indoeuropeos forjaron civilizaciones anteriores y tan esplendorosas más: Teucros ( Troya )---Si la lengua de Roma fue indoeuropea, no fue fundada por indoeuropeos---, minoicos cretenses ( Hélade ), tartessos, iberos, vascones ( España ), beréberes, líbicos ( Norte del África ), etruscos, sardos, siciliotas, osco-sabinos ( Italia ), filisteos ( Palestina ), cimmerios ( Chechenia ), hibero-georgianos ( Georgia ), pictos ( Irlanda y Gran Bretaña ), aquitanos ( Francia ); o la gran expansión ligur….El indoeuropeo en todo caso arrancaría a priori del Asia; pero no ese pretendido “ nordicismo “; como Asia es la India y el Iranshahr. Del sánscrito “ arya “. Y aquí, en base a una pedantería propia de Pedro Ruiz, me autocito, en mi articulillo “ La amargura germanista “, que “ publiqué “ por Santo Tomás Moro, Foro Carlista, Hispanismo o el Foro del Reino de León del PREPAL ( Partido Regionalista del País Leonés ).





    Otro ejemplo sería el de los ugro-fineses, expandidos por grandes zonas del Centro y del Este de la Europa; tampoco indoeuropeos, o cómo los lapones son mezcla de nórdico-germánicos, ugro-fineses y esquimales….




    Tampoco saben nada estos nacionalpollardones de la etnicidad del norte africano; del actual “ Magreb “. Los beréberes y los antiguos “ libbus “. El folklore beréber es bastante antiguo, aunque pueda haber adquirido tonos arabizante; pero conservando instrumentos como flautas, gaitas o violines. Originariamente, eran de los ya citados “ pueblos del mar “, o “ blancos mediterráneos “. La mezcla que introducen las élites sirio-arábigas para ir mermando a los beréberes y así arrinconarlos más fácilmente ( Ante su carácter rebelde y su prestigioso influjo militar ) viene ya con los sultanatos de fines del Medioevo. El beréber, que junto al converso hispanogodo ( Muladí ) era el mayor contingente que formaba el islamismo del mundo celtíbero. Un beréber que entró islamizado reciente, y en no pocas ocasiones ( El siglo VIII es un vivo ejemplo ) mostróse harto agresivo e incluso dicen que “ racista “ ante el despotismo sirio-árabe. Ya los vikingos hablan de que los moros de Al Andalus son muy blancos…”; o “ los moros blancos de Granada “, que cita el viajero germano Hieronimvs Münzer. En Granada fue donde quedó el último reducto morisco, cosa que tampoco cita el tal Alcantarita de los cojones.




    Asimismo, la palabra “ moro “ es una derivación del latín “ mavrvm “; esto es, de la Mauritania Tingitana. En la Hispanidad, lo hemos ido extendiendo a todo aquello que nos desprende olor a coránico. Cosa que, aunque cuasi comprensible, en mi personalista pedantería sigo considerando como incorrección.




    El norte africano fue una perita en dulce de la Romanidad, de la Cristiandad ( ¡ San Agustín era númida ! ) y ha sido derruido con muchos baños de sangre y traición por ese islam que estos “ superrevolucionarios “ parecen adorar.




    Tampoco parece saber que buena parte del contingente musulmán de Hispania era el eslavo; esclavos de prestigio y hábiles para el ejército. La palabra “ esclavo “, de hecho, la conocemos a partir del latín “ sclavus “ y del árabe “ saqaliba “; en lengua inglesa, “ slavus “ es eslavo y esclavo....Claro que para los nacionalimbéciles el eslavo es una raza inferior; que, aunque de raza blanca y lenguas indoeuropeas, fue culpable de la irrefutable superioridad germano-vikinga….





    - Sobre lo de no pronunciar el “ ado “; cosa que se hace en multitud de puntos castellanoparlantes…..¿ Conservarían, entonces, los castellanoparlantes indianos, esa “ Luz del Norte “ ? ¿ La conservan los gitanos de Castilla o Cataluña ?....Esa supuesta vagancia de la que habla…¿ No iría quizá por los ricos empresarios catalanes que poseían acciones en las minas de Huelva ? ¿ O en el señorito del centro o del norte peninsular, que en base a antiguos y supuestos abolengos venía aquí a vivir la buena vida ? ¿ Por qué, entonces, vienen al Sur durante todo el año a visitarnos gentes de toda España ? ¿ Les gusta la supuesta vagancia de aquí ? ¿ Por qué no menciona que el fenómeno del sufrido jornalero, sobre todo, tal y como lo conocemos a día de hoy, se ve a través de aquel robo sacrílego, a través de aquella gran simonía que pasó malamente a la Historia como “ desamortización “; que hizo al rico más rico y al pobre más pobre, perjudicando a amplias capas del campesinado de León, Andalucía, Castilla, Cataluña o Navarra ? No lo menciona sencillamente porque no tiene ni idea de Historia y pone 4 manipulaciones; táctica típica del nacionaltontorrón.




    Por cierto, ¿ son unos flojos los catalanoparlantes por decir “ Antoni “ en lugar de Antonio ? ¿ O por “ pare “ y “ mare “ ( Como se dice en multitud de puntos de los Reinos Andaluces ) en lugar de “ padre “ y “ madre “ ? ¿ O Gervasi en lugar de Gervasio, etc. ?





    Sea como fuere, le invito a que venga aquí a trabajar en esa recolección que menciona, a 40 grados a la sombra. Que se pique conmigo y con un gitano al lado. A ver quién trabaja más. Ya les adelanto yo que el que más rendirá será el gitano. Es muy fácil hablar de lo que se conoce. Pero el gitano, trabajando en el campo, rinde como el que más. Hablar sin saber lo hacen los papagayos inútiles desde el ordenador que su papá les compra, claro. Los andaluces que fueron a Cataluña ( Como los padres de mi amigo Magallanes de www.hispanismo.org ) fueron allí a hacer el vago, claro. Aquí el clima no tiene nada que ver; no hay tantas terrazas en Ávila o en Tarragona porque son más serios y nosotros unos despreocupados. No tiene nada que ver que allí pueda hacer varios grados bajo cero hasta en primavera…..Los Reynos del Andaluzia tampoco son las regiones más pobladas del país; aquí somos tan vagos que la gente no tiene hijos. Y los que fueron a Cataluña tampoco tuvieron. Claro que no hubo catalanes aquí afincados nunca. Lo de la Calle Catalanes del centro hispalense es puro capricho; o la Hermandad de Montserrat, o las barretinas marineras que aparecen en el Puerto de Sevilla o hasta en el castellano Juan de la Cosa, o el culto a la Merced con las barras de la Corona de Aragón en los blasones de las hermandades….Tampoco hubo catalanes ni valencianos ( Borja/Borghia, Sureda….) en Italia, claro…..Como el Reino de Granada no dio ni a un almogávar; ni en Granada hay apellidos catalanes. Ni hubo castellanos ni leoneses ni gallegos en los Reynos del Andaluzia…Los genoveses, venecianos y napolitanos se vinieron a Sevilla durante varios siglos para hacer el vago, porque aquí nadie trabajaba. Como los pastores sorianos y cántabros hasta el primer tercio del siglo XX.




