Respuesta: Ingurutxo y abertzales

Iniciado por
Euskaria
Es harto sabido que Sabino Arana abandonó el proyecto de la liga de vasco españolistas. ¿Qué hay gente con otras sensibilidades? que saquen sus banderas, ¿cual es el problema? si una persona siente suya una bandera, que la lleve todo lo que quiera, ¿que otros no lo sienten? pues nada, siente la tuya, y punto.
Yo vivo aquí y puedo respirar, no sé, será que la edad y la experiencia te hace "tolerante" o "indiferente". ¿Quien soy yo para decirle a alguien que quite su bandera? si la siente como suya, pues muy bien.
Es que esta es la cuestión, precisamente. En Donosti tengo casa y familia, y éstos no son nada "sospechosos", pero esa es la misma postura que tienen ellos. En cualquier otro lugar a eso se le llama "la postura del avestruz".
Por cierto, S. Arana abandonó toda formación política, pero la primera fue el PNV, pues la "Liga" fue de fundación posterior. Poco tiempo le quedaba para ir a rendir cuentas al Altísimo.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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