Hombre, según con quien, también se corre el riesgo de morir de intoxicación "patriótica", y conste que no lo digo por los convocantes de este asunto porque no los conozco.
Sin duda, lo del castillo es muy triste. Un museo de la paz, tiene tela el asunto. Casi sería preferible que se hundiese mañana mismo, o mejor aún el día del "traspaso" con el alcalde y compañía dentro.
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