    Y otra cosa, tampoco hubo mozárabes. Ni hubo suicidas mártires en el Reino Andaluz de Córdoba acaudillados por el Abad Eulogio y el Obispo Speraindeo. Y en el Reino de Granada no ocurrió la revuelta mozárabe más gloriosa y sangrienta a manos del caudillo hispanogodo Omar ( Samuel ) Ben Hafsun. No hubo mozárabes del Sur que fueron a ayudar a repoblar los territorios hispanocatólicos que iban siendo reconquistados por el norte, ni dejaron su influencia en los monasterios. Ellos no ayudaron a las reclamaciones de la Monarquía Leonesa. Todo se hizo de la Luz del Norte a las Tinieblas del Sur. ¡ Qué atrevida es la ignorancia, nacionalpollas !





    - ¿ Por qué entonces, y ahora que caigo, los gitanos de Hungría, Rumanía o el Pakistán; no hacen una música que se parezca un poco aunque que sea al flamenco ? Ni los gitanos de Portugal siquiera. En Marsella lo que se hace es la mala imitación de la rumba que hacen en Cataluña. La rumba es uno de los cantes de ida y vuelta que más bastardeado está siendo con esto del “ flamenquito “ o “ nuevo flamenco “; que de flamenco no tiene nada. Es como si yo cojo un pito y digo que eso es “ nueva música celta “. Los gitanos que se asentaron aquí han ido conociendo esos cantes, que, como es lógico, esas músicas han ido evolucionando con los tiempos, como todo; y hay muchos que han sabido hacerla muy bien, y otros que no. Como pasa con los “ castellanos “, como dicen ellos. ¿ Se han puesto a escuchar a la Serneta ? ¿ Y al Curro, la Bernarda, la Fernanda o los Montoya de Utrera ? ¿ A Manolo Caracol, Aurora Vargas, la Paquera y el Nano de Jerez ? ¿ Y Antonio Mairena ? ¿ Y José el de la Tomasa ? ¿ Y Manuel de Paula o el Lebrijano ? ¿ Y Rafael Farina ( Que se hizo más famoso por los cuplés que por el flamenco, la verdad ) ? ¿ Y la Niña de los Peines ?




    Sin embargo, hasta los viejos flamencos recordar suelen que siempre se habló de distinciones entre las tonadas de los mal llamados “ payos “ ( Digo mal llamados porque es un término despectivo, como el “ goym “ que dicen los judíos ) y los gitanos; de distintas escuelas incluso. Se dice que el gitano es como más espontáneo y el blanco como más cuadriculado….Se dice de todo en verdad, y ni mucho menos es matemática la cosa. Lo que sí, por ejemplo, los gitanos dicen no gustar de la petenera porque les da “ mu mal vajío “. En cambio suelen defenderse muy bien en el ritmo de la bulería; o cantan como nadie la zambra. Pero esto no lo saben estos nazirulos porque es que no han escuchado flamenco en su vida, ni saben de esta cultura tan antigua de buena parte del sur de las Españas; ni saben nada de los gitanos en España; y se permiten el lujo de hablar de ello en base a Evola y a un supuesto José Antonio. Se parecen a las marujas de la prensa del corazón.




    - Menciona que de los árabes ( Que siempre fue una élite minoritaria. Para entender la pervivencia del islam en Hispania hay que analizar el contingente beréber, el muladí, y si se quiere, el eslavo; más que nada ) quedaron algunos monumentos y regadíos….De regadío los “ árabes “ no trajeron nada nuevo, sino que intensificaron lo que ya existía desde la época de los romanos ( Que son los grandes ingenieros del agua ) y de los visigodos; así como en arquitectura, el arco de herradura ya lo conocen en su expansión---a partir de los adnan y qahtan de los desiertos de la Península Arábiga---de los romanos ( Bizantinos incluidos ), cosa que mantuvieron en mayor o menor medida los godos; tales como motivos decorativos como la esvástica ( Presente ya en el Anfiteatro de Mérida ), que figura, por ejemplo, en la Puerta de San Miguel ( Antigua Puerta de Al Hakem ) de la Mezquita-Catedral ( Mezquita que edificóse sobre una iglesia de estilo bizantino o “ romaioi “ ). Pero lo dicho, no se le pueden pedir peras al olmo: Ni puta idea. Los beréberes recién islamizados traían una cultura, que, aun anulada, sería superior a muchos de sus dioses pseudonórdicos. El problema de Al Andalus fue la barbarie islámica mucho más que el tema racial.





    - Con todo, con estos presupuestos, sean “ apócrifos “ o no; ¿ todavía se sigue exigiendo ( Con mayor o menor disimulo---Menor disimulo, por ejemplo, desde www.infonacional.com ) a los tradicionalistas que nos insertemos en el “ lepenismo “ a la “ española “ ?



    Lo malo ya no es la ignorancia-racismo de estos cornúpetas. Lo malo es que puede haber ya serias taras de origen que ya son más serias. Más le hubiese valido en una época determinada a más de uno dejarse de pseudometafísicas baratas copieteadas de Ateneos de Madrid y Sevilla y que, por la contra, hubieren conocido y amado la españolidad de verdad, en todo su sano regionalismo. Muchos catalanistas ( Como decía Ramón Menéndez Pidal, “ cuando un catalanista era un hispanista “….), tales como Jacint Verdaguer i Santaló, Josep Torras i Bages, Francesc Ferrari i Billoch, Eugenio D´Ors, Santiago Rusinyol o Antoni Gaudí, tenían una idea de España más acertada que otros que se siguen diciendo españoles. No soy falangista ni mucho menos, pero no tenía yo esa imagen de José Antonio. A ver si es verdad y me tengo que comer mis críticas.





