Re: El País Vasco
Mira Jasarhez, no vamos a estar discutiendo sobre si se ha usado antes de "maricastaña" o después de ella. El término aparece ya en el siglo XVI y Larramendki hace uso de él ya en el XVIII. Luego, ha quedado sentado que a Sabino Arana, quien atribuías la expresión, no era su autor sino que, por el contrario, rechazaba vocablos como "vasco" y "Vasconia", que es lo mismo que "País Vasco", luego no sé qué problema encuentras aquí. ¿Que no te gusta la expresión? pues no la uses, pero no quieras coartar a otros a quienes si nos gusta y la usamos desde pequeños por haberla aprendido en casa, y ya está.
Creo que a veces se discute por discutir. Y, a las claras, afirmo que el autor argentino del artículo colgado en ese otro hilo por Erasmus, sabe muy, muy poquito, de este tema sobre el País Vasco y su forma de expresarse podía dar lugar a equívocos pues la gente interpreta a su manera.
"He ahí la tragedia. Europa hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma europea choca con una realidad artificial anticristiana. El europeo se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.
<<He ahí la tragedia. España hechura de Cristo, está desenfocada con relación a Cristo. Su problema es específicamente teológico, por más que queramos disimularlo. La llamada interna y milenaria del alma española choca con una realidad artificial anticristiana. El español se siente a disgusto, se siente angustiado. Adivina y presiente en esa angustia el problema del ser o no ser.>>
Hemos superado el racionalismo, frío y estéril, por el tormentoso irracionalismo y han caído por tierra los tres grandes dogmas de un insobornable europeísmo: las eternas verdades del cristianismo, los valores morales del humanismo y la potencialidad histórica de la cultura europea, es decir, de la cultura, pues hoy por hoy no existe más cultura que la nuestra.
Ante tamaña destrucción quedan libres las fuerzas irracionales del instinto y del bruto deseo. El terreno está preparado para que germinen los misticismos comunitarios, los colectivismos de cualquier signo, irrefrenable tentación para el desilusionado europeo."
En la hora crepuscular de Europa José Mª Alejandro, S.J. Colec. "Historia y Filosofía de la Ciencia". ESPASA CALPE, Madrid 1958, pág., 47
Nada sin Dios
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