    ¡ Qué lindas las charangas y las panderetas ! ¿ O deberíamos escuchar sólo a Wagner y alzar el brazo con la camisa parda ? ¡ Qué orgulloso me siento del rico folklore de los Reynos del Andaluzia y de toda la riqueza cultural-popular de la Hispanidad ! En el fondo, estos eunucoides que agachan la cabeza ante el extranjero, son tan de leyenda negra y tienen los mismos tópicos-complejos que los liberales.

  3. #3
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    Re: El DEJE ANDALUZ, EL FLAMENCO Y OTROS ASUNTOS

    Muy buena y trabajada resouesta.

    De todas formas mi pregunta concreta a Ordoñez es la siguiente. ¿El nacionalismo andaluz ha potenciado esas diferencias fonéticas?.

    En Catalunya el catalán de hace 100 años era muy diferente, por lo menos a lo que se refiere en fonética. Había una gramática y una ortografía bastante clara, incluso bastante unificada, pero surgió un tal Pompeu Fabra que decidió cambiarlo casi todo. Es posible que si que eran necesarios cierto cambios, pero se eligieron siempre los cambios que hicieran del catalán una lengua lo mas diferente posible al castellano. Cambiando la gramática y la ortografía cambiaron sobre todo la fonética.
    Se hicieron verdaderas tonterías que han convertido al catalán en una lengua bastante complicada sobre todo a la hora de ecribirlo, pues o tienes una gran memoria para recordar todas las normas con sus consiguientes excepciones, o has de estar consultando el diccionario cada dos por tres.

    Evidentemente los cambios de Pompeu Fabra crearon en la época grandes debates y discusiones. Todo tipo de intelectuales quisieron meter baza, de tal forma que incluso matemáticos propusieron sustitir comas, puntos, y algunas palabras por simbolos matematicos.

    Finalmente se aceptaron la mayoria de los inventos de Pompeu aunque algunos de ellos constituyen verdaderas aberraciones para la lengua catalana. Como no todas estas diferencias fueron apoyadas por el naciente nacionalismo catalán que veia una forma más para separarse del resto de España.

    Lo que nunca he podido saber es cuando y como zonas en donde la lengua catalana era la única oficial, y hablada, como es el caso del principado de Andorra, reconocieron la nueva normativa sobre el catalán, y que normativa seguían antes para redactar sus documentos oficiales.
    "El nombre de España, que hoy abusivamente aplicamos al reino unido de Castilla, Aragón y Navarra, es un nombre de región, un nombre geografico, y Portugal es y será tierra española, aunque permanezca independiente por edades infinitas; es más, aunque Dios la desgaje del territorio peninsular, y la haga andar errante, como a Délos, en medio de las olas. No es posible romper los lazos de la historia y de la raza, no vuelven atrás los hechos ni se altera el curso de la civilización por divisiones políticas (siquiera eternamente), ni por voluntades humanas.
    Todavía en este siglo ha dicho Almeida-Garret, el poeta portugués por excelencia."Españoles somos y de españoles nos debemos preciar cuantos habitamos la península ibérica" .España y Portugal es tan absurdo como si dijéramos España y Catalunya. A tal extremo nos han traído los que llaman lengua española al castellano e incurren en otras aberraciones por el estilo."
    Marcelino Menéndez Pelayo.

  4. #4
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    Re: El DEJE ANDALUZ, EL FLAMENCO Y OTROS ASUNTOS

    No, el andalucismo más bien lo que ha ido desarrollando es intentar uniformizar las hablas andaluzas y granadinas a través del Canal Sur. Esas diferencias fonéticas vienen porque de aquí surgió la primera lengua romance hispana, y luego, aunque se quedó el castellano, también tuvimos influencias de los romances occidentales. Pero como te digo, hay " radicales " que han sacado hasta su propio alfabeto y su sueño sería uniformizarlo todo. Cuando las hablas granadinas tienen en común la misma lengua castellana pero orígenes regionales distintos, como casi también pasa en Jaén.



    Sea como fuere los politicastros e intelectualoides podrán influir a la hora de escribir, pero en el habla no suelen. Cosa distinta es su imposición en la escuela. Aunque de eso también podríamos hablar del " castellano standard ", que no tiene ni dos siglos. Es el problemilla de nuestros niños al escribir, que no escriben como pronuncian, como vulgarmente se dice del castellano; y les sueñan extrañas muchas cosas.

  5. #5
    Avatar de Villores
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    Re: El DEJE ANDALUZ, EL FLAMENCO Y OTROS ASUNTOS

    Siempre me ha llamado la atención que fuese un químico simple aficionado a la gramática como Pompeu Fabra quien hiciese la "definitiva" gramatización del catalán. El catalanista Padre Batllori dijo del invento de Pompeu que era un «infame e infecto dialecto barceloní», lleno de galicismos y recibe muchísimas críticas, sobre todo desde Lérida y Gerona. Hay autores que señalan que esa gramatización triunfa gracias a la inmigración del resto de España que acude a Cataluña y que empieza a ser instruida en una normativa "oficial" y estandarizada que termina por homogeneizar el nuevo catalán en el Principado.

  6. #6
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    Re: El DEJE ANDALUZ, EL FLAMENCO Y OTROS ASUNTOS

    Es lo que tiene amigo Villores. El subnormal que escribe sobre el deje andaluz habrá estado por esta sureña geografía una o ninguna vez y se creerá que Ketama es flamenco. Igual quiere contestar a los andalucistas y responde como ellos, también con absurdos racistoides. La ignorancia es la madre del atrevimiento....

  7. #7
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    Re: El DEJE ANDALUZ, EL FLAMENCO Y OTROS ASUNTOS

    Libros antiguos y de colección en IberLibro
    Anteriormente me he referido a la oposición leridana y gerundense a la imposición del dialecto barceloní-francés como standar. Pero el caso de Tarragona y Tortosa merece una atención especial, porque en este caso a lo que se llega es a negar la propia pertenencia a la comunidad lingüística catalana y a enfrentarse de modo más doctrinal y elaborado al centralismo barcelonés. Una aproximación:

    El Tortosinisme com a Ideologia Conservadora, Localista i Clerical Valoració: / 16
    PitjorMillor El nom de Tortosa1 ha estat acompanyat durant molts d’anys arreu del Principat de Catalunya d’adjectius pejoratius que fan referència al caràcter conservador extrem d’una part significativa de la seva població, la qual ha estat molt influïda pel predomini dramàtic dels mandataris més retrògrads de l’església catòlica i dels poderosos terratinents que posseïen la major part de la terra a la zona delta. També se l’ha acusada reiteradament per part de determinats sectors intel·lectuals barcelonins, alguns dels quals es remunten curiosament a moviments catalanistes lligats al període de la Renaixença, de no interessar-se gaire ni per les tradicions catalanes ni pel correcte funcionament dels organismes institucionals autòctons, basant-se sobretot en els esdeveniments històrics controvertits que ocorregueren durant la Guerra dels Segadors2 (1641-1659).
    Malauradament aquests supòsits han arribat a crear un estereotip de la ciutadania local francament erroni, que ha portat a pensar que la majoria de tortosins i de tortosines són partidaris de promoure la secessió lingüística3 i una consegüent separació administrativa de la resta de Catalunya, mitjançant la creació d’una cinquena província a l’estil espanyol. Precisament, el greuge que va suposar la divisió de l’estat en províncies l’any 1833, a conseqüència de la qual la ciutat va començar un progressiu declivi del qual mai no s’ha recuperat, va adobar el camí per a la difusió de tota una mitologia al voltant d’una exagerada grandesa de la història local, només amenaçada pels enemics exteriors que provenien de més a dalt de la frontera física que constitueix el Coll de Balaguer. 1 Agafem com a exemple el següent paràgraf de l’article “Una Aberració” publicat a “La Veu de la Comarca” (7-II-1904): “S’ha fet proverbial per tot Catalunya el sentiment d’indiferència o desapego, per no dir de desafecte o d’hostilitat dels tortosins envers l’anomenada regió i el cert és que eixe concepte en què se’ns té no és del tot immerescut. L’existència de La Veu de la Comarca, que és una protesta viva en contra de l’esmentat sentiment, no prova més que ell no és tan general com en los temps passats, que quiscuns fills de Tortosa i sa comarca, fent-se càrrec de raons històriques, patriòtiques i de comunitat d’interessos que ens uneixen a Catalunya, no volen fer-se solidaris de dit sentiment, que no és més que manifestació d’una lleugeresa imperdonable, o d’un esperit indelicat, o d’una intel·ligència poc cultivada; en una paraula, d’una aberració antipatriòtica”.
    2 La prosa espanyolista havia fet córrer molta tinta sobre la posició que prengué la ciutat i que li valgué el qualificatiu de “Fidelísima i ejemplar” per part del rei Felip IV. Els catalanistes tortosins intentaren contrarestar aquestes opinions parcials. El 1914 aparegué un petit estudi titulat: “La Revolució de Tortosa de l’any 1640, descrita per un curiós averiguador” (Impremta Foguet, 1914), que intenta donà una visió totalment oposada d’aquells fets històrics tant determinants per a la història de Catalunya.
    3 L’ús del dialecte tortosí per part dels escriptors locals ha estat un tema àmpliament debatut i no gaire entès fora de les nostres comarques, ni tan sols en els àmbits més intel·lectuals catalans. Malgrat que alguns literats amb molt de prestigi a nivell local com en Ramon Vergés Paulí i en Joan Moreira eren obertament secessionistes, molts altres han mostrat l’orgull de la parla tortosina com a eina enriquidora de la llengua comuna, la catalana. Prenem nota del següent paràgraf (publicat a “Vida Tortosina” n. º 352) que ens ajudarà a situar-nos en el debat, com a rèplica a una crítica publicada al diari “La Publicitat” contra el famós poeta tortosí del barroc F. Vicent Garcia, acusat de la desnaturalització del lèxic català: “Ningú no amagarà que la característica racial de la nostra parla tortosina, són els castellanismes. Aquesta barreja de castellà, català i valencià, que defineix el nostre accent. Doncs bé, en tots els escrits del Rector de Vallfogona on hi podrà apreciar aquesta característica . I si en el temps en què les normes idiomàtiques de la llengua catalana no tenien una estructuració literària pura, definida, reglamentada, escriure amb la llengua que es parlava representa un foment en l’empobriment del lèxic, com diu Vergés en el comentari esmentat, jo goso enaltir l’esforç de l’escriptor i enlloc de censurar-lo, reconèixer que no fou pas ell el primer culpable, En tot cas, l’empobriment venia de la mateixa llengua. Mai de qui, amb tot el zel i la major voluntat, volia servir-la i enaltir-la, practicant-la. Sentat aquest criteri meu, que és ben propi, i no té cap altra finalitat que defensar el tortosinisme i àdhuc el catalanisme del poeta castellanitzat per obligació”.
    La defensa acèrrima de Tortosa per part dels tortosinistes (el culte a la ciutat, ens atreviríem a dir) tenia la base fonamental en un fervent anticatalanisme i en unes reivindicacions sobre el futur de la ciutat encaminades a accelerar progressivament la rivalitat i la confrontació amb la capital de la demarcació, per tal de qüestionar la seva adscripció a Tarragona, però que a la vegada no arribessin a perjudicar mai l’estructura de l’estat, la qual garanteix per decret el predomini castellà i la unitat d’Espanya. Els arguments (presentats com a suposadament històrics) que varen preconitzar eren totalment parcials i denotaven molt sovint un simplisme absolut, tal com podem comprovar en el següent paràgraf redactat pel veterà periodista Sinesi Sabater1 a principis del segle XX., i publicat en un periòdic propietat del polític Teodor González, un dels màxims ideòlegs del tortosinisme secessionista.


    Es costumbre inmemorial entre los que hemos nacido en Tortosa que al preguntársenos por quien quiere que sea de donde somos, o mejor dicho, que somos, contestemos sin vacilar: Tortosinos, no obstante de ser Tortosa parte integrada de la antigua Gothelania (Cataluña). Explica la historia de la ciudad de los romanos y árabes, y afirma siendo Tortosa capitalidad de reino, puesto que la gobernaba un rey y en ella también se acuñaron monedas árabes, significaba igualmente que sus moradores vivían con independencia de las demás ciudades de los reinos de Aragón y Valencia y del condado de Barcelona y eran por lo tanto, tortosinos, únicamente tortosinos.


    No en va llavors l’enquadrament adequat de Tortosa dintre del conjunt català ha estat un tema força discutit i que ha merescut tota mena d’estratègies contraposades per part dels partits polítics i de les associacions culturals, a causa principalment dels poderosos interessos econòmics i polítics divergents que han imperat tothora. Ben segur que també ha influït molt negativament el fet que gairebé la totalitat dels diaris tortosins i catalans de finals del XIX i principis del XX eren premsa de partit, per la qual cosa molts d’aquests rotatius varen utilitzar el sempre controvertit “fet diferencial tortosí” per treure’n malèvolament un profit polític. Els espanyolistes tortosins - posats a fer d’historiadors amateurs– demostraven una simplicitat absoluta quan basaven la seva gairebé única argumentació en el fet que el sentiment separatista tortosí respecte de la resta de Catalunya tenia l’origen en els drets2 que els va atorgar el comte Ramon Berenguer IV després de la conquesta de la ciutat l’any 1149, en el moment històric que s’ha anomenat l’autodeterminació medieval tortosina. Mai no els va interessar plantejar-se el fet que l’administració política d’uns vuit segles enrera res no tenia a veure amb el concepte modern i actual que es té de les funcions que ha d’exercir un estat de dret, un terme molt més recent i que entraria en clara oposició amb les reglamentacions polítiques típicament feudals. No ens ha de sorprendre aleshores que en tot moment acceptessin amb joia el fet de formar part d’una Espanya unitària de total hegemonia castellana, la qual tenia com a amenaça més ferotge les minories nacionals perifèriques i les seves llengües vernacles. Personatges molt influents en la vida cultural tortosina de principis del segle passat, pel seu prestigi intel·lectual i la seva notable feina literària i cultural, com en Ramon O’Callaghan, en Frederic Pastor y Lluís o en Josep Foguet, varen publicar molts articles i alguns llibres amb la idea intrínseca de negar la catalanitat de Tortosa mentre mitificaven la història particular de la ciutat, justament en un moment de greu crisi identitària espanyola després de la pèrdua dramàtica de les darreres colònies americanes i asiàtiques el 1898 (Cuba, Puerto Rico i Filipines) enfront del totpoderós exèrcit dels Estats Units, que va provocar en canvi un tancament de files en la seva defensa més acèrrima per part de la intel·lectualitat dretana i de dirigents conservadors tortosins amb tant de poder social i polític com l’alcalde Teodor González. Un exemple perfectament il·lustrador d’aquest corrent que va fer forat ràpidament entre els alts dirigents de la societat tortosina el tenim amb l’edició d’un número especial de la revista cultural “Tortosa Ilustrada”3, en el qual l’aleshores alcalde Antoni Kíes, alguns promotors culturals i els màxims mandataris eclesiàstics i agrícoles de la ciutat lloaren i homenatjaren Espanya i els soldats espanyols que havien de lluitar contra els americans per salvar els territoris colonials d’ultramar, mitjançant poesies plenes de fervor patriòtic espanyolista i tota mena d’articles patriòtics que poden quedar resumits perfectament amb el vers del poeta Josep Querol Beltri: ¡Viva España y su honor ! ¡Mueran los Yankees! Aquesta reacció de bona part de la intel·lectualitat tortosina entra en clara contradicció amb l’actitud que tingueren des de Barcelona estant les veritables patums de la cultura catalana, que es posaren a qüestionar obertament tant la política ultramarina madrilenya que havia portat a la fallida colonial com el seu esperit centralista que ofegava l’economia de les regions perifèriques.


    L’orgull de ser tortosins i una mena d’esperit d’autodefensa paranoic els engendrava una dèria proteccionista gairebé malaltissa que els feia veure dimonis arreu que tothora procedien de la part nord d’aquesta frontera geogràfica i dialectal que forma el Coll de Balaguer, a l’estil4 de no se puede consentir que a título de catalanizadores, nos vengan de fuera a destortozinar y por ende a despañolizarnos en nuestros más caros sentimientos; alhora que asseguraven que eren molts els ciutadans que no tenien cap vergonya a assumir públicament la seva manifesta tortosinitat, i res més que això5:


    Verdad es que, aún en estos días entre los sencillos y respetables labriegos dedicados al cultivo de nuestra fértil y hermosísima vega, hállanse personas que han conservado puras sus venerandas tradiciones, sin haber bebido las corrompidas y corruptoras aguas del afectado modernismo. Y si se les pregunta si son catalanes, aragoneses o valencianos, responden negativamente afirmando tan sólo que son hijos de Tortosa y nada más. Esta contestación si se estudia con la detención e imparcialidad debidas, no puede en manera alguna considerarse sino como una manifestación espontánea e ingenua de cierto espíritu de independencia, que a pesar de las muchas y variadas vicisitudes experimentadas en el transcurso de los siglos, no ha llegado a ser borrado del noble corazón de estos hombres que, por haber nacido y vivido en cantón tan insigne, apellídanse siempre y con santo orgullo, verdaderos hijos del mismo.





    1. EL TORTOSINISME D’ARREL ESQUERRANA


    En l’apartat anterior hem analitzat el fet que els seguidors de la ideologia localista que promovia el tortosinisme estaven lligats de mans i peus als interessos polítics i econòmics de les estructures caciquils dominants a la ciutat. Els poderosos polítics conservadors Teodor González Cabanes i Joaquim Bau Nolla, varen exercir de promotors d’aquests ideals i de mecenes dels escriptors que donaven fe de ser catòlics militants, eren obedients i seguien la seva corrent tothora. Va haver-hi però alguns rampells tardans de tortosinisme ranci ja en període republicà (1931-1938), en els sectors esquerrans lligats ideològicament a la figura d’un altre polític il·lustre, el Ministre republicà Marcel·lí Domingo. Les seves dures disputes personals amb els màxims dirigents de l’Esquerra Republicana (partit majoritari a Catalunya durant la II República) li havien impedit accedir a un lloc determinant en la vida política catalana. Aleshores, Domingo va accentuar el seu punt de mira cap als centres de poder de l’estat, i va encaminar els objectius del nou partit que havia fundat, d’ideologia radical socialista i ideat a la seva mesura, cap al domini municipal a nivell de les Terres de l’Ebre, i cap a aliances de poder que li varen garantir una notable influència en la política estatal, mentre deixava en un relegat segon terme la política autonòmica. Novament el personalisme polític, aquest cop des de l’altre cantó ideològic, va posar pals a les rodes al progressiu revifament del català que es notava en els sectors més populars. Com a exemple més notori, ens hem d’adreçar a la lectura d’una sèrie d’afirmacions escrites en continuades editorials del diari “El Pueblo6 durant els primers mesos de 1934 (les quals semblaven veritablement un intent d’adoctrinament anticatalanista) per part del seu director, el jove i destacat militant socialista Sebastià Campos i Terrès, que era considerat com a la mà dreta i el deixeble més avantatjat de l’influent Domingo:


    Hi ha que catalanitzar Tortosa, oireu dir molt sovint. Però fixeu-vos bé qui ho diu. Probablement no és tortosí. Però no tortosí de nissaga, sinó ni tan sols tortosí d’adopció. No ha esbrinat quina és l’ànima de Tortosa, quina és la fesomia racial de Tortosa, perquè d’haver-lo esbrinat mancaria a la veritat, seria demanar-li les taronges al noguer dir: Hi ha que Catalanitzar Tortosa” Mentre no menys explícites resulten les següents afirmacions7.: Visca la República espanyola. Els partits republicans que abans que catalans o catalanistes són republicans. Palestra sintetitza avui dins Catalunya el nacionalisme morbós de Prat de la Riba. És si més no el separatisme jesuític que no atrevint-se a lluitar a cara descoberta, perquè no ignora que tota la Catalunya republicana, és a dir, tots els republicans catalans, s’alçarien contra aquesta mena de feixisme, gaudeix d’unes lliberals que, com a organisme, no ha fet res per a conquerir, per a lluitar dins d’elles contra la República que les ha concedides. I aquests són els catalanistes. Aquests són els colonitzadors de les comarques i municipis.


    Tot i que nascut a Tarragona, Campos i Terrès (1911) - assassinat al camp de la Bota a Barcelona l’11 de juliol de 1939 - va desenvolupar bona part de la seva brillant carrera periodística a Tortosa. Era un periodista vocacional, molt segur de si mateix i convençut dels seus ideals, que es lliurava a la tasca informativa amb cos i ànima. Va ser l’autor de “El 6 d’octubre a les comarques”, obra en què explica com varen ocórrer els episodis revolucionaris de l’octubre de 1934, a conseqüència dels quals va ser empresonat als vaixells-presó de Tarragona. Fou acusat de promoure l’espanyolisme i la secessió de Tortosa per part del sector catalanista, donats els seus articles sempre crítics amb les qüestions catalanes. La seva visió de la relació existent entre Tortosa i Catalunya s’apropava indubtablement als postulats del tortosinisme conservador, la qual cosa ens demostra que eren uns sentiments no exclusius de la dreta i dels sectors extremats cristians, sinó de tots aquells que interessadament en volien treure profit.


    Val a dir però que des de la pàgina editorial8 de “El Pueblo”, van voler posar un punt i final digne a la llarga discussió sobre la catalanitat de Tortosa, desmarcant-se del que consideraven opinions merament particulars d’algun redactor del diari:


    A aquestes columnes, les més demòcrates de la província, s’han publicat articles d’un col·laborador que afirmava que Tortosa, per moltes raons, és catalana, però que Tortosa, per moltes altres raons, no és catalanista. El fet de publicar aquests articles palesa dues coses: que som demòcrates i que som tolerants amb totes les opinions, encara en aquelles que no compartim íntegrament, perquè entenem que la tolerància és la mare de la democràcia i de la llibertat.


    L’escassa sensibilitat per la llengua nativa que mostraven tenir els radicals socialistes també va ser objecte de nombroses polèmiques. Des dels sectors esquerrans es consideraven les reivindicacions catalanes i lingüístiques com un fet merament burgès, que no tenia res a veure amb els seus objectius polítics i socials marcats principalment pels ideals d’alliberament de classe; mentre que, en canvi, la doctrina catalanista creia en la defensa9 de la llengua com a un element veritablement primordial per al futur col·lectiu:


    Des del dimecres, el diari El Pueblo es titula Portavoz del Partido Radical Socialista Catalán. Ens costa comprendre la necessitat que tenen els seus redactors o inspiradors d’emprar una llengua que no és la natural de la nostra terra i les àmplies prerrogatives de la qual han quedat reconegudes amb el nostre estatut d’autonomia.


    1. Els Puntals del Tortosinisme Ideològic i Literari:


    Els diversos escriptors i periodistes amb anhels tortosinistes feien un ús habitual de la varietat tortosina de la llengua catalana en la majoria dels seus escrits. El seu era un llenguatge no normatiu i carregat de barbarismes i d’incorreccions, que els permetia negar sistemàticament la catalanitat de la ciutat i de l’idioma, el qual anomenaven únicament com a tortosí. Ja des de principis de segle, havien sorgit els primers folkloristes com Joan Baptista Ferreres, Frederic Pastor i Lluís i Mossèn Josep Querol, que varen realitzar una notable tasca de recerca del parlar propi amb la recopilació de ben nodrides llistes de refranys i dites comarcals, però que varen negar-se totalment a normalitzar-lo ortogràficament argumentant ideals diferencials tortosins. La mateixa riquesa del folklore local va propiciar l’aparició de notables seccions sobre aquest tema en diversos periòdics (“Libertad”, “El Restaurador”, “Unión Patriòtica”), amb curiosos noms com “Bocadillos” o “Cisquet de Cuaderna”, que justament es dedicaren a enlairar la parla tortosina i que ignoraren la necessitat d’una ortografia conjunta de l’idioma català.


    Aquests folkloristes acceleraren el tortosinisme com a element adversari al catalanisme, mentre que els dos escriptors principals afiliats a aquest corrent eren: en Ramon Vergés i Paulí i en Joan Moreira. Tots dos varen realitzar una consagrada tasca literària, i saberen col·locar-se en un lloc influent en diferents àmbits de la vida cultural de la ciutat. Solien expressar-se d’una manera clara i sense embuts quan es tractava d’enlairar Tortosa, i varen impulsar la que ha estat anomenada pejorativament com a “cultura del pastisset” basada en: l’adoració fervorosa a la patrona de la ciutat, la Mare de Déu de la Cinta, la defensa a ultrança de les tradicions i les llegendes tortosines, i la demanda insistent de la creació d’una cinquena província per a tota la regió de l’Ebre, per tal de poder-se desmarcar definitivament dels aires catalanitzadors que provenien de Tarragona.


    RAMON VERGÉS I PAULÍ


    Ramon Vergés i Paulí10 (Tortosa 1874- Illa de Buda 1938) va ser un dels literats i periodistes tortosins més dinàmics i populars del seu temps, ja que va saber combinar la seva gran passió poètica personal amb la realització de nombrosos estudis històrics i de curiosos treballs costumistes. La seva vida va estar marcada a l’uníson pel seu afany periodístic i per la seva intensa fe catòlica, amb la consegüent devoció integral a la patrona de la seva ciutat natal. Les seves fermes creences religioses i el seu alt nivell cultural li van permetre ostentar el càrrec d’Arxiver de la Reial Arxiconfraria de la Mare de Déu de la Cinta, al qual va dedicar molts anys i molt d’esforç. Cal enquadrar-lo dintre del corrent ideològic més conservador, ja que mai no es va poder deslligar de les seves relacions personals que el varen portar a gaudir del mecenatge de la família Bau per a la publicació de la seva obra màxima: “Espurnes de la llar”. Ha passat a la història com un dels acèrrims defensors del particularisme tortosí. Els seus ideals, doncs, hauran de marcar fortament el seu treball literari. La ideologia del tortosinisme portada als extrems més rancis queda perfectament reflectida en els següents paràgrafs del controvertit article “Tortosins, ni Catalans ni Valencians11, un titular que ha servit per crear tota una mitologia al seu darrera que dura fins als nostres dies que ens ha perjudicat notablement a tots els ciutadans de la regió de l’Ebre final:


    Natros sabem estimá tant a Tortosa, que de cap atre poble del mon se conta lo que d’este poble. Natros no som ni catalans ni valencians, sino tortosins... ¿Per qué no voleu se ni catalans ni valencians? Perque’ls tortosins sempre ham sigut així... Som tortosins y res mes que tortosins perque l’antiga Dertusa era una colonia romana de les mes importants de la península ibérica, perque en la gloriosa reconquista vam sapigué guanyá, derramant rius de sanch, una Carta-Puebla del Comte Berenguer IV que mos fa independents i amos d’un territori tan gran com lo que s’extén desde’l riu Cenia al Coll de Balagué i desde Roca Folletera al mar ... perque, súbdits lleals d’Espanya, la mare patria, ham sigut sempre lliures, y no volem se ni catalans ni valencians, sino tortosins, avuy mes que ahí, y demá mes que avuy. ¡Tortosins y res mes que tortosins!


    Vergés Paulí12 va negar amb un to bel·ligerant i en infinitat d’ocasions la unitat de la llengua catalana, alhora que considerava que qualsevol mena d’aportació provinent de Catalunya suposava una ingerència forastera inadmissible i un empobriment de la parla tortosina:


    Com tenim gramática propia i gramática parda, no volem ni voldrem may catalanisá la llengua nostra, perque aixo equivaldria á desnaturalisarla i ferla desapareixe. La llengua tortosina, diferent de totes les demés del on, subsistirá en lo mateix dret á la vida que tenen les que s’ parlen á Catalunya, Vasconia, Galicia, Valencia, Mallorca...


    Aquest capficament localista el convertí en un ciutadà enamorat de la seva societat i que creia profundament en les possibilitats de Tortosa, que recordava la seva història i volia fer arribar la ciutat als cims més alts. Va conrear la narració històrica amb una prosa amena i amb tocs divertits, carregada de col·loquialismes i amb continguts bàsicament populars. En una lectura atenta i desapassionada de la seva obra es descobreix un personatge humà, gran amant de les tradicions locals, que s’emocionava davant les coses més quotidianes que passaven al carrer. D’especial interès és la citada obra “Espurnes de la llar” (publicada en 6 volums, tot i que el segon no existeix) que reuneix monografies i articles que representen una gran aportació periodística, en les quals reviu llegendes tan populars com la de: Quico el Célio, lo Russo, lo banch del sinofós, les històries del Cafè d’en Tato, les foguerades de Sant Joan, la Salve de Nin, Plat de Farinetes, La Raval Tortoseta, la crema del Pont de Barques, etc., així com poesies que recorden catàstrofes naturals com un accident de ferrocarril o una riuada. El seu populisme pot agafar tons insospitats com en la història que narra sobre les Montanyetes chorisseres, en la qual podem comprovar d’una banda la seva ironia, i de l’altra malhauradament l’ortografia caòtica:


    Les montanyetes de recreo han sigut batejades en lo nom de montanetes chorisseres, y no perque tinguen abres que fassen chorissos, Quin be de Déu si trobavem esta llavó! Se diuen chorisseres peque s’hi va a berenà, y estes berenades solen compondres d’unes rodanchetes de chorisso, mos de pa y trago de vi.


    En el marc de la premsa, va tenir un paper molt destacat i lligat a infinitat de rotatius, la majoria dels quals de tarannà cristià i altament conservador. Va dirigir el periòdic “La Libertad” (1908-1913) i anys després la revista “La Santa Cinta”, va ser redactor en cap del “Correo de Tortosa”, i va fundar el setmanari “La Esperanza” i el “Boletín del Orfeó Tortosí”. Va col·laborar amb altres publicacions com: “Correo Ibérico”, “El Restaurador”, “La Verdad”, “Diario de Tortosa”, “La Zuda”, “Germanor”, i “Heraldo de Tortosa”.


    Quant als seus estudis històrics, va publicar: “Monografia compendiada. Ermita de la Mare de Déu de la Providència” (1910), “Les Cases dels Estudis. L’Hospital de la Santa Creu” (1914), “Lo miracle de la bomba” (1923) i “Devoció dels Consellers a la Verge de la Cinta” (1928).


    No podíem acabar sense fer un esment especial que mereix la seva tasca com a poeta, que inicià curiosament en llengua castellana l’any 1898 amb “Violetas” (1898). L’any 1920, va sortir guanyador de la celebració dels immaculats Jocs Florals de Tortosa que havia organitzat la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de la Cinta. Va publicar “Poesies Tortosines”, en el qual recollia dos dels poemes premiats en el citat certamen: “Cançons populars”, que havia rebut el premi de la Reial Arxiconfraria, i “La Festa del Coll de l’Alba” el de la Lliga Espiritual. Al gran Certamen poètic de 1928 va tornar a rebre distincions de gran mèrit.




    JOAN MOREIRA


    Joan Moreira i Ramos (Lleida 1879 – Tortosa 1951), fill d’un militar tortosí, va ser un folklorista incansable i un músic vocacional. Va exercir un paper primordial en el camp de la música, com a fundador de dues institucions musicals històriques del territori ebrenc: L’Orfeó tortosí (1905) i l’Orfeó del Montsià (1922) a Ulldecona; alhora que fou l’autor del popular Himne de la Cinta.


    Quant al camp de les lletres, va donar els seus primers passos amb la publicació d’un bon nombre de poemes al periòdic regionalista “La Veu de la Comarca”, que tirava endavant l’eminent nacionalista Abril Guanyavents. Va dedicar tota una vida a la redacció d’una obra emblemàtica, “Del Folklore tortosí” (1934), en la qual recollia tota mena de jocs, cançons, contalles, documents populars, balls, costums, pregàries, etc., de Tortosa i la seva àrea d’influència. El seu treball ha estat primordial per a la preservació de bona part d’aquest patrimoni oral rural tan ric en els nostres pobles. En la “Invocació” que servia de preludi a aquesta obra trobem un paràgraf que ens retrata la seva manera de pensar, en el qual, com no podia ser d’altra manera tractant-se de Moreira, hem conservat la grafia original no normativa:


    Conservém i defensém les nòstres reliquies patrimonials. ¿Voldrém consentí que desaparégue lo “bò que’ls vells de casa van dixar-mos”, com si Tortosa fos un pòble d’abúlics descastáts.


    Moreira es mostrà força bel·ligerant contra l’ús de la normativa de la llengua catalana que havia instaurat l’Institut d’Estudis Catalans. Hem de lamentar que es convertí en un dels personatges més radicalitzats de la ciutat, que va anar evolucionant ideològicament cap a postulats extrems que el varen portar a defensar un tortosinisme aferrissat, amb tocs de fanatisme. Els seus lligams amb la família Bau i el seu catolicisme militant condicionaren el seu pensament tothora. Tot i això, Moreira va mantenir excel·lents relacions d’amistat amb catalanistes com Francesc Mestre i Noé, que escrigué l’epíleg de la seva obra, i amb altres periodistes membres de la Lliga Regionalista. Un d’aquests, en Lluís Climent, donava mostres d’admiració per la feina realitzada pel gran folklorista, tot i que lamentava novament la seva anarquia ortogràfica i el seu nul interès de respectar la normativa vigent.


    13L’únic punt en què ens trobem disconformes és amb l’anarquia de l’ortografia catalana, i per tant tortosina, que ha imperat en tota l’obra. Passem per alt les consideracions que se’ns poden fer sobre les modalitats del nostre dialecte i concedim que quan parlin els personatges populars ho facin amb totes les impropietats anexes a la incultura. Però tothom podrà fer-se càrrec de la nostra estranyesa en veure com quan parla el literat que indubtablement existeix en Joan Moreira, ho fa també emprant les llibertats ortogràfiques abans esmentades, incorrent inclús en manta contradicció d’ordre purament gramatical i ortogràfic... Moreira ha estat el músic, el poeta, l’escultor i el pintor que ha definit les modalitats dels tortosins, en el limitat espai d’un llibre, i com a artista, ha rebut la corona del llorer dels aplaudiments dels fills de la terra.

    En canvi, era un moment de greus disputes entre catalanistes i tradicionalistes que esclataven amb una enorme facilitat a causa essencialment de dues temàtiques suposadament diferenciades: la religiosa i la lingüística, les quals però tenien una fortíssima càrrega ideològica i emotiva que molt sovint les enllaçava i les feia formar part d’un mateix bloc combatiu. L’anticatalanisme militant dels conservadors els convertí en promotors del separatisme tortosí més carca, i arribà a baralles dialèctiques sense treva, de les quals Moreira era sovint objecte de diana:


    Moreira el de la jota, l’enemic de Tortosa, de Catalunya i de la República, vol fer un acte pro víctimes del seu amo Bau. Quin cinisme! A reraguarda els enemics de Catalunya, de la República i de l’emancipació social s’infiltren fins ocupar càrrecs directius. Cal acabar amb aquest perill Cal treure la caretes14.























    1 Sabater, S.: “¿Por qué tortosinos y no catalanes?”, La Verdad, 4-I-1900.
    2 Per més informació sobre aquest tema cal consultar “Fonaments de l’autodeterminació medieval de Tortosa” (Episodis de la Història, 1973) del Dr. Ramon Miravall i Dolç.
    3 “Tortosa Ilustrada”, número 40, exemplar extraordinari corresponent al 24 d’abril de 1898. Hi participaren entre d’altres en la seva redacció: el bisbe Pere Rocamora, l’alcalde Antoni Kíes, el President de la Cambra Agrícola Primitiu Ayuso, el canonge i cronista de la ciutat Ramon O’Callaghan, el Fiscal municipal R. De Salvador, el Vicari General de la Diòcesi Jaume Cararach, el rector del Seminari Francesc Bello, i els directors de “Diario de Tortosa” Manuel Domingo, “El Estandarte Católico” Agustí Llasat, “El Eco de la Fusión” Joan Ribás i “Correo de Tortosa” J. Pedreny.
    4 Fuguet i Marsal, Josep: El Libro de mi patria cuna, Madrid, Impremta de Juan Puyo, 1914, p. 1. Aquest és probablement el llibre més representatiu i clarificador dels postulats que defensaven els espanyolistes tortosins de principis de segle XX, donat que fou escrit explícitament per a glorificar Espanya i llevar-li a Tortosa qualsevol referent català. De les moltíssimes asseveracions que fan referència a la fidelitat tortosina a Espanya n’hem triat una de molt significativa, que la trobarem a la pàgina 158: “Tal ha sido el españolismo tortosino de antaño que, no obstante su inquebrantable adhesión a la Corona, no se decidió por Felipe V hasta que vio que este se había españolizado de verdad”.
    5 “Ni catalanes, ni valencianos, ni aragoneses”, Diario de Tortosa, 12-III-1906.
    6 Campos i Terrès, Sebastià: Editorial “El Pueblo” 31-III-1933.
    7 Campos i Terrès, Sebastià: Editorial “El Pueblo” 11-IV-1933, n. 3548.
    8 “El Pueblo”, 11-V-1933.
    9 “La Publicitat”, 7-IV-1933.
    10 Una acurada aportació biogràfica d’en Vergés i Paulí la trobem a “La Veu del Baix Ebre” (31-VIII-1990) escrita per en Ramon Miravall i Dolç.
    11 Espurnes de la Llar I, Tortosa: Dertosa, 1991 (2ª ed.) p.116.
    12 Espurnes de la llar, Tortosa, 1909, p. 32.
    13 Climent Lluís: “Del Folklore tortosí”, La Veu de Tortosa, 11-IX-1934, n.16.
    14 Vida Tortosina, 12-IX-1936, n.º 467.
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